miércoles, 5 de agosto de 2026

Pactos envenenados

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La debilidad política se acaba pagando cara. Lo vemos en la situación del gobierno de Sánchez y lo vemos en la política de pactos del PP con Vox, un error que le costará caro. La política española es a cara de perro y no tardan mucho en reorganizarse las campañas contra unos y otros por cada paso en falso que se da.

Hay algo que falla: la idea de proximidad política. Los principios básicos no entienden de proximidad: se tienen o no se tienen. Eso de que la "derecha" y la "extrema derecha" están próximas solo es válido en ciertos puntos, pero no tiene que serlo con los principios básicos, como ocurre en el caso español y probablemente más allá.

La proximidad solo se usa como una excusa para encubrir de algo demasiado estigmatizado, de la mala conciencia política: la repetición electoral. Por no afrontarla, nos encontramos con la debilidad extrema del que las gana pero no tiene suficiente para mantener una estabilidad en el poder. El pacto es la solución fácil y pone en marcha la proximidad de los teóricamente próximos.

Pero no siempre funciona la teoría.

En tiempos en los que la comunicación lo es casi todo, los partidos se radicalizan como forma de distanciamiento, de diferenciación. Lo hacen precisamente de los más próximos, sus verdaderos competidores. No compiten por los votos de los más distantes, sino por los votos más próximos. Y es ahí donde entran los principios.

En RTVE.es nos cuentan ya los problemas de formar gobiernos, de repartir puestos, con gentes que han buscado distanciarse: 

Vox será el encargado de asumir las competencias de violencia de género en Andalucía como parte del pacto de Gobierno de la Junta entre el partido de Santiago Abascal y el PP regional, liderado por Juan Manuel Moreno Bonilla. Una decisión que ha sido calificada de "irresponsabilidad" por la ministra de Igualdad, Ana Redondo, que considera que la atención de las víctimas no debe estar "en manos de quienes la niegan".

"La atención a las víctimas de violencia de género en manos de quienes la niegan. 290 mujeres han sido asesinadas en Andalucía desde 2003. Esto es una irresponsabilidad. Alberto Núñez Feijóo, ¿está usted rompiendo el Pacto de Estado?", ha escrito la ministra en redes sociales, apelando directamente al líder nacional del PP.

Según explica RNE, dichas competencias incluyen las unidades de valoración integral de la violencia de género, que recogen la estimación de riesgos en las víctimas. Entre junio y julio, se han producido once presuntos asesinatos por violencia machista en España. Cuatro víctimas estaban en Andalucía, tres de ellas, en Málaga. La comunidad andaluza es también la que más crímenes acumula en 2026 con nueve en total. El año pasado fueron 15.*


No hace falta mucha vista para entender lo que tiene el PP por delante, no solo con los que tiene oficialmente como rivales (la izquierda), sino con una parte de su propio al que se "radicaliza" indirectamente, al asumir a través de los cargos las políticas que llevar a la práctica. Si hay una diferencia de principios habrá un conflicto en cuanto que se pongan en marcha las políticas, los presupuestos, los nombramientos, etc.

No se puede compartir gobierno con quien busca, a través de los nombramientos y carteras específicas, atentar contra tus principios, lo que te han comprometido con tu propio electorado.

Evidentemente quien saca mayor provecho es el radical, que consigue lo que quiere sin tener que ganar votos, solo que el otro —el parasitado— no tenga todos los que necesite. Esto, aceptado por los partidos políticos españoles, es una perversión que lleva a la abstención, por un lado, y a la debilidad de los moderados, que se ven en manos de los más radicales, que tienden a mantener un cierto voto constante y se crece.


Hay países en los que las repeticiones electorales se producen cuando entienden que los principios no son negociables y que los pactos los desvirtúan. Fuera, los pactos suelen merar; aquí, por el contrario, radicalizan. Los pactos tienden a hacerse fuera con partidos moderados, mientras que en España es con grupos radicales ya que hemos eliminado los partidos del centro político, de lo que fue el CDS a Ciudadanos. La creciente crispación política española ha hecho desaparecer al moderado, ha hecho surgir poderosos grupos radicales y ha radicalizado a los partidos grandes para evitar que se les vaya el electorado. Pero lo que retiene a unos, echa a otros.

Esto tiene las consecuencias que ahora se señalan, que Vox solicite las carteras autonómicas con mayor poder de anulación de sus efectos. La ultraderecha no es democrática y se basa en principios rígidos: racismo y xenofobia (contra la inmigración), políticas restrictivas de género (negacionismo de género, orientación patriarcal) y tradicionalismo religioso (incluso contra la propia Iglesia o sus autoridades, islamofobia, etc.)

El País


Intentar convivir en un gobierno o, todavía más, situarla en puestos claves para su visión de la vida no tendrá buenas consecuencias para los ciudadanos, ciudadanas en este caso. El PP se hunde él mismo al aceptar (y justificar) su formas de ver la políticas y aceptar sus principio en detrimento de los propios. Los principios no se negocian. Como decimos, se tienen o no se tienen. Si se muestran como moneda de cambio, el votante no puede ya confiar en las personas que elige. Solo Vox sale reforzado. El PP está en el gobierno, ¿pero qué gobierna?


* "Vox asumirá las competencias de violencia de género en Andalucía e Igualdad lo califica de "irresponsabilidad"" RTVE.es 4/08/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260804/igualdad-moreno-vox-competencias-violencia-genero/17179110.shtml

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