Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Conforme
avanza la situación de Venezuela, el papel de los agentes intervinientes va
quedando más perfilado en esta obra, mezcla de géneros. Para distraer la
atención de Venezuela, Trump —como es frecuente en él— abre otros frentes, como
lo ha hecho con Groenlandia para Europa o con Cuba, México o Colombia para
América del Sur, en realidad pata toda América, pues no debemos olvidar las
amenazas de anexionarse Canadá.
A Trump
le basta con señalar hacia un punto caliente, para que las quejas que se hayan
puesto en marcha se conviertan en temores de ser los próximos. De esta manera
crea divisiones que restan eficacia a lo que pueda ser una acción conjunta.
Cada uno vela por sus intereses, piensa Trump. Preocupados por lo que pueda
pasar en Groenlandia, nos olvidamos en gran medida de lo que suceda en
Venezuela. Con ir asustando con posibles acciones, le basta... por ahora.
La
única línea roja que Trump "respeta" es interna, la que pudiera
afectar a su electorado al que captó en su momento con la doctrina del
"America First!" y que ahora incumple con toda claridad, como ya le
señalan algunos. Se suponía que Estados Unidos bajo Trump iba ser una especie
de aislacionismo recogiendo el deseo de muchos norteamericanos de dejar de
ocuparse por lo que ocurre en otros países del mundo y centrarse en ellos
mismos. ¡Tremendo error! Trump necesita de causas que alimenten el deseo de
superioridad norteamericano. "¿De qué sirve el poder si no lo ejerces?,
dijo Trump mucho antes de llegar a la presidencia. Sin ejercerlo, no tiene sentido.
Cada
vez que una película norteamericana nos refleja el mundo escolar lleno de
abusadores, de gente que mantiene a raya el colegio o instituto de turno
entiendo mejor la figura de Donald Trump y de los matones que ha reclutado para
ser los amos. Ahora el bullying se ejerce fuera de las fronteras.
Una de las preguntas que nos hacemos a menudo es tratar de saber cómo el pueblo norteamericano acepta estas acciones y palabras de Trump. En Independent en español, con el titular "Trump dice que sus votantes amaron ataque a Venezuela. ¿Qué piensan realmente?" se recogen las opiniones de algunos norteamericanos, sus valoraciones del "acto de extracción" en Venezuela y lo que pueden esperar en el futuro:
Sólo han transcurrido unos días desde que el ejército estadounidense extrajo al presidente Nicolás Maduro de una base militar venezolana y lo llevó rápidamente a una prisión en Brooklyn, pero Aaron Tobin, partidario de Trump del área de Detroit, ya puede imaginar cómo se verá todo eso en la pantalla grande.
Predice que será la trama de películas durante años. “Estoy entusiasmado”. Muchos otros que votaron por el presidente Donald Trump y hablaron con The Associated Press sobre la incursión también aplauden —al menos por ahora—.
Sacudida por el manejo de los
archivos de Jeffrey Epstein por parte del gobierno de Trump, y presionada por
el aumento de las primas de los seguros de gastos médicos y el costo de vida,
la captura del mandatario de Venezuela y de su esposa ha forzado a la coalición
“Make America Great Again” (Devolvamos la grandeza a Estados Unidos, o MAGA) a
realizar una nueva evaluación.
Trump prometió a sus votantes que “America First” (Estados Unidos Primero) significaría oponerse a más intromisiones en el extranjero. En cambio, intervino con fuerza y sin la aprobación del Congreso en una nueva frontera: una capital sudamericana tan alejada de Washington que Google Maps dice que “no parece encontrar cómo llegar allí”.
La película de acción geopolítica que Tobin visualiza se encuentra apenas en su primera escena, antes de que surjan de golpe todas las complejidades de desmantelar un gobierno extranjero por decreto de un presidente de Estados Unidos. Las fuerzas estadounidenses entraron y salieron con rapidez. ¿Pero qué sucede después?*
A esta entrada le siguen unas cuantas valoraciones de personas de diferentes puntos del país. Es lo que le importa a Trump, pues su destino depende en gran parte de ellos. Son lo que perciben, lejos de influencia exteriores, el sentido de las acciones de Trump. Ellos ven lo que él quiere.
Unos admiran la ejecución "limpia", otros la "determinación" y otros lo aceptan como una demostración de que el "respeto" ya no vale y es preferible el temor. Asusta el grado de complacencia ante una acción violenta contra las leyes internacionales, los métodos contra un país soberano, por mucho dictador que tenga.
La estrategia de Trump para Venezuela requiere de algunas interpretaciones del sentido de lo que está haciendo. Las piezas van encajando.
¿Qué sentido tiene "extraer" a un dictador y dejar en pie su régimen? es una pregunta que muchos se hacen.
Los que pensaban que a Trump le importaba la democracia y por eso, por el bien de los venezolanos, había ordenado el secuestro, deben estar ya desengañados. Las acusaciones contra Maduro no son de carácter político (las derivadas de ser un "dictador", de haberse apropiado del cargo presidencial después de manipulado el resultado electoral), sino de otro tipo, más bien de orden delictivo tradicional (narcotráfico, "posesión" de armas, etc.).
El sentido de esto se nos ha mostrado después. Trump no cambia el régimen, que sigue con el aparato chavista, el que se supone "corrupto". La cuestión ahora es ¿por qué le interesa a Trump un aparato corrupto en Venezuela, con Delcy Rodríguez al frente?
Lo que muchos ingenuos venezolanos celebraron como una llegada de la democracia se nos muestra con una extraña continuidad. El diario El País señala que fue la CIA la que recomendó que fuera Delcy Rodríguez la que se hiciera cargo del gobierno prefiriendo una persona que controlara al ejército venezolano antes que a los ganadores de las elecciones robadas.
Desde entonces asistimos a un curioso e inesperado duelo. María Corina Machado se ofrece a compartir su Premio Nobel de la Paz con Donald Trump en interesante caso de auto humillación interesada, es decir, de reconocimiento de que quien realmente manda en Venezuela es Donald Trump. Mientras Delcy Rodríguez, quien ha sido "respetada" por Trump y se le deja gobernar, intenta distanciarse de Trump para evitar que los venezolanos perciban un entreguismo absoluto, lo que haría dudar a sus bases, que la cuestionarían.
En Antena3 recogen las palabras de Delcy Rodríguez "distanciándose" del mensaje de Trump: "No hay agente externo que gobierne Venezuela". El montaje de Trump es una incitación a la respuesta, a riesgo de que la eliminen del cargo. ¿Qué tiene que hacer Delcy Rodríguez para que los venezolanos confíen en ella? ¿Admitirá Trump que lo de que es él quien manda en Venezuela es más bien un deseo que otra cosa? Es un callejón sin salida: si Trump manda, Delcy Rodríguez sale; si es Delcy Rodríguez, Trump vuelve.
Y es esta última situación la que le resulta más complicada, pues ya no sería una "prefecta operación quirúrgica", sino un posible baño de sangre, que es lo que más preocupa a los venezolanos... y a los norteamericanos. En la encuesta de Independent en español muchos señalan que les ha parecido bien por su "limpieza", es decir, por la ausencia de bajas norteamericanas.
Si la opción Delcy suponía el control del ejército, según Trump, cuanto más presione este más cerca estarían de una confrontación armada. Venezuela no necesita "ganar", solo causar el suficiente daño como para preocupar a los ciudadanos norteamericanos, que con víctimas ya lo verían de otra forma.
La estrategia urdida por Trump y la CIA tiene un punto clave, el esencial: la llegada de las compañías petrolíferas a Venezuela. ¿Cómo presentaría esto Delcy Rodríguez y el régimen a los ciudadanos? Por eso ha salido rápido a contradecir a Trump. Obviamente, sin el factor sorpresa, el resultado podría no ser el mismo.
Otra cuestión es, si esto se produce, ¿saldrían a la calle los venezolanos de la oposición a recibir a las tropas USA agitando banderitas norteamericanas? ¿Antepondrían la soberanía y la libertad nacional o preferirían ser despojados de todas sus riquezas y dignidad? Ha quedado claro que a Trump le importan poco los venezolanos. Le interesan las riquezas del país y desconectarlo de sus apoyos internacionales.
Los Estados Unidos de Trump no son ya los Estados Unidos que conocíamos. Están más cerca de "Harry el sucio" que de "Caballero sin espada", por usar ejemplos cinematográficos. Habrá que ir dándose cuenta de ello y tomar medidas, anticipando panoramas posibles porque esto ha cambiado.
Lo que ha quedado claro es que a Trump no le interesan las confrontaciones abiertas. Recordemos lo que ocurrió en la Rusia de Putin con las madres de los soldados rusos muertos en Ucrania, oficialmente inexistentes.
Prefiere que se admire su determinación y limpieza ejecutiva a enredarse en una guerra de desgaste que le cueste bajas y no puede esconder ni la brutalidad ni altanería existente. Prefiere transmitir esa idea a los norteamericanos, la de que han sido explotados durante décadas por unos ingratos países. Para el nuevo orden impuesto por Trump el mundo se divide en parásitos y enemigos, con algunos aliados aduladores de Trump, de sus ideas y métodos.
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| 20minutos 7(01/2026 |
La marcha conmemorativa del asalto al Congreso por parte de los seguidores de Trump es un amargo recuerdo para el resto del mundo. Lo que nos parecía una fantasía es hoy una realidad. Los Estados Unidos de Trump no son ya los Estados Unidos, algo que padecen los que eran sus aliados, ahora transformados en sumisos y temerosos.
Venezuela es algo más que un ejemplo de imperialismo. Es la oportunidad de demostrar hasta qué punto somos países soberanos o simples piezas en un tablero. La forma de tratar en clave interna española lo que ocurre es una demostración más de que no aprendemos, de que no somos conscientes de lo que nos jugamos.
No, no será fácil, pero sí decisivo para España, para Europa, para el mundo. Corremos el riesgo de ser autómatas siguiendo el ritmo marcado desde la Casa Blanca. Los apoyos a Trump que revelan las encuestas son señal de que, salvo grandes errores, esto continuará por mucho tiempo. Solo un gran error en las decisiones podría cambiar esto internamente.
Si la dictadura de Maduro era impresentable, lo que ha llegado después corre el riesgo de ser mucho peor. Veremos si María Corina Machado y Delcy Rodríguez entienden el papel que se les ha asignado desde Washington y tienen la inteligencia suficiente para pensar que el destino de Venezuela está en sus respuestas en la misma dirección. Lo hecho por Trump solo le beneficia a él y a los intereses oscuros tras él. Ya ha dicho claramente qué le interesa de Venezuela.
* Jesse Bedayn, Mike Catalini, Mike Householder, Sophie Bates, Obed Lamy & Calvin Woodward "Trump dice que sus votantes amaron ataque a Venezuela. ¿Qué piensan realmente?" Independent en español 6/01/2025 https://www.independentespanol.com/noticias/america-latina/trump-dice-que-sus-votantes-amaron-ataque-a-venezuela-que-piensan-realmente-b2895752.html








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