viernes, 23 de octubre de 2026

Las bailarinas de Trump y Claudia Sheinbaum

 Joaquín Mª Aguirre

Los medios recogen los comentarios de Donald Trump en sus mítines en los que intenta remontar lo que dicen las encuestas, que no son nada favorables. A Trump no le han salido bien las cosas, se le han venido abajo todas sus suposiciones e intentos de controlar el mundo bajo el zapato estadounidense. Ha conseguido lo contrario de lo que buscaba. Pese al miedo, hoy el mundo es más antinorteamericano que nunca. Los socios que le han salido por el mundo se pueden ejemplificar en Milei en la Argentina que, la verdad sea dicha, no es lo más ejemplar. Pero no hay mucho más disponible.

Algunos países se aprovechan del narcisismo trumpista para sacar adelante sus proyectos, como Israel, que tampoco ha conseguido demasiada popularidad mundial estando en su momento de mayor rechazo de su historia moderna. Otros se aprovechan de forma más discreta sabiendo que cuentan con su apoyo, como es el caso de Marruecos, el segundo comprador de armas norteamericanas después de Israel.

Pero la normalidad trumpista es tener enemigos o enfadados, una escala que va de Irán a países entre los que podemos contar la "horrible España", puesta como ejemplo de lo que no hay que hacer. Categoría especial tienen los que se encuentran amenazados de anexión, invasión, incautación de sus riquezas, etc. En un estado intermedio se encuentran países como México o Canadá en situación complicada con el "vecino" del norte o sur, según se mire.

Estos países suelen ser objetivo de los comentarios de Trump cuando tiene ocasión. Esta vez le ha tocado a México o, para ser más precisos, su presidenta, Claudia Sheinbaum, que tiene dos de los elementos preferidos para desatar la lengua maledicente de Trump: ser presidenta de México y ser mujer.

Sabemos que Trump se mete siempre con mujeres periodistas, sobre las que descarga todos sus prejuicios machistas cuando le hacen alguna pregunta que no le gusta, un campo cada vez más amplio.

Pero el caso que nos traen las noticias de hoy tiene cierto detalles reveladores pese a ser constantes: 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha mostrado su sorpresa por cómo su homóloga mexicana, Claudia Sheinbaum, pasó de practicar ballet durante su juventud a convertirse en presidenta de México. Lo ha hecho durante un mitin republicano en Carolina del Sur, donde ha recordado una conversación telefónica con la mandataria a raíz de su decisión de cambiar el nombre del golfo de México por el de golfo de América.

"Era bailarina de ballet. No sé cómo diablos pasó de ser bailarina a presidenta de México. ¿Cómo diablos ocurrió eso?", preguntaba Trump ante sus seguidores en el T. Ed Garrison Arena de la Universidad de Clemson. Pero el pasado artístico de Sheinbaum no ha sido lo único que ha llamado su atención. El mandatario también se ha detenido en su voz, que ha calificado como "una de las más bonitas", y ha descrito a la presidenta mexicana como una mujer "muy agradable" y "guapa".

Trump ha introducido estos comentarios mientras relataba una supuesta llamada de la presidenta mexicana para pedirle que reconsiderara el cambio de nombre del golfo de México. "Me llamó y me dijo: 'No, no, presidente Trump, por favor, por favor, dígame que está bromeando'", ha contado el republicano, imitando las palabras y la voz de Sheinbaum. Según su versión, él le respondió que hablaba completamente en serio. "Y lo conseguí. Está hecho y es fantástico. Es una locura, ¿verdad?", ha añadido.*

En su conjunto es una de esas piezas que contienen todos los defectos trumpistas. Trump se siente superior ridiculizando especialmente a las mujeres. Cuanto mayor sea el cargo o la importancia del desempeño, su inseguridad enfermiza la compensa con esos aires de superioridad que le definen.

Mientras Sheinbaum compaginaba la danza con los estudios de Física, Trump no era más que el hijo mimado de millonario que usaba las compras de edificios con métodos de corte racista, algo que el hijo heredó a partes iguales. Nunca tuvo mucho que hacer más que especular y poner su nombre de forma ostentosa a los edificios, como la Torre Trump en Nueva York.

Los medios destacan la explicación de Sheinbaum: las tres horas diarias que le dedicaba al ballet no eran compatibles con los estudios de Física algo que comprende cualquiera que se haya visto en esa tesitura. Por supuesto, Trump no lo entiende. El esfuerzo no es lo suyo.

Lo más parecido a un trabajo que Trump ha realizado es ser presentador televisivo de concursos y organizar concursos de belleza de los que salió con diferentes denuncias por abusos. Estos le han costado millones de dólares para evitar ser llevado ante los tribunales y condenado. Nos olvidamos de mucho, incluso el propio Trump parece haber sobrevivido a su propio pasado indecente. Divorciado tres veces, puede hacer declaraciones sobre el "amor" y vender Biblias a los tontos que se las compran, que es poco probable que vean el Paraíso.

Pero es los "piropos" y en las imitaciones de la forma de expresarse Sheinbaum donde Trump se luce. Todos sus piropos sobre la voz, la figura, la belleza de Claudia Sheinbaum no son más que formas de menosprecio que se traducirán posteriormente en su ridiculización al imitarla.

Con su trasfondo, Trump ridiculiza a México a través de su presidenta: ¿a qué país serio se le ocurre tener una presidenta, que además hace ballet? ¿Por qué lo dejó, si era lo suyo?

En el texto se nos aclara que

La presidenta mexicana practicó ballet desde los seis años hasta aproximadamente los 20, cuando decidió dejar la danza para centrarse en sus estudios de Física. "Cuando ya había que escoger entre ser bailarina y ser física, pues decidí ser física", explicó en una ocasión.*

¡Ya quisiera Trump haber hecho la mitad que Sheinbaum en la vida en los que se refiere a esfuerzo! Pero la vida de Trump es un ejemplo de hasta dónde puede llegar el dinero adjunto al narcisismo y una inteligencia limitada.

Podremos tener nuestras diferencias con Sheinbaum, pero hay que reconocer su valor para asumir la presidencia de un país profundamente marcado por el machismo, reconocerle su capacidad y valor para abrirse paso.

El "pasado" de Claudia Sheinbaum es mucho más presentable que el de Trump, un niño de papá que nunca tuvo que hacer demasiado, que se cree rey del mundo y que se equivoca la mayoría de las veces. De una incultura galopante, solo es útil para los que están detrás y le colocaron allí para su beneficio. 

Que no critique Trump el pasado de Sheinbaum porque solo demuestra su ignorancia y su pobre concepto de lo que es la danza, sobre lo que más vale no preguntarse. Quizá esté pensando en el tipo de "bailarinas" que encontraba en los lugares que visitaba habitualmente. No creo que haya ido más allá.

The New York Times en español 2016


La ridiculización que se hace contra ella se vuelve contra el presidente norteamericano que queda, una vez más, al descubierto de todas sus mañas y del estado en que se encuentra para recurrir a ellas. Quizá es solo su lamentable forma de ser. 

La pregunta final es siempre cómo pudo ser elegido semejante personaje para un puesto de tal categoría mundial. Es una cuestión que no solo afecta al desarrollo de los Estados Unidos, sino al sentido mismo de la democracia en estos tiempos de manipulación constante. ¿Qué defensa hay contra ellos, cuando los vemos proliferar por el mundo? ¿Por qué elegimos tan mal?

La pregunta no es cómo llegó Claudia Sheinbaum a presidenta de México, sino cómo llegó él a ser presidente de los Estados Unidos. 

Nuestros peores deseos para las elecciones de medio mandato. 

 

* ""¿Cómo diablos pasó de ser bailarina a presidenta de México?": Trump ataca a Sheinbaum y cuestiona su trayectoria" 23/10/2026 https://www.20minutos.es/internacional/como-diablos-paso-ser-bailarina-presidenta-mexico-trump-ataca-sheinbaum-cuestiona-su-trayectoria_7052418_0.html

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