martes, 16 de enero de 2018

Las reglas del juego

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La noticia sobre las elecciones egipcias que nos llegaba ayer era la "retirada" de Mohamed Anwar El-Sadat. Dentro de sus grandes peculiaridades, las elecciones tienen esta extraña fase en la que algunos anuncian su pretensión de ser candidatos, algo que solo es oficial cuando han conseguido salvar los obstáculos que el sistema pone en cuanto a la recolección de 20 avales de miembros del parlamento o 25.000 firmas de electores, con un mínimo de 1.000 por cada provincia.
Cuando se tiene la mirada acostumbrada a los partidos políticos convencionales, la retirada de unas elecciones es un asunto muy grave si es el partido quien lo hace o por una cuestión personal —siempre respetable por privada— si es un candidato, que será sustituido por otro para concurrir a las elecciones. Sin embargo, la mentalidad política no funciona de la misma manera en la medida en que, salvo alguna excepción histórica cuya influencia hoy es testimonial, los partidos son "movimientos" que se construyen alrededor de las personas. Hay actualmente 19 partidos en el parlamento egipcio, de los cuales 12 tienen menos de 6 diputados y el que más 65 escaños. Y hay 351 miembros "independientes". La ley electoral estaba ya diseñada para que los partidos perdieran protagonismo frente a un modelo insólito que crea un parlamento atomizado al que solo le une su apoyo al poder.
El ejemplo claro lo tenemos hoy en las estructuras de apoyo creadas por el presidente al-Sisi para que respalden su política. Primero se eligió un presidente y después se realizaron las elecciones generales —en contra de lo que harían en casi todas partes con un sistema parlamentario—, para lo que se crearon "movimientos" electorales para garantizar (desde el poder) que su voluntad se cumple. Eso implica una cámara de diputados absolutamente sumisa al poder, que legisla para el poder mismo y no tanto para el pueblo. Saben que sus escaños se los deben al presidente y al aparato que le apoya.


Los islamistas decían que para qué hacía falta constitución si ya tenían el Corán y los que llevaron a al-Sisi al poder se preguntaban para qué querían un parlamento si tenían al mejor presidente del mundo, anunciado además en un sueño. Con esta mentalidad caudillista es difícil que se pueda desarrollar un sistema democrático real, ya que tiende al autoritarismo y a legislar para favorecer al que está en el poder, como de hecho ocurre.
La retirada antes casi de empezar de Mohamed Anwar El-Sadat viene tanto del convencimiento de que luchar servirá de poco como de aceptación en el fondo de este sistema. Tienen la convicción de que es imposible alcanzar el poder, al que nunca se llega por medios democráticos. La excepción, obviamente, es Mohamed Morsi. Y esta confirma la regla. Se accede al poder mediante la fuerza y una vez allí es cuando se organizan las elecciones para ganarlas. La sisimanía se produce cuando al-Sisi ya controla todos los resortes que le asegurarán ser elegido presidente. Cuando ya lo es, se crean los grupos que garantizan un cómodo gobierno sin oposición parlamentaria.


Mada Masr publica un esclarecedor artículo con el título "Who in Parliament hasn’t endorsed Sisi?", en el que se señala: «The day after the National Elections Authority announced the timeline for Egypt’s upcoming presidential elections earlier this month, 516 members of Parliament signed endorsements for President Abdel Fattah al-Sisi to run for a second term, leaving only 79 MPs that didn’t.»*
Pasa después a explicarnos quiénes son algunos de esos diputados que no le han firmado el aval al presidente: los 16 miembros de la "Alianza 25-30", que se manifiesta en favor de una posible candidatura del abogado Khaled Ali; los 4 miembros del partido de Ahmed Shafiq; y los 9 salafistas. No se da cuenta en el texto de los demás.
El caso de la Alianza 25-30, que no llega a tener los 20 diputados para avalar la candidatura de Khaled Ali, significa que tendrán que acceder por las 25.000 firmas. Ya hay quejas de las dificultades que implica salir a la calle, con denuncias de detenciones de activistas que buscaban los votos o notarios que no reconocen las firmas.
Con todo, el caso más interesante es el de los miembros del partido de Shafiq:

Mohamed Badrawy, head of the parliamentary block of the Egyptian National Movement Party, led by former Prime Minister Ahmed Shafiq, said that the party would have considered endorsing former Military Chief of Staff Sami Anan. However, Anan never officially announced his bid for the presidency. Badrawy said that the other three members of the block have signed endorsements for Sisi and that he plans to do the same, because the current president is the “most rational” of the current options.
Badrawy said that his choice is not based on satisfaction with Sisi’s performance in his first term, but rather a lack of alternatives. “The competition is coming down to Sisi and Khaled Ali, and since we belong to the state’s camp and Shafiq is not running, we will choose Sisi, because Ali’s experience and history do not make him favorable.”
Shafiq withdrew from the race earlier this month, after announcing his intention to run in late November.*


La idea esbozada del "campo del Estado" (we belong to the state’s camp) deja claro lo que señalábamos antes, esa diferencia "pueblo/estado", en donde esa parte última es la estructura alimenticia de muchos. ¿Es Khaled Ali un enemigo del "estado" al que no se puede respaldar? Lo que no pertenece es a la "maquinaria estatal", tomada desde hace décadas por militares, jueces, etc. que la consideran una propiedad, considerando enemigos a todos los que intentan desalojarlos de allí. Se ve así la verdadera naturaleza de eso que llaman "estado profundo", que no lo es tanto, pues es perfectamente perceptible como "normalidad", es decir, la forma de vida y supervivencia con la que los egipcios llevan viviendo desde los años 50.
Las explicaciones dadas por el representante del partido que hasta hace unos días iba a disputar el poder presidencial a al-Sisi pronto se han adaptado a la "normalidad". Lo importante para ellos es poder seguir como estaban, con la pequeña o grande cuota de poder que se traduce a su vida personal. Mientras no hagan mucho ruido, el poder les agradece su presencia testimonial pues son necesarios para el simulacro parlamentario de una oposición.
En la información sobre la retirada de Mohamed Anwar El-Sadat, Egypt Independent señala:

Sadat said that the slogan of his campaign “people’s rule, tomorrow’s hope” means that the people rule through civil institutions which are the outcome of real elections, so that the people have a say.
He added that he and his supporters felt that “the people were not a partner in any of the projects that were put forward in the last period, and the people did not participate in determining [the country’s] priorities.” He addeded that “the people must play a part through real and independent institutions,” pointing out that it was not available in the media for anyone who have different opinions to share or give their views.**


El eslogan de su campaña, "el gobierno del pueblo, la esperanza del mañana", es acertado a la vista de la situación. Es difícil que ese gobierno del pueblo se produzca cuando todo el sistema construido durante décadas trabaja en su propio beneficio. Cuando el impresentable ex ministro de Justicia al-Zind dijo que "solo lo hijos de los jueces deberían llegar a ser jueces", estaba expresando ese sentido de propiedad del Estado, ese clasismo que lleva a contemplar al pueblo como una carga que los privilegiados tutelan y controlan. Ese pueblo estalla y se rebela en ocasiones, pero nada que la fuerza bruta y unas dosis de caudillismo no pueda solucionar. Cuando Mubarak se "gastó", se le sustituyó por otro que permitiera la ilusión de que algo cambiaría. Apenas lo ha hecho.


Estas son las palabras mediante las que Mohamed Anwar El-Sadat explica su decisión de no presentarse a las elecciones:

Head of Egypt’s Reform and Development Party Mohamed Anwar al-Sadat said that he is retracting his bid to run in the upcoming presidential elections scheduled for March.
“This came after the opinion of the campaign, we decided not to participate in the elections, or continue in the electoral process. However we call on people to actively participate in the electoral process,” Sadat said during a press conference held at the party headquarters on Monday.
“We asked for things and did not find them, so we will not fight a losing battle. We addressed the House of Representatives to use our constitutional right to obtain the signatures of deputies from within the council, and the council did not respond, and as I was an MP I have connections with many deputies, but I preferred to meet them inside the council to get their support, as a right stipulated by the constitution, and as we saw a festival of signatures of support for the President by the MPs,” Sadat said.
He went on to say that “We saw in previous elections the wait until the last minute to know the outcome of the election, and this is prevailing around the world, and this is what we want, and not to approve the determination of the elections before its start.”
“I was astounded a few days ago by a book distributed as a free gift […] which is an attack on me and written by a fugitive who is wanted and sentenced to two years in prison. The question is: who finances such a book?,” he wondered.**

Esta y otras muchas preguntas pueblan las elecciones egipcias. Pero esta, como tantas otras, permanecerá sin responder.
La cuestión dura, como señala, es el ánimo necesario para competir en una carrera a sabiendas que el ganador está ya designado y que se te pida que corras para hacer bulto. No hay más política que la que mantiene al poder. Ir más allá implica saber a lo que te arriesgas.
La consideración de que el poder es el Estado y los enemigos del poder son enemigos del estado explica muchas de las perversiones de la política egipcia. Es la negación del otro. Todo aquel que no apoye al poder, que lo critique, es un enemigo del Estado. Esto convierte al opositor democrático en un "enemigo del estado" y al poder en algo que nunca se debe perder porque implica el desmantelamiento de la ocupación por años de la administración y las instituciones. En esta mentalidad no existe ni la igualdad ni el diálogo. El poder siempre será el poder.
En año electoral, bien está que los egipcios conozcan a su presidente con un biopic. También forma parte de las reglas del juego.


* Rana Mamdouh "Who in Parliament hasn’t endorsed Sisi?" Mada Masr 15/01/2018 https://www.madamasr.com/en/2018/01/15/feature/politics/who-in-parliament-hasnt-endorsed-sisi/

** "MP Anwar al-Sadat backtracks on presidential bid" Egypt Independent 15/01/2018 http://www.egyptindependent.com/mp-anwar-al-sadat-backtracks-on-presidential-bid/




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