miércoles, 24 de enero de 2018

Uniformes o la debilidad de la fuerza

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Me sorprendía ayer la noticia del arresto del candidato a la presidencia egipcia, Sami Anan. Y digo "sorprendía" por decir algo, porque los candidatos van cayendo uno tras otro e ingresando en prisión o volviendo a casa antes de haber llegado a poner un pie en la calle. Se retiran o los retiran. Las elecciones egipcias ya están siendo, independientemente del resultado cantado, un escándalo sonrojante de proporciones mayúsculas. Podrá ir diciendo lo que se quiera, incluido el propio parlamento temeroso de que se desacredite la imagen de Egipto exteriormente, pero ya me dirán que es posible pensar de este proceso incluso antes de celebrarse la proclamación de candidatos. Lo más atenuado es calificarlo de "farsa", que es a lo más que puede aspirar esta astracanada política. Al presidente al-Sisi ya no se le aparece Sadat en sueños, como solía.
Lo que sí sorprende en el caso del arresto de Anan, ex Jefe de la Junta Militar, —junto al encarcelamiento del coronel Ahmed Qonsowa y al retiro del ex primer ministro Ahmed Shafiq tras su expulsión de Emiratos, ambos procedentes de los cuarteles— es el número inusual de militares que consideran que tienen oportunidad de competir. ¿Es la muestra de fuerza el resultado de una debilidad previa? Esta es realmente la pregunta.
El diario estatal Ahram Online señala sobre la detención de Sami Anan:

Former army chief-of-staff Sami Anan is being interrogated by the military prosecution Tuesday after being accused of inciting against the army and forgery, two days after he announced his intention to run in Egypt's upcoming presidential elections.
Anan's campaign spokesman Mahmoud Refaat said on Twitter that the former military chief has been arrested and his son told local news website Youm 7 that his father has been detained for questioning by military prosecutors.
In an audio statement broadcast on state TV earlier on Tuesday, an army spokesman said Anan's announcement of his presidential bid amounts to incitement against the military with the aim of "driving a wedge between the armed forces and the Egyptian people."
"The armed forces would not tolerate the blatant legal violations committed [by Anan] which constituted a serious breach of the rules and regulations governing service of armed forces officers."
The statement said Anan announced his candidacy "without getting consent from the armed forces ... or taking the steps necessary to terminate his service."
It added that, in order to run for the late March election, the ex-military chief had forged official documents stating that his service with the military had ended.
Under Egyptian law, former military officials are required to end their service and receive authorization from the army before they can run for a political post.*


Se entremezclan dos tipos de motivos, los de tipo legal, mediante los que se mantiene a los militares en la reserva y no se les da por cesada su vida militar, lo que les impide participar y otros más complejos. Recordemos que el coronel Ahmed Qonsowa explicaba haber solicitado una y otra vez su baja para poder concurrir a las elecciones. Dejar que las cosas se pudran dilatándolas es una táctica muy habitual. Al no contestar, no hace sino esperar a que des el paso que te hace incurrir en la irregularidad. Pero el caso de Anan tiene otros aspectos.
Es más revelador el punto señalado sobre la cuña de separación que se introduce entre "el pueblo" y "el Ejército". Lo interesante del argumento es que implica que cualquiera que intente participar en el proceso electoral puede ser acusado de ello si no tiene la aprobación del estamento militar. Los tópicos y la retórica fácil se acumular una vez establecido que es el Ejército el que vive hermanado con el pueblo egipcio en una especie de inmadura dependencia paternal. Por algún extraño destino, siempre será el Ejército quien decida quién es adecuado para dirigir al país. Hay formas más directas de expresarlo, sin caer en hermosas metáforas patrióticas.
En el diario Mada Masr se señala:

In the video announcing his bid, Anan asserted that the country is in decline due to “faulty strategies” that have overburdened the Armed Forces and have hindered the state’s civilian sectors from carrying out their roles.
He demanded in his statement that civilian and military state institutions refrain from showing an “unconstitutional bias toward a president who might leave his chair in a few months.”**


El peculiar sentido egipcio de lo que es una democracia y lo que supone una campaña electoral implica que cualquier crítica o cuestionamiento de lo realizado por el presidente al-Sisi sea considerado como un acto de traición y un ataque al Ejército, que pasa a ser considerado como un ataque al Estado, dentro del sistema de equiparaciones. Con un planteamiento así, todo el que se presente recibe un tratamiento contundente.
Junto a los candidatos encarcelados, están los que se han retirado y los amenazados con procesos judiciales que anularían sus posibilidades electorales. Solo quedarán aquellos que pudieran justificar el hecho electoral, con más de un candidato. Todos los demás desaparecerán, como ya lo están haciendo.
En el caso de Sami Anan, se habla de sus "crímenes" y "falsificaciones" para poder participar en la campaña electoral. Explican en Mada Masr:

General Khairat Barakat, the former manager of the Defense Ministry’s Department of Officer Affairs, first claimed that Anan is still a reserve officer in a television interview with Amr Adib on his “Kol Youm” (Everyday) show on Monday night, adding that he is subject to the same regulations that govern officers on active duty. By announcing his intention to run, Anan had violated military bylaws, Barakat said, explaining that some senior officers remain in the reserves following their retirement in case there are missions on which their presence is required.
On the same show, Anan’s campaign spokesperson Hazem Hosni said the former chief of staff had submitted the paperwork to request he be discharged as a reserve officer, as Sisi did when he decided to run in the 2014 presidential election. Hosni stated: “If the military rejects Anan’s request, it will be treating him differently from how it treated Sisi, demonstrating bias toward one candidate and engaging in politics.”**

La diferencia, evidentemente, es que el actual presidente había encabezado un golpe de Estado y era el candidato del Ejército, que es quien controla el poder. Queda en evidencia la farsa democrática de lo que es un gobierno militar encubierto. Abdel Fattah al-Sisi ganó con un 97% de los votos en una campaña que hubo que ampliar en sus votaciones para que se llegara a unos mínimos presentables y poder considerar como representativas.


Hace mucho tiempo que hablar de la caída de popularidad del presidente se considera un tabú. Lo que le mantiene es precisamente ese control del aparato militar desde el poder que le concede la capacidad de hacer lo que otros no pueden, usar al Ejército como soporte y mantener la ficción paternalista.
Los que se han presentado con uniforme o sin él rompen esa imagen de cabeza visible del Ejército, por más que formalmente no lo esté. Cuando al-Sisi va a inaugurar ciertas obras, como ocurrió con la ampliación del canal, se preocupa bien de hacerlo uniformado para que el poder del Ejército entre por los ojos y no haya dudas de quién manda. No cuenta entonces que se considere formalmente un "civil" y nadie le arresta por uso indebido del uniforme.


Para el régimen es importante la denigración de los candidatos, que son acusados de diversos delitos. El candidato retirado, Mohamed Anwar El-Sadat, ex diputado y ex presidente del Comité de Derechos humanos, también acusado de "traidor", se preguntaba el otro día quién había financiado la publicación de un libro difamatorio sobre su persona. Decía conocer la respuesta. El fondo empresarial que apoya al presidente y a los militares no tiene problemas en comprar periódicos y canales de TV para despejar el panorama de críticas y críticos. Un libro no es problema; sale mucho más barato y es la excusa para nuevas reseñas que lo mantengan vivo.
Hace unos días, al anunciar la candidatura de Anan, el diario estatal Ahram Online señalaba de forma vergonzosa que Anan tenía un problema porque la gente lo identificaba como la persona que contribuyó a la llegada de los islamistas al poder mientras que veían a al-Sisi como quien les libró de ellos. Se recogía esta opinión a través del analista Amr El-Shobaki: «Comparisons might not be in Anan’s favour, says El-Chobaki, for while Al-Sisi is viewed as the military figure who saved Egypt from the Muslim Brotherhood, Anan as SCAF leader is accused of assisting their rise to power.» ***  La idea es absolutamente tendenciosa porque no fue Anan quien le llevó al poder, sino el fracaso de los militares colocando a Shafiq, un ministro de Mubarak, como candidato frente a Morsi. Es un ejemplo más de manipulación histórica para tratar de esquivar un hecho, para bien y para mal, fueron los votos egipcios quienes llevaron a Morsi a la presidencia. En el mismo decreto con el que Mohamed Morsi cesaba al mariscal Tantawi  y a Sami Anan tras llegar al poder, firmaba el nombramiento de al-Sisi como ministro de defensa en su gabinete. No se trata de defender a Anan sino de defender los hechos.


Egyptian Streets, junto a la información que los otros ofrecen, añade un dato nuevo de ayer mismo: «Egypt’s military prosecutor Mohamed al-Roweiny announced on Tuesday a ban on media coverage on the case of Sami Anan’s presidential bid and military status.»**** La imposición de silencio a los medios, en plena precampaña electoral, es otra forma aberrante de manejar la situación.
Cada uno de los actos realizados para deshacerse de los candidatos a las elecciones es un golpe más al propio sistema. También Hosni Mubarak tenía su propia retórica y no le sirvió finalmente de mucho. Mañana es un nuevo aniversario de la Revolución del 25 de enero de 2011 y el clima no es el más propicio para las libertades que lo era entonces. Al-Sisi comenzó mal su mandato y lo ha querido seguir de la misma manera, borrando del mapa a cualquiera que pretenda hacerle sombra o trate de modificar la escenificación retórica de la unidad de pueblo y ejército.


El desprecio a los mecanismos básicos de la democracia va de los medios de comunicación (la apelación al pueblo para no fiarse de los medios y escucharle solo a él es anterior a Trump) a la simple idea de alternancia, que es vista como traición. Solo pensar que al-Sisi no debería estar ahí ya es considerado ataque al estado o, como han dicho, romper la unidad de pueblo y ejército.
¿Es posible una elección real, democrática? Nadie cree en ella. Pero cada nueva presentación de un militar es una grieta en el sistema y una muestra de debilidad del régimen.


* "UPDATE 3: Presidential hopeful Anan arrested after Egypt's military accuses him of 'violations and crimes'" Ahram Online 23/01/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/1187/288657/Egypt/-Presidential-Elections--/UPDATE--Presidential-hopeful-Anan-arrested-after-E.aspx
** "Former Armed Forces chief of staff arrested, referred to military prosecution after announcing presidential bid" Mada Masr 23/01/2018 https://www.madamasr.com/en/2018/01/23/news/u/former-armed-forces-chief-of-staff-arrested-referred-to-military-prosecution-after-announcing-presidential-bid/
*** "Anan enters Egypt's presidential race amid unanswered questions" Ahram Online 17/01/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/288316/Egypt/Politics-/Anan-enters-Egypts-presidential-race-amid-unanswer.aspx
**** "Egypt’s Military Prosecutor Bans Media Coverage on Sami Anan’s Case" Egyptian Streets 23/01/2018 https://egyptianstreets.com/2018/01/23/egypts-military-prosecutor-bans-media-coverage-on-sami-anans-case/


orden de silencio en los medios / fuente Egyptian Streets


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