jueves, 27 de mayo de 2021

Las odiosas comparaciones

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



La política interior norteamericana se ve de nuevo sacudida por los excesos verbales y las odiosas comparaciones. Esta vez ha sido a cargo de otra destacada participante en el aquelarre republicano que se permitió realizar un comentario comparando el uso de las mascarillas protectoras contra el COVID-19 con la estrella cosida en las ropas de los judíos camino de ser gaseados en los campos de concentración nazis. La autora de la poética declaración ha sido la republicana Marjorie Taylor Greene y ha sido motivo de innumerables artículos condenando inmediatamente el absurdo desde todos los ángulos, excepto el propio Partido Republicano que tardó 5 días en descalificar la comparación.

En la CNN, la periodista Jill Filipovic hace un detallado análisis de estas complicaciones que sacan los colores a los republicanos.  Tras presentarnos el caso, la periodista va al origen de la cuestión:

 

Republicans made a deal with the devil when they supported Trump for president, and after they saw how resonant his message of sexism, racism, anti-immigrant sentiments and alternate reality really was (though it failed to keep them in power) they continued to cling to it, in the process elevating shameful bigots and sycophants to positions of power.

Indeed, GOP leaders only condemned Greene after other members of their party and prominent conservatives -- including those who were willing to tolerate high levels of Trump's offensive behavior -- publicly criticized her. That inability to call her out without drawing false equivalencies or insisting that the other guy does it, too, speaks to a cancer in the Republican Party and conservativism more broadly.

Greene is merely Exhibit A: It is not her first trip to crazytown, nor the first time she has let rip some seriously antisemitic or otherwise bigoted tripe.*

 


La descripción de Trump y el trumpismo con esos cuatro rasgos —sexismo, racismo, anti-inmigración y realidad "alternativa"— se completa con esa "atracción" por todo este tipo de personajes —fanáticos y aduladores— que ha dejado como rastro a la espera de su regreso. El carácter polarizador de Trump es notable y tiene ese doble efecto: atraer y repeler. Los sensatos se alejan, pudiendo enfrentarse o no; los fanáticos aduladores, por el contrario, toman posiciones rellenando el silencio de su faro ideológico, el propio Trump.

Se percibe entre los republicanos una especie de fe mesiánica en el regreso de Trump, en que su elevación de los niveles de participación y apoyo, incluso de "aceptación" en los momentos anteriores a la pandemia, basados oficialmente en el buen desempeño de la economía, volverán a llevarle a la Casa Blanca. Extraoficialmente, el efecto de Trump ha sido de otro tono: el aumento del racismo y de la violencia policial, el mencionado sexismo y el fanatismo religioso fundamentalista, para el que le bastó con fotografiarse con una Biblia en las manos, una de las pocas veces que la tocara.

"Trumpismo" no es más que la etiqueta, la marca común de una serie de fenómenos alentados por el ex presidente cuya raíz retrógrada les emparenta. Trump sembró entre los marginados de la mayoría acallada para convertirse en la voz aduladora que les prometía un futuro y los pasaba por una "normalización". De repente y de forma sorprendente, la gente que se ocultaba empezó a creer que tenía derecho a insultar o a pedir que despidieran a una camarera de Nueva York por escucharla hablar en español o calificar la ex primera dama, Michelle Obama, como "mona con zapatos", podía hacer comentarios xenófobos amparados por un presidente que calificaba como "terroristas", "bad hombres", "violadores" a los que llegaban por su frontera sur procedentes de países a los que calificaba como "pozos de mierda".

Una vez retirado Trump —amenazado de juicios en Nueva York— queda su retórica, que es lo que la gente compró. Los ricos se hicieron más ricos con él, pero a los que no tienen mucho dinero les quedan los gestos, la retórica, el insulto como forma de sentirse poderosos. No puedes tener un apartamento decorado de oro en la paredes en la Torre Trump, ¿pero qué te impide insultar al que pasa por delante, sentir que tienes el poder en tu boca y gestos, el poder morboso del desprecio?




El problema es que al desaparecer Trump del activismo directo, algunos le quieren emular o ganar posiciones para el futuro o para próximas elecciones locales que les permitan continuar en sus puestos o ascender. Marjorie Taylor Greene, por ejemplo, ya se había destacado haciendo trumpismo, ganando protagonismo mediático proponiendo una lista de demócratas merecedores de un tiro en la cabeza. No han sido sus únicas salidas de tono. Esta es simplemente la penúltima.

El trato con el diablo, tal como lo califica Jill Filipovic, por parte del partido de los republicanos es real. Aquí lo hemos estado señalando desde que Trump pisó la casa Blanca y empezó a trabajarse sus propios seguidores a golpe de tuit reduciendo la dependencia del partido y transfiriéndolos a su "cuenta personal". En efecto, lo que Trump consiguió con sus artes personalistas es producir "trumpismo" antes que "republicanismo". Cuando le interesaba era "republicano", pero los más de los días era el "antisistema", la paradoja del millonario por parte de padre vendiendo populismo y doctrina antipartidos, De esta forma, Trump podía reclamar los votos diciendo que eran suyos y metiendo el miedo en el cuerpo a todos los que tuvieran que presentarse a una elección. Si su apoyo, hizo ver pronto, no sale nadie elegido. Y eso es mucho poder.




El final del artículo de Filipovic muestra el dilema republicano, la decisión del miedo, la que les bloquea e impide tener respuestas acordes con un sentido más allá del poder. Escribe Filipovic: 

 

The Republican Party has an off-ramp it can take right now -- away from the conspiracy theorists, Jew-haters, Islamophobes, xenophobes, racists and reality-deniers. It won't be easy, and it may cost the party some votes in the short-term, but the option is there. They could take it.

The sad, scary truth is that for all their words about the need for integrity and the wrongness of Greene's comments, Republicans aren't willing to change course. That's not an indictment of the steadily terrifying Trump base. It's an indictment of the party and its leaders.*

 

La política, en estos términos, acaba convertida en una caricatura de su verdadero sentido. La atracción negativa, la búsqueda de las frustraciones y los miedos subyacentes, es un peligroso estanque en el que ir a pescar votos. El Partido Republicano pierde crédito cada día, con cada silencio, en cada rectificación tardía. Se muestra como una maquinaria paralizada por el miedo a ser desestabilizados, movidos de sus sillones, por efecto de las decisiones de ese Nerón contemporáneo que usa Twitter como lira para cantar el incendio de la República que él mismo ha provocado.



Los efectos del trumpismo, que existía desperdigado antes de Trump y que sus principales asesores le unificaron, se extenderán más allá de su persona. Por eso el drama norteamericano es la división sin esperanza, un mal que se extiende allí donde se despliega el populismo.

Si Trump hubiera sido cosa norteamericana, de puertas adentro, la cuestión sería otra. Pero Trump quería ejercer de "imperio", poner el mundo a sus pies y contentar la rabia frustrada de muchos por haber ido perdiendo protagonismo y poder en el mundo. Con Trump perdieron algo más importante: la credibilidad que permite el liderazgo. El mundo ha aprendido que tiene que confiar en algo más que lo que salga de las urnas en USA, donde la insensatez puede llegar a la Casa Blanca en cualquier momento, con Trump o con cualquiera de sus discípulos o imitadores. Lo malo del caso de Marjorie Taylor Greene es que un día ella u otros como ella puede llegar muy alto gracias a esas odiosas e improcedentes comparaciones.

 


* Jill Filipovic "Why Republicans don't dump Marjorie Taylor Greene" CNN 26/05/2021 https://edition.cnn.com/2021/05/26/opinions/why-republicans-wont-dump-marjorie-taylor-greene-filipovic/index.html

miércoles, 26 de mayo de 2021

El infame incidente del minuto de silencio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



La incapacidad para entenderse de la clase política de este país va camino de ser legendaria. ¡Si solo fuera eso! Pero lo terrible del asunto es que la función de la discordancia es arrastrar a seguirles a los que tienen alguna simpatía. De esta forma, cada punto se convierte en enfrentamiento porque cada enfrentamiento es como un banderín de enganche y una seña de identidad en el que la estrategia es gritar más para estar mejor identificado. De esta forma el acuerdo no solo es imposible por definición, sino indeseable, convirtiendo la política en el arte de lo que intenta superar, la guerra.

El (pen)último incidente se ha producido en el Congreso cuando Pilar Cancela, presidenta de la Comisión de Igualdad, solicita que se realice un minuto de silencio por las últimas víctimas de la violencia machista producidas en el alto número en apenas una semana. A la petición de la presidenta le sigue una intervención de la portavoz de Vox en la Comisión, Lourdes Méndez. La señora Méndez hace una contrapropuesta, que el minuto sea por las víctimas de todos los homicidios cometidos en España en esas fechas, es decir, evitando que se centre en los asesinatos de mujeres. La presidenta responde con un "Pues lo siento mucho, pero el objetivo de este minuto de silencio es el que es". La respuesta de Vox es que ellos lo harán por lo que han propuesto. Cada uno, sí, es dueño de su silencio. Y responsable también.


Creo que, de todos los debates absurdos que he visto en estos años, este se lleva la palma por parte de Vox, como el más perverso. ¿A dónde va con esta negativa? Hace unos días, de paso por un zapping sobre los programas de noticias me saltó a la cara desde una cadena la expresión "supremacismo feminista". Me pilló por sorpresa porque era la primera vez que la escuchaba.

A los diversos tipos de negacionismo, ahora le toca a Vox la defensa encubierta del machismo retrógrado negando el feminismo al que califican como "ideología" primero y ahora de "supremacismo".



De todas las disputas que se pueden hacer (y en España se disputa ya por todo), la más innoble es la que niega un minuto de silencio a los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas, los asesinatos de los hijos, víctimas muchas veces. Negar la especificidad de estos crímenes sobre otro tipo (todas las víctimas son lamentables) es algo más que irresponsable. En el mundo se cometen cada día muchos asesinatos, pero el asesinato de mujeres tiene una especificidad clara: es el resultado de una mentalidad, de una forma de pensar sobre lo que es la familia, lo que es la pareja y lo que es el papel de cada uno en ese conjunto. Es el resultado de una educación familiar y social cuyos flecos duran generaciones porque se transmiten de forma sutil a través del aprendizaje en la infancia, de los malos ejemplos y de los mensajes erróneos, como el transmitido hoy por Vox con sus planteamientos negacionistas.



Igualar es negar la especificidad de las causas y de las consecuencias; igualar es negar todas las políticas que se siguen para tratar de transformar las mentes. Hay muchas clases de feminismo, desde luego, con los que se puede compartir mucho, poco o casi nada. Pero al margen de cualquier teoría explicativa están los hechos, cada una de las muertes que se producen. Eso es innegable y tratar de no diferenciarlas es realmente una maniobra de ocultación y, sobre todo, de desviar la atención de las causas profundas que existen.

Con su actuación en la Comisión de Igualdad, Vox ha dado el paso definitivo en su perversa interpretación de la realidad, en su retorcimiento para ajustarla a un propósito retrógrado. Lo es por propia elección, por tratar de mostrarse como azote del gobierno, cuando en realidad es azote del sentido común y de las víctimas.



La estrategia de Vox es negar los problemas que existen y desfigurar los que existen en nombre no se sabe muy bien de qué principios, pero claramente fuera de la realidad y de las aspiraciones a mejorar una sociedad.

Lo más parecido que he visto es la participación en el parlamente islamista egipcio, el del derrocado Morsi, en el que entraron cuatro mujeres diputadas. Cuando se les preguntaba por la violencia machista y el acoso, su respuesta era que las mujeres que estaban donde no debían se merecían lo que les pasaba.

Para Vox, como para los fanáticos islamistas, la familia es un ente ideal bendecido por Dios y tutelado por el varón, auténtico patriarca. Es la "defensa" de una familia que no existe, una contradicción temporal que esclaviza a muchas mujeres y que les lleva a la muerte cuando tratan de salir. Hay asesinatos que se producen en estallido, pero hay otros de personas que llevan años resistiéndose a la idea de que la mujer que era "su pertenencia" ha cometido la osadía de salir del círculo, ha escapado a la posesión, ha dejado de ser una propiedad.



Los crímenes contra la pareja o las hijas son reflejo de esa forma enfermiza de ver el vínculo entre hombres y mujeres y los "derechos" que ellos tienen sobre ellas. Esos derechos, para los violentos, son sagrados, más allá de la propia religión. Esa es la base por la que todo pasa y romperlos es la máxima transgresión.

Negar, como se ha hecho, el carácter específico de las víctimas de una violencia machista sobre personas a las que se considera propiedades es ser cómplices por ocultación. Vox lo ha sido en su petición porque ha tratado de diluir su especificidad, que está en un pensamiento profundo que aflora en momentos.

Equiparar la muerte de una mujer a manos de su pareja o ex pareja con las de un atraco o una disputa callejera es realmente un insulto a la inteligencia y a todas las víctimas. Es un insulto además a todas las personas que cada día tratan de luchar contra este tipo de situaciones a través de la educación o de las campañas de concienciación. 

Vox protesta cuando en las escuelas se trata de asentar la igualdad de sexos, el respeto a las diferencias y la dignidad humana de todos. Para ellos, todo forma parte de una "ideología invasora", una "ideología de género", una forma de "supremacismo". Son ellos mismos los que se retratan al tratar de evitar las acciones que puedan paliar este tipo de mentalidades profundamente patriarcales. Lo peor es que esto se hace de cara a la galería, se pretende presentar como un gesto combativo contra lo que nos invade; es un gesto "racial", "hispano", "castizo". También en Oriente Medio se ataca a las defensoras de las mujeres como "occidentales", como enemigas de la religión y de la familia, institución sagrada presidida por el varón porque Dios lo quiso. No es casual la coincidencia fundamentalista agresiva. No es casual que los populismos, de Estados Unidos a Turquía, de Hungría a Polonia, estén haciendo movimientos retrógrados en el mismo sentido. Tienen sus raíces patriarcales.



Los partidos pueden discutir sobre lo que quieran, pero solo hay un tema en el que hay que estar necesaria y profundamente unidos, este de la violencia machista. No se puede negar desde ninguna perspectiva porque su negación es el principio de todo; es el reflejo de la existencia profunda del problema, de la mentalidad negacionista sobre el que se cimenta el propio machismo agresivo que oculta sus víctimas.

La estrategia diferencial de negar todo lo que el otro afirma, puede llevarte a la pura estupidez perversa. Un mal ejemplo, una idea impresentable. Si es por llevar la contraria, malo; pero si lo creen realmente, es mucho peor.

 


* "Rifirrafe con Vox por el minuto de silencio en honor a las víctimas de violencia machista en la Comisión de Igualdad" RTVE.es 25/05/2021 https://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/minuto-silencio-violencia-genero-comision-igualdad-vox/5916207/

martes, 25 de mayo de 2021

Marruecos y los discursos emotivos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Cada vez que Marruecos da una explicación es peor. Cada vez que uno de sus ministros toma la palabra podemos comprobar cuál es la auténtica dimensión de esta crisis, cuyo origen está en la misma naturaleza de su sentido del poder, es decir, el desprecio profundo hacia su propio pueblo y el uso de su miseria como herramienta política.

Si Marruecos hubiera utilizado un mecanismo diplomático "normalizado" para protestar ante España por la inclusión en un hospital del líder del Frente Polisario, se podría entender. Hay una situación complicada desde hace meses entre Marruecos y el pueblo saharaui, una situación envenenada desde que Donald Trump se metió por medio reconociendo la soberanía de Marruecos sobre el Sahara, algo que hizo sin contar con las resoluciones internacionales, como era habitual en él. Lo hizo para pagar los apoyos al traslado de las embajadas de la capital Tel Aviv a Jerusalén, un asunte delicado que fue derivando hacia lo que hemos ido viviendo estos días en Gaza.

Marruecos ha seguido una línea de envalentonamiento en sus acciones y respuestas que, hace días se nos explicaba en los medios, su disposición a albergar bases norteamericanas. La moneda de cambio esta vez son la bases, pero la intención es claramente asegurarse que bajo la sombra norteamericana van a poder hacer lo que quieran, especialmente asegurarse el poder.

Pero lo que el gobierno de Marruecos está mostrando es un desprecio hacia su pueblo y, especialmente, una crisis social y económica que trata de redirigir hacia España. Abriendo las puertas de la frontera, lo que Marruecos muestra con claridad es que la gente se quiere ir. Jugar con esto es muy peligroso. Mientras los que estaban acampados en los montes cercanos no eran de Marruecos, se podía establecer una diferencia, por muy aparente que fuera. Pero ahora son los marroquíes los que quieren irse de un país sin futuro para su juventud. Mucho me temo que esto pueda ser un error que, cuando sean plenamente conscientes de los posibles efectos en cadena que se puedan ir acumulando.



Recogidas por RTVE.es, las declaraciones del gobierno de Marruecos muestran un grado de cinismo realmente notable, pero —sobre todo— una forma de hacer política que es difícil de entender hoy en sus relaciones con un país fronterizo:

 

El ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Naser Bourita, ha reprochado a España el ser responsable de "crear" la crisis abierta por la presencia en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, para luego querer que la asuma Europa.

"España no consultó a Europa antes de tomar decisiones que afectan a los intereses de Marruecos. España no consultó a Europa antes de incumplir los criterios Schengen para aceptar la entrada fraudulenta de una persona buscada por la justicia española. España ha creado una crisis y quiere ahora que la asuma Europa", ha afirmado Bourita en una entrevista concedida el domingo a la emisora francesa Europa1.

Ghali se encuentra actualmente ingresado en un hospital de Logroño y está citado por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz el 1 de junio para declarar en relación a varias querellas contra él.

Bourita se ha referido a Ghali para "contextualizar" la crisis entre Marruecos y España: "Hay un contexto de crisis bilateral entre Marruecos y España (...), una crisis que nada tiene que ver con Europa, una crisis que fue creada por una decisión nacional de España sin consultar a sus socios europeos".

El titular de Exteriores marroquí cree así que "hay un intento de desviar el debate, de centrarse en una cuestión migratoria mientras que el fondo de la crisis es un acto de injusticia de España hacia Marruecos, hacia su gente y hacia sus intereses estratégicos".

En cuanto a la situación meramente migratoria, Bourita ha pedido "alejarse de los discursos emotivos". "La primera verdad es que Marruecos no está obligado, no tiene vocación u obligación de proteger fronteras que no sean las suyas. Marruecos no es ni el gendarme, ni el conserje de Europa para proteger las fronteras que no son las suyas", ha afirmado.* 



Es sorprendente el grado de desvergüenza que se manifiesta. Que se intente reducir a un conflicto bilateral España-Marruecos algo que, con claridad, afecta a la Unión Europea, entra dentro de esta lógica partidista que el ministro marroquí quiere imponer como lectura.

Si el gobierno español ha pecado de algo ha sido de ingenuidad al pensar que Marruecos no iba a hacer algo en cuanto que salió a la luz la tontería del "enfermo camuflado". Pero el problema de España con Europa —si es que lo hay— no tiene nada que ver con el mucho más grave creado en la frontera al abrir los policías marroquíes la frontera dando paso a la gente para que saliera hacia otro país. No hay "desvió de la atención" hacia la cuestión migratoria; es sencillamente que al gobierno de Marruecos no le importan los emigrantes, es decir, su propio pueblo al que lanza a la muerte ahogados o si se hubiera producido algún tipo de reacción defensiva más allá de las tomadas, es decir, si se hubiera tomado el "salto" como "asalto". ¿Era eso lo que buscaba el gobierno marroquí? Probablemente, pues habría creado una situación imprevisible en sus consecuencias, que él probablemente se habría mostrado como el único que podría pararla.



La sorprendente idea, expuesta en el texto anterior como "primera verdad", sobre que Marruecos "no está obligado, no tiene vocación u obligación de proteger fronteras que no sean las suyas" trata de soslayar que quien abre las fronteras (las suyas) es la Policía marroquí y que quienes se pasan al otro lado son marroquíes y subsaharianos desde dentro de sus propio espacio. ¿Tampoco le compete lo que ocurra con sus ciudadanos? Evidentemente —y este es nuestro argumento desde que comenzó la crisis— lo que se produce es un desprecio absoluto por sus propios ciudadanos, más allá del desprecio por las fronteras o la soberanía española, algo con lo que Marruecos siempre ha jugado y lo seguirá haciendo porque le funciona.

Por parte del gobierno español, no se puede ser más torpe. Es cierto. Pero eso es cosa nuestra, como lo es resolver esa crisis, no en los términos que le interesan a Marruecos, sino en los que nos interesan a nosotros, tratando de evitar lo que el gobierno marroquí busca: un incidente de sangre o una situación de extrema tensión.



Es interesante cómo se habla de "alejarse de los discursos emotivos", porque revela que se produce un efecto inesperado: Marruecos no esperaba que los acontecimientos "emotivos" despertaran una corriente de solidaridad por parte de muchos ciudadanos españoles ante lo que han visto estos días. Probablemente esperaba justo lo contrario, poder mostrar imágenes de cruentas cacerías de inmigrantes y sangre, una sangre que se vuelve contra ellos con los ahogados. ¿Son esos los discursos "emotivos" que hay que evitar según el ministro marroquí? Las imágenes del abrazo de la cooperante de Cruz Roja o del bebé rescatado por el guardia civil han hecho daño al gobierno de Marruecos y le hacen llevar su estrategia hacia otros puntos, los que quieren convertir a España en enemigo de Marruecos, sembrando ira. Sin embargo, la ira que se percibe es contra su propio gobierno, que ha quedado en evidencia en cuanto al desprecio por las vidas de sus "súbditos".

Esto no se ha quedado aquí, sino que esas imágenes impactantes, las emotivas, han tenido efectos en diversos países en los que han sumado las de los policías abriendo las verjas y las de los bebés, niños y adolescentes lanzándose desesperados al mar o por encima de una valla, jugándose la vida. No es de extrañar que molesten estas imágenes y estas lecturas al gobierno de Marruecos.



Hay un hecho incontestable: la gente huye de Marruecos. No pueden ir hacia el sur ni al este u oeste; solo les queda el norte y el norte son España y Europa. Ya no son los subsaharianos que llegan desde regiones pobres y sometidas a violencia. Son marroquíes.

Los intentos de Marruecos de desligarse de una crisis con la Unión Europea, por un lado, y de los efectos de los "discursos emotivos" por otro, no funcionan porque tú no les dices a los otros cómo deben interpretar tus acciones, aunque lo intentes. Las amenazas son y serán una constante pero eso le hace quedar en evidencia ante Europa que ha quedado estupefacta ante el descaro de sus acciones y lo que ha producido.  

Marruecos ha quedado en un nivel de política primaria y dictatorial, desfasada para los tiempos que corren en un país que tiene unas intensas relaciones con la Unión Europea. Creen que los lazos con Estados Unidos o las compras de material (sobre todo militar) es suficiente para poder tener manos libres. Medios extranjeros hablan de "blackmail", de chantaje, directamente en sus titulares.

Ha intentado otra jugada, la de dar voz a algunos empresarios españoles en Marruecos, que han salido a los medios. Tampoco ese es un buen camino, pero lo intentan. Hacer negocios en Marruecos conlleva muchas servidumbres y amistades necesarias. Veremos cómo evoluciona esto.



Si Marruecos persiste en esta política, la tensión se va a trasladar a su propio interior. Pondrá en aprietos a España, de eso no hay duda, pero no sé si está calculando lo que le puede pasar dentro. Marruecos pasó de puntillas por la "Primavera árabe", librándose del contagio que comenzó en Túnez. El deseo de huir es reflejo de la miseria que se vive, de la ausencia de expectativas. Estas tendrán un límite si se sigue produciendo una crisis que solo el pueblo padezca y al que se deja sin salida. El cambio de los subsaharianos a los marroquíes es muy drástico. Esos jóvenes, nos cuentan, esos niños que cogen una mochila y salen corriendo a jugarse la vida dicen mucho de la situación del país.

¿Cuánta desesperación hay que tener para lanzarse al agua con un bebé de un par de meses, cuánta? Indudablemente, mucha. La gran pregunta es cuántos más hay así, desesperados, y cuánto tiempo van a poder ignorarlos los presuntuosos y acomodados miembros del gobierno de Marruecos. ¿Irán durante mucho tiempo en dirección a la frontera o decidirán un día otro camino?



* "Marruecos acusa a España de "crear" la crisis y querer ahora que la asuma Europa" RTVE.es / Agencias 25/05/2021 https://www.rtve.es/noticias/20210524/marruecos-acusa-espana-crear-crisis-migratoria-querer-asuma-europa/2092629.shtml




lunes, 24 de mayo de 2021

El test de la pobreza

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Del último reportaje realizado por Ebbaba Hameida en Ceuta, el que nos cuenta la vida de unos adolescente marroquíes viviendo en el bosque para evitar una devolución al otro lado de la valla, surge una pregunta por boca de uno de ellos: "¿La pobreza no se considera motivo suficiente para que nos acojan?"*

Las reacciones de estos días en España ante las imágenes de Ceuta y en parte Melilla funcionan como un test, uno de esos de "dígame qué ve usted aquí", una especie de Rorschard que ponen ante nosotros. La pregunta clave es, sí, ¿qué vemos allí? Y las respuestas no pueden ser más variopintas y desde muchas distancias diferentes, que van del egoísmo a la solidaridad, del belicismo a la comprensión humana, de la agresión al desastre humanitario.

La lectura de lo que vemos puede tener varias capas, desde luego. Podemos verlo a ras de calle y solidarizarnos con los que son utilizados y manipulados por el poder y podemos irritarnos por la desvergüenza y crueldad de las autoridades de Marruecos, que han demostrado el desprecio profundo y elitista que siente por su pueblo, al que no dudan en arrojar desde la desesperación a la muerte.



Quizá haya que hacer una lectura incómoda de todos los niveles. Hay lecturas humanitarias, políticas, económicas, belicistas. Cada una aporta algo y revela algo de la situación y de nosotros como sociedad, como país con unos dirigentes que se enfrentan también a desafíos que los retratan ante la propia ciudadanía.

Especialmente sensible es la cuestión de los menores. Los menores son menores sean de donde sean, no es cuestión de nacionalidad. Es cierto que la vida de los menores no es igual en cada país, lo que constituye una parte del problema de fondo. Muchos de ellos argumentan que tienen la responsabilidad de sus familias detrás, padres muertos o desaparecidos. Otros sienten que ya a su edad deben organizarse un futuro que no tienen, que se les niega en su país. Lo que queda claro es que no es una diversión, que uno no se juega la vida y deja atrás todo así porque sí.

Nos damos cuenta que la delgada frontera separa algo más que dos países vecinos, que hay otra frontera mucho más amplia que, en apenas unos metros, establece enormes distancias en muchas cosas, culturales y de desarrollo, de formas de ver la vida y lo que se puede esperar de ella. Sí, hay mucha distancia en unidades difíciles de medir, de establecer, pero que son más reales que los pocos metros que separan un país del otro. El mismo sol, el mismo clima, el mismo mar... pero enormes diferencias que se perciben a simple vista y que pueden convertirse en una obsesión, una tentación difícil de resistir.

En Estados Unidos, el año pasado, se escucharon peticiones para que los trabajadores de una empresa cárnica no salieran de la fábrica para así seguir produciendo sin contagiar a los de afuera. Muchos, como ocurría también aquí, vivían hacinados en cubículos en los que era imposible mantener higiene y distancia. Lo primero es la cosecha, la producción cárnica. Cualquier trabajador es reemplazable; hay cola para cada puesto libre. Los estragos de la pandemia entre los sectores económicamente más débiles han sido motivo de escándalo en los Estados Unidos. No ha sido el único país en donde han quedado en evidencia que la vida y la muerte dependen de tu situación económica.


Los países ricos suelen tener mala memoria. Se olvidan de lo que deben al trabajo de mucha gente que lo dejó todo, de una forma u otra, para bendecir ser explotados en otros lugares en los que deben dar las gracias.

Queremos temporeros, queremos inmigrantes que recojan nuestras frutas y verduras, que trabajen en nuestras construcciones, pero no queremos más. Bueno, sí, queremos que nos protejan de ellos. Queremos que se amontonen en barracones infectos, como los que quedaron en evidencia el año pasado, que cuando uno sufra un golpe de calor quede abandonado, muerto, frente a un Centro de Salud, como ocurrió en Murcia.



Y si alguien se solidariza con el que sufre, entonces se lanzan los ataques, los insultos, las campañas contra quien demuestra un poco de humanidad. Son traidores, depravados, viciosos.

Lo preocupante es que las crisis nos están haciendo olvidar que la pobreza no es un destino, algo que te ha tocado en un reparto de almas por países. Hemos perdido la memoria de cuando este país estaba lleno de miseria, de pobreza y que mucha gente tuvo que ir a limpiar retretes por el mundo. Nuestro mundo de ocio productivo y fantasía, de paraíso turístico, se ve endeble y, tras las bambalinas, nos damos cuenta que hay también miseria. "¡Allá cada uno con lo que le toca!", dicen algunos. Pero no sabes nunca cuándo te va a tocar y si la bolita de la mala suerte volverá a caer en tu número. Las crisis anteriores han vuelto muy egoístas a algunos. Hay quienes piden el pasaporte para dar comida; caridad selectiva y nacional, ¡que se muera el resto! Pero la pobreza, el dolor, el abandono... nos deben mover y conmover, están por encima de cualquier frontera. Si ves antes lo que nos separa que lo que nos une, no es un buen síntoma.

El reportaje de RTVE.es nos habla de mucha gente solidaria, de gente que les hace comidas, les prepara bocadillos. Suelen ser los más humildes, los que comparten lo que apenas tienen. A los que les sobra, en cambio, suelen ser más restrictivos.  

Sí, estamos aprendiendo mucho con la pandemia, mucho sobre nosotros mismos. ¡Deja tantas cosas al descubierto! Para bien y para mal. 

 


* Ebbaba Hameida "Escondidos en el monte de Ceuta para evitar las devoluciones: "Dile a mamá que me quedo aquí"" RTVE.es 23/05/2021 https://www.rtve.es/noticias/20210523/escondidos-monte-ceuta-para-evitar-devoluciones-dile-mama-quedo-aqui/2092361.shtml

domingo, 23 de mayo de 2021

Entre acosos y bulos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



El rastreo de los bulos en las redes sociales es bastante instructivo, pero sobre todo necesario. La red ya no es información sino espacio en el que se vive vicariamente, por lo que el ambiente enrarecido acaba extendiéndose envenenando al conjunto. Es el principio de la distorsión, de la reinterpretación manipulante que te lleva hacia puntos de convergencia, donde el bulo se convierte en realidad aceptada.

RTVE está haciendo una interesante labor a través del "VerificaRTVE", un grupo de análisis para detectar los bulos circulantes y verificar las informaciones correctas. Los ciudadanos pueden realizar consultas sobre aquello que les levante sospechas por medio de sms dirigidos a sus teléfonos. Investigarán sobre los casos que les propongan, sobre las noticias poco fiables.

La red se ha convertido en algo complicado. Lo es porque no es solo información, sino espacio de vida. No es cuestión de informarse en ella, sino de vivir en ella y es a través de esta vida como se absorben los bulos y se reciben las amenazas. La tecnología permite, además, que se tenga una capacidad mucho mayor de influir sobre el conjunto.



La creación de confusión nunca tuvo armas tan poderosas como tiene ahora. El crecimiento de la red es su propio poder, es en el alcance en donde reside el gran poder que la convierte en el arma más poderosa hoy.

Con el titular "El abrazo de Luna: analizamos qué hay detrás de un discurso de odio nada casual", VerificaRTVE hace un cuidadoso repaso para diseccionar lo ocurrido en la crisis en Ceuta y cuyo centro quedó en la imagen que se convirtió en el punto de conflicto, la de la voluntaria de la Cruz Roja abrazando al inmigrante en plena crisis emocional. En el artículo se nos muestran las frecuencias de los ataques a Luna, la voluntaria, en las redes sociales rastreables:

 

Las mañanas del 19 y el 20 de mayo son las de mayor actividad acosadora, como puedes ver en el gráfico anterior. Son momentos en que arrecian los comentarios racistas y misóginos. El pico de odio se produce el 19 de mayo, entre las 10:00 y las 12:00 de la mañana. Hay numerosas acusaciones de montaje.

Los autores de los comentarios negativos son 332 usuarios que frecuentemente usan seudónimo y actúan con patrones de tuiteo no auténticos y rasgos de falsedad. Algunas cumplen los criterios de “cuentas mercenarias” (contratadas), que en el pasado tuitearon igual de insistentemente sobre otros asuntos; otras parecen usuarios zombis o “agentes durmientes”, inactivos hasta que reciben la orden de actuar. Tampoco falta el perfil negacionista y hay cuentas muy politizadas que aprovechan la turbulencia para introducir críticas ideológicas.*

 


Se analizan también a esos "odiadores" identificados como "activos" en este tipo de comportamientos claramente racistas y sexistas. Y, finalmente, nos hablan de las corrientes de simpatía creadas hacia Luna.

Aquí hemos analizado anteriormente cómo en Egipto (no es el único sitio) se crean situaciones parecidas en cuanto que existe alguien que va contra los comportamientos aceptados por los islamistas y especialmente cuando se trata de cuestiones con mujeres, cuando denuncian ataques machistas. Inmediatamente se lanzan contra esas personas campañas perfectamente orquestadas que buscan la expansión social y el efecto de abrumar a esa persona, hacerla desaparecer, movilizar a sus familias y conocidos para silenciarlas y retirarlas de la vista.

Le dedicamos a Luna una entrada del blog el otro día. La situación anímica después de los ataques es difícil de imaginar, pese a los movimientos de apoyo que reaccionaron inmediatamente. Los apoyos no siempre logran cerrar heridas.

La cuestión es que este sistema de redes sociales es difícil de contener en situaciones como esta y otras similares de ciberacoso. De los menores en las escuelas acosados por las redes a las mujeres vejadas por las publicaciones de fotos robadas o tomadas en la calle o casos de tipo racista y sexista como este, un caso que reúne casi todos los componentes para servir de modelo negativo, la red se está convirtiendo en algo peligroso.



El peligro no es solo para las víctimas directas, va más lejos: se está creando un peligroso clima de convivencia que se acepta como "normalidad". Las relaciones sociales quedan marcadas desde la infancia por un modelo perverso de relación. En cualquier momento, sin que tú lo decidas, puedes convertirte en el centro de flujos de odio, desprecio, burla.

Cada vez son más los casos de ciberacoso con diversos tipos que van del suicidio al abandono de las redes sociales.

Todo el sistema que estamos creando colectivamente, diseñado desde la industria tecnológica, se basa en favorecer el máximo número de interacciones. Lo que hagamos después con ellas es muy difícil de controlar. Cada día, nuestras redes, nos ofrecen "personas que quizás conozcan", nos ofrecen "X ha actualizado la información de su página" y otros anzuelos para que nos movamos, nos dan consejos para poder llegar a más.

La base de la red es la sociabilidad, pero no se tiene en cuenta el egoísmo, la lucha de poder ni la maldad humana. Cualquier sistema basado en una simpleza reduccionista está destinado al fracaso. No podemos ni queremos negar los efectos positivos que las tecnologías han puesto en nuestras manos. El problema son "nuestras manos", nosotros mismos.



Cuanto más importante es un sistema de comunicaciones, cuanto más presente está en nuestras vidas, mayor es la tendencia a controlarlo. Pensar cualquier otra cosa es desconocer la realidad humana, capaz de lo mejor y de lo peor. La difamación, la mentira, los bulos interesados han existido siempre, pero nunca tuvieron tanto poder comunicativo en las manos ni tanta capacidad de ocultación o anonimato.

Tener un dispositivo universal de comunicaciones, sin necesidad de tener delante un nombre o una imagen real de que lo usa es una tentación para aquellos que por frustración, maldad o interés desean hacer el mal a alguien.

VerificaRTVE va más lejos e identifica campañas sistemáticas en determinados momentos o cuando aparecen determinados temas en los noticiarios. Son claramente movimientos organizados, con una idea clara del daño que quieren hacer. Son veneno social con objetivos más amplios.



Pero me preocupa el efecto perturbador que tiene en la vida de millones de personas que están creciendo con el temor de ser acosados en cualquier momento porque lo han visto. El gran problema del ciberacoso es la cobardía que se desarrolla por temor a ser víctima si se destaca en la defensa del atacado. No es el caso con Luna porque no estaba circunscrito a un espacio pequeño. Pero en ámbitos reducidos (una escuela, un lugar de trabajo, un barrio o pueblo), los efectos son intimidatorios en extremo. Puede volver la vida cotidiana imposible. Todo se concentra en ese dispositivo, teléfono u ordenador, por el que fluye la vida paralela que se vuelve intransitable. El miedo es a señalarse y ser la próxima víctima.

El crecimiento de las redes se convierte en una presión social  para muchos insoportable. El propósito de esos ataques múltiples contra las personas, muchos desde la misma cuenta, es un auténtico bombardeo sobre las personas. Para aquellos que no se lo esperan es una forma destructiva que puede acabar de manera trágica o dejar marcado para toda una vida. Un artículo sobre el suicido en México, de 2017, ya advertía que había más casos de muertes por el acoso en las redes que fuera de ellas.



No estamos sabiendo educar o, peor, son las redes las que están educando. En las escuelas son otras cosas las que se aprenden. Un anonimato sin responsabilidad es el peor escenario para sacar las crecientes frustraciones que se llevan dentro. 

Los factores de repetición hacen que aquellos que lo padecen puedan convertirse en futuros acosadores. Los datos nos muestran que hay esas cuentas repetidas e intensas desde las que se expande el odio. Muchas serán cuentas de semiprofesionales del odio, al servicio de partidos y grupos cada vez más extremistas. Otras lo serán de auténticos profesionales que han sido puestos a sueldo de esas organizaciones para crear corrientes de odio y descontento. Estas cuentas son intrusivas, persiguen, acosan a los que se arriesgan a identificarse con las víctimas anteriores.



Es cada vez más un arma política, una forma de ganarse la vida o simplemente una forma de sacar lo peor que algunos llevan dentro. Acosos y bulos, desgraciadamente, son armas en ascenso. La impunidad que permiten —hacerlo desde fuera de España, anónimamente, replicado por máquinas, etc.— favorece su expansión y su fuerza. La desinformación está creando una especie de guerra fría en donde todo se canaliza allí donde se concentra la vida, en las redes, y donde es mayor la eficacia y se rentabiliza la inversión.

En muchos países no hay armas para defenderse. Por ello, doble felicitación a VerificaRTVE por algo cada vez más necesario, una medida que nos permita darnos cierta cuenta de las dimensiones del problema. Sería importante que otros medios reprodujeran el sistema porque pronto no habrá recursos como para frenar tanto odio como el que se está generando.

Una sociedad expuestas al acoso y a los bulos —como el del colegio incendiado en Ceuta— es un sociedad peligrosa, convertida en un polvorín. Tenemos muchos ejemplos de lo que este tipo de noticias pueden generan en un momento de tensión. Y los que lo hacen lo saben. En VerificaRTVE dan un consejo final, "piensa antes de compartir". No es mal consejo.

 

Los apoyos a Luna

* VerificaRTVE "El abrazo de Luna: analizamos qué hay detrás de un discurso de odio nada casual" RTVE.es 22/05/2021 https://www.rtve.es/noticias/20210522/acoso-luna-abrazo-ceuta-analisis-odio-redes-sociales/2092105.shtml