miércoles, 27 de diciembre de 2017

La lotería del bullying

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cada vez conocemos más casos del daño que un simple tuit puede hacer. No sé —me imagino que unos más que otros— del poder de un teléfono en manos de alguien. Estamos destruyendo muchas vidas, amargando otras por el placer irresponsable de darle al botoncito que corresponda soltando unas gracias o insultando a alguien desde la impunidad que da el anonimato o la irresponsabilidad que da la ignorancia.
Leo en La Vanguardia el caso de la niña que cantó premios en el sorteo de la Lotería y que fue convertida en un "transexual" por la estupidez de alguien que decidió que llevar el pelo corto y uniforme con falda tiene una historia detrás. Nos dice el periódico:

Los padres de la niña de San Ildefonso que fue tomada en Twitter por un niño con uniforme femenino temen que la menor, de 10 años de edad, sufra acoso escolar cuando vuelva al colegio por culpa de los tuiteros que decidieron ponerla en el disparadero publicando su fotografía con comentarios a favor o en contra de una transexualidad que, además, no era tal. Ella dice que no quiere volver al colegio.
En declaraciones a Europa Press, Noemí e Iván, padres de la menor, explican que la niña ya escuchó comentarios en el Teatro Real, donde se celebraba el Sorteo Extraordinario de Navidad en el que ella cantó un quinto premio, pero fue ya por la noche cuando descubrió lo que había ocurrido: Su pelo corto motivó que alguien en Twitter decidiera 'apoyar' el supuesto gesto valiente de un niño vistiendo el uniforme femenino del colegio San Ildefonso y que otros tantos se lanzaran a criticarlo.
"Me avisaron el viernes por la noche a las diez y media, una amiga mía que se había enterado por otra. Yo me puse muy nerviosa y mi hija no es tonta. Cogió el móvil y lo vio todo", explica a Europa Press Noemí, madre de la menor.
Lo que vio esta niña de 10 años fueron comentarios de todo tipo sobre su condición y orientación sexual. Su madre cuenta que "un señor" llegó a publicar un mensaje en Facebook cuestionando qué ropa interior utilizaría la niña. Tanto Noemí como Iván, el padre, guardan pantallazos con mensajes a cada cual más ofensivo y han puesto ya el caso en manos de una abogada porque, en palabras de su madre, lo mínimo es pedir justicia.*


El caso es otro claro ejemplo de la falta de sentido común y de los efectos de esta "sociedad del espectáculo", por usar el término de Guy Debord en su célebre ensayo sobre la transformación del mundo y las nuevas formas de alienación.
El daño causado a la niña es grande. Convertida en imagen en una pantalla, pasa a ser objeto de crítica, patrimonio de un debate universal en el que la exposición mediática anula los derechos de la persona. Por el hecho mismo de ser expuesta, pasa a ser un blanco, un objetivo, y un producto que genera un beneficio. Es la oposición entre beneficio económico (la difusión de los mensajes es el negocio de muchos) y del daño moral.
Las redes sociales son el negocio de unos y el arma de otros.  Son muchos también sus beneficios y posibilidades, pero sin control todos podemos ser futuras víctimas y agresores. Cualquier odio,  prejuicio, cualquier deseo se manifiesta a través de ellas buscando la aquiescencia de los otros, siempre expectantes. Evidentemente, como cualquier tecnología, no es responsable en sí misma. Son solo herramientas en manos ocasionalmente de la bajeza humana que encuentra en ellas las formas de satisfacer sus deseos y frustraciones. Capaces de mover la solidaridad y la integración, pueden también destruir, humillar, acosar... sin piedad. Como en tantos otros proyectos humanos, se produce el desvío hacia tendencias negativas, alentadas por el deseo de lucro de muchos, que no tienen escrúpulos en usarlas en su beneficio.
La función de las redes es la exposición, ya sea propia o ajena, ante los demás. Lo hecho con la muchacha de San Ildefonso es típico de las redes: el "derecho" de cada uno a exponer ante los demás sus opiniones. Todo ello proviene de la destrucción de la intimidad. ¿Qué sentido tiene en una sociedad en la que lo esencial es la exposición? Como un agujero negro, las redes absorben todo aquello que se expone, algo que puede ser usado más allá del deseo sus víctimas.

El poder de los teléfonos es inmenso. Su consagración la tenemos en la figura del presidente de los Estados Unidos, ejemplo paradigmático del uso armamentístico de Twitter. Los conflictos creados por Trump desde su cuenta de Twitter son incontables. El más reciente parece ser el que ha generado por su retuit de un vídeo de un británico de extrema derecha, de un supremacista blanco. Trump es el ejemplo perfecto de los males que se pueden producir cuando una personalidad narcisista y egocéntrica usa con impunidad un simple teléfono y se convierte en un centro de producción de mensajes envenenados.
Las redes ponen en evidencia la baja calidad de nuestras sociedades, su vaciedad, su inconsciencia y la maldad constante con la que tratan a las personas. Lo ocurrido con la niña de la Lotería es otro ejemplo, uno más. Lo podemos percibir en cualquier manifestación pública de las redes. Nadie está a salvo de este tipo de acosos y violaciones de la intimidad, palabra anticuada.
Es difícil plantear soluciones en un sistema que nos empuja a las redes, que nos digitaliza en todos los aspectos —administrativos, personales y laborales—, que nos transforma en información. Hemos entrado en un mundo en el que se ven las carencias y en donde la sensación de poder que los micromedios dan compensa nuestra relativa trivialidad que no transforma en espectadores y productores de información, agresores o víctimas según se tercie.


Las redes necesitan de la polémica. Es el motor de su actividad y por ello se nutren de víctimas a las que sacrificar. El sensacionalismo de los medios se queda en apenas nada en comparación con la capacidad de difusión de las propias redes. Empieza a ser un problema que algunos medios, incapaces de competir con las redes, buscan aprovechar su fuerza, ya sea recogiendo o lanzando polémicas que sean difundidas a través de ellas. La formación de los profesionales es cada vez más complicada si entienden que su función no es informar sino aumentar la circulación de las redes con sus trabajos.
La involuntaria entrada en el mundo de las redes de la niña tiene unos efectos importantes. La familia señala:

"Me duele mucho que un menor sea utilizado de esa manera y encima, para hacer una gracia. Como les sale gratis, te bombardean", añade.
En la Federación de Asociaciones de Transexuales del Estado Español se han interesado por el caso porque el acoso sufrido por esta niña en las redes es similar al que padecen los menores transexuales. Piden a la Fiscalía que investigue, que proteja a la niña y depure responsabilidades y demuestre así que el interés superior del menor en España realmente es prioritario.
"Queremos que la Fiscalía actúe de oficio y depure responsabilidades y llegue hasta el final. Ha habido gente que ha venido a hacer bandera, gente criticando y gente acosando a los padres como si fuesen demasiado permisivos. Se han ensañado de forma brutal y han causado mucho dolor en esta familia", explica a Europa Press la presidenta de la organización, Mar Cambrollé.
"Los altos índices de acoso y bullying que sufren los menores en las escuelas por causa de orientación, identidad y expresión de género, es motivo de que las leyes tengan la utilidad para las que se promueven; garantizar derechos y proteger jurídicamente de las discriminaciones", añade Alejandro Moreno, secretario de organización de la Plataforma Trans.*

Seguimos entregando poderosos dispositivos a personas que no saben usarlos. Me refiero al caso de los menores. Solo el temor a que no paren los acosos hace que muchas personas se callen y prefieran el silencio a echar más leña a la hoguera. Los ministerios, colegios y familias deberían tomar posiciones más activas en cuanto al empleo de los teléfonos en los centros escolares y aumentar la información sobre su uso responsable. Los adultos igualmente deberían de dar mal ejemplo con este tipo de prácticas.


Esta misma mañana, los medios informaban de una sentencia en Galicia sobre el derecho de los padres a vigilar y revisar los teléfonos móviles de los menores. La denuncia contra el que revisaba el teléfono por "violación de la intimidad" venía del otro cónyuge. Los jueces han fallado a favor del derecho a revisar el teléfono.
Es triste, de alguna forma, que sea posible proteger la intimidad del teléfono cuando muchos de ellos se usan para destruir la intimidad de otras personas. El caso de la niña convertida en objeto de polémica e insultos es claro en sus fundamentos: la mera aparición en una pantalla por unos minutos te da derecho a difundir tu juicio, algo que nadie te ha pedido, exponiéndolo ante miles o millones de personas que se consideran con tu mismo derecho. El único derecho que no importa es el de la persona que se ha convertido en objeto de tu opinión, crítica o insulto.
Las redes actúan cada vez más como un populacho manipulado a golpe de tuit. La conversión de la información en el centro del gran negocio de esta nueva era está creando un mundo sin escrúpulos, dando un poder enorme a unos y una apariencia de poder a otros. Lo malo es que este tipo de prácticas se consideran ya habituales, un riesgo como el de ser atropellado al cruzar una calle o resbalar con la lluvia.
Pero no debemos acostumbrarnos. hay que luchar contra él y contra los que lo practican bajo penar de tener que vivir en una sociedad  angustiada por el riesgo de que mañana te pueda tocar a ti.




* "Los padres de la niña de San Ildefonso tomada por trans temen que sufra bullying" La Vanguardia 26/12/2017




martes, 26 de diciembre de 2017

A la caza del ateo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los temores a la radicalización institucional de Egipto son cada vez más fundados. El gobierno, en plena campaña electoral para la presidencia, además de descalificar o detener a las alternativas propuestas, parece empeñado en la realización de cruzadas morales con las que enfrentarse a sus opositores.
Esta tendencia está en el gobierno de al-Sisi desde que se produjo la fractura de las fuerzas que respaldaron la salida de Morsi del poder. El argumento para el golpe era que los islamistas habían asaltado el poder y estaban transformando Egipto controlándolo desde la religión. La promesa que atrajo a los disidentes fue precisamente la de cambiar la constitución sectaria que los islamistas habían hecho durante su año escaso en el poder. A ella había que añadir una serie de iniciativas sociales retrógradas que afectaban especialmente a las mujeres y a los cristianos. La reducción de las edades matrimoniales, la financiación de créditos favorables para segundas o terceras esposas, además de las censuras o los recortes en cultura, etc. hicieron saltar la paciencia de muchos egipcios.
La constitución se reformó y quedó liberal. Sin embargo, desde que los grupos que habían apoyado el golpe se asustaron por el uso desproporcionado de la fuerza, con más de mil muertos, para desmantelar las sentadas de los que protestaban, el régimen inició una deriva que aquí hemos calificado de "piadosa", entendiendo que el gobierno de al-Sisi intentaba una síntesis imposible de nacionalismo y regresión religiosa. Lejos de instalar un régimen liberal, el gobierno se ha cerrado en el empeño de perseguir a las minorías para tratar de evitar que se le escape el apoyo de la reaccionaria mayoría de la sociedad egipcia.


El presidente se ha hartado de reclamar de las instituciones la "reforma del discurso religioso", especialmente a la Universidad de Al-Azhar, pero sin conseguir avanzar en ese sendero. Pero este discurso se queda en nada. Cada vez parece más evidente que su estrategia es exclusivamente para dejar fuera de juego a los grupos más radicales, pero no para un reformismo que abra la sociedad egipcia liberándola del control religioso y haciéndola más permisiva.
Lo que ha ocurrido durante el mandato de al-Sisi, por el contrario, ha sido un ataque a todos aquellos que preconizan una sociedad abierta, más laica, en la que aquellos no creyentes puedan desarrollar su vida sin necesidad de ocultación ante la vigilancia férrea de un estado religioso.
En ningún momento se ha perseguido tanto a los partidarios de una sociedad con libertad de creencia como bajo el mando férreo de al-Sisi. Esta circunstancia ya no puede ser obviada después de las campañas contra las personas ateas, de diferente orientación sexual o contra las propias mujeres, que se ven sometidas a duras campañas contra ellas y sus derechos.
La única explicación de este "populismo nacionalista-religioso" es que le sirve a al-Sisi para atacar en todos los frentes: a los terroristas del Estado Islámico y sus franquicias por radicales (lo que puede vender en Occidente) y a la oposición democrática de los partidos liberales, izquierdistas, activistas de causas sociales, etc. La religión sigue siendo una de las más eficaces herramientas de control social y al-Sisi no la va a dejar a sus rivales.

2015

Los dirigentes islamistas salieron huyendo de Egipto ante el temor a desaparecer. Los políticos que han quedado se han visto atacados desde ángulos diferentes, como se puede comprobar con los casos de los candidatos presidenciales, han sido acusados de traidores a la patria, como en el caso de Mohamed Anwar El-Sadat. Muchos han abandonado los partidos políticos ante la perspectiva de ser difamados, acusados de cualquier ocurrencia, como Khaled Ali, por atentar con su dedo contra las instituciones.
Esta vez, de cara a la próxima campaña electoral, el despreciado Parlamento egipcio ha vuelto a tomar la iniciativa. Nos cuentan en Egyptian Streets:

The Egyptian parliament’s committee on religion, headed by Amro Hamroush, discusses plans to make atheism a crime in Egypt to fall under the category of ‘contempt of religion’.
Hamroush said that this “phenomenon” -referring to atheism- is widely spreading among youth claiming that it falls under the right of freedom of belief. He further asserted it is important to confront the phenomenon in society especially that many atheists are open about presenting their beliefs in society, according to a report by Youm7.
He pointed out that there will be a great tole on Al-Azhar and the Church, as religious institutions, to confront the spread of this phenomenon.
In 2014, shortly after Egypt’s presidential elections naming Abdel Fattah al-Sisi the president of Egypt, the government released a national plan to stand against the phenomenon of atheism in a backlash against atheists who are open about it.
Similar reactions happened in cases related to the LGBT community in Egypt.
Egyptian authorities have arrested up to 57 people in a campaign against the LGBT community after rainbow flags were raised at the concert of Mashrou’ Leila whose vocalist, Hamed Sinno, is openly gay and stands for the rights of homosexuals.
The number stands now at 54 arrested according to the Egyptian Initiative for Personal Rights (EIPR). “A number of these individuals have already been found guilty of charges and 10 defendants in 9 cases have received harsh prison sentences, ranging from one to six years,” states EIPR.*


 A la vez que se habla de poner un satélite en órbita, el gobierno egipcio está modelando y adulando a una sociedad cada vez más retrógrada. Mientras Arabia Saudí, de donde provenía el wahabismo que hizo radicalizarse de los ochenta en adelante, es saludada por ir admitiendo novedades modernizadoras impensables, Egipto camina por el sendero "fundamentalista" encerrado a ateos y homosexuales, censurando novelas y encerrando a sus autores, etc. en nombre de una sacrosanta moral del pueblo egipcio.
Los peores niveles en derechos humanos, en Periodismo (el tercer peor país para los profesionales) y medios (cierres y bloqueos), hostil a las mujeres a las que se trata de mantener en la senda de la virtud, condenado a cárcel por gastar una broma sobre las aguas del Nilo (la cantante Sherine) o por lamentar el sacrificio de los corderos. La lista podría ser interminable. La sociedad egipcia ya no tiene límites en sus exigencias de represión y cualquiera puede salir en un canal televisivo diciendo que es un deber nacional violar a las mujeres que lleven pantalones vaqueros rasgados, como ha ocurrido recientemente.


Ahora le vuelve a tocar de nuevo a los "ateos". Lejos de avanzar en los derechos individuales, el Egipto de al-Sisi es cada vez más controlador, más intransigente ante cualquier diferencia ideológica, religiosa o sexual. Egipto es ahora mismo un cuartel en el que se pretende mantener de forma autoritaria el control del país.
Tras las protestas sociales por la entrega a los saudíes de las islas de Tiran y Sanafir, consideradas como atentados contra el estado o expandir noticias falsas, ocurrió el incidente de las banderas irisadas durante el concierto del grupo musical libanés, que se resolvió con decenas de encierros contra la comunidad gay. Son el otro campo que el gobierno castiga para evitar ser considerado como alejado de la fe coránica.
Los tres males que "asolan" a Egipto provienen de Occidente: el ateísmo, la homosexualidad y el feminismo. Para la mentalidad retrógrada de una parte importante de la sociedad, los tres son resultado de una conspiración para destruir el islam y a Egipto como su faro.
Con la excusa del terrorismo y la seguridad, el gobierno ha orquestado la mayor campaña de represión orquestada hasta el momento. Lo sorprendente es que cuando los medios e instituciones, los países, denuncian esta situación, Egipto se rasga las vestiduras y habla de no ser entendido. Todo está clarísimo.


La represión es el síntoma de la impotencia para controlar sociedad y territorio. Pero son estas detenciones las que le reportan una especie de recubrimiento piadoso. Todo este radicalismo retrógrado que se vive con propuestas como la que el parlamento inicia ahora muestra un avance cada vez más complicado hacia un estado represor. El gobierno de al-Sisi ha enterrado definitivamente la Revolución del 25 de enero de 2011 y se dirige hacia un islamismo de estado, en el que se supone que quiere controlar a toda posible discrepancia con la etiqueta de ataques a la religión. Como se hace girar todo alrededor de lo religioso, nadie puede escapar.
Lo que hemos visto estos últimos días contra los coptos es un ejemplo más de la intransigencia social que se está generando. No son ya los terroristas, sino los piadosos ciudadanos que se levantan contra todo aquello que es diferente.
El mayor absurdo de la historia egipcia de estos años es la condena a la cantante Sherine por hacer un chiste sobre beber agua del Nilo. Después de eso, todo es posible. Puedes mandar satélites al espacio, navegar nuevos canales, sacarle su jugo al átomo, etc. Pero nada de eso habrá logrado modernizar las mentes retrógradas. Muy mal año 2017 para los que esperan libertades. 2018 puede ser peor.



* "Egyptian Parliament Discusses Plans to Criminalise Atheism" Egyptian Streets 24/12/2017 https://egyptianstreets.com/2017/12/24/egyptian-parliament-discusses-plans-to-criminalise-atheism/

2013




lunes, 25 de diciembre de 2017

El peligro de ser candidato

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Como participar en las elecciones presidenciales egipcias se ha convertido en un deporte de alto riesgo, los que deseen ser candidatos harán mejor en guardarse sus intenciones hasta que llegue el momento adecuado, no sea que se queden por el camino en estado lamentable. Eso es lo que piensa Mohamed Anwar El-Sadat, que ha decidido posponer sus intenciones de presentarse.
Con el titular "Sadat postpones announcing presidential bid", Egypt Independent nos da cuenta de la decisión del antiguo diputado y ex presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento egipcio:

Head of Egypt’s Reform and Development Party Mohamed Anwar al-Sadat said that he had to postpone announcing his final position on his candidacy for the upcoming presidential elections because he needed to re-examine the situation after former Prime Minister Ahmed Shafiq allegedly have been exposed to campaigns by authorities to distort him recently.
Sadat told Al-Masry Al-Youm he will hold a press conference soon after he makes a final decision on his possible candidacy.
“We are open to many [political] movements and we are in contact them. Some of them are popular, others are young and also partisan. But we do this without media coverage because of the atmosphere around us, so as to not expose anyone to harassment under the surrounding circumstances,” he said.
“We have all noticed the position taken with regards to Shafiq and Ahmed Qonsowa, and we do not yet know what the Court of Appeal will do with Khaled Ali. The issue has made us premeditate […] Moreover, I will not accept to play the role of a background actor in the upcoming presidential elections,” Sadat mentioned.
He added that he has a platform prepared by a group of experts and specialists which will be announced if he decides to run for president.*


Desde luego, es para pensárselo. Como estaba ya apuntado, el aparato del sistema se ha lanzado desde todos los ángulos, de la prensa a la justicia, contra los que osan desafiar la candidatura —no anunciada— del presidente Sisi a la reelección presidencial. Lo ocurrido con Ahmed Shafiq en su odisea desde Emiratos es un  buen ejemplo, pero los otros dos candidatos están en peores situaciones; el candidato militar, el coronel Ahmed Qonsowa ha sido condenado a seis años de prisión por participar en política y uso indebido del uniforme (algo que Sisi hace cuando quiere), y el abogado Khaled Ali está pendiente de lo que la justicia estime sobre su "dedo díscolo", acusado de hacer un  gesto obsceno de desafío con él. Ese "dedo" puede costarle una condena que le inhabilite para la carrera presidencial.
Inhabilitar candidatos es una de las especialidades egipcias, de la misma forma que existen especialidades culinarias. En las elecciones celebradas últimamente siempre las ha habido. De hecho, Mohamed Morsi fue presidente como segunda alternativa de los Hermanos ya que Khairat el-Shater fue descalificado porque no habían pasado seis años desde su última detención. Otro porque su madre se había nacionalizado en los Estados Unidos, que ya es rizar el rizo. El repertorio de inhabilitaciones es amplio.


El gobierno egipcio muestra su deseo de controlar el país bajo una capa de modernidad e incluso de "democracia". A diferencia de otros momentos de su historia moderna, el gobierno egipcio quiere nadar y guardar la ropa, es decir, quiere mantener un control autocrático del país y que los demás le aplaudan sus logros democráticos, que no son fáciles de identificar por expertos en estas cuestiones.
El régimen se construye sobre una promesa permanente y una mano firme. En estos días en los que se multiplican las noticias sobre los éxitos del país bajo la tutela del presidente, muchos egipcios se muestran escépticos al vivir una crisis que no se resuelve pese a los titulares triunfantes. Estos no proceden de los éxitos reales sino de una prensa comprada por el régimen y por sus apoyos empresariales, que le barren las posibles críticas que puedan darse.
Los cierres y bloqueos de medios ha sido una de las grandes noticias negativas de 2017 que han visto desaparecer las críticas, sustituidas por la información sobre hallazgos arqueológicos —forma de atracción turística—; los éxitos deportivos individuales y colectivos; las visitas de celebridades, muchas de ellas pagadas, a Egipto, como forma promocional; y las inauguraciones parciales del gobierno, junto a las promesas de poner en marcha proyectos dudosos, como la agencia espacial egipcia, entre otros. La otra fuente negativa de noticias ha estado en el parlamento, que se ha dedicado a expulsar a los parlamentarios —como Sadat— que trataban de defender los principios de democracia, y especialmente en la cantidad de titulares producidos por iniciativas impresentables, con propuestas presentadas sobre exámenes de virginidad para las estudiantes universitarias, por ejemplo. No deben llegar muchas reformas desde este parlamento de muy baja calidad, la institución peor valorada por los egipcios.


Las trabas puestas a los candidatos presidenciales muestran el bajo contenido democrático del sistema egipcio en la mente de quienes lo controlan. No pueden salir de unas políticas personalistas que en el fondo no son más que la representación de la única institución con el poder real de controlar el país, el Ejército, auténtica columna vertebral. El poder militar usa a la administración para sus fines y trata de controlar a Al-Azhar en un tira y afloja contante. Es muy difícil que esto cambie.
En Mada Masr, Amr Abdel Rahman trata de explicar los problemas que la oposición democrática se plante ante esta situación. Lo hace con el titular "Searching for a battle: Why boycotting the presidential elections is a bad idea". Después de un análisis de la situación actual, el artículo se cierra con estas consideraciones:

Dissecting the situation in such a manner is integral to delineating the aims of the democratic current from that of the presidential elections, due to take place in six months. The challenge is not to find an alternative to a collapsing regime, because the regime is not in a weak position. Nor is the challenge to prove its illegitimacy through boycott, because this will not have a significant impact given the cohesion of the ruling elite and the strength of its regional and global alliances. The real challenge is to develop a new democratic discourse out of our current reality, and form a radical oppositional coalition that can help accelerate a future dismantling of the regime.
But developing tactics requires a battle to fight. This is where the presidential elections, somewhat ironically, can have some utility in forming a new democratic bloc in Egypt.
All other channels for political participation are either closed (including student unions and professional and workers’ syndicates) or biased in a certain direction (such as parliamentary and local elections). Four years of Sisi’s monopoly over the press has left an impression that there is no significant institution in the country except the presidency, and that any change will require challenging the palace.
And ultimately boycotting the elections is akin to announcing to the government and its Islamist opponents that democratic forces are exiting the scene. It is not an option to wait until an ideal candidate is identified, although such a person may have a role to play in future — when a semi-serious possibility of changing the government arises, then we can find consensus on someone. Meanwhile there is no viable alternative to democratic forces representing themselves in whatever way they can in the elections. When other conditions for the disintegration of the current order exist, we can talk again.**


La oposición democrática es la más temida por el régimen y siempre lo ha sido. El motivo es claro: el régimen solo necesita enemigos, los islamistas, que justifiquen su existencia y duración. Mientras existan enemigos, reales o imaginarios, el régimen podrá vender la necesidad de protección y fuerza, de mano dura. El régimen se alimenta del caos y el miedo. Mubarak se mantuvo con una ley de excepción 30 años; Sisi se mantiene con la suya.
La mejor forma de mantener alejada la posibilidad de una oposición democrática fuerte es sembrar la discordia entre los grupos y descalificar a sus líderes mediante el ataque mediático. Es al que hace referencia Mohamed Anwar El-Sadat cuando dice que se lo pensará. Sabe que en el momento en que diga que se presenta, como ha ocurrido con los otros candidatos, la maquinaria de la destrucción se pone en marcha.
Todo el aparato del estado, más el de los mantenedores del régimen apoyan a Al-Sisi. Es la apuesta por el poder que abre muchas puertas. Le perjudica su relación con Donald Trump —como era previsible— y por eso Egipto fue quien presentó el texto contra el traslado de la embajada norteamericana a Jerusalén ante el Consejo de Seguridad. Era una maniobra destinada a evitar las acusaciones de plegarse a Estados Unidos. Tendrá que afrontar, por otro lado, otras parecidas. Me refiero a la obediencia a Arabia Saudí en el caso de la entrega de las islas de Tiran y Sanafir, con lo que tendrá un segundo punto débil. Ese es el que le ha costado el arresto y la posibilidad de inhabilitación para la carrera presidencial al abogado Khaled Ali.
Presentarse a la elecciones presidenciales en Egipto, como decíamos al principio, es algo arriesgado. El gobierno emplea las habituales tácticas de intimidación para lo que necesita que sea una carrera triunfal de su candidato. Presentarse o no, boicotear o participar... esos son los dilemas en un espacio electoral tan distorsionado.


* "Sadat postpones announcing presidential bid" Egypt Independent 25/11/2017 http://www.egyptindependent.com/sadat-postpones-announcing-presidential-bid/

** Amr Abdel Rahman "Searching for a battle: Why boycotting the presidential elections is a bad idea" Mada Masr 19/12/2017 https://www.madamasr.com/en/2017/12/19/opinion/u/searching-for-a-battle-why-boycotting-the-presidential-elections-is-a-bad-idea/


domingo, 24 de diciembre de 2017

La campana

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Egypt Independent complementa hoy la noticia que veíamos ayer sobre el asalto a una iglesia de cristianos coptos en el pueblo de Kafr al-Waselin, en Giza: «The incident itself was sparked by the circulation of a rumor within the village’s Muslim population that church officials were installing a bell. This led to villagers with extremist views to incite the village’s Muslims to attack the church.»* ¡Fina sensibilidad la de estos ciudadanos con "extremistas" puntos de vista!, según señala el diario.
El problema siempre es el mismo y no obedece a un punto de vista extremista sino a una formación común que oscila entre la visión radical del estado islámico y la visión política de las autoridades egipcias, que comentábamos ayer. Oficialmente, todos los egipcios son iguales, pero en el fondo una gran cantidad piensa que ser "egipcio" implica ser "musulmán", viendo en los coptos no ciudadanos iguales sino resistentes miembros de una "secta" que malinterpreta los mensajes de Dios, torciendo el mensaje del propio Cristo, del que también son propietarios al incluirlo entre sus profetas.
Esto no es nuevo. Cualquier incidente siempre será interpretado como un problema de los coptos. Ellos serán los responsables, como en este caso, por querer mancillar el aire musulmán con el sonido de unas campanas. Son siempre un grupo, vigilado, tolerado a sabiendas de que un desliz será penalizado por un grupo de "piadosos" ciudadanos, buenos musulmanes, que tratarán de frenar la contaminación copta con sus propias manos.
El diario explica:

Police sources said that after Friday prayers, approximately 80 local Muslims moved towards the church, threatening to destroy the church if the bell was installed.
The mob smashed chairs, destroyed much of the church’s interior contents, and assaulted Christians who were present, before security forces were able to step in.
An official source at the Giza Security Directorate revealed that the church was established in 2002 after an agreement between the village’s Muslim and Christian populations, on the condition that it would be a small building for prayer, without a crucifix on display, not a dome, a bell, or a beacon.
Earlier in December, a rumor began circulating that the church would be installing a bell.*


¿Es ese el "respeto" entre religiones del que hablaba el presidente Sisi? ¿Qué respeto es ese que exige que el edificio sea pequeño, sin cúpula, torre ni crucifijo? ¿Es esa la "igualdad" la que reduce prácticamente a la clandestinidad?
Cuando Mohamed Morsi visitó Europa —lo hemos dicho varias veces— Angela Merkel le recordó la exigencia de la igualdad de derechos de las minorías de cristianos y en el trato a las mujeres. Morsi, con su doble soberbia, contestó lo que han contestado siempre que se les ha recordado que la democracia hay que ejercerla: no es asunto de nadie más que de Egipto. Gracias a ese planteamiento, la situación ha empeorado.
Fueron en gran parte los ataques a los cristianos los que se utilizaron para ver cómo los islamistas tenían un gobierno sectario. En este año pasado, los cristianos coptos han padecido tipos de ataques: los de los terroristas en atentados y los ataques en su propio entorno social, donde han sido discriminados por ser cristianos. Es el caso del ataque realizado contra la iglesia por el rumor de la campana. Muchos cristianos han tenido que abandonar sus casas y lugares de trabajo, sus tiendas y negocios ante los ataques sufridos por sus propios vecinos.

Ya no se ven como hace años —y comentamos aquí— fotos de sacerdotes rodeados de vecinos para protegerlos de asaltos radicales o de personas defendiendo las iglesias con un cordón de personas con las manos entrelazadas. Eso hace tiempo que no se percibe. Solo las historias de asaltos o degüellos, de expulsiones fuera de las ciudades.
Los islamistas salieron del poder, pero siguen en Egipto realizando una forma de poder callejero y moviéndose por las administraciones. Morsi y los salafistas ganaron las elecciones. Desaparecieron los dirigentes, pero las bases sociales siguen compartiendo el modelo de reislamización que acaba con la convivencia y del que salen estas prácticas discriminatorias, por un lado, y los terroristas yihadistas por otro.
Han movilizado a las gentes mediante estos tipos de rumores sobre campanas o secuestros de jóvenes cristianas a las que se retiene para evitar que se conviertan al islam, todo un clásico de la revuelta callejera con el que se han producido muchas muertes. Muchos millones de egipcios viven bajo esa sombra islamista en una sociedad en la que la vigilancia de unos a otros es constante.
Dice el periódico que han detenido a 17 personas, 14 musulmanes y 3 cristianos. No deja de ser una forma de reparto peculiar dado que unos estaban dentro rezando cuando los otros los asaltaron, golpearon y destruyeron los bienes de la iglesia. Pero hay que mantener la ilusión de que se trata de una lucha sectaria entre unos y otros para evitar se acusados de detener solo a los musulmanes.
Nos cuenta el periódico: «Giza security sources said that arrested suspects will be prosecuted on accusations of thuggery, vandalism, rioting, and stirring sectarian strife between Muslims and the minority Coptic Christians.»*
Otro medio, Egyptian Street, titula con ironía "Giza Church Attacked, Security Sources Describe it as ‘Skirmishes’". ¡"Escaramuzas"! No es lo que muestran los destrozos vistos gracias a las fotografías publicadas a través de Twitter por los presentes:

Security sources in Giza Security Directorate denied the attack on the church describing the clash as ‘skirmish’, according to local media reports.
Security sources further commented saying that the owner of the ‘building’ was organizing a setup in the two empty floors – second and third floors – to host religious rituals celebrating Christmas, but the residents thought he is transferring the ‘building’ to a ‘church’ therefor objected, reported by Youm7.**


La autoridades egipcias están cayendo de nuevo en su más mortífero error: la mentira encubridora de los problemas. No ha habido "escaramuza", sino un ataque vandálico en toda regla contra las personas que rezaban en el templo pendiente quince años de autorización. Es un buen ejemplo de su actitud: no concede la licencia, lo que le permite salvar la cara ante los vecinos y echar la culpa sobre los coptos, por estar allí son licencia.
El gobierno egipcio, una vez más, retuerce las verdades para obtener palabras engañosas, cuando no mentiras. Los problemas dejan de existir mirando hacia otro lado, como hace el avestruz. Se le llena la boca de promesas de modernidades —satélites, centrales nucleares, trenes monorraíles, mega ciudades...— pero eso no son más que cortinas de humo para encubrir la falta de soluciones sociales a los grandes problemas de Egipto: la superpoblación, la economía, el acoso, la educación y la manipulación islamista. Llamar "escaramuzas" a lo ocurrido es un insulto a los coptos y a la inteligencia del resto del mundo.


El odio que lleva a destruir templos de cualquier religión es muy específico, tiene su proceso de adoctrinamiento y su conciencia del odio al otro presentándolo como virtud. Es un odio prepotente que parte de la propia verdad y de la amenaza del otro, al que hay que exterminar. Es un odio profundo que esquiva la convivencia y, mucho más, la igualdad, concepto que le repugna y es alentado por terceros para manipular. 
No sonarán por miedo hoy, Nochebuena, las campanas coptas para transmitir deseos de paz y concordia. En su horizonte solo hay silencio. Su sonido despierta la intolerancia, el odio y la falta de respeto a la personas que mantienen otra creencias. 
El Muslim Council of Britain ha tenido que recordar una vez más que no hay prohibición de disfrutar del periodo navideño. Muchos musulmanes felicitan las fiestas a sus amigos y vecinos;  algunos, temerosos, solo felicitan el año, fiesta civil, por no complicarse la vida; otros lo encuentran blasfemo y recuerdan a todos la exigencia de no hacerlo. ¡Compleja sociedad!
Por nuestra parte, los mejores deseos de paz y felicidad  a todos aquellos que sean capaces de poner el amor por encima del odio en cualquier creencia. 



* "Police arrest 17 suspects in Coptic Church attack" Egyptian Streets http://www.egyptindependent.com/police-arrest-17-suspects-in-coptic-church-attack/

** "Giza Church Attacked, Security Sources Describe it as ‘Skirmishes’" Egyptian Streets 24/12/2017 https://egyptianstreets.com/2017/12/24/giza-church-attacked-security-sources-describe-it-as-skirmishes/


sábado, 23 de diciembre de 2017

Nuevos ataques a los coptos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La noticia aparece recogida en Egypt Independent y da cuenta del ataque de una muchedumbre a una iglesia cristiana copta en Egipto. El relato de lo ocurrido es escueto:

The Archbishop of Atfeeh issued a statement on Friday afternoon saying the Church of al-Amir Tadros (Prince Tadros) in the Kafr al-Waselin village in Giza was attacked by a mob who gathered on Friday at noon outside the church while chanting hostile slogans that demanded the demolition of the church.
According to the statement, hundreds broke into the church, destroyed its contents, and beat the Christians who were present.
Security forces arrived and dispersed the mob while the injured were transferred to hospital, the statement added.
Sources explained that prayers have been held for nearly 15 years in the church, adding that church officials had submitted a request to legalize it in accordance with the law.*


El incidente queda condensado en línea y media de texto: entraron, destruyeron y golpearon. Es una secuencia que reducida así parece de una enorme funcionalidad. Recoge la aparente "normalidad" de un hecho de enorme complejidad y que afecta durante siglos a los cristianos coptos, considerados como una especie de invasores apestados dentro de su propia tierra. La acumulación de desprecios es incontable, desde la negativa a que desaparezca la distinción religiosa en los carnets de identidad, como algunos ingenuos propusieron, hasta los médicos que se oponían a los trasplantes y transfusiones por temor a ser contaminados y no entrar en el paraíso.
La excusa de la licencia administrativa es habitual. Las autoridades juegan con la autorización y los islamistas lo presentan como una "invasión" del territorio del islam por parte de los cristianos, una especie de "reconquista" escondida. Quince años esperando la licencia han hecho de esta iglesia un caso típico y un blanco fácil. Con la excusa de la legalidad, se produce el asalto y los destrozos.
Las autoridades, al no dar la licencia, juegan con que están frenando el avance de los cristianos dentro de unas comunidades en las que se desarrolla esa guerra no declarada, pero real, de la intolerancia. El discurso de la violencia y el fanatismo se agranda mostrando los peligros de la invasión cristiana. El fin de los cristianos, señalan, es disolverse en la única religión verdadera, el islam. No hay convivencia real, solo ciertos grados relativos de tolerancia, según se tercie.


El diario Albawaba reproduce la misma información que Egypt Independent, pero muestra unas fotografías, enviadas a través de cuentas de Twitter, bastante ilustrativas de lo ocurrido dentro y fuera del templo. Fuera vemos una multitud que ha salido, un viernes, a destruir un templo cristiano. Habría que investigar dónde se ha formado esa muchedumbre y quién es el que les ha puesto en marcha hacia su objetivo, aunque es bastante previsible el resultado.
Pronto se cumplirá un año —fue una sangrienta pascua copta la del año pasado— del primero de los grandes atentados que los coptos han padecido en 2017. Coptos y sufís han sido las víctimas principales junto a los militares y policías que han caído emboscados o por explosiones.
Va a comenzar otro y la noticia de nuevo es el asalto a una iglesia. La muchedumbre que ha entrado golpeando a los que estaban allí y destrozando el templo es la que nadie parece poder controlar. Forman parte de la población egipcia radical que oficialmente parece no existir, invisible, pero perfectamente presente a través de campañas fundamentalistas, ultra conservadoras, que van sembrando sus ideas, responsabilizando a cristianos y occidentales, de querer destruir Egipto y al Islam. Sobre esa población no trabaja nadie más que los islamistas, que expanden su mensaje día a día allí donde se reúnen las personas.

El asalto al templo del pueblo de Kafr al-Waselin, en Giza, es una muy mala noticia y que puede anticipar una campaña navideña. Esperemos que este año sea mejor que 2017 para los ciudadanos egipcios, de cualquier credo, pues todos tienen derecho a vivir en paz. Son las autoridades las responsables de esa paz y, más allá de esta, de la justicia que mantenga a los coptos protegidos como cualquier otro ciudadano egipcio. Sin embargo, por encima del oficialismo, los coptos no son como cualquier otro egipcio. En julio, Mada Masr publicaba un interesante artículo sobre la discriminación de los coptos en el mundo del fútbol, el deporte nacional. Es solo un ejemplo que se podría repetir en otros ámbitos si no fuera por el cordón de silencio que las propias autoridades coptas fomentan para no empeorar las cosas con los gobiernos. Reclamar solo puede servir para quedar más desprotegidos. La paciencia de muchos hace tiempo que se desbordó y se fueron. También a ellos se les pide en ocasiones silencio.


El año 2018 es un año peligroso en el que se producirán elecciones presidenciales. Suelen ser malos años, empeñados los unos en mostrar fortaleza y los otros en que se perciban como debilidad. Los coptos, desgraciadamente, padecen el choque las dos fuerzas antagónicas. El año 2017 ha sido sangriento para ellos, con tres grandes atentados y múltiples ataques, muchos de ellos ignorados oficialmente. Del tendero degollado en Alejandría al padre muerto por regresar a por un certificado escolar, pasando por los atentados de navidad a semana santa y los ataques continuos en muchos pueblos, ha sido un muy mal año.
En otra noticia de Egypt Independent, se nos cuenta que la nueva capital administrativa egipcia contará, además de con una mezquita, con una catedral para los coptos. Recuerda el periódico:
  
In a speech celebrating the diversity of Egypt, Sisi said, “God willing, next year [2018] we will celebrate the construction of establishments that reflect the great respect we have for each other, and each other’s religions and choices.”**


Esperemos que ese espacio represente algo más que el deseo de modernidad exterior del régimen y vaya acompañado de la transformación de las mentes que no ven en es respeto. Es interesante que el término usado no sea "igualdad" de los egipcios, sino el "respeto" al otro. Probablemente nadie desea esa igualdad porque vive su diferencia como superioridad. Pero es el estado quien debe asegurar que los egipcios son iguales y no solo que unos respetan a los otros. Difícilmente puede llamarse respeto a la destrucción del templo y el ataque a quienes lo ocupaban. Difícilmente puede llamarse respeto o igualdad a tardar 15 años en dar una licencia administrativa para que esa iglesia sea legal a todos los efectos.


* "Hundreds attacked church in Giza: Archbishop" Egypt Independent 23/12/2017 http://www.egyptindependent.com/hundreds-attacked-church-in-giza-archbishop/
** "Christmas Mass to be held in Egypt’s largest church in New Administrative Capital" Egypt Independent 20/12/2017 http://www.egyptindependent.com/christmas-mass-held-egypts-largest-church-new-administrative-capital/