sábado, 10 de junio de 2023

El rechazo egipcio

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Lo que ocurre con Egipto es cada vez más incomprensible para el resto del universo. Al contrario de lo que predica el régimen sobre su influencia, el narcisismo egipcio está empezando a tomar proporciones pasmosas y cuyas reacciones resultan extrañas, por decirlo de una manera suave y abierta a la interpretación de cada uno.

Por resumirlo, Egipto tiene la pretensión de controlar e imponer  una imagen exterior. Por definición, esta es incontrolable ya que queda fuera. Lo que el régimen egipcio hace en el interior no puede imponerlo a los demás. Por ejemplo, a la cantante Sherine se la condenó por "ofender al río Nilo". La "ofensa" fue una respuesta rápida a alguien del público. Hay una canción emotiva que dice que quien bebe las aguas del Nilo siempre regresará.

Así nos lo contaban en 2018, cuando ocurrió el incidente, en Egyptian Streets:

In February 2018, Egyptian singer Sherine Abdel Wahab was sentenced to six months in jail after a fan asked her to perform her popular song “Haven’t You Ever Drunk from the Nile?” (Mashrebtesh Men Nilha), to which she responded, “No, you’d get Schistosomiasis. Drink Evian instead.” This flippant comment was ruled a serious offense to the river to such an extent that Egyptian officials determined it warranted an arrest.

Schistosomiasis, a water-borne disease, has a very long history in Egypt, infecting a high percentage of the ancient Egyptian population up to 5,000 years ago. More recently, the Egyptian cultural icon, Abd al-Halim Hafiz, died from the disease in 1977.

Although Egypt has combatted Schistosomiasis for decades, the Nile parasite continues to afflict the nation-state. Shortly after the Egyptian government called for Sherine’s arrest, the performer profusely apologized and insisted her comment was nothing more than a “silly joke.” However, in a country where the Nile serves as the primary source of drinking water and irrigation, was Sherine’s comment not simply an honest raising of awareness in the Egyptian public’s best interest? Furthermore, did Sherine, as a popular public figure whose lyrics encourage drinking from the Nile, do a disservice to people who may take those lyrics literally by relegating her comment to a joke?*

El absurdo es que en un país se llegue a este extremo. Escribo "país" con cierta reticencia. Los sucesos de esta clase en Egipto son una extraña mezcla de movimientos gubernamentales y populares. Hay veces que se puede llamar "oficial"; pero, en otras ocasiones, el movimiento es "social", desatándose reacciones variadas e intensas. La opinión egipcia se mueve al son de estas circunstancias que se convierten en terremotos y tsunamis, en ira contra los que atentan contra alguna cosa suya.

Es lo que ha ocurrido ahora con el "incidente" de la Cleopatra "negra" de Netflix. De repente los enormes problemas egipcios (inflación, depreciación de la moneda, desempleo...) desaparecen y el único problema resulta ser una "Cleopatra negra" que sacude los "milenarios" cimientos del país. Los gritos pidiendo la prohibición de Netflix en todo el territorio se elevan airados. Ahora vamos un paso más allá, lloviendo sobre mojado.

En Egyptian Streets nos explican el nuevo caso:

Egypt’s officials have banished a team of Dutch archaeologists from working in the country following a controversial ‘Kemet’ exhibition likening ancient Egyptian figures to modern American artists.

The focus of the exhibition ‘Kemet. Egypt in hip-hop, jazz, soul & funk’ is on ancient Egypt influencing primarily black musicians such as Nas, Beyoncé and Rihanna.

The ban, which was reported by Dutch News and the BBC, posits that the National Museum of Antiquities in Leiden found its team banned from excavating in Egypt due to the content of the exhibition ‘falsifying’ history.

According to the BBC, the museum stated that a senior Egyptian antiquities official communicated in an email that it was to discontinue excavating in the site of Saqqara after almost 50 years.

“The influence of ancient Egypt and Nubia is evident in the works of a multitude of musicians of African descent, including icons of jazz such as Miles Davis and Sun Ra and contemporary artists such as Beyoncé and Rihanna,” the museum’s description of the exhibition reads.

“[…] Many artists of African descent are keen to stress the recognition of ancient Egypt as an African culture. Through their music, lyrics and visual representations, they convey their connection to the millennia-long history of the region along the Nile River, and claim this history as part of their past, present and future identity, as exemplified by the cultural phenomenon of Afrofuturism,” it continues.

Nonetheless, the exhibition’s focus sparked backlash on social media, to which the museum previously responded to in a statement, that it has taken great care in curating the exhibition to highlight the depiction of ancient Egypt and the messages in music by black artists. It has also stated that it has received racist and offensive comments regarding the exhibition, which runs from April to September 2023.**

 

Como puede apreciarse en el texto anterior, no se trata ya del "color" de Cleopatra, sino del hecho de que sean artistas afroamericanos los que reivindiquen su conexión con el antiguo Egipto. A veces, los nombres nos juegan malas pasadas esencialistas. La coincidencia del nombre "Egipto" entre aquella cultura y la actual, que tiene poco que ver con aquella, hace ver al gobierno egipcio que pueden —de nuevo— definirse como "propietarios" no solo de la tierra sino de la Historia. Es como si España reclamara a los músicos norteamericanos que dejarán de usar el "flamenco" como inspiración en sus composiciones porque son nuestras.

Que los músicos afroamericanos reivindiquen su inspiración en la cultura egipcia revela el fondo del asunto: la africanidad o, si se prefiere, más precisamente la negritud. La pretensión de las autoridades egipcias de controlar, de adjudicar y de gestionar la imagen del pasado es ridícula y contraproducente porque solo perjudica a Egipto.

Donde los artistas afroamericanos ven inspiración, el estado egipcio actual ve "propiedad". Es propietario de los ciudadanos, que son "suyos" dentro o fuera del país, da igual que tengan otro pasaporte; y es propietario de una historia reescrita interesadamente para cultiva precisamente el fenómeno del nacionalismo que les separa del "arabismo", como un movimiento transnacional, y del "confesionalismo", que borra las barreras nacionales en favor de la religión.

Sin embargo, el nacionalismo actual busca el protagonismo absoluto de Egipto como líder sin preguntar a los demás si desean ser liderados. El ataque en respuesta a artistas afronorteamericanos del hip-hop o de cualquier otra tendencia es ridículo y contraproducente, repetimos. Quizá hasta podía pensarse que la cruzada es contra el propio hip-hop y el rapeo, que está en el punto de mira del gobierno egipcio porque de allí salen demasiadas letras críticas. La verdad es que hay tantas prohibiciones absurdas en Egipto (como señaló Orwell, el verdadero poder absoluto es irracional, incomprensible), que se hace difícil entender todo aquello que se prohíbe.


Entrampado en sus propios controles, el gobierno egipcio teme ser acusado por los que actúan en la sombra de no cuidar lo suficiente la "sagrada imagen" de Egipto. Esto es una especie de movimiento pendular en el que el nacionalismo escénico del régimen se ve comprometido ante la misma opinión pública que responde a ese primer movimiento. Cuanto más se sacralice el pasado egipcio, más sensible será a cualquier acto que lo mencione o lo roce.

Eso se traduce en este disparate de prohibir las excavaciones al grupo de arqueólogos holandeses, perjudicados por mostrar la conexión de artistas afronorteamericanos. Parece que la conexión africana, la del África negra, molesta al actual gobierno egipcio o, quizá sea más amplio, algo que se nos escapa.

En circunstancias normales, deberían agradecer a Beyoncé, a Rihanna y demás que hagan fijarse la mirada en Egipto. Eso del "afrocentrismo" es una excusa absurda. El Egipto de al-Sisi se cierra sobre sí mismo. Es un serio problema para ellos, tanto por el concepto estrecho identitario como desde las relaciones internacionales. 

Los artistas que han querido rendir un homenaje al Egipto antiguo se ven rechazados por el Egipto moderno. ¡Paradojas!

 

* Tara Joshi "The Sherine Incident: A Tale of Two Niles" Egyptian Streets 2/11/2018  https://egyptianstreets.com/2018/11/02/the-sherine-incident-a-tale-of-two-niles/

** "Egypt Allegedly Bans Dutch Archaeologists Over Kemet Exhibition" Egyptian Streets 8/06/2023 https://egyptianstreets.com/2023/06/08/egypt-allegedly-bans-dutch-archaeologists-over-kemet-exhibition/

viernes, 9 de junio de 2023

El camino de la belleza

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En RTVE.es recogen un artículo de Pilar Martín (EFE) con el dibujante Milo Manara, un celebrado autor de novelas gráficas y adaptador al cómic de textos novelísticos. Es ese el motivo que le trae a Madrid, a nuestra tradicional y pasada por agua Feria del Libro madrileña. La adaptación de la novela de Umberto Eco, El nombre de la rosa, le trae para presentarla ante el público de seguidores de literatura, del cómic y de la fusión de ambos.

El artículo de Pilar Martín nos habla de su llegada, pero rápidamente Manara se desplaza hacia otros derroteros, la muerte de la belleza y la difícil subsistencia de un mundo que prescinde de ella:

Parafraseando a los hermanos Karamazov, Manara (Luson, Italia, 1945) aboga en una entrevista a EFE por la belleza como mecanismo para "salvar" este mundo que ya no cuenta con algunos de esos referentes que lo hacían más habitable: Hugo Pratt, Federico Fellini o Umberto Eco, el culpable, este último de que esté en Madrid durante la Feria del Libro para presentar la primera parte de la adaptación de El nombre de la rosa (Lumen).

Pero Manara lamenta que no solo no estamos salvando el mundo, sino que tampoco "estamos salvando la belleza". Y la falta de esos "grandes intelectuales" le hace ser pesimista, ya que ellos podrían ser una suerte de salvavidas ante "este terremoto cultural" que considera que está sufriendo el mundo.

"Son días -ha explicado- verdaderamente muy difíciles y tendríamos que comprometernos a dar otro modelo de desarrollo porque ahora los ricos son más ricos, y los pobres son más pobres, tenemos un mundo lleno de plástico, estamos en un camino equivocado (...) si no cambiamos creo que iremos a pique todos".*


A algunos le parecerá esto un juego de intelectual masoquista y quejumbroso, cosas de viejo artista que no se acomoda a la modernidad de un mundo que orgullosamente proclama su grandeza cada día, que no mira al pasado más que con justificado desprecio porque para qué hace falta lo obsoleto o lo desaparecido en las brumas del tiempo. El mundo, según esta versión moderna, es lo que podemos tocar, palpar, recorrer, degustar, sudar, etc. Lo demás es cosa de libros y de nostálgicos del pasado, que lo idealizan.

Creo que Milo Manara tiene razón.

Hace mucho que se emprendió un camino sin prever sus consecuencias. Las aspiraciones de la Ilustración —un mundo mejor, donde "mejor" significaba más y mejor educado, más libre por comprender mejor, más igualitario por permitir el acceso a las fuentes reservadas a las élites...— se ha venido abajo.


Hay una palabra que me viene constantemente a la cabeza desde hace tiempo: "embrutecimiento". Por eso el artículo con las declaraciones de Milo Manara me ha decidido a centrar el texto en algo que hemos tratado aquí como efecto en diversas ocasiones.

El empobrecimiento cultural es un hecho detectable en rasgos y evidencias diarias que solo tenemos que juntar. El deterioro educativo proviene de la propia devaluación de la educación misma, que se ha convertido en un camino obligado a ninguna parte, porque lo que determina el nuevo destino —el éxito— va por otras vías.

Ocultamos a los que nos denuncian este estado y los contraponemos a los ejemplos de éxito en ciertos campos que no requieren más que la presencia. Lo visible es lo que impera en su variante imitable —un anuncio televisivo nos repite que "la originalidad está sobrevalorada" y que la gente que copia las buenas ideas de otros es la más lista—.

El éxito es la palabra clave. Tener éxito es ser imitado por otros. Lo importante es "influir", que es ser imitado a través de la creación de "tendencias". Influencia y tendencia son las dos caras de la moneda del éxito. La idea solo es válida si es imitada. Por eso la "originalidad" solo tiene sentido como cambio de tendencia.

En el fondo de esto está el descubrimiento anti ilustrado de nuestro tiempo: el comportamiento mimético, el descubrimiento de que es más fácil ser otro que ser uno mismo. Ser uno mismo se convierte en un proceso doloroso, ya que no hay un "yo" metido dentro de una caja. Descubrirse a uno mismo es un duro ejercicio de construcción. Como señalaban los existencialistas, el ser es lo que se ha formado tras la vida vivida. No hay nada previo, nos hacemos viviendo. La dureza de esto es notoria. Por eso es más fácil ser otro (es el otro el que vive, el que descubre, el que se crea...), que tener que hacerlo uno mismo.

En ese camino del ser en devenir, la belleza es una parte esencial del proceso. Llevo años, allí donde la gente comete el error de darme un micrófono, señalando lo erróneo de nuestro sistema de enseñar las artes, historicista y distante. Es la educación estética del ser humano lo que se debe primar, el camino diferente de cada uno a la belleza, y no la repetición social de qué es bello y qué no lo es. Por eso el poeta John Keats escribía en su poema Oda a una urna griega, 

Heard melodies are sweet, but those unheard

       Are sweeter; therefore, ye soft pipes, play on; 

El poema se cerraba con una afirmación rotunda y sencilla: 

 "Beauty is truth, truth beauty,—that is all

                Ye know on earth, and all ye need to know." 

https://www.poetryfoundation.org/poems/44477/ode-on-a-grecian-urn 

Pero la "belleza-verdad" a la que se refería Keats tiene poco o nada que ver con la "nueva belleza" basada no en el desarrollo del impulso más allá de lo que tenemos, que despierta esa sed de verdad, belleza y nos los lanza a la aventura vital y espiritual. Lo que hoy se busca es un pobre sucedáneo, que es el éxito, que no es un camino individual, sino una respuesta bajo el juicio de los demás. No hay camino propio, sino un caminar bajo la atenta mirada de aquellos que establecen su empatía con nosotros. El éxito solo tiene sentido ante los otros, que son quienes lo determinan.

No creo que haya un modelo único, universal o atemporal de belleza. Pero sí creo en que podemos educarnos para poder sentir un disfrute más auténtico y productivo para nuestra forma de estar en el mundo. A veces se piensa en el esteta como alguien que se separa del mundo que le rodea y vive en una burbuja. ¡Nada más alejado de la realidad! La educación estética nos permite desarrollar una faceta humana que si no se desarrolla nos lleva al embrutecimiento, en vivir un mundo desde unos parámetros que nos empobrecen como seres humanos. Pero esto, nuestra dimensión humana lo que vamos deteriorando rompiendo nuestros lazos con lo que hemos construido como cultura y sustituyéndolo con algo que nos provoca otro tipo de sensaciones, que pueden ser placenteras. El placer no es privativo del ser humano; es un mecanismo natural. Está en nosotros provocarlo por distintos medios. Transformar en humano el placer es una de las funciones de algo que está en nosotros, el sentido de la belleza.


Entretenimiento, distracción, matar el tiempo... son términos que se asocian con esta forma del éxito que lleva a este empobrecimiento que denuncia Manara junto a otros muchos otros. La cuestión problemática es, como señala el dibujante, es que cada vez quedan menos voces para señalar esto, pera denunciarlo. La filosofía del éxito trata de evitar la polémica o, por el contrario, la provoca como forma de atracción. Pero uno de los efectos principales del embrutecimiento es la distancia que se establece con cualquier forma crítica real. Todo lo que afecte a este placer de la colectividad es visto como agresión. Eso lleva a silenciar voces. Mana señala la desaparición simple de las personas; las generaciones van desapareciendo y las nuevas viven su mundo como totalidad, como un siempre ha sido así, con el que justifica su propia sordera.

No es una cuestión de la sustitución de la sospechosa idea de "intelectual" (aquellos a los que entender) por la de "influencers" (aquellos a los que imitar). La propia estructura mediática de nuestro mundo lo favorece. La experiencia se vive a través de un nuevo estado, el de "audiencia" o "público". Por mucho que se nos diga, somos receptores con aspiraciones de ser emisores. Están los eternos imitadores de la trivialidad y están los eternos ansiosos por convertirse en referencia. Es el efecto mediático, que ha renunciado en gran medida a incluir lo minoritario, lo individual en beneficio de la supervivencia económica en un encrespado mar, en un sistema de prueba-error comunicativo en el que se tantea hasta encontrar la "tendencia". Hasta que llega la siguiente y así sucesivamente.

Existe una enorme diferencia entre el que trata de enseñar a otro a pensar por sí mismo y el que busca que le sigamos imitándole. Esta diferencia es esencial en este cambio. Es lo que favorece un mundo en que todos tratan de decir nos qué hacer: qué consumir, a quién votar, qué comer... Y además poseen un aparato mediático tan poderoso que no solo nos envuelven, sino que pueden anticipar pensamiento y comportamiento y corregirlo. Nunca ha habido en nuestra historia un modelo así, del que desaparece incluso la posibilidad de criticarlo porque se necesita para transmitir la crítica.

Filósofos, historiadores, sociólogos, psicólogos... habla de la "aceleración" del tiempo, de un vivir en la cresta de una ola mirando hacia un horizonte que, por definición, solo es efecto de nuestra mirada. La aceleración nos muestra un viaje sin tiempo para pensar en uno mismo; las cosas se desvanecen en nuestras manos, ante nuestros ojos, solo cuenta lo siguiente.

Sin embargo, tenemos ante nosotros unas fuentes de enorme belleza. Están ahí esperando a que nuestra mirada se aparte de lo trivial, de lo llamativo, de la tendencia... Esa belleza tiene forma de novelas, poemas, cuentos; forma de cuadros, de películas, de música, de danzas... Son formas de las que regresamos distintos tras la lectura, tras la escucha, tras detener nuestra mirada en ellas. Pero esto se nos hace cada día más difícil en un entorno que, de la escuela a los medios, nos lleva hacia otros derroteros. Nos llevan hacia un mundo dividido en éxitos y fracasos, entre imitadores e imitados. Necesitan toda nuestra atención, hora a hora, día a día. Somos la materia prima.

El artista Milo Manara habla de otro modelo de desarrollo. Este modelo no solo se lo hemos dado al mundo, sino también a nuestras mentes. Somos producto de una mentalidad en la que individualmente solo contamos como consumidores de algo. Por eso es necesario abrir los ojos, educar en una nueva forma de ver el mundo, de disfrutarlo, de compartirlo. La belleza es uno de los caminos hacia esa verdad que reclamaba Keats. Puede que no sea la misma verdad para cada uno. En realidad, así debe ser. Solo la mentira es igual para todos.

 

* Pilar Martín  "Milo Manara lleva al cómic 'El nombre de la rosa': "Solo la belleza podrá salvar al mundo"" RTVE.es EFE 8/06/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230608/milo-manara-lleva-comic-nombre-rosa/2448946.shtml

jueves, 8 de junio de 2023

Un simple problema de poder

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El sistema de la llamada "nueva política" tiene una serie de problemas derivados de su propia naturaleza. El primero es la indefinición. Frente al esencialismo de los partidos de programas y definición nominal, ellos optan por repeler la palabra "partido", que les suena viejuna. "Plataformas", "movimiento", etc. para calificarse y metáforas como "Podemos", "Sumar", "Más...", etc. Este fenómeno de repeler las etiquetas claras en favor de las metáforas poéticas es una forma de enganchar con el electorado, que se mueve dentro del sistema con la ilusión del antisistema. Por la derecha, el caso de Vox es también metafórico, pero tienen una idea mucho más explícita de "partido", fruto quizá de sus propias raíces simbólicas. Están fuertemente unificados alrededor de su metáfora (la "voz") y no surgen discrepancias o divisiones.

La falta de definición es parte de una metáfora en la que lo prioritario, nos quieren decir, es el "pueblo" frente al "partido", si bien esto va desapareciendo conforme las estructuras se consolidan y acaban con los mismos males que denunciaban pero con una indefinición que les lleva a un segundo problema: la proliferación. Hemos visto que ese carecer de la idea de "partido" tiene un efecto centrífugo que hace que las estructuras locales acaben creando sus propias "plataformas" con las que luego, inevitablemente, tendrán que renegociar fusiones para poder obtener la renta electoral que permita seguir sobreviviendo a los políticos "no políticos"  dentro de los partidos "no-partidos".

El segundo problema, claro está, es que este constante cambio acaba produciendo fragmentaciones, divisiones, escisiones, etc. que dan la impresión de ser muchos aunque la realidad de las urnas demuestre que se reduce el número de votantes. Muchos grupos no son mucho votos y, menos todavía, muchos puestos, sino más bien lo contrario en un sistema electoral que deja fuera a los pequeños. Metafóricos y fragmentados no es el mejor estado para concurrir a unas elecciones con posibilidades de algo.

Como si fuera una película de acción trepidante, el foco electoral está en esas reuniones para tratar de unir lo que se ha separado previamente, dejando en evidencia la realidad de la situación. Podemos se resiste a abandonar el protagonismo que se reduce a un principio inconfesable: querer colocarse lo mejor posible en unas listas que garantizan la supervivencia del "no partido" y especialmente del "no político".


El problema está es que una cosa son los focos y manifestaciones, los mítines de verbo encendido, y otra la discusión a cara de perro con los que ya saben cómo funcionas. Podemos no quiere pasar de tener ministerios y cargos públicos a quedarse en un puesto marginal. Por más que la verdad de las urnas se niegue, no hay más cera que la que arde. De esta forma, el debate es entre los que no quieren que gobierne la "derecha" (no es lo mismo que "no gane") y los que quieren "gobernar en la izquierda" es cada vez más intenso.

 "Gobernar", en este caso, es un término muy amplio, que no necesariamente implica el ejercicio activo del gobierno, sino un simple "estar", formar parte de las élites, algo que va de los puestos en el partido o "no partido" a una amplia posibilidad de puestos y cargos en las administraciones locales, autonómicas o estatales. Hay mucha gente viviendo de la política en este país; muchos de ellos desde su más "tierna" juventud, por decirlo así.

La lucha por quién hace las listas es determinante en la vida política española. Hace mucho tiempo se pedían listas abiertas, que era la forma de que la voluntad popular estuviera por encima de la de los partidos, que son quienes deciden realmente quiénes van a acceder a los cargos públicos. Esa petición ha desaparecido de las pretensiones de los que aspiran a colocarse bien en las listas, a controlarlas para asegurarse el entrar en puestos que permitan salir elegidos. Cuantas menos probabilidades haya de salir en las listas —menor número de elegidos— obviamente se recrudece la lucha por subir en la lista o colocar a los tuyos en posiciones que posteriormente te permita controlar las acciones. No es un problema de egos, como se suele decir. Es un simple problema de poder.

En el diario El Mundo leemos tras el titular "Toda la presión sobre Podemos: amenaza de fractura interna y de marginalidad en la izquierda":

El tren de Sumar está a punto de partir y mucha gente de Podemos no quiere quedarse mirando cómo se va, sino que desea sentarse en un asiento de primera clase. Incluso hay a quien le valdría hasta ir de pie en la cafetería o donde sea. Porque en el andén sólo aguarda el frío.

La dirección nacional de Podemos llega a la recta final de las conversaciones sometido a una brutal presión interna y es consciente ya de que entre las consecuencias que tendría no pactar con Sumar está la amenaza de una ruptura de la organización por varios de sus frentes. Un desmantelamiento de cuadros y recursos que haría todavía más difícil afrontar una campaña electoral en solitario que sería a vida o muerte.* 


La retórica del "somos el pueblo" hace tiempo que no funciona. Yolanda Díaz ha mantenido en el limbo la formación de su ahora "plataforma". Ha hecho bien; sabía que si formalizaba un partido la situación se cambiaría. Con un "no partido" que ha de formalizarse como "coalición" para la que hay un angustioso plazo de pocas horas, el órdago se mantiene. Sabe que la entrada de Podemos es un conflicto y un lastre, que una etiqueta que ha fallado en las anteriores elecciones de forma escandalosa no es ni la mejor carga para intentar mantener un poder decisivo para el futuro postelectoral ni la mejor fórmula para negociar puestos en listas por lo que hemos explicado.

Veremos en qué queda esta angustiosa recta final en la que todos invocan el bien común, aunque no tengan claro quiénes son o quiénes van a ser. Los cambios continuos de etiquetas, las variaciones en cada nueva elección, las negociaciones y renegociaciones con las mismas caras pero distintas etiquetas, pasan factura con el tiempo.

Algunos hablan del retorno del bipartidismo (en España no ha habido nunca bipartidismo, pero es un lugar común que esconde a los nacionalismos y su papel histórico), unos para bien y otros para mal.

 

* Álvaro Carvajal "Toda la presión sobre Podemos: amenaza de fractura interna y de marginalidad en la izquierda" El Mundo 8/06/2023 https://www.elmundo.es/elecciones/elecciones-generales/2023/06/08/6480a648fc6c83a5648b4581.html

miércoles, 7 de junio de 2023

El sentido de las fiestas o la agresión que no cesa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El anuncio de las fiestas de San Fermín ha cambiado dramáticamente. El cartel, que se nos muestra en RTVE.es, transmite un nuevo mensaje acorde a las circunstancias cada vez más frecuentes de las violaciones y agresiones sexuales aprovechando las concentraciones festivas principalmente. No son solo en ellas, pero las que se producen en torno a las grandes celebraciones tienen una mayor repercusión mediática.

Se nos explica en el inicio del artículo: 

'Navarra es fiesta. Stop agresores' es el lema de la campaña lanzada por el Gobierno de Navarra para reivindicar unas fiestas "libres de agresiones sexistas", protagonizada por el futbolista del C.A. Osasuna Aimar Oroz, el cantante Kutxi Romero y el pelotari Unai Laso. La iniciativa, que cada año se presenta cuando queda poco para el chupinazo de los Sanfermines, ha cobrado más relevancia desde que en 2016 se produjo en Pamplona la violación grupal a una joven y fueron condenados sus cinco agresores, conocidos como 'La Manada'.

El Gobierno de Navarra y el Instituto Navarro para la Igualdad (INAI) han valorado "muy positivamente" su colaboración, según ha asegurado la directora gerente del INAI, Eva Istúriz, en la rueda de prensa de presentación de la campaña este martes coincidiendo con la celebración del "último peldaño" de la 'Escalerica de San Fermín', a un mes para el inicio de una de las fiestas más importantes de España.* 


El hecho de que el cartel de la campaña reúna a las tres personas señaladas —un futbolista, un cantante y un pelotari— puede entenderse como un mensaje de "masculinidad sana", aprovechando su tirón local. Evidentemente, el mensaje tiene como destinatarios a los posibles tentados por la violencia sexual.

En un país en el que las "fiestas" son más esperadas que la lluvia de mayo, este tipo de incidentes de agresiones sexuales en grupo son la peor publicidad. Y eso acaba afectando al bolsillo de la comunidad, que ve reducidos sus ingresos a acudir menos gente por temor. Las violaciones en grupo son "mala prensa".

Contrasta con lo que está ocurriendo en Badalona, donde se multiplican las agresiones sexuales, las violaciones de menores. Estas "manadas" de menores parecen haber tomado la ciudad sin que nadie pueda frenarles.

En el diario El Mundo se nos informa de estos casos reiterados:

Son víctimas muy jóvenes, algunas de ellas en situación de vulnerabilidad, de lo que aprovechan los agresores para violarlas en grupo para causarles más humillación y que no denuncien. A veces las asaltan a punta de navaja y otras un menor suele contactar por redes sociales o en un centro educativo. Una vez se ganan su confianza les proponen quedar para tener relaciones sexuales consentidas y es ahí cuando aparecen amigos o familiares del menor para atacarlas. Es lo que pasó con la niña de 13 años agredida sexualmente el pasado sábado por la tarde por un grupo de 8 o 9 menores en un descampado cerca de la estación de tren de Badalona pero no es un caso aislado ya que en poco más de un año se han registrado otros cuatro ataques grupales a menores cometidos también por jóvenes con menos de 18 años.

Los otros cuatro habían tenido lugar en los lavabos del centro comercial Màgic de Badalona pero tras la agresión sexual del pasado sábado se han encendido todas las alarmas ante la posibilidad de que se repitan hechos similares en otros puntos de la ciudad. La Unidad Central contra las Agresiones Sexuales (UCAS) de los Mossos d'Esquadra, la misma que investiga las violaciones del Màgic, también busca a los sospechosos del ataque de hace unos días. La menor explicó que había quedado con su pareja, a la que conoció por una red social, para tener sexo pero cuando se vieron aparecieron otros menores que la violaron en grupo e, incluso, grabaron la escena.** 


Las violaciones en grupo por parte de menores quedan muy faltas de información. La frecuencia con la que se producen, incluso usando los mismos lugares, es más que preocupante. Lo es tanto por los hechos en sí como por la inoperancia manifiesta. Aquí lo hemos mostrado como un fracaso del propio sistema educativo, del que han desaparecido responsabilidades y valores, además del evidente fracaso familiar en los mismos aspectos.

Pero eso es solo una parte. Que los hechos ocurran en los mismos lugares es algo más que una pauta. Es una muestra de falta de mecanismos de prevención útiles. Hay algo que falla y en lo que no parece que funcionen los mecanismos de prevención.

Es obvio que la prevención de delitos requiere de unas acciones muy diferentes a lo que es la resolución de casos consumados. Son dos procedimientos muy diferentes y de costes también muy distintos. Prevenir eficazmente es vigilar y disuadir, una acción no siempre gratificante, silenciosa.

Necesitamos conocer qué lleva a estas violaciones en grupo para poder prevenir estableciendo campañas eficaces. Lo que se realiza en Pamplona en prevención de lo que pueda ocurrir en los sanfermines es otro tipo de campaña. No sé si será eficaz o si se volverá un incentivo desafiante.

Hay que entrar en esas mentes y saber cómo actúa. No se trata de un fenómeno individual, sino grupal. Tiene que manifestarse de alguna forma porque lo que buscan es visibilidad, notoriedad en sus hazañas. Y eso deja huellas. Hay que buscar patrones y educar en la prevención, que es ir contracorriente en lo que otros artículos señalan: la hipersexualización de las niñas y el adentrarse en un mundo que las envuelve, agrede y destroza marcándolas con esta experiencia para toda la vida.

Habría que hacer una seria reflexión sobre cómo se está creando esta tormenta perfecta de una violenta sexualidad. Tiene poco que ver con la libertad o cualquier otra circunstancia positiva. Sí, en cambio, con las formas de inducir a una forma de vivir de las que algunos se benefician al crear unas circunstancias que acaban favoreciendo este tipo de situaciones.


Ha habido casos insólitos, como los de Badalona, en la que los mismos vigilantes se negaban a escuchar a las víctimas en el lugar de los hechos. Nuestra sociedad responde de forma fría a los problemas de los demás, aunque luego se vuelva emocional ante los resultados cuando le son mostrados.

El titular sobre la campaña navarra habla de "fiestas en igualdad". No creo que esto sea una cuestión de "fiesta" y de "igualdad". La "fiesta" es el escenario común, pero no creo que haya un sentido de la "fiesta" igual entre violadores en grupo y sus víctimas. Cada uno va atraído por su propio sentido de la "fiesta". Es como abogar por una "sabana igualitaria" para leones y gacelas. La fiesta, obviamente, no es la culpable, sino cómo la entienden algunos, cuál es su verdadera celebración, esa fiesta de barbarie narcisista, agresiva y dominadora. En el centro de la fiesta está el rito, la celebración. Ellos tienen la suya. El escenario ya no les es tan necesario y conforme desciende la edad, la fiesta anual se centra en el fin de semana, el momento de su ritual.

El caso último en Badalona en el que fue la propia pareja la que citó e invitó a los otros a la violación empieza a ser una muestra más de esa patología social que se extiende sin que nos preguntemos sobre el origen. Después hablamos de "salud mental" y responsabilizamos a la chica que se suicida y lamentamos que no haya ido a tratamiento. Cada vez es menor la edad de víctimas y verdugos. Queda poco margen para esa imagen idílica del niños que la publicidad nos ofrece. Poco después es irreconocible.

Llega el verano y las fiestas se multiplican. Los riesgos también lo hacen. Los casos se diseminan por toda España alrededor de las fiestas. Son nuestro gran negocio.

Esperemos que la campaña tenga más efectos que lavar posibles responsabilidades y la imagen de la fiesta, que es una forma de capital en el que se invierte. Unos carteles pegados pueden hacer muy poco para frenar esto. Hace falta algo más. 

* ""Stop agresores": Navarra presenta su campaña para unas fiestas de San Fermín en igualdad" RTVE.es 6/06/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230606/san-fermin-2023-campana-contra-agresiones-sexistas/2448609.shtml

** Germán González "Alerta por las reiteradas violaciones grupales a menores en Badalona: "Siguen un mismo patrón"" El Mundo 7/o6/2023 https://www.elmundo.es/cataluna/2023/06/07/647f647021efa04f728b45d2.html

martes, 6 de junio de 2023

El macrodesafío

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Con los números sobre la mesa, los partidos buscan ponerse zancadillas unos a otros, meterse palos en la rueda. La convocatoria en periodo vacacional es una baza; no va a haber más votos, pero sí puede que menos. Quiénes se queden en casa es una incógnita, pero  seguro que los analistas han dado algunas ideas sobre quién puede estar de vacaciones y no tomarse la molestia de pasarse un domingo ante las urnas.

Lo cierto es que estas elecciones se presentan como apocalípticas. A los políticos se les ha ido la pinza, por usar una expresión coloquial. Las reacciones al macrodesafío de Sánchez —¡seis debates seis!— no se han hecho esperar por parte de todos.

Los populares lo califican de "excentricidad", Podemos, Sumar y Vox hablan del "regreso (indeseable) de bipartidismo" —como si fuera antinatural— y Sumar, por su parte, habla de cosa de "dos hombres". En este último caso, la lectura de esa expresión debe hacerse elevando un poco el tono en la palabra "hombres", para que al bipartidismo se le sume el "machismo". Es la sutileza tonal.

No sé si Sánchez, superviviente de volcanes y pandemias, se ve capacitado para derrotar por agotamiento / aburrimiento a Núñez Feijóo. Pero lo que creo es que puede espantar a la audiencia y a parte de los votantes. Es casi una incitación a irse de vacaciones antes y no regresar hasta que estén constituidas las Cortes en agosto. El sector hotelero ha planteado sus dudas por la convocatoria, pero ¿quién sabe?

No sé si esto de los debates al por mayor funcionará porque, en realidad, las legislaturas enteras se han convertido en campañas electorales. Es un sinvivir electoralista de todo lo que se hace, que se traduce no en hechos sino en versiones de los mismos. La versión es una forma de discursos que añade a aquello de lo que se habla la interpretación propia del que lo realizar. Dice Umberto Eco en su Tratado de Semiótica General que "la semiótica es, en principio, la disciplina que estudia todo lo que puede usarse para mentir". Esto convierte la política en la más semiótica de las formas de significación y, además, en una perspectiva insoportable la asistencia a un debate sin variación de objetivo: el otro como centro absoluto de la discordia, como eje del mal, como ser contra natura. No creo que haya imaginación descalificadora suficiente como para aguantar seis debates seguidos, uno por semana, hasta que llegue el momento más deseado, implorado, de las elecciones, vistas esta vez como el séptimo debate, el debate que acabaría con el debate interminable. ¡Es una pena que no se puedan adelantar las elecciones ya adelantadas! ¡Que no se puedan adelantar al próximo domingo y acabar con todo esta plaga retórica que se avecina!

Los seis debates son un "Duelo a muerte en OK Corral", un "Kárate a muerte en Bangkok", un "El coloso en llamas"..., "Apocalypse Now!" con Sánchez haciendo el papel de Charlie Sheen, saliendo de las aguas en plena noche con música de The Doors y asesinando a machetazos electorales a Núñez Feijóo, que repite "¡El horror, el horror!" Todas estas imágenes se agolpan ante la perspectiva de ese séxtuple debate a muerte que Pedro Sánchez propone.

La estrategia, por otro lado, no está mal... según se mire. Es un órdago. Si Núñez Feijóo no acepta, dirá Sánchez que no quiere verse ante los españoles, una escenificación de "Desmontando a Harry", pero con Núñez Feijóo. Ya ha anticipado que los seis debates servirán para hablar de cifras y datos y "no de bulos", que es una forma de hacer ya campaña. Sánchez sigue con la línea estratégica de que cuando pierde es porque se han usado "malas artes", técnicas de guerra sucia y desinformación frente a sus palabras sencillas, verdaderas, palabrita del Niño Jesús. Es una forma de verlo. La duda es si Sánchez realmente lo cree.

Esta es una versión oficial, claro. La realidad es que llevan despellejándose unos a otros desde hace mucho tiempo. En estos días hemos hablado de la violencia, la ira que se palpa en el ambiente, en los estallidos rápidos y en la incontinencia de la violencia en diversos espacios y momentos. Aquello que otro político llamó "crispación", que se nos queda ya un poco corto. Los políticos no dan ejemplo ni de diálogo ni de sosiego. Que ahora Sánchez quiera "debatir" al por mayor no deja de ser una cierta clase de ironía. ¿Debate o diálogo de sordos?

Este desafío único e intenso al líder del PP, al que muchas encuestas dan como ganador, le traerá a Sánchez los ataques de las demás formaciones, a las que les ha dado un buen argumento: el bipartidismo entendido como club con entrada reservada. Esto es un arma de doble filo porque, uno y otros, van a necesitar de pactos con esos votos y escaños perdidos por sus respectivos laterales. Si Sánchez se juega todo a ese debate es porque piensa lanzar el argumento de que votar al PP es meter a Vox en el gobierno del estado, que es mentar la bicha, un argumento para movilizar.

El bipartidismo se presenta como una perversión, pero lo que digan las urnas es lo que hay. El argumento general es evitar que Vox entre. Con ese miedo se trata de llevar a las urnas al mayor número de votantes y reducir las diferencias, que Sánchez ve como molinos y no como gigantes. Y eso es lo que trata de hacer desaparecer con esos debates en serie. Cree que podrá martillear a Núñez Feijoo con la misma pregunta una y otra vez: ¿va a pactar con Vox? El voto útil, piensa, hará el resto. Pero eso hay que verlo en las urnas. Para el PP, se trata de pedir el voto útil para evitar tener que depender de Vox para gobernar; para el PSOE se trata ahora de concentrar el voto para evitar alejarse de la presunta mayoría de los rivales, lo que supone deshabilitar a Sumar y Podemos, que finalmente tendrán que unirse para resistir el tirón del voto útil y del voto del miedo, que se iría concentrando en el PSOE. El debate cara a cara escenifica eso.

Veremos en unos días cómo se resuelve el duelo de Sumar y Podemos. No es sencillo porque si se unen reducirán el margen del PSOE y se les hará responsables de haber fraccionado el voto de la izquierda. Si no se unen, se les acusará igualmente de sus pobres resultados. El voto del miedo y la utilidad, ya lo hemos señalado, se centra en evitar a Vox desde todos los ángulos.

La estrategia de Sánchez está clara; es la del que va por detrás en las apuestas. Pero dos no debaten si uno no quiere. El presidente no puede imponer el debate. ¿Se trata de un regateo, de un "ni pa' ti, ni pa' mi", de un "lo dejamos en cinco, cuatro, tres...?" Núñez Feijoo está obligado a debatir, pero el número lo decidirá él.

Pero el riesgo es también otro. ¿Está usted dispuesto a escuchar la "verdad final", miniserie de 6 capítulos, con opción a una segunda temporada?