lunes, 5 de junio de 2023

Los ataques a la diversidad en las escuelas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El artículo de Laura Gallup en elDiario.es, con el titular "Autocensura entre el profesorado para afrontar la ola reaccionaria en las aulas: “Se respira cierto clima de miedo”", pone algunas cuestiones importantes para la vida escolar sobre la mesa. La primera y más evidente es la conversión del espacio escolar en un nuevo campo de batalla en el que manifestar la polarización que se está convirtiendo ya en su serio problema por las consecuencias. Exportar a todos los terrenos de la vida la lucha política es grave cuando la vida política afecta, además, a campos cada vez más amplios. Es como ir rociando con gasolina nuestro día a día mientras vemos cómo van saltando chispas en cada paso.

Lo que nos muestra el artículo son varias cosas. La primera es la organización de la ultraderecha para frenar lo que no le guste en las escuelas e institutos gracias a la capacidad organizativa que se le ofrece a través de distintas herramientas. La segunda es la reacción del profesorado ante estas presiones, que llevan el conflicto a las aulas estableciendo un clima bélico con el que han de lidiar. La tercera es que esto tiene consecuencias en la radicalización de los alumnos, que son piezas con las que las propias familias juegan para presionar a la institución y al profesorado. La cuarta es la inhibición, para evitar conflictos, por parte de los profesores, que acaban arrinconados y desentendiéndose de la situación.

El artículo plantea, en especial, los problemas referidos a los dos programas que la ultraderecha ha hecho suyos, el feminismo y la diversidad de género. La palabra reaccionaria usada no deja de ser una ironía, "adoctrinamiento". Hablar de los derechos de la mujer es "adoctrinamiento"; defender los derechos de las personas sobre su sexualidad es también "adoctrinamiento". Cuando estos temas son tratados en las aulas, la avalancha de protestas familiares se organiza a la perfección y la respuesta de sectores de alumnos se manifiesta en las clases de forma agresiva.

La sensación de autocensura entre el profesorado no ha aterrizado en las aulas únicamente por la influencia que Vox pueda tener en gobiernos autonómicos. Los docentes consultados explican que lleva ya varios años presente, coincidiendo con la irrupción de un discurso reaccionario entre un sector minoritario de los alumnos, pero que suele tener voz e influencia en las clases. “Se respira cierto clima de miedo por la reacción de las familias a ciertas actividades”, reconoce Alicia, orientadora de un instituto público de la zona sur de la Comunidad de Madrid. Entre sus compañeros, dice, constata algo de temor a que clases sobre sexualidad y diversidad LGTBI se perciban entre los padres “como un adoctrinamiento o una cuestión ideológica” y no como asuntos de Derechos Humanos. *

Vincular con Vox esta situación es tentador, pero lo cierto es que, como bien se señala, esta situación es vieja y quizá sería más eficaz invertir la relación. Tendemos a dar protagonismo a los partidos, pero podría ser justo al contrario, que sea la ola reaccionaria la que está formalizándose finalmente en votos.

Eso ha sido lo que les dio buen juego a los republicanos norteamericanos para llevar a la Casa Blanca a Donald Trump. Fueron los grupos de base, de los religiosos bíblicos a los económicos y racistas los que tomaron fuerza canalizando el voto. Hemos tratado aquí ayer el "furor" de la censura de libros en los colegios estadounidenses. El mecanismo es el mismo. Los partidos no son los que lo promueven directamente, sino que la acción social se manifiesta a través de, como en este caso, las escuelas. La prohibición de libros afecta a lo mismo que estamos viendo en España: feminismo y diversidad sexual. ¿Casualidad? Más bien el aprendizaje de un modus operandi eficaz. Para ganar en las urnas se necesitan muchos votos, pero para hacerse con el control de un colegio, un bien administrado grupo de WhatsApp puede ser suficiente. Para controlar una clase, basta con ejercer con violencia el acoso, el bullying sobre las personas adecuadas.

Los suicidios en España de dos parejas de gemelas, una de origen argentino y otra de origen ruso, por acoso dejaba al descubierto que la tercera pata de la presión escolar son la xenofobia y el racismo. Una de las gemelas argentinas pretendía un cambio sexual, lo que la convertía en doble víctima.

En el artículo se recogen las experiencias y valoraciones de aquellos que van a los colegios e institutos a impartir talleres de educación:

Otra investigación académica, acotada a los institutos de Secundaria de la provincia de Valencia, concluye que “la mayor parte del alumnado (79,28%) manifiesta una actitud positiva ante la orientación sexual y no se consideran personas homófobas”. Sin embargo, en el día a día las conductas amparadas por LGTBIfobia tienen más presencia en las aulas. “Cuatro de cada diez alumnos han sido testigos de alguna o muchas discriminaciones hacia alumnado homosexual en su instituto”, según el análisis publicado en 2022 en la Revista de Estudios Socioeducativos, editada por la Universidad de Cádiz.

“Nos hemos encontrado con situaciones un poco violentas”, explica Sara Guilló, técnica de Educación de Cogam. En su labor diaria, los técnicos de esta organización han afrontado dificultades al impartir formaciones sobre diversidad sexual e igualdad. Cuenta cómo se tuvieron que marchar de un centro, sin impartir el taller, debido al “nivel de agresividad con el que reaccionó el alumnado”. *

La batalla de la educación es un hecho. Afecta al espacio, las escuelas e institutos, y a los contenidos. Los objetivos son dobles: unos son programáticos (feminismo, sexualidad, racismo, xenofobia), cuya impartición se dificulta; pero el segundo objetivo es el sembrar el terror en las aulas, perseguir a los que son o piensan de forma diferente. El bullying es la concreción de la segunda etapa; es su parte práctica.

La conversión de las escuelas e institutos en zonas de intransigencia, de intolerancia, se traduce en ese deterioro de la salud mental, ese aumento de tendencias suicidas que nos están señalando cada día entre niños y adolescentes.

Pero el artículo, más allá de los casos, nos ofrece las consecuencias en la inhibición del profesorado y las autoridades educativas. Cada vez que se produce un caso, los centros niegan tener conocimiento. En realidad, ocurre lo contario.

“Siempre hay algún alumno que el 8 de marzo [Día Internacional de la Mujer] tiene un comportamiento fuera de lugar y está el miedo a que vengan a decirte que estás adoctrinando. Mucha gente decide que da su temario y no se mete en esas cosas”, apunta Pedro. En Arriondas (Asturias), Mercedes también se siente cuestionada por sus alumnos al abordar temas feministas y defiende que entre sus compañeros hay dos formas de afrontar la ola reaccionaria que está impulsada por un sector del alumnado, unos “se comprometen” y otros “esquivan el problema”.

Ante frecuentes mensajes antifeministas, tránsfobos y homófobos, Pedro reconoce que ha llegado un momento en el que “obvia” algunos de los asuntos que generan polémica porque no puede “estar” peleándose  con “sus alumnos todos los días”. En el instituto de Javier, en la Comunidad de Madrid, “la norma no escrita” consiste en “no entrar al trapo” y no afrontar estos debates. “Estás para enseñar tu materia y no para discutir de política con nadie”, apunta, aunque reconoce que hay unos límites. “Si hay exaltaciones filofascistas, les llamo la atención”, apunta el profesor. 

“Cosas raras en la cabeza”

Desde algunos sindicatos ratifican la tendencia advertida por los docentes entrevistados, fuentes de CGT Andalucía sostienen que los profesores están “desamparados” por el aumento de “comportamientos racistas, xenófobos, machistas y fascistas”. Esta dinámica, que consideran que ha despuntado en los últimos dos o tres años, ha provocado “miedo” entre algunos docentes. Sin embargo, sus compañeros de CSIF en la misma autonomía no tienen constancia de problemas de este tipo en centros públicos. *

Más allá de la distinta percepción (politizada) de los sindicatos, está la realidad del día a día. Lo que las encuestas y estudios detectan en las aulas no se ve en las actitudes de los directamente implicados, que se resisten a estar enfrentándose cada día con alumnos y familias, ante la indiferencia o impotencia de los responsables de los centros.

El problema es grave. Esa violencia en las aulas sale de allí de dos formas: una como acción, algo que vemos en las series de apuñalamientos, violaciones en grupo de menores, etc. Pero sale también en forma de ideas, de hábitos aprendidos, que se llevarán toda la vida. Tanto los que sienten miedo como los que lo provocan quedan marcados. Todo esto se traduce en esas minorías violentas que mañana nos espantan cuando se manifiestan en un estadio de fútbol, violentas, acosadoras, racistas... ¿De qué nos extrañamos?

Los datos que se nos ofrecen parecen despistarnos y no ayudarnos a comprender que estamos tratando de lo que ocurre frente a nosotros, de lo que nos rodea. No son simples cifras que descomponen la realidad, sino la misma realidad vista desde perspectivas diferentes. Y todas apuntan a lo mismo. Los expertos nos avisan del crecimiento de estas actitudes en los últimos años y los resultados están ahí.

¿Pero cómo frenar algo que comienza en las familias, se manifiesta ya como violencia e intransigencia en las aulas y después sale a la calle aprovechando las ocasiones de manifestarse en fiestas, estadios, calles, etc.? El clima que se está creando no es el mejor para la convivencia social. Una sociedad que ve peligros en la igualdad de las personas, en el respeto a los derechos humanos, no va por el buen camino.

 

* Laura Gallup "Autocensura entre el profesorado para afrontar la ola reaccionaria en las aulas: “Se respira cierto clima de miedo”" elDiario.es 4/06/2023 https://www.eldiario.es/sociedad/autocensura-profesorado-afrontar-ola-reaccionaria-aulas-respira-clima-miedo_1_10263213.html



domingo, 4 de junio de 2023

El furor de las prohibiciones lectoras

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Vivimos unos tiempos en los que, invocando unos principios o los contrarios, nos pasamos el tiempo prohibiendo algo. Creo que es la natural respuesta a la expansión de la información gracias a los flujos de información que posibilita la tecnología. En los inicios de la imprenta ocurrió algo similar: la posibilidad de imprimir más libros trajo la reacción de los "índices" de obras prohibidas. Hoy vivimos en un mundo de distribución de información instantánea, lo que provoca la reacción contraria. Si hay muchos países con internet, cada vez son más los que levantan muros de vigilancia y control en sus fronteras para evitar que la información entre o salga; cada vez hay más control de los dispositivos y las dictaduras invierten más en vigilancia.

Lo que nos parece un poco extraño es el empeño que en algunos lugares que son presuntamente democráticos ponen en las prohibiciones. Lo estamos viendo en los Estados Unidos en las informaciones relativas a las cuestiones identitaria en lo que respeta al género, donde las fuerzas represoras se alían para evitar el acceso a información sobre esta cuestión. Eso comparte ahora Estados Unidos (una parte al menos) con la Rusia de Putin que también ve como un peligro cualquier cosa que sea distinta en materia sexual y es capaz de justificar la guerra de Ucrania señalando que se trata de "liberarla de un mundo gay", en palabras del oficialista líder de la iglesia ortodoxa rusa, el Patriarca de Moscú. Que Rusia y los Estados Unidos se alineen en la censura habría hecho las delicias de George Orwell. 

Parece que los dos grandes movimientos que hay que reprimir en el mundo son el feminismo, percibido siempre como un peligro por los autoritarismos tradicionalistas, y las cuestiones relacionadas con la identidad de género y su diversidad. Ambos campos están ligados y representan el disenso es un sistema donde los roles están fijados bajo una apariencia de ley natural o divina, según los casos, que hay mantener en pie para evitar que el mundo se derrumbe. 

Me llamó la atención una de esa líneas móviles en la zona baja de nuestras pantallas, un titular esquivo que debes esperar a una "segunda vuelta" para poder confirmar lo que has leído. La línea, breve como suele ser el caso, hablaba de la "prohibición de la Biblia". La curiosidad me ha hecho tratar de encontrar el origen del titular, algo que no encontré en la cadena televisiva, pero sí en otras fuentes. 

La noticia la encuentro en The Guardian de ayer, sábado, con el siguiente titular "Utah school district that banned Bible considers removing Book of Mormon". En el texto se nos explica: 

A school district in Utah that last week banned the Bible from school libraries is now being asked to consider a further title for removal: the Book of Mormon.

The Davis school district, which serves Davis county, north of Salt Lake City, said it was considering a new complaint demanding the removal of the foundational text of the Utah-based Church of Jesus Christ of Latter-day Saints. 

The latest potential removal comes just a week after the Bible was taken off the shelves of libraries in elementary and middle schools after being deemed by a committee to be inappropriate because it contained “vulgarity or violence”. The Bible will remain in high school libraries.

The school district said it would assess the Book of Mormon for “all elements of the definitions of pornographic or indecent materials” as defined under a Utah law concerning sensitive materials.

The request to remove the book referenced violence including battles, beheadings and kidnappings.

A national furore has arisen over the removal of books from public schools in several states, often driven by conservatives targeting material that contains references to gender identity or sexuality.*

Que The Guardian encuadre la noticia de Utah como un "furor nacional" no debe tomarse como una forma periodística de llamar la atención, sino como la escueta descripción de una realidad. La única cuestión es que esto ya desborda la realidad nacional y se está practicando en otros escenarios bajo las más llamativas excusas, que van de la protección de la infancia a la salvación de los valores que definen desde el origen de los tiempos a las naciones.

En esto del prohibir, no se acaba nunca. Creo que es una especie de ley. La prohibición tiene dos dimensiones: lo que se prohíbe en sí mismo, ya sea un texto escrito, una película, un largo de falda, una posición del velo... y, por otro lado, el refuerzo que la prohibición supone para aquellos —personas, instituciones...— que las imponen. Por eso, cuando se empieza a prohibir, no se acaba nunca. Es la prohibición la que representa el poder y la que permite imponerlo. Es acción y refuerzo.


El párrafo final del texto que hemos recogido de The Guardian hace referencia a lo que señalamos como campos "preferentes", identidad de género y sexualidad, lo que deja en evidencia el papel de la "tradición", de la "convención", del "orden" o como lo queramos enfocar. Detrás de todos esos conceptos está el de "poder", que es la capacidad de dar forma al mundo que nos rodea con nosotros dentro.

La batalla a la que nos enfrentamos, además, se produce cada vez más en el ámbito escolar porque allí es más fácil, es decir, menos evidente ejercer el control. Si los adultos tienen por definición más libertades, el espacio que se puede controlar invocando el cuidado, la indefensión, la responsabilidad, etc. es el infantil. Pero esto es casi siempre una excusa porque de lo que se trata es de "prevenir" para no tener que "curar". El niño, como decía W. Wordsworth en su poema es "el padre del hombre"; controlando al niño, se produce el adulto. Al menos, se reduce el riesgo.

Esta idea es la que cuesta muchos despertares traumáticos cuando las personas adultas descubren hasta qué punto han sido manipuladas en su infancia para ser de una determinada manera y rechazar otras. No todas descubre esa manipulación sin consecuencias traumáticas o sintiéndose culpables de haber traicionado, defraudado, engañado... a sus familias y entorno.

La lucha por prohibir lecturas en las escuelas tiene mucho que ver con el otro furor complementario, el de borrar el pasado y ajustarlo a nuestro presente. Ya no se trata de una simple interpretación desde un mejor conocimiento, sino sencillamente de hacer desaparecer todo aquello que no nos gusta. Afecta directamente a los propios textos, que son reescritos. Es lo que George Orwell llamaba "vaporizar", el oficio que el protagonista de su 1984 practicaba: hacer desaparecer de los textos (libros y periódicos) todo aquello que resultaba molesto y discordante.

Los conceptos de obscenidad, violencia, etc. son relativos y se imponen a los textos con criterios diferentes según las épocas. La diferencia es que esto está ocurriendo en un entorno en el que la tecnología posibilita un control mayor de las personas, por paradójico que nos parezca. Quizá nos estamos acostumbrando demasiado a este tipo de procedimientos de control que posibilitan condicionar nuestros caminos vitales y el entorno en el que desarrollarlos.

La lucha por el control de las escuelas es la lucha por el control de las mentes de los escolares que serán mañana los adultos que decidan o que, simplemente, obedezcan. La obediencia más sutil es aquella que se practica sin saber que es el resultado de un proceso de dirección mediante límites e impulsos. Todos pensamos en nosotros mismos como seres libres, seres que siguen sus impulsos. Sin embargo, esos impulsos se dan sobre un plano dibujado ante nosotros. Es un mundo en el que ha oportunidades y eliminaciones, donde no pensamos en lo que no vemos, donde lo que vemos nos parece natural, el gran éxito de cualquier forma de manipulación.

El furor prohibitivo es el resultado de una necesidad de reajustar el orden que se escapa a unos y a otros. En unos lugares solo se vuelve aceptable la lectura del libro único, aquel que se considera que recoge los límites del mundo en que debemos vivir. De la Biblia al Corán y ahora también el Libro del Mormón, todo se convierte en lucha inacabable e insaciable por el control de lo que lees y no lees.

En otros espacios, las prohibiciones se extienden porque nos muestran formas de vida que a alguien le resultan inaceptables y los consideran como puertas de entrada al desorden.

Que las dictaduras se comporten como dictaduras no debe sorprender, pero que las democracias incurran en estos ejercicios de intransigencia de prohibiciones de diverso tipo, de luchas entre varios tipos prohibiciones, etc. es triste por lo que representa, la destrucción de la convivencia y la desaparición de la tolerancia, el deseo de adoctrinamiento como forma de evitar futuras disidencias.

Maestros y bibliotecarios son vistos como peligrosos agentes contaminantes de las mentes de los niños. Su lecturas propuestas son vistas con lupa dentro de la lucha por evitar que entre en sus mentes cualquier idea peligrosa que marque las decisiones de sus vidas.

El furor de la prohibición muestra diversas tendencias en la intransigencia y una misma voluntad, convertir las escuelas en espacios de adoctrinamiento por exceso o por defecto de lecturas. La libertad de las personas es demasiado peligrosa para los que consideran que deben salir como piezas de fabricación en serie.

El repertorio de prohibiciones se sigue ampliando con diversos fines. La lista de libros prohibidos sigue aumentando y con ello las posibilidades de formación de las personas, de las que se alejan "tentaciones" y "malas influencias".

 

* Oliver Milman "Utah school district that banned Bible considers removing Book of Mormon" The Guardian 3/06/2023 https://www.theguardian.com/books/2023/jun/03/utah-school-district-book-of-morman-ban

 

sábado, 3 de junio de 2023

Acentos e identidades

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hemos estado trabajando estas últimas semanas la cuestión de las "identidades" en nuestro seminario de doctorado. Las identidades se han convertido en foco de interés porque abarcan desde las personas a las culturas, de los grupos a los países, que han de definirse frente a ellos mismos y ante los otros bajo un sistema de "diferencias" que, a la vez, agrupan y separan. De esta forma se teje un complejo sistema en el que nos identificamos y nos distinguimos de otros en diferentes niveles. Igualmente es interesante el juego de identificar a los demás, muchas veces un juego de estereotipos con el que clasificamos de forma opresiva a los otros, que se han de ajustar a nuestra propia visión de lo que deben ser.

Me llama la atención hoy un interesante artículo firmado por Cristina G. Lucio en el diario El Mundo, que lleva por título "Síndrome del acento extranjero: cuando una lesión cerebral roba parte de tu identidad". En el texto se nos da explicación de diversos casos en los que algún tipo de accidente, de un golpe a un ictus, puede provocar la pérdida del acento de nuestra habla y hacernos parecer ante los que nos escuchan "extranjeros". El artículo comienza presentándonos un caso:

El 6 de septiembre de 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, la ciudad de Oslo, ocupada por los alemanes, fue bombardeada. El ataque alcanzó entre otros a Astrid, una mujer noruega de unos 30 años que no pudo llegar a ningún refugio. Sobrevivió, pero las graves heridas que sufrió en su cerebro paralizaron la parte derecha de su cuerpo y, durante meses, le impidieron poder hablar.

Cuando por fin recuperó esa capacidad, algo había cambiado en su pronunciación. Sonaba diferente, con un acento que muchos asociaron con el alemán. De repente, Astrid hablaba como aquellos hombres que desde 1940 habían ocupado el país, con el característico deje que tenían cuando empleaban el noruego. Astrid nunca había salido de Noruega ni había tenido nunca ningún tipo de relación con Alemania pero a partir de entonces fue tomada por oriunda de ese país, lo que le complicó mucho la vida. Desde ser tomada por espía a que nadie quisiera atenderla en las tiendas: la animadversión al país ocupante recaía una y otra vez sobre esta mujer, que no podía evitar aquel acento extranjero en su forma de hablar.*


El texto nos ofrece otros ejemplos —como un norteamericano que empezó a tener acento irlandés— de cómo ese tipo de accidentes nos resultan muy extraños. El acento es un rasgo identitario que se disuelve en el grupo (todos hablan con un mismo acento), pero que nos distingue cuando salimos de él o, peor, cuando lo perdemos, como en el caso de los ictus o de algún otro incidente.

El artículo explica perfectamente el problema neurológico, pero deja en el aire el social identitario. En el caso anterior, lo que nos resulta chocante es ese "lo que le complicó mucho la vida" a una noruega que de repente empieza a hablar con algo que los que le rodean identifican como "alemán". En este caso, a la pobre Astrid, el destino le jugó una mala pasada. Quizá el acento podía haber sido de cualquier otro lugar del mundo, pero la fatalidad hizo que sonara alemán, el acento del enemigo, lo que la convertía, nos dicen, en una aparente espía.

Hace unas semanas, una profesora china de una universidad española participó en un tribunal de tesis. Comenzó dando una explicación sobre su acento: hablaba perfectamente español, pero con acento andaluz. No había sido un ictus, desde luego, sino una estancia de más de veinte años en diversas universidades andaluzas. Además del acento, había recogido también un buen sentido del humor que todos pudimos compartir. ¿Qué acento se suponía que debía ser el "normal" al hablar en español? Lógicamente el que ha escuchado.

Un magnífico documental sobre la actriz británica Joan Collins, visto esta misma mañana, nos contaba los problemas de los británicos llegados a Hollywood, donde debían desprenderse de su acento británico para poder ser aceptados por el público norteamericano, según nos explicaban.

Uno de los temas recurrentes en el mundo cinematográfico de los Estados Unidos es el "acento" de la hispano-cubana Ana de Armas, que ha sabido derrumbar todas las barreras del acento y ser "aceptada" por el público norteamericano. Al igual que nuestra profesora que debía explicar por qué hablaba español con acento andaluz, Ana de Armas debe explicar en buen inglés con acento norteamericano cómo se desprendió tan rápido de su acento español. Ella se divierte también, por ejemplo, hablando portugués con acento brasileño, que a los norteamericanos les suena muy "sensual". ¿No deben tener actores y actrices un buen oído? Parte de su entrenamiento es precisamente el automatizar los acentos para que el resultado sea natural y fluido. Más de una vez hemos escuchado ese "falso andaluz" que hace rechinar los oídos por lo artificial. Si a Ana de Armas, estando en los Estados Unidos y trabajando en su cine, se les escapan esos "you know" que le critican, es normal. Hace unos días ella y otros actores han representado un sketch en español en Saturday Night Live, lo que es un hecho importante en un país que se dedica a levantar muros al sur y a cazar inmigrantes en la frontera. Todo lo que sea mostrar la naturalidad de las fusiones es mejor que levantar barreras en contra de la convivencia. No deja de ser significativo que se le critique desde un lado para comprender el papel identitario y reivindicativo que algunos le dan a los acentos.

Como nunca estamos contentos, del acento de Ana de Armas se ha pasado a criticarle su "olvido de España" en el monólogo de SNL. Nunca llueve a gusto de todos; en este caso sería mejor decir que nunca llueve a gusto de nadie. De repente, la cuestión se convierte en "nacional" y todo se enreda. Se empieza por el "acento" y se acaba por la ofensa nacional.

Parece que han entendido muy poco en las redes sociales lo que significa la inmersión en otra lengua los que la han atacado por parecer "demasiado gringa" cuando le pusieron un micrófono delante en la ceremonia de los Oscar. Mucha gente piensa que esto es como un pañuelo de quita y pon. 

También demuestra cómo el acento es un rasgo fuertemente presente. Probablemente cuando hablaba antes de su éxito en el cine norteamericano, el acento les parecía a algunos poco o muy cubano, según las críticas. ¡Vaya usted a saber cómo mantener a la gente contenta en estos tiempos globales y multiculturales!

Leo que al expresidente José María Aznar se le criticaba porque volvía hablando inglés con acento tejano cuando se entrevistaba con George Bush en su rancho. No sé si es un poco exagerado. Lo que sí es cierto es que se le pegó la costumbre de poner los pies encima de la mesa, una forma de "acento" gestual, que sin embargo los otros presidentes europeos presentes no copiaron.

En un excelente documental sobre la actriz Joan Collins se nos cuenta sobre los problemas de los británicos que regresaban a casa con acento norteamericano, algo que les daba cierto glamur a los oídos de los espectadores británicos, también un mundo dividido de acentos diversos con grandes diferencias. 

Los actores británicos tenían que perder su acento si querían ser aceptados en Hollywood y luego debían olvidarlo al volver al cine nacional donde los espectadores, acostumbrados a escucharlos en sus "versiones originales" no llevaban bien sus cambios a la americana. Si los acentos británicos son variados, los norteamericanos se multiplican según las zonas del país, según los estados y pueden ser diferenciados.

Muchos recordaremos My Fair Lady, la película basada en el Pigmalión de George Bernard Shaw. El profesor Higgins (Rex Harrison) es capaz de distinguir por el acento la procedencia de la gente, incluyendo barrio y calle. El acento se convierte en una marca identitaria. Los británicos han creado un acento educativo, lo que les identifica con una forma de hablar según las universidades. Las maneras que distinguen incluyen las hablas afectadas de las universidades de prestigio, la verdadera identidad. Las series británicas del tipo "Arriba y abajo" permitían distinguir la gama de acentos que ligaban a las personas a sus clases sociales y lugares de procedencia. Los actores británicos son perfectamente conscientes de lo que suponen los acentos para sus personajes, que no solo se identifican por cómo visten o lo que hacen, sino por cómo hablan, algo que se considera importante, esencial para la credibilidad del personaje.

A la actriz británica Emily Blunt se le pregunta en las entrevistas sobre los acentos en su casa, con sus hijos. Su marido es norteamericano y los niños se ven entre dos fuego Con evidente sentido del humor, ella expresa las luchas que tiene con sus hijos sobre la forma de pronunciar "water" por unos y otros. El simple hecho de que los acentos de sus hijos sea cuestión de interés informativo ya nos dice algo.

Muchas películas norteamericanas ponen a disposición de los actores "entrenadores de acento" debido a la enorme variedad y a la detección automática del público sobre si el acento es creíble o no. Hace unos días me sorprendió enormemente escuchar a una actriz en dos películas, con dos acentos absolutamente distintos. Parecían dos personas distintas, pero lo distinto eran sus personajes, pasar de una reina a una chica normal de la calle. No pueden hablar de la misma manera. Los acentos, el léxico, etc. son diferentes en cada uno de nosotros y reflejan nuestra procedencia, nuestra formación, etc. Hablan de nosotros cuando hablamos.

El acento, sin duda, es un rasgo identitario que puede afectar en diferentes niveles y consecuencias. El caso de la noruega con acento "alemán" es un caso claro. El acento se percibe como una diferencia y esta como una amenaza. El acento se vuelve invisible dentro del grupo en el que se comparte, pero es un elemento que puede causar problemas si el entorno se vuelve agresivo y el acento nos identifica como un peligro de algún tipo.

En España es posible escuchar todo tipo de acentos en la actualidad. Es una muestra de diversidad en un país en el que tenemos mucha gente de procedencias diferentes. Se acabó aquello del acento de "Valladolid" frente a otros "marcados". El de "Valladolid" o similar es tan marcado como cualquier otro, pero es el poder lingüístico el que decide la "normalidad" y la "rareza" en cada caso. Muchas veces, el marcar como "oficial" o "estándar" un acento determinado es una prueba de poder, de establecer diferencias y, con ello, exclusiones.

En el artículo referido del diario El Mundo se nos señala:

«Asimilamos algunas modulaciones del lenguaje a una determinada lengua o idioma, pero es algo muy subjetivo. Diferentes personas pueden identificar distintos acentos cuando escuchan a otro», señala Tejero, que a lo largo de 25 años de carrera ha atendido a dos pacientes con síndrome del acento extranjero. El primero de ellos, un hombre aragonés, desarrolló tras un problema neurológico un acento que al equipo médico le recordó al asturiano. El segundo, recuerda, también un varón nacido y criado en España, comenzó a hablar tras un daño cerebral con un acento que él asociaba con el este de Europa,

«Estos cambios muchas veces resultan muy duros para los afectados», subraya Tejero. «No lo pueden controlar y de repente ven que son percibidos como extranjeros o que su entorno piensa que están inventándose una manera nueva de hablar. No se reconocen, por lo que puede llevarles al aislamiento social o a la depresión», subraya el especialista.*

Que no se sienta nadie marginado por su acento, salvo aquel que busque diferenciarse ya sea por esnobismo o por alguna forma de xenofobia. Lo esencial de las lenguas, por encima de sus usos instrumentales de poder, es poder entendernos y todo lo que lo favorezca debe ser bienvenido.

No deja de ser interesante que en el mundo de la ficción cinematográfica y televisiva haya que estar inventado acentos y hasta dialectos para justificar la diferencia de mundos imaginarios que la ficción nos ofrece. Se trata de no vincular con ningún origen determinado esos espacios inventados, esos reinos de fantasía. Se crean entonces acentos que representen grandes sensaciones —seductores, agresivos, clásicos, etc. — con los que construir la personalidad de reinos y personajes que no existen. Es labor de los actores, de los guionistas, etc. establecer esa nueva normalidad del acento con la que se mueven por los mundos fantásticos de la ficción.

La obsesión con los acentos, ya sea por eliminarlos o por convertirlos en cuestión de identidad ostentosa, debería relativizarse y no forzarse hasta la intransigencia, como algunos casos que hemos mencionado.

No dejaría de ser argumento para una fábula satírica el caso del xenófobo que persigue acentos distintos al suyo y que amaneciera un día con el acento cambiado tras un ictus.  Quizá así entendería mejor (y con él los lectores o, mejor, espectadores, si se hace de ella un filme) lo absurdo que es elevar estas diferencias al rango que se hace en ocasiones, convirtiéndolo en marca infamante o en distinción de superioridad, según los casos..


* Cristina G. Lucio "Síndrome del acento extranjero: cuando una lesión cerebral roba parte de tu identidad" El Mundo 3/06/2023 https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2023/06/03/64737bec21efa0e40a8b45b1.html

 


viernes, 2 de junio de 2023

Las mujeres periodistas en Irán

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El régimen de los ayatolas se dispone a realizar otra muestra de su barbarie congénita, la que procede de su propia formar ver, estar y actuar en el mundo. Esto hace que su forma de juzgar se convierta en un ataque a todo aquello que contraviene sus principios visionarios, que perciben como "voluntad de Dios", pero que no es más que el camuflaje retórico de la monstruosidad.

RTVE.es nos ofrece el nuevo caso, una variante, de los principios que rigen la república islámica desde la intransigencia. Se trata del enjuiciamiento de las mujeres periodistas que tuvieron la osadía de mostrar fotográficamente al mundo otro episodio de esa barbarie. Nos dicen en RTVE.es: 

El juicio contra Nilufar Hamedi, la periodista que sacó a la luz el caso de Mahsa Amini, cuya muerte en septiembre provocó fuertes protestas en Irán, ha comenzado este martes a puerta cerrada y sin que los abogados pudiesen defender a la acusada, según ha denunciado su familia.

La periodista del diario reformista Shargh fue quien publicó una foto de Amini en el hospital, cuando se encontraba en coma y entubada, y días después hizo público otra imagen de los padres de la joven abrazados en el pasillo del hospital al conocer la muerte de su hija.

Amini murió el 16 de septiembre tras ser detenida por no llevar bien puesto el velo islámico y en su entierro un día después comenzaron las protestas que sacudieron al país persa durante meses. La muerte de esta mujer generó fuertes protestas en todo el país en las que se pedía el fin de la República Islámica, protagonizadas sobre todo por jóvenes y mujeres al grito de "mujer, vida, libertad" y que han desaparecido tras una fuerte represión estatal que ha causado 500 muertes.

Al menos siete personas han sido ahorcadas por participar en las protestas, una de ellas en público.* 

La brutalidad de la represión contra las mujeres con la cuestión del velo islámico se prolonga con una nueva forma de represión y brutalidad, la represión informativa y la brutalidad contra quienes informan. La imposición del dogmatismo es doble, por el velo y por la manipulación de la realidad que el propio régimen genera. Es un continuo en el que se ejerce la fuerza bruta primero —la represión y la muerte de la joven detenida por llevar mal el velo— y se manipula bajo la forma de acusaciones para ejercer una nueva forma de violencia: la acusación contra quienes denuncian: 

Hamedi se ha sentado este martes en el banquillo de la sala 15 del Tribunal Revolucionario de Teherán acusada de "colaboración con el Gobierno hostil de Estados Unidos, colusión contra la seguridad nacional y propaganda contra el sistema", según ha informado su marido, Mohamed Hosein.

Estos cargos podrían conllevar la pena de muerte en caso de que fuese condenada, según han asegurado activistas.* 

De esta forma, el gobierno de los ayatolas recicla su propia barbarie camuflándola de "legalidad" para dar entrada a una nueva acusación que justifique la desaparición de las protestas. Más represión justificada por sus propios principios represivos.

El régimen iraní es uno de los más claros ejemplos del totalitarismo religioso. El ejemplo de lo que ocurre en el vecino Afganistán, donde las protestas de las mujeres oponiéndose a los talibanes por quitarles derechos y dejarlas sin educación, encerradas en los burkas, fue lo que motivó el aumento de la represión iraní que llevó a la muerte de la joven que llevaba el "velo mal puesto". De la norma represiva a la represión de las normas, todo arrastra a todo. Lo que quisieron evitar con más represión genera más protestas que lleva a nueva represión.

Si la justificación de la primera forma represiva era el velo "mal colocado", ahora lo que lleva al banquillo y a una posible pena de muerte es una norma absurda en otra dimensión: criticar, denunciar... es connivencia con los Estados Unidos, otro pecado imperdonable, punible que atenta contra la seguridad del estado y su pureza ideológica.

Un régimen como este solo puede mantenerse de esta forma, con la represión ideológica que condene todo lo distinto, todo lo que no es enunciado por el propio sistema, y que considere alta traición, merecedora de pena de muerte, la crítica.

El sistema no evoluciona, sino que busca la extinción de los opositores. Lo único que puede variar es la intensidad de la extinción en función de la intensidad de las propuestas. Un régimen teocrático, cuyo fundamento es ser la conversión estatal de la divinidad, su puesta en acción, no puede cambiar pues es víctima de su propio inmovilismo; no puede desdecirse o corregirse porque sería abandonar la verdad que preside y justifica todo sus actos. Solo puede reafirmarse y eso significa aumento de la radicalidad como respuesta al "mal" que supone la desviación o la discrepancia. Por eso, solo queda su caída, su hundimiento absoluto. No existe posibilidad de regeneración o transición a fórmulas que hoy sean anatema.

El mundo debe entender que la única esperanza para los que viven en ese sufrimiento viene de las mujeres. Hace muchos tiempo, tras la experiencia de las Primaveras en distintos países árabes, que se vio con claridad que cualquier cambio que no incluya el estado de las mujeres es inútil, semilla de otro tipo de totalitarismo, pero con los mismos efectos represivos. Lo hemos visto en los casos de Afganistán y ahora Irán: las mujeres son el objetivo porque en el fondo de su pensamiento se ancla el fenómeno de la misoginia, la responsabilidad última de las mujeres como causantes remotos o cercanos de los males del mundo. La mujer es el origen de todo mal, la puerta al caos. Es su doctrina y la política de control parte de ese principio.

La estructura del poder suele ser un reflejo de otras instituciones básicas, como es la propia familia, un entramado de relaciones de control y dominio, un reparto de poderes y jerarquía, en el que la mujer pierde por voluntad divina. Es la respuesta a la gran ofensa, al desafío femenino a la divinidad, claramente patriarcal. Ese orden represivo se fundamenta en esos mitos del origen que justifican todo. En sociedades autoritarias, ese poder va del estado a los ciudadanos y de los hombres a las mujeres. No es fácil sembrar la igualdad cuando supone la pérdida de privilegios. Por eso, los detalles mínimos —un velo mal colocado— se perciben como un atentado contra la autoridad, contra el estado islámico, contra Dios mismo. Todo forma parte del mismo orden.

En estos meses se ha visto un crecimiento en países musulmanes de noticias de asesinatos de mujeres por negarse a aceptar peticiones de matrimonio, de esposas asesinadas por no acceder a los deseos de su esposos, etc. La violencia contra las mujeres no es un hecho exclusivo de los países musulmanes, pero sí lo es que se justifique en leyes divinas o de los estados. La violencia existe en muchas forma, pero solo se puede combatir mediante vigilancia y la creación de leyes que la sancionen. Si, por el contrario, como ocurre en Irán o Afganistán, se justifica o provoca, si se considera como un acto de justicia, no hay forma de evitarlas.

Lo que comenzó como una muerte claramente machista y represiva, ha acabado como una represión política justificando de forma absurda el enjuiciamiento de las personas que la denunciaron. Ya no son culpables de no llevar el velo, sino de ser agentes de los Estados Unidos, que representa el mal absoluto, el desafío a Dios, al que los ayatolas representan institucionalmente. Esa mezcla de religión, misoginia, poder, dogmatismo, etc. tiene en la mujer, en su vida y derechos, la gran víctima.

Hay que combatir con mejores leyes y mejor educación la misoginia del sistema patriarcal. Pero en las repúblicas teocráticas, la educación y las leyes están al servicio del sistema patriarcal, de la misoginia institucional, convertida en verdades eternas e implacables.

El caso de Hamedi no es único y se ceba ahora en aquellas que informan: 

El comienzo del juicio contra Hamedi se produce un día después de que se iniciase el de la periodista Elahe Mohammadi por cubrir el entierro de Amini en la ciudad de Saqez, en el Kurdistán.

Ambas periodistas fueron arrestadas en septiembre y han pasado buena parte de su detención en confinamiento solitario, según han denunciado sus familias.

Además, no han podido reunirse con sus abogados hasta este domingo, un día antes del comienzo del juicio de Mohammadi y dos antes del de Hamedi.* 


La fotografía del inicio de este post nos muestra tres rostros, los de Niloofar Hamedi, Elaheh Mohammadi y Sepideh Qolian, tres de las mujeres periodistas en el punto de mira del régimen autoritario de los ayatolas. Desgraciadamente, podrían ser muchos más los que muestran mujeres víctimas de la violencia en Irán. Desde aquí nuestro apoyo a su causa y a su valor, a su defensa de las mujeres y del derecho a la información. El régimen las encarcela y se dedica a difamarlas con su aparato de propaganda. Todo ello las engrandece y sepulta al régimen de los ayatolas en su propio fango.

Nuestra condena a toda acción represiva, limitadora de los derechos de las mujeres. Hoy es Irán, es Afganistán, a cuyas mujeres no debemos olvidar. Afecta a todas, pero en este caso son las mujeres periodistas las que merecen toda la atención y defensa en representación de todas las demás. Saben que informar es necesario, imprescindible, y el enorme riesgo que asumen. Son las principales víctimas por el simple hecho de ser mujeres y de querer ser libres, por contarnos lo que les ocurre. Lo que en muchos países es normalidad, allí es un desafío heroico, una lucha sin fin. 

* "Comienza el juicio contra la periodista que reveló el caso de Mahsa Amini sin público ni abogados" RTVE.es/Agencias 30/05/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230530/juicio-periodista-caso-mahsa-amini/2447954.shtml


jueves, 1 de junio de 2023

Participación y reparto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La previsibilidad de la política aumenta por la simplicidad de sus objetivos. Una vez eliminados obstáculos, solo queda hacer lo que resta. Pero lo fragmentado del mapa político introduce una enorme dificultad debido a ese doble carácter "amigo-enemigo" que pasan a tener los participantes. Condenados a vivir del voto del más próximo ideológicamente, se aman y se odian, se necesitan y se hacen desaparecer unos a otros. El ejemplo más claro de esto lo hemos visto entre los socios del gobierno de coalición, por un lado, y con la desaparición de Ciudadanos, fagocitado en su voto por el PP. Lo demás es propaganda.

Ciudadanos, honesta y tristemente, se retira a lamerse las heridas mientras piensa en el vacío del futuro y la necesidad de mantener un mensaje liberal, que era la palabra que quedaba suelta, sin dueño hasta que otros la incorporaron. Los reducidos de Podemos han recibido un baño de realidad, que no de humildad y tratan de asimilar su paso al mundo fantasmal y renacer con la etiqueta de Sumar de Susana Díaz, proyecto con mucha gira y al que, como antiguamente en la ficha de licenciamiento militar, el "valor se le supone". 

La estrategia estaba ya clara. Ante una situación como esta solo hay dos posibles estrategias: la del voto útil y la del voto del miedo. Son dos líneas que llegan a la mente del elector en campaña a través de procesos de presión. Con el "voto útil", los partidos se han deshecho de sus amigos; con el "voto del miedo" esperan deshacerse de sus contrincantes directos. Es simple, pero no sencillo. Si sale mal, has hundido a los amigos y no has conseguido reducir al rival en las urnas.

Este tipo de planteamientos permite explicaciones como la que nos dan en RTVE.es con los votos en la calculadora:

Isabel Díaz Ayuso consiguió el pasado domingo convertir menos votos en más escaños. Su mayoría absoluta en la Comunidad de Madrid, uno de los grandes triunfos del Partido Popular en las elecciones autonómicas y municipales del 28M, aprovechó la concentración del voto en torno a los tres principales partidos y, especialmente, la capacidad de la presidenta madrileña para aglutinar al espacio político conservador, lo que le ha permitido, pese a perder apoyos respecto a 2021, hacer retroceder a Vox y poder prescindir de su respaldo en la Asamblea durante los próximos cuatro años.

La caída en la participación, que se quedó por debajo del 70% -más de seis puntos inferior a la de 2021-, se tradujo en 295.000 votos menos en las urnas madrileñas, lo que llevó a que todos los partidos cayeran, en términos absolutos, respecto a los anteriores comicios autonómicos. Sin embargo, la sangría fue mucho menor entre los principales partidos, los que ocupan el centro del espectro político -PP, PSOE y Más Madrid-, que entre los que se sitúan en los extremos, como Podemos y Vox.* 

El sistema no es absoluto, sino que depende de lo que haga el conjunto del electorado (participación) y de cómo se reparta el voto en el conjunto. Participación y reparto es lo que hace que con menos se consiga más. Eso permite defenderse al PSOE diciendo que no se ha perdido voto, sino representación institucional, un eufemismo pues por lo que se lucha es por el "poder institucional" o poder a secas. 

En 20minutos ponen el énfasis en lo que les queda por hacer a lo que llaman la "izquierda del PSOE", cuya estrategia solo puede ser la de apelar a la unión para la supervivencia, lo que le lleva directamente a intentar un mensaje conjunto y a tratar de sacar los votos del PSOE, cuya estrategia es la de apelar al miedo y a la utilidad. El titular de RTVE.es resume perfectamente la estrategia de Pedro Sánchez: "Sánchez adelantó las elecciones por "conciencia" y pide una mayoría "rotunda" frente a un "tándem" PP-Vox "trumpista"". La apelación al monstruo que llega y amenaza con devorarlo todo es esa formulación en la que se ha elevado el peso de los adjetivos, una formulación en la que se han oscurecido los tonos.

En la información de 20minutos, de lo que se nos habla es de los codazos para intentar salir en una lista en las mejores posiciones alegando cualquier circunstancia. Saben que es la esperanza que los queda.  Sirve de poco tener una larga lista si solo entra uno o ninguno. Pero sin ir bien colocado, no hay esperanza. Esto da estas luchas entre los grupos múltiples. Cuantos más se unen, menos probabilidades:

El estilo de Más Madrid y de Compromís a la hora de hacer sus reivindicaciones ha sido muy diferente, pero el mensaje ha venido a ser el mismo: las elecciones locales y autonómicas han demostrado que son el partido más fuerte a la izquierda del PSOE en sus respectivos territorios y, por ende, eso debe reflejarse en las listas de Sumar para las generales. Ese argumento, no obstante, no tiene en cuenta que, hasta ahora, el voto autonómico y el nacional han sido distintos: ya en 2019, Compromís y Más Madrid fueron mucho más fuertes que Unidas Podemos en las autonómicas y los morados dieron la vuelta a la situación en las generales.

Pese a ello, el importante batacazo de Podemos en los comicios del domingo, sumado a que Más Madrid y Compromís han resistido mejor el empuje del PP —más los madrileños que los valencianos, que también han retrocedido—, han llevado a los dos partidos a pedir abiertamente a Díaz que les dé mayoría en las listas de Sumar en sus provincias. El martes lo hizo Compromís, que por boca de su portavoz, Águeda Micó, aseguró que su partido está "en disposición de liderar" las candidaturas valencianas. Eso, en concreto, supone que los valencianos piden a Díaz mantener su marca en la papeleta de Sumar en Valencia, Alicante y Castellón y encabezar la lista en las tres provincias.**


No basta con "unirse", sino que lo que se busca es la supervivencia colocando en esas listas a algunos de los privilegiados que puedan salir elegidos, que serán previsiblemente pocos.

Algo parecido, nos dicen, ocurre en el PP con los posibles restos de "casadistas" en el partido y su colocación dentro o fuera.  Los ganadores exhiben sus medallas ante los restos del PP de Pablo Casado. No hay piedad en la política, lucha doble y fratricida. Y en este contexto,  Macarena Olona, ex de Vox, saca un nuevo partido. ¿Quitará votos a Vox? ¿Apelarán otros al voto útil? Misterios de la política.

Todo indica que este sistema, el que ha sustentado el período último, está al borde dramático del cambio. Lo que llegue es lo que nos queda por ver. 

 

* Daniel Flores / DatosRtTVE "Así se fraguó la mayoría absoluta de Ayuso en Madrid: menos votos, pero más eficaces" RTVE.es 31/05/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230531/asi-se-fraguo-mayoria-absoluta-ayuso-madrid-menos-votos-pero-mas-eficaces/2448043.shtml

** Daniel Ríos "El dominio de Más Madrid y Compromís en sus comunidades amenaza con arrinconar a Podemos en las listas de Sumar" 20minutos 1/06/2023 https://www.20minutos.es/noticia/5133532/0/el-dominio-de-mas-madrid-y-compromis-en-sus-comunidades-amenaza-con-arrinconar-a-podemos-en-las-listas-de-sumar/