viernes, 5 de marzo de 2021

Egipto, legislando de nuevo contra las mujeres

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Mientras una parte importante del mundo se manifiesta en favor de los derechos de las mujeres, tratando de establecer una sociedad más justa, con oportunidades de desarrollo personal y social, en Egipto el movimiento va en dirección contraria. El titular de Egyptian Streets —"New Draft Personal Status Law Sparks Outrage in Egypt"*— nos avisaba hace unos días del sobresalto social que ha creado la circulación del texto del borrador de la "Ley del Estatuto Personal", un documento que establece el " conjunto de cuestiones jurídicas referidas directamente a la persona y a su situación jurídica dentro de la comunidad, de carácter extraterritorial", según la definición del Diccionario panhispánico del español jurídico**.

Como puede intuirse en la definición del Diccionario, una ley de este tipo regula la vida de las personas y la familia delimitando sus relaciones y posibilidades de actuación. La naturaleza de la percepción que se tenga de la persona individual y la definición de la familia y los derechos de unos sobre otros quedan fijados en este tipo de texto.

Desde hace mucho tiempo se percibe en el gobierno egipcio un conservadurismo creciente, quizá quedaría mejor expresado como una definición controladora a través del tradicionalismo.

Recordemos que la Primavera Árabe en Egipto fue definida sobre todo como una rebelión de los jóvenes y, especialmente, de las mujeres, que mostraron su voluntad de ser liberadas del yugo doble en que vivían. La revolución logró quitar a Mubarak del poder —la cesión de una pieza en la partida—, pero no consiguió acabar con el control militar, dentro de la confusa y compleja sociedad egipcia. Tras los excesos islamistas en el poder, que duraron un año en el gobierno, el resultado era contradictorio entre los dos poderes, el militar y el islamista. Los militares tenían el control de estado, pero la calle estaba dividida entre los "jóvenes" que querían democratización y el resto de la sociedad, fuertemente conservadora, controlada por los islamistas y los salafistas. El pragmatismo militar rápidamente trazó su objetivo: controlar el país cediendo en el conservadurismo religioso, que era el que parecía mover la sociedad egipcia. Se acabaron las veleidades laicistas que tanto habían irritado a los tradicionalistas religiosos. Había que mantener dos caras, hacia el exterior vender "modernidad y moderación" y hacia el interior un creciente control social que iba más allá de la vigilancia policial y represiva, que se mantenía. Se iba más lejos, ya que se trataba de robar el protagonismo islámico a los Hermanos Musulmanes. Así de claro lo vieron los salafistas, que vieron como apoyado al nuevo gobierno seguían teniendo acceso a la población y no tenían que exiliarse. A los más políticos Hermanos les tocó salir, ser declarados organización terrorista y morir en prisión los que quedaron. Cualquiera que se relacione con ellos, dentro o fuera, es considerado terrorista y quien hable mal del gobierno es acusado de "dirigir al pueblo contra las instituciones del estado", como un periodista recién encarcelado.



Dada la obsesión tradicionalista, claramente patriarcal, con el control de las mujeres, el nuevo borrador surgido va en esa línea. Son frecuentes las denuncias por este avance del pensamiento reaccionario de género. El gobierno se camufla nombrando muchas ministras, pero es solo una tapadera tradicional que muestra cómo las élites del régimen viven una vida más abierta que el resto del país, donde el control y la vigilancia social son una constante diaria.

La desarticulación de cualquier plataforma o ventana reformista por parte del gobierno hace que solo algunas instituciones con cierta autonomía o la poca prensa independiente que queda denuncie estos retrocesos sociales y personales. En Egyptian Streets podemos leer sobre algunas reacciones a lo que ha pergeñado el parlamento:

The Egyptian Centre for Women’s Rights released a press release rejecting the draft personal status law, stating that it does not match “current progressive times”, and that it’s based on a regressive and strict jurisprudential school.

“In Egypt, we have female ministers in all fields, yet under this law, they wouldn’t even have the right to contract their marriage, and would be prevented by any man from traveling even if it’s a work requirement,” Nehad Aboul Komsan, chairwoman of ECWR, explained in a video.*

 


Lo expresado por Nehad Aboul no es más que una paradoja de la diferencia existente entre el "poder" exterior y el "poder" familiar. Las diferencias entre uno y otro afectan especialmente a las mujeres. Un ministro manda en el país y en su casa; una ministra manda en el país, pero no lo puede hacer en su casa, por decirlo en término simples.

Como en otros momentos, la creciente dependencia de Arabia Saudí provoca oleadas de conservadurismo en Egipto. La reislamización egipcia se hizo, en gran medida, a través de los trabajadores que regresaban del Reino a sus pueblos. Venían bañados en wahabismo. Con estas corrientes de importación, atacaban dos problemas: la occidentalización y liberalismo en las costumbres y la cuestión religiosa que el primer problema causaba. Había que controlar más las familias, lo que se traduce en una mayor dependencia de la mujer, el elemento incontrolado, la traedora del caos y la perdición de hombres y pueblos, la insaciable, la tentadora. Los remedios eran claros: más poligamia, matrimonios infantiles acordados por la familia, retirada de la mujer de los espacios públicos y del trabajo. Todo lo que favoreciera esas líneas era bienvenido.


No hace mucho trajimos la polémica por la imposición del hijab en las escuelas de forma cada vez más temprana (15/02/2021). No es casual: cuanto antes se imponga, menos contestación habrá. La mujer tiene que sentirse "desnuda" sin él. De igual forma, se acrecienta la presión social en la familia y en las calles, como se advierte en el texto de Nehad Aboul.

El texto del artículo nos explica los "problemas" que plantea el nuevo borrador propuesto:

 

The release states that the proposed draft contains many gaps:

 

1. There is a lack of recognition of the legal status and capacity of women, as she is deprived of signing her own contract of marriage and only a male guardian is able to sign the contract.

2. The law also fails to recognize the right of women to choose their spouse, and upholds the ability of any male member in the family to annul her marriage contract for any reason he specifies.

3. Any male member in the family can prevent a woman from traveling regardless of work or travel arrangements

4. The father takes priority over the mother and grandmothers in the family in child custody.

5. A mother cannot register the birth of her child, obtain a passport or an identity card for their child, or choose the type of education the child will pursue

 

The statement adds that the draft law does not stipulate any solutions to family court issues, particularly cases of alimony that can go on for years with no protection specified for the child, nor does it tackle the issue of polygamy which has proven to break many families.**

 


Como se puede apreciar, los "gaps" van todos en el mismo sentido, lo que revela que no son descuidos, sino que se enmarcan en un plan premeditado de control social y familiar de las mujeres. De esta forma, si se cumple y llega a ser aprobado, se hará realidad la paradoja de la ministra con mando fuera y sumisión dentro.

A al-Sisi le gusta escenificar sus peticiones de reforma religiosa y que son los clérigos de Al-Azhar los que se oponen. Eso puede pasar un día, pero sucede año tras año. El efecto del avance del conservadurismo religioso se sigue mostrando porque es en la sociedad civil donde reside ese poder de control. El estado es una reproducción del modelo familiar; es una estructura de obediencia a un patriarca en la que las mujeres no representan más que el papel tradicional. El gobierno y su composición no es más que una foto de propaganda en donde se han incrustado una serie de personas para mostrar una "realidad" inexistente, incluso en retroceso.

¿Se rectificará el borrador? Depende de la cara que al-Sisi quiera mostrar. ¿Puede ser una jugada para un posterior lavado de imagen ante los cambios de la escena internacional? Pronto lo sabremos. Lo que sí está claro es que el control de las mujeres crece en Egipto mediante la imposición de todas esas fórmulas queridas por los tradicionalistas patriarcales. La mujer es obsesión para ellos; sin el control su mundo se derrumba.

 


* "New Draft Personal Status Law Sparks Outrage in Egypt" Egyptian Streets 27/02/2021 https://egyptianstreets.com/2021/02/27/a-woman-cannot-annul-marriage-new-draft-personal-status-law-sparks-outrage-in-egypt/

** "Estatuto personal: Int.priv. Conjunto de cuestiones jurídicas referidas directamente a la persona y a su situación jurídica dentro de la comunidad, de carácter extraterritorial"  Diccionario panhispánico del español jurídico https://dpej.rae.es/lema/estatuto-personal#:~:text=Int.&text=%C2%ABLas%20Leyes%20relativas%20a%20los,9).

jueves, 4 de marzo de 2021

La captación del vacunado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Es muy importante comunicar bien sobre las vacunas y sus efectos. Las extrañas políticas comunicativas de los medios, es manía de vender optimismo a cualquier precio más que responsabilidad, hace que mucha gente esté pensando en "vacunas milagrosas", en que te pinchen... ¡y a vivir la vida! Con el pinchazo se acaban los problemas, piensan; pero la amplitud y novedad de la pandemia hace que no todo sea tan fácil y liberador como se pensaba y vendía bajo la expresión de "esperanza".

Conforme van aumentando las vacunaciones, pese a su ritmo lento, empieza a ser preocupante para muchos la sensación que se está transmitiendo, que se combina peligrosamente con lo que la gente quiere entender, ya sea por ingenuidad, ignorancia o deseo incontrolado de salir de una vez de esta situación. Es importante gestionar correctamente la información sobre los efectos de las vacunas y sobre su funcionamiento.



La información que se está dando sobre sus efectos en residencias de ancianos, hablando de la reducción de muertes más allá del 90%, es engañosa si se extrapola a las vacunaciones en el exterior. Las vacunaciones en residencias tienen algo que las hace, desde el punto de vista de su eficacia, totalmente diferentes: se vacuna a todos, algo que no ocurre en el exterior, donde unos (muy pocos) están vacunados y otros (muchísimos más) no lo están. La vacuna actúa sobre el organismo permitiéndole controlar el virus, sí, pero eso no significa en absoluto que se deje de infectar a los otros, a los que nos rodean. Por eso, conforme aumentan las vacunaciones es esencial que el vacunado comprenda cuál es su auténtica situación y su relación con los demás. Esas preguntas a los recién vacunados sobre qué planes tienen para Semana Santa es absurda y peligrosa porque transmite la idea de "vieja normalidad". Un vacunado puede esparcir el virus con más peligrosidad que el que mantiene las medidas de seguridad por no estar vacunado. Si esto no se explica bien, los daños pueden ser muy grandes.

En La Vanguardia se habla sobre estas cuestiones en la entrevista con Margarita Salas, viróloga del CSIC:

 

Esta vacuna, sin embargo, no impide que el vacunado pueda transmitir el virus.

No impide que el virus se multiplique en las personas vacunadas, como tampoco lo impedía en los modelos animales. Por lo tanto, si las personas vacunadas multiplican el virus en la nasofaringe, es probable que puedan ser contagiosas. Pero eso todavía no lo sabemos.

Hay que monitorizarlo.

No sabemos cuán contagiosas pueden ser: si hay o no reducción en la multiplicación del virus, con lo que serían igual de contagiosas; si la reducción es parcial, con lo que serían menos contagiosas; o si hay una reducción muy fuerte y pasan por debajo del umbral de ser contagiosas. Virus tienen, eso se está detectando. La pregunta es cuánto pueden contagiar. Eso se sabrá cuando se analicen los contactos.

Lo que consigue esta vacuna es frenar la enfermedad, no el virus.

Efectivamente. Eso es lo que se busca. La mitad de las vacunas del calendario infantil también son así, y estamos encantados con ellas. En la otra mitad, o ha habido un mejor diseño o más suerte o se implantaron hace más años, cuando se permitían virus atenuados con más riesgo. Esas sí que protegen de la transmisión del virus, o de las bacterias. Con esas se pueden ir arrinconando los focos. Con las otras, sigue circulando con la gente infecciosa, lo que ocurre es que se pasa a una fase absolutamente nueva, muchísimo mejor. Las actuales vacunas son maravillosas en cualquier caso.

 


Lo son, pero solo si tenemos en cuenta que en estos momentos el número de personas sin vacunar es mucho más elevado que el de los vacunados. Son un enorme avance... que tiene sus limitaciones en términos absolutos (lo que no sabemos todavía) y en términos relativos (la proporción vacunados/ sin vacunar y los efectos entre unos y otros).

Las tendencias de los medios, especialmente de los audiovisuales, que son más "emocionales" que los impresos, deben vigilarse pues son la orientación de las audiencias, que en este caso se entiende en términos de población. La gente actúa bajo diversas prescripciones, pero salvo los que tengan un asesor sanitario, la inmensa mayoría toma sus decisiones en función de lo que lee, escucha y ve en los diversos medios.



Los medios audiovisuales tienen una mayor presencia emocional por el tipo de imágenes, mientras que el discurso verbal, especialmente el escrito implica una mayor frialdad, tendiendo a ser más informativo o a centrarse en datos, pese a todas las excepciones que queramos contemplar. Pero esto se pierde cuando los titulares buscan ser "eficaces" precisamente convirtiéndose en emocionales en vez de en informativos. La exageración, la simplificación, la ambigüedad... empiezan a ser demasiado frecuentes en los medios escritos —especialmente en la titulación en el formato digital— pues se ha desarrollado una estrategia llamativa para atraer al lector en un entorno altamente competitivo.

El discurso audiovisual es el que se ha construido con imágenes "impactantes", "emocionales" porque se sigue la lógica de la conexión empática. La narración audiovisual de la pandemia está llena de imágenes que buscaban nuestra participación emocional: las imágenes de los ancianos aplaudidos al salir de las UCIs; los reencuentros entre los abuelos y sus nietos, echando todo el mundo de menos los abrazos, los entierros, las imágenes de los crematorios y cementerios, los aplausos a los sanitarios, el dolor familiar, etc. nos hacen sentir emociones que muchas veces están seleccionadas precisamente por su alto valor empático.



Necesitamos menos emociones y más racionalidad, la que nos permita comprender las causas y los efectos de lo que está ocurriendo. La presión emocional sobre la gente es la que la que está provocando reacciones en ciertos sentidos y, sobre todo, se presta a la manipulación.

La pandemia tiene muchos niveles, desde el biológico y el médico-sanitario a la multitud de intereses humanos, sociales, que afectan a todos los sectores porque nada se libra de lo que sucede. Eso significa que además de luchar contra el coronavirus, debemos hacerlo los intereses diversos que se ven afectados por el cese o alteración de las actividades que configuran nuestra sociedad.

En una sociedad acostumbrada a encontrar lo que necesita al alcance de la mano, donde el capricho sustituye a la necesidad en muchas ocasiones, donde la importancia del ocio supera a la del propio trabajo, donde cualquier actividad de uno es el negocio del otro, es muy difícil que no se produzcan sesgos. Por eso es importante que las informaciones que surgen de los medios no se desvíen de lo informativo y pasen a ser formas de llevar a la gente a estados no deseables.

Quien no quiera sacar conclusiones de lo que la pandemia nos revela a diario del mundo y su funcionamiento, de lo que es relevante y de lo que solo es relevante para algunos, puede hacerlo. Pero las consecuencias no son triviales. Los comportamientos que observamos cada día van algo más allá de la "fatiga de la pandemia", un nuevo término acuñado para justificar excesos e incumplimientos.

Lo que ocurra con las vacunas es esencial. No podemos caer en formas egoístas. El hecho de que alguien se vacune no le separa expandir los virus. La insistencia en usar los "pasaportes covid", como una especie de licencia universal, pueden convertirse en la de un "007". Mientras sean muy pocos los vacunados, tendrán que seguir atendiendo las medidas de prevención porque quienes están a su alrededor no lo están.



La web institucional para el COVID-19 del Gobierno de España lo dice de forma sencilla y clara: "Hasta que una proporción importante de la población esté vacunada es vital que todas las personas, tanto las vacunadas como las no vacunadas, sigan manteniendo las medidas de prevención". Todo lo demás es marear la perdiz y sembrar confusión.

Algunos medios están empezando a reaccionar ante esta nueva situación con la vacunación. Costará redirigir lo hecho hasta el momento, es decir, el exceso de expectativas sobre el hecho de estar vacunados. Los sectores que piden que los vacunados puedan circular libremente han entendido mal  (o interesadamente). No convirtamos a los ya vacunados en súper contagiadores a fuerza de moverlos de un lado para otro.

 


* Josep Fita "Margarita del Val: "“No existe el conocimiento para fabricar este virus”" La Vanguardia 4/03/2021 https://www.lavanguardia.com/vida/20210304/6263321/existe-conocimiento-fabricar-virus.html

miércoles, 3 de marzo de 2021

El caos bien organizado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Los datos sobre la violencia y los violentos en Barcelona trazan un sombrío panorama de la ciudad como un punto caliente sobre el que es fácil prender llamas cuando se tocan los resortes adecuados. Es llamativa la conjunción de factores y su aprovechamiento maestro para causar el mayor impacto posible, que es de lo que en última instancia se trata. Nada exige mejor organización que el caos. Y de eso es de lo que se trata.

Las noticias sobre las detenciones después de los sucesos más violentos explican algunas cosas, aunque seguimos en su superficie de lo que hay detrás de este caos "aparentemente espontáneo" que percibimos tras la detención de un "rapero" que actúa como punto de inicio y de provocación. Probablemente nadie ha disfrutado más de una detención buscada con insistencia como este individuo. Consiguió varios objetivos: 1) notoriedad; 2) generar violencia y 3) convertirse en líder, en director de la orquesta de la violencia.

Se produjo en el momento perfecto, el de la parálisis política por las negociaciones de un panorama político algo más que confuso. El hartazgo de la pandemia, convertida por la ultraderecha y la ultraizquierda en un atentado a la "libertad", llegando por vías "teológicas" distintas a las mismas conclusiones. Los extremismos trabajan siempre resaltando la insatisfacción.

Curiosamente, nadie se parece estructuralmente al rapero que Donald Trump, otro anarquista insumiso, con pretensiones de "víctima" del sistema y con la pretensión de lanzar a sus huestes contra aquellas injusticias que les acosan. Ambos han sabido "victimizarse" adecuadamente para generar la ira violenta que lleva a unos a quemar coches y asaltar comisarías y a otros al asalto del Capitolio.



Los dos episodios de violencia son perfectamente calculados y dirigidos. La seguridad afirma que han sido orquestados por "profesionales" del desorden. De nuevo, aparentes paradojas. Los ultras trumpistas han sido dirigidos por ex militares y miembros de las milicias paramilitares que abundan en los Estados Unidos. La mujer que murió en primera línea del asalto era una ex militar. El FBI ha rastreado el pasado de muchos de ellos; además se lanzaron advertencias a los militares en activo sobre la participación en los actos y, recuerden, hubo que revisar uno por uno a los miembros de la seguridad del acto de toma de posesión del presidente Biden. El proceso dejó fuera a unos cuantos miembros de distintos cuerpos tras la revisión. Igualmente, algunos de los guardias de la seguridad que mostraron su firme actitud heroica en el asalto fueron rápidamente reclutados por miembros de la nueva administración. Preferían estar seguro de quién les cubría las espaldas.

Las investigaciones en Barcelona han dado también algunos interesantes resultados sobre el quién, el cómo, pero no es tan sencillo el "por qué" final, aunque hay muchos parciales o intermedios.

El diario El País nos dice que el juez encargado del caso ha mandado a prisión provisional a los detenidos, con lo que siguen saliendo datos del quiénes que nos permiten ver el perfil con más claridad:

 

El magistrado del juzgado de instrucción 17 de Barcelona ha acordado la prisión provisional, comunicada y sin fianza para los ocho acusados –cinco chicos de nacionalidad italiana, una chica de la misma nacionalidad, una joven francesa y otra de nacionalidad española– tras tomarles declaración, acusándoles de delitos de homicidio en grado de tentativa, atentado a los agentes de la autoridad, desórdenes públicos, daños, manifestación o reunión ilícita y pertenencia a un grupo criminal. Los detenidos se negaron a responder las preguntas del fiscal y solo contestaron a sus propios letrados. 

Según los Mossos, los ocho detenidos actuaron de forma muy organizada durante la protesta y con un “grado de violencia muy elevado” dañando entidades bancarias, comercios, mobiliario urbano e incendiando la furgoneta de la Guardia Urbana con el agente en el interior. Este grupo fue en las últimas movilizaciones muy activo y organizado. En cada acto vandálico, una parte de los miembros realizaba acciones violentas mientras que el resto les protegía, daba cobertura y vía de salida para evitar su detención. Según los agentes, eran expertos y aprovechaban la gran cantidad de concentrados para promover la acción violenta y generar confusión a los policías.*

 


Sorprenden varias cosas en la información sobre la forma de percepción y, por ello, de transmisión a los lectores. El primero tiene que ver con las categorizaciones. ¿Hasta cuándo vamos se seguir llamando "chicos" y "chicas" a personas de 35 años, como la italiana que quemó la furgoneta con un agente de la Guardia Urbana dentro? Hay una tendencia mediática a presentar como "violencia juvenil" algo que tiene mucho de lo primero y poco de lo segundo. La categorización como algo generacional solo sirve para convencer a más adolescentes a que entre en el juego. Luego se manifiesta la sorpresa por el descenso en la edad de participación. Tiene un efecto llamada, pues lo que buscan los incitadores en convertirlo en marca generacional, como una especie de rito de paso que da salida a una exculpación juvenil global. Dudo que los detenidos estén pasando por ninguna crisis de crecimiento y posean acné ideológico. Pasado el tiempo, ocuparán otros puestos en la estructura organizativa de la violencia, traspasando su experiencia al grupo central y al reclutado.

En segundo lugar, ¿cuándo vamos a dejar de sorprendernos que estos grupos estén "muy organizados"? Más allá de lo descrito en el texto, ha sido frecuente que esta expresión se repita por parte de los profesionales policiales que han dado su opinión. Políticos y expertos han convertido el "alto grado de organización" en un tópico que es, además contradictorio. Lo que está organizado se puede vigilar y anticiparse. La organización es detectable, mientras que el caos espontáneo no suele serlo, aunque se puedan anticipar las consecuencias de posibles escenarios. Para eso deben existir las personas que analicen con la información disponible lo que puede ocurrir. No se trata de que estén "muy organizados", sino que están "mejor organizados" para conseguir sus objetivos que los que tienen que repelerlos y, a ser posible, impedirlo. Si se sabe que hay una organización detrás, hay que luchar por descabezarla, pues es ahí de donde parten las instrucciones. Aunque se haya detenido al grupo, el daño está hecho.



La siguiente acción es lógica: hay que separar a los "organizados" de los "espontáneos" dejando al descubierto sus intereses. Hay que desvelar la trama para que deje de atraer incautos.

La labor de los medios elevando a la gloria al rapero victimizado ha sido desastrosa. He asistido a debates vergonzosos en los medios tratando de convencerse unos a otros de que la cuestión era la "libertad de expresión". Es tan ridículo la simple comparación entre lo que significa expresarse y lo visto cada noche que se debería mejorar la educación política más allá de lo que se escucha en los medios, que aburridos por la pandemia, encuentran el focalizar en el suceso una nueva vía de llamar la atención. Esto es un mal endémico que es bien aprovechado por todo el que quiere atraer la atención. El propio rapero lo ha hecho desde el principio convirtiendo cada acción en actuación ante la "inocencia" mediática y la mala fe política.

Este último aspecto es preocupante —aunque no sorprendente— pues ha habido irresponsables —aunque intencionadas— intervenciones de personas con cargos políticos importantes intentando que esta violencia se interpretara como una "respuesta" a una situación de "injusticia" previa. Solo el caos gubernamental, tanto autonómico como central, debido a sus inestabilidades minoritarias, puede admitir que esto se diga... y se ha dicho. Han tenido que salir las víctimas sociales y económicas —de vecinos a comerciantes y empresarios—, inocentes de cualquier cargo, a decir ¡basta! Pero para el anti-sistema todos son culpables y cualquier excusa es buena para asaltar comercios, bancos o prender fuego a lo que se encuentra. El mundo es culpable y el orden debe ser destruido primero y convertido en "utopía" después. En medio, sufrimiento para todos.




Lo ocurrido es una muestra más de un fenómeno que se repite y no se ataja. La mayor parte de los detenidos son extranjeros, personas con antecedentes en sus países por lo mismo, según nos dice la prensa. Son especialistas en el desorden y la guerrilla urbana, de la que viven. Forman parte de una "internacional callejera" con confusos orígenes y oscuros medios de subsistencia.

Contra ellos ya no valen los tópicos ni el concederles más crédito o simpatías. Saben atraer y saben escapar; saben reclutar a través del desánimo y la frustración, que es su materia prima. Tienen sus centros de formación y sus redes. Cuando han hecho su "labor" en un lugar, van al siguiente. Contra ellos, hay que estar mejor organizados de lo que ellos lo están; hay que jugar con la información rápida para desmantelar sus construcciones retóricas y comunicativas. Para esto hace falta claridad, unidad y deshacerse condenando la ambigüedad ante algo que solo busca aparentemente la violencia, por más que sus objetivos son múltiples en diferentes niveles.

Pasado su tiempo en activo, alguien les agradecerá los servicios prestados convenientemente, y dejarán paso a los nuevos "jóvenes" reclutados.

 


* Alfonso L. Congostrina "Prisión para ocho anarquistas acusados de quemar una furgoneta de la Guardia Urbana" El País 3/03/2021 https://elpais.com/espana/catalunya/2021-03-03/prision-para-el-grupo-anarquista-que-quemo-la-furgoneta-de-la-guardia-urbana.html

martes, 2 de marzo de 2021

La epidemia del mal político

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



La condena a tres años de prisión del que fuera presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, junto a otras noticias de detenciones de dirigentes de diversos países, plaga de la que no se libra el nuestro, debería hacernos reflexionar sobre algunos aspectos que afectan a nuestras modernas democracias y, por ende, directamente a todos nosotros.

Que los dictadores sean antipáticos y llenos de defectos no nos importa mucho, aunque también este modelo está cambiando y los dictadores se han movilizado para acabar resultando hasta simpáticos. Recuerdo que en plena explosión de la Primavera Árabe, el dictador Gadafi, un visionario megalómano, exigía ser "amado". No solo quería que le obedecieran, sino que su ego necesita del amor de sus oprimidos. El muy sinvergüenza quería que le rodearan de amor —hay que explicarlo— cuando decidió crear una barrera humana cuando empezaron a bombardear el palacio presidencial. Le quisieron tanto, que acabó medio descuartizado por una multitud que le quiso expresar directamente su aprecio.

Quizá me ha venido a la mente Gadafi por asociación de ideas al mencionar a Nicolás Sarkozy, con el que comenzaron los disgustos del francés, ya que se pudo demostrar que el dictador argelino financiaba la campaña del democráticamente elegido presidente de la República en un insólito gesto de solidaridad, con el que esperaba comprar diversas cosas en el futuro.

En 2018, France 24 nos resumía algunos aspectos del escándalo que tocaba entonces, uno de los muchos de Sarkozy:

 

Las alarmas respecto a la presunta financiación de Libia en la campaña de Sarkozy se encendieron en el año 2011, luego de que el mandatario francés, quien buscaría la reelección el año siguiente, respaldó la iniciativa de los rebeldes para derrocar a Muamar Al Gadafi.

El motivo que levantó las primeras sospechas fueron las declaraciones emitidas por uno de los hijos del fallecido gobernante, Saif al-Islam, quien le comunicó al medio Euronews que "Sarkozy debe devolver el dinero que aceptó de Libia para financiar su campaña electoral", sin embargo, más allá del pronunciamiento, nunca mostró pruebas al respecto.

Sin embargo, en el año 2012, el medio de investigación francés Médiapart, publicaría un documento atribuido a Moussa Koussa, exjefe de inteligencia externa de Libia, el cual refería que la campaña de Sarkozy se había aprovechado de fondos libios por una cantidad de 50 millones de euros.*

 


¿Por qué los dictadores como Gadafi acaban haciendo buenas migas con los electos democráticamente? Puede que a mucha gente no les extrañe que Trump llamara a al-Sisi su "dictador favorito" porque —como decíamos el otro día— sienta admiración por los que cambian las reglas del juego para mantenerse en el poder. Trump no es un "político" es un dictador maquillado, como demuestra cada día con sus amenazas a la democracia y a las instituciones y las personas que se le oponen. Disfruta con el poder de hacer cambiar a los demás su sentido de lo real adaptándose al que él les "dicta". El gobierno, en sí mismo, le aburre; lo que quiere es sentir el poder y eso se traduce en él en sumisión, arrogancia, arbitrariedad, incontinencia y arbitrariedad amparada en la fuerza.

Quizá haya que empezar a revisar las formas de hacer política a las que nos enfrentamos en las últimas décadas. A Nixon lo echaron por mucho menos de lo que ha hecho el muy amado Trump, con 74 millones de votos a sus espaldas pese a haber sido el presidente más mentiroso de la historia de los Estados Unidos. No habías terminado de desmentir sus palabras cuando ya tenías las siguientes mentiras sobre la mesa. Con Trump, a raíz de su discurso en la CPAC, se ha llegado a plantear una especie de verificador en tiempo real, es decir, un detector de mentiras que advierta mientras lo hace, una especie de indicador en directo, que sería la única solución. Las quejas se vertían sobre la FoxNews que dio en directo el discurso sin "comentarios" sobre las mentiras que dijo, algo que le recriminó la CNN.



Pero Trump no nos debe ocultar el bosque de la corrupción, la gestión autoritaria, el estado de guerra permanente en que se está convirtiendo la vida política en casi todo el mundo, con la paradoja antes señalada de los dictadores simpáticos y aplaudidos en sus acciones. Si consideramos diversos casos, vemos que se repiten ciertas  pautas que se ajustan a las circunstancias de cada país y momento.

Pero, en los países democráticos, se puede circunscribir a dos grandes líneas: los mecanismos de selección política y las conexiones del poder políticos con otros poderes. Desde que las elecciones se han convertido en un campo profesional, es decir, en la acumulación de expertos de ciertos campos que se dedican a la "construcción del candidato· ideal y a poder mover a los electores mediante el estudio primero y la generación de expectativas después, todo el proceso democrático pierde parte de su sentido y finalidad.

La democracia parte de una serie de principios positivos —compromiso, sinceridad, información suficiente, principios... entre otros— que establecen el vínculo entre electores y elegidos que se concreta mediante el voto. Se nos hace un ofrecimiento que aceptamos como sincero, basado en unos principios estables, en un contexto de información suficiente para poder contrastar las ofertas y decidir finalmente. Se supone que elegimos a personas que tienen un programa sólido y estable y un compromiso de cumplirlo, aunque luego haya circunstancias.



La acumulación de encarcelamientos y visitas a los tribunales de las personas que elegimos y nos dirigen tomando decisiones que afectan a nuestras vidas, tienen unos serios efectos sobre los que pocos se atreven a preguntar. ¿Es la "honestidad" un valor naif? ¿Queda para ingenuos en un mundo de buitres y tiburones que se disputan nuestros votos sin creer en las instituciones que ocupan, en sus valores? ¿Se está llenando el mundo de timadores y de marionetas al servicio de poderes económicos o de otro orden? ¿Somos solamente el camino para llegar al poder? No son preguntas triviales y seguro que surgen cada vez que vemos llegar a un juzgado a los que ocupaban asientos en el poder.

Los partidos han cambiado. Son ahora maquinarias para llegar al poder. Buscan nombres que no marcan líneas de programas, sino metáforas que pueden ser entendidas de manera amplia. Muchas veces dicen poco o nada por sus nombres. Evitan así el compromiso de las siglas, que ya son una forma de decirnos quiénes son. Las formas "poéticas", por el contrario, son ambiguas y encarnan deseos. Creo que no hace falta poner ejemplos ya que cada lector tendrá los suyos en mente.



En su interior esconden una doble realidad, la férrea maquinaria de control careciendo cada vez más de la apertura necesaria para los debates y trabajando sobre encuestas y tendencias, los mecanismos que les permiten construir discursos acomodados a los cambios del momento. De esta forma los mensajes políticos pasan a ser el discurso que quieres escuchar, un refuerzo de convicciones antes que un compromiso real sobre problemas reales. Que Trump pueda seguir construyendo discursos sobre falsedades que son mantenidas por el deseo de sus seguidores es una gran lección sobre política que no deberíamos ignorar por lo que pueda afectarnos a todos.

Canalizado a través de los medios, el político para a ser no alguien que hace, sino alguien que "convence", de ahí que el valor básico sea la "credibilidad". Esta ya no surge de hechos y cumplimientos, sino de la capacidad de producir discursos convincentes, entendiendo en este término como seducción más que como verificación de lo existente o realizado. Si vemos los discursos de nuestros políticos, son cada vez más un ejercicio de distracción, de arrastrarnos hasta los terrenos favorables. Por eso, en su mayoría se concentran en la estigmatización del otro antes que en el estado de lo comprometido.



Hay que recuperar sinceridad, honestidad y compromiso para la política porque si no lo hacemos nos condenamos al deterioro, el aburrimientos y el abandono de los principios de la democracia. Nada produce más frustración que el ver entre rejas a alguien en quien has confiado mediante el voto, una acción importante y responsable, un ejercicio de ciudadanía.

Creo que la única que se libra de la epidemia de los malos gobernantes es la presidenta de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, que cuenta por éxitos sus crisis, y que debería servir de modelo a lo que aspiramos.

La BBC decía de ella intentando explicar las claves de su éxito:

 

"(Ardern) es una mezcla de acero y amabilidad", la describió el diario británico The Guardian, uno de los muchos medios que han destacado el liderazgo de la premier neozelandesa.

Y no solo durante esta pandemia. Ya en 2019 Ardern había recogido elogios por cómo manejó la peor masacre en la historia moderna de Nueva Zelanda: el tiroteo contra dos mezquitas en la ciudad de Christchurch, que mató a 50 personas e hirió a decenas más.

Su empático mensaje de inclusión y las duras medidas que lanzó tras el ataque llevaron a que algunos calificaran a la política progresista como la "anti-Trump", la versión opuesta al conservador presidente de Estados Unidos.

Y su estilo de liderazgo positivo ha hecho que la gobernante de uno de los países más pequeños del mundo logre ser incluida durante dos de sus tres años de gobierno (2018 y 2019) en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo de la revista Time.

Son tantas las personas alrededor del globo que admiran a Ardern, que el fenómeno incluso tiene un nombre: "Jacindamanía".**

 


"Acero" y "amabilidad" son dos principios importantes. El primero surge de la firmeza de las convicciones y del compromiso con los votantes que han confiado en los programas. La segunda es una forma de enfrentarse a los problemas y situaciones de forma humana que la gente percibe como sincera. Puede que algunos piensen que Jacinda Ardern es la "mejor actriz" del mundo, pero prefiero creer que es alguien que hace lo que debe y lo que debe es lo que prometió honestamente a sus electores.

Desgraciadamente, la epidemia del mal político es también contagiosa y ha hecho que se "politicen", en el peor sentido, muchas otras instituciones. Eso afecta empresas o clubes de fútbol, a instituciones públicas que deberían regirse por un concepto de interés público, pero que sirven para satisfacer egos y copian lo peor.

Los políticos, por supuesto, se pueden equivocar, pero no creo que ese sea el término a lo practicado por los que acaban condenados por la justicia, aunque muchas veces —¡tremendo error!— sigan siendo aplaudidos por los seguidores que les llevaron al poder. Pero es ahí donde reside la mayor perversión. La justicia les condena, pero una parte de la sociedad no.

 


* "Nicolas Sarkozy, acorralado por la presunta financiación de Gadafi a su campaña presidencial" France 24 21/03/2018 https://www.france24.com/es/20180320-nicolas-sarkozy-detenido-libia-campana

** "Jacinda Ardern: 5 cosas que quizás no sabías de la popular líder de Nueva Zelanda, el primer país del mundo que logró eliminar el coronavirus" BBC News Mundo 11/06/2020 https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-53003580

lunes, 1 de marzo de 2021

El hombre que nunca perdió

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Es difícil leer el artículo sobre lo que hizo ayer Donald Trump frente a sus seguidores en Orlando, Florida, sin sentir algún tipo de inquietud por el futuro norteamericano, empezando a verse en el horizonte las peores expectativas. Su intervención en el significativo escenario de la Conservative Political Action Conference (CPAC) ha debido inquietar en distinto grado a muchos republicanos y todos los demócratas pues supone toda una declaración de guerra al conjunto del sistema y un primer atisbo de lo que va a ser esta legislatura en los Estados Unidos con un Trump ejerciendo de presidente en la sombra, más que de ex presidente.

Trump sigue viviendo sus mentiras. Necesita, además, de ellas porque le sirven de intimidación sobre las situaciones jurídicas que se le puedan plantear en los meses próximos por sus responsabilidades en actos provocados por él. Trump no planeta un futuro político sino un presente de venganzas y ataques directos contra todos aquellos a los que responsabiliza de su "robo" electoral y a los que considera "traidores" por no haber sostenido sus mentiras como verdades. Para él, el mundo tiene una línea divisoria; con él o contra él.

Al no haber ninguna prueba de esa "ficticia" victoria, el universo se vuelve un espacio siniestro de conspiraciones contra él, lo que extiende en sus discursos, a los Estados Unidos como destino y al pueblo como su manifestación viva.



La situación que se abre es insólita en la vida norteamericana profundizando más en la figura del "presidente antisistema" que ha representado durante su estancia en la Casa Blanca. El "sistema" era la vida política norteamericana, en clave interna, pero también lo era en clave exterior, el orden internacional que interpretaba como una forma de oposición al cumplimiento del destino norteamericano, el dominio mundial, "America First", a través de la fuerza. La destrucción de todo el sistema de vínculos de Estados Unidos con la comunidad internacional a través de todo tipo de acuerdos era un objetivo de Trump que veía en ellos un lastre para el desarrollo norteamericano y la limitación de su "potencia" de control intimidatorio del mundo. Para Trump una fuerza que no se usa para sacar el máximo provecho propio es un desperdicio y una traición.



Peter Collinson, en la CNN, nos da cuenta del comienzo de una intensa operación de hundimiento institucional del sistema, que ha comenzado por el Tribunal Supremo:

 

"They should be ashamed of themselves for what they've done to our country ... the Supreme Court didn't have the guts or the courage to do anything about it," Trump fumed in an authoritarian speech at the Conservative Political Action Conference, in Orlando, Florida, referring to false fraud claims thrown out by multiple judges.*

 


La cadena de televisión FoxNews retransmitió en directo amplificando el efecto y devolviéndole el poder mediático del control. Como señala la propia CNN, el discurso fue emitido sin señalar las flagrantes mentiras que contenía. La posición de la cadena parece temer tanto que Trump use otros medios ultraconservadores perdiendo audiencia, como que arremeta contra ellos con el mismo efecto.

Las opciones conservadoras son tres: enfrentarse a Trump, que es un riesgo político e incluso físico; apoyarle dejándose llevar por una fantasías que mantendrán un conflicto con un enorme coste social y político, o finalmente mantenerse en silencio y tratar de que no apunte en tu dirección.

Trump, lo hemos señalado, se considera dueño de los votos depositados en su favor en la campaña perdida. Eso le da poder, aunque no la Casa Blanca. Pero para eso le basta seguir sosteniendo la idea del "fraude", como está haciendo.



Los medios están tratando de buscarle las cosquillas con elementos como la cuestión de sus declaraciones fiscales, ¿pero hasta qué punto le importa a Trump si los suyos están convencidos de que todo forma parte de una "caza de brujas"? Mientras él controle el "marco" general, será difícil que algo debilite su poder sobre la gente.

La clase política republicana sabe que se juega la vida si Trump considera que le apoyan. Sin pudor alguno, Trump arremete contra ellos proponiendo a sus propios candidatos. Esto trae sus propias consecuencias, como lo sería unas cámaras repletas de republicanos trumpistas, de personas que destruyen en su nombre la democracia norteamericana o lanzan contra cualquier institución a sus huestes armadas, como ocurrió el 6 de enero en el asalto al Capitolio.

Hay otra peligrosa línea de actuación republicana: el cambio de las reglas de juego electorales para modificar el voto por zonas (redefinición de las circunscripciones ajustándolas) y,  tal como señala la CNN, la modificación de los propios electores:

 

His latest comments suggest that the fight to safeguard US democratic institutions and free elections did not end when he left the White House but will be a key struggle in the run-up to the next presidential election.

As local and state Republicans seek to narrow access to the polls, Trump, who tried to force officials in Georgia to steal the election for him, called on the GOP to outlaw mail-in and early voting to ensure "honest elections" and made racially motivated insinuations about irregularities in Detroit and Philadelphia. He demanded citizen tests for ballot access, said voting should only take place on Election Day and called for independent judges to be barred from adjudicating election disputes.*

 


Los peores escenarios de la celebración de elecciones en la época de la lucha por los derechos civiles vienen a la mente. Pero Trump y sus seguidores tienen unas ideas claras sobre quién y cómo se debería votar.

La situación que Trump está creando es grave y lo será más. La radicalización de los Estados Unidos, su división polar es la meta que busca. No tiene otro método más que la división del país para alcanzar sus objetivos. Hemos insistido en la responsabilidad del Partido Republicano, pero está claro que este ya no existe. Carece de liderazgo y es algo que Trump ya no necesita. Él se dirige directamente a las masas, a los votantes recabando su apoyo e incitándoles a que den la espalda al propio partido en su beneficio. Trump no tiene ningún compromiso con nada o nadie que no sea él mismo, como ha demostrado repetidamente.



La transformación de un partido en una guardia pretoriana tiene enormes consecuencias para la vida política y le acerca a esas admiradas por Trump figuras de dictadores con las cuales se ha entendido tan bien en su época presidencial, caracterizada precisamente por esa imposible comunicación con las democracias frente a la fluidez autoritaria. Trump ignora cualquier otro principio que no sea el de la consecución del poder que, una vez conquistado, no se abandona. Por más que sea una especulación, creo que la admiración de Trump por los dictadores es su capacidad de trascender el sistema y sus reglas, cambiándolas para seguir permaneciendo en el poder. Las figuras de Putin o al-Sisi le muestran que uno puede perpetuarse en el poder si tiene la capacidad de modificar las reglas, algo que es más importante que el ganar porque si puedes cambiarlas ganarás siempre. Se señala en el artículo con claridad: "In such a way, Trump's corrupting influence could harm faith in the fairness of US elections, the bedrock of US democracy for months or years into the future."* "Corrupción" del sistema, cualquier cosa que le permita conseguir el poder y permanecer en él. El asalto al Capitolio es una muestra clara de sus formas y ausencia de principios. El peligro, más allá de Trump, es —en efecto— lo que supone para la propia democracia y la convivencia social que supone.

La radicalización en las democracias por la modificación y radicalización de los discursos supone sobre todo un deterior de la convivencia y la democracia es sobre todo una forma de vivir la convivencia, que es el objetivo final, por encima del poder. Hemos insistido en que Trump no es un retroceso en la democracia, sino una creciente y perversa tendencia cuya consecuencia es la anteposición del poder a la convivencia y armonía sociales. Este fenómeno se está percibiendo cada día más y, gracias a los medios nuevos, es más fácil expandir unas influyentes direcciones autoritarias que destruyen la convivencia.



Si el discurso del fraude sigue creciendo (en  Myanmar ha servido para justificar un golpe de estado), la democracia quedará reducida a un camino hacia el poder que no será abandonado por unos medios u otros. La estigmatización del otro hará que se destruya la posibilidad de la alternancia, convirtiendo la política en el ejercicio constante de echar al otro del sistema. Muchos pensarán que esto no es posible en la Estado Unidos, pero es el camino marcado, cuya influencia se ha hecho manifiesta en las justificaciones autoritarias de las dictaduras. Son las primeras que han mostrado el poco valor de la palabra "democracia" a sus súbditos. Estados Unidos ha dejado de ser ejemplo positivo, ya sea mostrando el mal perder de unos o el frágil equilibrio que acaba en enfrentamiento general. Sí, Trump ha hecho descender el valor de lo que significa democracia. También ha mostrado a quien quiera verlo la necesidad de cambiar de rumbo hacia procesos de convergencia social, de mayorías más amplias comprometidas con los valores del sistema de convivencia, alejándose de radicales que llevan su anarquía antisistema a las calles como nuevo escenario de conflictos. No hay que ir muy lejos para comprobarlo.

E.J. Dionne Jr firma en The Washington Post "The GOP is trapped in Trump’s rendezvous with yesterday". En el mismo medio, David Weigel y Michael Scherer titulan en la misma idea del asalto a Partido Republicano:"Trump rules out third party as he moves to firm up control of GOP"**. El artículo contiene unas palabras de Trump que creo revelan su forma de pensar y actuar:

 

“Actually, as you know, they just lost the White House,” he said falsely of the Democratic Party. “But who knows, I might even decide to beat them for a third time.” Later, after predicting a “triumphant” return of a Republican president in four years, he added, “I wonder who that will be. Who, who, who will that be, I wonder.”**

 


¿Puede seguir alentando la idea de haber ganado las elecciones? ¿Puede sobrevivir el Partido no solo a Trump sino a su propia inmersión en la irrealidad? ¿Es aceptable la idea de "ganar por tercera vez"? Si pierdo y digo que he ganado, puedo ganar infinidad de veces hasta que un día efectivamente se produzca esa victoria. Pero ¿hasta cuándo puede resistir un partido, un país, la comunidad internacional esta farsa corruptora? Esa es la gran pregunta que muchos se hacen dentro y fuera del Partido Republicano, un ente fantasmal en una dimensión alternativa.

La intervención de Trump en la CPAC puede resumirse en ese "ídolo dorado" que colocaron para poder hacerse selfies con él. Probablemente es la imagen que mejor lo representa: oro, una varita mágica en una mano, el "We The People" en la otra, pantalones cortos con la bandera americana. 

 


* Stephen Collinson "Trump unleashes new threat to American democracy" CNN 1/03/2021 https://edition.cnn.com/2021/03/01/politics/cpac-2021-trump-speech-american-democracy/index.html

** David Weigel y Michael Scherer "Trump rules out third party as he moves to firm up control of GOP" 1/03/2021 https://www.washingtonpost.com/politics/trump-cpac/2021/02/28/6a04140e-79e0-11eb-85cd-9b7fa90c8873_story.html