sábado, 5 de diciembre de 2020

La llamada de los viejos amigos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Las relaciones del régimen egipcio con Donald Trump han sido peculiares desde su inicio. Cuando Trump fue candidato, se presentó a hablar con los líderes que estaban en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Allí estaba un líder incómodo, Abdel Fattah al-Sisi, con el que nadie quería hacerse fotos porque lo consideraban un golpista y un dictador. Cada vez que al-Sisi iba a Naciones Unidas tenía que aguantar todo tipo de recriminaciones de los países por la cuestión de los Derechos Humanos, sistemáticamente violados. Al-Sisi vivía (y lo sigue haciendo) de la maquinaría propagandística interior que lo vendía a su pueblo como un líder mundial, valorado por todos y que producía envidia en todo el mundo; todos querían tener un líder como él, llegado al cargo obedeciendo a Dios y asumiendo su responsabilidad patriótica, muy a su pesar, según se decía, ya que había prometido tras el "no-coup" que en Egipto no habría un gobierno militar y, especialmente, que él mismo no estaba interesado en ocupar la presidencia. Finalmente, la Dios, la Historia y el pueblo, por ese orden, le pidieron que asumiera la presidencia, algo que humildemente hizo.

Cuando Trump fue elegido, para estupefacción mundial, los primeros en felicitarlo fueron los egipcios, a los que les encantan estas cosas. Así lo mostraban muchos titulares que lo resaltaban. El "amigo del presidente" era ahora presidente. Como Trump no ha tenido muchos amigos en este tiempo y se ha sentido morbosamente atraído por los dictadores, ha lanzado piropos en estos años al presidente egipcio, llamándolo "good guy" y que había realizado un "great job", algo que la prensa resaltaba ante la actitud en contra del la práctica totalidad de la diplomacia mundial, que prefería no saber nada del presidente egipcio, con casos como la ruptura diplomática con Italia debido al caso Giulio Regeni, las detenciones constantes de activistas de derechos humanos, las desapariciones, etc.



Pese a la "amistad" de los presidentes,  los comités de las cámaras han tenido que tener una actitud mucho más crítica que el propio Trump porque no podían enfrentarse a la opinión pública o a los medios respaldando o ignorando la realidad egipcia, algo que solo el presidente Trump y su ausencia de sentido político, podemos llamarlo también "moralidad política", podía permitirse.

La pérdida de la Casa Blanca, le guste o no, crea un cierto problema en Egipto, ya que el respaldo de Trump a las políticas represivas no podrán ser las mismas con la llegada de Joe Biden al poder. Lo que tengan que decirle ya no será lo mismo. Queda por ver la composición final del Senado, pero me imagino que no podrá ser lo mismo que ha sido y que las exigencias para financiar el Ejército egipcio, entre otras muchas cosas, tendrán unas condiciones distintas. Como al-Sisi ha jugado a dos bandas, cultivando también la amistad con Putin, siempre atento a cubrir los fallos y huecos norteamericanos en la zona, es de esperar que de nuevo vuelva a jugar (como hace Erdogan cuando le pinchan) la baza doble de la compra de material militar a Rusia, pero eso no le garantiza que le sigan financiando los norteamericanos con el cambio de administración. Pero eso entra ya en lo especulativo y es pronto para ver cómo evoluciona la zona, donde se pueden producir cambios estratégicos pronto.

Este largo preámbulo viene motivado por la aparición en el diario estatal Ahram Online de dos artículos de muy diferente sentido sobre Donald Trump y que nos sirven —creo— para entender mejor la situación, una auténtica encrucijada, en que se encuentra el poder egipcio ante el relevo en la Casa Blanca después de haber presentado el idilio entre las dos figuras al mando.

Los dos textos llevan los siguientes titulares "INTERVIEW: Being Donald Trump" , una entrevista publicada previamente en Al-Ahram Weekly, y republicada el 1 de diciembre, y "Egypt’s Sisi discusses regional developments with Trump in a telephone call"**, del 3 de diciembre. Ambos textos muestran la realidad y la irrealidad de las relaciones marcadas por esa extraña amistad, que se ha vendido bien en el campo egipcio, donde la idea del "amigo poderoso" es esencial. Tu poder es el tuyo más el de tus amigos.

El apoyo de Trump, muy retórico, era perfecto para ser utilizado como propaganda, pero también como un indicador de que los disidentes no tenían refugio. El drama político egipcio es precisamente el abandono de los disidentes demócratas, haber quedado desasistidos de cualquier ayuda, amparo o solidaridad. Al-Sisi ha sabido vender fuera que Occidente le necesitaba para frenar al islamismo radical, a la vez que ha creado internamente un "islamismo controlado", de corte tradicionalista y conservador, que ha ido generando un sentido anti occidental. Los enemigos, ha dicho, son los radicales violentos, pero también un occidente ateo, feminista e islamófobo, perpetrador real del terrorismo fundamentalista. Hoy, no solo en Egipto, se desvía la atención del carácter radical religioso del terrorismo, sino que se responsabiliza a Occidente de crearlo para destruir al islam. Esta maniobra doble es tremendamente peligrosa y se trata con ella de romper cualquier tipo de simpatía hacia una democracia de corte occidental-liberal que aleje a los responsables del control y la represión social. Los intereses económicos y políticos tratan de que se mantenga el orden que casi cae con la llegada de la Primavera Árabe, que los mecanismos de propaganda consideran una alianza del islamismo radical con la política de Occidente y de Estados Unidos en la época Obama. Basta con recordar las imágenes de "Obama-Osama" con las que se protestaba: carteles con la cara de un Barack Obama transformado en un Osama Bin Laden.



La llegada de Joe Biden al poder traerá un cambio en la política norteamericana exterior. Esto es esencial y necesario. Lo que ha hecho Trump en estos años es destructivo y perverso, al consentir y aplaudir las políticas autoritarias, especialmente en Oriente Medio, donde el negocio de las armas se ha disparado para acabar de incendiar el conflicto.

Los dos textos, la entrevista sobre Trump y el artículo  describiendo la conversación telefónica entre ambos presidentes crean un contraste grande. Empecemos por la entrevista realizada por Al-Ahram Weekly y reproducida posteriormente por Ahram Online. En su entradilla se nos dice: "US psychologist Dan McAdams, author of The Strange Case of Donald Trump, says the outgoing US president intends to act as president in exile during the upcoming administration". La entrevista con el psicólogo Dan McAdams es una deconstrucción psicológica minuciosa del pronto expresidente de los Estados Unidos.

Antes de llegar a las preguntas directas, Manal Lotfy realiza una amplia entrada para explicar y resumir lo que seguirá a continuación:


While America is trying to focus on the new Biden administration that takes office in January, it has still been difficult for many to take their eyes off the outgoing president and his endgame.

Dan McAdams, a US psychologist who has pioneered the study of lives and personalities and is the author of “The Strange Case of Donald J Trump: A Psychological Reckoning,”  told Al-Ahram Weekly in an exclusive interview that Trump would never concede the elections, would not take part in the inauguration ceremony on 20 January and would continue to fight as “president in exile”.

McAdams, who is a professor of psychology and education and social policy at Northwestern University in Illinois, is also the author of almost 300 articles and eight books, including The Art and Science of Personality Development and The Redemptive Self: Stories Americans Live By.

In his opinion, Trump is extraordinary and much stranger than any diagnostic category.

McAdams’s work has been featured in leading US media outlets such as the New York Times, the New Yorker, the Atlantic, USA Today, the Wall Street Journal and CNN. In his interview with the Weekly, McAdams emphasised that Trump only exists in the present moment.

He is a man without a future or a past who lacks any sense of life narrative or ethics beyond winning at all costs, McAdams said.

Trump, McAdams argues cannot form a meaningful life story because he is the “episodic man” who sees life as a series of battles to be won. There is no connection between the moments, no reflection and no potential for growth when one is compulsively in the present.

In his latest book, published by Oxford University Press in March 2020, McAdams says that Trump’s lack of a life story - or what psychologists call a “narrative identity” - to various personality traits.

 “Truth for Donald Trump is whatever works to win in the moment... He moves through life episode by episode, from one battle to the next, striving in turn, to win each one. The episodes don’t add up or form a narrative arc.” McAdams writes.

He argues that Trump is a “truly authentic fake. Trump is always acting, always on stage - but that is all he really is. He is not introspective, retrospective, or prospective. He does not go deep into his mind; he does not travel back to the past; he does not project far into the future. He is always on the surface, always right now. In his own mind he is more like a persona than a person, more like a primal force or superhero, rather than a fully realised human being,” McAdams adds.

Accordingly, one of the most disturbing features of the Trump presidency is his failure to adopt a moral agenda and language for leadership, which stems directly from his inability to create a moral story fot his own life.

“The feature’s of Trumps strange personality - his orientation to love, his proclivity for untruth , his narcissistic goal agenda, his authoritarian sentiments - can be fully appreciated and understood only if we realize that they revolve around the empty creative core, the hollow inner space where the story should be, but never was,” McAdams says.*

 


Esto no es exactamente lo que uno esperaría encontrarse en una publicación estatal del "mejor amigo". La entrevista realizada a McAdams no tiene desperdicio en su retrato de la personalidad de Trump, de sus debilidades e inconsistencias, de su arrogancia y egoísmo, incapaz de ver más allá del momento y de sí mismo.

La idea de "endgame" es central porque, lo quiera o no, Trump estará fuera de la Casa Blanca en enero. Entonces, será Biden quien la ocupe y quien marque la agenda y recuerde las amistades. Un artículo como este ha sido impensable en los diarios estatales, cuya idea constante es que el presidente al-Sisi era poco menos que el mentor de Trump, una amistad recíproca que unía a los dos gobernantes más poderosos de la tierra. En esto ha insistido una y otra vez la propaganda egipcia que convertía cualquier encuentro de tercera categoría en una cumbre mundial en la que los demás países escuchaban admirados los logros egipcios y agradecían los sabios consejos dados por un presidente en línea directa con Dios. Pero la realidad es otra y el cerco a los medios es algo que hemos tratado aquí con frecuencia, intentando dejar el entorno egipcio carente de información no manipulada por el aparato de propaganda del estado, extendiendo prohibiciones y sanciones a las redes sociales, vigiladas y controladas por los servicios de inteligencia.

El retrato que se hace de Trump es mortífero, es el de un "rey loco", término que ya veíamos en la entradilla y que sirve —tras un demoledor retrato psicológico— para el cierre del texto: 


What do you expect him to do in the coming years? 

It is an open question as to what he is going to do going forward. I think one possibility is that he will continue to fight as a kind of president in exile. Maybe there are other options too. But he will always fight. I guess the issue is, will he be fighting in a political sense or will he move on to something else?

There is some talk that he is planning to run in 2024. But planning is not something Trump really does much of. So, it is kind of hard to know what he is going to do going forward. One thing is certain, and that is that he will never concede the elections. He will never say that he lost the elections.*

 

La idea de un "presidente en el exilio" es una aberración democrática, porque implicaría que Trump ha sido "derrocado" y no que ha perdido las elecciones, como ha ocurrido. Por mucho que les moleste a muchos republicanos (y a un canal televisivo español que comentaba ayer noche en su tertulia que Trump habría ganado por una abrumadora mayoría pero que la "conspiración" contra él habría conseguido "triunfar"). Son muchos los republicanos, según la prensa norteamericana, que están realmente asustados por la deriva y las consecuencias del negacionismo trumpista de la derrota. El retrato psicológico surgido de sus actuaciones en estos años termina con ese aviso de la negación absoluta, pero las consecuencias van más allá de la psicología.



Tras la publicación de ese retrato psicológico demoledor, dos días después, Ahram Online, sin firma, publica la noticia de la conversación telefónica entre los dos presidentes. Todo en la noticia es sorprendente, desde las imágenes usadas hasta el tono pasando por el contenido mismo.

Uno esperaría una despedida a iniciativa de cualquiera de los dos. Sabíamos que Trump no sería quien diera ese primer paso, pero ¿y al-Sisi? La llamada, por lo que nos cuenta la nota, podría corresponder perfectamente a la primera semana de mandato de Trump, de una normalidad tan artificial como sorprendente.

La nota es breve pero sustanciosa en su forma:


Egypt’s President Abdel-Fattah El-Sisi discussed on Thursday evening the latest regional developments with US President Donald Trump in a telephone call, the Egyptian presidency said in a statement.

El-Sisi exchanged views in the telephone call he received from Trump on regional issues of common interest. The two leaders also discussed issues of bilateral cooperation between Egypt and the United States, the presidential statement said.

During the telephone call, Trump stressed the value of the fruitful partnership and constructive cooperation between the United States and Egypt, and the centrality of the mutual understanding between the two countries in promoting security and stability in the Middle East.

The Egyptian presidency stated that El-Sisi expressed his gratitude and appreciation for Trump's efforts and contributions in consolidating the extended friendship between the two countries, wishing his counterpart all the best and prosperity for the United States of America and its people.

El-Sisi also affirmed that Egypt would continue to make efforts aimed at strengthening the strategic relations between the two countries in the interest of the two friendly peoples within a firm framework of common interests and mutual respect.**



Lo que debería ser una llamada de despedida queda en una especie de patética intemporalidad en la que uno no se despide y el otro no quiere ser el que cometa la incorrección de decir adiós. En este tira y afloja, el mensaje introduce un factor importante, quién llamó a quién. En el texto se deja claro: "the telephone call he received from Trump". Trump no llamó para despedirse, sino para reflejar esa normalidad que se autoimpone dando a entender que sigue en su puesto llamando a los presidentes del mundo como si no hubiera habido elecciones y las hubiera perdido.

En este extraño diálogo, no ha sido esta vez "al-Sisi" el primero en despedirse del "amigo americano", sino que ha sido la llamada de Trump la que ha iniciado la jugada. ¿Ha sido al-Sisi el único al que Trump se ha atrevido a llamar sin tener que mencionar que se va? ¿Ha sido al-Sisi el elemento necesario para la ficción negacionista de Trump en el exterior?

El presidente al-Sisi sabe que lo que queda por delante no será igual y no le interesa provocar a Biden con excesivas amabilidades para con Trump, por lo que se encuentra en una situación muy incómoda por Trump, por el propio pueblo egipcio que ve cómo el mejor amigo de su presidente ha sido derrotado en las urnas. Los últimos párrafos son un mensaje al futuro, una especie de proclama generalista en la que ya no se habla de "Trump" sino de los "pueblos", de la defensa de los intereses comunes, un mensaje carente de sentido sin una despedida real.

Un elemento llamativo en ambas noticias en el medio estatal egipcio es la elección de las imágenes que los ilustran. La imagen del retrato psicológico del Trump perturbado es en blanco y negro y con el pelo revuelto. Por el contrario, la imagen que ilustra la noticia de la llamada de ambos presidentes es ridículamente oficial y está cedida por la propia presidencia, como se señala en el pie. Son imágenes retocadas hasta convertirse en azucaradas. Parece una especie de falso retrato de una pareja, de un matrimonio idílico. Las imágenes no son casuales, están cuidadosamente elegidas para cada uno de los textos. El detalle del icono telefónico entre uno y otro llega a ser ridículamente detallista.

La entrevista —a petición del medio egipcio— al psicólogo McAdams es demoledora y más tratándose de un "amigo presidencial"; se da por descontado que ha perdido las elecciones y que tendrá un serio problema de aceptación, algo que puede que no se produzca nunca. La descripción de la conversación telefónica es de una artificialidad pasmosa, ignorante de que Trump perdió y que esa llamada no es más que un intento de negación de la realidad.

Las relaciones de Egipto con los Estados Unidos deberán variar con la llegada de Joe Biden y eso lo saben bien. La apuesta por Trump les ha permitido hacer cosas —especialmente en el campo de la represión política— que no creo que la administración Biden le permita hacer con tanta tranquilidad e impunidad.

 El 11 de noviembre, firmado por Gamal Essam El-Din en Ahram Online, aparecía el artículo titulado "Re-evaluating US-Egypt relations", en donde se señalaba:


President Abdel-Fattah Al-Sisi was among the first Arab leaders to congratulate Joe Biden on his election as US president. In a statement issued on 7 November Al-Sisi said he looked forward to working with the president-elect to boost strategic bilateral relations in the best interest of both countries and peoples. Al-Sisi’s statement came amid speculation in political circles over what Biden’s presidency will mean for Egypt. 

Gamal Zahran, a professor of political science at Suez University, said “there is a risk that Biden will exert pressure on Egypt over human rights and restoring the role of the Muslim Brotherhood in political life.” 

Noting that Muslim Brotherhood leaders in Qatar, Turkey, and London were vocal in welcoming Biden’s election, Zahran expects “they will use their influence among leftist and Islamist organisations in the US to push Biden to exert pressure on Egypt.” 

Zahran claimed the majority of Egyptians had hoped that Donald Trump would win a second term.***



Ya se perfilaba el cambio de tendencia y se volvían a conectar con los apoyos a la Hermandad, algo que no está claro, pero que forma parte de la estrategia interna de vincular las críticas exteriores con los apoyos a los Hermanos Musulmanes. La obsesión egipcia con ser los primeros en felicitar se manifiesta de nuevo en el texto. Nadie quiere quedarse atrás en felcitar, si bien se advierten los peligros que llegan por el cambio. La idea que el "respeto a los derechos humanos" sea necesariamente un "respaldo a la Hermandad" es un argumento constante. Pese a que Morsi fue elegido democráticamente, ganó por la serie de jugadas absurdas realizadas por los militares egipcios para perpetuarse en el poder. La gente sacó a Mubarak del palacio presidencial, pero los militares no entendieron que eso significara un cambio de régimen. Los militares lo hicieron mal y los islamistas peor. Recordemos como el su corto año al frente del gobierno, el propio Morsi tuvo que aguantar reprimendas —incluidas las de la Unión Europea— por sus políticas sectarias. Pero son muchas cosas las que han pasado en este tiempo en oriente Medio. Si Biden no comete los mismos errores que Barack Obama debería mantenerse alejado de la Hermandad. Tendrá que enfrentarse obviamente a las acusaciones de estar del lado de la Hermandad siempre que critique al régimen egipcio. Eso ya lo podemos apreciar en el escrito. La situación, en cualquier caso, no será de nuevo la de Trump y al-Sisi, por mucho que haya corrido para ser uno de los primeros en felicitarlo. Por eso la llamada de Trump ha debido ser una enorme sorpresa y un compromiso para el amigo egipcio.

La conexión de Trump y Egipto, a través de al-Sisi, tiene algo de fábula. La negación de la realidad, el intento de imponerla mediante formas de autoridad, muestra que tienen mucho en común. Fue al-Sisi el primero que dijo que él era la verdad y que el resto era mentira. Lo decretó como norma y todo el que lleva la contraria al régimen egipcio incurre en delito de faltar a la verdad y extender falsedades que atentan contra el país. A Trump le hubiera gustado poder tener en su mano los mecanismos de que dispone al-Sisi y perpetuarse en el poder, que ahora considera le han robado. Los dos, por motivos distintos, se consideran por encima de la ley, ya sea la de los tribunales o la de la Historia. 

La llamada de Trump a su viejo amigo al-Sisi es quizá una sutil venganza de Trump, ofendido por lo rápido que felicitaron a su rival mientras él seguía negando la realidad. Los amigos no hacen estas cosas. Le ha llamado, quizá, para recordarle que, mientras él siga en la Casa Blanca, tendrá que cogerle el teléfono y seguir charlando como si no hubiera pasado nada. En este contexto, dejar claro que ha sido él quien ha llamado es también un mensaje a Biden por lo que pueda ocurrir.




* Manal Lotfy "INTERVIEW: Being Donald Trump" Ahram Online 1/12/2020 /http://english.ahram.org.eg/NewsContent/50/0/396008/AlAhram-Weekly/0/INTERVIEW-Being-Donald-Trump.aspx

** "Egypt’s Sisi discusses regional developments with Trump in a telephone call" Ahram Online 3/12/20202 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/396159/Egypt/Politics-/Egypt%e2%80%99s-Sisi-discusses-regional-developments-with-.aspx

*** Gamal Essam El-Din "Re-evaluating US-Egypt relations" Ahram Online 11/11/2020 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/50/0/393536/AlAhram-Weekly/0/Reevaluating-USEgypt-relations.aspx



viernes, 4 de diciembre de 2020

Allegados o la miseria del lenguaje

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Recuerdo cuando me enseñaban en el colegio que un "metro" era la distancia que había entre dos marcas en una barra de platino iridiado que se guardaba en la Oficina de Pesas y Medidas en París. Uno se tenía que imaginar una barra de esas características y luego que todos los metros que había en el mundo habían sido tomados sobre aquellas dos rayitas tan importantes, copiándolas y trasladándolas. Gastábamos por entonces la broma del que iba a París, ponía los dedos sobre cada una de las marcas regresaba a España tratando de mantener las distancias para lo que llegara aquí fuera lo más parecido a un metro como el que había en la capital francesa.

Aquel lugar francés, templo de la precisión, custodio de las medidas sacras, se nos antojaba como un lugar que debía ser vigilado y protegido porque si desaparecían esas referencias, ¿qué iba a ser del mundo? ¿Qué caos podría producirse en el mundo si de repente alguien se llevara de allí aquel objeto exacto, que no podía ser verificado por nadie más que por sí mismo? Un metro era aquello y aquello era un metro. No había nada antes. Con su nacimiento nació el metro.



De vez en cuando me lleva la memoria a aquella definición del metro que, según creo —como casi todas— ha sido modificada por otras más técnicas y menos comprensibles. Lo de la vara era de comprensión inmediata. Mayor precisión sería dar los datos de la calle parisina y el piso en el que se encontraba la varita, el "metro".

El "metro" así entendido era muy superior a las medidas de "pies", "pulgadas", "brazadas", etc. que dependían evidentemente del pie, pulgares y tamaño de los brazos. Por ejemplo, el Diccionario de la Lengua nos define "brazada" como "Cantidad de cualquier cosa que se puede abarcar con los brazos de una sola vez." Es decir, que el que tiene los brazos más amplios y más fuertes tiene una capacidad mayor, sus brazadas son más cosas. Es tan sencillo como los pies o las pulgadas.

Lo de los pies me trae a la mente las discusiones en los recreos cuando había que medir distancias. Eran los pies lo que se utilizaban. Pero no era lo mismo el que tenía un 38 que el que se había desarrollado y andaba ya por el 42. Los pies se complementaban con los dedos de la mano. "3 pies y 8 dedos", podíamos medir, pero era inmediatamente contestado por otro con pies y manos distintos.



Pues de todas estas cosas en las que lo preciso se nos revela impreciso, me acuerdo cuando veo a nuestros presentadores televisivos intentando dar sentido preciso al término "allegados", que el gobierno ha incluido en las cuentas del número de personas (físicas, por supuesto) con las que se puede compartir mesa (la comida no es problema porque se puede enviar). Pese a todo, el otro día en un programa televisivo discutían cómo había que servir los platos (no compartir) y solo un chef preparando. A la presentadora que asistía a la demostración en el plató se le escapó que no pondría marisco en su cena navideña por motivos de seguridad (chuparse los dedos), lo que supongo que habrá suscitado notas de protesta y pedidos de cese por parte de cofradías de mariscadores o de empresas de alimentación y supermercados. Nada de platos comunes y sírvase cada uno, ni hablar. Cada uno en su platito y nada de compartir. Ese era el consejo que se nos daba desde el programa informativo para evitar que la tercera ola mal contada nos traiga una pos navidad complicada, una cuesta de enero coronavírica difícil de remontar.



La necesidad de dilucidar quién en un "allegado" se ha convertido en urgente porque hay que ir comprando. Para las grandes empresas del sector alimentario, un "allegado" es alguien que se sentiría ofendido si se le deja fuera de la cena o comida y se le impide llevar el postre, riesgos que sobrevuelan el ambiente navideño.

Las cadenas televisivas consultan el DRAE y luego consultan al público, es decir, al primero que pasa por la calle y le preguntan. La coincidencia de la mayoría es que así cada uno hará lo que le dé la gana, algo muy probable. Hay que volver a casos anteriores durante la pandemia y recordar lo ocurrido cuando los expertos empezaron a preocuparse por la salud de los niños y los padres aprovecharon para hacer de las suyas y reunirse en parques mientras los niños se aburrían. Hay que recordar lo ocurrido con las mascotas y sus paseos agotadores, sus abandonos tras el encierro. De nuevo otro abuso, con tráfico de perros incluido.



Es una pena que los Ozores ya no trabajen porque seguro que sacaban una película este año con el título de "Los allegados", con Esteso y Pajares, en los papeles principales, junto a todos esos asiduos (y allegados) actores en su cine popular. Seguro que les salía un guión redondo.

Este país —frustración de expertos, nido de listos— necesita más sentido común, pero ¡ay! ¿dónde encontrarlo? Estamos empezando a ser país de leyes confusas y trampas precisas. No es fácil rastrear el sentido común. En la clase política, desde luego, no. Es más, bastaría que uno lo tuviera para que los demás dijeran lo contrario, como es ya costumbre.

Si encontráramos a alguien con un sentido común estable, a lo mejor había que hacer como con la varita del "metro", encerrarlo cómodamente en una oficina parisina y escucharle las respuestas sensatas ante las tonterías que escuchamos cada día. Si consiguiéramos a alguien con un sentido común ejemplar, se convertiría en una especie de oráculo. Quizá estoy siendo demasiado optimista y lo que ocurriría es justo lo contrario, que nadie le consultara porque sabemos aprovechar bien las imperfecciones del leguaje, la distancia entre las palabras y las cosas, que nos diría Foucault, nuestra capacidad de fabricar metáforas y ficciones y luego olvidarnos de ellas que diría Nietzsche o que se nos quedaran las palabras como hojas muertas en la boca, como nos escribe el Lord Chandos de Hofmannsthal.



Hemos estrujado las palabras, las hemos retorcido hasta hacerlas decir lo que nos interesa y conviene. Un "allegado" será, finalmente, una persona que esté en nuestra mesa y no al contrario. El que esté allí, como la vara parisina, será un "allegado" y no se hable más.

Descubrimos que el lenguaje es maravillosamente impreciso, algo que gusta a los poetas y a los vendedores de sueños, ya sean políticos, económicos o de belleza. Descubrimos que solo por aproximación y acuerdo nos entendemos y que si no queremos, ni nos aproximamos ni nos entendemos, que es la fase en la que estamos. Unos días muy listos, otros muy tontos. Días de precisión y días escépticos, posmodernos o de atajos hacia lo que queremos conseguir. Retorcemos las palabras para sacarle el jugo que nos interesa unos días, pero otros nos volvemos tontos semánticos, inútiles de entendederas, y no sabemos qué quieren decir palabras como "allegados", "convivientes", etc. y necesitamos que nos lo expliquen sin demasiada fortuna. Quizá para febrero, quizá cuando llegue la vacuna...



¿Recuerdan la magistral "Placido", el filme de García Berlanga, con su campaña navideña "Un pobre en vuestra mesa"? El problema navideño no es cuántos puedo sentar a mi mesa, sino cuántos se van a quedar sin mesa, sin comida y sin langostinos con los que chuparse los dedos y contagiarse; cuántos se van a quedar por el camino en casas, uci y residencias. Mejor contagiarse con alguien de confianza que con un desconocido. Al final, si sobrevives, siempre te puedes echar unas risas con los colegas, perdón, con los allegados.

Aquí pasamos del sufrimiento al consumismo con una velocidad pasmosa; pasamos del experto al analfabeto interesado en un santiamén, que es, según mi Nuevo Diccionario de Dudas Circunstanciales, "el tiempo que tarda uno en contagiarse si no se toman medidas eficaces".


Diario de Sevilla



jueves, 3 de diciembre de 2020

Cómo sobrevivir a Trump, el hombre generoso

 Joaquín Mª Aguirre (UCM) 


No hace mucho recogíamos aquí la idea de un analista sobre el camino que Trump tenía por delante marcado por tres líneas posibles: destituciones, órdenes ejecutivas y perdones presidenciales. Las tres líneas tienen como función 1) eliminar enemigos y desleales a la vez que nombra personas afines (como hizo en las Agencias de Seguridad y el Pentágono); 2) poner en marcha iniciativas de última hora para ganar adeptos, pagar favores, realizar venganzas, etc.; y 3) dejar al margen de la ley a aquellos que le han protegido y ayudado, especialmente, a aquellos que podrían irse de la lengua si se sienten abandonados. Las tres líneas están en marcha conforme se acerca el momento del relevo. Trump no deja para mañana lo que no podrá hacer de nuevo.

La república presidencialista se está mostrando excesivamente "imperial". Los norteamericanos lo están descubriendo. Poco a poco, gracias a Trump, se dan cuenta de lo que implica que los mecanismos excepcionales estén en manos de un sinvergüenza que los usa sin medidas y sin pudor, con una descaro y arbitrariedad que solo alguien como Trump se puede permitir. No sabemos lo que Trump ve cada día en el espejo, pero si sabemos que no le importa cómo le ven los demás.

La tercera línea, la de los perdones, está llegando al límite de lo razonable, si es que el poder dado a un presidente de poner a alguien por encima de la ley se puede llamar "razonable" en un estado de derecho. De nuevo, los norteamericanos se están dando cuenta de su poder, pero también del problema que plantea haber llevado a la Casa Blanca a alguien con la moral (o su ausencia) de Donald Trump.

En la CNN, el artículo firmado por Zachary B. Wolf lleva el siguiente titular "Can Trump pre-pardon his children?" y contiene el análisis de los despropósitos que Trump está planteando para salir no airoso, pero sí de rositas o al menos intentarlo. Él, su familia y sus colaboradores directos. Ya lo ha hecho con Mike Flynn, el ex militar acusado dos veces de mentir en las investigaciones federales sobre las cuestiones rusas. Wolf comienza su artículo con la misma sorpresa que muchos norteamericanos: 

Beg your pardon? 

It's something you ask of somebody else for something you've already done. And that, more or less, is how it's been viewed in the Constitution.

But each day brings new reporting about how President Donald Trump might creatively stretch and bend his expansive pardon power not just to protect himself but also to shield his children and his closest associates from future legal problems -- all moves that would test the spirit of the power and legal precedent.

Trump has yet to acknowledge his electoral defeat, but he's clearly eyeing the door. We've heard about his interest in using the pardon power on himself, a prophylactic application that is not specifically verboten but would betray the legal principle of standing in judgment of oneself. CNN's Jim Acosta reported Wednesday that the public should expect a "flurry" of pardons before Trump leaves office -- and that some of his advisers believe that it would be perfectly fine for Trump to pardon his family members and other associates preemptively, even though they haven't been charged with any crimes.

We also learned this week that the Department of Justice is investigating a potential presidential pardon bribery scheme, although details are few, and no charges have been leveled. CNN has also reported on Trump's consideration of pardoning:

Ivanka Trump and her husband, Jared Kushner, who worked for him on his campaigns and in the White House.

Donald Trump Jr. and Eric Trump, who helped with his campaigns and ran his business and his now-defunct charity.

Rudy Giuliani, who sought dirt on Joe Biden from foreign governments and has been Trump's lawyer.

Trump's already pardoned his former national security adviser Michael Flynn, who pleaded guilty twice to lying to the FBI but had not yet been sentenced, for any and all crimes pertaining to the special counsel investigation.* 


Me llama la atención el uso del adjetivo "creativo" aplicado a estas prácticas, cuya función es la misma que en "contabilidad creativa", un eufemismo para las malas prácticas contables que llevan al límite la ortodoxia dejándola a un paso de perder su nombre. Lo creativo aquí es el juego de lo posible antes de llegar a lo delictivo; es lo que el sentido de la vergüenza te impide hacer salvo que no tengas vergüenza, como es el caso.

Si surgen dudas, como se señala, sobre la legalidad de un "pre perdón" que sería —ya puestos— como una "post inmunidad". A Flynn se le puede perdonar porque ya ha sido condenado, pero ¿se pueden perdonar los delitos que no sabemos que han ocurrido? ¿No es ya bastante complicado —más bien descarado— perdonarse a sí mismo?

Hasta este momento de la Historia, los presidentes de los Estados Unidos o de casi cualquier parte con la excepción de los dictadores aburridos, han tratado de preservar la idea de la justicia o de la acción en beneficio de la mayoría. Pero Trump va a perdonar y a tratar de perdonarse sectariamente, por decirlo así. No es un perdón, es un corte de mangas.

Va a perdonar a las personas que cometieron delitos contra el propio sistema democrático (los otros están por ver), a personas de su familia y allegados, después de haberlos puesto a delinquir en su nombre y beneficio. Si esto sale adelante, la democracia americana habrá perdido cualquier tipo de respeto en el mundo. Es lo que ocurre cuando en un buen sistema se eligen malos tipos. La confianza que se deposita en un cargo es pisoteada por quien lo ocupa.

Las informaciones que se citan en el último párrafo de una trama corrupta de perdones presidenciales puede ser —si se confirma— uno de los mayores escándalos en la democracia norteamericana. Con todo, la gran pregunta es "¿cómo van a reaccionar los 70 millones de votantes de Trump? La CNN entrevistaba ayer a personas que decían seguir confiando en la victoria de Trump. Esto se hace después de que uno de sus fieles, el Fiscal General, haya tenido que reconocer que no hay ninguna evidencia de fraude en las elecciones que pueda alterar el resultado. Por supuesto, los titulares ya hablan del posible despido de William Barr. Las autoridades republicanas de Georgia han salido a decir al presidente que deje de sembrar dudas haciendo afirmaciones falsas, que su estado —les guste o no— ha votado lo que ha votado. Le advierten que puede haber muertes si sigue con esa actitud calentando a los electores y tratando de convencerles de que han sido engañados. ¿Le importa a Trump? Ni lo más mínimo. Salvo la seducción, la ceguera absoluta, no hay explicaciones para que Trump siga haciendo lo que hace... y le sigan en ello. 

El artículo de la CNN se cierra con una aclaración: 

It's important, however, to remember that presidential pardons do no good in civil proceedings and state courts, according to Bowman. They also can't stop Congress, and perhaps more likely than a criminal investigation would be congressional investigations led by House Democrats.

Most of the President's current legal problems are at the state level in New York, where the Manhattan district attorney, Cyrus Vance, is investigating Trump's finances, his tax avoidance, his charity and his involvement in hush money payments to women who have alleged affairs with him. But we also don't know the full extent of Trump's actions, or of his children's or Giuliani's activities.* 

Si al final, Capone fue a la cárcel por impago de impuesto, podría decirse que no importaría la causa por la que le encarcelaran, un destino probable. Pero Capone era Capone, amo de una ciudad, pero no de los Estados Unidos ni pretendía serlo de medio planeta, que Trump considera como suyo. Los norteamericanos van a tener que vivir las próximas décadas —quizá todo su futuro— viviendo entre la porquería que Trump, su familia y sus sicarios, han desperdigado por todo el sistema. Ahora tienen la evidencia que no es Dios quien les inspira para la presidencia y que Trump es más bien una perversión humana, demasiado humana.

Convivir con la porquería no es fácil y provocará imitadores, alentados por lo arriba que se puede llegar con malos principios y peores prácticas. Cuando salga la porquería, habrá negacionistas y también personas que con un mínimo de sentido de la vergüenza se horroricen por la malversación de la historia y de la buena voluntad. Trump no es el único ejemplo de cómo alguien así puede llegar tan alto; hay otros. Pero si el sistema no da una respuesta adecuada a lo realizado por Trump y los suyos —lo que sabemos y lo que queda por saber, que no será poco— el sistema se hundirá, perderá su autoestima y cundirá el desánimo.

Cuando Trump salió elegido presidente, algunos norteamericanos trasladaron su residencia a Canadá porque no soportaban la vergüenza de estar en un país gobernado por este personaje. No sabemos si, con todo esto, volverán o tardarán en recuperar la confianza. Trump es más generoso con sus perdones que con sus impuestos. Veremos si esta generosidad no le crea más problemas. Trump no será presidente en los próximos cuatro años, pero puede que tengamos que seguir hablando de él.

 

* Zachary B. Wolf "Can Trump pre-pardon his children?" CNN 2/12/2020 https://edition.cnn.com/2020/12/02/politics/trump-presidential-pardon-children/index.html






miércoles, 2 de diciembre de 2020

Nueva vergüenza en el caso Giulio Regeni

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


De nuevo el gobierno egipcio se lanza a la estrategia de la manipulación y el aburrimiento. Tras cuatro años del secuestro, tortura y asesinato del estudiante italiano Giulio Regeni, ocurrido precisamente en el aniversario de la Revolución de 2011, el gobierno vuelve a mentir, vuelve a manipular y vuelve a traer una oleada de indignación ante un proceder que repite una y otra vez: la negación, la hipocresía y la manipulación informativa del propio pueblo egipcio, al que trata de convencer de ser un punto mundial de referencia en cualquier asunto que se tercie. La realidad es realmente otra y las acusaciones externas contra lo que el gobierno egipcio realiza son constantes, algo que les sirve para lastimeras e hipócritas quejas sobre las conspiraciones existentes contra el país (ya no es contra el gobierno, para fomentar la indignación popular), siempre creadas por la prensa y los gobiernos de otros países, siempre injustos y siempre manipulados y al servicio de la Hermandad. Ellos, nos repiten, son la moderación, la salvaguarda del mundo frente al fanatismo, la paz frente a la violencia, etc. Sin embargo, la realidad es muy diferente: detenciones, desapariciones, control de los medios, propaganda constante, estado policial, etc.

La noticia saltó hace dos días con la información de las discrepancias en el caso de Regeni, una piedra en el zapato del gobierno egipcio. Mientras todo el mundo tiene clara la responsabilidad de los servicios de seguridad del estado y el gobierno egipcio quedó en evidencia inventando una tras otras mentiras que eran desmontadas por los hechos y por la propia sucesión de mentiras precipitadas con las que se intentaba frenar las investigaciones. Pero el gobierno egipcio no puede pretender, como hace en sus fronteras, tener el monopolio de la verdad ni condenar al silencio a los que manifiestan discrepancias. Lo que hacen sin problemas con los ciudadanos egipcios, que deben aceptar lo dicho oficialmente o atenerse a las consecuencias tanto físicas como legales, no funciona cuando se trata del asesinato de un ciudadano de un país como Italia, con prensa libre, jueces independientes y un gobierno presionado por la oposición y por la opinión pública. De todo esto, Egipto carece. La verdad es todo lo que sale de un portavoz oficial y los jueces rara vez se enfrentar a los políticos, convirtiendo el régimen en un mundo burocrático de obediencia plena y loa constante al poder, representado en un militar que ha tejido su propio mito personal con su llamada al poder, desde el otro mundo, por parte de Sadat en un sueño. Desde ahí, todo es loa y canto a la bota que les pisa, por seguir la metáfora de Orwell sobre el poder. La detención en la frontera de un estudiante que llevaba en su mochila el libro de G. Orwell, 1984, sirvió para que se viera en él tendencias conspiratorias, por lo que se convirtió en emblema de unos y condena de otros. Es solo una muestra de la irracionalidad política en Egipto.


El caso Regeni es —junto con el olvidado de Shaimaa al-Sabbagh, la mártir de las rosas, asesinada otro 25 de junio por llevar flores a los caídos en 2011 por su aniversario— es un modelo del funcionamiento del gobierno y del sistema egipcio: la negación y el olvido. Su teoría es siempre la misma: el aburrimiento consigue casi todo. Han aburrido a los investigadores oficiales italianos, a los llamados por la familia, a las instituciones internacionales que les han condenado... a todos. Pero no han conseguido que el caso del estudiante de doctorado se olvide. Creen que el desprecio que manifiestan hacia las personas, el desprecio por sus vidas, es compartido por los demás y en eso se equivocan, pero en eso consiste su necedad.

La noticia que aparece en el diario estatal Ahram Online está escrita desde una perspectiva hipócrita que trata de resaltar que existe un acuerdo entre ambos países, entre los investigadores de sus fiscalías, que ha llevado a un comunicado conjunto. El comunicado lo que revela precisamente es el profundo desacuerdo ante los continuados intentos de alejar la acusación de los miembros de los servicios de Seguridad egipcios, que han tenido siempre carta blanca en secuestros, desapariciones, detenciones y torturas, como atestiguan los casos como el de Regeni y el de miles de personas que se encuentran en las cárceles o enterradas en lugares desconocidos.


La impunidad de la violencia represiva es la garantía de que el estado se mantendrá. Si los que secuestran, torturan y hacen desaparecer fueran llevados ante la justicia, el sistema se desmoronaría. Es la garantía de la protección la que hace que estas armas sucias funcionen. Pero esta crueldad sistemática e indiferente no se puede entender fuera y entra en contradicción con el carácter "simpático" y "eficiente" que el régimen pretende mostrar hacia el exterior. Lo necesita por dos factores, el turismo y las ayudas que recibe de países en donde estos escándalos no son bien vistos ni por legisladores ni por la opinión pública. Con Trump fuera de la Casa Blanca, la permisibilidad de los Estados Unidos, el principal suministrador de apoyos junto a Arabia Saudí, se verá reducida y al-Sisi tendrá ocasión pronto de ver cómo las ayudas se vuelven más exigentes de lo que han sido hasta ahora.



La vergüenza está de nuevo en los medios oficiales y afectos al régimen que dan una interpretación sesgada y malintencionada de lo que ha ocurrido en realidad. Los italianos se han desentendido y rechazan las falsas historias que pretenden convertir en verdad oficial con la que cerrar el caso, urgencia constante para evitar el deterioro de la percepción internacional.

La versión egipcia sigue insistiendo en su última variante: una banda de delincuentes, muertos por la Policía, eran los que tenían los documentos de Regeni. La versión es tan absurda que no ha sido aceptada por nadie excepto por los que la han fabricado. Recordemos que ha habido versiones anteriores más pintorescas, como que Regeni era homosexual y fue muerto por algún viril egipcio que se sintió ofendido. Este es un "clásico" (lo hemos comentado en algún otro caso), en donde se presiona a la familia del muerto en comisaría para que acepte la versión del suicidio si no quiere que se haga oficial una supuesta homosexualidad, algo que dada la situación actual de puritanismo añade la vergüenza al dolor por la pérdida. Mejor un suicida que un homosexual.

La versión de Ahram Online sigue insistiendo en la "cooperación" cuando precisamente los italianos se han negado a aceptar las propuestas egipcias, que han decidido dejar de investigar. La decisión de los italianos, por el contrario, es la denuncia de los cinco miembros de los Servicios de Seguridad de los que consideran que tienen pruebas suficientes como para considerar responsables del crimen. Por supuesto, el gobierno egipcio ha tratado en este tiempo de obstaculizar la investigación mediante diversas tácticas, desde mandar miles de documentos inútiles hasta lo contrario, la negativa a facilitar datos sobre ciertos números telefónicos que podrían ser rastreados en el área donde desapareció Regeni.


En Egypt Independent se publica la noticia, pero su grado de obediencia tiene un límite, a pesar de ser un diario al que se amenazó tras un titular que no gustó al gobierno y que se cobró la cabeza de su director. Incapaces de manipular la noticia como los diarios estatales, leemos el historial de versiones policiales y después un acto osado: la transcripción de la nota emitida:

 

Initially, Egyptian police officials suggested Regeni died in a road accident. However, an Italian autopsy showed that Regeni’s body was covered with cuts, and his bones were broken, indicating that he had been beaten with “fists, batons and hammers.”

Egypt has emphatically denied that its police were involved in Regeni’s abduction, torture, or death.

The Regeni case has strained ties between Egypt and Italy, which previously recalled its ambassador in Cairo over the case. Relations were restored in August 2017, when Rome said it would return its ambassador and continue the search for Regeni’s killers.

Given the circumstances, Egypt Independent has translated the full statement:

Within the framework of mutual and continuous judicial cooperation between the Egyptian Public Prosecution office and the Republic General Prosecution office in Rome over the past years, and after many meetings between the two sides, the most recent of which between the two investigation teams from the two prosecutions on October 28 in Cairo and November 5 in Rome, where each team presented to the other each its information and the results of the investigations into the incident, after the two parties exchanged views headed by the Egyptian Public Prosecutor and the Republic General Prosecution of Rome; they reached the following results:

First: The Republic General Prosecution of Rome announces its intention to conclude investigations into the incident by trying in court five individuals belonging to security services for their individual actions, without connection to any Egyptian governmental bodies or institutions, and submitting their case in accordance with Italian judicial procedures to the  investigating judge in Rome for evaluation.

The Egyptian Public Prosecution, despite its appreciation of Italian legal procedures, nevertheless completely rejects this suspicion and does not support it; considering that there is a lack of firm evidence. The prosecution asserts its understanding of the independent decisions that will be taken by The Republic General Prosecution of Rome.

Second: The Egyptian Public Prosecution announces that it has found firm evidence that gang members committed the robbery against the victim, as his belongings were found at the residence of one of the gang members, and the testimonies of some witnesses supported this.

The investigations also revealed that the gang committed similar crimes in which the victims were foreigners; among which there is another Italian citizen, and that in committing their crimes, they used forged documents that falsely affiliated them with an Egyptian security agency.

Third: The Egyptian Public Prosecution affirms that the perpetrator of the incident of killing the victim student is still unknown, and that it will temporarily close the investigation, while instructing the search and investigation authorities to take all necessary measures to reach the perpetrator of the crime, and The Republic General Prosecution of Rome understands the decision of the Egyptian Public Prosecution.*

 


Queda claro que los italianos se desentienden de las versiones egipcias que han ido convirtiéndose en cada vez más absurdas tratando de atar cabos, algo que en circunstancia nacionales no tiene porqué hacer, ya que incluso la más burda no se suele contestar. Lo que se dice oficialmente es la verdad y decir lo contrario es difundir noticias falsa o tratar de desprestigiar a Egipto, ambos casos considerados como delitos.

El caso Regeni ha pasado de fase. Lo hace, además, en un momento en que el "gran amigo americano", Trump, al que le gusta abrazar dictadores, sale de la Casa Blanca. Las investigaciones italianas empezará a salir en ese juicio que se hará sin el acuerdo egipcio, que protestará y volverá a hablar de conspiraciones, falta de evidencias, etc. Es su perorata particular ante lo que le va a llegar. Italia y el mundo no aceptan sus cuentos. Recordemos que Egipto fue el primer país en respaldar la versión oficial de Arabia Saudí negando el crimen de Jamal Khashoggi, el periodista saudí asesinado por los servicios de seguridad en la embajada en Turquía. Luego el gobierno saudí se tuvo que desmentir aceptando, ante la presión internacional, la participación de sus agentes. Pero Egipto quedó en evidencia. La negación y el encubrimiento es moneda habitual en la zona. El caso Khashoggi, al igual que con Regeni, ha tenido amplio respaldo internacional para que se llegara al final en sus crímenes. Pero Egipto no tiene ningún interés porque es un mecanismo habitual del control social y del mantenimiento del poder.

Nos quedamos con ese "dadas las circunstancias" que señala Egypt Independent cuando traduce el comunicado literalmente para que pueda leerse y no circules solo la versión oficial de que todo el mundo se pliega ante la verdad egipcia. Esta fantasía es una constante en el periodo de al-Sisi, antiguo controlador de los Sistemas de Información, de la época de Mubarak y Ministro de Defensa del derrocado islamista Morsi. Su obsesión con la guerra de la información no consigue cosechar su objetivo, crear una imagen exterior que anule los hechos internos.

 

* "Egypt, Italy prosecutions issue conflicting statements over Giulio Regeni’s murder" Egypt Independent 1/12/2020 https://www.egyptindependent.com/egypt-italy-prosecutions-issue-conflicting-statements-over-giulio-regenis-murder/

martes, 1 de diciembre de 2020

Con Paula

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Parece que en estos tiempos se puede dudar de todo menos de Diego Armando Maradona. Lo ha descubierto una joven futbolista, Paula Dapena, que se ha negado a participar en el minuto de silencio de homenaje mostrando su discrepancia de manera civilizada, sentada y de espaldas frente a sus compañeras. Esta en su derecho, pero parece que no lo tiene a tenor de las amenazas que ha recibido por no seguir los caminos de los seguidores de Maradona.

Vi la noticia en Televisión Española y me dio miedo y vergüenza ajena. Las imágenes que vi de la Argentina ya me causaron cierta pena, pero cada uno es dueño de gestionar su dolor con lo que le parezca más reverente. Aquello que nos apena, también nos define y marca hasta dónde podemos llegar. El espectáculo de la "religión" de Maradona hablaba por sí mismo y de quienes lo practican.



Pero el caso de la futbolista española también habla de las reacciones a lo que es su derecho, ser libre para homenajear a quien considera que lo merece o no. En RTVE leemos sus razones: 

Dapena ha querido explicar su gesto en La Hora de la 1: “Hace 4 días fue el 25N que es el día contra la violencia contra las mujeres y no se guardó ningún minuto de silencio por las víctimas. Que se quiera guardar un minuto de silencio por un jugador que es conocido por maltratar a su mujer... desde mis ideales feministas no podía rendir homenaje a una persona así”.

Tras hacerse viral la fotografía, comenzó la avalancha de críticas e insultos a Paula Dapena. Un linchamiento al que también han sido sometidas las compañeras de la protagonista de esta historia. “Que me lo hagan a mí, bueno… pero que no se metan en el Instagram de mis compañeras y amigas para insultarlas”, ha declarado Paula Dapena.* 



La imposición de la figura de Maradona como de tributo obligado es un abuso del que los medios han contribuido con sus loas constantes. Creo que nadie tiene dudas de la calidad futbolística de Maradona y no creo que nadie lo cuestione. Pero el homenaje es otra cosa. Esto no es homenaje, sino vasallaje. Y no lo es ante Maradona sino ante los que se han constituido en secta en un espectáculo que pasa de la admiración lógica del jugador a la irracionalidad alrededor de la persona. Habrá que quiera separa ambos aspectos, pero Paula ni ha podido ni ha querido. Sus prioridades en la vida son otras y más serias. Unos viven de un pasado idealizado; ella vive de cara al futuro y con conciencia clara de lo que debe o no debe hacer.

Como ella misma explica, no intentó "reventar" el homenaje; respetó a sus compañeras por hacerlo. Simplemente no participó en lo que no creía, mostrando su distanciamiento, de espaldas y sentada. Es su derecho. Pero hay gente que no opina lo mismo.

No se trata de atacar a Maradona, que está muerto y no participa en sus homenajes. Se trata de parte de sus seguidores, de los nuevos sectarios y del carácter autoritario de una parte capaz de amenazar a las personas que no participan de su entusiasmo acrítico. Me imagino y deseo que sea una pequeña parte.

Lo que ha hecho Paula Dapena es muy meritorio y valiente. Está, además, en su propio deporte, el fútbol, y a lo que se enfrenta no es sencillo. La gente que no tiene más ya ha conseguido un objetivo, perseguir a los "herejes" y "apóstatas" futbolísticos y llevarlos a la hoguera.



La escuché en sus razones y hace falta gente que dé la cara por ellas. Como sociedad vivimos en una esquizofrenia constante: cantamos unas actitudes y las contrarias. Un día condenamos la violencia contra las mujeres y al día siguiente lo obviamos. Ella ha puesto el dedo en la herida de la incongruencia de los tiempos y necesita encontrar esperanza. Lo ha hecho con su propia actitud que es firme y entera. Ella es la esperanza.

Convertir a Maradona en figura incuestionable es llevar más allá de lo simbólico su carácter "divino", una broma que muchos se han tomado en serio. Tenemos que tener cuidado con nuestras irracionalidades, con nuestras fabricaciones de mitos, porque se pueden volver contra nosotros. Demasiadas metáforas divinas para no acabar creyéndolas. 

La racionalidad la he visto en Paula. También el valor. Hay que tenerlo para enfrentarse, en franca minoría, a lo que se muestra precisamente como violencia e irracionalidad, en dogma cerrado e imposición. Por ello se ve enfrentada a insultos y amenazas, también sus compañeras a las que ellas defiende. Eso dice mucho de ella porque sabe lo que se juega. Paula ha dicho lo que muchos pensamos y ha tenido el valor de hacerlo. El que quiera homenajear a Maradona, que lo haga. Pero no obliguemos a nadie a hacerlo, no impongamos nuestros gustos convirtiéndolos en dogmas. 

Desde aquí nuestro apoyo y solidaridad. Tiene razón, no se ha inventado nada, y, especialmente, tiene derecho a tener sus principios.  



* "Paula Dapena sobre Maradona: "Desde mis ideales feministas no podía rendir homenaje a una persona así"" RTVE 31/11/2020 https://www.rtve.es/noticias/20201130/paula-dapena-maradona-posicion-feminista-rendir-homenaje-persona-asi/2058865.shtml