domingo, 19 de agosto de 2018

Ciberegipto

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, ratificó el sábado pasado, según nos informa la prensa, la llamada Cyberlaw o ley de control del ciberespacio. Es un paso más en el control social una vez establecido el control de los medios de comunicación a través de la vigilancia cruzada de los tres organismos creados para este fin. Este control y especialmente la falta de presencia de los propios profesionales de la prensa y la televisión han sembrado el descontento y algunos conflictos en los medios de los que ya hemos hablado aquí.


Con el control del ciberespacio se abre un campo más complejo ya que le crea problemas de opinión pública. Es además la puerta de acceso y de salida de información, algo que le pone nervioso pues sigue con la idea de que una vez controlado todo, los inversores y el turismo van a regresar de forma regular. Construye así un gigantesco castillo de naipes, ofreciendo, además, el camino a la desestabilización al indicar cuáles son sus puntos débiles. La obsesión por la "seguridad" impide la "normalidad".
Daily News Egypt nos da la siguiente información sobre la ley ratificada por el presidente:

The law is considered to be the first legislation to regulate the cyberspace, including what is published on social media, the activities of Internet Service Providers (ISPs), and regulating websites censorship, in addition to various penalties for cybercrimes, such as piracy and hacking.
Moreover, the newly approved law includes 29 penalties for cybercrimes, ranging from three months to five years in prison and with fines starting from EGP 10,000 and not exceeding EGP 20m.
Article 2 of the law requires ISPs to supply national security authorities with any information they have on users suspected of spreading “terrorist” and extremist ideologies through online platforms.
While, Article 7, which focuses on regulating censorship, gives the authority in charge of investigating cybercrimes the right to censor Egyptian-based or foreign websites spreading propaganda that may threaten national security or national economy.*


Ya desde los primeros artículos se atisban los conflictos futuros, ya que el concepto de "terrorismo" producirá pronto —a la vista de lo ocurrido hasta el momento— nuevos conflictos con los proveedores de servicios. Lo que el régimen puede considerar "ideología extremistas", con activistas sociales, reformistas religios, etc. en los tribunales o encarcelados es muy cuestionable. Es el estado quien define sus enemigos y estos son muchos y variados, tanto nacionales como internacionales. En el "extremismo" puede entrar cualquier cosa, desde feministas y los grupos LGTB hasta las ONG si lo que dicen no les gusta. Y al régimen no le gustan muchas cosas.
Los intentos de crear un "Facebook egipcio" son algo más que arrebatos patrióticos. El régimen egipcio necesita de la vigilancia extrema en dos frentes, el islamista, pero también el de los disidentes democráticos o de los simples críticos. Estamos hablando de un régimen que considera anti patriótico que te muerda un tiburón en aguas turísticas, como ya ha ocurrido, un régimen en el que te condenan los tribunales por decir que no beberías agua del Nilo, como le ocurrió a la cantante Sherine, en uno de los episodios más denigrantes del abundante historial del régimen de al-Sisi.


El control de las redes sociales es necesario para evitar que se difundan las críticas y el descontento ante los efectos de la crisis económica. Basar el desarrollo y el futuro en el control y la vigilancia sociales es un enorme error de percepción del funcionamiento de la sociedad misma. Lo único que se hace es reforzar las formas autoritarias que han llevado a Egipto a la situación actual en donde, lejos de volver el ejército a sus cuarteles, lo que se ha hecho es convertir al país en uno inmenso con cien millones de personas dentro.
Los conceptos son tan vagos que pueden ser aplicados de forma totalmente arbitraria contra los que critiquen cualquier aspecto, convirtiéndolos en culpables de "dañar" la imagen del país y su economía. Si se critica a los militares, la acusación es intentar debilitar al estado o separar a las instituciones del pueblo. El régimen egipcio tiene práctica en este tipo de acusaciones vagas, en el caso de que las necesite. Se ha detenido a gente o se les han registrado las oficinas solo para comprobar que el software era comprado y no una copia ilegal. Esto ha ocurrido con medios, editoriales y ONG, blancos frecuentes de este tipo de registros, con multas posteriores o retenciones de los responsables.

Pero lo peor de esto son sus devastadores efectos sociales. En vez de ir hacia una sociedad tolerante, los "buenos ciudadanos", los que quieren estar a bien con el poder, saben que no tienen más que facilitar información denunciando o aplaudir toda esta vigilancia como fuente de "virtud". 
El régimen está haciendo todo lo posible para cortar el acceso a las redes sociales. Con esta ley y con otras medidas que se están planteando, como impuestos, se busca alejar a la gente de las fuentes de información, siguiendo el viejo principio enunciado por el presidente: que solo le escuchen a él. Él es la única fuente fiable, él es el padre en el que todos deben confiar porque solo le guía el amor a la patria y a sus hijos. Ya los hijos se rebelaron una vez contra el paternalismo autoritario.
En el estatal Ahram Online se precisan algo más los artículos de la nueva ley publicada el sábado:

Those found guilty of creating an email, a private account or a website using the name of another person or institution can be sentenced to three months in prison and fined between EGP 10,000 and EGP 30,000.
According to artical 7 of the new law, websites that publish material posing a threat to the country's security or economy can be blocked through a judicial process.**


Como se puede apreciar en el artículo 7, la vaguedad es total. Cualquier noticia o comentario negativo puede ser considerado como una amenaza contra la economía del país. Cualquier protesta por la situación económica o política publicad en las redes sociales, correo, etc. se considerará "amenaza". Según la ley, como vimos, las empresas está obligadas a suministrar información sobre los usuarios o enfrentarse a sanciones o la ilegalización.
La orden dada por el Papa Tawadros II a los monjes coptos de que cierren todas sus cuentas en redes sociales y despreciando las redes como una fuente de males habrá gustado al régimen ya que implica una vez más la demonización de internet.
Con el borrador del lo aprobado ahora, en mayo, este era el juicio que merecía a los especialistas en Derecho, tal como aparece en las conclusiones del Global Legal Monitor, recogido en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos:


Criticism of the New Bill
Some writers voiced concerns that the draft law would impose limitations on liberties. They argue that the draft law aims to enhance state control over websites and establish a legal framework for blocking them while intimidating social media users. (Hassan, supra.) Fuad Abdelnaby, professor of constitutional law at Menoufia University, criticizes the draft law by stating that it contains loosely defined terms and vague content that make it easy to convict any person of “threatening national security,” “damaging family values,” or “affecting public morals” without giving a clear definition of these offenses. (Id.) Furthermore, Khaled al-Balshi, the former chief of the Freedoms Committee at the Press Syndicate said that the current regime believes social media poses a threat to its survival due to the absolute freedom social media provides. (Id.)***


Es algo en lo que coinciden prácticamente todos los especialistas de diversos países. Así lo denuncian las asociaciones de defensa del ciberespacio tan sólidas como la Fundación Fronteras Electrónicas. 
El régimen no ve otro horizonte que la "seguridad". El clima de intromisión y vigilancia crece. Pronto se verán, desgraciadamente los efectos.



* "Al-Sisi ratifies cybercrime law regulating web content, ISP surveillance" Daily News Egypt 18/08/2018 https://eklutdvotyzsri.dailynewssegypt.com/2018/08/18/al-sisi-ratifies-cybercrime-law-regulating-web-content-isp-surveillance/
** "Egypt's Sisi ratifies new cyber-crime law" Ahram Online 18/08/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/309885/Egypt/Politics-/-Egypts-Sisi-ratifies-new-cybercrime-law-.aspx
*** George Sadek "Egypt: Parliamentary Committee Approves Anti-cybercrime Draft Law" Global Legal Monitor (Library of Congress) 7/05/2018 http://www.loc.gov/law/foreign-news/article/egypt-parliamentary-committee-approves-anti-cybercrime-draft-law/

sábado, 18 de agosto de 2018

La prensa no olvida

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La situación de la prensa en Egipto, como hemos señalado, con ocasión de diferentes casos, es muy complicada. Lo es para la libertad de expresión, tanto para la información periodística o la opinión expresada en los medios, como para cualquier otra forma de expresión, como ocurre con los artistas, que ven reducida su capacidad de realizar su trabajo por las múltiples obstáculos administrativos que han ido creándose a su alrededor.
El régimen sigue considerando que el silencio y la propaganda son los dos extremos posibles. Con el empeoramiento de la situación económica,  las subidas de los precios de los elementos básicos, los recortes en los subsidios, etc. el descontento aumenta, por lo que las medidas de represión son el remedio que el gobierno de al-Sisi ha elegido como forma de "armonizar" a la población. Las conferencias, las inauguraciones, las campañas militares en el Sinaí, etc. no logran convencer a aquellos que padecen los efectos directos de los desastres acumulados durante décadas y de los que se hace único responsable al 25 de enero de 2015, es decir, cuando los egipcios dijeron ¡basta! a un régimen similar a este.
EgyptNews.net publicaba el día 16 una noticia firmada por la Human Rights Watch sobre la situación de los artistas. Lo hace con el títular "Egypt: Campaign to Crush Artistic Freedom", desde el que ya se da cuenta de lo sistemático de las medidas contra la comunidad de artistas:

(Beirut) - The Egyptian authorities have arrested over a dozen people in a crackdown against artists, apparently prosecuting them for exercising their freedom of speech, Human Rights Watch said today. The government also has issued new decrees to severely curtail freedom of expression. Security agencies and recently created government entities have added layers of censorship to silence criticism of the government on television and in movies, theaters, and books.
Since February 2018, authorities have arrested or prosecuted an Egyptian poet, a prominent pop singer, a playwright, a belly dancer, and several actors and filmmakers solely for their work. The Supreme State Security Prosecution (SSSP), which oversees terrorism cases, or the military prosecution unit, have summoned these artists, some of whom face terrorism-related charges. New regulations have heightened barriers for independent artists and nongovernmental organizations to organize public art events, and the main state censorship authority is expanding its offices around the country.
"The obsession with prosecuting artists for expression authorities simply dislike shows what a farce President Abdel Fattah al-Sisi's claim is that his administration's priority is 'fighting terrorism,'" said Sarah Leah Whitson, Middle East and North Africa director at Human Rights Watch. "It seems a key aim of al-Sisi's government today is to brutalize and bully Egypt's entire society into silence and submission, including the country's creative class of artists."*



La descripción del último párrafo de la situación es una descripción que no es demasiado exagerada a la vista de la situación. Comentamos ya aquí las medidas estrictas para la organización de festivales, exposiciones, etc. que han de tener el control absoluto y la autorización por parte de las autoridades administrativas en un intento de evitar cualquier crítica.
La idea de que la obra de los artistas y sus críticas sean considerados como "actos terroristas" no deja de ser un sarcasmo por parte de un régimen que dijo haber cumplido la "hoja de ruta" hacia la democracia. Pero como ya se preveía, la ruta llevaba a las raíces autoritarias del régimen, superando con creces la represión del sistema anterior, el del denostado Mubarak que por dejadez se dejaba aspectos que hoy parecen muy importantes para el régimen de al-Sisi.
Hay que empezar a pensar que al-Sisi cree realmente en su misión, ser el nuevo fundador de la república egipcia y de los propios egipcios. Al-Sisi ve la Historia y está a su servicio. En ella ha visto un futuro en el que los egipcios con uniforme y sin él se comportan de la misma manera y atienden los mismos mandatos. Todos se han convertido gracias a las estrictas medidas aprendidas en escuelas japonesas repartidas por el país y que han transformado el sistema educativo; un país en el que todos se paran al tener el segundo hijo, hijos que mantienen sanos para evitar gastos al Estado. Todos se han vuelto buenos musulmanes y los que están encarcelados reconocen sus culpas y se arrepienten. Los familiares de los desaparecidos, encerrados y muertos comprenden que la venganza es inútil y olvidan gozosos, sumándose a los esfuerzos del estado. En las mezquitas solo se enseña la versión más amable del islam y todos se han vuelto tolerantes y felicitan las fiestas a los coptos de corazón. Y se apretarán las clavijas hasta que todo esto se consiga... o reviente todo.
No hay demasiada ironía en lo anterior. Ese mundo idílico es el que se llevará a cabo gracias a las medidas tomadas por el Ejército, que no es más que el "pueblo" uniformado, siguiendo las órdenes del presidente, que no es más que el "padre" del pueblo, también uniformado.
Pero las medidas de represión constantes indican que esa fantasía no prospera realmente más que en la propaganda. En realidad eso solo se conseguirá con medidas a largo plazo y dando a los egipcios lo que no reciben por parte del estado, que debe reformarse y no ser un foco de autoritarismo.
Es en este contexto en el que llama la atención el artículo publicado en Ahram Online sobre los periodistas de Al-Jazeera encarcelados en su momento en Egipto. El artículo, con el titular "Journalist Peter Greste is prepared to sue Al Jazeera", tiene un sorprendente tono y afirmaciones y debe encuadrarse en los "movimientos" de la prensa tras la creación de un sistema de control de medios, profesionales y contenidos desarrollado institucionalmente por el régimen:

New leaked emails from the inbox of Egyptian-Canadian journalist Mohamed Fahmy indicate that Peter Greste, his former Australian colleague and cellmate, is preparing to sue the journalists’ former employer: the Qatari-based Al Jazeera Media Network.
The two award-winning journalists were wrongfully convicted in Egypt in 2014 for fabricating news and belonging to the Muslim Brotherhood group, which the Egyptian government has designated as a terrorist organization.
Many journalists and organizations dedicated to press freedoms considered the trial—where the journalists received sentences of seven years each—a travesty of justice.
Both journalists had been openly critical of Egypt’s clampdown on the press and the security sweep that left thousands of dissidents and many local journalists jailed in the aftermath of Egypt’s revolution and subsequent changes in government.
From the outset, many analysts and prominent journalists said that the case likely had little to do with the work of the journalists themselves, and instead served as a manifestation of the vicious ongoing dispute between the current Egyptian government and the state of Qatar, which owns Al Jazeera and has been a major funder and backer of his Islamist nemesis the Muslim Brotherhood group designated as terrorists in Egypt, Russia, Syria, Bahrain, Saudi Arabic and the United Arab Emirates.**


Como puede apreciarse, se aprovechan los ataques de Greste contra Al-Jazeera para arremeter contra el sistema judicial egipcio, tildando de "farsa de justicia" los juicios celebrados contra los periodistas. Se aprovechan las críticas contra la cadena qatarí para poder criticar las acciones contra los periodistas, que se limitaban a realizar su trabajo. Pero el régimen egipcio castigó a Al-Jazeera en la cabeza de los periodistas que fueron quienes se llevaron los golpes en una acción "equivocada" (como se dice) y excesiva, que efectivamente le valió a Egipto más condenas internacionales de países, organismos e instituciones creadas para velar por la libertad de expresión y de prensa.
Pasado un tiempo, las acciones del régimen contra los periodistas de la delegación en El Cairo se vuelven contra él al quedar en evidencia, lo instrumental de las medidas y la politización de la justicia, al servicio del régimen. La cadena qatarí aprovechó además  las acciones contra sus periodistas para seguir atacando al régimen, por lo que este se granjeo más antipatías de las normales en el plano internacional.
El artículo, firmado por, sigue la estrategia de atacar a Al-Jazeera y a Qatar, resaltando lo erróneo e injusto de su juicio. Es fácil entender el énfasis cuando muchos periodistas están bajo acusación de colaborar con grupos terroristas o de expandir noticias falsas para desacreditar al Estado, el Ejército, los Jueces, etc. En la categoría de "noticia falsa" entra todo lo que no se haya afirmado antes por parte del gobierno.


En el texto se da el protagonismo a los periodistas a los que se usó como "desafío" contra Qatar y la cadena televisiva, a los que se considera una y la misma cosa, considerándolos "terroristas" y portadores de los mensajes de los Hermanos Musulmanes.
Tras darnos cuenta de los líos ocurridos con los emails y los documentos que se utilizarán contra las querellas, el artículo continúa:

Greste’s Australian citizenship allowed him freedom of movement, whereas Fahmy was released from prison, but put on a retrial and was banned from travelling outside of Egypt.
While Fahmy was ultimately pardoned after his first conviction and allowed to return to Canada in September 2015, when prominent British human rights lawyer Amal Clooney took on his case.
The lawyer has criticized the Egyptian judiciary, describing it as a ‘tool of repression,’ but also released a statement criticizing the Qatari channel: “Al Jazeera should also respect the spirit of the Riyadh Agreement, which requires that parties should not foment hatred between groups but rather work openly and cooperatively with each other in a spirit of reconciliation.”
In May 2015, flanked by his Canadian lawyers, Fahmy announced in a press conference in Cairo that he had filed a lawsuit in the British Columbia Supreme Court against Al Jazeera demanding the network pay $100 million in punitive and remedial damages for its “negligence” which he believes had contributed to his conviction.**


El Acuerdo de Riyadh (Riyadh Agreement) es el nombre puesto al acuerdo secreto mediante el cual una serie de países, incluido Qatar, se comprometían a no interferir en los "asuntos" de los otros y, en especial, a no apoyar a los grupos disidentes de cada país. Es la forma en la que estos autócratas se protegen entre ellos de los que ha sido siempre su estrategia, alianzas para debilitar a sus vecinos. No es nuevo, así ha sido siempre, pero las divergencias obligaron a ponerlo por escrito. Los firmantes fueron en primera instancia Arabia Saudí, Qatar y Kuwait, posteriormente lo harían los Emiratos, Bahréin y Abu Dhabi. El compromiso incluía también no amparar a la Hermandad Musulmana y apoyar la situación de Egipto tras el golpe para mantener su "estabilidad".
El acuerdo, sacado a la luz por la CNN incluía una referencia a Al-Jazeera:

A second agreement headlined "top secret" and dated November 16, 2014, adds the King of Bahrain, the Crown Prince of Abu Dhabi and the Prime Minister of the UAE. It specifically mentions the signatories' commitment to support Egypt's stability, including preventing Al Jazeera from being used as a platform for groups or figures challenging the Egyptian government.
The second agreement specifically mentions Al Jazeera, and not other media outlets like the Saudi-owned Al Arabiya. After the agreement was signed, Al Jazeera had shut down a channel dedicated to coverage: Al-Jazeera Mubashir Misr.***

Por todo ello, viendo la importancia que se le da a Al-Jazeera, el artículo publicado en Ahram Online defendiendo a los periodistas, atacando a la cadena (y a Qatar) y criticando duramente la labor de los jueces, conectados directamente con el gobierno, revela de nuevo que los ataques a la prensa —en medio de un entorno altamente represivo para toda manifestación, real o solo posible— manifiestan una corriente  profunda que está aflorando en diversos medios.
Los ataques a los artistas (y demás intelectuales), a miembros de la comunidad académica (como en el caso de la profesora Mona Prince), a los periodistas, presentadores de los medios, etc. está dejando un panorama asfixiante en Egipto.
Creo que es el primer caso en el que es tan grande la contundencia contra la judicatura y su uso político por el gobierno. Se ataca a Qatar y a la cadena Al-Jazeera, pero se defiende la integridad de los periodistas, a los que se considera injustos paganos de las disputas entre estados o gobiernos. Greste y los demás periodistas de la delegación arremeten contra la cadena y se sienten manipulados. La prensa egipcia aprovechará la ocasión para atacando a Qatar y Al-Jazeera poder defender a los compañeros, como lo han hecho ahora. Era algo que estaba pendiente. De paso ajustan cuentas con la Justicia y el sistema. 


* Human Rights Watch "Egypt: Campaign to Crush Artistic Freedom" Egypt News Net 16/08/2018 http://www.egyptnews.net/news/257846377/egypt-campaign-to-crush-artistic-freedom
** "Journalist Peter Greste is prepared to sue Al Jazeera" Ahram Online 18/08/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/8/309856/World/Region/Journalist-Peter-Greste-is-prepared-to-sue-Al-Jaze.aspx
*** "Exclusive: The secret documents that help explain the Qatar crisis" CNN, 11/07/2017 https://edition.cnn.com/2017/07/10/politics/secret-documents-qatar-crisis-gulf-saudi/index.html





viernes, 17 de agosto de 2018

Aparentemente o el nuevo salto

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El uso del "aparentemente" en la esfera internacional es altamente conflictivo ya que lleva a la especulación a los más altos términos. ¿Qué quiere decir "aparentemente"? 
En la película Minority Report (S. Spielberg 2002), basada en un relato del gran autor de Ciencia-Ficción Philip K. Dick, con la ayuda de tres "psíquicos" o videntes, llamados "precogs", con capacidad de anticipar los crímenes, se definía lo que era un "precrimen". Una compañía privada se había encargado de la seguridad de los Estados Unidos gracias a los tres desafortunados cuyas visiones coincidentes servían establecer la criminalidad de futuros criminales. La eficacia era, desde este supuesto, detener a los futuros criminales antes de que cometieran sus crímenes. Memorable película y no menos interesante fábula social.
Podemos leer en el relato de Philip .K. Dick del mismo título que la película. "El informe de la minoría" (1956):

—Tendrá usted ya una idea de la disminución del porcentaje de criminalidad con la metodología del Precrimen. Lo tomamos de individuos que aún no han vulnerado la Ley.   
—Pero que seguramente lo habrían hecho —repuso Witwer convencido.   
—Felizmente no lo hicieron… porque les detuvimos antes de que pudieran cometer cualquier acto de violencia. Así, la comisión del crimen por sí mismo es absolutamente una cuestión metafísica. Nosotros afirmamos que son culpables. Y ellos, a su vez, afirman constantemente que son inocentes. Y en cierto sentido, son inocentes.   
El ascensor se detuvo y salieron nuevamente hacía otro corredor alumbrado con igual luz amarillenta.   
—En nuestra sociedad no tenemos grandes crímenes —continuó Anderton—, pero tenemos todo un campo de detención lleno de criminales en potencia, criminales que lo serían efectivamente.*

La cursiva del "son" nos adentra en el problema del "ser" o "no ser" culpables.  Ese "en cierto sentido" es decisivo porque implica que quien tiene el poder es quien interpreta y decide. En el fondo, está siempre el poder.
Si nos trasladamos de la Ciencia-Ficción al circo internacional que estamos viviendo hoy en día, veremos que tiene mucho de este "informe en minoría" ya que la mayor parte de lo que ocurre en la relaciones entre los Estados Unidos de Trump (los "UST", para dejar claro) y el resto del mundo se basa en un suponer al que nadie tiene acceso más que el poder.
Con la excepción del propio Trump, que tiene la opción de declararse "inocente" de cualquier cargo ya que tiene el poder, los demás son culpables "en cierto sentido". De hecho, el mandato hasta el momento se ha convertido en un continuo ejercicio de dedo acusador en cualquier tipo de situación. Trump ha acusado a quien le ha venido en gana de hacer, de no cumplir o de ser responsable de algo que él mismo determina. Trump necesita enemigos de referencia. Su visión es agonística, permanentemente en enfrentamiento contra el mundo al completo o parte de él. El consejo dado en su visita a Reino Unido a Theresa May no fue "negocia", sino "demanda" a la Unión Europea, ante el asombro de su anfitriona. Trump necesita de agravio, de la amenaza, para justificar su política agresiva y expansiva, su constante intimidación del otro. Lo hemos visto con Irán, China, Turquía, la Unión Europea, México, Canadá, etc. con diferentes motivos, comerciales, climáticos o militares.


Es en este último aspecto en el que surgen nuevas preocupaciones por el incremento de la tensión mundial por la política agresiva de los Estados Unidos en todos los órdenes, económico (aranceles y sanciones), militar (amenaza constante, aumento de presupuestos, militarización del espacio) y social (política anti inmigratoria, ataques libertad de prensa...). Cada cambio en el equipo es un avance hacia nuevos radicalismos,
La preocupación la trae la BBC recogiendo información del Pentágono con un titular rotundo: "China 'training for strikes' on US targets". En la noticia, podemos leer:

China's military "is likely training for strikes" against US and allied targets in the Pacific, a Pentagon report warns.
The annual report to Congress says China is increasing its ability to send bomber planes further afield.
The report highlights its increasing military capability, including defence spending estimated at $190bn (£150bn) - a third that of the US.
China has not yet commented on the report.

What else does the report say?
The warning about air strikes is one part of a comprehensive assessment of China's military and economic ambitions.
"Over the last three years, the PLA [People's Liberation Army] has rapidly expanded its overwater bomber operating areas, gaining experience in critical maritime regions and likely training for strikes against US and allied targets," the report says.
It goes on to say it is not clear what China is trying to prove by such flights.
The PLA may demonstrate the "capability to strike US and allied forces and military bases in the western Pacific Ocean, including Guam," the report adds.**


Lo importante de todo esto es ese "likely" que a los ojos de Trump es más que suficiente para convertirte en culpable. Donald Trump es los tres "precogs" juntos. Su visión es infalible y no solo ve el futuro, sino que lo ajusta a martillazos. Más adelante, la BBC cita: «The document warns that China "is likely preparing for a contingency to unify Taiwan with China by force"». ¿Se puede expresar algo así? ¿Se puede expresar algo así, con Trump? Con Trump no se vuelve a la Guerra Fría; se vuelve a la Guerra Mundial, con él, el ambiente siempre tiene un carácter pre-bélico, un desafío constante hasta llegar al borde. No todo va a salirle como con Corea del Norte.
El crecimiento de la tensión en el mundo desde la llegada de Donald Trump al poder es un hecho palpable en todo el globo. La nueva escalada con China es volver a recuperar la precampaña electoral, en la que China era responsable de todos los males de los Estados Unidos y del planeta. Era China quien se había "inventado" el calentamiento global para frenar el desarrollo norteamericano. La academia científica puso el grito en el cielo y avisó de la incongruencia de Donald Trump, pero no sirvió para que los UST modificaran su actitud.


Estado Unidos se ha ido retirando de los foros globales en los que se cimentaba la búsqueda de la estabilidad mundial, del clima a los Derechos Humanos, de cuyo organismo en Naciones Unidas ha abandonado explicando que lo hace por las críticas internacionales a Israel. Como sabemos, no solo no se ha reducido la tensión en la zona, sino que ha aumentado, uniendo a los demás países en contra de las acciones de Israel. Nada se arregla, todo empeora. Igual ocurre con Irán, cuyo acuerdo costó mucho y que Trump no solo ignora sino que amenaza con sancionar a los países que lo mantengan. Ha incendiado también Irán, como acaba de hacer con Turquía, despertando un enorme sentimiento antinorteamericano por todo el mundo. Hasta en Reino Unido ha sido un trauma recibirle en medio de una manifestación masiva y con el alcalde de la ciudad de Londres diciéndole que no es bien recibido. Ningún presidente de los Estados Unidos ha hecho tan poco por la imagen norteamericana, que se encuentra por los suelos.

La idea que se desprende del informe del Pentágono se basa en un "likely" constante. Todo es "aparentemente"; nadie se atreve a afirmar nada. Pero para alguien acostumbrado a vivir en la mentira y la exageración, en una constante huida mediática hacia adelante, esto ya es suficiente. La exigencia de una "fuerza espacial" se ha justificado por la posibilidad de recibir amenazas desde el espacio de satélites chinos o de cualquier otro país que le sirva a Trump para mostrar músculo.
Es Donald Trump quien está favoreciendo el militarismo de aquellos que se siente presionados e insultados por las pretensiones norteamericanas de convertirse en juez y jurado del mundo. Es el carácter permanentemente ofensivo de su diplomacia la que está creando un profundo rechazo y una reacción para rearmarse ante la amenaza que supone. La sospecha de que tras este militarismo estén causas puramente económicas no ayuda nada a pensar con tranquilidad en un mundo cada vez más inquieto.


La "grandeza" de América no es más que la bravuconería desplegada una y otra vez en cualquier escenario. Es vivir con la amenaza. Ya muchos líderes mundiales, aliados hasta hace poco de los Estados Unidos, están llamando a política en paralelo, incapaces de sumarse a las iniciativas de Trump. Lo hemos visto con la Unión Europea y el acuerdo con Irán. Lo hemos visto con la cuestión de Israel y Palestina. El mayor logro de Trump hasta el momento es conseguir que se pongan de acuerdo Fatah y Hamás, dos organizaciones antagónicas, ante la amenaza que supone Trump. El informe del Pentágono será ya un arma en sus manos; con es aparentemente le basta. Pretender que China debe aceptar los límites que Estados Unidos le "imponga", que no debe "relacionarse" o tener "influencia" en su propia zona es algo más que una ingenuidad. China tiene relaciones cada vez mayores con todo el mundo. No va aceptar que los Estados Unidos le digan con quién se puede relacionar o no. El poder de China ha resurgido precisamente por el comercio y no por el ejército; saben que su futuro es ese camino y no el que Trump les quiere marcar, limitando su comercio y sus relaciones en la zona.


Dar el salto de una "guerra comercial" a un informe del Pentágono en los términos señalados, en donde se especula con situaciones bélicas, como sería la invasión de Taiwán es una irresponsabilidad. Aquí no valen "likely". Como señalan muchos analistas, Estados Unidos se ve desbordado por el crecimiento de China en las últimas décadas y no está dispuesto a permitirlo. Pero se ha hecho con las reglas de la comunidad internacional y a ello ha contribuido la propia política norteamericana de la globalización.
¿Cuántas décadas tardarán los Estados Unidos en recuperar algo de la credibilidad perdida? ¿Lo lograrán o han sido las acciones de Trump las que definitivamente han acabado con el "imperio americano" al quedarse solo?


* P. K. Dick "El informe de la minoría". Trad. de Manuel Mata Álvarez-Santullano y Carlos Gardin.
** "China 'training for strikes' on US targets" BBC 17/08/2018 https://www.bbc.com/news/world-us-canada-45218741




jueves, 16 de agosto de 2018

Un grito de atención

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La guerra de Donald Trump con la Prensa ha llegado a unos niveles insólitos en un país en el que los medios ejercen una labor de crítica y contrapeso fundamentales. La prensa forma parte de la democracia moderna en cuanto a que es necesaria la difusión de la información para poder tomar decisiones. En un equilibrio adecuado, la prensa hace de escenario del debate y hace fluir la información y la crítica, evita que el poder se esconda tras las instituciones dejando al aire aquello que pueda ser perturbador del sistema. La información ayuda a los ciudadanos a estar informados de aquello que es necesario conocer para comprender las situaciones y es, de forma añadida, una memoria histórica de los sucesos de los distintos periodos a la que hay que recurrir para mantener el presente objetivado. Si la democracia es una forma de gobernar decidiendo, la información y la crítica son consustanciales al sistema.
El sistema es imperfecto, desde luego. Lo es en todos los órdenes porque los intereses humanos son muchos y variados. La honestidad es un principio que no todos cumplen y la prensa puede dar más voz a los que no merecen tanta. Todo esto es así..., pero no hemos inventado nada mejor; es lo menos malo.
Como casi todo, es cuestión de grado. No se puede pedir que toda la prensa sea honesta, como no se puede pedir que todos los políticos, los jueces, los banqueros o los sindicalistas sean honestos. Lo importante es que el sistema se reequilibra con todas esas fuerzas si se consigue mantener vivo y con el interés puesto al servicio del conjunto de la sociedad.


Por ello, los ataques de Donald Trump a medios, a profesionales y a personas —como acaba de hacer con los ex directivos de Seguridad Nacional, de la CIA o el FBI— exceden lo que es propio de un presidente en un país democrático y convierte a los Estados Unidos en una especie de cruce entre patio de vecindad y reality.
El diario El País, firmado por Pablo Ximénez de Sandoval, da cuenta de la iniciativa de más de 300 periódicos norteamericanos de publicar un editorial en favor de la libertad de prensa y rechazando los insultos del presidente Donald Trump:

Con diferentes palabras y diferentes opiniones, pero con un mismo mensaje, cientos de publicaciones de Estados Unidos se han puesto de acuerdo para decir este jueves a sus lectores, a la sociedad en general, y al presidente, que no son enemigo de nadie. En una actuación coordinada sin precedentes para tiempos sin precedentes, más de 300 periódicos han respondido a la llamada que hizo The Boston Globe para levantar la voz ante los constantes insultos del presidente Donald Trump, inauditos en el país de la libertad de prensa.
El diario de Boston convocó el pasado 10 de agosto a todos los periódicos de EE UU que quisieran sumarse a publicar editoriales este jueves, 16 de agosto, respondiendo al insulto más grave de Trump contra la prensa, a la que ha vuelto a llamar “enemigo del pueblo”. El insulto bananero de Trump ha disparado las alarmas sobre la posibilidad de que acabe desatando violencia contra la prensa. Los periodistas que cubren sus mítines ya soportan insultos y gritos durante horas por parte de sus seguidores.
Este miércoles por la tarde comenzaron a publicarse online los editoriales de la iniciativa, que se va a promocionar en redes con la etiqueta #EnemyOfNone (enemigos de nadie). The New York Times escribió: “Insistir en que las noticias que no te gustan son noticias falsas es peligroso para la vitalidad de la democracia. Y llamar a los periodistas ‘enemigos del pueblo’ es peligroso, sin más”.*


Esta batalla está siendo crucial en el mandato de Trump ante el desconcierto de muchos demócratas y el silencio de los republicanos, con excepciones como las del senador John McCain que ha condenado esta situación señalando que el primer acto de los dictadores.
Pocos podían imaginar que el mandato de Trump pudiera ser tan traumático, quizá porque pocos pensaron que llegaría a la Casa Blanca y no lograban imaginar cómo podía ser aquello que parecía tan remoto. Pero las pesadillas pueden quedarse cortas en la realidad. Los ataques a la prensa son solo una parte de la batalla de Trump contra el mundo.
Un enorme titular marca el grito de The New York Times en estos momentos, "A FREE PRESS NEEDS YOU".  Tras mencionar el desengaño (comprensible, se dice) del presidente Thomas Jefferson, el editorial explica:

[...] Reporting the news in an open society is an enterprise laced with conflict. His discomfort also illustrates the need for the right he helped enshrine. As the founders believed from their own experience, a well-informed public is best equipped to root out corruption and, over the long haul, promote liberty and justice.
“Public discussion is a political duty,” the Supreme Court said in 1964. That discussion must be “uninhibited, robust, and wide-open,” and “may well include vehement, caustic and sometimes unpleasantly sharp attacks on government and public officials.”
In 2018, some of the most damaging attacks are coming from government officials. Criticizing the news media — for underplaying or overplaying stories, for getting something wrong — is entirely right. News reporters and editors are human, and make mistakes. Correcting them is core to our job. But insisting that truths you don’t like are “fake news” is dangerous to the lifeblood of democracy. And calling journalists the “enemy of the people” is dangerous, period.**

Esta inversión de la crítica va más allá de lo que pueda ser razonable. La prensa no puede estar libre de críticas, pero lo que hace Trump va más allá, es descalificar a la prensa y su función. Trump ha asumido que los Estados Unidos son una versión ampliada de sus empresas, de su imperio, y que la Casa Blanca es una ampliación de su dirección empresarial. De igual forma, ha extendido el comportamiento más zafio del show televisivo —de los realities que dirigió y presentóؙ— al comportamiento político y diplomático. Su megalomanía y su narcisismo dan para eso y mucho más. También su falta de sentido de la Historia y de la Política, ambas con mayúsculas.
La falta de sentido histórico le incapacitan para comprender cuál es el compromiso que los Estados Unidos han adquirido con los demás, creyendo que el mundo parte de cero y se debe plegar a una especie de nueva era mundial americana, la "era Trump", en la que no rigen las reglas.


En Política, igualmente, carece de cualquier sentido de lo que supone respeto a reglas, negociaciones, equilibrios, acuerdos, etc. La base de su "política· es la fuerza y la intimidación, como estamos viendo en estas semanas últimas en el plano internacional. Con ello no está recuperando ningún liderazgo, sino, por el contrario, acercando a sus aliados a los que considera como rivales, con causa o sin ella. Carece de cualquier tipo de congruencia, como se ha demostrado con el caso de Canadá, ignorando la petición del primer ministro Justin Trudeau de que se liberara a las activistas, con doble nacionalidad canadiense saudí, mientras que le ha declarado la guerra comercial a Turquía con la excusa de que no liberan a un pastor norteamericano encarcelado allí. Recordemos que cuando el gobierno egipcio liberó a la activista egipcio-estadounidense Aya Hijazi, montó un gigantesco circo en la Casa Blanca, recibiéndola junto a su hija Melania. Quizña busca presentar otra "gran victoria" ante las cámaras.

Hemos insistido en ocasiones en el efecto traumático que tiene para la democracia estadounidense el mandato de Trump, que será recordado más por sus vergüenzas y agresiones que por sus logros. Liderazgo es otra cosa, requiere unos principios morales de los que Trump carece y que arrastran al vacío a los Estados Unidos ante la opinión pública mundial.
La noticia del cese de Rex Tillerson, Secretario de Estado en estos momentos, las luchas constantes con sus propios asesores, los escándalos privados que se convierten en públicos, las amenazas de nuevos libros sobre la presidencia por sus colaboradores caídos en desgracia, etc. hacen ver que Trump necesita tener a la prensa callada, algo que no va a lograr, por lo que la desacredita a los ojos de los norteamericanos. Esa es la estrategia. Pero tiene un límite.
La llamada de The New York Times, "la prensa libre te necesita" es un grito de rebeldía y de supervivencia. Es una apelación al civismo y a frenar lo que en el mundo se manifiesta como un ascenso de unas formas, actitudes y hechos que no son compatibles con la democracia y el ejercicio del poder. Cuando el poder es irresponsable, la crítica es necesaria; cuando se tiene al presidente más mentiroso en la historia de los Estados Unidos, la prensa no puede estar callada.
Lo que han publicado hoy más de trescientos medios norteamericanos no es una llamada de atención es un grito desgarrado ante una situación que está erosionando las bases de su democracia y deteriorando su imagen en el mundo.


** Editorial "A FREE PRESS NEEDS YOU" The New York Times 16/08/2018 https://www.nytimes.com/interactive/2018/08/15/opinion/editorials/free-press-local-journalism-news-donald-trump.html



miércoles, 15 de agosto de 2018

Los divorcios y la violencia doméstica en Egipto


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ayer tratábamos sobre la importancia de la herencia en relación a dos planteamientos en dos países musulmanes, Túnez y Egipto. La revolución de 2010 en Túnez, la primera y que marcó el rumbo de la Primavera Árabe seguía avanzando en el firme propósito de conseguir la igualdad de género, la equiparación de derechos entre hombres y mujeres, una de las bases esenciales de la transformación social. El presidente tunecino había propuesto al parlamento lo que era una exigencia de las mujeres en la calle, que la herencia fuera igual para hombres y mujeres a expensas de la tradición islámica que establecía que los hombres recibían el doble que las mujeres. En Egipto, veíamos como el planteamiento era muy distinto, asegurar que las mujeres recibieran esa mitad, ya que solo algunas recibían de lo que les correspondía según la ley islámica. Dijimos que este último planteamiento, asegurar que las mujeres recibieran la mitad, era la confirmación de la tradición y no un avance. Multar a los que no pagan la mitad no es un avance; es simplemente consagrar que una ley injusta se lleve a cabo como una alternativa a lo peor, que se ignore la ley.


Las diferencias entre uno y otro planteamiento son pues abismales, por más que el régimen de al-Sisi lo planteara dentro de un propagandístico "Año de la Mujer", un intento más de maquillar una realidad cada vez más conservadora y que uno de los analistas citados califica de "salafista" en su tradicionalismo. Junto a la tradición legal de pagar la mitad, como veíamos, estaba la costumbre en muchos casos de no pagar a las mujeres más que algunas migajas con las que se tenían que dar por contentas. Se controlaba así su vida por parte de las familias asegurándose el control. Cuando heredaban por parte de los padres, los familiares tenían la excusa de que el dinero "saldría de la familia". Señalábamos que esta era una de las formas de evitar que la mujer tuviera capacidad de ser autónoma en sentido económico, por lo que la dependencia era total. La vergüenza para reclamar ante los jueces, el miedo a la familia, la falta de atención en las denuncias, etc. frenaban el que saliera a la luz este verdadero escándalo de control sobre las mujeres.


Hoy llamamos la atención sobre un interesante estudio, publicado en Mada Masr el 11 de agosto, con el título "Divorce, violence and financial independence" que tiene mucho que ver con lo que expresábamos ayer respecto a la cuestión de la herencia y confirma el planteamiento general, el evitar que las mujeres puedan tener independencia económica, que es la única que garantiza la supervivencia (no siempre en buenas condiciones) de las mujeres frente al control de los varones y familias.
La realidad que se muestra en los datos es clara. A preguntas de Mada Masr, esta es la respuesta de Mona Ezzat, directora de Programa de Trabajo y Mujeres de la New Woman Foundation NGO:

Rising divorce rates — according to Egypt’s latest census there were 199,000 divorces in 2016, an increase of 10 percent compared to the year before — can only be understood in relation to a broader changing economic and socio-economic reality, Ezzat suggests.
Part of this rise, according to Ezzat, can be attributed to the rise in underage marriage — another alarming figure in the 2017 census was that there were 118,000 cases of child marriage, constituting 40 percent of all marriages in 2016. This is linked to high divorce rates, Ezzat explains, as “a significant percentage of underage marriages are short-term unions between female minors to wealthy men from the Gulf or Egypt.” The rise in the rate of these short-term marriages is itself linked to increasing economic strain.
More broadly, however, Ezzat argues that the hike in divorce rates should not be viewed separately from what is happening in the public sphere. When the spaces in which people can express themselves are closed down and economic pressures are on the rise, Ezzat explains that this often means that the home becomes the only space for releasing anger and repression, with dire consequences for women.*


Esta cuestión ha sido objeto de más de un escrito aquí. Ha sido, además, uno de los temas más conflictivos con los refugiados, cuya exposición era mayor por debilidad evidente y que veían cómo algunos piadosos varones ofrecían a las familias llegadas el "liberarlas" de las cargas y riesgos de sus hijas menores, expuestas a todo tipo de peligros en viajes y en los campos. En esto, Egipto sabe mucho de las visitas de los ricos del Golfo, de Arabia Saudí, uno de los motivos por los que la relación por abajo no es tan "buena" como por las alturas políticas. Recordemos la vergüenza de la ley aprobada con el ex ministro de Justicia Al-Zind (el que fue defenestrado por bocazas al referirse al Profeta) mediante la cual se exigía un depósito económico cuando los matrimonios se celebraban entre una niña y un hombre de gran edad. De esta forma, se decía, la familia quedaba cubierta en caso de "devolución" (que solía ser el final tras unos meses). Al igual que con la herencia, la ley no combate la injusticia (heredar la mitad o el matrimonio infantil), sino que la confirma.


La ley sobre la custodia también se ha modificado, lo que permite una mayor dependencia ya que el marido puede reclamarla antes de la edad fijada (otro juego de edades). Si la mujer se casa, la custodia ya no pasa a la abuela materna, sino al marido, con un evidente agravio, ya que la mujer no puede hacer lo mismo. Es otro ejemplo de cómo se ha visto un peligro en la mejora de la condición de la mujer, en sus pasos hacia la igualdad.


El aumento de los matrimonios infantiles repercute evidentemente en la tasa de divorcios, como bien se apunta. En la medida en que es impuesto por la familia —ya sea por problemas económicos, por deseo de emparentar o por quitarse de encima un "problema"— está abocado al desastre. La forma de tener contraladas a las mujeres es cortar su acceso a la educación, que será lo que después podría proporcionarles una fuente de ingresos. El mundo laboral tampoco es un paraíso, debido al acoso sexual generalizado y que se ceba en especial en las mujeres divorciadas, una auténtica plaga.
La cuestión de la debilidad de las mujeres es esencial para su control. Sin educación y sin ingresos, pasa a depender de la pensión que graciosamente paga o no según su disposición. Reclamar una pensión es una labor penosa que provoca mayor debilidad.


La rebaja de la edad de los matrimonios fue una de las primeras cosas que plantearon los islamistas a su llegada al poder. La obsesión con las niñas es realmente una patología disfrazada de piedad en aquellas sociedades musulmanas que no se lo plantean como "problema" sino como "tradición". El problema, desde luego, es para las mujeres, que son casadas sin posibilidad de decidir. Hemos dado noticias de la propia prensa egipcia denunciando la celebración de los matrimonios por debajo de la edad legal. Se celebra pronto el compromiso y se espera a que lleguen a la edad en el mejor de los casos.
El trabajo de Mada Masr, firmado por  Karoline Kamel, incide en otro aspecto señalado al principio, una consecuencia de la crisis y que se añade a la mala situación, la violencia doméstica:

Here, the economic side of domestic violence, and women’s ability to escape from it, rears its head. CAPMAS worked with the National Council for Women and the United Nations Population Fund in 2015 to conduct a survey on the economic cost of gender-based violence. The survey, released in 2016, showed that women who have no income were more likely to experience spousal violence, and that the higher a woman’s income, the less likely she is to experience emotional or physical violence.
The survey found that women who had a monthly income of less than LE300 or none at all, and who did not own any assets or property, were more likely to be subjected to one or more types of violence at the hands of their husbands.
Divorced and separated women were the most likely to report having experienced violence, as well as financial controlling behavior, by their former husbands during the marriage. The survey’s results also “reveal that women’s belief that a wife must agree with her husband’s opinion even if she is not convinced, and that it is the man who must control the home, is associated with spousal violence.”*


Todo el sistema se base y ordena a partir de esta idea, el centro es el hombre, quien decide y ordena, quien administra y dispone, quien sanciona o castiga. Desde ese principio, la mujer es secundaria y víctima. El precio de la paz es la sumisión. Y la mujer que se ha negado o no puede soportar más la situación se expone a peligros dentro y fuera del hogar.
Esta asociación de falta de recursos educativos, profesionales y económicos aumenta las probabilidades de violencia, algo completamente lógico en quien ya desde su concepto del matrimonio ha ido buscando la sumisión y la ausencia de defensas. Ya en el matrimonio mismo está el germen de la desgracia que no tardará en desarrollarse.


Es muy propio del régimen egipcio el autoengaño o confundir las causas de los efectos. Aquí ya hemos tratado la decisión del gobierno de reducir el número de divorcios regulando el divorcio oral, del que ni siquiera la mujer se tiene porqué enterar. Cuando se entera de que ya no existe su matrimonio porque su marido se ha divorciado de ella, ya no hay nada que hacer. Otra tradición bien acogida por los "piadosos", que ven consagrada en ella otra profunda injusticia inadmisible a los ojos de cualquiera que no se aproveche de ello. Limitar los divorcios no es más que maquillar las cifras y, como en el matrimonio infantil, una forma de asegurarse el mantenimiento de la costumbre, que siempre favorece al hombre.

El régimen de al-Sisi no consigue desarrollar leyes que realmente signifiquen un avance para las mujeres, por mucho bombo que se dé a cualquier nombramiento o inauguración. Esta atrapado en su propio conservadurismo virtuoso, por un parlamento lleno de diputados retrógrados (con peticiones de que se hagan exámenes de virginidad en las universidades, que acepten con gusto la ablación u otras peticiones que afortunadamente no prosperan ante el escándalo social) y por una universidad de Al-Azhar que sigue en la idea del control religioso de la sociedad. El silenciamiento habitual de las diputadas incorporadas al parlamento (a las que pidieron a su llegada que moderaran su vestimenta)  es una señal de que la cuestión de las mujeres sigue pendiente políticamente. El régimen presume de tener cuatro ministras, lo que está muy bien, pero no son personas cuyas circunstancias se asemejen a las de la mayoría de las mujeres, que padecen, por ejemplo, un nivel de analfabetismo en zonas rurales muy por encima de los varones. Es fácil tener cuatro, cinco o diez ministras. Lo que no es fácil es hacer una política progresista para las mujeres si hay que enfrentarse a una sociedad que hace del conservadurismo tradicionalista bandera.


El régimen de al-Sisi es tradicionalista en lo moral y autoritario en las formas y las tradiciones son un arma de doble filo desde esa perspectiva. Su idea de la "moral" es aprovechada por los más conservadores para hacer ver que esa es la "naturaleza egipcia" o, como dijo una autoridad religiosa, "el egipcio es religioso por naturaleza", curiosa forma de mezclar la genética con la religión. Pero esto forma parte de la adulación permanente que sirve de control. Quien no lo es, se convierte en "no egipcio", un traidor o un renegado. Todo el sistema se autorregula con estos principios tautológicos en lo que el primero y el último pasan por la autoridad del varón y la sumisión de la mujer a las leyes creadas por él en el nombre de Dios.
El artículo de Karoline Kamel está acompañado de casos reales, de voces que dicen lo que no pueden decir habitualmente ya sea porque no son escuchadas o por temor a las represalias. El texto termina diciéndonos que las que hablan han cambiado sus nombres para no ser identificadas, En la realidad no resulta tan sencillo.


* Karoline Kamel "Divorce, violence and financial independence" Madar Masr 11/08/2018 https://www.madamasr.com/en/2018/08/11/feature/society/divorce-violence-and-financial-independence/