domingo, 5 de agosto de 2018

Algo se mueve


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Algo se mueve en Egipto. El hecho mismo del movimiento ya es algo importante, pero esta vez algo se mueve y emerge a través de la prensa oficial. En los regímenes tan controlados, la calma de la superficie parece ser la norma y los movimientos de las profundidades suben primero como pequeñas burbujas. Puede ser una mera ilusión, pero también una sutil forma de aviso.
Me han llamado la atención tres artículos publicados en Ahram Online y previamente e Al-Ahram Weekly, que son ambos medios estatales. Los tres reflejan tres críticas profundas a tres de los ejes de la narrativa oficial: a) la negación de la conspiración del la Revolución del 25 de enero; b) el distanciamiento de la juventud del régimen; y c) el olvido de Nasser y el papel de la revolución. Son tres temas cruciales en la construcción del régimen construido alrededor de al-Sisi. Utilizo deliberadamente "construido alrededor" porque entiendo que el golpe de Estado lo dio el "ejército" y fue Abdel Fatah al-Sisi, entonces ministro de Defensa, a quien pusieron al frente con el encargo de construir un régimen alternativo a lo que había surgido después de 2011, periodo convulso y en el que se percibían esos movimientos entre lo viejo y lo nuevo, entre las aspiraciones de libertad y modernidad del pueblo egipcio y la fuerzas que han  controlado su vida y destino durante décadas, que finalmente iniciaron un movimiento de frenada volviendo al régimen cada día más tradicionalista y conservador, con una idea monolítica de "orden" y "seguridad" que elude cualquier compromiso con libertades políticas ofreciendo en su lugar una farsa como la acontecida en las presidenciales (con encarcelamiento de los posibles rivales y fabricación artificial de un contendiente).
El primero en el tiempo de los artículos —en junio— lo firmaba Tewfick Aclimandos, profesor de Relaciones Internacionales del Collège de France y profesor visitante en la Universidad de El Cairo. Con el título "State actors and the revolution", Aclimandos analiza los argumentos que han estigmatizado la Revolución de 2011, el levantamiento de la Primavera Árabe en Egipto tras los sucesos anteriores en Túnez que le sirvieron de inicio, y la han llevado a aparecer como responsable del desastre económico, político y de seguridad siguiente.
El artículo se cierra con una evaluación general, una promesa de análisis futuros y una conclusión:

Moreover, the whole narrative may be deeply flawed, but the details can be interesting and revealing. The conspiracy theory is wrong, but this does not mean that Shuhayeb is wrong when he says that the Muslim Brothers decided early in 2009 to topple the Mubarak regime and started preparing to attack it.
He is also not wrong when he says that they counted on American support and on the regime’s tendency to try to gain time by postponing significant concessions, thereby multiplying the anger of public opinion.
In my next article I will examine the arguments of those who believe the Americans themselves planned the upheaval and bet on the Muslim Brotherhood. Suffice it to say here that the evidence for this is thin and unconvincing.
However, the Americans are not “innocents abroad,” and their behaviour can explain a lot of what happened.
The sentence that best captures my impression is a simple one: they did not know what they were doing.*


Como puede apreciarse en este final del texto, Aclimandos remonta la corriente oficialista que ha dejado que se responsabilice a la Revolución de lo acontecido después. La doctrina oficial considera el 30 de junio una rectificación de la deriva caótica del 25 de enero. Desde esta perspectiva intenta conjugar dos elementos clave, se presenta como portadora del espíritu que llevó a mucha gente —especialmente los jóvenes, ya que así se percibió el movimiento y lo fue sin duda— a levantarse contra Mubarak y justifica el golpe de estado. La contra pregunta formulada por el presidente al-Sisi estos días en la 6ª Conferencia Nacional de la Juventud. "¿quién nos llamó?" revela ese juego retórico que el régimen mantiene: fue el pueblo el que llamó a los militares y estos respondieron. Fue la excusa para el baño de sangre que supuso frenar las réplicas islamistas al golpe de estado —el "no-coup"—, un punto de no retorno.
Tewfick Aclimandos enjuicia el papel de los norteamericanos como falto de inteligencia más que como conspiradores contra el régimen, como se usó aprovechando el anti norteamericanismo. Recordemos las manifestaciones en contra de la embajadora Patterson, acusándola de connivencia con los Hermanos Musulmanes o los ataques a Hillary Clinton y Barack Obama. Egipto se encuentra entre los tres países más antinorteamericanos del mundo (junto a Turquía, curiosamente). Todo Oriente Medio cree y así se afirma de forma constante que los Estados Unidos crearon el Estado Islámico para destruir Egipto y el Islam. Todo esto, por supuesto, no forma parte de los discursos oficiales —Estados Unidos es aliado y financiador del ejército, además de otras ayudas—, pero sí es alentado y difundido a través de los medios extraoficiales. Es aquello que no necesita ser dicho por conocido.
La paranoia habitual de las conspiraciones se mantiene a lo largo y ancho del espectro y discrepar, como lo hace Tewfick Aclimandos en el artículo publicado en Al-Ahram Weekly y reproducido en junio por Ahram Online, no es fácil. Al menos, no es fácil en un medio oficial; tampoco en un medio opositor democrático, ya que tienden a situarse en la izquierda y ven un enemigo natural en los Estados Unidos, algo que —todo hay que decirlo— les ha dejado aislados frente a la pragmática diplomacia de los islamistas, que sonríen a quien haga falta si les beneficia, algo que hasta el Corán bendice. Y lo supieron hacer, engañaron a todos con su afirmación de gobernar para todos y se dedicaron realizaron una constitución islamista ignorando el sentir de la mayoría.


El siguiente artículo apareció en Ahram Online el día 1 de agosto (aparecerá en la versión impresa de Al-Ahram Weekly un día después, y lo firma esta vez un político, Hussein Haridi, antiguo asistente del Ministerio de Asuntos Exteriores. Su título "Persistent deconstruction" y es una dura crítica a los ataques dirigidos contra Nasser, contra su papel y su legado, en especial lo que el autor considera esencial en el desarrollo de Egipto, la nacionalización del Canal de Suez.
El autor comienza con la denuncia del olvido de estos hechos y de la figura de Nasser:

26 July is of a great historical and strategic significance in the modern history of Egypt. However, this year was a sad one.
In 2018, 26 July came and passed like a meteor. There was no celebration, either officially, nor in the media, whether the semi-official one or in the independent newspapers.
This deafening silence coincided with a fierce campaign against the July 1952 Revolution and late president Gamal Abdel-Nasser.**

El autor, como se puede ver claramente considera el olvido como parte de un ataque a la figura de Nasser. El hecho de que existan partidos nasseristas en la oposición crea un conflicto extraño en un régimen como el egipcio que tiende a fagocitarlo todo, a absorber todos los posibles hitos como parte de la historia que el gobierno encabeza.

Hay dos formas de afrontar la política, como voluntad repartida entre partidos, y otra —la que adopta el régimen— la que considera que el pueblo, el Ejército, el Estado y la religión forman parte de una misma entidad guiadas por una sola mano. Esta retórica es la más usada en un régimen que alza el discurso de la "unidad" frente al fragmentarismo (partidos) y el desgarramiento (los Hermanos Musulmanes y demás islamistas) que supone la destrucción de la "unidad". El problema es que este segundo camino necesita integrar las piezas que no siempre son fáciles de encajar. Es lo que ocurre con la figura y legado de Nasser.
Al-Sisi (y el régimen) se encuentra en el aprieto de tener que encajar una figura de la que los hechos la alejan. Quien cumple esta función con al-Sisi es Anwar El-Sadat, no en vano fue quien se le apareció en sueños para decirle que debía ser presidente y tomar las riendas del país. La figura de Nasser no es fácil de encajar cuando el piadoso Sadat se encargó de deshacerse de los nasseristas por la oposición a las nuevas orientaciones hacia los Estados Unidos e Israel, que se cerró con los acuerdos de Camp David, la llegada de las multinacionales y el dinero al Ejército.
Pero la parte más compleja y directa —también la más clara— es la que Hussein Haridi desarrolla tras establecer la importancia para el Egipto moderno de la nacionalización del Canal:

[...] This year there was seldom a mention of the anniversary. Of course, today’s Egypt is a completely different place of that lost Egypt that had dared to dream.
But it is no excuse for failing to celebrate 26 July. One has a feeling that modern day Egyptians, due to their daily and endless frustrations and lack of confidence in better tomorrows, no longer care about their past, however great that distant past was, and however inspiring that past had been for other nations around the globe.
Maybe someone in power thinks that by neglecting significant and important historical dates in the history of the nation new kind of political legitimacy for the post-June 2013 order will be born.
I am afraid working for a complete break with the high moments of the July 1952 Revolution would only embolden the Muslim Brotherhood, and the forces of the extreme right in the country, in their unending quest to regain power.
There was a parallel to such neglect and the green light to ascribe to the July 1952 Revolution all the political and economic ills of the nation.**


¿"Alguien en el poder"? La sustracción de la figura de Nasser del imaginario egipcio es una maniobra compleja y arriesgada. Nasser sigue siendo una referencia popular y  política, no solo en Egipto, sino en el mundo árabe. Da igual los errores cometidos, la historia es una reescritura constante y se borra lo que se quiera borrar.
La misma queja que se hacía en el artículo anterior, la de responsabilizar de todos los problemas a la Revolución del 25 de enero de 2011, se hace ahora con referencia a la revolución de 1952, la que llevaría a Nasser a la presidencia tras desprenderse del primer presidente, Mohamed Naguib, a quien el otro día citó en la lista al-Sisi.
Los problemas del Egipto actual casan mal con las promesas constantes de futuro, un futuro que se ve cada vez más lejos. Y más injusto. Lo que ha regresado al poder es la suma de intereses personales, gremiales y sociales de una clase que no lo ha abandonado nunca.
Las crisis económicas y políticas, a las que hace referencia el autor del artículo, son sobre todo el resultado del abandono del estado a manos de la rapiña, de la corrupción (cuya denuncia de la cifra total le costó la cárcel a Isham Geneina) y del autoritarismo que garantizaba la impunidad, especialmente en los treinta años del régimen de Mubarak. Hubo tiempo de construir un país moderno, pero la negligencia y el favoritismo lo impidieron. Las cifras de Egipto en sanidad, educación o cualquier otro sector social son claras. Ya hablamos el otro día del impacto de la población, de esos ya cien millones de egipcios a los que no se puede educar, sanar o alimentar y a los que se les quiere retirar el subsidio del tercer hijo después de haber retirado todo.


Hussein Haridi se queja, pues, de la desaparición de la figura de Nasser como artífice de una política propia e independiente. La nacionalización del Canal fue un enfrentamiento con los propios Estados Unidos. Aquí tampoco ha hecho mucho el régimen de al-Sisi,  cuya dependencia de Arabia Saudí ha dado lugar a uno de los episodios más conflictivos, el de la entrega de las islas de Tiran y Sanafir, caso único en las relaciones internacionales en el que un país entrega, regala o devuelve (según la versión) territorio nacional sin discusión. La radicalización del Israel de Netanyahu tampoco ayuda mucho al régimen ni la amistad de Trump, que como era previsible se volvería contra el "fantastic guy".
El autor es muy concreto en sus acusaciones: el olvido de Nasser no favorece al pueblo egipcio, que se ve privado de una de sus referencias. Solo favorece a sus enemigos declarados, la Hermandad Musulmana.
El artículo finaliza con una advertencia:

[...] Going back to the roots, celebrating national anniversaries, like the anniversary of the nationalisation of the Suez Canal, that defined Egypt in the second half of the 20th century, and made the country a symbol for progress, independence and the true incarnation of free national will, as well as turning it into a beacon of hope in the Third World, would make sure that the July Revolution would strengthen and deepen the legitimacy of the June 2013 Revolution.
A break between the two would chip away at the political legitimacy of the post- June political order.
Deconstructing the July 1952 Revolution is a very perilous road to take. Some former Egyptian presidents should have known better.**

De nuevo el sentido de continuidad histórica que los políticos —una cosa legitima a la otra— entra en acción. Es un discurso poderoso, que tiende a mostrar una cadena, a unos como continuadores de los otros. En el fondo, es una retórica providencialista en la que nadie toma decisiones, sino que es "llamado" por Dios o la Historia, o por ambos.
La ruptura de la cadena, como en las maldiciones, traerá consecuencias trágicas. Ni es un mensaje habitual en los medios oficiales. Apunta al interior del "poder" como responsables de lo que ocurre y responsabiliza también de lo que pueda ocurrir. Es este tono de advertencia de alguien que conoce el interior del régimen egipcio lo que resulta más chocante. Parece la idea de que se ha elegido un muy mal camino en muy malas compañías, dejando fuera lo esencial.
El tercero de los artículos va a una cuestión mucho más trivial, pero es la consecuencia lo que da la importancia al texto. Lo firma una joven, Dina Shehata, y apareció hace dos días en Ahram Online. La fecha es importante —los anteriores hablaban de conmemoraciones— porque coincide con un evento político al que se le ha dado importancia mediática y política, la 6ª Conferencia Nacional de la Juventud. Shehata es Investigadora Senior en el Centro Al-Ahram para Estudios Políticos y Estratégicos.
El tema del artículo es algo tan trivial que hasta el presidente se permitió en la Conferencia hacer un chiste sobre ello que fue recogido por los medios. No se trata de otra cosa que del Ki-Ki Dance, la última moda viral, bajarse del coche y bailar a su lado repitiendo los movimientos que le han hecho famoso.
En Egipto podemos pasar de la transcendencia de la Historia a la trivialidad reivindicada como parte de una forma de cultura distante de la oficial. Tras explicar en qué consiste el baile, la autora señala:

In Egypt, the Keke challenge has been performed dozens of times by Egyptian celebrities and lay people and by rich and poor.
Some have performed the dance to the original Drake song, while others have used Egyptian songs instead.
Adding further local flavour, the dance has been performed next to a moving tuk-tuk and to a moving hantour (coach).
Various scenes from old Egyptian movies have also been adapted to the song to show that the Egyptians were the first to do the Keke challenge.
While the Keke challenge is a joyful, youthful expression of the globalised Internet age, the state’s response to the Keke challenge has been predictably grim.
The Ministry of Interior has announced that dancing next to a moving car is a violation of traffic laws and that those who perform the challenge could be subject to one year in prison and a LE3,000 fine.
And while no one has yet to be arrested for performing the Keke challenge in Egypt, the government’s response highlights the widening gap between the dominant culture and youth culture in the country.
On the one hand, Egyptian society is increasingly youthful, with youth constituting approximately two-thirds of the Egyptian population.***


Frente a la retórica de los jóvenes modélicos que asistían a la Conferencia Nacional de la Juventud, Dina Shehata contrapone otra juventud que se reivindica mediática, global y divertida. Es el extremo opuesto que lo escenificado en la Universidad de El Cairo ante un público leal y formal, paternalista y oficial. Es una contestación desde las páginas oficiales de alguien que, por edad, no se identificas con un régimen que ha convertido a la juventud en un grupo adecentado para una fotografía familiar.
No se puede evitar pensar que el artículo es una contestación al propio al-Sisi y su chiste. El 31 de julio, The New Arab titulaba y señalaba:

Egypt's obsession with the Kiki dance is to blame for the rise in gas prices and the failing economy, according to President Abdel Fattah al-Sisi.
During an "Ask the President" conference at Cairo University, Sisi mocked  the viral Kiki challenge, which has swept social media.
The challenge consists of dancing outside a moving car to Canadian rapper Drake's "In My Feelings" song, which has led to the arrest of a number of Egyptians and bans enforced across the region.
"You keep riding cars and doing that Kiki miki thingy," Sisi said before bursting out laughing at his own joke, when speaking about the reasons for Egypt's failed economy.
The audience at the university - presumably feeling like they had no choice - laughed along at the autocrat's joke.
Sisi then turned around to the oil minister and jokingly said: "Hey, Engineer Tarek raise the price of petrol and don't worry," before he continued laughing.****


Hay que reconocer que el sentido del humor de al-Sisi no es precisamente agudo para las situaciones en las que se encuentra. No contentos con diseñar la "moral" y el "carácter" de los egipcios —como vimos hace unos días— parece que ahora le toca al sentido del humor.
Ligar el hundimiento de la economía egipcia, aunque solo sea como un chiste, a la juventud no es demasiado inteligente. Tampoco hacer chistes a su costa, especialmente cuando hacer chistes sobre al-Sisi te cuesta la cárcel, en donde ya hay algunos que han pagado su sentido del humor unidireccional. El último ha sido el rapero y poeta Galal el-Beheiri, condenado a tres años de cárcel hace unos días por "insultar al ejército", es decir, grabar un vídeo en el que hace como que desfila y saluda. No, no es bueno hacer chistes desde el poder porque se vuelven contra ti.


Es en este contexto en el que hay que entender el artículo de Dina Sehata, en este enfrentamiento asimétrico en donde el poder puede reírse de los jóvenes y de sus trivialidades en mitad de la pomposa Conferencia Nacional de la Juventud.
Explica la investigadora del Al-Ahram Center:

On the one hand, Egyptian society is increasingly youthful, with youth constituting approximately two-thirds of the Egyptian population.
Through growing access to technology, Egyptian young people have become part of a larger global culture and have embraced many of its values, including a yearning for a more liberal and democratic society where young people can express themselves joyfully and freely.
The dominant culture, on the other hand, is hierarchical, patriarchal, authoritarian and conservative. The state partakes in that culture and strives to enforce its values by exercising near complete control over the public sphere.
The arts and culture are seen in this paradigm as a means to advance nationalist and traditional values rather than as expressions of societal pluralism and diversity.
Hence, by tightening control over the media, the arts and culture, and civil society organisations through a variety of laws and regulatory institutions, old Egypt has left little space for young people to express their youthfulness and identity and has frowned upon independent expressions of youth culture.***

Son palabras dura y más viniendo desde el ámbito de la administración, en un medio oficial y tras la Conferencia en la que se consagra que los jóvenes están embelesados con al-Sisi.
Es un rechazo frontal a una cultura que es definida, como se ha señalado, como "hierarchical, patriarchal, authoritarian and conservative". Es difícil decirlo de forma más concisa. Los cuatro elementos retratan a la perfección lo que es el régimen de al-Sisi y su distancia de los jóvenes y sus intereses, algo que el régimen ya ha comprobado con su abstención masiva en las elecciones presidenciales.
El final del artículo es también de enorme claridad:

Thus, while seemingly trivial, the controversy over the Keke challenge is the latest instance among a series that highlights the widening gap between the young and the old in Egypt.
However, the dominant culture must eventually give way to a new and younger Egypt. Given the new technologies, it would be a Sisyphean effort to try to mould young minds using the methods of the previous century.
Young people today have access to alternative sources of information and are part of a global culture that promotes freedom, individuality and diversity.
Attempting to stifle and control all means of youthful expression can only be counter-productive in the short run and impossible in the long run.***

El juego de palabras entre "Sisi" y "Sísifo" no deja de ser un síntoma de rechazo de una cultura impuesta a los jóvenes desde el poder. Es esa juventud forzada a reírse de los chistes del presidente.
También aquí, como en los casos anteriores, se advierte de lo contraproducente de la política seguida. También aquí se considera que tendrá efectos negativos para el propio régimen. Lo que no queda claro es quién es el destinatario, el interlocutor. Hasta el momento, los que se querían quejar, se dirigían al presidente. Era, en el fondo, una forma de evitar la confrontación directa diferenciando gobierno y presidencia, régimen y presidencia. Ya no se recurre a eso. Lo más a ese "alguien en el poder".


A través de estos tres artículos se percibe un movimiento. No me refiero en absoluto a que hay un movimiento organizado, pero sí a que se percibe un cierto hartazgo producido por la llegada a su límite por el régimen de al-Sisi, una prolongación del de Hosni Mubarak, el innombrable pero rescatado presidente. Desde las primeras elecciones presidenciales se advirtió de su regreso lento pero seguro al primer plano. La creación de un partido político nacional, anunciada en el parlamento y de una falsa oposición augura que el régimen quiere repetir el modelo, treinta años en el poder. Y si pueden ser más, mejor.
Son muchos los movimientos de cansancio, de hartazgo por una retórica del éxito que no le llega a la gente más que como represión, recortes de subvenciones, subidas de precios, censura y la creación de un  nuevo patriotismo militarista y policial, amparado en lo religioso como forma de mantener alejados a esos definidos como peligros: ateos, LGTB, feministas, artistas, etc.
Pero no podemos soslayar un hecho, su publicación en Al-Ahram y Ahram Online, periódicos estatales tradicionalmente al servicio del poder. La debilitada prensa independiente tiene que tener cuidado para no ser arrancada del panorama mediático mediante detenciones, cierres o cualquier otra fórmula que sirva para silenciarla. Los artículos han salido, lo que daría muestra de cierta respuesta  desde dentro o incomodidad. La situación de malestar por lo acontecido con las nuevas leyes e instituciones de control de los medios y profesionales no debe ser ignorada. Tampoco el malestar que pueda haber ocasionado entre los militares el trato humillante dado al ex jefe militar Sami Anan, detenido por querer competir en las presicenciales con al-Sisi mediante maniobras administrativas, tema poco tratado pero que está ahí y del que han dado cuenta medios exteriores. Todo ello pesa en la forma de percibir las medidas económicas y sus efectos.
No sabemos el alcance de todo esto. No se trata de anticipar nada. Solo es la constatación de un malestar, de que la "sisimanía" pasó a mejor vida atrapada en su propio mesianismo y falta de realidad. No se puede controlar todo; menos todavía, todo el tiempo. La perspectiva de que el régimen no solo pretende perpetuarse sino que está empeñado en un proceso de adoctrinamiento general, como se ha podido ver es más de lo que la paciencia de muchos pueden aguantar. Mubarak no pretendía que le amara; al-Sisi, sí.
Nuestro artículo de hoy ha resultado más extenso de lo esperado, pero creo que era necesario realizar el comentario conjunto de estos tres textos. Si has tenido la paciencia de llegar hasta aquí, gracias.



* Tewfick Aclimandos "State actors and the revolution" Ahram Online 27/06/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/305704/Opinion/State-actors-and-the-revolution.aspx
** Hussein Haridy "Persistent deconstruction" Ahram Online http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/308903/Opinion/Persistent-deconstruction.aspx
*** Dina Shehata "The state vs the Keke challenge" Ahram Online 3/08/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/308998/Opinion/The-state-vs-the-Keke-challenge.aspx
 **** "Sisi is now blaming Kiki for Egypt's failing economy" The New Arab 30/07/2018 https://www.alaraby.co.uk/english/blog/2018/7/30/sisi-is-now-blaming-kiki-for-egypts-failing-economy





sábado, 4 de agosto de 2018

Doce medidas coptas


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las consecuencias del asesinato sin resolver del obispo Epifanio en el monasterio copto de Amba Makar (San Macario, en Wadi El-Natroun), han resultado sorprendentes. El asesinato en extrañas circunstancias, es decir, sin saberse nada de los motivos por los que el cuerpo presentaba una herida cortante y tenía roto el cuello, según trascendió en los primeros momentos, la poca eficacia —eso se ha dicho— de las cámaras de vigilancia internas, etc. ha debido dar lugar a diferentes tipos de especulaciones.
La primera "sorpresa", como comentamos anteriormente, es la rapidez con la que se señaló que no se trataba de un acto de "terrorismo", algo extraño —si no se sabe nada— cuando los coptos han sido declarados objetivo preferente por parte de las franquicias locales del Estado Islámico y de los radicales islamistas en diferentes zonas.
La palabra "terrorismo" asusta en la medida en que el gobierno se ha comprometido con la protección de los coptos, algo que no siempre funciona y que exaspera a los mismos coptos, que son contenidos en su furia por las autoridades religiosas para prevenir males mayores. Cada vez que se produce un atentado, la jerarquía copta se ve obligada a decir que se siente "protegida" y hacer un canto a la convivencia religiosa mientras surgen las voces de los que viven día a día lo contrario.
Las doce medidas tomadas por el sínodo tras el asesinato eran recogidas ayer por la mayoría de los medios egipcios:

Among the decrees was a decision to suspend for one year the accepting of new candidates who seek to become novices or monks in all monasteries of the Coptic Orthodox Church.
The church will also suspend the ordination of new monks as priests and archpriests for three years.
The church also decided to sanction monks who construct monasteries without its approval by stripping them of their monastic and priesthood degrees.
Moreover, "non-clerical persons" will be banned from attending the ordination ceremonies of monks.
The decrees also prohibit any media appearances by monks, their involvement in financial operations or attending weddings or funerals without the church's permission.
All monks have been given a one-month deadline to deactivate their social media accounts.*


Los decretos parecen tener un sentido claro, salvo circunstancias que se reserven en otra dirección: evitar la presencia en los monasterios de intrusos o, más concretamente la prevención de infiltrados. ¿Qué otro sentido puede tener si no la suspensión de las ordenaciones por un año? ¿Qué sentido la prohibición de que entre gente no controlada?

La cantidad y rotundidad de las medidas hace ver que el asesinato del obispo Epifanio es algo más que un crimen sin premeditación. Si se tratara de una cuestión personal, una venganza, por ejemplo, o de un robo, las medidas serían otras. Lo que dan a entender es 1) que existen muchos lugares creados por monjes de los que se sabe poco, y 2) que  tampoco se sabe mucho de quién está en su interior. Las limitaciones de las visitas parecen medidas destinadas a reducir los riesgos. Pero de estas medidas, la más compleja es la que suspende las ordenaciones por un año, realmente drástica y que siembra la duda sobre lo que pueda haber entre los novicios. La prohibición de asistencia a los seglares a ciertas celebraciones hace ver temor ante lo que pueda entrar.
La rapidez de las medidas y lo drástico de las mismas hacen ver un temor a posibles atentados. Pero también, como hemos señalado, transmiten la sensación de que la jerarquía no tiene control sobre muchos monasterios que han podido crearse por iniciativa propia.
En Egypt Independent se incide en uno de los aspectos llamativos, entre ellos la cuestión de las comunicaciones:

It added that any monk who commits the following acts shall expose himself to being stripped of monasticism and priesthood: appearing in media for any reason and by any means, being involved in financial dealings or projects not assigned to him by the monastery, and leaving the monastery without justification or prior permission of the abbot.
The rule on financial dealings applies even between monks and nuns, or for donations not given through the abbot, while the abbot’s permission will also be necessary to attend the wreaths and funerals of other monks.
The Synod provided monks with a one-month deadline to delete any pages or accounts they may have online, before the Church would take action.**


La prohibición de aparecer en cualquier medio es rotunda y el cierre de cualquier tipo de cuenta online antes de un mes es una especie de mordaza a la comunidad. El objeto de esta medida evidentemente es evitar que puedan ser preguntados u opinar sobre lo ocurrido al obispo Epifanio en el monasterio. El asesinato ha sido una buena excusa para evitar voces diversas dentro de la iglesia copta.
En otro de los artículos de Ahram Online se explica sobre las medidas: «Tawadros has previously reported comments expressed reservations about social media sites, saying that they have “sown differences and sparked wars.”»*** Como puede apreciarse, es la misma doctrina del presidente al-Sisi: una sola voz. La diferencia es que no se trata del país, sino de "sus" monjes.


La conexión del asesinato con internet no es clara, ya que no se percibe una causalidad que justifique la prohibición de las redes sociales. La idea de que las redes sociales sirven para crear controversias y enfrentamientos está en sintonía con la doctrina del régimen que, al no poder controlarlas, las descalifica. Pro otro lado, se intenta crear un Facebook "egipcio", que es la forma de usarlo para su propio control del país. La acción de papa Tawadros II de borrar su cuenta es un acto simbólico a la vez que real. Los revolucionarios del 25 de enero se paseaban con un  cartel diciendo "We want Facebook". Los tiempos cambian.
A la luz de lo anterior, es interesante que la declaración inicial de la jerarquía copta de que no ha sido un "atentado". Sin embargo, la mayor parte de las medidas tomadas de forma casi inmediata apuntan al temor de que pudieran producirse al no saber qué hay en los monasterios. Las medidas son tanto hacia el exterior (prohibición de las visitas) como hacia el interior (suspensión de las ordenaciones y amenazas de expulsión a quien no siga las reglas). Y esto no casa demasiado bien con la afirmación inicial, sino que la perfila en otro sentido muy distinto.


Sorprende la ausencia de una declaración oficial por parte del gobierno egipcio. Son los segundos más interesados en evitar que haya sido un atentado o un crimen de odio. Cada atentado hace crujir la pretensión de que el país es seguro, mantra repetido una y otra vez con vistas tanto al interior como al exterior. Los crímenes contra los cristianos, lo saben bien, reciben un tratamiento distinto en los medios internacionales (especialmente en los norteamericanos) que pueden hacer cambiar los fondos de ayuda cuando los propios coptos expresan en el exterior que no se sienten "protegidos" o que sí existe discriminación. Estas protestas ya han sucedido anteriormente como respuesta a los atentados durante sus celebraciones.
¿Existe el miedo de que ocurra, por ejemplo, algo similar al atentado contra la mezquita sufí, en la que los asistentes fueron sacados a la calle durante su celebración del viernes y ametrallados con total impunidad?
Cualquier precaución es poca, pero algunas de las medidas apuntan a que hay más problemas de los que hay a la vista. Las doce medidas tomadas no dejan de ser extrañas en su conjunto y algunos medios las resaltan aunque puedan tener su propia lógica desconocida. Sin más explicaciones, confunden más que aclaran. Habrá que esperar, aunque el cerco de silencio impuesto a la comunidad religiosa no lo hace fácil.


* "Coptic Church issues new regulatory decrees for monasteries following Bishop's death" Ahram Online 2/08/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/308959/Egypt/Politics-/Coptic-Church-issues-new-regulatory-decrees-for-mo.aspx ** "Coptic Orthodox Holy Synod issues 12 decisions on monasticism in Egypt"   Egypt Independent 2/08/2018 https://www.egyptindependent.com/coptic-orthodox-holy-synod-issues-12-decisions-on-monasticism-in-egypt/
*** "Coptic Pope Tawadros II deletes official Facebook account after new church social media rule" Ahram Online 3/08/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/308994/Egypt/Politics-/Coptic-Pope-Tawadros-II-deletes-official-Facebook-.aspx





viernes, 3 de agosto de 2018

Todo es medio


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Con el titular "UN experts condemn President Trump's media criticism" la BBC recoge un episodio más de la guerra de Trump y los medios. David Kaye y Edison Lanza, miembros de la Comisión Inter-Americana de Derechos Humanos advierten del peligro de las palabras de Donald Trump sobre los medios. La BBC reproduce un tuit de Jim Acosta, el corresponsal de la CNN en la Casa Blanca, en el que se recoge un vídeo con los insultos y amenazas que recibe el reportero de la cadena en su asistencia a un mitin del presidente norteamericano.
Tras recoger que Ivanka Trump se ha distanciado de su padre al considerar que son las "falsas noticias" y no los medios los "enemigos", la BBC recoge otro testimonio: «And on Sunday, the publisher of the New York Times urged the president to stop using the phrase "enemies of the people" after he launched a Twitter tirade against the media.»*
El lenguaje está lleno de sutilezas y su retórica tiene múltiples recursos para moverse entre la afirmación y la insinuación velada. Pero, más allá de las palabras, está el efecto que se busca con ellas y las consecuencias, deseadas o no, que puedan acarrear.
No es la primera vez que desde Naciones Unidas y diferentes instituciones internacionales se critican los ataques de Donald Trump a los medios. Es más, en ocasiones se le ha responsabilizado de los ataques contra los medios en distintos países. En concreto, se ha señalado que su doble movimiento, conspiración de los medios y falsas noticias —o causa y efecto— están permitiendo a regímenes autoritarios de todo el mundo minar el papel esencial de la prensa.


No deja de ser interesante que el presidente de los Estados Unidos considerado más mentiroso de la Historia sea quien más se queja de las mentiras de los medios. Trump representa una forma nueva de entender la comunicación política porque se ha cambiado radicalmente el ecosistema de los medios en todo el mundo. A diferencia de los autócratas que siembran la verdad, Trump siembra la duda. Se mueve más en el reino de la insinuación, lo que le permite toda una serie de recursos retóricos en sus discursos, que le sirven para hacer caer a sus seguidores en un mar confuso, lleno de negaciones, cambios, reinterpretaciones, desmentidos y autoelogios.
Lo esencial es que Trump ha formado un circuito retroalimentado al no necesitar a los medios convencionales, ya que alimenta al sistema mediante su propia generación de noticias. Trump no necesita a los medios para que transmitan sus ideas, sino que establece un diálogo beligerante con ellos. Los medios se ven obligados a contestar a sus afirmaciones. Como el mensaje general es que los medios mienten y que él es la víctima, lo que los propios medios hacen para responderle se convierte, a los ojos de sus seguidores, en la confirmación de lo expresado. La ambigüedad constante de muchos de sus mensajes, junto a las mentiras, completan el circuito comunicativo. Sus seguidores huyen de los medios señalados como "mentirosos", mientras que confían en lo que les repiten desde el sector de los micromedios que tienden a tener una audiencia pequeña pero muy fiel, como suele ocurrir con los medios radicales.
No podemos decir si Donald Trump está creando escuela ha aprendido de ella. No son cuestiones fáciles de establecer. Lo importante son las interacciones que provoca. Son muchos los regímenes autoritarios que ven en Trump una justificación de sus ataques y limitaciones a la prensa. Un ejemplo que vemos a menudo es el de Egipto. El régimen egipcio ha iniciado —lo hemos tratado en muchas ocasiones, al hilo de cada caso— una guerra con los medios interiores, a los que ha ido controlando o silenciando, y una batalla hacia el exterior que hace unos días se concretaba en la presión sobre los corresponsales extranjeros, a los que se dificulta el trabajo y la estancia bajo la acusación de que no informan "profesionalmente", de que expanden "falsas noticias", etc. Evidentemente, el sistema norteamericano tiene unas formas de defensa —jurídicas, profesionales, etc.— muy superiores a las que el tradicionalmente autoritario régimen egipcio aplica con pocas posibilidades de réplica. Pero la actitud de los "medios mientes", de "solo escúcheme a mí", la "conspiración mediática", etc. es muy similar. Erdogan hace lo mismo en Turquía, por no hablar de Rusia o China, que tienen control férreo de los medios.


A la pérdida de audiencia de los medios convencionales por el aumento de fuentes de información en el conjunto del sistema de comunicaciones se suma la potencia de los micromedios para constituir redes y redistribuir las informaciones. Mientras los medios tradicionales se preocupan por no ser "copiados" estableciendo mecanismos de control del acceso (lo que hace reducir la audiencia), los micromedios se ocupan de lo contrario, de ser clonados, repetidos, enlazados, etc. Su vitalidad está en el enlace, en la creación de redes, lo que favorece la creación de densas y fieles concentraciones de adeptos a un tipo de mensaje o a sus contenidos, políticos, en este caso.
Mientras los medios tradicionales dan la batalla del sustento económico, los micromedios dan la de la influencia global y el refuerzo de las actitudes. Unos menguan mientras otros crecen. La información es cara de producir y barata de distribuir. Los que fabrican noticias falsas han ganado esa batalla a través de la propia configuración del sistema. Donald Trump , por ejemplo, ya les facilita los tuits por lo que la información no tiene por qué ser elaborada. La posibilidad añadida de disponer de medios globales e instantáneos a través de la red, como los programas de radio, los blogs, Facebook, etc., permite que la amplificación sea máxima. Un poco es mucho con los micromedios.
Trump ofrece a los micromedios lo que necesitan, materiales con los que seguir existiendo. La información es lo que determina su existencia al contacto con los demandantes de ese tipo de noticias que reafirman sus posiciones.
Lo que se ha producido es una segmentación en función del tipo de medios y, sobre esta, según los contenidos. Trump era el material perfecto para este tipo de sistemas, un charlatán. Frente a los discursos meditados, Trump ofrece su primera respuesta, transmite en directo, sin mediadores. Son los medios los que recogen y redistribuyen sus propios materiales.


Más preocupados por sus tiradas, por la publicidad, por las audiencias, etc. los grandes medios tradicionales se mueven con enorme lentitud frente a las cadenas de micromedios que esparcen sus contenidos, que les son entregados directamente al ponerse en circulación. No necesitan ruedas de prensa, algo que Trump ha delegado y convertido en tortura para los medios tradicionales.
Cada mentira de Trump se puede montar en apenas unos segundos, en un tuit que llegue a millones. Desmontar cada una de ellas cuesta horas o días, esfuerzos de demostración, recolección de datos. Cuando finalmente se hace, la atención ya se ha fijado en otra cuestión, ya quedó olvidada. El tempo es desigual en cada caso. También lo es su naturaleza: la noticia fabricada es más "interesante" que su desmentido.

La noticia hace unos días de que Facebook ha desactivado diversas cuentas falsas destinadas a esparcir noticias falsas en las próximas elecciones norteamericanas del otoño, introduce el tercer factor: la presencia rusa como otro factor de ambigüedad y distorsión. La afirmación de Trump de que los rusos están trabajando para los demócratas es una de esas tonterías que en circunstancias normales no merecería la pena ni desmentir. Pero la "nueva normalidad" es muy distinta. La audiencia fiel lo cree, lo que significa que se irá implantando en las mentes de millones de personas que desean que eso sea cierto. No se acercarán a comprobar informaciones que  lo desmientan porque no lo desean. Es mejor pensar en la zona de preferencias, en la que se mueve el deseo.
La transformación del espacio de la información no ha sido entendida en toda su profundidad. El tipo de sociedad en la que estamos, con diferentes zonas de intensidad, es muy diferente a la existente hace poco más de una década. La información ya no es algo que nos llega desde los medios tradicionales, sino que todo es información porque todo se ha transformado en medio, del reloj de pulsera que informa de nuestra tensión arterial al teléfono que nos guía hasta una calle. En términos de la nueva sangre que fluye por el sistema, somos donantes y receptores universales. Recibimos, repetimos, emitimos.
Trump está sabiendo aprovechar el cambio de modelo, mientras que los que se le oponen siguen muchas veces con el viejo. No se trata de considerar lo nuevo mejor que lo viejo. La cuestión aquí es política: el modelo de Trump es más eficaz en sus resultados y tiene un coste: la erosión democrática. Los medios moldean la forma de percibir el mundo al procesarlo. McLuhan tenía razón.

"UN experts condemn President Trump's media criticism" BBC 3/08/2018 https://www.bbc.com/news/world-us-canada-45053406




jueves, 2 de agosto de 2018

El límite del tercer hijo


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En estos días en los que el foco político se ha centrado en las distintas cuestiones planteadas en la 6ª Conferencia Nacional de la Juventud, el presidente había dejado caer respecto a la cuestión del número de hijos, la frase "dos es suficiente", siendo interpretada como una percepción propia más que como una orden. Pero en Egipto ya no se distingue bien una cosa y otra.
El tema de la población —como tantos otros— es ambiguo en Egipto. Por un lado, se usa pomposamente la expresión "el país más poblado del mundo árabe" como una especie de exhibición de poder. La cantidad siempre ha sido una forma de apabullar a los que tienen alrededor. Con un concepto político religioso basado en la idea de fecundidad, el tamaño de las familias se considera una forma de poder. A más hijos, más puestos claves, más enlaces, más apoyos. La familia es la célula del poder. Una familia bien conectada es una familia poderosa. Una familia con muchos hijos ha sido bendecida por Dios, porque es él quien manda los hijos. No tener hijos, la esterilidad de la mujer es causa de repudio, como puede serlo no dar hijos varones. Esta cuestión no es solo egipcia, pero sí son los egipcios los que presumen de ser los más poblados y llegar, si no lo han hecho ya, a los cien millones de habitantes.
El número de hijos tiene un factor importante añadido: controla a la mujer, a la que se carga de hijos desde muy joven. Es la forma de tenerla controlada y en casa. La finalidad del matrimonio es la procreación, como es característico de las religiones abrahámicas. Se crece y se multiplica uno todo lo que puede extendiendo los genes familiares y piadosos.


Pero hay que mantener a esos cien millones, sobre todo cuando se trata de un estado basado en los subsidios y con una gran parte de la población de una enorme pobreza. La pobreza subsidiada es un enorme coste para el país. En los últimos tiempos, han surgido distintas voces advirtiendo de las consecuencias del crecimiento sin límite de la población. En ocasiones se ha hablado de ella —aquí lo señalamos— como el problema principal del país, un lastre enorme, junto a otros que impide, el desarrollo.
Egipto es víctima de su propio sistema, ya que el subsidio ha sido la forma de tener controlada a esa población. "Subsidio vs desarrollo" ha sido el conflicto. El desarrollo implicaría la mejora del país, pero este se ha visto frenado por unas enormes cantidades, millones de personas, sin acceso a la educación o a una educación de muy baja calidad, que es lo que ha servido para mantener a las elites en el poder sin demasiadas preocupaciones: ellos si podían recibir una buena educación, ya fuera en la universidades públicas o, mucho más cara, en la universidades extranjeras que han hecho allí sus propias sedes para favorecer a la clase alta del régimen que sí se lo podía permitir.
La crisis económica ha agravado las condiciones sociales y aumentado la pobreza. Uno de los ministros del anterior gobierno fue duramente criticado por hablar con desprecio de los inmigrantes que llegaban desde las regiones pobres del sur a la ciudad de El Cairo. Era ex militar y anterior responsable de los servicios de estadísticas. La foto que se publicaba de él tenía detrás el retrato de Hosni Mubarak.


En los últimos tiempos algunos ministerios sociales decían emprender seminarios y talleres para hablar a las mujeres del problema del exceso de hijos y crear conciencia del problema. Pero con cien millones y 32% de mujeres analfabetas y un 17% de hombres, datos de 2015, no es fácil. Los que no tienen nada, solo tienen hijos. Los datos se refieren solo la alfabetización, saber leer y escribir.
La cuestión religiosa no es baladí, sino otro añadido importante. Tener hijos es seguir los consejos de Dios, que nos bendice con ellos. Los religiosos siempre han fomentado los hijos para mayor gloria de Dios. Los islamistas y tradicionalistas ven en ellos la fuerza del futuro.
Pero hemos pasado del "dos es suficiente" de la Conferencia a "tres es sancionable". Daily News Egypt recoge la polémica en el parlamento con el titular "Controversy stirred among MPs over bill calling to cut subsidies for third child". Así nos lo cuentan:

Controversy stirred among parliament members (MPs) over a bill calling to cut subsidies for families’ third child as a way to regulate population growth, as some saw it as unconstitutional, while others welcomed it.
The MPs’ comments came in response to calls of some public figures to enforce a bill that was previously drafted to prevent subsidies for the third child in order to combat the increasing population growth rate.
However, calls for enforcement of the bill, drafted earlier this year by MP Mohamed Masoud, returned following statements of President Abdel Fattah Al-Sisi during the sixth National Youth Conference calling for Egyptians to regulate their offspring.
The bill, which included 13 articles, called on that state to develop and implement a residential programme aimed at balancing population growth rates by not giving benefits for a third child. The bill sought to label a family with four members as an “outstanding family”, which could receive distinguished treatment when willing to receive a loan for small projects.*


El problema que se plantea es grave y socialmente desastroso porque son precisamente los que más lo necesitan los que se verían privados de los subsidios. La medida es absolutamente clasista ya que los más ricos podrán seguir teniendo los hijos que deseen mientras puedan pagárselos. Son en cambio los más pobres, los que tienen un mayor número de hijos, los que recibirían todo el impacto de la medida. Hay algo más: hay muchos más pobres que ricos en una sociedad como la egipcia, tremendamente clasista y desigual, que ve en esta desigualdad la mano de Dios y celebra la pobreza como ocasión para ejercer la "caridad", uno de los pilares islámicos.
El exceso de población ha sido aprovechado para favorecer le emigración. Los que no encuentran forma de ganarse la vida emigran a otros lugares de oportunidades. Desde allí son un importante soporte de la economía nacional ya que envían parte de sus ingresos a casa convirtiéndose en financiadores del país. Así es en todos los países que tienen pocas posibilidades de generar riqueza en su interior. Esto es más claro en aquellos estados, como el egipcio, que se considera "propietario" de las personas. Si los que están dentro son mantenidos por los que están fuera, se reduce el gasto de los que demandan más ayudas.
El debate en el parlamento se centra en si es constitucional o no la medida de privar de subsidios a los que tengan un tercer hijo. Desde luego, este sería el menor de los problemas. El diario muestra los argumentos de unos y otros, pero la medida vuelve a poner en marcha el viejo argumento: es el pueblo la carga. Algunos articulistas lo han resaltado: el estado egipcio siempre hace recaer las causas de sus desastres sobre los ciudadanos. Con enormes distancias sociales, siempre se recrimina a los más pobres impedir que Egipto vuele más alto. Se soslaya el hecho de la responsabilidad en la existencia de la pobreza y sus causas.
Se recogen las palabras del presidente en la Conferencia y se añaden algunos matices:

During the youth conference, the president suggested regulating births and that each family should give a chance for itself of at least three or four years between each child. “Two children per family are enough,” he stated.
Al-Sisi asserted that the state is making great efforts in the file of population growth and that Egypt needs a long time to feel a result, as the issue emerged in the eras of former presidents Gamal Abdel Nasser, Anwar Sadat, and Hosni Mubarak.
The president also added that the state has refused to take legal action to limit the increase in population, whether through imposing fines or depriving citizens of privileges granted by the state.*

 Las diferencias entre la "multa" y "quitar subsidios" puede parecer enorme, pero lo importante son sus efectos y sobre quién recae. Volvamos a la idea anterior: sin multa, el rico puede seguir teniendo hijos y no le preocupan los subsidios, porque para eso es rico. Pagar la multa significa que hay que cobrarla y el pobre no tiene con qué pagarla. Es más sencillo quitarle el subsidio que supone cancelarle las ayudas que reciba del estado.


El presidente ha aprendido ya a apropiarse del futuro y a dejar el origen de los problemas a sus antecesores, de Nasser a Mubarak, dejando los políticos y de seguridad a Mohamed Morsi.
Los egipcios viven en el estado que se les ha diseñado. El paternalismo es el responsable de esta situación. Es consecuencia también de que a los militares les ha parecido una buena forma de controlar a la población con el grifo de los subsidios. Todo el mundo ha visto que son ellos los que les dan soluciones a los problemas que ellos mismos han creado.
La economía egipcia es parasitaria, tanto por una clase empresarial acostumbrada a hacer negocios en la sombra y con favoritismos, con el Ejército controlando con sus propias empresas el mercado y la producción, de la construcción de casas a la fabricación de leche maternizada, como por una población acostumbrada a los subsidios. Por los dos lados se ha generado un estado de corrupción y de arbitrariedad, que son los signos del poder absoluto que han tenido. Al que protestaba, se le hacía callar o se le retiraban los beneficios.
Recordemos uno de los casos de corrupción más escandalosos, el de la diferencia entre el trigo contabilizado y el existente realmente en los silos del estado, robo que se iba replicando en cada proceso, de la harina a la panadería. Finalmente se desarrolló una tarjeta inteligente para que la gente no se llevara más pan del que le correspondiera y el panadero no vendiera más del que tenía. La tarjeta inteligente supuso un nuevo proceso de corrupción que le costó el puesto al ministro y parte del equipo. Reuters le dedicó una investigación en 2016 al caso del trigo**.


La retirada de subsidios al tercer hijo será un choque brutal para la mentalidad social. Se ha estado precisamente favoreciendo lo contrario, el subsidio porque —como ocurría con el trigo, harina y pan— era fuente de enriquecimiento para los que sabían aprovechar el sistema a lo largo del proceso, de la compra del trigo a la compra del pan. La autoridad, en cualquier nivel, podía hacer que perdieras esos subsidios si tun comportamiento no era suficiente.
Será utilizado también para lo que el gobierno más teme, la agitación social por parte de los islamistas, que presentarán al régimen como alejado de los mandamientos divinos. Se presentará como un ataque a la familia musulmana, como un intento de reducir su fuerza controlando el número de hijos.
Si el gobierno ha realizado el cálculo de cuáles serán los subsidios recortados, probablemente no haya hecho el cálculo del coste social o cree poder controlarlo en la medida en que dicen que no será retroactivo. Los efectos colaterales pueden ser muchos, desde la falta de registro del tercer hijo, la falsificación de documentos o los abortos.
El discurso del sacrificio patriótico ya resulta monótono e irritante para muchos que ven caer siempre sobre los mismos el peso de la crisis económica y sobre todo las exigencias de transformación de una economía creada sobre enormes falacias. Se está pagando con creces lo que ha sido un irresponsable diseño (o falta de él) del estado.


El argumento de que son los pobres los que impiden que los ricos vivan mejor es de un retorcimiento hipócrita realmente notable, pero muestra a las claras las lacras del pensamiento clasista que lo cimenta, la creencia en que eres pobre porque, en última instancia, Dios lo quiere y ¿cómo luchar contra sus designios? El argumento de que cuando tengan menos hijos vivirán mejor se puede extender cuando haya menos corrupción, cuando haya menos autoritarismo, etc. Todos vivirán mejor y se regulará el número de hijos, algo históricamente demostrado: es la pobreza y la ignorancia la que hace crecer el número de hijos. Por el contrario, con un mayor desarrollo se produce la auto regulación.
Los subsidios son criticados con razón. Pero así se ha desarrollado el estado egipcio desde los años 40-50. Se ha mantenido porque interesaba tapar las carencias del régimen y controlar a los ciudadanos. Ahora el tamaño de la población es una carga difícil de soportar. Llevan dándole vueltas más de un año a qué hacer y este es el resultado. 
La cuestión es cómo hacerlo de manera más justa y no hacer recaer el peso sobre los más débiles. Quitar los subsidios es lo más fácil, pero también lo que producirá nuevos problemas sociales cuando se realice.


* "Controversy stirred among MPs over bill calling to cut subsidies for third child" Daily News Egypt 01/08/2018 https://eklutdvotyzsri.dailynewssegypt.com/2018/08/01/controversy-stirred-among-mps-over-bill-calling-to-cut-subsidies-for-third-child/
** "Egypt’s dirty wheat problem"  Reuters Investigates 15/03/2016 https://www.reuters.com/investigates/special-report/egypt-wheat-corruption/






miércoles, 1 de agosto de 2018

El asesinato del obispo Epifanio


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
He dejado pasar unos días por si aparecía alguna información. Pero pasados tres días, no hay nada. El hecho parece sacado de una novela de Agatha Christie, un nuevo caso en Egipto para Poirot. Creo que fue el diario estatal Ahram Online el primero en dar la noticia de esta manera: "Monk says death of bishop in Egyptian monastery not an act of terrorism"*
Egypt Independent resumía anoche lo que se sabía: «Bishop Epiphanius, who was leading Abu Makar Monastery, was found dead on Sunday with signs of injuries to his head by an unknown assailant. The Coptic Orthodox Church described the incident as “strange circumstances.”»** Fue encontrado en su celda. Las cámaras de circuito cerrado existentes en el monasterio no ofrecen nada sobre el agresor.
Las causas de que alguien aparezca muerto, en un charco de sangre con una herida cortante, no pueden ser más que cuatro a) motivos personales, b) un acto terrorista, c) un robo y d) un crimen de odio de tipo religioso. Los casos b y d son discutiblemente distintos. Los distingo porque el terrorismo suele tener cierta organización, mientras que el crimen de odio se puede dar como el caso del degüello del tendero copto de Alejandría, porque a un piadoso vecino le molesta que venda alcohol en su tienda. Si exceptuamos los motivos personales y el robo, lo demás puede diluirse porque el terrorismo ya conlleva su odio dentro.
Egypt  Independent muestra la serena actitud de las autoridades coptas:

Egypt’s Coptic Orthodox Church announced that authorities will open an official investigation into the death of Bishop Epiphanius, Head of the Saint Macarius Monastery, due to the suspicious circumstances of his death.
“Due to the shadowy circumstances surrounding the details of his departure, official investigations by formal parties have commenced, and questioning is now underway regarding this matter. We await what the results of these investigations will reveal,” the Church wrote in a press statement.**


No de lo que no parece haber dudas es que se trata de un asesinato. La posibilidad de que fuera tanto un atentado como un crimen de odio perpetrado por un fanático complicaría las cosas tanto al gobierno como a las autoridades coptas. La mesura de las autoridades coptas contrasta con la rapidez con la que se ha dicho que no es "terrorismo".
La situación copta hace que las autoridades eclesiales sean muy renuentes a complicarle la vida al gobierno, que oficialmente les ampara con el paternalismo habitual. Por eso cada vez que la realidad entra en contradicción con las hermosas palabras y los coptos sufren algún tipo de ataque sectario, atentado, etc., se producen tensiones entre los fieles, las autoridades de la Iglesia y el gobierno. Los fieles recriminan a su jerarquía la demasiada diplomacia empleada ante la situación real, que es bastante distinta a la que suelen describir. Hay poco idilio y mucho conflicto, especialmente en "zonas islamistas" en donde los coptos sufren acoso constante. Quejarse, piensan, solo podría traer perder lo poco que tienen.
De nuevo aparece la retórica del régimen. En estos días se ha puesto en marcha la idea de un "museo de la tolerancia", algo más destinado al exterior, donde las noticias de los ataques a los cristianos son evaluadas de otra manera, incluido la comunidad exterior copta, que mueve los hilos de protestas para que la protección de los coptos en Egipto deje de ser un discurso y sea una realidad. Hemos tratado en muchas ocasiones este problema. Lo hemos hecho cada vez que se produce un ataque sectario, un atentado o cualquier otra circunstancia contra los coptos.


No se trata ya de los ataques del Estado Islámico, que ha declarado a los coptos y a los sufíes y reformistas como un objetivo prioritario, demostrándolo con los hechos sangrientos, sino de las zonas en las que los coptos se encuentran desprotegidos de sus propios vecinos, que se han acostumbrado al acoso y han tenido que abandonarla ante la falta de respuesta de las autoridades locales y de los responsables de la gobernación.
Ayer se volvía a insistir en otra reunión ministerial en la necesidad de imponer la "moderación" por decreto:

Egypt's President Abdel-Fattah El-Sisi held a meeting on Tuesday with Prime Minister Mostafa Madbouly and Minister of Endowments Mohamed Mokhtar Gomaa to discuss strategies to counter extremist religious ideologies and promote the correct interpretation of Islam and its principals of tolerance.
Presidential spokesperson Bassam Rady said the meeting reviewed the endowments minister's plans to counter extremism while differentiating between well-established tenants of the religion and customs and traditions, by providing training for religious preachers.
The president called for promoting the correct and moderate interpretation of Islam and refuting the claims of extremist ideologies, which have no relation to the religion.***


La idea de que se puede imponer la moderación religiosa es completamente naif. Solo puede entenderse como una forma efectista de hacer ver que se está haciendo algo. La batalla del extremismo excede las posibilidades del gobierno, que solo se puede dedicar a tomar medidas de represión y persecución, como está haciendo en las campañas antiterroristas en el Sinaí. Más allá de esto, el extremismo crece gracias a las semillas plantadas desde hace décadas. La Hermandad Musulmana fue fundada en los años 20 del pasado siglo. Los mismos oficiales revolucionarios de los 50 se apoyaron en ellos  por su base social para poder sacar adelante el levantamiento militar. Luego se los quitaron de encima abriendo una guerra oscura y extraña. Están ahí, por más que se pueda encarcelar a sus líderes. Y siguen plantando semillas.
La cuestión es mucho más compleja porque lo que al-Sisi llama "moderación" incluye muchos elementos que cualquier persona mediantemente sensata cuestionaría, como la homofobia, la persecución de los ateos y de las religiones no abrahámicas, la veta patriarcal del conjunto, etc. "Moderado" aquí no es más que una etiqueta relativa a los que consideran "extremistas", pero no lo es en un sentido más abierto. Lo saben los activistas de derechos, los laicos, que están encerrados en las cárceles. Ellos entienden poco ese sentido de "moderado".  Como podíamos ver ayer por las declaraciones den la 6ª Conferencia Nacional de la Juventud, al-Sisi no es un moderado, sino que llama "moderación" a lo que él piensa sin dejar a los demás. Es una cuestión de etiquetas.


La creación de un Museo de la Tolerancia en Egipto —anunciada a bombo y platillo— es empezar la casa por el tejado. El obispo Epifanius no podrá visitarlo. Primero asegúrense de la tolerancia allí donde falla y después el museo.
Mientras no se resuelva el asesinato, la duda quedará en la mente de muchos. Para los coptos supone, además de una gran tristeza, el miedo por la falta de seguridad dentro de los propios monasterios. Decir que no es terrorismo, simplemente, tranquiliza al gobierno, pero no a los coptos que se sientan en el punto de mira.


* "Monk says death of bishop in Egyptian monastery not an act of terrorism" Ahram Online 30/07/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/308792/Egypt/Politics-/Monk-says-death-of-bishop-in-Egyptian-monastery-no.aspx
** "Egyptian prosecutors continue investigations into murder of Coptic Bishop" Egypt Independent 31/07/2018 https://www.egyptindependent.com/prosecutors-continue-investigations-into-death-of-egyptian-bishop/
*** "Egypt's Sisi, endowments minister discuss countering extremist ideologies" Ahram Online 31/07/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/308839/Egypt/Politics-/Egypts-Sisi,-endowments-minister-discuss-counterin.aspx"