martes, 9 de enero de 2018

Entre rejas y barrotes

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hay al menos dos casos complicados, al margen de los políticos y electorales, para la justicia egipcia en estos momentos. El primero de ellos es la detención y condena de una súbdita británica descubierta en el aeropuerto de Hurgada con múltiples tabletas de un medicamento que no es considerado "droga" en Gran Bretaña pero sí en Egipto. La mujer detenida en Hurgada ha sido condenada por tráfico de drogas e ingresada en la cárcel. Una de las peculiaridades del caso es matrimonio de "quita y pon" con un galante egipcio que se divorció automáticamente al ser detenida su ahora ya ex esposa.
La familia dice que le hicieron firmar una confesión sin saber lo que firmaba y que después, por error en la traducción, se declaró culpable. Ahora está en la cárcel al borde de la desesperación pese a los esfuerzos de la familia y de los medios británicos. Con su peculiar estilo, The Sun británico titulaba " ‘LIVING HELL’ Brit holidaymaker Laura Plummer secretly moved to Egypt hellhole jail crawling with ISIS fanatics despite British government desperately trying to stop the transfer" (27/12/2017). Un día antes, The Mirror también usaba la misma expresión para referirse a la prisión de Qena: "Inside the hellhole prison in Egypt where British woman Laura Plummer could be sent after 33-year-old is jailed for smuggling drugs " (26/12/2017).


En esas mismas fechas, el 27, Egypt Independent señalaba:

The UK newspaper the Mirror reported on Wednesday that the British Ministry of Foreign Affairs submitted an urgent appeal to the Egyptian government asking them to relocate British citizen Laura Plummer who has been jailed in Egypt over drug smuggling charges from the infamous Qena prison to another one in Cairo.
“The British shop worker’s family believes she will not survive the three-year term in an infamous jail in Egypt,” wrote the newspaper.
Plummer’s sister, Jayne Synclair, 40, said that the jail, which is an hour north of Luxor, will be even worse than the small police cell where Laura has been kept alongside 25 other women since the arrest.
“They’ve stolen everything from her and she’s too scared to stop them. She’s frightened to death of everything,” Synclair said.
“I can’t see Laura surviving this. She’s the softest, kindest woman.”
Synclair noted that a translation error happened during a court hearing on Christmas Day which led the judge to think Laura had pleaded guilty. An appeal is underway, but it could take several months.
Her lawyer Mohamed Othman said that “for someone to be found guilty of drug smuggling they have to be aware they are possessing narcotics. Laura did not know what she was carrying was a narcotic.”
The Red Sea Criminal Court, headed by Councilor Mustafa Amin Gadallah, sentenced Laura Plummer to three years in prison after determining she was guilty of bringing 290 pills of the pharmaceutical drug Tramadol into Egypt.
The 33-year old was initially arrested on October 9 at Hurghada Airport for possessing the pain-relieving drug, which is illegal in Egypt but not in the UK, due to its popular use as a heroin substitute.*


La prisión de Qena es calificada por un medio egipcio también como "infame" y lo que la británica detenida debe estar pasando allí debe ser bastante difícil de asimilar, tanto como para que la familia tema por su vida.
Pese a que todo el mundo señala que las tabletas de medicamentos no se metieron solas en la maleta, parece muy raro que la iniciativa surgiera de ella. También lo es que se acumulen los errores en el proceso, especialmente los que afectan a su defensa, en donde parece fallar todo, hasta los más elementales servicios de traducción que le hacen reconocerse culpable. Siendo estas cosas evidentes, lo sorprendente es que no haya una investigación más amplia del caso. Por muchas pastillas que llevara, alguien las esperaba, porque no es creíble que fuera ella el final de la cadena.
Pero el caso de Laura Plummer deja espacio en su crudeza a otro con más efecto local, la muerte de un joven de 22 años en una comisaría a las pocas horas de ser detenido, según se dice, por un asunto de tráfico de drogas. Al enterarse de lo ocurrido, cientos de personas cercaron la comisaría incendiando coches alrededor. El caso ha ido produciendo giros constantes.
El pasado día 6 se informaba desde el estatal Ahram Online:

A South Cairo prosecution ordered on Saturday that an autopsy be conducted on a man who died in police custody on Friday, and has ordered the detention of 40 people accused of attempting to storm the police station where the man died.
The death of the 22-year-old man, Mohamed "Afroto," sparked altercations between police and an angry crowd outside El-Moqattam police station in Cairo.
The prosecution has ordered a post-mortem drug test be conducted on Mohamed, who was being investigated for alleged drug trafficking.
Mohamed's family claimed that their relative was tortured to death in police custody.
According to the prosecution, Mohamed's body "showed no outward signs of injury".
The prosecution said that following Mohamed's death, 40 of his friends, family and others gathered in front of the police station where they torched two police vehicles and attempted to storm the station.
Later on Saturday, Egypt's Interior Minister Magdy Abdel Ghaffar ordered the department of inspection at the ministry to launch an investigation into the incident, Ahram's Arabic news website reported.**


Más allá de las circunstancias de las personas, el caso vuelve a poner en primer término lo que ha sido un tira y afloja entre el gobierno egipcio y las asociaciones de derechos humanos sobre las prácticas realizadas en las comisarías y la facilidad con la que se muere en ellas.
De la misma forma que el caso de Laura Plummer va a poner —ya lo ha hecho— el estado de las prisiones egipcias bajo foco constante, el de Mohamed Afroto, lo hará con los procedimientos en las comisarías y la brutalidad policial.
Dé lo que dé el test de drogas realizado al cadáver, no es la explicación de su muerte, procedimiento maniqueo con el que se trata de excluir de la sociedad honorable a las personas evitando la solidaridad con los detenidos y sus derechos. Hay una especie de argumentación general que trata de justificar lo ocurrido simplemente porque se encuentren restos de drogas o cualquier otro factor que conlleve la vergüenza social de las familias, que prefieren no reclamar. Aquí tratamos hace algunos años el caso de un joven muerto en manos de la policía donde se le ofreció al padre la posibilidad de aceptar una versión "decente", que no lesionara el honor familiar, o una que por el contrario lo hiciera llevando la vergüenza hacia la familia. Cuando el estudiante torturado y asesinado Giulio Regeni desapareció, las primeras versiones oficiales apuntaban a un caso de "homosexualidad", en cuyos círculos se podría haber movido, pero no funcionó. La aparición del cadáver cuando el gobierno italiano presionó con firmeza mostraba los signos de la tortura sin posibilidad de ocultación.


La presión de la gente en el caso, la firmeza de la familia, ha hecho que la autopsia vaya más allá de confirmar si tomaba drogas o no. Nadie aceptó la primera versión de que el cuerpo no mostraba señales de agresión. Los resultados los tenemos ahora en las páginas de Egypt Independent:

A Cairo prosecution office has ordered the detention of a police officer and a low-ranking policeman over the death of a young man in police custody on Friday.
The young man, nicknamed Mohamed Afroto, was arrested on Friday on charges of drug dealing and taken to a police station in Cairo's Moqattam district.
Prosecutors have also ordered the detention for four days of 43 people arrested on charges of storming the police station on Saturday following the man's death.
Clashes erupted between protesters and police on Saturday when news of the detainee's death spread. Protesters set fire to tyres and vehicles near the police station and police fired teargas and birdshot.
Protesters blamed police for the death, while his family said that he was tortured to death in custody.
However, the prosecution said the man's body "showed no outward injuries" and ordered an autopsy.
Egypt's Interior Minister Magdy Abdel Ghaffar ordered his ministry's department of inspection to launch a probe into the incident.***


Las detenciones de los dos policías, un oficial y un agente, tras las primeras inspecciones ya nos muestran que hay algo más que meros indicios de la brutalidad empleada contra el joven. Deja, una vez más, en evidencia la versión inicial de la Policía sobre la muerte por sobredosis en el interior de la comisaría.
Se acerca de nuevo el aniversario de la revolución del 25 de enero de 2011, un acontecimiento que el gobierno siempre teme. En uno de esos aniversarios murió por disparos de un oficial de Policía la activista y poeta Shaimaa al-Sabbagh mientras llevaba una corona de flores en homenaje a los caídos. Un 25 de enero desapareció el antes citado Giulio Regeni.
Un 25 de enero, día de la Festividad de la Policía, la gente salió a la calle a decir "¡basta!" alentados por la página en memoria de un joven asesinado brutalmente, torturado por la policía de la ciudad de Alejandría. El joven bloguero Khaled Saeed había denunciado en sus escritos la connivencia de la policía alejandrina con el tráfico de drogas. Lo cogieron, torturaron y arrojaron su cuerpo destrozado a la calle para recogerlo después diciendo que había sido un accidente de tráfico. Con Regeni fue lo mismo.


La detención de los dos policías cuando se acercan las fechas de la conmemoración de la Revolución de 2011 puede parecer un intento de evitar que la indignación vaya a más y pueda ser más difícil de controlar. En cualquier caso, los motivos tanto de la detención como de la muerte del joven Mohamed Afroto deben esclarecerse. También la justicia debe actuar como tal de forma consistente. El asesino de Shaimaa al-Sabbagh fue enjuiciado cuando las pruebas fueron innegables y los vídeos mostraban al oficial con la pistola en la mano disparando a la joven. Hasta el momento se había actuado contra los compañeros de al-Sabbagh considerándolos sospechosos e inventando una absurda trama. Al asesino se le condenó y al año se le volvió a juzgar, recortándole la condena a la mitad. Este procedimiento es frecuente: condena cuando hay atención y recorte cuando se ha relajado la tensión mediática. Si no hay más remedio, se condena para evitar el escándalo y, pasado algún tiempo, se revisan las condenas para dejarlas en nada. Es el pago por dejar las cosas tranquilas y evitar la indignación popular, el gran temor de unas autoridades acostumbradas a no tener que dar muchas explicaciones.


Pese a las explicaciones dadas tanto por el ministro del Interior como en ocasiones por el presidente, los informes sobre la situación de las prisiones y de las comisarías cuestionan lo que allí ocurre. Los casos de Laura Plummer y de Mohamad Afroto vuelven a atraer las miradas y las preguntas sobre el sistema.
Los dos casos son muy distintos entre sí, pero traerán "problemas" a las instituciones, Justicia y Policía. La proximidad de las elecciones, que acaban de ser convocadas hace también que se procure no producir más ruido del necesario. Y ambos casos lo están trayendo.
El drama de la historia egipcia es que trascurre entre comisarías y prisiones. No se libra el país de este siniestro protagonismo que tanto está condicionando su vida. No es extraño que el cineasta egipcio Mohamed Diab rodara su película "Clash" en el interior de un furgón policial, microcosmos metafórico, por el que pasaban unos y otros. Demasiada vida y muerte entre rejas y barrotes.

2016

* "UK appeals to Egypt to relocate British citizen Plummer from infamous Qena prison" Egypt Independent 27/12/2017  http://www.egyptindependent.com/uk-appeals-to-egypt-to-relocate-british-citizen-plummer-from-infamous-qena-prison/
** "Cairo prosecution orders autopsy on man who died in police custody, detains 40 for attempting to storm police station" Ahram Online 6/01/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/286693/Egypt/Politics-/Cairo-prosecution-orders-autopsy-on-man-who-died-i.aspx

*** "Two officers detained over Afroto’s death in Moqattam Police Station" Egypt Independent 8/01/2018 http://www.egyptindependent.com/two-officers-detained-afrotos-death-moqattam-police-station/



2012

lunes, 8 de enero de 2018

Delicias electorales

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Dice Ahmed Shafiq, siempre un  tipo raro, que se lo ha pensado mejor y se retira de la carrera presidencial egipcia, que como ya sabemos es un trayecto de alto riesgo y empinado. Al pobre coronel que se le ocurrió presentarse, le han caído unos cuantos años de cárcel, algo que convierte en legendario. Nunca se reconocerá el valor del coronel Ahmed Qonsowa, detenido, juzgado y encarcelado por proponerse como candidato presidencial con el uniforme puesto. Hay que decir que el hombre llevaba años intentando renunciar, pero en el ejército egipcio estas cosas no se admiten así como así, sobre todo si saben que le vas a disputar el puesto al Jefe.
A Shafiq también le han pasado unas cuantas aventuras desde que en su refugio en Emiratos Árabes Unidos se le ocurrió —por lo que pudiera pasar— grabar un vídeo que quedo como "plan B" por si le pasaba algo. El vídeo quedó en manos de su hija, en su teléfono para ser más precisos. Por algún extraño principio, el vídeo acabó en la cadena Al-Jazeera, que es el enemigo que saudíes, egipcios, jordanos y emiratís han elegido. En el vídeo, Shafiq se quejaba de haber sido secuestrado por su intento de presentación. Después de varias peripecias rocambolescas, Shafiq acabó expulsado o no se sabe bien como en un Egipto que donde es sospechoso de no se sabe bien qué. Recordemos que Shafiq fue el último primer ministro de Mubarak antes de su caída y que se presentó a la presidencia frente a Morsi. Perdió y se fue. Ahora dice que no lo ve claro. Sería el único en ver algo claro allí.
La noticia de la salida de Shafiq de la carrera presidencial ha llegado hasta El Mundo, de la mano de Francisco Carrión, prácticamente el único informante de lo que ocurre por allí. Escribe Carrión:

El militar retirado -que perdió por estrecho margen ante el islamista Mohamed Mursi en las elecciones 2012- ha protagonizado la vida política egipcia desde finales del pasado noviembre, cuando anunció su intención de disputarle la presidencia a Al Sisi en una entrevista con Reuters. Poco después, las autoridades de Emiratos Árabes Unidos -que le habían proporcionado refugio desde 2012- le deportaron a El Cairo.
En una extraña entrevista telefónica, concedida a un canal de televisión local tras su regreso a Egipto, Shafik negó haber sido secuestrado o retenido por el régimen egipcio en un lujoso hotel de las afueras de El Cairo. "Todo está en orden. He podido verle y no hay ningún proceso legal abierto contra él. De momento, no puedo dar más detalles", señaló escuetamente a EL MUNDO su abogada Dina Adli. Desde entonces, no se le había visto en público. Tampoco había concedido entrevistas.
Ya entonces Shafik abrió la puerta a congelar sus aspiraciones. Una retirada confirmada este domingo que deja expedito el camino al actual presidente y ex jefe del ejército, que buscará su segundo mandato y revalidar el éxito del 96,9% de los sufragios obtenidos en la cita de 2014, ensombrecida por una amplia represión y la baja participación. Sin Shafik en la carrera, Al Sisi, de 63 años, carece de rivales serios.
De momento, el único que ha anunciado sus ambiciones de retarle en las urnas es Jaled Ali, un abogado izquierdista de 46 años que ya participó como candidato en los comicios de 2012 y que aglutina a los activistas que desalojaron del poder a Hosni Mubarak desde la plaza Tahrir de El Cairo en febrero de 2011. "El régimen puede tratar de robar el futuro de su pueblo pero nada es para siempre", deslizó el letrado en una reciente entrevista con este diario. Su único escollo es la sentencia de tres meses de cárcel por insultar a la judicatura cuyo recurso ha sido aplazado hasta marzo, probablemente en plena precampaña electoral.*


Shafiq, como todo lo que surgido de los militares egipcios controladores de la política y la economía egipcias, es un personaje oscuro. Siempre se tiene la impresión en los acontecimientos en Egipto que solo cuenta lo que ocurre entre bambalinas. Se retira y todos nos quedamos con ganas de que nos cuente lo que deberá explicar, pero eso es mucho pedir y, sobre todo, atípico. Shafiq es un hombre del régimen por más que sea un rival interno del régimen. Sin apoyos de la institución militar (además de las económicas, ya que las políticas son comparsas) no se presenta un miembro del régimen.
La presencia de Shafiq en las elecciones habría sembrado desconcierto entre el electorado que está acostumbrado a situaciones maniqueas y caudillistas, a un nosotros frente a un ellos, sin saber muy bien quiénes son unos y otros. También el coronel encarcelado habría desentonado en la nitidez clarificadora que el votante requiere. Cuando al-Sisi se presentó, los diarios egipcios recogieron el caso de un votante que quería que se presentara siempre. Descubrieron que había dicho lo mismo cuando ganó Morsi. Quería votar una vez en la vida y ¡que dejaran de marearlo!
Cuando Francisco Carrión entrevistó al candidato Khaled Ali para El Mundo, este le describió así el régimen de Al-Sisi: «R.- Éste es un régimen cercano al salafismo. Entre Al Sisi y los ultraconservadores no hay grandes discrepancias. Existe un intento continuado de bloquear cualquier libertad y perseguir a novelistas o cineastas.»**


El caso de Khaled Ali da para hacer una de esas comedias bufas que tanto gustan a los egipcios. Un tribunal asistido por expertos de la defensa y la acusación están tratando de determinar si lo que llamamos en su momento el "dedo díscolo" de Ali tenía un forma insultante o es solo una manipulación editada por sus enemigos para que los jueces lo aparten de la carrera presidencial.
El caso es realmente insólito y no me resisto a recoger la descripción realizada por Egypt Independent:

One of the videos submitted to court as evidence against the lawyer allegedly shows him carried by protesters and leading chants outside the Supreme Administrative Court, after it issued a ruling stating that Tiran and Sanafir islands were Saudi Arabian territory.
In the video, Ali appears to raise his middle finger towards the Supreme Administrative Court, following their controversial ruling.
Ali had previously denied making obscene gestures, claiming that the videos submitted to the prosecution as evidence were edited.
He also claimed that the case against him is a political move made in response to his presidential bid, and the lawsuit he previously filed seeking to invalidate the maritime demarcation deal with Saudi Arabia.
The three witnesses who attended to court on Wednesday, Mohamed Samy, Safaa Elleithy and Magda Khairallah, are editorial experts and cinema directors.
Samy affirmed to the court that the video showing Ali making an indecent gesture was clearly edited, saying a middle finger was edited onto Ali’s left hand.
The judge asked Samy for his opinion in the report of the Union of Radio and Television (Maspero) experts, which argued that the video cannot be manipulated.
Samy replied saying that there were hundreds of specialized technical programs in video editing, adding that even before the emergence of these programs there were deception techniques used by directors in films.
The two other witnesses reaffirmed Samy’s opinion, saying that an additional finger is edited onto Ali’s hand in the video. The added finger has a lighter color than the rest of Ali’s fingers and is disproportionately larger in proportion to the size of his hand.
Ali further elaborated his thoughts on the forces driving the move, explaining that Sada al-Balad Channel – which originally broadcast the video – was owned by businessman Mohamed Aboul Enein.
Ali revealed he has a dispute with Aboul Enein, as Ali represented a number of former workers of the channel in lawsuits against it.
In court, Ali said that television host Ahmed Moussa, who broadcast the video on his program on Sada al-Balad, had previously broadcast fake videos.
“They are [fabricating videos] against me because I am the lawyer of workers,” he told the judge. “This case was fabricated because I plan running for president.”
Initially, it was lawyer Samir Sabry who filed a lawsuit against Ali to the Attorney General’s office, accusing him of making a gesture with his middle finger publicly.***


Según parece, los que manipularon el vídeo lo hicieron de forma ostentosa para que no hubiera dudas. Se les fue la mano. Hay que imaginarse las deliberaciones de los expertos, las preguntas del tribunal, las explicaciones... El dedo de Ali deberá pasar a la historia de los dedos presuntuosos, de los dedos extraordinarios. No es el dedo acusador, sino el dedo acusado.
Al que le cuenten que directores de cine y expertos en edición de vídeo están comprobando si el dedo insultante es real o es fruto de una chapuza de efectos digitales de edición; al que le cuenten que, por la otra parte, declaran los expertos de las televisiones estatales que juran que el dedo es real... probablemente no lo creería.
Pero está ahí; es historia. Son delicias electorales egipcias.


* "El ex primer ministro Ahmed Shafik renuncia a concurrir en las elecciones presidenciales" El Mundo 7/01/2018 http://www.elmundo.es/internacional/2018/01/07/5a52422a46163f557a8b45ef.html
** "Al Sisi es un dictador atípico que ha terminado regalando su propia tierra" El Mundo 5(01/2018 http://www.elmundo.es/internacional/2018/01/05/5a4e547122601d7f338b45d3.html

*** "Khaled Ali’s appeal against prison sentence is adjourned again" Egypt Independent 4/01/2018 http://www.egyptindependent.com/khaled-alis-appeal-against-prison-sentence-is-adjourned-again/




domingo, 7 de enero de 2018

Filtraciones egipcias o ¿existe el capitán al-Kholi?

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En Egipto no salen de un lío y ya están en otro. Esta vez el lío proviene de las acciones de Donald Trump, en concreto de su decisión de trasladar la embajada norteamericana de Tel-Aviv a Jerusalén, una fuente de problemas y disturbios desde que se hizo pública.
Desde ese momento, las acciones se han multiplicado tanto en las protestas callejeras por múltiples países musulmanes como en los ámbitos diplomáticos, incluido el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en donde Estados Unidos tuvo que caer uso de su derecho de veto quedando en patética soledad como única defensora de su medida.
Hoy, siete de enero, Egypt Independent titula "SIS refutes New York Times’ report on Egyptian Leaders’ acceptance of Jerusalem move"*. El titular puede parecer sorprendente si tenemos en cuenta que fue Egipto quien presentó la propuesta de condena del traslado de la embajada y la aceptación explícita y oficial con ello de la capitalidad de Jerusalén como capital del Estado de Israel. ¿Qué quiere decir este titular?
Ayer, The New York Times publicaba un artículo con el titular "Tapes Reveal Egyptian Leaders’ Tacit Acceptance of Jerusalem Move", suficiente para hacer estallar todos los mecanismos de alerta en la revuelta república egipcia. El periódico norteamericano sacaba a la luz unas grabaciones que hacían ver que la postura oficial no era exactamente la "real":

As President Trump moved last month to recognize Jerusalem as the capital of Israel, an Egyptian intelligence officer quietly placed phone calls to the hosts of several influential talk shows in Egypt.
“Like all our Arab brothers,” Egypt would denounce the decision in public, the officer, Capt. Ashraf al-Kholi, told the hosts.
But strife with Israel was not in Egypt’s national interest, Captain Kholi said. He told the hosts that instead of condemning the decision, they should persuade their viewers to accept it. Palestinians, he suggested, should content themselves with the dreary West Bank town that currently houses the Palestinian Authority, Ramallah.
“How is Jerusalem different from Ramallah, really?” Captain Kholi asked repeatedly in four audio recordings of his telephone calls obtained by The New York Times.
“Exactly that,” agreed one host, Azmi Megahed, who confirmed the authenticity of the recording.
For decades, powerful Arab states like Egypt and Saudi Arabia have publicly criticized Israel’s treatment of the Palestinians, while privately acquiescing to Israel’s continued occupation of territory the Palestinians claim as their homeland.
Trump Recognizes Jerusalem as Israel’s Capital and Orders U.S. Embassy to Move DEC. 6, 2017
But now a de facto alliance against shared foes such as Iran, the Muslim Brotherhood, Islamic State militants and the Arab Spring uprisings is drawing the Arab leaders into an ever-closer collaboration with their one-time nemesis, Israel — producing especially stark juxtapositions between their posturing in public and private.**


El artículo viene a dejar en evidencia la diplomacia de los países árabes, cuestiona su compromiso con la causa palestina y los hace cómplices encubiertos de Israel, el gran enemigo, traicionando a sus propios pueblos, ante los que alienta el distanciamiento con Israel. Ayer, mismo, como ejemplo, la prensa egipcia recogía la condena popular a un conocido académico por haber dado una conferencia en Israel: "Egyptian Academic Saad Eddin Ibrahim Under Fire For Attending Conference at Israeli University" Egyptian Streets 5/01/2018). ¿Una farsa? Probablemente, porque son muchos los que son atacados por visitar Israel o recibir a un embajador en su casa, mientras que hay otros que realizan en la sombra o semisombra beneficiosos negocios muy lucrativos directa o indirectamente, como han denunciado algunos de los acusados de mantener contactos con Israel.
La hipocresía sería una muestra más de la falta de transparencia, por un lado, pero también de la profunda hipocresía que hace que los gobiernos presuman de su actitud anti israelí, haciendo que esta crezca socialmente, para después mantener una diplomacia paralela que protegería al estado de Israel. En el caso egipcio, es bastante sangrante por ser precisamente el máximo beneficiario de las ayudas norteamericanas tras los acuerdos de Camp David. Los gobiernos jugarían al populismo manteniendo en las calles y medios una actitud de desafío hacia Israel, mientras que en la sombra la actitud sería otra.
The New York Times señala:

For decades, powerful Arab states like Egypt and Saudi Arabia have publicly criticized Israel’s treatment of the Palestinians, while privately acquiescing to Israel’s continued occupation of territory the Palestinians claim as their homeland.
But now a de facto alliance against shared foes such as Iran, the Muslim Brotherhood, Islamic State militants and the Arab Spring uprisings is drawing the Arab leaders into an ever-closer collaboration with their one-time nemesis, Israel — producing especially stark juxtapositions between their posturing in public and private.
Mr. Trump’s decision broke with a central premise of 50 years of American-sponsored peace talks, defied decades of Arab demands that East Jerusalem be the capital of a Palestinian state, and stoked fears of a violent backlash across the Middle East.
Arab governments, mindful of the popular sympathy for the Palestinian cause, rushed to publicly condemn it.
Egyptian state media reported that President Abdel Fattah el-Sisi had personally protested to Mr. Trump. Egyptian religious leaders close to the government refused to meet with Vice President Mike Pence, and Egypt submitted a United Nations Security Council resolution demanding a reversal of Mr. Trump’s decision. (The United States vetoed the resolution, although the General Assembly adopted a similar one, over American objections, days later.)**

Desde la información sacada a la luz por The New York Times, todo esto no sería más que puro teatro. No es la primera vez que se escucha esta "doble moral" (en los países árabes gusta mucho la expresión "doble rasero" aplicada a Occidente). La situación de muchos estados depende de este extraño e hipócrita equilibrio entre lo que ocurre en las calles y lo que ocurre en las relaciones diplomáticas entre los gobiernos. Se puede entender que haya situaciones que requieran cuidado diplomático. Pero lo importante aquí es el falso populismo que hace que los líderes de los países implicados —el más señalado es el presidente egipcio, país que presenta oficialmente la propuesta de resolución ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas— después pongan en marcha la maquinaria mediática del estado en sentido contrario.


Las llamadas que el capitán del Servicio de Inteligencia egipcio hace son a los profesionales de los medios. Si la doble actitud de los países no es demasiado sorprendente, el papel de los medios tampoco. Las acciones controladoras sobre los medios del gobierno egipcio para asegurar la popularidad del presidente de cara a su presentación en las próximas elecciones hacen que la mayoría de estos estén bajo su control y muchos deseando hacerlo. Los profesionales conocen este tipo de llamadas de los servicios de inteligencia. La orientación de los medios es una parte de su trabajo. Al-Sisi ha cumplido el sueño que mantiene en vilo a Donald Trump, el control de la mayoría de la prensa gracias a los controles establecidos a través de los bloqueos y cierre, el uso de los medios estatales  y la compra por los amigos de los medios hostiles, de los que van saliendo los profesionales que no se pliegan a transmitir las visiones oficiales.
Se señala en el periódico norteamericano:

The hosts Captain Kholi called all heeded his advice, and most other voices in the state-owned and pro-government news media across the Arab world were also strikingly muted, even unemotional, about the status of Jerusalem. Such a response would have been all but unthinkable even a decade ago, much less during the period between 1948 and 1973, when Egypt and its Arab allies fought three wars against Israel.
Shibley Telhami, a scholar of the region at the University of Maryland and the Brookings Institution, called the Arab states’ acceptance of the decision “transformational.”
“I don’t think it would have happened a decade ago, because Arab leaders would have made clear they wouldn’t live with it,” he said. Instead, he said, preoccupied by concerns about their own stability, the Arab leaders signaled that — while they may not like the decision — they “will find a way to work with it,” and “with a White House that is prepared to break with what had been taboos in American foreign policy.”
Two spokesmen for the Egyptian government did not respond to requests for comment for this article. Captain Kholi could not be reached.
Television talk shows play a formative role in shaping public debate in Egypt, and Egyptian intelligence services often brief the presenters of the programs about messages to convey to the public. The hosts typically prefer to characterize the conversations as journalists talking to sources.
In addition to the call with Mr. Megahed, three other audio recordings of strikingly similar telephone conversations with the same intelligence agent, Captain Kholi, were all provided to The Times by an intermediary supportive of the Palestinian cause and opposed to President Sisi. The origin of the recordings could not be determined.**

Estos últimos apuntes sobre el origen son interesantes. Suponen que existe una facción al menos que puede tener acceso a este tipo de informaciones y que las ha podido hacer públicas. Que el filtrador se presente como "apoyo de la causa palestina" y "opuesto a al-Sisi" ya es un detalle interesante. Pueden ser ciertas las dos, la mitad o ninguna.


El argumento de que esta indiferencia de fondo sobre la cuestión de la capitalidad de Jerusalén y el traslado de la embajada norteamericana obedece a la preocupación por sus propios problemas y la necesidad de enfrentarse a unos enemigos comunes —Irán, el Estado Islámico y los Hermanos Musulmanes— no deja de ser sorprendente. Ninguno de estos enemigos necesita que se le añada la cuestión de la capitalidad israelí; tienen entidad propia cada uno de ellos.
El final del artículo de The New York Times tiene una última sorpresa para acabar de demostrarnos que la foto de la caja del puzle tiene poco que ver con las dos mil piezas que contiene:

All three recipients of his calls pledged to convey his messages, and some echoed his arguments in broadcasts. “Enough already. It got old,” Mr. Megahed told his viewers about the issue of Jerusalem.
In his conversation with Mr. Megahed, however, Captain Kholi added an extra flourish. He charged that Egypt’s regional foe Qatar and its ruler, Emir Tamim bin Hamad al Thani, were the ones guilty of collaborating with Israel.
“You also will say that Tamim and Qatar have secret ties to Israel. You know all that,” Captain Kholi told the talk show host.
“Obvious ties,” Mr. Megahed replied. “My pleasure. My pleasure. I will include it in the next episode, God willing.”**

El final es digno del último episodio de la temporada de una exitosa serie televisiva. La introducción de Qatar, al que Arabia Saudí, Emiratos, Jordania y especialmente Egipto acusan de lazos con Irán, el Estado Islámico y los Hermanos Musulmanes, como aliados secreto de Israel, se parece demasiado a lo que aquel militar egipcio dijo a los medios, que Hassan el-Banna, el egipcio fundador de los Hermanos Musulmanes, era en realidad un judío sionista que buscaba la destrucción del islam. Se quedó tan ancho y, como el señor Megahead, muchos los dieron por bueno dentro de este mundo conspiratorio que supera cualquier retorcida ficción.
¿Que necesidad tenía el probable capitán  Ashraf al-Kohli de meter a Qatar en el nuevo lío a menos que esperara que las cintas se escucharan? ¿Era necesario para convencer a los pro régimen, que lo escuchan y repiten todos los días?


Por su parte, en Egipto han tenido que reaccionar rápido para frenar las informaciones sacadas a la luz por The New York Times. Desde los iraníes a la prensa norteamericana pasando por todo el mundo, han recogido que al-Sisi hace una cosa y dice otra. Lo que le crea un gran problema interno y algunos externos.
En Egypt Independent se puede leer, tras el titular que señalábamos al principio del texto:

Egypt’s State Information Service (SIS) on Saturday denied the veracity of a report by The New York Times claiming that Egyptian leaders have accepted the decision by US President Donald Trump to move their embassy to Jerusalem.
The report, published on Saturday 6 January, titled “Tapes Reveal Egyptian Leaders’ Tacit Acceptance of Jerusalem Move” by David D. Kirkpatrick, the Times’ international correspondent based in London, said the newspaper obtained four audio recordings of an alleged Egyptian intelligence officer talking to the hosts of several talk shows in Egypt.
The intelligence officer, Capt. Ashraf al-Kholi, told the hosts that instead of condemning the decision, they should persuade their viewers to accept it.
SIS said in a statement that The Times’ report claims that Kholi is an officer with the Egyptian General Intelligence without presenting its readers with the slightest evidence as to the truth of this piece of information or that a person by this name exists in the first place.
It added that Mofid Fawzy is a journalist who stopped TV presenting years ago contrary to the claim made in the Times’ report.
Also, SIS said that Saeed Hassaseen whose talk show stopped several weeks before the Jerusalem decision and who does not currently present any other TV show. It reported that Hassaseen denied that he received a call on Jerusalem, affirming that he does not know at all a man by the name of Ashraf al-Kholi.
The renowned movie star Yousra has no relation whatsoever to presenting TV talk shows and is working in the movie and acting industry in Egypt and the Arab world as well, a fact Mr. Kirkpatrick should have been aware of given his long stay in Egypt, the SIS statement added.
It said that Yousra denied knowing someone by the name Ashraf al-Kholi, or that she discussed with anyone the issue of Jerusalem and that she has spoken or expressed views on political subjects to any media outlet, adding that she was not present in Egypt during the period specified in the report.
She further announced that she will seek legal action for bringing her name into these alleged leaked audio recordings as this amounts to an affront to her reputation as a big movie star.
Azmi Megahed, the fourth name in the Times report, denied knowing a man by the name of Ashraf al-Kholi, the newspaper said.
The Times’ report contains allegations regarding Egypt’s position on the Jerusalem issue mentioned in the so-called “audio recordings.”
It is inappropriate for The New York Times, a reputable newspaper, to publish such allegations, SIS said.
Egypt’s positions on international issues are not derived from alleged leaks from an anonymous source, the SIS statement said, adding that Egypt’s positions are conveyed by the President, the Minister of Foreign Affairs and in official statements.
All of the entities in charge have expressed, in word and deed, the inalienable position on Jerusalem in the United Nations and other international organizations with disregard for the threats of the US Permanent Representative in the UN to cut aid to countries including Egypt over UN Jerusalem vote, the statement added.*


Lo cierto es que antes de que estas informaciones salieran las campañas contra el gobierno egipcio señalando su falta de reacción ante el anuncio del traslado de la embajada. La iniciativa ante el Consejo de Seguridad era disparar con balas de fogueo ante la previsible acción de veto norteamericana. En medios como The New Arab los titulares críticos ante la parálisis egipcia o más directamente contra el presidente al-Sisi se sucedían unos a otros.
La información presentada por The New York Times es más dañina para al-Sisi que para Egipto. Hoy los medios de todo el mundo se hacen eco de esta noticia que los servicios de inteligencia egipcios desmienten de una manera un tanto extraña. Si el capitán Ashraf Al-Kholi no existe, todo lo demás se desmonta por sí mismo. Puede que no exista el "capitán" pero sí las llamadas. También es extraño que la gestión de algo así se haya hecho vía telefónica. No suele ser lo habitual, aunque mayores meteduras de pata se han visto. ¿Quién hizo las grabaciones y cuál era el fin? Los que las cedieron a The New York Times, nos dicen, eran pro palestinos y anti al-Sisi.


Tampoco está claro el objetivo final. El único que sale resplandeciente es Donald Trump, que queda convertido en un genio de la diplomacia paralela. Consigue trasladar la embajada y los líderes árabes le dan la razón por lo bajo frente a sus soliviantadas poblaciones, enemigas de Israel. A Israel no parece que le beneficie demasiado esta "revelación", ya que podría obligar a los dirigentes árabes a tomar posiciones abiertamente en contra del traslado. La idea vendida de que Qatar es una aliada de Israel no deja de ser sospechosamente sorprendente.
¿Verdad, mentira, ambas cosas? ¿Creíble? ¿Por qué no, si es lo que piensa mucha gente sin necesidad de filtraciones? ¿Creíble, sí? A veces se llega a la verdad por un camino de mentiras. Puede ser también que las llamadas fueran reales, pero no lo fuera el capitán. Pero entonces, ¿por qué tan poco énfasis en la negación de su existencia? Choca también la peculiaridad de los personajes llamados. Si las grabaciones existen y son reales y ellos creían que hablaban con un representante de la Seguridad, ¿era esto cierto?
¿Dice alguien la verdad? The New York Times cree decirla, al menos eso es lo que les han contado. Los servicios secretos egipcios no son precisamente la institución más fiable. ¿Dicen ellos la verdad entonces? El problema principal es que, llegados a este punto del juego, ya no se sabe muy bien quiénes son los amigos en la partida.
Puestos a hacernos preguntas egipcias quizá deberíamos volver a preguntarnos, por ejemplo, quién le dio a Al-Jazeera el vídeo del candidato presidencial Ahmed Shafiq, robado del teléfono de su hija. Quizá haya que saber en qué guerra se ha producido esta filtración, si en la presidencial o en la regional o en una más amplia o en una muy lejana. La pregunta sobre quién es realmente el objetivo, el perjudicado por todo esto, podría ayudarnos a comprender este puzle, este peculiar arabesco.




* "SIS refutes New York Times’ report on Egyptian Leaders’ acceptance of Jerusalem move" 7/01/2018 http://www.egyptindependent.com/sis-refutes-new-york-times-report-egyptian-leaders-acceptance-jerusalem-move/

** "Tapes Reveal Egyptian Leaders’ Tacit Acceptance of Jerusalem Move" The New York Times 6/01/2018 https://www.nytimes.com/2018/01/06/world/middleeast/egypt-jerusalem-talk-shows.html




sábado, 6 de enero de 2018

Trump, una extravaganza histórica

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El daño que ha hecho a Donald Trump la publicación del libro de Michael Wolff, en mi opinión, le ha afectado en dos puntos esenciales: la distancia entre cómo se percibe respecto a cómo le perciben los demás y la siembra de desconfianza sobre los que le rodean. Puede haber otros, pero creo que esos dos puntos explican el estallido de Trump, la ira desatada tras la publicación.
Una persona del temperamento de Trump, acostumbrado a que no se le contradiga, es una persona condenada al desengaño explosivo. Durante la mayor parte del tiempo, los que le rodean tratan de evitar la confrontación directa, pero al alejarse, salen a la luz todas las contenciones, como ha ocurrido con Steve Bannon, por ejemplo, en el que se ha focalizado gran parte de la ira. Eso se conecta con la segunda parte: la confianza en los equipos. Una persona con las debilidades y carencias de Trump tiene que estar rodeado de un equipo de absoluta confianza, devoción si es posible. Este aspecto ya se resaltó, desde sus propias declaraciones anteriores, cuando debía formar un equipo. Trump no se fía de casi nadie, por eso la familia ha sido una baza importante para los puestos de confianza.
El hecho de que se citen 200 fuentes próximas a Donald Trump para la elaboración del libro de Wolff ha hecho saltar todas sus alarmas. Cada vez que niega lo que se cuenta en el libro, aumenta la probabilidad de ser cierto. Es una regla que se traduce en el consejo de no remover demasiado lo que se quiere que pase desapercibido. Trump ha hecho lo contrario: ha montado el gran escándalo y ha tratado de prohibir la venta del libro, algo que las ha acelerado e intensificado. El libro de Wolff será probablemente uno de los grandes bestsellers del año, con Donald Trump y sus ataques de ira como mejor promotor.


En The New York Times, Peter Baker escribe sobre la tradición que enfrenta a los presidentes de los Estados Unidos con los libros publicados por personas próximas que plantean unas imágenes diferentes a las que se han percibido gracias al acceso directo a la trastienda política. Lo que se veía desde fuera, ahora se nos muestra desde dentro. Muchos presidentes, explica el periodista, se han tenido que enfrentar a obras que nos les han gustado mucho a cargo de sus ex colaboradores o por sus declaraciones en libros de periodistas e historiadores. Señala Baker:

What is different about Mr. Bannon’s stark assessments in Michael Wolff’s new book, “Fire and Fury: Inside the Trump White House,” is not that a former aide would speak out, but that it would happen so early in a presidency. Most books of this sort appear later in a president’s tenure, or even after its end, not before the one-year anniversary. But then again, Mr. Trump’s White House has burned through staff so quickly that the usual patterns have accelerated dramatically.
In a way, what is shocking about the book is that its depiction of a capricious, uninformed and erratic president is not really all that shocking. Indeed, while the White House and various others challenge the accuracy of specific episodes in the book, its broader portrayal largely squares with the journalistic coverage of the past year based on the president’s own staff.
Many readers and viewers have become numb to the stories after watching them play out in public day in and day out. Twitter has made clear that Mr. Trump veers wildly from subject to subject, fight to fight. Fact checkers have made clear that he has a strained relationship with the truth. 
Mr. Bannon is quoted in the book saying things that other advisers have said confidentially for months — that the president is stunningly undisciplined with no patience or interest in learning and driven by intemperate, sometimes absurd motivations. At one point, Mr. Bannon describes Mr. Trump acting “like a 9-year-old,” an observation that has power not because it was unique to those who worked for the president but because it is now on the record in Mr. Bannon’s name.*


Lo sorprendente de la obra de Michael Wolff no es lo que nos descubre, sino lo que nos confirma. Casi nada de lo que hay en el libro es sorprendente; de todo ello hay muestras. Lo que impacta es, como suele decirse, verlo junto, en un día a día y ¡en tan solo un año!
La última observación de Baker, las fuentes, es la reacción del que sabe que se ha "equivocado" en la elección del colaborador o asesor. De Trump se ha dicho de todo, pero ahora lo importante es quién lo dice. La ira de Trump tiene un "objeto" sobre el que centrarse: Bannon. Cuanto mayor sea la proximidad, mayor es la traición. Bannon era quien le dio la orientación a Trump y puso a su servicio todo un entramado informativo. Él era el estratega y su arte debía ser el de asesorar sin que lo pareciese, "¡qué buena idea se le ha ocurrido hoy, jefe!". En el momento en el que esta ficción se rompe, el narcicismo de Trump no lo soporta.
Egipto es uno de los países en el que el impacto de lo que haga Trump es mayor. La "amistad" del presidente norteamericano con el "fantastic guy", el presidente al-Sisi, se ha vuelto muy complicada después de que los egipcios descubrieran la capacidad de manipulación de Trump.
Lo debieron descubrir ya con el caso de la liberación de Aya Hijazi, la activista egipcio-norteamericana encarcelada, que Trump presentó como un triunfo propio frente a una dictadura. Lo que se trató de vender en Egipto como "normal" gracias a que fueron los jueces quienes la ponían en libertad —no una intervención extranjera que violara la soberanía—, se convirtió en un acto de sumisión ante el poder recuperado de los Estados Unidos en las manos del nuevo presidente. Era una puñalada por la espalda a Egipto. Trump vendía que era él quien había sacado de la cárcel egipcia a la activista y al-Sisi era el horrendo dictador que la había encarcelado en una sombría prisión. Trump siempre será un vendedor de sí mismo.


Lo ocurrido con el traslado de la embajada de Tel Aviv a Jerusalén ha dejado al gobierno de al-Sisi muy debilitado en cuanto a su proyección internacional ya que se vuelve complicado citar a los Estados Unidos. Ha hecho que su "amistad" pase a ser tóxica en un momento en el que Egipto se enfrenta a unas elecciones presidenciales. Por ello ha sido quien presentó ante el Consejo de Seguridad la petición contra la acción de Estados Unidos. Sabían que no saldría adelante por el veto, pero necesitaban seguir vendiendo liderazgo ante el mundo árabe. N ha servido de mucho. Se verá en los próximos recortes. "¡Lo que vamos a ahorrar!", sentenció Trump tras el desaire en Naciones Unidas.
La lectura de Trump en Egipto es un interesante ejercicio de cálculo de la imagen a sabiendas que afecta a la del presidente al-Sisi. De esta forma, podemos leer el siguiente titular en el estatal Ahram Online: "Tillerson backs Trump as book casts mental health doubts"**. Mientras The New York Times y la casi totalidad de los medios mundiales consideran que la personalidad de Trump es cuanto menos peculiar, el diario egipcio resalta la defensa de Tillerson. Pero el texto publicado también nos deja entrelíneas detalles de Trump:

Washington's chief diplomat Rex Tillerson found himself obliged to defend President Donald Trump's fitness for office Friday after a bombshell new book called into doubt his mental health.
In an extraordinary portion of a television interview on foreign policy challenges, Tillerson was asked about claims that Trump has a short attention span, regularly repeats himself and refuses to read briefing notes.
"I've never questioned his mental fitness. I've had no reason to question his mental fitness," said Tillerson, whose office was last year forced to deny reports that he had referred to Trump as a "moron" after a national security meeting.
And, even in defending Trump, the former ExxonMobil chief executive admitted he has had to learn how to relay information to a president with a very different decision-making style.
"I have to learn how he takes information in, processes it and makes decisions," Tillerson told CNN. "I'm here to serve his presidency. So I've had to spend a lot of time understanding how to best communicate with him."
But Tillerson emphasized the right decisions had been made and that the United States is in a stronger place internationally thanks to Trump's policies.
"He is not a typical president of the past, I think that's well recognized -- that's also why the American people chose him," he said, insisting that he does not expect to be asked to resign in the coming year.**


La expresión de Tillerson "a very different decision-making style" es casi un eufemismo. La excepcionalidad de Trump es indudable, pero solo la consideran "positiva" sus apoyos. No sabemos exactamente cuánto tiempo le llevó a Rex Tillerson "comprender" cómo funciona la cabeza del presidente Trump. Ha habido presidentes de todos los órdenes en la Casa Blanca, pero Trump va a batir los records de estimaciones sobre su salud o estabilidad mental. Por muy esquiva que pueda ser la definición de "salud mental", la coincidencia de tantos en cuestionar la de Trump plantea un caso insólito en la historia de la democracia estadounidense (y probablemente en la de todo el mundo). No se habla aquí de manías, fobias, etc. que pudieran manifestarse, de las que supongo habrá un amplio anecdotario en la Casa Blanca. Se habla directamente de salud mental, de inestabilidad mental.
El largo artículo en Ahram Online señala otro elemento coincidente con la salida del libro de Wolff:

The publication came as it emerged that at least a dozen members of the US Congress were briefed last month by a Yale University professor of psychiatry on Trump's mental health.
"Lawmakers were saying they have been very concerned about this, the president's dangerousness, the dangers that his mental instability poses on the nation," Bandy Lee, a doctor, told CNN.**

Recordarán los pacientes lectores al artículo que le dedicamos a la denominada "Norma Goldwater", una norma ética que impide a los psiquiatras emitir cualquier tipo de diagnóstico sobre una persona a la que no hayan tratado directamente. Surgió cuando en 1964 la revista Fact publicó un artículo respaldado por más de 1.000 psiquiatras sobre el candidato Barry Goldwater "entrando" en su mente. Los profesionales de la psiquiatría trataban de evitar que su campo fuera un arma política.
Sin embargo, si repasamos las noticias sobre esta cuestión, la prensa está repleta desde 2015-16, con las primarias y la posterior campaña presidencial, de informes, artículos, etc. a cargo de profesionales calibrando la estabilidad mental de Donald Trump. Por supuestos, los que afirman lo mismo sin tener titulación son incontables.


Se reafirma con ello la idea de Peter Baker en The New York Times: lo escandaloso del libro es que confirma lo que ya todos sabían. El acto heroico de Rex Tillerson de "reprogramarse", tirando por la borda todo lo que sabía sobre la comunicación de la especie humana para poder comunicarse con Trump, lo acerca a "El milagro de Anna Sullivan". Finalmente, consiguió establecer contacto. A menos, claro está, que sea una ilusión y solo crea entenderle.
Michael Wolff ha abierto una senda. Los colaboradores, asesores y empleados de la Casa Blanca han visto el efecto del libro. Más de uno estará tentado a seguir ese camino en cuanto que —es cuestión de tiempo— el jefe tenga un día peor de lo habitual. Los acuerdos de confidencialidad que Trump ha importado del mundo de los negocios tienen que demostrar que están por encima de la Historia. El presidente forma parte de los Estados Unidos, no es dueño de su imagen, algo que Trump nunca ha entendido. Se lo han recordado muchas veces pero no ha querido entenderlo. Pagará sus consecuencias. La agencia France Press escribe:

El jueves, un abogado de Trump envió una carta de 11 páginas al editor del libro conminándolo a suspender su publicación y distribución.
"El señor Trump exige que se interrumpa y evite cualquier publicación, divulgación o distribución del libro", y además que los responsables publiquen "una retractación plena y completa así como un pedido de disculpas", pidió el abogado de Trump.
"Además, por favor envíe de inmediato una copia electrónica del libro (...) y vía mensajero una copia en papel a esta oficina para que podamos evaluar adecuadamente las declaraciones contenidas", añadieron los abogados del presidente al editor.
Sin embargo, poco más tarde la editora anunció la decisión de adelantar el lanzamiento del libro a raíz de una "demanda sin precedentes".
Desde el miércoles, cuando se conocieron extractos de su contenido, el libro encabeza todas las listas de demanda de compra anticipada.
El volumen -que desde la víspera ya circula por las redacciones de Washington, inclusive la de AFP- muestra a la Casa Blanca sumergida en un caos constante y generalizado en la disputa por una fracción de poder y un Trump incapaz de imponer orden.
En referencia a la carta del abogado de Trump, Wolff comentó este viernes que deseaba saber "a dónde le envío unos chocolates. Porque no solamente me está ayudando a vender mi libro, sino que también me está ayudando a probar el punto central del libro".
En opinión del autor, "es extraordinario que el presidente de Estados Unidos trate de impedir la publicación de un libro. Eso no puede pasar. No ha pasado con otros presidentes", advirtió.***



Trump se ha convertido en la mejor publicidad para el libro de Wolff y la peor para él. En cualquier caso, no se debe olvidad que es una persona que se alimenta de energía negativa. Trump no se va a derrumbar por lo que se diga de él. Los que se deberían ir derrumbando son sus apoyos, que es el verdadero objetivo. Trump debe llegar al final de su mandato, es cierto. Lo importante es en qué condiciones y si el mundo lo va a soportar.
Trump está destinado a ser un subgénero político, una extravaganza [1] histórica, cuyo análisis tendrá que basarse en herramientas más allá de la lógica "normal". Trump es un gigantesco error de la democracia americana, el taller de prueba de las demás democracias. Es la demostración de un fracaso del que toman nota los dictadores del mundo. Es la prueba de la debilidad del sistema cuando se relajan los mecanismos de vigilancia y aumenta la manipulación; cuando los intereses económicos se anteponen a los de la sociedad y cuando la ideología solo tiene a su alcance discursos llenos de retórica hueca y patriotera. Trump, sí, es un  síntoma de algo que hay que curar en la sociedad que le ha llevado hasta la cumbre. Él no tiene cura.
Quizá lo más práctico sea lo que hace Tillerson, decir que ha conseguido establecer contacto con el jefe e interpretar sus señales traduciéndolas a alguna lengua conocida tratando de evitar el máximo de desastres.
 
[1] "An extravaganza is a literary or musical work (often musical theatre) characterized by freedom of style and structure and usually containing elements of burlesque, pantomime, music hall and parody. It sometimes also has elements of cabaret, circus, revue, variety, vaudeville and mime Extravaganza may more broadly refer to an elaborate, spectacular, and expensive theatrical production." Wikipedia.

* Peter Baker "For Trump, Book Raises Familiar Questions of Loyalty and Candor" The New York Times 5/01/2018 https://www.nytimes.com/2018/01/05/us/politics/trump-fire-fury-book-loyalty.html
** "Tillerson backs Trump as book casts mental health doubts" Ahram Online 6/01/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/9/286673/World/International/Tillerson-backs-Trump-as-book-casts-mental-health-.aspx

*** "Allegados de Trump cuestionan su "capacidad de gobernar"" AFP 5/01/2018 https://www.afp.com/es/noticias/24/allegados-de-trump-cuestionan-su-capacidad-de-gobernar-doc-vq2f44