sábado, 3 de septiembre de 2016

El peligroso juego de la salud o la siguiente gota en el vaso

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Con todavía los ecos en la prensa de la desesperación de los padres intentando conseguir los paquetes de leche infantil, Egyptian Streets se centra en un gran titular (como debe ser) y una breve información (hay poco que decir). Mientras los escándalos médicos por las carencias o fraudes se acumulan en Egipto, desde la India llega un nuevo mensaje que los egipcios reciben ya con escepticismo:

Egypt’s Minister of Trade and Commerce Tarek Nabil announced on Friday that an Indian medical care company is set to construct a medical city in Egypt, investing $US 1.6 billion.
Nabil, who is currently in New Delhi as part of an Egyptian delegation headed by Egypt’s President Abdel Fattah Al-Sisi, said an agreement had been reached with the Indian company to built the city that will include hospitals and medical centers and facilities, reported MENA.
The name of the company was not reported by MENA, but the Minister reportedly said that company representatives would visit Egypt shortly to discuss the implementation of the project.*


Lejos de la patria, parece que el mundo es de otro color; allí sobra el dinero y la confianza para construir nuevas capitales, hospitales, centrales nucleares, ciudades enteras, más cárceles (por supuesto)... en Egipto.
No hay visita al extranjero de la que no se vuelva con la promesa de turistas, inversores, constructores... que desoyen las advertencias sobre la situación económica, política y social que a diario los analistas —nacionales e internacionales— apuntan. Todos son convencidos por el carismático El-Sisi. Y él convence a los egipcios. Pero la realidad no salta de las primeras páginas. El Canal, el proyecto emblemático del gobierno, fue financiado por bonos patrióticos. Lo pagaron los egipcios de sus bolsillos. El presidente se puso su uniforme y cortó la cinta.
La noticia del viaje se cierra con la visita del presidente El-Sisi a la tumba de Gandhi. Un bonito recuerdo. Ya ahora a China. ¿Hay tumba de Confucio o valdrá la de Mao?


Mientras tanto las noticias egipcias sobre la sanidad empeoran o quizá sería mejor decir que sencillamente no tienen reparo en salir a la superficie apartando la propaganda. Y salen porque la gente ya no se calla. El escándalo es que no aparezcan.
Egypt Independent titula y advierte "Medical shortages — a riot is brewing"**. No se refiere a la cuestión de las familias buscando leche para los bebés. Los casos son más amplios desde hace tiempo y los hospitales públicos están desabastecidos. Las quejas en la sanidad egipcia no son nuevas y las denuncias de los propios médicos han sido constantes. Tuvo más protagonismo su huelga para defenderse del acoso al que le sometía la Policía para obtener falsos partes de lesiones. Los médicos se declararon en huelga y comenzaron una campaña de denuncias del estado de los hospitales con fotografías en medios y redes sociales.
Pero ahora se trata de desabastecimiento dramático de medicamentos. La primera parte del artículo es para dar protagonismo a las personas desesperadas por conseguir medicamentos sencillos para tratamientos de enfermedades crónicas. Niños esperando en las consultas a que los padres vuelvan de las farmacias a donde han tenido que ir a comprar las medicinas más elementales; personas desesperadas porque ven que no van a poder comprar los medicamentos cuyo precio se ha disparado... todo un muestrario de casos humanos luchando por sobrevivir por cosas como soluciones salinas o glucosas, ausentes o con precios claramente especulativos.

Dr. Mohamed Hamdy, a manager of a pharmacy in Shubra, confirms the problem with obtaining IV solutions of this sort.
”There is a severe shortage in saline solution and it’s been going on for about a year now," says Hamdy. "It used to be very cheap, so everyone could afford it. It only cost LE3.50. Now it costs up to LE7, and in some pharmacies it goes for LE15, because there is a low supply of it in Egypt. I get on average 10 visitors a day to my pharmacy asking for the solution.”
Dr. Nasser Gamal, who owns a pharmacy in Ain Shams, reveals that he was hit by the shortage about two months ago, when prices shot up very fast. He explains that even pharmaceutical sales representatives are selling a box of 12 solution packs for LE100. This represents a price increase of 350 percent. He recounts a family who came up from Beni Sueif to find glucose solution for their sick relative. They wanted to buy any amount possible and all he could give them was the last pack he had. This wasn’t enough, naturally, and the patient died.
Gamal says it was a huge mistake on the part of the Health Ministry to shut down the factory that manufactured these solutions. He says the closure resulted in the death of many people who suffer from kidney failure or diabetes.
The problem is exacerbated, he says, by the fact that some companies horde their stores of these solutions to increase demand, pushing up prices and profits.
“There are investors who want to open these factories again, but the government refuses to grant them the necessary licenses," he says.
Furthermore, according to Gamal, a company that manufactured shoddy solutions in Beni Suef tried to use this opportunity to pressure the Health Ministry to allow them to resume their operations after they had been closed down for violations. The ministry refused the request.**


Una mezcla explosiva y vergonzosa de ineficacia y desaprensión especulativa, de juego infame con un sistema que es incapaz de satisfacer las necesidades sanitarias de un pueblo algunas de cuyas enfermedades —la Hepatitis-C, por ejemplo— tiene el mayor número de enfermos en el mundo. ¡Triste récord de enfermedad y de ineficacia! El recuerdo del vergonzoso invento militar para acabar con el SIDA y la Hepatitis-C todavía sale a relucir de vez en cuando.
Cada egipcio podría contar muchas historias de sus peripecias personales y familiares por los hospitales del país. Son historias que los periódicos no cuentan por no ser noticias sino una triste realidad cotidiana. Pero conozco muchas historias de desesperación, de inoperancia y de soberbia médica.
En estos día saltó a los medios una historia que muestra esa desesperación. Saltó en Egipto, pero también en algunos medios europeos y es la historia de un niño de trece años que hizo solo la peligrosa ruta de la migración hasta Italia en busca de ayuda médica para su hermano menor. Euronews la contaba así:

Ahmed Mahmoud, a thirteen-year-old boy, has travelled alone from his hometown in Egypt to seek medical treatment for his little brother who suffers from the blood disorder thrombocytopenia.
Ahmed’s journey started on board the boat of a people smuggler in the Egyptian port city of Alexandria.
He eventually arrived in the Italian city of Florence carrying medical documents describing his brother’s medical condition.
The quality and availability of healthcare in Egypt has been described as patchy.
When he arrived in Italy, the young boy told a police officer on the Italian island of Lampedusa that he wanted his younger brother to survive.
The officer, Maria Volpe, explained why she took Ahmed from Lampedusa to Porto Empedocle.
“To see a 13-year-old boy who risks his life, crossed the sea and comes in Italy only to ask for help to save his brother is a new story, among so many human cases. He said: ‘I`m here because I want to help, I want to save him and continue to play with him.”
The Italian government have decided to admit Ahmed’s family and treat his brother at no cost to them.
Authorities in Egypt meanwhile have urged the family to seek treatment there.***


Es fácil para el gobierno, una vez que el caso se ha vuelto un escándalo, decir que el tratamiento sea gratis. Pero eso no supone ninguna garantía para el hermano de Ahmed. Su supervivencia dependerá de donde caiga en el "patchy" sistema sanitario egipcio. El niño sabía lo que hacía al jugarse la vida para conseguir el tratamiento para su hermano. Desesperado por lo que haya tenido que pasar él, su hermano y la familia decidió lanzarse a esa peligrosa aventura cruzando el Mediterráneo de Alejandría a Lampedusa y de allí hasta Florencia. No se hace algo así porque no te guste un médico. Ahmed ha sido claro: "I`m here because I want to help, I want to save him and continue to play with him."
Egyptian Street recogió la noticia y la reacción oficial al día siguiente:

The Italian newspaper reported that Mahmoud asked Italian authorities to provide him with employment so that he may pay to have his brother treated. However, Mahmoud was invited to stay in Italy along with his family so that his brother may receive treatment for free.
Responding to the incident, Egypt’s authorities urged Mahmoud’s family to seek treatment for the younger sibling, identified as Farid, in Egypt.
In a statement, Egypt’s Minister of Health said that the family had not sought treatment for the seven-year-old boy. The Minister continued that if the family contacts him, he will personally ensure that Farid received the treatment he needs.
Meanwhile, Egypt’s Foreign Ministry spokesperson Ahmed Abu Zeid said that all treatment is available in Egypt, reported Al-Ahram.
In the Italian newspaper report, Mahmoud reportedly said that his father did not have money to pay for Farid’s treatment. Egyptian Streets could not independently verify these claims. In Egypt, public hospitals generally provide free treatment. It is unclear what Farid’s condition is and whether a public hospital offers the required treatment.****


La idea de que un niño de 13 años se embarque en una aventura de este calibre sin haber mirado antes en su propio país no deja de ser una fantasía ministerial. El muchacho parace mucho más listo y decidido que eso. Como ocurre en otros casos, los primeros escalones administrativos dicen una cosa y los ministros otra en sus ruedas de prensa. La desesperación para ir a Italia a conseguir un tratamiento y querer pagarlo trabajando allí es algo más que una aventura de un niño mal informado.

La desesperación por la falta de medicamentos o por la situación de los hospitales públicos no es algo exclusivo de Ahmed, como nos contaba Egypt Independent desde su titular: "a riot is brewing".
Si el muchacho se quedara en Italia trabajando —algo que no es posible— para pagar el tratamiento de su hermano, vería cómo dentro de poco el gobierno le reclamaría un aumento de la tasa que los egipcios tienen que pagar por poder trabajar en el extranjero, algo que se estaba preparando ante la crisis económica.

La caricatura de Amr Eissa en Daily News Egypt, fechada el 22 de agosto, tenía el siguiente rótulo " Parliament 'preliminary' approves draft law imposing new fees on Egyptian expats"*****. Nos mostraba expresivamente cómo el largo brazo del gobierno se extiende para sacar dinero del bolsillo del egipcio que se aleja del país con un hatillo a la espalda en busca de fortuna. 


Los egipcios tienen que pagar por salir al extranjero a trabajar. No se sabe muy bien por qué, pero tienen que hacerlo. Debe ser un castigo por no quedarse a disfrutar del desempleo, la inflación, la corrupción, la falta de medicinas, los derechos humanos o desaparecer en alguna estancia policial, etc. Han de pagar estas cantidades anualmente. El pasado día 29, Egypt Independent lo confirmaba con el titular "Parliament approves higher fees for 'work-abroad' permits". Se señala:

The Egyptian parliament has approved a legal amendment that will raise fees for Egyptians seeking government permission to work abroad.
The amendement will raise the fees for permits issued by the Manpower Ministry, increasing them from LE100 to LE200 for those with a higher-education background, and from LE60 to LE100 for those with a lower level of education. In line with existing practice, Egyptian expats must renew their work-abroad permit each year, meaning the fees are due annually.******


Son muchos millones los egipcios que han tenido que abandonar su país porque su país se ocupaba poco de ellos. Pero ese argumento no funciona: los egipcios siempre tienen el mejor gobierno del mundo. Da igual que exista corrupción o que ese dinero acabe pagando la suite de 600 dólares diarios del ministro cesado por el escándalo del trigo, la harina y el pan, o la alfombra roja kilométrica para que las ruedas de los coches de la comitiva presidencial no se mancharan de polvo; da igual que sirva para construir cárceles en vez de hospitales —esos los construirán presuntamente las compañías privadas de la India—, escuelas para evitar que siga aumentando la tasa de analfabetos, como ha ocurrido. Da igual. El egipcio debe pagar por salir de su país como los turistas pagan por entrar. Se veía venir cuando la flamante ministra para los expatriados anunció que se estaban renovando las bases de datos con los egipcios de cada país, tarea que servirá para que aumente la vigilancia de las embajadas sobre los que están fuera y sus actividades, algo que ya hacen y sirve para dejar fuera o dentro, según se tercie, a los díscolos.
La respuesta de los expatriados en Francia no se ha hecho esperar y es recogida por el diario:

Saleh Farhoud, head of the Egyptian Expats in Paris group, told Al-Watan newspaper that Egyptians living abroad will not accept the increase. He says the small amount may be affordable, but people reject the idea of their government twisting their arm to raise money.
“Egyptian expats are one of the country's deep pockets, and our remittances have been one of the main reasons for the economy‘s growth over the past years,” Farhoud said.******

Este tipo de prácticas solo pueden entenderse desde un sentido de propiedad del país y las personas que lo habitan. Los ciudadanos tienen derechos; los súbditos deben dar gracias por estar bajo su señor y pagar por ello. La subida de esa especie de permiso para salir a trabajar fuera, algo que según el gobierno egipcio (siempre dice lo mismo) es habitual en todo el mundo implica una "propiedad" del egipcio, que le cobra por llamarle "egipcio". Los gobiernos egipcios dan poco y exigen mucho, especialmente porque, como estamos viendo estos días, gran parte de lo que recaudan se pierde por el camino, como el trigo y tantas otras cosas.
La indignación de los expatriados en Francia, por boca de su representante, tiene su lógica e irá a más convirtiéndose en indignación. Ahora serán llamados "traidores", "insolidarios" y se les acabará amenazando seguramente con la retirada de la nacionalidad a los que no paguen lo que deban o se les cobre con efecto retroactivo el día que regresen si quieren entrar. La base de datos de la ministra será muy útil entonces.

No se soluciona nada; simplemente se reclama más dinero para seguir tapando errores, ineficacia y continuar alimentando la corrupción galopante, que es el motor estatal. Como advirtió el auditor general, al que han metido en la cárcel por hacerlo, la corrupción es un cáncer que se lleva por delante cualquier proyecto reduciéndolo a una máquina de desviar dinero. Años de desidia y de protección de los corruptos hacen que sea una forma de vida, como se ha visto con el trigo. Las tarjetas inteligentes usadas para el control eran más bien tirando a listas; ahora se proponen como sistema de control de la leche infantil. Más de lo mismo.
Los que cuentan hoy que unas empresas indias harán un maravilloso hospital que funcione, no nos dicen en cambio que, al igual que ha ocurrido con la energía eléctrica, los precios se dispararán al estar en manos privadas y aumentar la demanda ante la ineficacia del sistema de salud, el farmacéutico incluido. Con los titulares no se come, pero se sueña.
Las arcas están vacías por la crisis y por la corrupción. La primera hace que la segunda se esmere en conseguir formas más adecuadas para no perder sus ganancias. Ahora que no hay dinero, las compañías se lanzan a cobrarles a los egipcios directamente lo que antes les cobraran indirectamente y ellos no sabían. También a los de fuera.


El egipcio se desespera porque cae sobre las familias el peso de toda la codicia disparada. En estos tres días han estallado los casos de la electricidad, de la leche infantil y de la sanidad. No es nuevo, sino un proceso que viene intensificándose desde que empezó a faltar el dinero. El estado ya no puede mantener subsidiada a una mayoría de la población que ve cómo el poco sueldo se deshace en sus manos a los pocos días de recibirlo. Eso el que trabaja, con el sector turístico casi paralizado. Lo que se gana es devorado rápidamente.

Me comentan, tras el artículo de la subida de la electricidad, que las tarifas se fijan según los barrios, es decir, según los ingresos estimados de la gente. En los barrios más pudientes, la electricidad cuesta más. Pero puedes vivir en una casa de un buen barrio y estar empobrecido por la crisis.  La casa sigue igual, tu sueldo no. Muchos de los viejos buenos edificios de El Cairo se están deshaciendo por abandono desde hace mucho tiempo. Buenos barrios, pero con vecinos empobrecidos. No ocurre así con jueces, militares, etc. —los pilares del régimen— de los que no se puede discutir (como se dijo en agosto en el parlamento) el presupuesto porque es antipatriótico hacerlo. Es el patriotismo del 10% de subida y de pensiones múltiples, civiles y militares, por empleos dobles. Como le dijeron al diputado que preguntó sobre el presupuesto: "el Ejército y el pueblo, una mano". ¿Y la otra?
Se hace con la electricidad el mismo procedimiento que se quiere hacer para la tasa de los expatriados: unos pagarán más que otros según los estudios. 
La gran perjudicada es la clase media egipcia que ve cómo pierde poder adquisitivo sin que aumente en nada el movimiento económico. El gobierno trata por todos los medios que el peso recaiga en ella. Teme a los muchos que tienen muy poco y a los pocos que tienen muchísimo, que son sus apoyos políticos en la sombra, el viejo régimen.
La historia eléctrica que contábamos hace dos días incluía a aquella mujer que lloraba en la parada del autobús. Tenía unos ingresos muy superiores a la más humilde, pero el problema era el mismo: la tarifa se duplicaba proporcionalmente para ambas. Mediante estos indicadores, como la residencia (según los barrios) o los niveles de estudio (para cobrar a los expatriados), se quita a cada uno lo que se estima que se le puede quitar. El problema es, además de todo eso, que los egipcios se ven acosados por el aumento de los precios de cualquier producto que necesiten. Los ataques les vienen de todos los frentes: alimentos, energía, transporte...

2015
La advertencia de que las revueltas que "se están cocinando", como decía Egypt Independent, no debe caer en saco roto. La indignación y la desesperación provocan una presión que acabará liberándose por algún lugar. En algún momento llegará esa gota que desborda el vaso. Las colas para conseguir leche infantil o medicamentos pueden transformarse pronto.
El problema es que no se ven medidas reales, solo parches que tratan de sacar más dinero a los que cada vez tienen menos. El drama se está gestando entre las clases medias, cada vez empobrecidas, y las más populares que pierden los subsidios y quedan sin nada. No hay un solo sector, de la educación a la salud, del turismo a la energía, que no esté en crisis y sin soluciones a la vista. 


En noviembre de 2012, el diario estatal Ahram Online titulaba "Egypt's public hospitals: From bad to worse" un deprimente reportaje acompañado de escalofriantes fotografías del estado de algunos hospitales públicos. No creo que se haya hecho mucho desde entonces y el viaje a Italia del niño de 13 años dispuesto a salvar a su hermano pequeño es más real que las fantasías coloristas del hospital millonario que dicen que los indios van a construir. Los titulares o muy similares se repiten en los medios más diversos en 2013, 2014 y 2015 hasta llegar a hoy mismo, señal de que nada se ha hecho.
El orgullo con el que se proclama ser el país árabe más numeroso tiene sus consecuencias nefastas cuando hay que alimentarlo, crear trabajo, educarlos o cuidarlos en hospitales. Tener gente solo para poder cobrarles desde unas elites parásitas no puede ser el futuro. Y si se van, también les cobran.
Es duro ser egipcio.
 
Noviembre 2014


* "$1.6 Billion ‘Medical City’ to be Built in Egypt by Indian Company" Egyptian Streets 3/09/2016 http://egyptianstreets.com/2016/09/03/1-6-billion-medical-city-to-be-built-in-egypt-by-indian-company/
** "Medical shortages — a riot is brewing" Egypt Independent 2/09/2016 http://www.egyptindependent.com//news/medical-shortages-%E2%80%94-riot-brewing
*** "Egyptian boy travels alone to Italy to 'save' his sick young brother" Euronews 20/08/2016 http://www.euronews.com/2016/08/20/egyptian-boy-travels-alone-to-italy-to-save-his-sick-young-brother
**** "13-Year-Old Egyptian Travels to Italy By Boat Seeking Treatment for Younger Brother" Egyptian Streets 21/08/2016 http://egyptianstreets.com/2016/08/21/13-year-old-egyptian-travels-to-italy-by-boat-seeking-treatment-for-younger-brother/
***** Amr Eissa Daily News Egypt 22/08/2016http://www.dailynewsegypt.com/2016/08/22/cartoon-egypt-looks-rank-money-afar/#disqus_thread

****** "Parliament approves higher fees for 'work-abroad' permits" Egypt Independent 29/08/2016 http://www.egyptindependent.com//news/parliament-approves-higher-fees-work-abroad-permits


viernes, 2 de septiembre de 2016

De la cuna a la tumba, los subsidios y el regreso de Zero Girl

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ayer hablábamos del encarecimiento de la electricidad en Egipto y del drama de las familias que se encontraban con recibos disparados, con incrementos imposible de asumir para una economía precaria que ha ido tapando los problemas a base de subsidios y de cargar sobre la deuda del país todo aquello que podría suponer un problema social.
Todo acaba siendo un problema social cuando no se arregla nada y, para mayor desastre, se convierte en un modo de enriquecimiento ilícito para muchos, para una clase depredadora sin escrúpulos que ha hecho precisamente de la existencia de subsidios su particular coto de caza, como se ha podido apreciar con el caso del trigo, la harina y el pan, fatal cadena de latrocinios que acaba pagando sin saberlo el propio pueblo egipcio, acostumbrado a recibir sin preguntar el coste real de las cosas, algo reservado para los que las encarecen artificialmente con especulaciones y fraudes.
De la cuna a la tumba, la vida de la mayoría de los egipcios está marcada por esta realidad fraudulenta, extendida e inagotable. Hoy la prensa egipcia —Daily News Egypt— y la internacional —The Washington Post— dan cuenta de un nuevo episodio en la serie desencadenada de conflictos, de nuevo vez otro elemento subsidiado: la leche para bebés.
Daily News Egypt da así la noticia sobre lo ocurrido ayer:

In response to dozens protesting against the shortage of subsidised infant milk, Health Minister Ahmed Emad said the gathered families did not know the new outlets for selling the milk.
Dozens of families protested on Thursday morning in front of the Egyptian Pharmaceutical Trading Company against the shortage of subsidised infant milk.
Emad said that according to a new decree, the milk will only be sold in outlets belonging to the Health Ministry, which amount to 1,005 outlets across Egypt, including 109 in Cairo.
According to an official statement from the ministry, the families were directed to the new outlets and 22 cases were given the milk after review.
Families decided to assemble at the company headquarters and block the main road, after going back and forth between the company and other retail outlets in search for the milk.
According to some families’ testimonies, the subsidised milk is much cheaper than the one found in pharmacies. One of the protestors, who came from Menoufiya in search for the milk, told Daily News Egypt that the price for a single packet is EGP 17, whereas in pharmacies it can go up to EGP 65, which he cannot afford. Many of the families had travelled from other cities to Cairo to get the milk.*


La información se acompaña de fotografía en las que se ve a la Policía frente a las madres que han ido con sus hijos en brazos a solicitar la leche y de un vídeo de poco más un minuto en el que pueden escucharse las protestas desesperadas de los padres que abandonan el trabajo para intentar conseguir los botes de leche. No pueden permitirse perder días u horas de trabajo intentando conseguir la leche.
Las diferencias entre el precio de la leche subsidiada —17 libras egipcias— y lo que les cuesta en las farmacias —65 libras—, que dicen no ganar nada, es una diferencia abismal que cae sobre las familias bote tras bote. La decisión del ministerio de venderla solo en los dispensarios estatales ha tenido como consecuencia este caos en su búsqueda.
Estos pequeños ciudadanos egipcios ya han tenido su bautismo de fuego en las protestas callejeras del brazo de sus madres desesperadas. Puede que sea el primero, pero no será el último. Tienen por delante una vida de protestas ante la falta de oportunidades y la falta de escrúpulos. Desgraciadamente, volverán en muchas ocasiones a la calle, a la protesta, y no les faltarán motivos ante la ineficacia de sus dirigentes.


Por su parte, The Washington Post da cuenta también de las manifestaciones y de cómo la Policía evitó la disolución de la manifestación de las mujeres con sus hijos, decisión inteligente porque si a la imagen de las mujeres desesperadas con los bebés en brazos se le añade unas de brutalidad policial, es fácil que los efectos del incidente se hubieran extendido por muchos lugares de Egipto. The Washington Post recoge algunas opiniones sobre el efecto de estos problemas con la leche infantil:

Mahmoud Fouad of the Egyptian Center to Protect the Right for Medicine said this is the first time that Egypt has cut baby formula subsidies.
“It’s also the first time that mothers rally in the streets to ask for food for their babies,” he said.**


El dramatismo de la expresión no es exagerado. Recordemos el artículo de ayer de Al-Nagar en el que se acercaba a la mujer llorando en la estación de autobuses o el caso de violencia doméstica por haber tenido que pedir prestado para pagar el recibo de la electricidad.
El mundo del subsidio se desmorona y faltan múltiples recortes. El problema es que en ese mundo vive la gran mayoría del pueblo egipcio, desastrosa y fraudulentamente administrado durante décadas. Como decíamos ayer, los nuevos precios de las cosas —pan, electricidad, arroz, leche...— están haciendo que los egipcios perciban el mundo de otra manera y que se den cuenta de que apenas pueden sobrevivir en él.
The Washington Post no se contenta con narrar la manifestación de demanda de leche infantil y ahonda en la explicación:

Formula prices have increased 40 percent and the Ministry of Health has announced that, starting this month, authorities will issue cards to mothers who meet certain criteria making them eligible for the subsidized formula — such as having twins, working for more than seven hours a day, or having medical records that show poor health.
The ministry is introducing about 1,000 government-run distribution centers for baby formula across the country. It’s not clear what exactly caused the formula shortages.
Health Minister Ahmed Radi said in a Cabinet statement on Thursday that the government measures will regulate distribution so the subsidized formula goes to those who need it the most.
The ministry said that the government provided 18 million packages of baby formula, worth 450 million Egyptian pounds, or about $51 million.**

Sin embargo, lo ocurrido con el trigo y las "tarjetas inteligentes" para el control de las raciones corre el riesgo de acabar de la misma manera: generando un mercado fraudulento en el que se acabe revendiendo la leche.


Este acontecimiento y estas medidas sobre todo se deben interpretar desde la experiencia de lo ocurrido con el escándalo del fraude del trigo y —es importante precisarlo— de la harina y del pan. El fraude se ha cometido en todos los niveles: del trigo imaginario almacenado en los silos a los panes estafados falseando las tarjetas por parte de los vendedores de pan. El hecho de que el Ministerio quiera venderlo en los locales autorizados por ellos implica querer controlar mejor lo que pueda ocurrir. Pero ¿es esto posible? Es decir: ¿es posible generar una cadena limpia hasta llegar al receptor final de la leche?
Sería lo deseable por el bien general, pero el bien particular de los que están acostumbrado a enriquecerse en estos procesos gracias a la corrupción de los funcionarios y de las empresas privadas con las que se conectan lo hacen difícil. Aunque pongas sistemas de control, esos mismos sistemas de control están controlados por personas corruptas, como ha ocurrido con la fabricación y uso de las tarjetas para la distribución del pan. ¿Pasará lo mismo con la leche?


El parlamento egipcio ha reaccionado llegando rápidamente con la "solución" eterna: el Ejército egipcio se hará cargo del proceso y fabricará leche si es necesario. Es como una ruleta en la que siempre saliera el número 33. La imaginación política egipcia se acaba en los límites militares. Como siempre, es la forma de confirmar que sin el Ejército Egipto no puede sobrevivir. Es como si el Ejército fuera una versión del 7º de caballería cinematográfico que acude al rescate del pueblo egipcio entre toques de corneta y galopes polvorientos. Por algo el presidente se pone el uniforme cuando inaugura algo. Egipto es un ejemplo de homeopatía política: combate su enfermedad con dosis de aquello que la produce.
El sitio de información de las actividades del Parlamento egipcio titula gloriosamente "Buenas noticias para las colas" y señala que "el Ejército va a salvar a los niños de Egipto"***. Mejor harían en investigar por qué hay que salvarlos. Pero va a hacer falta mucha "salvación" para lo que se avecina: crisis con el azúcar, el arroz, el algodón, la aplicación del IVA (que producirá nuevos encarecimientos), las matrículas escolares... En un polvorín social en el que los subsidios han actuado como cortafuegos, el hundimiento económico del sistema (carente de divisas, mantenida la libra artificialmente, 15% de inflación, déficit galopante...) y una corrupción que se traga lo destinado a paliarlo. Egipto padece la ceguera de pensar que los problemas se pueden tapar siempre. Ese tiempo se ha terminado.


Una buena noticia que permite algo de esperanza, en otros niveles, pero que no queremos dejar pasar. Egyptian Street recupera un caso del año pasado, el de la estudiante brillante Mariam Malak, llamada por los medios "Zero Girl" porque esa fue la nota que consiguió el año anterior en los exámenes para ingresar en la universidad.
Recordarán el caso: una brillantísima estudiante copta, con un expediente cercano al 10, se encontró con un cero en su examen. Cuando pidió revisarlo se encontró con que las muchas páginas que había escrito se habían transformado en una hoja con apenas unas líneas escritas. Alguien había cambiado su brillante examen por el de algún ignorante bien relacionado. Sus recursos se desestimaron y ella exigió hasta exámenes de peritos calígrafos que afirmaron sin pudor que la letra de aquellas pocas líneas era suya. (ver entrada El que hace la ley (casi siempre el mismo), hace la trampa 9/10/2015)
De nada le sirvió a Mariam Malak protestar y fue gracias a su decisión de denunciar el caso en las televisiones por lo que el caso adquirió notoriedad y apoyo social. Todos sabían a qué se estaba enfrentando. Sus lágrimas conmovieron a muchos, pero el corrupto sistema educativo, y los no menos administrativo y judicial fueron implacables y Mariam continuó siendo "Zero Girl" durante un año. Egyptian Streets nos trae la buena noticia de que ha repetido su examen este año y las cosas han vuelto a su cauce: ha obtenido un 94,02 sobre 100. Ella debe estar orgullosa; no han conseguido callarla ni ocultar su valía, años de sacrificio en un entorno difícil en todos los planos. Cuando Mariam Malak recibió su rotundo suspenso, saltó el escándalo de los favores educativos a los hijos de jueces, altos funcionario, etc. que pasaban las pruebas sin problemas, como denunció la prensa. A alguno de ellos fue el examen brillante de Mariam Malak.
Egyptian Streets señala para cerrar la información:

Malak’s plight became symbolic of Egyptian struggle against corruption, particularly when her continued efforts to navigate these bureaucratic hurdles and challenge the scores were unsuccessful.
Her story quickly gained traction across social media platforms, where users developed the hashtag “I believe Mariam Malak,” highlighting their disbelief of the medical reports and lack of support for the court rulings.
Her lawyer now says that her ability to secure a high overall score in this year’s examinations should remove any shadow of doubt that she was telling the truth before.***


Es en la gente como Mariam Malak en donde está el futuro de Egipto y cuanto antes se den cuenta mejor. Pero para que tenga un futuro real y no emigre, Egipto deberá limpiar y no meter debajo de la alfombra los males que todos los egipcios conocen. En Mariam Malak está el futuro; los obstáculos son la herencia de un pasado que, como las pirámides, siguen mostrando que el poder es eterno.
Los problemas de los egipcios comienzan ya con los biberones y luego se va ampliando el muestrario. En realidad comienzan antes. La imagen de esas madres con los biberones vacíos en una mano y el bebé en la otra no hace ningún bien a Egipto, ni dentro ni fuera. La solución no estará en nuevos subsidios sino en abordar la reforma de la corrupción que hace que todo lo que Egipto produce se lo acabe tragando ese monstruo que todo lo devora, que impide que se pueda invertir en crecer y no solo en tapara agujeros.


Yo creo en Mariam Malak. Con más como ella, quizá pueda cambiar algo. Su honestidad es pareja a su capacidad, dos valores que no son los que han hecho triunfar en una sociedad atrapada que prefiere las fanfarrias militares, el griterío mediático, la loa propagandística, al silencio del estudio, a la honestidad discreta. No sé hasta dónde llegará Mariam Malak, no sé hasta dónde sus virtudes la dejarán ascender en medio de la mediocridad fraudulenta. Copta, mujer, humilde, honesta y buena estudiante... tiene todo en contra. Sabemos que el inútil que se benefició de su examen, en cambio, llegará alto porque estaba protegido.
Egipto necesita muchas Mariam Malak y menos protegidos. Mientras no lo entienda y haga algo para remediarlo no habrá muchas soluciones, como se ha visto con el escándalo del trigo, los anteriores y los que indudablemente vendrán. 
Besar fotos no alimenta, aplaudir tampoco. De la cuna a la tumba. Mariam Malek y muchas otras como ella son la solución.



* "Subsidised infants milk to be sold only in ministry outlets: Health Minister" Daily News Egypt 01/09/2016 http://www.dailynewsegypt.com/2016/09/01/subsidised-infants-milk-sold-ministry-outlets-health-minister/
** "Egyptian moms protest shortages of subsidized baby formula" The Washington Post 1/09/2016 https://www.washingtonpost.com/world/middle_east/egyptian-moms-protest-shortages-of-subsidized-baby-formula/2016/09/01/f16b288e-704d-11e6-993f-73c693a89820_story.html

* "Egypt’s ‘Zero Schoolgirl’ Mariam Malak Retakes Thanaweyya Amma, Scores 94.02%" Egyptian Streets 30/08/2016 http://egyptianstreets.com/2016/08/30/egypts-zero-schoolgirl-mariam-malak-retakes-thanaweyya-amma-scores-94-02/




jueves, 1 de septiembre de 2016

Egipto y la luz o historia de tres mujeres y un mismo problema

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hace un par de días la prensa egipcia daba una noticia que podría parecer absurda: "Wife files for divorce after being beaten over electricity bills"*. Desde nuestra perspectiva exterior nos habríamos centrado en la cuestión de la violencia de género —que evidentemente existe— pero que hay que reinterpretarla porque desgraciadamente no estaba ahí el foco de la cuestión sino en la factura de la luz. La mujer tenía calculados todos los gastos mensuales, pero la factura eléctrica había desbordado sus previsiones, según explicaba a Egypt Independent:

"I get LE 2,000 from my husband, from which I deduct all the fixed costs for housekeeping, including rent, utility bills, doorman and garbage collector fees. I use the rest for daily needs," said the woman.
The woman said she allocates between LE50 to LE70 for the electricity bill per month, but was caught by surprise last month by an unusually high bill of LE130. Having no money left at home, she borrowed LE50 from her neighbors to pay the bill upfront and avoid the bills piling up, intending to pay them back when her husband arrived home.
"When my husband came home from work, I told him what had happened. He flew into a rage and accused me of negligence, failure to run the household properly, and of being irresponsible. He would not listen to any justification for why I had borrowed the money," she recounted.
The woman described how her husband started beating her, and continued to do so until she managed to open the apartment door and scream for help from the neighbors.*


El hombre se siente "humillado" porque su esposa haya pedido dinero prestado, con lo que su ego se resiente ante lo que los demás puedan pensar de él al pedir su esposa dinero. La esposa, como se señala en el artículo,  además de los golpes, recibe las acusaciones de "negligencia", "mala gestión" y, finalmente, ser una "irresponsable". La mujer, se nos dice, rechaza cualquier reconciliación judicial con su violento marido, después de siete años de matrimonio, por haberla golpeado públicamente.
Muchos egipcios están empezando a vivir con estas sorpresas del recibo de la luz y de muchas otras facturas. Como suele ocurrir, la crisis se comienza a sentir en los gastos de la casa cuando empiezas a comprobar que se disparan los precios y que el sueldo sigue igual o se encoge.

El diez de agosto, la publicación Mada Masr avisaba con su titular "Brace yourselves for higher electricity prices"**. No es la primera vez que los egipcios reciben avisos para no sufrir infartos ante los recibos de las energías —gasóleo, gas, electricidad...—. Basta con retroceder tres años para comprender el alcance de lo que hoy se vive como drama en muchos hogares. 
En 2013, Ahram Online titulaba "Egyptian households see energy prices increase". Podemos comparar los precios de la energía hace tres años y los que han llevado al divorcio a nuestra desesperada ama de casa egipcia. Decía entonces Ahram Online:

In the past few months, households across Egypt were surprised to see their electricity and gas bills rise without prior notice.
Fatma, a resident of Al-Abbasiya in central Cairo says her electricity bill has jumped from LE21 to LE32 in one month, while her gas bill climbed to LE30 compared to an average of LE10.
"My consumption level has not changed. I live alone, with my daughter occasionally spending the night with me every now and then," she says.
The February hike in electricity prices is the second of its kind in recent months, after a similar decision was taken in November.
Electricity prices in Egypt are subsidised according to an increasing scale so that the higher the consumption, the lower the subsidy.***


Hemos querido mostrar el drama egipcio a través de algo tan cotidiano como es el choque de estas dos mujeres para pagar algo tan indispensable como es el recibo de la luz. En 2013 se consideraba desproporcionado el paso de una factura  eléctrica de 21 a 32 libras (poco más de 3 euros). Hoy las 50-70 libras que tenía reservadas para el pago de la factura se mostraron muy insuficientes ante las 130 libras que les presentaban.
Y esto solo la electricidad. Uno tras otro —ya han advertido del coste real del Metro—los precios se convierten en ejercicios pirotécnicos en los que salen disparados para acabar estallando ante los ojos atónitos de los consumidores egipcios que descubren el valor de la palabra subsidio.

La electricidad, como el pan, son dos elementos de primera necesidad y con un gran valor social y político. Los cortes eléctricos han tenido todo tipo de explicaciones —atentados islamistas pata generar descontento, cortes interesados para que la gente tuviera miedo de salir a la calle, etc.— menos el más obvio: el abandono de la red eléctrica y su obsolescencia. Más que la energía eléctrica, sus cortes se convirtieron en un asunto político que servía de test a los gobiernos, un desafío constante al que nadie ponía solución. Recuerdo conversaciones vía internet con Egipto convertidas en sesiones interminables por los cortes de luz que las personas padecían en sus hogares o lugares desde donde se comunicaban.
En su aviso  de comienzos de agosto, Mada Masr daba unas cifras de incremento del recibo de un tercio, según las nuevas tarifas oficiales. Sin embargo, lo que la maltratada gestora recibió en su factura fue un incremento del 100%, es decir, la factura se le ha duplicado o más. Donde ella esperaba entre 50 y 70 libras, se ha encontrado con 130. Parte de la explicación:

In an attempt to reduce electricity cuts, the current government has made building new power plants a major priority. Over the last three years, Ismail [ingeniero y activista] estimates that Egypt’s power generation capacity has increased by 15 percent. A huge generation complex being constructed by Siemens will add even more.
These new power stations—and the imported gas—help keep the lights on in Egypt, but they have also put a strain on the budget. Egypt is hoping that future projects will be driven by the private sector, Ismail says. “They are thinking about privatization, to give the private sector the room to operate,” he says. “This needs a price high enough to be attractive.”**


El presidente les dijo que arreglaría lo de los cortes; no dijo en cambio cómo los egipcios se iban a tener que enfrentar al incremento de los precios que esto supondría. Con un estado con las arcas vacías, lleno de deudas y uno de los países más subsidiados, los precios egipcios empiezan —como dirían los economistas— a reflejar la realidad del mercado (y sus perversiones). La fantasía de un estado faraónico, capaz de soportar su propia ineficacia y corrupción pagando de sus arcas las deficiencias para evitar que el 50% de su población se lance a las calles a exigir una "justicia" que solo ha vivido de los parches del subsidio, está cerca de terminarse. Como fantasía ha durado lo que el poder ha podido usarla; ahora ya no hay fondos para esa fantasía, solo fotos del presidente reuniéndose con los ministros para asegurarse que los pobres no lo pasarán mal. Pero ya es inútil, ¡demasiados pobres y muy pocos recursos!


En enero de este año, la publicación "Egypt Oil & Gas Web Portal" realizaba un retrato del sector eléctrico con el título "Electricity in Egypt: The Whole Picture"****. Se señalaba:

Energy officials cited by Reuters said that a lack of reforms and the wasteful fuel subsidy system were keeping private investors, who could finance modernization and boost gas output, away.
No one wants to increase electrical generation capacity if the energy is ultimately sold for less than it costs to produce, and the artificially low prices give little incentives for Egyptians to curb their electricity consumption.
The price of electricity in Egypt ranks amongst the lowest in the world. The pricing structure varies according to the type of consumption (i.e. residential, commercial, industrial) and the amount consumed. The only minor incentive is that tariffs charged are based on a brackets system, as consumption increases, so do the tariffs. The lowest tariff of 5 piasters per KWh for residential consumption accounting for up to 50 KWh/month, has not changed since 1993. The government has been trying to cut costs for subsidies since 2007. First in July 2014, the electricity prices increased as a part of a five-year plan, which aims at generating profits from electricity, Al Arabia reported.
Egyptians pay the equivalent of between $0.1 to $0.7per KWh electricity in their homes. By contrast, U.S. households pay between $0.8 and $0.37, according to the U.S. Energy Information Administration data.****


Los precios, como hemos podido, ver han ido incrementándose de infarto en infarto para los consumidores. La forma en que un estado autoritario sobrevive es cargando las facturas ciudadanas a los fondos del estado, que es quien acaba pagando, haciendo como que paga o dejando que se pudra el sector. Si esto lo ponemos en perspectiva de la pérdida de dinero por la corrupción reinante o la injusticia tributaria tenemos un cuadro bastante complejo de la situación que tiene que afrontar Egipto. Los que han estado dando dinero para mantener Egipto en calma ya han dicho que no pueden seguir financiando a un Estado que no hace reformas, que sigue anclado en sus vicios.

Una conocida periodista egipcia realizaba ayer una pequeña reflexión sobre los impuestos. No estoy en contra de ellos, decía, pero pido que se me devuelva algo en forma de servicio, de hospitales, carreteras, etc. Lo que el ciudadano que paga impuestos recibe del estado no es mucho ni de muy buena calidad en ninguna de sus facetas, de la sanidad a la educación.
Cuando a principios de año el presidente aumentó su sueldo de 63.000 a 500.000 libras anuales, los medios se dedicaron a decir que era uno de los presidente peor pagados del mundo, en una campaña poco eficaz. El presidente afirmó que daría la mitad de su sueldo a campañas sociales, salud, etc. ¡Bonito gesto!
Egypt Independent nos trae un artículo de Mostafa Al-Nagar titulado "Save the middle class"*****. Nos cuenta como al término de la oración del viernes en la mezquita se encontró en la estación de autobuses situada enfrente a una mujer llorando. Se acercó a ella para preguntarle si pasaba algo malo y podía ayudarla. La primera reacción de la mujer fue irritada:

She was about to leave, but she recognized me and apologized politely, saying: "Sorry to be angry like this, but I’m going crazy. You are more of a younger brother. Tell me what to do.
"I’m a state servant and my salary is LE2,000. I also receive my deceased husband’s pension (God rest his soul) of LE1,500. Meanwhile, I’ve got four daughters, the eldest of which is in the fourth year at university, and the rest are in preparatory and secondary schools.
"I’ve got to pay for their tuition fees, feed them and buy them clothes, depending only on myself without asking anyone’s help, so as not to get into debt, which is the thing I can't stand.
"My daughters are well educated and help me to get by, and they are not demanding. We don’t go on holiday, nor shopping nor dining out, and we get by on our tight budget.
"But during the last few months I haven't known what to do. The prices are soaring — food, electricity, transportation and everything we buy.
"They [the government] installed a prepaid meter for electricity at my place, and I always recharge it with LE400 to stop the power cutting out, but it still does. We only have an air-conditioning unit, a refrigerator and a water heater. Should I spend all my income on electricity or my daughters’ food or their education?
"I went to buy their clothes and stuff for school before Eid al-Adha and the school crowds, and I found the prices were unbelievable and soaring — sometimes doubling — and my income is the same. So what am I going to do?
"I made the two eldest girls work during the summer vacation to help, but the little pay they get is spent on transportation.
"I’m from a decent family and my late husband was a decent employee. It’s impossible to resort to charities and ask for help."*****


El drama de la mujer humilde que veíamos al principio se va trasladando por la escala social y se adentra en la clase media menos pudiente, la de funcionarios sin sobresueldos de corrupción, como los casos del ministerio de Agricultura, Educación, etc. que han salpicado la vida egipcia estos meses. El aumento de los precios y la brutal reducción del ingreso por turismo y de las inversiones por la inseguridad política y la falta de transparencia, pese a las promesas del presidente en entrevistas dadas a los medios, están socavando la imagen del régimen y siembra dudas sobre su capacidad para sacar adelante al país.
Mustafa al-Nagar pide salvar a la clase media, algo difícil: con la excepción de los ricos, la sociedad egipcia en su totalidad está afrontando una crisis económica brutal que se va a traducir en conflictos pronto. Solo los ricos no necesitan demasiada protección (ya han tenido bastante) ni que les salven pues lo hacen ellos solos. Se comprende ahora cómo lo que ha hecho dimitir finalmente al ministro de Abastecimientos no ha sido tanto la corrupción del trigo sino los 600 dólares por noche que el estado le pagaba como residencia desde 2014 en que llegó al cargo. Se comprende mejor el reciente escándalo de la ostentosa, ancha y kilométrica alfombra roja para que los coches de las autoridades no mancharan de polvo sus ruedas durante una inauguración, caso del que dimos cuenta aquí. Recordarán también el caso del presentador de televisión que salió disfrazado de recibo de la luz como protesta contra los incrementos en el recibo. No sabemos de qué podrá disfrazarse ahora con los nuevos precios.


La inflación en Egipto está entre el 13 y 15%. El controlador de energía de prepago, como el que cuenta la mujer que lloraba desesperada, es insaciable. O pagas o ¡a oscuras! Es el gobierno, dice ella,  quien se lo ha instalado. Pronto el llanto se convertirá en ira, las voces solitarias en coros indignados.
Si todo sigue subiendo, como parece ser la tendencia, las explicaciones gubernamentales van a tener que ser muchas. Los egipcios, como otros anteriormente, van a recibir lecciones intensivas de Economía y de lo que ocurre cuando se gasta lo que no se tiene y cualquier subsidio acaba en fraude, como ha ocurrido con el pan. Pero a diferencia del miedo a endeudarse de las familias, el miedo a la pérdida del honor, el estado egipcio lo ha hecho de forma constante, sin medida y, lo que es peor, sin poner remedio.
Ahora la cuestión es más compleja, dramática y explosiva. Los egipcios tienen ahora luz, pero no pueden pagarla. 



* "Wife files for divorce after being beaten over electricity bills" Egypt Independent 30/08/2016 http://www.egyptindependent.com//news/wife-files-divorce-after-being-beaten-over-electricity-bills
** "Brace yourselves for higher electricity prices" Mada Masr10/08/2016 http://www.madamasr.com/sections/economy/brace-yourselves-higher-electricity-prices
*** "Egyptian households see energy prices increase" Ahram Online 31/03/2013 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/3/12/67954/Business/Economy/Egyptian-households-see-energy-prices-increase.aspx
**** "Electricity in Egypt: The Whole Picture" Egypt Oil&Gas Web Portal enero 2016 http://www.egyptoil-gas.com/publications/electricity-in-egypt-the-whole-picture/

***** "Save the middle class" Egypt Independent 30/08/2016 http://www.egyptindependent.com//opinion/save-middle-class