miércoles, 29 de abril de 2026

Malos datos jóvenes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Desde hace tiempo es preocupante la deriva de la juventud española en medio del caos social y de valores provocado por la mala imagen de los que deberían ser ejemplares y no lo son, especialmente por los casos de corrupción y la demostración de que el único valor seguro es el de sacar lo más posible antes que otros lo agoten. Esto va de una ejemplaridad muy negativa que va de los que se hacen de oro en tiempos de enfermedad vendiendo mascarillas, a los médicos que violan a sus pacientes en el quirófanos, a los políticos de todos los partidos permanentes en los tribunales, guarderías en las que se maltrata a los niños o un sin fin de casos que nos muestran cada día que no vamos en el mejor camino- Cada día aparecen casos en los que se evidencia una enorme falta de solidaridad.

Puede argüirse que estos son los casos excepcionales y que son muchos más los que cumplen. Pero la idea de ejemplaridad negativa se basa precisamente en el deseo de emular a los que trasgreden las normas para saltarse lo que afecta al común de los mortales. Otros países tienen unos principios más firmes y asentados. Nosotros, en cambio, somos más volubles ante lo negativo que vemos y nos convencemos que seguir las normas y cumplir acaba siendo de tontos, mientras que los listos son los que se salen con la suya.

Por mucho que la propaganda nos haga ver que estamos al frente de Europa y somos la envidia del mundo, la realidad es muy otra porque es más fácil camuflarla que enmendarla. Problemas como la estabilidad en el empleo o el acceso a la vivienda siguen creciendo pese a las noticias propagandísticas de que todo va bien, que nos repiten los gobiernos en todos sus niveles y colores.

Esto queda en evidencia cuando se realizan encuestas de satisfacción, especialmente cuando son los jóvenes los interrogados. En 20minutos nos dan los resultados de uno de estos estudios: 

El 68% de la juventud española declara poca o ninguna satisfacción con el funcionamiento de la democracia. Esta es una de las principales conclusiones del informe Jóvenes Españoles 2026que este martes ha presentado la Fundación SM, y que apunta a un "desplazamiento hacia valores más individualistas y hedonistas", junto a una "clara disminución de los valores idealistas" como el compromiso con el medio ambiente, la igualdad social o de género. 

Según el estudio, realizado en la primavera del año pasado a partir de casi 1.700 entrevistas con jóvenes de 15 a 29 años, la espiritualidad gana terreno en la vida de los jóvenes: para el 38% es importante o muy importante la religión, el nivel más alto desde que comenzó a realizarse este informe, en 1984. "Además, el porcentaje de jóvenes que se identifica como católicos —incluidos los no practicantes— pasa del 31,6% en 2020 al 45% en 2025. * 

No se entiende muy bien qué forma es esta de entender la religión cuando aumentan los valores "hedonistas" e "individualistas", qué tipo de combinación hacen estos tipos de valores religiosos con otros claramente poco cristianos. Se nos explica en el texto algo de las incongruencias que se detectan:

Sin embargo, este repunte religioso no supone un retorno al paradigma tradicional. El trabajo recoge que "las identidades religiosas se vuelven más flexibles y combinan elementos de distintas tradiciones espirituales. Entre los jóvenes que se identifican como católicos practicantes, una proporción significativa afirma creer también en el karma (60,7%), la reencarnación (48,5%), las artes mágicas (44,1%), la predicción del futuro (37,1%) y las energías curativas (40,3%)".*

Lo que esto muestra no es el ascenso del sentimiento religioso sino el caos mental producido por la falta de recursos humanísticos, religiosos, etc. Es una mezcla caótica que responde precisamente a la falta de entidad y a la mezcla caótica producida por las presiones sobre la juventud.

Por muchas vueltas que le demos, solo se percibe un sistema en el que la religión, entre otros aspectos, se traduce como venta de discos de Rosalía y conciertos que revelan este caos. Poco más hay.

Preocupante es la ausencia de sentido democrático ante el mal ejemplo de los políticos:

[...] González-Anleo ha destacado que, además, el 55,8% de los encuestados está de acuerdo con que "a veces hace falta mano dura, aunque se sacrifiquen libertades" y que el 73,8% piensa que "todos los políticos son iguales". El informe recoge que "el descontento generalizado hacia la clase política refuerza el apoyo hacia soluciones tecnocráticas". De esta forma, el 75% opina que "la democracia mejoraría con más expertos elegidos por méritos y menos políticos elegidos en las urnas".*

Lo del "mano dura" se pide desde los sectores juveniles que lejos de proclamarse en rebeldía democrática, recurren a soluciones de fuerza, violentas si son necesarias. Aquí destaca la influencia de la extrema derecha de corte evangélico que proviene de los Estados Unidos y que gente como S. Bannon trajeron para Europa. Es una extraña mezcla de misticismo, autoritarismo y tecnocracia que está creciendo en muchas partes del mundo. Aquí también.

La clara ausencia de valores humanísticos ante una sociedad con la que no se sienten identificado ni amparados hace que se produzca un aumento de la violencia entre jóvenes junto a un descenso en las edades. Es una suerte de "tradicionalismo" perverso ante la carencia de modelos saludables, con valores. Frente a esto los negacionismos de la igualdad, de la ciencia, de la violencia, etc. Los datos siguen siendo preocupantes en muchos otros sectores y no auguran un futuro mejor, sino más radicalizado y con un sentido del "orden social" complicado.

Tenemos un problema o, peor aún, nuestros problemas han dejado de importarnos ya que algunos los ven como "oportunidades". Es triste que los jóvenes hayan dejado de confiar en nosotros y se lancen a un mundo alternativo en el que se entremezcla todo sin criterios. Los que viven de ríos revueltos quieren que se rebaje la edad del voto a los 16. Ellos sabrán por qué.

Preocupante la forma de enmarcar la inmigración:

Estos datos vienen a decir, según ha expuesto la también autora del informe, Ariana Pérez, que "se está asentando en una parte significativa de la juventud un discurso que interpreta la migración como una amenaza hacia la identidad cultural española" y que considera que "para integrarse en España han de dejar de lado todo su origen cultural". 

De ahí a justificar los ataques contra inmigrantes no va mucho. Copiamos lo peor de fuera y no tenemos ya recursos para enfrentarnos a ello.

Debemos leer estos informes y sacar conclusiones sobre lo más adecuado para evitar estas derivas. Lo primero es ser ejemplares en la condena y sanción de lo negativo. ¿Pero cómo hacerlo, desde qué institución que no esté ya contaminada por esta normalización perversa de lo irregular? Las instituciones en las que debíamos confiar —de jueces a Policía, de médicos a educadores, por no hablar de los políticos— ocupan negativamente nuestros titulares cada día. ¡Muchos malos ejemplos! ¡Pocas esperanzas de futuro!

 

* Lolita Belenguer "Casi el 70% de la juventud española no está satisfecha con la democracia y más de la mitad cree que "hace falta mano dura"" 20minutos 28/04/2026 https://www.20minutos.es/nacional/casi-70-juventud-espanola-no-esta-satisfecha-con-democracia-mas-mitad-cree-que-hace-falta-mano-dura_6963681_0.html

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