martes, 11 de agosto de 2026

La crisis de los medios, de la información a la promoción

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las cadenas de televisión convierten sus espacios en promoción de otros que le seguirán. Transforman los informativos (con alguna protesta de los periodistas transformados en publicitarios) en puntos de promoción propia y ajena.

Más descarado es comprobar cómo se amplía en los medios la promoción de servicios, lugares o productos. De nuevo, la ética por los suelos. Pero ¿a quién le importa la ética en estos tiempos competitivos donde lo único que importa es el beneficio de unos y la supervivencia de otros?

Si vemos la prensa diaria, comprobamos cómo esta tendencia promocional o publicitaria se amplía cada día y se extiende por los diferentes campos económicos. Las empresas ya cuentan con la necesidad de los medios de obtener ingresos paralelos en un mundo lleno de información, un mundo atomizado y en el que la información acaba siendo selectiva.

Muchos medios exigen el registro para permitir acceder a la información. Hoy pagamos con datos, con nuestros datos. Eso permite la creación de perfiles automáticos que son procesados por algoritmos. Esto, en ocasiones, va más allá: los usuarios son observados, registrados sus movimientos e intereses. De vez en cuando salta a los medios algo que todos sospechamos con distintas experiencias: que se vigilan las conversaciones, que se detectan nuestras necesidades. Las grandes tecnológicas se defienden señalando que tratan de darnos un mejor "servicio", pero esto no es más que la forma bonita de expresarlo.

La tecnología se ha puesto al servicio de la mercadotecnia y nosotros somos su campo de operaciones. Su objetivo es detectar (cualquier medio es válido) lo que deseamos. Esto requiere una observación importante: lo que deseamos nos es inducido por otros mecanismos hasta hacer aparecer el deseo.

Yo compré unas cajas de cartón en un gran supermercado y pagué con mi tarjeta. Durante un tipo recibí en Fb anuncios de mudanzas y trasteros. ¿Casualidad? Habrá quien lo crea, pero los casos se multiplican y todos tenemos una o varias "coincidencias" de este tipo.

La presión mercantil está desfigurando los medios, Hoy son colonias económicas de quienes les pagan por obtener información y por introducirla. Las reticencias iniciales ante este sistema han ido cayendo por el peso de la evidencia: todos lo están usando ya. Hay cuatro líneas: nosotros, los medios, la mercadotecnia y los que están detrás y los utilizan para llegar a nosotros con fines muy diversos, pero que se pueden resumir en dos, el gasto y el voto.

La política y el comercio usan ya los mismos métodos, que son conocernos mejor para llegar más fácilmente a nosotros. Ya no hay reticencias a esto. Si los demás lo usan, ¿por qué no nosotros? Nuestros datos son ofrecidos a la carta a aquellos que los necesitan para conseguir algo de nosotros. Oferta y demanda.

Estamos considerando como inevitables estas prácticas que tienen consecuencias importantes social y políticamente. Nuestra democracia es menos democrática cuando trata o permite que se trate a los ciudadanos de esta manera, cuando no se la respeta. Permite el ascenso de personajes sin escrúpulos, de los que no es necesario poner ejemplos, ya que están en mente de todos.

La información es esencial para el estado de la democracia y una información dependiente y manipuladora no es precisamente la mejor garantía. No se sabe dónde están sus límites de complacencia o crítica. Una llamada puede relegar una información al último rincón o hacerla desaparecer. Y al contrario, lo trivial asciende e inunda.

Esto genera descrédito a los propios medios (que dejan de ser confiables) y a las instituciones, que son asaltadas por personas que solo quieren el poder. Lo peor es que esta deriva no parece tener mucho arreglo y que nos vamos conformando con esta forma de actuación.

Indudablemente, siempre ha existido el peligro del uso de los medios de forma promocional y manipuladora, pero nunca se había convertido en una práctica aceptada, ni ética ni legalmente. Desgraciadamente, a la vista de lo que tenemos delante, se ha convertido en algo aceptado, ética y profesionalmente. La información es el reclamo.


Desde hace más de una década se viene hablando de la "crisis de la publicidad" y, en paralelo, de la "crisis de los medios". Si los medios no pueden establecer diferencias entre noticia y publicidad, tienen que camuflar una en la otra. Se presenta como información lo que no lo es. Las técnicas no suelen ser demasiado sutiles.

En la fundación Arcadia para la defensa de la democracia se recogía a principios de año un artículo aparecido en Harper's Magazine, con el título "Anatomía de una crisis de credibilidad: ¿Por qué desconfiamos de los medios de comunicación?". En él se señala la crisis y sus efectos:

Los desafíos que enfrentan hoy los medios de comunicación tradicionales son más severos que nunca. La confianza en la prensa está en un mínimo histórico. Solo una cuarta parte de los estadounidenses de entre los 18 y 29 años expresa confianza en las organizaciones de medios. Mientras tanto, los empleos en el periodismo están disminuyendo más rápido que los empleos en la minería del carbón. Desde 2005, Estados Unidos ha perdido más de un tercio de sus periódicos y casi tres cuartas partes de sus puestos de periodismo en periódicos.* 

No es nuevo, pero es muy claro. Los cambios en el sistema mediático han favrecido a los que controlan la información.

Puede que los medios resistan, pero es a costa de su propia indefinición. El beneficiado es el que controla los flujos económicos que asignan los recursos publicitarios. Esto no es nuevo, pero es cada vez más grave. Los medios pierden lectores en beneficio de una extraña corte, la de los influencers hacia los que se desvía el dinero.

El resultado final es que somo más manipulables, más fáciles de controlar.


* Jelani Cobb, Taylor Lorenz, Jack Shafer, Max Tani / Harper’s Magazine "Anatomía de una crisis de credibilidad: ¿Por qué desconfiamos de los medios de comunicación?" Fundación Arcadia 27/01/2026 https://arcadiafoundation.org/anatomia-de-una-crisis-de-credibilidad-por-que-no-confiamos-en-los-medios-de-comunicacion/



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.