sábado, 8 de agosto de 2026

La adicción, las redes y la sentencia

 Joaquín Mª Aguirre /UCM)

Internet nació como un espacio utópico, como un espacio en el que no repetir los errores del mundo real. Así al menos lo percibieron los padres fundadores, los que decidieron crear espacios "sanos". Pero el crecimiento rápido atrajo a las mismas fuerzas que controlaban el mundo real: el dinero, las manipulaciones políticas, etc. Lo que prometía libertades, independencia, se ha convertido en el mayor espacio de manipulación y control que ha visto la historia humana.

Hoy, eso que llamamos redes sociales, es un fondo oscuro en el que nadie se reconoce, pero tras el que están todos. Lo que iba a ser cultura, independencia, libertades, etc. es hoy lo contrario. Es difícil conocer su poder real, porque es precisamente su opacidad, su capacidad de diluirse, de anonimato, en donde reside su poder.

El ejemplo de lo ocurrido en Ceuta, el papel que se le otorga a las "redes sociales", es claro. Han sido las "redes sociales", nos dicen. Más allá es difícil avanzar, es donde empiezan las especulaciones: ¿Marruecos, mafias... Rusia?

El que hayan sido mayoritariamente jóvenes los que se han lanzado a la aventura, con término en la muerte para muchos de ellos, también nos dice algo sobre las principales víctimas, los jóvenes, para los que se han convertido las redes en una vida real, paralela. Es allí donde realmente viven.

La base de su eficacia se descubrió hace tiempo, la adicción que generan. Para que eso funcione realmente, deben ser adentrados en ellas desde una edad temprana, convertirse en su forma mediada de ver el mundo, de comprenderlo, de buscar las soluciones a todo. Una vez conseguida acompañará para siempre.


Escucho a gente que se sorprende al ver a familias enteras, a parejas, manejando silenciosamente sus teléfonos. No sale una palabra de sus bocas, sus dedos se mueven nerviosos en busca de "algo" que les entretenga hasta que el aburrimiento existencial regrese. Sí, para que eso funcione, las personas tienen que sentirse "vacías". Necesita el oráculo en forma de teléfono móvil, la gran herramienta que nos acompaña noche y día, que nos genera ansiedad. Basta con usar el transporte público para comprender su necesidad, su dependencia.

Ya no es cosa solo de niños, como nos hemos auto engañado. Sí que comienza con la infancia, fomentado por la atracción y la adicción de los padres, que buscan que sus hijos no les distraigan en su propia concentración telefónica. El bebé silenciado con su propio teléfono es una imagen clara. Son sus propios padres los que facilitan la dependencia, inconscientes de que es un signo de su propia dependencia.

La prensa nos trae hoy un elemento de resistencia a todo esto. Se trata de una condena judicial, lo que ya implica un reconocimiento del daño: 

Un juzgado del distrito de Santa Fe en Nuevo México (Estados Unidos) ha condenado al gigante tecnológico Meta a pagar 567 millones de dólares a un fondo de reparación para la salud mental de los jóvenes por considerar que su forma de operar perjudica la salud y seguridad de los adolescentes.

"Las plataformas de Meta constituyen una molestia pública porque su propósito y su efecto son maximizar la interacción de los usuarios, incluso de forma que resultan perjudiciales para la salud y la seguridad de los adolescentes", ha dicho el juez en un fallo difundido en medios estadounidenses.

La resolución del juez Bryan Biedscheid cierra la segunda fase de un proceso civil que se ha convertido en un caso histórico abierto en 2023 por el fiscal general de Nuevo México, Raúl Torrez, que ha acusado a las plataformas de redes sociales de Meta de provocar una crisis de salud mental entre los jóvenes del estado y exponer a los menores a la explotación por parte de depredadores sexuales.

Torrez ha calificado la decisión como una "victoria para todos los padres que se han preocupado por lo que las redes sociales les están haciendo a sus hijos y para todos los niños que merecen crecer más seguros en internet", según ha publicado el diario Santa Fe New Mexican.*


La condena es un signo de cambio, aunque se centre en aquellos aspectos más llamativos. La sentencia salva a los padres ignorando que no hay niño que tenga un teléfono que no le haya sido facilitado por los padres. Ataca a los depredadores sexuales que buscan en las redes, pero salva a las propias redes. Lo que la sentencia pide son redes más "seguras", pero obvia el papel de las redes en sí, el origen, crear adicción a las propias redes. Esto no es problema si se trata de adicciones positivas, parecen decir.

Los niños, dicen, "merecen crecer seguros en internet". Pueden cuestionarse los objetivos o los usos perversos, pero no se cuestiona el modelo de negocio ni la necesidad de trabajar sobre la idea de la adicción, lo que hace difícil unos resultados creíbles.

Al menos, se destinan unos millones a la recuperación de los efectos mentales negativos que el sistema causa. No hay prevención, solo reparación de daños. No se puede esperar mucho más. Las grandes compañías son acusadas, pero pueden lavar su imagen pública.

Por más evidente que sea el "problema", no serán muchos los que se enfrenten al origen e intereses por los que estos problemas surgen. Crece el número de países que prohíben el acceso las redes sociales a los menores, pero ¿sirve de algo ahora que se han implantado? Sería combatir una adicción masiva, nacional, algo ya difícil de controlar. Las cantidades de tiempo "correctas" dedicadas a las redes son formas de diluir el problema real: se busca la adicción, que es la forma de fijar clientela, adeptos, seguidores, votantes, etc. Es el centro de la sentencia: las redes están diseñadas para crearla.

Las redes sociales han permitido la creación de un modelo de negocio que va a hacer todo lo posible por mantenerse y crecer, algo que no será fácil de cortar. Ya invertirán ellas en captar defensores políticos locales allí donde sean denunciadas. Es mucho dinero y poder lo que hay en juego.

* "Un tribunal de EE.UU. multa a Meta con 567 millones de dólares por ser "perjudicial para la salud de los jóvenes" RTVE.es / Agencias 7/08/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260807/tribunal-ee-uu-multa-meta-567-millones-perjudicial-salud-jovenes/17183168.shtml

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