martes, 22 de febrero de 2022

Hechos y datos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La sección "datosRTVE" nos ofrece el siguiente un titular, "La criminalidad se mantiene en mínimos históricos pero las denuncias por violación crecen un 14% respecto a 2019". La información de "datos" está ocupando un espacio cada vez mayor en nuestros medios y la gente se está acostumbrando a las cifras, los porcentajes, etc. y con ellos a las luchas de las fuentes oficiales y las extraoficiales, a los expertos en "interpretación" de datos y todo un mundo específicos. En muchos campos pasamos del hecho concreto del acontecimiento a la visión global que las estadísticas nos ofrecen. ¿Qué significa que "la criminalidad se mantenga en límites históricos" para aquel que ha sufrido su golpeo?

Nos hemos acostumbrado a ver la vida como la Bolsa, un sistema de subidas y bajadas que actúa como una consulta a través de indicadores. Pero, por ejemplo, no es lo mismo una variación del 1% de 10.000 casos que de 100. Pero a veces con cifras muy pequeñas se nos hablan de grandes porcentajes o estos se nos dan sin ofrecernos las cifras reales de los casos que se tratan, por lo que son fácilmente mal interpretadas.

La lucha entre los datos y los responsables de esa parcela se recrudecen pues, en última instancia, forman parte de la lucha política cotidiana. La información de RTVE nos muestra un ejemplo claro de esto: 

Durante 2021 se denunciaron 17.016 delitos contra la libertad e indemnidad sexual, un 11,1 % más que en 2019. Dentro de esta categoría de delitos entran las agresiones sexuales con penetración o violaciones. En total se denunciaron 2.143 el año pasado, un 14,4 % más que en 2019 y la cifra más alta de la serie histórica.

El Ministerio del Interior atribuye este aumento a que ahora se denuncian más no a que estén aumentando este tipo de delitos. "Está relacionado con las activas políticas de concienciación social que han provocado una mayor disposición de las víctimas a denunciar estos delitos y a poner sus casos en manos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, lo que está reduciendo los niveles de infradenuncia detectados en estos tipos penales".* 


La respuesta del Ministerio del Interior es realmente curiosa porque implica el paso de lo medible a lo imposible de medir y probar. La excusa del aumento porque "ahora se denuncia más" implica la voladura de los datos, pues supone que esas cifras son solo una pequeña parte. Como, evidentemente, solo se contabiliza lo que se denuncia, que es lo que ofrecen los datos, siempre queda darle la vuelta al argumento señalando que "no hay más casos", sino "denuncias", sacando la conclusión que hay más denuncias dada la "efectividad de las políticas informativas". De esta forma, se saca la conclusión que el hecho de que haya muchas más denuncias significa que todo funciona mejor, una paradoja que es indemostrable, pues trabajan partiendo del principio de que no sabemos realmente los datos. De esta forma se dinamita el sistema. Evidentemente, cuando bajen las cifras que se ofrezcan, también será gracias a las políticas del mismo Ministerio, que queda siempre en buen lugar ya suban o bajen los datos, por una cosa o por otra.


Es difícil explicar la evolución de las denuncias desde 2010 según el argumento defensivo del Ministerio. Sobre todo porque nunca tendremos la seguridad de si los aumentos de casos se debe a que hay más o que son el resultado de la buena política informativa ministerial.

Un argumento similar es el que se ha estado dando con la pandemia. El aumento de los casos no era porque hubiera "más casos", sino porque se hacían más test. Según algunos, todo seguía igual fueran las cifras las que fueran. Este argumento se le escuchó por primera vez a Donald Trump desde la Casa Blanca, responsabilizando a los test del "aumento" de los casos. La forma de interpretar los datos y tomar acciones varía si crees que hacer test es "nocivo". Pero es un argumento que ha sido tomado en serio por aquellos que, como Boris Johnson, en estos momentos están quitando restricciones. Ya no serán necesarios los test para diversas actividades o para entrar al país. Es la forma de reducir los datos, pero no los casos que, evidentemente, son indiferentes a esto y se producen, se notifiquen o no. ¿De qué sirve saber los casos?, piensan algunos. La expresión que Johnson acaba de acuñar es "aprender a vivir con el virus", que es lo mismo que lleva diciendo desde el principio, dándole igual el número de casos. Pese al fallo estrepitoso de la idea de "inmunidad de rebaño" con este tipo variable de pandemia, sometido a múltiples variantes, es a lo que se están apuntando ante la intimidación cada vez más violenta de los movimientos antivacunas por todo el mundo y la presión de la "economía" y sus poderes. Vamos ya hacia las cuartas dosis y esperemos que no surjan nuevas variantes peligrosas.

En España se nos repiten todos los días las cifras descendentes de la "incidencia acumulada", con gran regocijo, pero no se sabe cómo abordar la paradoja de que desciendan los contagios pero aumenten las muertes con unas cifras muy elevadas.

La misma sección de DatosRTVE nos explica los datos de hoy:

En algo más de un año de pandemia, el coronavirus ha dejado más de 91.000 muertos oficiales, aunque se sabe que la cifra real es mucho mayor. Solo en 2020, las muertes registradas se dispararon un 17,7 % y fueron 74.227 más que las que hubo un año antes, de acuerdo con los datos provisionales de Movimiento Natural de la Población publicados en junio por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El exceso de mortalidad, clave durante la pandemia para complementar una cifra oficial dependiente en gran parte de la capacidad de diagnóstico, lo miden tanto el Instituto de Salud Carlos III, en el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo), como el propio INE, mediante una estadística experimental. Según su recuento, las muertes imprevistas en España en comparación con la media de defunciones del periodo 2015-2019 rozan las 116.000 entre marzo de 2020 y diciembre de 2021.

Por otra parte, la letalidad del coronavirus en España se ha reducido notablemente gracias a la protección de las vacunas, que en la quinta ola han logrado disminuir las muertes de las personas que contraen la COVID-19 más de cinco veces respecto al total de la pandemia, aunque el elevado volumen de contagios registrado al comienzo del verano provoca que aún se contabilicen decenas de muertes cada día.** 


Es decir, mientras se nos dan cifras que "bajan", las muertes son las que hay, con serias dudas de que sean más elevadas que las que se nos dan, tal como se sugiere con ese "exceso de mortandad". Las muertes no se pueden escamotear, pero sí su causa, que puede incluirse o no según los datos que las propias Comunidades ofrecen y que, se nos indican, están sujetos a procedimientos contables distintos. La disputa aquí es en dónde se coloca a los fallecidos, si cuentan claramente o si son discutibles. La incidencia baja a menos de 800, pero la cifra de fallecidos en el día es de 464 fallecidos. Para esas 464 personas las estadísticas ya no cuentan, como tampoco cuentan las de las familias.

Los casos citados, tanto las violaciones como la pandemia, pueden ser contados como datos y encontrar explicaciones tanto de los que reflejan, como de lo que no reflejan. Fuera de las tablas, son parte de nuestra realidad. No digo que los datos no sean necesarios, por supuesto. Lo que creo es que en función de la atención que se les preste corren el riesgo de ser interpretados de muchas formas para evadir responsabilidades en lo que reflejan.

La tendencia a los datos ha aumentado desde que el mundo empezó a poblarse de "fake news"; son la consecuencia lógica para frenar la tendencia a la mentira de la política. Los medios importantes han desarrollado este tipo de secciones para evitar dos cosas, ser intoxicados y ser considerados intoxicadores. En un día en el que los medios nos informan de la creación de una red social por parte de Donald Trump, llamada "Truth Social", con el lema "Fallow the Truth", es importante saber qué verdad hay en los datos y qué hay que seguir.

Los datos no son la "verdad", algo que en tiempos de desinformación e intoxicación informativa puede llegar a convertirse en una obsesión manipulable. La necesidad de interpretar los datos abre muchas perspectivas interesadas que nos ofrecen su propia visión.

Considerar que el aumento de denuncias es un logro o que los test son los responsables de los aumentos de casos y que solo son fiables cuando descienden las cifras no sé si es un buen camino. Los datos no son inmunes a las manipulaciones, como vemos cada día. No siempre se busca la claridad, sino cierta impresión de cientificidad, objetividad, etc. que puede servir para justo lo contrario. Hay que aprender a leer los datos, a saber lo que representan, los criterios que se usan y porqué algunos quieren cambiar esos criterios para obtener una imagen distinta. Los datos son esenciales para analizar las situaciones, pero también pueden ser motivo de manipulación cuando no son favorables o no nos gusta lo que representan. Aquí hemos criticado varias veces los cambios cosméticos en los datos para tratar de mostrar situaciones más favorables. 

 Ayer fue un día duro, en la misma mañana, con una diferencia de apenas una hora, recibí dos fotografías casi idénticas, dos test dando positivo de personas a las que tengo gran aprecio. No veo datos, veo personas. A veces los datos, gráficos, estadísticas, etc. nos hacen olvidar que representan personas, dramas familiares y mucho dolor.  


* "La criminalidad se mantiene en mínimos históricos pero las denuncias por violación crecen un 14% respecto a 2019" RTVE.es 21/02/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220221/criminalidad-se-mantiene-minimos-historicos-pero-denuncias-violacion-crecen-14-respecto-2019/2293402.shtml

lunes, 21 de febrero de 2022

El golpe

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La tensión en el PP va a más y o a menos, como algunos —y solo algunos— querían. En este contexto, Pablo Casado ha dado un mal paso estratégico al dar por buenas las explicaciones ofrecidas. Esto hubiera bastado ante otro rival, pero el estilo bronco de Díaz Ayuso lo ha tomado como una oportunidad para ganar terreno rápidamente en el campo de batalla.

La manifestación del otro día ante Génova pidiendo la cabeza de Pablo Casado y Teodoro García Egea es un movimiento que tiene poco de espontáneo y muestra las técnicas populistas de Díaz Ayuso y los que están detrás en un doble movimiento de tenaza, la calle y los medios.

El editorial del diario ABC, con el titular "Casado, una dimisión obligada", no deja espacio a otro tipo de reflexión más que pedir la cabeza del presidente del partido y de la directiva nacional: 

La guerra civil en el Partido Popular se ha hecho tan insostenible y carente de salidas negociadas que Pablo Casado debe dimitir como presidente nacional del partido en las próximas horas. Ya no se trata de que sea mejor o peor candidato, sino de que no ha sabido resolver una crisis que ya ha contagiado al partido, a las bases, a la militancia y a millones de votantes en toda España. No es un episodio que afecte a Madrid. Es la marca electoral la que irreversiblemente seguirá marcada e inutilizada mientras Casado continúe en ella. Ese es el sentir de la inmensa mayoría de los dirigentes territoriales del PP, que exigen un cortafuegos definitivo y drástico como único remedio para salvarse de una sangría.

Es el partido lo que está en juego. Esto ya no va de liderazgos, y cualquier salida negociada de Teodoro García Egea ha quedado desfasada por los acontecimientos, por la incomprensible tardanza de Génova en atajar el conflicto, y porque todo se ha revelado absolutamente inútil y dañino.

Lo ocurrido en Madrid ha extendido por toda España un divorcio real de las bases con su presidente, que por el bien del partido debe renunciar en cuestión de horas. Ya no se trata de intentar recabar apoyos autonómicos, seguir midiendo fuerzas en su pugna con Díaz Ayuso, o buscar soluciones creativas de intercambio de cromos en forma de dimisiones. El perjuicio causado es mucho mayor del que ni siquiera hace tres días podía preverse. Cuando más de 4.000 personas se personan ante la sede del PP exigiendo su dimisión no se trata de un teatro preparado para seguir convulsionando el partido. Es la evidencia de una indignación real que comparten muchos militantes en todo el territorio español. La ingratitud de la política y la vertiginosidad con que hoy en día los militantes y votantes exigen respuestas hace ya incompatible que se pierda un solo minuto más en el PP.*

 


Lo que sigue es la petición de un congreso nacional extraordinario en el que rematar la faena acabando con la dirección del partido. Sorprende la clarividencia del editorialista en la extensión de su análisis a toda España. La idea de la "indignación real" y de la defenestración de la directiva excluye a la principal causante del desaguisado.

Si Casado ha cometido un error grave ha sido precisamente el de creer que aceptando las explicaciones de Díaz Ayuso el asunto se iba a detener. No lo hace porque la propia Díaz Ayuso no está interesada en ello, por un lado, y porque por mucho que Casado "acepte", las investigaciones están en marcha, por lo que se decidirá en los tribunales finalmente quién estaba en lo cierto. Pero mucho me temo que todo esto pase a un segundo término en la clave interna del PP, donde no hay que confundir la lucha y la excusa. La lucha es más amplia que la excusa para el estallido.

El editorial de ABC se posiciona claramente en un bando, contra Casado, en uno de los casos más flagrantes de partidismo informativo que se han visto en estos lares:

Su fallida embestida a Díaz Ayuso lo ha privado de margen de maniobra. Apostó a todo o nada, y perdió desde el momento que se presentó ante los micrófonos de la cadena Cope mal preparado, mal informado, mal asesorado y mal documentado. Y fiándose de unos datos bancarios y fiscales sobre el hermano de Díaz Ayuso que nunca debieron haber llegado a sus manos. Casado tiene que oír tanto el clamor de los indignados de su partido como el silencio de los que no le apoyan. Debe irse, hoy, ya, mejor que mañana.

Es difícil ver a un diario con este grado de propaganda política hacia una persona en una confrontación como es el caso. ¿Qué quiere decir "que nunca debieron llegar a sus manos"? Todo forma parte de la elevación de la figura de la presidenta madrileña a las cumbres del victimismo. La teoría de la conspiración, en este caso del "espionaje", contra ella ha sido su principal arma de defensa: celosos de su éxito, las fuerzas oscuras del PP han trabajado para derrocarla. Este es el argumento que desde el principio han elaborado sus equipos de defensa y ataque. Por eso Casado ha hecho mal en aceptar de mala manera las explicaciones que le dejan en mal lugar. Es la forma de decir que "no había nada" en lo que no está claro todavía y que se seguirá investigando por parte de otros grupos políticos y la fiscalía.

El editorial se adelanta a los hechos para exigir la eliminación de Pablo Casado con el argumento del daño al PP en las futuras contiendas:

Casado ha perdido la confianza de su propio partido, y cunde el pánico a que cualquier opción que tuviese el PP de ganar las elecciones a Pedro Sánchez se haya disipado. Su intervención en la Cope días atrás no fue la de un líder pacificador del partido, dispuesto a encabezar una solución. Solo ofreció la sensación de dirigir un equipo débil cuya única salida posible es renunciar definitivamente a su proyecto y dar paso a uno nuevo. Todo el partido ha quedado en ‘shock’, todo el partido está contaminado, y es todo el partido el que se juega su futuro.

En esto han vuelto contra Casado sus propias argumentaciones. Casado ha estado hablando de la inevitable llegada del PP a La Moncloa. Es uno de esos argumentos retóricos y absurdos, la creencia en ciclos, destinos, etc. que hacen inevitable la llegada al poder. Ganar en Madrid se convirtió en una insignia del PP, al que iban a suceder un éxito tras otro. Sin embargo, eso depende de muchas otras cosas.

Si Casado era la cabeza visible de la victoria, tras del debilitamiento de las expectativas (anunciado por las encuestas y mostrado en los resultados de Castilla y León), se producen los conflictos internos sobre la forma de llegar a La Moncloa. Ya no vale lo que antes valía. El final del demoledor editorial es rotundo: "El Partido Popular está en una nueva fase. El tiempo de este equipo que sucedió al de Mariano Rajoy se ha agotado. No hay solución de continuidad. Casado debe marcharse hoy mismo." 

En RTVE, la interpretación, en cambio, es más salomónica. No dan la batalla por ganada a Díaz Ayuso, como hace el editorial de ABC. Eso sí, señalan la evidencia el peligro de cara al futuro por el daño causado: 

"Ninguna de las dos partes enfrentadas ya es la solución y esto solo lo salva una tercera vía", han asegurado a TVE voces del PP, que añaden que ambas partes "tienen responsabilidad" pero "¿quién vela por la imagen del partido?", se preguntan.

Sobre la manifestación de este domingo, voces críticas de peso afirman que es "muy gráfico lo de hoy. No es que Casado ya no pueda salir de la sede sino que ni siquiera puede entrar" e interpretan que el cierre del expediente a Ayuso supone que la dirección "se ha echado atrás".

Estas fuentes afirman que  "casi todo el mundo en el partido da por hecho que habrá congreso".

Por contra, los barones y dirigentes del partido se han mantenido en silencio, salvo el presidente del PP de la Región de Murcia y jefe del Ejecutivo autonómico, Fernando López Miras, quien ha defendido a García Egea y ha asegurado que no debe dimitir, ya que ha hecho un buen trabajo rearmando al partido, y ha subrayado que Casado es el único presidente y alternativa.**

 


Lo que se debate en el PP es algo más que una cuestión entre egos, que son el continente y no el contenido. El estallido de la dirección contra Díaz Ayuso se produce precisamente tras las tensiones creadas por las elecciones en Castilla y León. La falta de una mayoría contundente que permitiera gobernar hace que se pongan sobre la mesa distintas posibilidades. Paga entonces el PP sus maniobras para la destrucción de Ciudadanos, que se ve reducido en todos los ámbitos... para beneficio no del PP sino de Vox, que es el partido que crece condicionando el propio desarrollo del PP, al que no le queda margen de pactos, obligados a dirigirse hacia el partido de la ultraderecha.

La única voz que se escucha a favor del pacto con el partido de Abascal es la de Díaz Ayuso. Pocas horas después, estalla el conflicto cuyas consecuencias vemos ahora.

La dirección del PP ha estado en guerra abierta con Vox tratando de evitar que el peso creciente de la ultraderecha marque una distancia con lo que es un partido democrático y europeísta. Apoyar o apoyarse en Vox tiene unas consecuencias claras, como lo manifiesta lo que Abascal puso sobre la mesa en la noche misma del recuento. Es el mismo Vox que se manifiesta en Europa junto a Hungría y Polonia, los dos países sancionados por la Unión Europea por sus déficits democráticos, por su retroceso en el Estado de Derecho, como acaban de dictaminar los tribunales europeos. Esta es la derecha populista y reaccionaria que pide retirar la normativa de género por considerarla una "ideología". Es la ultraderecha que hace encuentros con Marine LePen y otros dirigentes de la misma ralea. Con esas alianzas, ¿cómo estar en Europa?

Pero ese es el modelo del pragmatismo populista de Díaz Ayuso, lo que encandila a esos seguidores que la reivindican en la calle pidiendo que sean ellas, Díaz Ayuso y Cayetana Álvarez de Toledo, las que lleguen al "poder". La campaña callejera ya la señala como "presidenta"; es el momento de mover todas las fichas para dar el golpe de mano y hacerse con la dirección del partido, y a la vez deshacerse de sus enemigos.

Sorprende así la radical postura del diario ABC, al que el incidente le permite eliminar de un plumazo a toda la directiva del PP, a todos los que siguieron después de Mariano Rajoy y de los que la propia Díaz Ayuso forma parte.

Los que piden una "tercera vía", en cambio, buscan no verse absorbidos por lo que Díaz Ayuso representa. Ha sido una pieza movida con habilidad para llegar al poder de Madrid, una comunidad que no logra librarse de sus constantes parásitos y fantasmas. Parece que nada crece aquí sin ellos.

En otro punto del espectro informativo, el diario El País, en su editorial, explica:

El presidente del partido acude a la misma sede nacional del PP ante cuyas puertas se manifestaron ayer unas 3.000 personas pidiendo su dimisión, la dimisión de García Egea, y reclamando que Isabel Díaz Ayuso ocupe su lugar como lideresa del partido y candidata a La Moncloa. Una intensa campaña en las redes sociales había extendido durante las últimas horas la convocatoria ante las sedes populares de toda España, pero solo en Madrid las protestas de apoyo a Díaz Ayuso tuvieron éxito. El trumpismo español —muy concentrado en la capital como pudo apreciarse ayer— se revuelve contra el dirigente elegido en primarias por la militancia del partido hace cuatro años. Cualquier otro candidato que se postule a poner remedio a la implosión popular habrá tomado buena nota de hasta qué punto ha llegado la alimentación del monstruo populista en su seno. El partido del orden dirimiendo en la calle sus conflictos orgánicos sin que la beneficiaria de la agitación callejera —el nombre de Díaz Ayuso figuraba en la convocatoria anónima— hubiera desautorizado el aquelarre. La pérdida de institucionalidad alcanza de manera abrasiva desde ayer al Partido Popular, contagiados sus dirigentes de los modos que exporta la derecha radical norteamericana. La degradación de la conversación pública española tiene mucho que ver con el uso permanente que los portavoces populares han hecho de las hipérboles, los insultos, las descalificaciones personales y la desinformación. Esa escalada verbal que alegremente han aplicado a sus adversarios políticos se la están dedicando ahora entre ellos y la reciben, asombrados, de algunos de sus soportes mediáticos habituales.*** 


El análisis del diario nos muestra otra perspectiva diferente a la de ABC —y El Mundo, en una línea similar— y las referencias al "trumpismo" y sus formas describen ese comportamiento que finalmente se ha ido adueñando de un sector del electorado radicalizándolo. La manifestación de la calle Génova tiene mucho de orquestado —es evidente—, como lo tienen las presiones en redes sociales o los medios afines que sobreviven gracias a la necesidad de fuentes de modulación informativa. La supuesta espontaneidad de Díaz Ayuso no es más que la interfaz populista que así la quiere presentar.


Son muchos los que han contribuido a la radicalización de la sociedad española. Lo han hecho de muchas formas. La eliminación de una posibilidad centrista, liberal, que pudiera moderar a derecha e izquierda con sus entradas en el poder, tal como hacían en su tiempo los Liberales británicos o algunos partidos en Alemania, se nos escapa en la España del voto fragmentado y radicalizado a derecha e izquierda, una España en la que es posible que partidos antidemocráticos, separatistas, ex partidarios del terrorismo, etc. entren en las quinielas del poder y en las alianzas de gobierno.

La radicalidad llama a la radicalización progresiva. El episodio madrileño es un intento más de hacer avanzar esa radicalización. Los partidarios de Díaz Ayuso han comprobado que el llamado "efecto Ayuso" no funciona en otras demarcaciones, pero quieren ampliarlo a las conexiones con Vox, un peligro real. El uso de grandes palabras —"patria", "libertad", "familia", etc.— no es garantía precisamente de grandes principios y ese es el camino del populismo.

La necesidad de un partido realmente liberal y no solo liberalmente económico es importante. Una democracia necesita cierto tipo de equilibrio y de opciones equilibradas para poder ser estable. Lo que nos están trayendo con estas luchas no es eso precisamente.

Para Díaz Ayuso y los suyos, la mejor defensa es un buen ataque. La aparición de pancartas y camisetas pidiendo su posición al frente del Partido Popular, proclamándola "presidenta" y llevándola a La Moncloa nos muestra un dudoso grado de espontaneidad y, por el contrario, una bien elaborada campaña para hacer retroceder a la dirección del partido, primero, para destruirla después. Es todo un golpe —callejero y mediático— diseñado con eficacia  y con el deseo de llevar el daño lo más lejos posible para que las reacciones vayan contra la dirección dinamitándola. ¿Lo logrará?

Sabiendo cómo trabajan Díaz Ayuso y los suyos, nadie querrá exponerse demasiado hasta llegar al congreso nacional extraordinario donde se puedan zanjar los asuntos con menos exposición. Los partidarios de una tercera vía que liquide el asunto deben ser discretos y no exponerse demasiado.

El Mundo

* "Editorial de ABC: Casado, una dimisión obligada" ABC 20/02/2022 https://www.abc.es/opinion/abci-editorial-abc-editorial-abc-casado-dimision-obligada-mismo-202202201451_noticia.html

** "Mas de 3.000 personas arropan a Ayuso y piden la dimisión de Casado y Egea frente a la sede del PP" RTVE.es 20/02/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220220/crisis-pp-cientos-personas-piden-dimision-casado-egea/2292900.shtml

*** Editorial "La pelea del PP baja a la calle en Madrid" El País 21/02/2022 https://elpais.com/opinion/2022-02-21/la-pelea-del-pp-baja-a-la-calle-en-madrid.html

domingo, 20 de febrero de 2022

Los desplantes a Ursula von der Leyen

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


De nuevo, las televisiones nos ofrecen otro desplante a Ursula von de Leyen, la presidenta de la Comisión Europea. Esta vez ha sido en la reunión cumbre Europa-África donde han quedado en evidencia el machista activo, el general Jeje Odongo, ministro de Asuntos Exteriores de Uganda, y el machista pasivo, nuestro presidente del Consejo Europeo, Charles Michel.

Que el ministro de Asuntos Exteriores de Uganda sea machista se puede lamentar desde diferentes ángulos. Pero lo que es inexplicable es, de nuevo, la actitud de Charles Michel. De nuevo vuelve a ignorar los desprecios que se hacen a nuestra representante y muestran que esta bicefalia europea tiene peligros cuando se da una actitud de este tipo.

Charles Michel es algo más que un machista grosero, indiferente a los desprecios que le puedan hacer a Ursula von der Leyen. Emmanuel Macron tuvo que hacer lo que él, en su cobardía, no se atrevió a hacer. Si tienen algún problema, Michel ha elegido el peor de los caminos, el de los machismos impresentables. Puede haber rivalidades políticas, pero no en este insulto a todos del que se hace cómplice por su inacción. Que se pueden cortar esas actitudes groseras como la del ugandés nos lo ha mostrado Macron.

Me siento representado institucionalmente por Ursula von der Leyen; no me siento identificado, en cambio, con ese señor que se agarra a sillas y privilegios, a posiciones respetadas, dejando al margen a quien debería respetar y no lo hace por ser mujer. El señor Michel vive en un universo masculino retrógrado y jerárquico. Charles Michel no ve a la Presidenta de la Comisión; tan solo ve mujeres a las que es incapaz o no siente el deseo de respetar, pues es eso lo que hace cada vez que permite un desplante.

No es la primera vez, ya que ambos participaron de la encerrona realizada por el súper macho Recep Tayyip Erdogan. El caso se conoció como el "sofagate", etiqueta un tanto absurda" y cuyo chiste permitió a Charles Michel salir del asunto más o menos bien librado.

Pero esta vez se le ha negado el saludo a von der Leyen, lo que representa que la comunicación Europa-África tiene todavía algunas trechos que recorrer en diferentes terrenos. Pero que el general Jeje Odongo considere que las mujeres no existen más que entre las paredes de sus casas, que darles la mano o saludarlas va contra lo aprendido en sus cuarteles de Uganda y que va a perder el respeto de sus tropas nos muestra la mentalidad machista y grosera. Eso deja a Charles Michel con la necesidad de justificar ante Europa por qué hace lo que hace y deja de hacer lo que debería hacer.

Puede que los "principios" del General Jeje Odongo le impidan saludar a las mujeres o incluso la posibilidad de que estas tengan algún tipo de poder social. Esto nos indica ya la naturaleza de tipo de ayuda que Uganda necesita urgentemente.

Las groserías del general, que ya tiene bastante que asumir en la vida internacional, no pueden impedirnos ver el comportamiento impresentable de Charles Michel que debería ya cambiar su actitud y forma de actuar porque, al igual que Ursula von der Leyen, representa a Europa, sus valores y a todos nosotros, que —con algunas excepciones— nos sentimos satisfechos con que una mujer como von der Leyen ocupe ese puesto representativo de todos.

La mala educación de Charles Michel o su lentitud en reaccionar, como se prefiera, nos afectan a todos y habrá muchos que se sientan avergonzados por su actitud, algo que no debería ser. De no estar allí Macron, el hecho habría sido mucho peor.

La prensa nos dice que el general Odongo solo colgó la foto de los tres hombres, dejando fuera a la presidenta de la Comisión Europea, a la que ni siquiera mencionaba. Nos dicen también que retiró la foto rápidamente, me imagino que por orden de la superioridad.


No sé si en Uganda lo que ha hecho se considera "normal", en cuyo caso no le deberían dejar salir de Uganda y menos todavía a situaciones que ofenden su pensamiento machista. Es reciente en su cargo, aunque de amplio historial político. Puede que todavía se estén riendo en algún cuartel allí. La Wikipedia ya recoge, en la última línea de su biografía el incidente. Nos enteramos que, además de su carrera militar, cursó un Máster en Diplomacia, lo que evidentemente no le sirvió de mucho. El incidente es calificado como "misógino", aunque podrían añadirse otros términos.

En la ficha del país realizada por nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores se señala que

Según el Freedom House Index, los derechos civiles en Uganda deterioraron en el 2019. El presidente intentó restringir la libre expresión a través de la vigilancia de comunicaciones electrónicas y un impuesto regresivo a redes sociales. A su vez, la inseguridad se ha hecho más evidente, así como la corrupción policial, y las tasas de criminalidad y homicidios han ascendido ligeramente. Los anuncios sobre nueva legislación restrictiva en materia de prácticas homosexuales –que son delito según el Código Penal-, han provocado protestas internacionales y recuerdan al aislamiento que el gobierno de Museveni tuvo que afrontar en 2012.*

Lo que a nosotros nos interesa una vez más es por qué Charles Michel no puede hacer lo mismo que el presidente Macron. Creo que no está a la altura o no ha entendido bien el problema, pese a los miles de artículos que se habrán escrito por toda Europa sobre su flojera personal.

Quizá es el momento de empezar a pensar en la necesidad de un nuevo representante europeo si Charles no está a la altura de su cargo. El asunto es relevante porque, primero, ofende a Ursula von der Leyen; segundo, nos ofende a los europeos; y tercero, por el mal ejemplo que transmite al mundo sobre lo que los europeos hacemos. Los machistas de todo el mundo están celebrando la flojera de Charles Michel, gastando chistes sobre cómo un general ugandés hace ejercicio de su mala educación y negativos principios.

Ursula von der Leyen no es la mujer invisible. Charles Michel, en cambio, cada vez nos representa menos; es el convidado de piedra.


* Oficina de Información Diplomática del MAE "Uganda"  http://www.exteriores.gob.es/documents/fichaspais/uganda_ficha%20pais.pdf



sábado, 19 de febrero de 2022

La seguridad rusa y las fronteras

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


El día en que Washington había anunciado "¡guerra!" esta no se produjo. Se decía tener todas las evidencias, todos los documentos, todos los informes, pero no se produjo. La Inteligencia norteamericana volvió a fallar en sus pronósticos; lo ha hecho como lo hizo en Afganistán, pero al contrario. Allí, lo que no iba a pasar, pasó para su sonrojo.

Quizá sea porque las guerras se hacen sin tantos fuegos artificiales, aprovechando la sorpresa y, sobre todo, para algo. Hemos insistido en un argumento: si el motivo de la guerra es la "seguridad" de Rusia, ¿qué se consigue volviendo la situación más insegura, más amenazante? La invasión de Ucrania no arregla el problema, sino que lo agrava. La invasión volvería sus fronteras las más amenazadas del planeta. ¿Es eso lo que quiere? Hay algo claro: invadiendo Ucrania, Putin no consigue ninguno de sus objetivos. Acabaría, en el mejor de los casos, en un absurdo final como el del ocupado Afganistán.


Al riesgo de la guerra se le suma el de las sanciones. Es evidente que tras una situación bélica todos los lazos con Occidente se verían cortados. Se habla mucho de la dependencia europea del gas ruso, pero se habla mucho menos de la dependencia rusa de Occidente y de lo que podría ocurrir en el caso de una rotura total. Las sanciones a los que mantuvieran relaciones serían elevadas. En cualquier caso supondría un corte radical con las conexiones con el este de Europa, que solo tendría posibilidad de girar hacia el Oeste.


Cuando Occidente ha aplicado sanciones a Rusia, la beneficiada ha sido China, que ha recibido más barato lo que Occidente no quería comprarle. Así ocurrió con la energía, que China recibió más barata cuando Europa sancionó a Putin. De suceder así, el conflicto acabaría afectando también a China, pues pondría la excusa perfecta para lo que Trump ya intentó, aislar sus productos. Los efectos dominó se pueden prever; los efectos mariposa, no.

La cuestión es si somos conscientes o podemos prever los efectos que se pueden producir al lanzar la piedra al centro del lago. Cualquier tipo de decisión excede las posibilidades de cálculo sobre lo que pueda ocurrir en un escenario complejo que abraca posiciones mucho más alejadas pero con los mismos agentes, como por ejemplo Oriente Medio, donde las posiciones rusas respecto a Siria pueden verse afectadas en el caso de conflicto.

En el análisis del diario Público sobre la nueva situación en las repúblicas secesionistas, María G. Zornoza concluye desde Bruselas:

Con esta coyuntura de alto voltaje se darán cita el lunes los 27 ministros de Asuntos Exteriores europeos. Al encuentro asistirá Dmytro Kuleba, responsable de Exteriores ucraniano. Aunque sobre el terreno la situación es más que cambiante, la estrategia europea no varía: la apuesta total es la diplomacia, pero un potente paquete de sanciones echaría a rodar "pocos días después" de un eventual ataque ruso a Ucrania. Los europeos insisten en que está preparado y que dañará enormemente a la economía rusa. Sin embargo, solo lo activarán si se produce un "ataque militar" de Rusia, pero no en caso de ciberataques o campañas de desinformación.

La UE y la OTAN asumen que la confrontación con Rusia, su vecino más importante, es y será la nueva "normalidad". Por ello, Bruselas ya abre la puerta a repensar su relación con la Rusia del siglo XXI asumiendo que este nivel de presión no puede mantenerse sine die. De seguir así, habrá que repensar la respuesta, reconocen.*

 


Qué sea esta "nueva normalidad" con Rusia es complicado porque el precedente bélico nos lleva a diferentes posibilidades desde el siglo XIX hasta llegar a las Guerras Mundiales y la Guerra Fría. Quizá fuera bueno intentar bucear en las profundidades de la genética cultural rusa, intentar por qué el país más grande la Tierra, el de mayor superficie —aquel al que los "inviernos" defendían— tiene un problema de "inseguridad" constante en casi cualquier frontera y tiene esas necesidades de manejarse siempre con la fuerza y la amenaza con sus vecinos, lo que hace que estos necesiten de los enemigos de sus enemigos para asegurarse su tranquilidad.

De dónde venga esta hipersensibilidad ante la "amenaza" es un problema necesario de entender ya que forma un círculo vicioso: Ucrania se protege ante la amenaza de Rusia y Rusia se siente amenazada porque Ucrania se protege por temor a Rusia. ¿Cómo resolver este problema?

Evidentemente, solo hay una solución que no suponga la imposición a otros países de con quién se tienen que aliar o lo que deben hacer en su territorio. Recordemos lo ocurrido con la Cuba de los años 60 en adelante y la colocación de misiles frente a las costas norteamericanas. No sé porqué no se comenta más el caso, pero dio lugar a un peligrosos momentos, la llamada "crisis de los misiles" que tuvo al mundo en vilo durante un par de semanas. La tendencia de las súper potencias a defenderse suele ser acosta de sus vecinos, que son usados unas veces como punta de lanza y otras como cinturón de seguridad. Eso significa que las súper potencias siempre viven con el temor de ser atacadas y la consiguiente necesidad de  armarse para estar defendidas. Como esto es mutuo, la cuestión crea siempre una escalada a menos que se sienten, hablen y se produzca una reducción mutua de la amenaza, como ocurrió con el peligro nuclear.


Las súper potencias tienden a pelear en escenarios diferentes para no verse enfrentadas directamente. Pero era cuestión de tiempo que un caso de "proximidad" se produjera, Ucrania está en el límite ruso y europeo. Esto es una consecuencia de la pérdida del "cinturón de seguridad" tras la guerra fría y la caída del muro, con la salida del llamado bloque soviético de su influencia. El alejamiento de estos países del Este fue precisamente por ese carácter utilitario que Rusia les dio para su propia seguridad. Sabían que habían sido ocupados para crear esa franja de seguridad. Acabaron levantándose tras décadas de empobrecimiento y represión política. Algo hay en la mentalidad rusa que hace que salgan de un régimen autoritario para caer en otro similar en su corrupción y autoritarismo. Rusia exige privilegios de súper potencia en sus fronteras, pero el problema de la "sensación de seguridad" es de otro orden, psíquico-cultural, podríamos decir, que le ha llevado a diferentes crisis con todos los vecinos a los que no ha doblegado.

La necesidad de unas relaciones normalizadas y pacíficas con Europa se hace cada vez mayor. Que la "nueva normalidad" consista en una amenaza permanente de Rusia en sus fronteras —o más allá de ellas— es una situación compleja y peligrosa. Ya hay bastantes "zonas calientes" en el planeta como para extender la violencia hacia las que están en paz. Ukrania lleva ya mucho tiempo en una difícil situación por los manejos rusos y su idea de la "seguridad fronteriza". Los conflictos soterrados acaban saliendo a la superficie y arrastrando a otros hacia situaciones de tensión no deseadas.

Hay que repensar el concepto de "frontera" y de los límites espaciales, culturales políticos e ideológicos que en ella se concentran. El mundo es cada vez más pequeño y son necesarias otras políticas de vecindad. Sin embargo, cada vez es más complejo desarrollar una política de buena vecindad. Recordemos nuestros problemas con el sur de nuestras fronteras, otro punto de fricción. Populismos, colonialismos, separatismos, etc. nos complican el futuro.

 


* María G. Zornoza "La UE sube el tono contra los prorrusos del Donbás: "Están generando una narrativa de guerra"" Público 18/02/2022  https://www.publico.es/internacional/bruselas-sube-tono-prorrusos-donbas-generando-narrativa-guerra.html

viernes, 18 de febrero de 2022

Y ahora esto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No nos habíamos recuperado de la votación de la Ley de Reforma Laboral y ahora esto. ¿Han perdido los políticos el sentido de la realidad? ¿Viven en un mundo paralelo en donde solo se ven ellos mismos e ignoran al resto? Puede ser. Algunos levantarán la mano y dirán que no son "los políticos", sino "unos políticos", un partido. Y, en efecto, así es. Pero para el ciudadano de a pie, esto es un peldaño más en la subida lamentable hacia los picos del hartazgo, del aburrimiento, de la indignación.

El Problema tras el problema no es quién va a caer, que nos puede ser indiferente, sino que le va a sacar provecho a esto. Puede que algunos se lamenten con la boca chica esperando poder conseguir rédito electoral. Pero no he visto poner el dedo en la herida futura: el máximo beneficiario de una ruptura dramática y polémica del Partido Popular es el populista Vox. Son estos partidos, como ha ocurrido en otras ocasiones, los que recogen los restos de las explosiones.

¿Recuerdan lo que decíamos ayer del efecto mariposa?

A menos de una semana que el PP se plantara ante Vox, con la curiosa excepción de la señora Díaz Ayuso, que decía que lo importante era pactar y mantener el poder, tras lo ocurrido en las elecciones de Castilla-León, ocurre esto. ¿Casualidad? Seguro que sí, pero las casualidades también se fabrican cuando el cántaro va demasiado a la fuente o llueve sobre mojado, por utilizar deliberadamente dos tópicos a mano.

Poco importa quien tenga razón a los efectos de futuro, porque más allá de las personas y su honorabilidad (que es también importante), el daño está hecho en el sentido en el que los partidos son sensibles. Nadie se atreve a comentar cuántos votos le va a costar esto al Partido Popular y cómo se van a repartir entre los que se abstengan hartos, los que se radicalicen o los que se centren dando un poco de oxígeno a Ciudadanos, que serían las tres respuestas más lógicas.

No deja de ser una ironía profunda que el mismo PP que marcó su distancia con Vox y que trató de hundir a Ciudadanos para ser, como los antibióticos, de "amplio espectro", se vea sangrado en algo que le recordarán los demás cada vez que tengan ocasión en el futuro próximo. Con elecciones de todo tipo y en todos los plazos en una especie de parchís político, cualquier candidato de lo que quede del PP tendrá que recibir algo más que entrenamiento antes y tratamiento después de cada elección.

El sistema político fragmentado hará que los más feroces sean los próximos. Lo harán no solo para distanciarse, como ya vemos ejemplos, sino para tratar de recoger las cuantiosas migajas que van a quedar tras este enfrentamiento explosivo y nuclear que se ha producido, pero que parece ser llevaba tiempo agitándose. Finalmente, el taponazo achampanado salió con fuerza y ruidoso, saltando el ojo de algunos.

Hace mucho que los partidos políticos se han llenado de personas con un sentido perverso, retorcido de la política. Los partidos se han convertido en maquinarías con procesos selectivos perversos, en donde triunfan ciertos perfiles que suben por los laterales hasta llegar a la cumbre. Por el camino quedan muchas servidumbres, muchos enemigos, muchas puñaladas, muchas deudas de quienes nos ayudan a subir mediante alianzas. Elementos internos, pero también externos. Medios y empresas acuden a estas conexiones oscuras que promocionan, apoyan, financian... y después esperan recoger lo que han sembrado en forma de favores.

Durante un tiempo los escándalos se daban en los ayuntamientos, especialmente porque eran los que tenían en su poder el suelo, algo que creo escándalos inmobiliarios, recalificaciones de terrenos, etc. Una sentencia reciente obliga a derribar una urbanización de súper lujo edificada en terrenos protegidos, lo que supondrá un gasto millonario de indemnizaciones para la administración. ¿Quién autorizó aquello? Han sido años de lucha por parte de las organizaciones sociales que han tratado de defender lo que se supone que debían proteger las administraciones públicas.

La debilidad política y el oportunismo van de la mano. No dudo que haya gente que acude a la política con vocación de servicio, una vieja expresión que hoy cuesta, da cierto pudor, utilizar.

Lo ocurrido en Castilla-León con el auge de los partidos localistas y que comentamos ya el otro día es una consecuencia de este tipo de casos. Los ciudadanos, sencillamente, han dejado de confiar en los políticos. Siguen cayendo en sus redes, pero el tiempo del desengaño se produce cada vez de forma más precipitada.

Los partidos han dejado de hacer lo que antes hacían: dar voz a la militancia desde los comités de los barrios hasta los congresos nacionales, elaborando sus ponencias que se discutían públicamente. Todo el proceso en donde los representantes se iban eligiendo en cada parte del proceso, del barrio a los congresos nacionales, han desaparecido. Son ahora tropas que respaldan a una facción que lucha por hacerse con el poder, los autonómicos contra los municipales, los nacionales contra los autonómicos y viceversa.

Han sustituido esto con un control férreo y un sentido publicístico de sus declaraciones en busca de notoriedad. La aplicación de las teorías comunicativas especializadas quieren líderes mediáticos rodeados de equipos de comunicación que buscan, con más o menos depuradas técnicas y abundante presupuesto, asegurar el ascenso de sus jefes. Es así como empezó Díaz Ayuso y de ahí siguió escalando hasta llegar a la cima autonómica.

A los beneficiarios de este escándalo los hemos visto también en esas mismas elecciones autonómicas castellano-leonesas y en otros casos previos. Del desastre democrático se beneficia el populismo radical y antidemocrático. Pero no hay mayor perversión democrática que la indecencia, la falta de honestidad, el beneficio a costa de los ciudadanos. 

Solo son días buenos para los que esperan debilitar el sistema democrático y sus instituciones y así seguir subiendo. Para el resto, queda un ambiguo sentimiento entre vergüenza e indignación. No comentan el error de creer que esto es bueno para alguien más allá de los que recogerán los restos centrifugados por el escándalo.