martes, 5 de julio de 2022

La ampliación de la agresión híbrida

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cada vez es más complicado definir un conflicto. Aquello que en el pasado se nos mostraba con cierta claridad —o al menos así lo suponíamos— se nos ofrece hoy con una dificultad conceptual o de definición. Las interacciones y las múltiples dependencias entre agentes hacen que sea posible condicionar sus actuaciones, y que, de una manera mucho más oscura, padezca situaciones de crisis.

La idea de "guerras híbridas" parte de la idea central de guerra, pero es el concepto de "lo híbrido" lo que nos deja abiertas las puertas a la confusión, a las dificultades de identificar si lo que ocurre es fruto de una dinámica propia o si ha sido deliberadamente respaldado, provocado, favorecido, etc. por un tercero que nos ataca a través de hechos muy variados.

Que la OTAN haya considerado el uso de los flujos migratorios como una forma intencional de ejercer la violencia sobre los estados nos da muestras de la variación que esto admite. La amenaza de cortes energéticos es una forma directa ya que tiene efectos destructivos, consecuencias en cadena sobre la población.

El hecho de que la desinformación, las noticias falsas, etc. hayan crecido es porque forma ya parte de esa hibridación o de la guerra por otros medios. Las intensas conexiones y dependencias que se han construido en estas décadas de globalización, las reestructuraciones de las economías, etc. pueden hacer que necesites la ayuda de tu mayor enemigo, que ha utilizado los lazos para poder presionarte.

BBC 20 mayo 2019

"Dependencia" es hoy un grito de alarma cuando vemos que se tuercen las relaciones que parecían estables hasta llegados a un punto de ruptura en el que comprendemos que estamos en el interior de la telaraña. Eso le ha pasado a Alemania con su dependencia energética de Rusia. A los años de buenas relaciones con Merkel, de confianza en la Rusia de Putin como suministrador fiable, le siguen estos años oscuros en los que el flujo de gas es utilizado como arma.

El hecho de que una huelga del transporte revele que no podemos alimentar al ganado, que no podemos fabricar coches por falta de chips que se fabrican en China, o que no tengamos mascarillas para cubrir una pandemia, etc. nos revelan quiénes son hoy tus aliados, pero también quién puede ser tu rival o tu enemigo.

China ha protestado airadamente por la descripción que el documento de la OTAN da de ella. Pero la pandemia ha revelado la enorme dependencia que existe respecto a la gran fábrica del mundo. Si hay un conflicto de algún tipo, las consecuencias pueden ser aterradoras para las economías o para la vida al completo del país.

9/11/2021

Sabemos que Rusia juega a la desestabilización a través de la creación o la incentivación de conflictos internos en Europa. Ya sea con desinformación (inundando las redes con noticias y bulos) o con la financiación (alentando a grupos conflictivos, como los separatistas de diversos países), Rusia lleva mucho tiempo interfiriendo en la vida de otros países. Por su manipulación informativa, determinados países europeos crearon legislaciones específicas para protegerse de las manipulaciones rusas durante sus campañas electorales. La campaña para llevar al seno del Parlamento Europeo a grupos anti europeos ha sido un éxito creciente de Putin, debilitando así las instituciones.

Todo esto es cada vez más diverso y complejo en su identificación como "conflicto". Hoy se amplía porque al haber estallado finalmente la guerra, es más fácil desenmascarar otro tipo de acciones agresivas que recurran a medios indirectos.

Hoy vemos cómo se juega con el trigo para crear presión en distintas zonas, a veces con dos o tres grados en la carambola de los efectos, es decir, golpeas en un punto que tendrá efectos sobre otro punto que te afectará finalmente. La creación de una hambruna puede dar lugar a un golpe de estado ante el descontento social, que provoque a su vez una nueva ola migratoria que afectará a los países receptores creando, por ejemplo, un mayor apoyo a los grupos xenófobos y populistas, que tendrán más proyección.

2/03/2022

Las jugadas a tres o cuatro bandas pueden ser extraordinariamente complejas y pueden tener —de hecho tienen— efectos incontrolables, pero lo importante es lograr la causalidad principal, el objetivo que se busca. Usar los flujos migratorios, como ha hecho Marruecos o Turquía como forma de presión, por ejemplo, tiene unas enormes consecuencias humanas que son despreciadas por esta nueva forma de maquiavelismo.

En un mundo de lazos no es complicado manipularlos y aprovechar las dependencias. La solución no es fácil pues los países que pueden practicar este tipo de acciones desde la sombra necesitan ser ellos los que controlen aquello que sirve de fuerza en la dependencia. Es decir, hay que tener el gas, el trigo, la frontera. Hay que tener la falta de escrúpulos para jugar a este tipo de manipulaciones, algo que llegados a un punto les debe importar poco. Hay que tener, especialmente, un control autoritario de tu espacio para evitar que las consecuencias que se deriven de tus acciones sean negativas para ti. Pero el aumento de los regímenes autoritarios y la percepción de que las democracias son manipulables por su propia debilidad nacida de la opinión pública son claros. Para los que controlan con mano de hierro sus países, la democracia es una forma de debilidad. Ellos se mantienen en el poder mediante el ejercicio de la acción combinada de la represión y la propaganda. Las democracias, en cambio, son manipulables y los que ocupan el poder temen perderlo por los cambios de opinión.

Cómo se pueden proteger las democracias frente al aumento del autoritarismo y de todas estas formas híbridas de agresión manipuladora o directa es una cuestión en la que hay que empezar a pensar. La idea de lo híbrido no es nuevo, evidentemente; lo que ha ocurrido es que han aumentado nuestras dependencias abriendo puertas a nuevas formas de agresión y desestabilización. Esto abre nuevos escenarios de presión más allá de la guerra convencional, que sería el último peldaño de la agresión. Hay que ver los grados inferiores al hecho bélico y detectarlos como formas de agresión.

lunes, 4 de julio de 2022

Complejidad del mundo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Leía hace unos días que la Ciencia trabaja con la simplificación para poder resolver problemas, que ante la complejidad real del mundo hay que responder con modelos simplificados que se aproximen a la realidad lo más posible, que hay que intentar explicaciones "simplificadas" estableciendo parcelas que se puedan explicar lo suficiente. Frente a esto, la realidad sobresale por los bordes, por decirlo así, ante la presión simplificadora.

Acotar los problemas y tratar de simplificarlos para poder explicar fenómenos es el comportamiento científico. Eso funciona en algunas ciencias, claro. Por ello hubo que definir esas otras complejidades que surgen cuando no tratamos con lo regular, sino con lo variado y lo interconectado, con los efectos imprevisibles que no quedan en los laterales, sino que conforman el centro de lo que sucede.

En varias ocasiones hemos señalado aquí que no es fácil encontrar explicaciones simples a lo que forma parte de las decisiones humanas y no de las regularidades de la naturaleza. Lo que hacemos en el ámbito de lo socio-cultural no es regular sino imprevisible en muchas de las consecuencias que provoca. La experiencia que acumulamos no es "ciencia", sino algo que usamos con márgenes muy diversos debido a la variabilidad de todo lo humano. Nada es igual, quizá solo algo parecido.

¿Cómo llegar a tomar decisiones en un mundo donde nada tiene realmente límites y todo está interconectado? Nuestras fronteras de saberes, nuestras fronteras reales son solo parcelamientos artificiales que no sirven para contener la expansión de los problemas, los virus, los acontecimientos. Las crisis que tenemos hoy abiertas no son controlables porque un hecho es un punto de partida, pero sus efectos se expanden incontrolables por un mundo globalizado.

A los hechos realizados por los humanos, nos encontramos hoy con respuestas de la propia naturaleza que nos devuelve lo que le hacemos con diversos tipos de respuestas. Por mucho que se nieguen los efectos del "calentamiento global", lo cierto es que está ahí, provocando múltiples incidencias que van desde la muerte de esas personas por un desprendimiento de un glaciar ´que nos cuentan hoy a la sequía que nos apuntan en España debida a la falta de lluvia y los bajos niveles de nuestros embalses.

La guerra de Ucrania crea una crisis alimentaria, con una enorme hambruna en África que se convierte en migración que crea crisis en las fronteras y en los interiores, que se traducen a su vez en movimientos de solidaridad y también de populismos xenófobos. La guerra, el calentamiento, los conflictos locales, las crisis económicas, el hambre, etc. acaban determinando la situación en todo el tablero humano.

Un mundo globalizado ha hecho que nuestros intereses se diversifiquen por todo el planeta y una huelga de personal de cabina de una compañía aérea puede crear el caos, como meses antes un puñado de transportistas en huelga incidieron sobre todas nuestras actividades económicas.

Todo está conectado. Hemos ido tejiendo una telaraña tan extensa que es difícil que cualquier movimiento no siembre un flujo de consecuencias que rebotan como bolas en una mesa de billar. Podemos prever algunas, pero la gran mayoría se nos escapan. Todo esto lleva a una prudencia necesaria que casi nunca se tiene en cuenta y, a posteriori, una inmensa capacidad de análisis, la necesidad de saber hasta dónde llegan los círculos concéntricos de los efectos incontrolados.

La prudencia escasea cada vez más en un mundo de decisiones efectistas y resultado trágicos. El análisis se lo estamos dejando a las máquinas para que traten de mostrarnos en modelos hasta dónde podemos llegar en la realidad. Pero en ocasiones es al contrario: dejamos las decisiones complejas a las máquinas, a las que hemos dotado de Inteligencia artificial, para que tomen decisiones por nosotros, lo que nos vale de la compleja economía a la evaluación del diagnóstico clínico.

Hay que insistir en la prudencia, lo único que está en nuestras manos, aunque se pierda en instantes. Unas imprudentes palabras dichas por un ministro locuaz, una decisión tomada en un consejo de ministros, dar atención médica clandestina a un líder independentista, etc. son algunas de las pequeñas cosas que han tenido en la política española y en la vida española, porque sus efectos van más allá de lo que recogen los noticiarios. Son decisiones que se acaban trasladando a la vida de las gentes.

En todas partes ocurre, sí. Pero la prudencia hace que intentemos ser conscientes de lo que hacemos y, sobre todo, de lo que puede causar. No necesitamos conocer todos los efectos, que es algo imposible; pero sí podemos imaginar escenarios en los que veamos algunos efectos.

Un accidente de carretera por la imprudencia de dos conductores que hacen carreras causa muertos ajenos cuyas familias verán cambiados sus rumbos para siempre. Un turista fallece en un tiroteo en una sala de fiestas en la que disfrutaba de su tiempo ganado al trabajo; soñaba con hacer ese viaje. Son pequeñas cosas que cambian vidas. Las familias planifican sus actividades según los costes de la electricidad a lo largo del día y establecen cuándo poner una lavadora.

Desde una perspectiva mayor, esos cambios afectan a las sociedades en su conjunto cambiando las vidas de todos. Esa presión nos resulta agotadora porque todo cambia, desde la elección del postre a la de las horas de trabajo.

Estamos ante un tiempo en donde el grado de control sobre los acontecimientos ha variado mucho. Una pandemia, una guerra, una crisis económica, una crisis alimentaria, una crisis migratoria, una crisis energética... Son solo algunas de las facetas que se ven involucradas dentro de la complejidad. Todas ellas actúan sobre nosotros. Nada nos es ajeno, lo queramos o no. Todo llega traducido a nuestros lenguajes, en forma de necesidades, de límites, de cambios.

Podemos simplificar nuestras explicaciones, pero no reduciremos la complejidad de nuestros problemas, la forma en que se conectan unos con otros y nos acaban afectando. La prudencia es necesaria, imprescindible, aunque no basta.



domingo, 3 de julio de 2022

El discurso ruso para África

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hemos insistido en muchas ocasiones en el desastre de la política africana tanto de Estados Unidos como de Europa. No solo tenemos nuestros problemas dobles, Argelia y Marruecos (a elegir) sino que otra indiscreción de nuestro ministro de Asuntos Exteriores ante los micrófonos de Radio Nacional nos cuesta otro disgusto diplomático, esta vez con Mali, que ha llamado a consultas al embajador. El ministro Albares tiene demasiadas ganas de hablar y es lo contrario de lo que debe hacer un ministro de Asuntos Exteriores, donde la discreción y la mesura deberían ser exigencia del cargo.

La consecuencia de muchos de estos errores la tenemos en el avance ruso en África, un continente que se le va entregando. Hace unos días comentamos aquí cómo Siria, un buen aliado de Rusia en la zona, ya que le salvaron el pellejo al dictador sirio, Bachar al Assad y la permanencia en el poder. Eran los primeros en reconocer oficialmente a las "repúblicas prorrusas". Esto es importante porque es esta mirada exterior la que dará entidad a lo que Moscú ha creado como barrera defensiva. Pronto abrirán embajadas, serán enviadas invitaciones a eventos internacionales, etc.

Rusia, ya lo dijimos el otro día, no pregunta qué hacen sus amigos con sus pueblos; busca precisamente hacer amistades con los rechazados, presa fácil y agradecida. Se sienten mejor bajo la protección rusa. Y así, poco a poco, el mensaje ruso va calando.

El diario estatal egipcio Ahram Online se hace eco de las palabras de Putin sobre los problemas creados con los cereales en todo el mundo al frenarse la exportación:

"We have not put any restrictions on the export of fertilisers, nor on the export of food products," Putin said as he welcomed Indonesian leader Joko Widodo, whose country holds the G20 presidency, to the Kremlin.

Moscow does "not hinder the export of Ukrainian wheat," Putin said, adding that Russia is "in constant contact" with the UN agency in charge of the issue.

Putin instead blamed Western sanctions imposed on Russia. He said that by targeting the owners of fertiliser companies, Western sanctions have "created conditions that made it much more difficult" to deliver certain products internationally.

Moscow says it would allow Ukrainian ships loaded with food products to leave if the Ukrainian military demined its ports, an option rejected by Kyiv, which fears for the safety of its Black Sea coast.

For its part, Russia, another grain-producing power, cannot sell its crops and fertilisers because of Western sanctions affecting the financial and logistics sectors.*

Los discursos rusos son aceptados. No podía ser menos, ya que Rusia se ha ido infiltrando en Egipto gracias a las políticas de al-Sisi y su doble juego entre el apoyo norteamericano, que le financia el ejército (es el segundo país que recibe más dinero de USA después de Israel) y lo que acepta de Rusia, incluido armamento.

Cuando Putin visitó Egipto en 2015, las calles de El Cairo estaban engalanadas con sus retratos, solo por debajo de los de al-Sisi; las avenidas y puentes junto al Nilo nunca lucieron con tantas banderas rusas y egipcias. Contrastan con las manifestaciones realizadas contra la embajada norteamericana y, especialmente, contra la Secretaria de Estado, Hilary Clinton, a la que declararon persona poco "sensibles" a los problemas egipcios. Por supuesto, Barack Obama era un peligroso "islamista", tal como aparecía en las fotos que se agitaban en las manifestaciones anti USA. Con Trump varió la situación, claro. Los egipcios presumieron de haber sido los primeros en felicitar a Trump por su victoria. La simpatía fue grande. Trump, como candidato a la presidencia norteamericana, fue el único que se quiso fotografiar con al-Sisi. El presidente Trump le llamaría, como sabemos, "su dictador favorito".

The Guardian 9/02/2025

En Daily News Egypt (otro de esos diarios egipcios que en algún pasado próximo fueron "independientes" y hoy reducidos tristemente a la propaganda oficial) se nos da información sobre cómo se ha escuchado al embajador ruso en Egipto:

Russian ambassador to Cairo, Georgy Borisenko, revealed that Russia will be able to supply 50 million tonnes of grain to world markets, where the grain harvest is expected to be abundant in the country, accusing the west of artificially dramatizing the situation with Ukrainian grain, and Russia does not impede its export.

During his meeting with the African ambassadors in Cairo , he said that his country continues to supply wheat to partners in Africa and the Middle East, especially Egypt, which imports 6 million tonnes of wheat annually.

Borisenko stressed that Russia is conducting a special military operation, not a war, the purpose of which is to maintain its security, confront dangers and confront the Ukrainian Nazis.

The Russian ambassador explained that the West, especially NATO, is trying to discredit the image of Russia, stressing that the goals of the military operation are to defend the Donbass region, as the region has suffered during 8 years of aggressive military operations by Ukrainian troops.

“Russia does not want to annex Ukraine to Russia, but to preserve its independence,” he said, adding that Ukraine does not mind in order to reach diplomatic and peaceful solutions.

He  noted that the sanctions imposed by the Americans and Europeans in 2014 on Russia prepared Moscow for these pressures and sanctions and had alternatives to confrontation.

“The American and European politicians are trying to destroy the Russian economy and push the world towards a food crisis, stressing that the world understands this very well, “he said.

Borisenko stressed Russia’s readiness to protect grain-laden ships sailing from the ports of Ukraine, and pointed out that the one who is putting obstacles is Kiev by refusing to solve the problem of mines in the Black Sea, noting that Russia is interested in UN efforts at this level.

He added that his country is ready for any escalation if NATO tries to attack it, but it will not start such a confrontation that could lead to the Third World War.** 

El mensaje dado ante todo los representantes africanos es una reproducción de los mensajes de Putin y su ministro de Asuntos Exteriores. Pero es muy revelador el foro en el que se ha producido, es decir, en Egipto, que ha reunido a los embajadores africanos para que escuchen al ruso y su mensaje.

Los enfrentamientos en África se resuelven poniéndose a la sombra de una de las potencias, sin olvidar a China, que se despliega por diferentes países, tal como ocurrió por América Latina.

Los mensajes del embajador ruso son muy claros: ellos son las víctimas, no están en "guerra" sino en una "operación especial", prácticamente un ejercicio humanitario. Todos los problemas del mundo los ha creado occidente y es a occidente a quien se debe responsabilizar. Ellos, por su parte, garantizan que a los "amigos" no les faltará de nada, que el grano les llegará por una vía o por otra. ¡Tranquilos! El grano no sale porque los ucranianos han minado los puertos; si retiran las minas, ¡todos contentos! Rusia hace el amor y no la guerra, pero si es necesario hará una guerra limpia, amorosa para el resto de la Humanidad, a la que liberará del yugo occidental, razón de todos los males planetarios.

Con motivo de la nueva visita de Putin a El Cairo, en 2017, el analista Sergey Balmasov expresaba en el diario Al-Monitor:

Among other potential reasons for Moscow to want some form of military engagement in the country are Russian interests in Libya. Russia has occasionally used Egyptian territory to support Gen. Khalifa Hifter, the rival of internationally recognized Libyan Prime Minister Fayez al-Sarraj. The Sidi Barrani base, which is a mere 100 kilometers (62 miles) from the Libyan border, is perfectly suitable for this and other activities.

Should Russia expand its military presence in the region, Europeans may fear their own strategic interests might be endangered, considering that Moscow could situate its main power close to the Suez Canal — the EU’s “bloodstream,” carrying major amounts of oil and gas consumed in Europe.

These fears are further supported by recent “confidential” negotiations between Putin and Sudanese President Omar al-Bashir — who is wanted by the Hague Tribunal for alleged war crimes —over the prospects of hosting a Russian military base on the Red Sea.

Though some fear Russia's potential return to Egypt could signal Moscow's intent to start a full-blown military intervention in the region, Cairo sees Moscow’s moves mostly as an attempt to create political hype.

Cairo believes Russia plans to confuse Western politicians and turn their attention away from Sisi and "his failures in internal policy, which corrupt his image.” Following this logic, Sisi invites Moscow to help solve Egypt’s challenges in the Sinai and help resolve the Libyan crisis, both of which have become key aspects of his agenda, considering the threat of Islamic radicals.

In any case, this kind of cooperation gives Russia more opportunities to develop its presence in the Middle East and opens prospects for military-technical collaboration between the countries, which was curbed in the 1970s when Egypt shifted to the American sphere of influence.*** 

El análisis no iba desencaminado y la presencia rusa, directa o indirecta, ha sido una constante. Ha tratado sobre todo de desconectar de eso que llaman la "esfera estadounidense". La posibilidad del corte del Canal de Suez en un conflicto de mayores dimensiones se aportaba entonces para mostrar la importancia estratégica de Egipto y, como siempre, mostrar a Occidente que tiene muchos "pretendientes" no solo por su posición junto a Libia, sino a Israel y el Canal.

Rusia se ha ido colando aprovechando las políticas erróneas, que no solo han complicado la zona —ahora declaramos el Sahel como "un peligro"— sino que ha reforzado a los dictadores de diferentes signos.

Mientras a nuestro embajador se le calienta la boca dando explicaciones sobre si podría producirse una intervención de la OTAN en Mali, la diplomacia rusa reúne a los embajadores africanos y les vende un bonito mensaje que asegurará a muchos que se les necesita y que mientras que se les necesite todo irá bien. 

 

* "Putin denies Russia's role in looming global food crisis" Ahram Online 1/07/2022 https://english.ahram.org.eg/NewsContent/54/1247/470910/War-in-Ukraine/Economy/Putin-denies-Russia;s-role-in-looming-global-food-.aspx

** Sami Hegazi "Russia innocent of high energy, food prices, the West is responsible: Russian ambassador in Cairo" Daily News Egypt 3/07/2022 https://dailynewsegypt.com/2022/07/03/russia-innocent-of-high-energy-food-prices-the-west-is-responsible-russian-ambassador-in-cairo/

*** Sergey Balmasov "Putin's visit to Egypt inspires hope for growth in Cairo" Al-Monitor 11/12/ 2017 https://www.al-monitor.com/originals/2017/12/russia-egypt-putin-visit-sisi-syria-turkey.html#ixzz7XxqBvHxn

El presidente Sisi atiende al "candidato" Donald Trump - BBC


sábado, 2 de julio de 2022

La ministra Darias sugiere, recomienda, pide

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Finalmente la ministra Darias ha pedido, sugerido, recomendado, etc. que nos pongamos las mascarillas. Ya los "semáforos" y demás formas de descriptores manejables al gusto son incapaces de mantener en la sombra los hechos: el coronavirus crece a pasos agigantados. Las recomendaciones de la ministra son preocupantes porque se hacen antes del verano, es decir, cuando deberíamos haber bajado la incidencia para poder mandar a la gente a contagiarse a playas y festivos varios. El hecho de que esto sea el "punto bajo" teóricamente preocupa por lo que podemos encontrarnos en septiembre, a la vuelta del verano y comienzo de las clases. Trabajo y clases son dos grandes puntos de concentración en los que escuchas a la gente decir que ya todo ha pasado y que en septiembre se "volverá a la normalidad". Es el efecto de la política de silencio, de la mala comunicación, pensando más en las consecuencias políticas y económicas —sobre todo en las primeras— que en las sanitarias.

Ahora RTVE.es nos da ya el titular "Darias recomienda usar la mascarilla ante el aumento de la incidencia de COVID-19". En él leemos:

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha recomendado este viernes usar la mascarilla y mantener otras medidas de prevención de contagios ante el aumento de la incidencia de coronavirus. Ha insistido, además, en la importancia de vacunarse con la dosis de refuerzo. 

España registra cerca de mil casos de COVID-19 por cada 100.000 habitantes en los mayores de 60 años, según el último informe del Ministerio publicado este viernes. La tendencia es alza: son 241 puntos más que hace una semana. 

Darias ha explicado que el incremento se debe a los nuevos sublinajes de ómicron que han aparecido, BA.4 y BA.5. "Sabemos por otros países, como Portugal, que estamos ante sublinajes de ómicron que tienen una mayor transmisibilidad, pero una menor gravedad en relación con etapas anteriores", ha detallado. "En este tiempo hemos aprendido a mantener el virus a raya".*


Es difícil que se dé un mensaje en una sola dirección. Aquí, por ejemplo, se pide que se mantengan medidas mientras se alienta en la dirección contraria quitándole gravedad a los contagios. De esta forma, el político dice una cosa y la contraria. Decir que se transmite mucho pero que es menos "grave"; decir que "mantenemos al virus a raya", pero que hace falta que todo el mundo se ponga la cuarta dosis.

Esta es la forma en la que un ministerio "político" de Sanidad manda mensajes: todo crece, pero lo mantenemos a raya. Nunca pasa nada, todo va bien. Con esto último es con lo que se queda el que no quiere tomar medidas y, peor, resta fuerza a la lucha que se da en la calle, en cada puesto de trabajo.

No sé si los ministros y demás políticos viven tan aislados de la realidad que no se han dado cuenta que cada medida que toman supone un debate real en los momentos de la convivencia, que cinco personas en una sala deben decidir si se abre una ventana o si se lleva la más carilla, que tenemos gente en los trenes que no las usan y miran desafiantes a los que le dirigen la mirada y se mantienen distantes de ellos. Quitar importancia l virus es inclinar la balanza hacia los que rechazan las medidas, a los que tienen que pasar los vigilantes del tren para que se pongan las mascarillas.

Animados por las medidas que se retiran no están dispuestos a volver a las medidas de seguridad. Por eso decíamos aquí hace unos días el peligro de usar en los medios el término "pos-pandemia" para referirse al momento actual. Es algo a lo que se agarran los que no quieren estar en condiciones de vigilancia y prevención. Es muy peligroso que ese pequeño tanto por ciento se considere autorizado en su desafío por las palabras de alegría de los políticos.

Lo cierto es lo que nos decía un experto consultado en un medio televisivo hace unos días: el virus no se ha ido nunca, siempre ha estado y está ahí, entre nosotros. Las metáforas con las que interpretamos la vida pueden ser engañosas y hacernos actuar de forma equivocada. Lo hemos repetido hasta el aburrimiento: las olas las provocamos nosotros. No es que el virus venga; es que nosotros vamos hacia él a través de nuestra propia proximidad favoreciendo su expansión.

Por lo que percibo, la vuelta del verano va a ser "negacionista"; mucha gente se ha convencido de que esto se ha terminado, por lo que el mensaje de Darias y del ministerio debería ser claro. Sin embargo, quién le pone el cascabel al gato, quién dice los datos que hoy no se nos dan, pues solo se nos habla de los mayores de 60 años.

En el artículo citado se señala respecto a la nueva dosis de vacuna para el otoño:

En su visita al Hospital Marqués de Valdecilla, en Santander, Darias ha replicado que será la Ponencia de Vacunas, que se reúne periódicamente, la que decida cuándo es el mejor momento . "Estaremos, como siempre, a la espera de nuevas propuestas de la Ponencia de Vacunas, para saber cuándo proceder en ese caso a la inoculación de los mayores de 80, de mayores en las residencias o cualquier otra posición que adopte la Ponencia", ha afirmado. 

Desde la Ponencia de Vacunas han declarado a TVE que la posibilidad está abierta: todo depende del porcentaje de ocupación de las UCI. De momento, el indicador está en riesgo bajo y, si sigue así, se esperará para poner la segunda dosis de refuerzo después del verano. 

El motivo es que es en otoño, "cuando se presupone que va a haber una mayor movilidad del virus" y puede que la protección de las vacunas esté "más debilitada", según ha concretado en el Telediario Amos García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología y miembro de la Ponencia.

Sin embargo, la presión en los hospitales cada vez es mayor. Hay 2.000 ingresos más que hace una semana y desde la Sociedad de Medicina Preventiva reclaman que se tomen medidas. "No podemos condicionar los resultados de la atención a que las UCI no estén llenas, tenemos que actuar antes", ha pedido su presidente, Rafael Ortí.*

El "actuar antes" es lo más sensato tanto por la vía de la vacunación como por la prevención. Pero si se retrasa la vacunación y se desatiende la prevención por parte de la gente que se considera "liberada" de obligaciones preventivas.

El argumento dado por Rafael Ortí — "No podemos condicionar los resultados de la atención a que las UCI no estén llenas, tenemos que actuar antes"— es palmario y muestra la profunda diferencia con la política seguida. La política de solo preocuparse cuando las UCI se llenan y los enfermos están por los pasillos es un tremendo error, por no decir otra cosa. Es una forma de desperdiciar recursos, de agotar al personal sanitario, harto ya; pero sobre todo es un enfoque que no va a acabar con el virus y, lo que es peor, tampoco va a desarrollar una política inteligente de convivencia con el COVID-19.

Por encima de cualquier otro tema, este es crucial porque nos está condicionando la vida a todos, incluso a los que no quieren que el coronavirus se la condicione. En vez de centrarse en cómo hacer que sea la población la que se enfrente al virus ya es la afectada, se toman "sectores" que se ven "afectados" económicamente.

El ejemplo más extremo de esto nos lo dio una fábrica de alimentos en Estados Unidos, donde se encerró a los trabajadores, forzando la convivencia de todos. Si alguien se contagiaba, se quedaba dentro. Lo importante era la fábrica y no las personas. Hemos tenido ejemplos de estos planteamientos "economicistas" frente a los sociales. Los tratamientos sociales de la enfermedad no tratan de aislar los grupos sino tratan de que los grupos aprendan a convivir cuidando la transmisión.

Toda la política que se ha seguido en estas fases últimas, aprovechando la menor gravedad por la vacunación (lo que nos ha salvado aunque no a todos), es intensificar la vida social mientras haya puestos libres en las UCI, camas libres en los hospitales. Pero este juego tiene dos límites: la debilitación del efecto protector de las vacunas y la aparición de nuevas variantes. Las dos aparecen en las razones dadas anteriormente. Las vacunas dejan de ser eficaces pasado cierto tiempo, por lo que iríamos a dosis periódicas de refuerzo; pero la aparición de variantes supone el éxito evolutivo de determinadas variantes, capaces de resistir y expandirse gracias a nuestras facilidades y confianza. Hay gente que manifiesta que no está dispuesta a más dosis, el terreno en el que siembran los antivacunas, que responsabilizan a las vacunas de cualquier circunstancia adversa

Por eso es esencial pensar en la batalla del día a día, la que se da en los sitios reales, donde personas reales se contagian de forma real. No se puede seguir pensando solo en los números y hay que empezar a pensar en cómo evitar que las personas se contagien, lo que solo se puede hacer reconociendo la realidad de la situación actual y la que espera previsiblemente en otoño cuando las alegrías veraniegas, para regocijo de los sectores involucrados, siempre exigentes, nos pasen factura.

El ejemplo de las protestas sectoriales por las suspensiones anteriores de viajes del IMSERSO, personas mayores de 65 años todas, deja claro lo que nos importa a cada uno en esto. Recurrieron a los tribunales para impedir quedarse sin "sus clientes". Tras distintos pasos por los juzgados, en Canarias7 se nos dice qué ocurrirá tras este verano en el que Darias nos ruega, recomienda o sugiere extremar las medidas y usar las mascarillas:

El Ministerio de Derechos Sociales ha decidido ampliar al máximo la oferta de los viajes subvencionados para mayores del Imserso de cara a la próxima temporada. En principio, va a poner a la venta en septiembre próximo 850.000 paquetes turísticos para este colectivo, lo que supone un crecimiento de los viajes superior al 60% con respecto a los de la temporada 2021-22. Es más, fuentes ministeriales señalaron que en el caso de que la demanda fuese superior al cupo inicial estarían dispuestos a ampliar la oferta.

El objetivo gubernamental con este fuerte impulso del programa es doble. Por un lado, satisfacer las enormes ganas de viajar de los mayores tras dos años de suspensión de los desplazamientos del Imserso, primero, y de reanudación con muchas limitaciones, después, provocadas en ambos casos por la pandemia del coronavirus. Por otro, ayudar al sector turístico y hostelero español, muy castigado por los confinamientos, y al sostenimiento del empleo en los meses de la temporada baja.

Los números que maneja el Imserso indican que su programa de viajes no solo sale del socavón de la pandemia sino que incluso superará los números de participantes previos a la plaga del coronavirus. La temporada que concluye a finales de este mes, la primera casi completa desde 2019, ha rozado ya la normalidad. Los altísimos índices de vacunación contra la covid entre los jubilados españoles y la implantación de protocolos de seguridad permitieron, sobre todo desde las navidades, que hasta medio millón de mayores viajase con el Imserso.**

La cuestión no puede estar más clara, dónde se ponen los objetivos. Que sea en el sector de edad especialmente vulnerable no parece preocupar y si hay más demanda de viajes, como se nos dice, se cubrirá. La oferta será bien recibida por clientes y por sectores que se vuelven cada vez más presionantes sobre los responsables de la organización de los viajes. No queda mucho para acabar la legislatura y todos tienen que estar contentos.

Veremos los números que el verano "pos pandémico" nos deja y cuáles son en otoño las expectativas para las personas que los viajes del IMSERSO usan para que el sector no flojee. Ese aumento de los viajes es otra señal más de lo que se quiere que se piense, que todo ha pasado. Desgraciadamente este sueño puede terminar mal para algunos; serán muchos o pocos, según lo que estime cada uno.

Hace mucho que nos vemos las campañas de recomendación, los carteles que piden extremar las medidas. No son conforme a las alegrías veraniegas que se nos presentan. Precisamente es lo que hace falta, no mandar más mensajes contradictorios y tener una línea clara con el centro en la salud de todos. Puede que no sirva para conseguir votos (lo vimos en Madrid con Díaz Ayuso, que sí los consiguió), pero es lo que debería ser la línea de un Ministerio de Sanidad, la salud de todos.

Hoy, en Canarias7

En un artículo publicado en marzo de este año en Gaceta Médica por Rafael Ortí, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, titulado "Crónica de dos años de pandemia de COF", en el cierre del texto el autor se quejaba de lo poco que hemos aprendido:

Si algo nos ha enseñado esta pandemia es que no hay que dar nada por sentado. Aunque la sexta ola, la ómicron, nos haga cuestionar hasta la efectividad de las vacunas no es el momento de ser catastrofista. No podemos asumir que se han hecho las cosas bien, pero tampoco cuestionar todas las decisiones debido a la novedad, dificultad, inexperiencia y falta de preparación y legislación para combatir la pandemia.

En este contexto, el reto para 2022 es superar las deficiencias relatadas y saber aprovechar la experiencia y el aprendizaje para realizar cambios en el sistema de salud y de cuidado de la enfermedad (atención primaria y hospitalaria). En seguridad del paciente decimos que un error o un evento adverso es una oportunidad ya que aporta información clave para corregir las deficiencias observadas, para conseguir una mejora continua de la calidad asistencial y, en nuestro caso, de la salud pública española. 

El gran desafío es no seguir navegando a demanda de las olas sino parar un momento para atender las causas latentes del problema: el rediseño de la educación sanitaria infantil y del adulto en el país; la potenciación de la investigación específica y la formación especializada en medicina preventiva, salud pública y gestión sanitaria; la actualización de la Ley General de Salud Pública que debería dar respaldo legal y armonizar la aplicación de las medidas preventivas recomendadas; la distribución de recursos con un incremento importante de la proporción destinada a la prevención de la enfermedad y a la promoción de la salud; y la creación de un Centro Estatal de Salud Pública que aglutine los recursos necesarios en el ámbito estatal a la vez que tenga capacidad de actuación transversal a nivel del ámbito autonómico, para priorizar las actuaciones preventivas y de promoción de la salud. Un organismo autónomo o agencia independiente del poder político, con prestigio y autoridad ofrecida por la evidencia científica, trasparente para la población, … con una estructura descentralizada y en red que integre nodos autonómicos, nodos temáticos y nodos centinela basados en unos servicios de Medicina Preventiva de área sanitaria rediseñados para integrar recursos hospitalarios y de salud pública.***


Ya estamos ante una séptima ola, por seguir usando esta referencia. No parece que se hayan hecho muchos cambios donde se debía. Es cierto que esto introduce una enorme novedad en cada momento, pero eso, como bien señala Ortí, no sirve para los errores que se repiten, de los que no solo no aprendemos sino que los convertimos en "costumbre".

Toda esa necesidad de formación es parte de lo que hemos señalado, una política comunicativa constante y no los mensajes contradictorios de los ministerios compitiendo muchas veces por hacerse con el favor de aquellos que dependen de ellos. Nos veamos como nos veamos, somos un sistema interrelacionado y donde las frivolidades de unos repercuten sobre la salud de los otros. La constancia en la prevención es esencial y no este ejercicio intermitente de vigilancia cada vez más relajada.

La sugerencia que hacemos aquí es la de siempre y muy sencilla; siga manteniendo el control: distancia, mascarilla, ventilación e higiene. No hay otra hasta la siguiente dosis.

 * "Darias recomienda usar la mascarilla ante el aumento de la incidencia de COVID-19" RTVE.es 1/07/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220701/covid-sanidad-darias-mascarilla-incidencia-vacuna/2386243.shtml

** Alfonso Torices "El Imserso ofertará un 60% más de viajes a los mayores " Canarias 7  https://www.canarias7.es/sociedad/imserso-ofertara-viajes-20220606171309-ntrc.html

*** Rafael Ortí "Crónica de dos años de pandemia de COF" Gaceta Médica 28/03/2022 https://gacetamedica.com/mas/anuario/cronica-de-dos-anos-de-pandemia-de-cof/


viernes, 1 de julio de 2022

Los amigos de Putin se hacen notar

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La noticia de que Siria acaba de reconocer la existencia como "repúblicas independientes" de las zonas prorrusas ucranianas invadidas por Putin es una mala noticia que era cuestión de tiempo. Rusia está presionando u ordenando a los países bajo su manto para que den cobertura internacional a sus acciones militares. La nefasta política norteamericana tras la Primavera Árabe y cómo fueron fracasando uno tras otro los intentos de democratización tras los derribos exitosos o no de los dictadores de una zona que va desde Marruecos hasta Turquía se está haciendo notar todavía.

La política del "prefiero un dictador amigo (como Trump con su "dictador favorito" egipcio) a una democracia desfavorable a mis políticas" ha llevado a que esos dictadores busquen el amparo de una de las dos superpotencias, en especial, de una que no les cuestiones los métodos. De esta forma los saudíes pueden secuestrar, torturar y descuartizar a un periodista crítico, sin que pasen demasiadas cosas; Egipto puede secuestrar, torturar matar a un estudiante italiano que ha tenido la osadía de realizar una tesis doctoral sobre los sindicatos.

El peso de Rusia en la zona del Sahel (norte de África), que acaba de ser declarada como una peligrosa amenaza por el documento de la OTAN redactado en el encuentro recién cerrado de Madrid, es evidente. La diplomacia rusa ha sido astuta y paciente recogiendo los restos antiamericanos o, más ampliamente, antioccidentales. No ha habido problema en lanzar sonrisas mientras se recibían fondos y armamentos, mientras que se agitaban en las bases sociales el anti occidentalismo, como se ha hecho en varios países de la zona. No Occidente no resulta simpático por sus políticas confusas, a veces contradictorias. Rusia es mucho más claras.

Con el amparo de Rusia, algunos de los países de la región tienen mayor respaldo para políticas más agresivas. Putin —lo hemos comentado aquí desde hace años— representa el "aliado fiel", el que "no te juzga", el que siempre entiende que tus razones son buenas mientras no le perjudiquen. Trump intentó practicar el mismo pragmatismo maquiavélico que su admirado Putin, pero el sistema democrático norteamericano exigía mucho y criticaba a sus aliados, especialmente cuando se trataba de transferir fondos a estas "dictaduras amigas". En cambio, Rusia no tiene ese problema por muy manchas de sangre que tengan las manos. Putin, un dictador, no tiene problema en abrazar a los dictadores que sean necesarios para expandir el área de influencia. Siria acaba de mostrar sus efectos con el reconocimiento de la política y objetivos rusos. Es de esperar que pronto salgan diversos países con la misma cantilena, la del reconocimiento de los territorios invadidos por Rusia en Ucrania.

Las dictaduras saben que se sobrevive mucho mejor a la sombra de una potencia grande. Si esa potencia es además dictatorial, no necesita justificar por qué mata a sus opositores (dentro o en exilio), puede empezar guerras y quedarse con los territorios que invade, etc., los dictadores se siente mucho más arropados y saben que pueden reprimir sin problemas cualquier resistencia.


elDiario.es 16/05/2022

El problema del futuro se nos plantea dentro de la propia Unión Europea, en donde se encuentran algunos países que está bajo la lupa democrática porque evidentemente echan de menos los años soviéticos, aquellos en los que los tanques rusos acudían puntuales a aplastar cualquier intento de "desvío" del sistema comunista, que aseguraba el control distante desde Moscú. No olvidemos que Rusia, entonces con la etiqueta de Unión Soviética, se "tragó" media Europa, que costaron décadas, muchas muertes y sufrimiento, que aquellos países, desde una Alemania dividida en dos hasta países como Polonia, Hungría, los bálticos, etc. todos los existentes tras el llamado "telón de acero" y bajo algo que critican de la OTAN, el llamado "Pacto de Varsovia", que coordinaba las fuerzas de todos los países bajo control ruso. Olvidamos demasiado pronto.

Se diga lo que se diga, ha sido Rusia la que ha invadido un país vecino; lo ha hecho en dos ocasiones, siempre con la excusa insaciable de su "seguridad", un concepto que no ha inventado pero que sí usa con total descaro contra los deseos de países soberanos vecinos.  Ser vecino de Rusia es una maldición geográfica. Considera, como vemos, que no puedes tomar más decisiones que las que ella tolera; amenaza y si quieres defenderte te invade sin pudor. Esa es la política tautológica rusa; su extraña lógica se ha transferido a la violencia sin límite. En vez de intentar que sus vecinos no se sientan amenazados, prefiere pulverizarlos e invadirlos. Pero siempre habrá una frontera, un país con el que no se sienta feliz... ¡y vuelta a empezar!

Mientras, la diplomacia rusa sigue jugando con sus apoyos, dando armas a los que las usan contra sus vecinos y sus pueblos, asegurando que los dictadores amigos se mantengan en poder, como seguro de futuro.

Los analistas se dividen sobre el sentido de todo esto. Se repite algo obvio, que Putin ha conseguido lo contrario de lo que se proponía. Ha conseguido que dos países europeos (a los que ahora amenaza ya) entre en la OTAN; ha conseguido que se apruebe un aumento del gasto militar en medio mundo; ha acelerado la entrada en la Unión Europea de Ucrania. Se mire por donde se mire, la situación es peor para Rusia, declarada peligro, enemigo, excepto por todos aquellos que, como hemos dicho, se sientes felices en sus dictaduras. En teoría, nada de lo que tenía planeado le ha salido bien, incluida esa guerra relámpago de la que regresar victorioso para ser aclamado en un nuevo Día de la Victoria. Pero tampoco sabemos cuáles pueden ser sus intenciones "reales", si es que las hay. Solo vemos resultados.

Lo cierto es que las guerras se empiezan en un momento, pero las paces tardan mucho en producirse. Se habla mucho de "guerra fría", pero esta no tiene nada de "fría". No hay que jugar tanto con las palabras.

Esta guerra es caliente en su inicio y puede serlo mucho tiempo. Con su acción, Putin ha movido el mundo. No creo que haya sido capaz —nadie lo es— de prever todas las consecuencias de sus movimientos. Sí ha tenido, en cambio, que partir de un escenario posible, con unas condiciones dadas. ¿Calculó mal? No se trata ya de si "gana" o "no gana" esta guerra, sino de si se pueden parar o controlar sus efectos encadenados y sistémicos. Un tren con grano que no sale puede causar una revolución en el otro extremo del globo, movilizar un continente provocando una hambruna; un gas que no llega puede provocar un hundimiento de empresas y el desplome de la Bolsa, cientos de miles de desempleados, inflación disparada, etc.

La gran pregunta que nos podríamos hacer es: en este desafío global ¿tienen ventajas las dictaduras, que controlan mediante represión, silencio, desinformación, etc., frente a las democracias, sometidas a la opinión pública? ¿Es ese el fondo autoritario de resistencia en el que Putin cree? Sabemos desde hace años que una de las principales acciones agresivas de esta "guerra híbrida" que Rusia emprendió contra Occidente es la desestabilización, algo que va desde la desinformación en las redes sociales al apoyo a grupos de agitación, partidos populistas, separatistas, etc. No necesita crearlos, le basta con financiarlos y recibirlos en el Kremlin para darles visibilidad. Es vale para Nigel Farage, principal promotor del Brexit, o los movimientos independentistas europeos a los que se les promete el reconocimiento internacional, como Siria acaba de hacer con las "repúblicas" prorrusas invadidas.

La OTAN es importante y, precisamente por eso, es necesario que se analicen bien los pasos para evitar ser herramientas en algo que se nos escapa. La defensa europea es esencial y nuestro ahorro militar se paga ahora con mayor dependencia en la defensa ante un peligro real. 

En estos años han surgido varias veces, sobre todo bajo el mandato de Trump, la necesidad de que la Unión Europea tenga sus propias formas de defensa. De no hacerlo, tenemos el ejemplo ante los ojos de lo que ocurre.

elDiario.es 30/06/2022