miércoles, 8 de octubre de 2014

La máquina protocolaria o ¿dónde he visto yo este error?

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El artículo más leído en estos momento en The Washington Post lleva por título "A vexing mystery in Spain: How did a nurse contract Ebola?"*. No es para menos. El hecho de que después de la exhibición mediática realizada para mostrarnos a todos el transporte, llegada, vaciado de un hospital entero, decirnos que el lugar era el idóneo y el personal el mejor preparado, que se tenían todos los requisitos necesarios y los medios desplegados, etc., se haya producido un contagio en una de esas personas no es para menos. Un "misterio desconcertante".
Mis estudiantes extranjeros me comentaban que recibían llamadas de sus familias preocupadas desde sus lejanos países. "Nos preguntan qué pasa en España con el ébola", me dicen. "Eso está muy cerca de tu casa", dice la secretaria por teléfono en un despacho. De regreso a casa en el metro, escucho las conversaciones en tono más agrio de los estudiantes: "¿Por qué se le trajo a España si no estamos preparados?", le dice muy enfadada una estudiante a otra.


Otros países han repatriado a sus enfermos, los han aislado e incluso se han recuperado, como los casos de Estados Unidos y Francia. Y no se ha contagiado a nadie en ese proceso. Está el caso del que entró en Estados Unidos llevando el virus, pero no tenemos constancia todavía de que haya habido contagios. No han tenido tan suerte nuestros enfermos, desgraciadamente, ni  nuestros profesionales. Han fallecido los repatriados y se ha contagiado una de las auxiliares, que constituye el caso que asombra al mundo.

Lo que se percibe socialmente y por los medios es una mezcla de preocupación e irritación. Ya estamos preocupados por muchas cosas e irritados por muchas más. Como decía una periodista ayer en una tertulia televisiva matutina: "¡Lo que nos faltaba era el ébola!". Pues no le falta razón. Habrá que hacer sitio para una preocupación más y reservar nuestra capacidad de enfadarnos.
Y es que la gente está muy enfadada. Sobre todo con la ministra Mato, cuya comparecencia el otro día ha causado la irritación de los que no lo estaban y la sobredosis en los que ya lo estaban con el tema de la sanidad pública y derivados. Las polémicas con la cuestión de la sanidad han sido constantes y han acabado hasta en los juzgados, como ha ocurrido en la Comunidad de Madrid, sin ir más lejos. Aquí estamos metidos en polémicas del "medicamentazo", del "euro por receta", de las privatizaciones y un sinfín de quejas, carencias y debates. Los hospitales han estado en el centro de las polémicas desde hace tiempo y sus entradas sirven de espacio habitual de protestas y manifestaciones de los profesionales y, ocasionalmente, de pacientes.


Sobre el fondo de todo aparece la ministra Ana Mato a dar explicaciones para "tranquilizar". Pero sus declaraciones y estilo de gestión tienen efectos adversos, reacciones alérgicas en la opinión pública.
En la prensa, Milagros Pérez Oliva, en El País, cierra su columna titulada "No es una equivocación, sino varias" con una frase lapidaria: "El riesgo, ahora, se llama Ana Mato"**. No deja, desde luego, en buen lugar a la ministra. En el diario El Mundo, Fernando Baeta tampoco se controla demasiado y comienza así el bombardeo:

Con Ana Mato, la sociedad española ha llegado ya a esos 38.6 grados de temperatura corporal de los que tanto se habla ahora. A esa barrera que nos advierte del peligro inminente. A esa línea roja que, en este caso, nos pone en guardia no contra una enfermedad mortal que nos acecha sino contra aquellos gobernantes que, teóricamente, deberían protegernos, velar por nosotros. Y hemos llegado a esa temperatura límite, sin margen de error, por la incapacidad de la ministra de Sanidad para tranquilizarnos, por su manifiesta incompetencia para gestionar una crisis de estas características y, por último, por su cobardía política a la hora de no dar la cara y afrontar las responsabilidades que todo político que se precie debería asumir en el desempeño de sus funciones a la hora de valorar a la ministra.***


Lo que desde fuera se ve como un "misterio inexplicable", aquí lo percibimos como una realidad palpable y evidente. Sumamos dos y dos y nos sale. Y un "dos" son los políticos, con la ministra Mato, como cabeza visible, y demás cabezas repartidas por nuestros consejeros autonómicos de Sanidad y demás responsables del sistema; y el otro "dos" de la suma viene por las carencias de medios y, sobre todo, formación que reclaman los representantes sindicales o profesionales que salen a dar la cara.
Desde la portada del diario El Mundo, un médico con cara de circunstancias y cruzado de brazos, el doctor Yus, señala "Nadie me ha enseñado a ponerme el traje"****:

"Mañana o pasado mañana me tocará atender a la enferma de ébola y nadie me ha enseñado a ponerme el traje. No estoy preparado. No estoy entrenado. Y eso les pasa a muchos compañeros. ¿Es que no podían habernos preparado? ¿Es que no pueden ocuparse otras personas con la formación específica?". Habla Santiago Yus, un médico especialista en cuidados intensivos con más de 30 años de experiencia en el Hospital La Paz y que será uno de los encargados de atender, en la UCI aislada y especial del complejo Carlos III-La Paz, a la primera enferma de ébola contagiada fuera de África.
La denuncia de Yus es la denuncia de una quincena de compañeros que ayer se reunieron con la gerencia de su hospital para advertir de la escasa preparación específica que han recibido para atender a enfermos de ébola. "He tenido que decirle a la subgerencia del hospital que no insulte a nuestra inteligencia diciéndonos que nos han formado".****


Dado que este es el primer caso de ébola en España, los que saben algo de esto son los que están en África combatiéndola, que son los que se están contagiando y llegan a España para que les atiendan sus compañeros que no saben nada. Círculo interesante y que revela lo que es para algunos la medicina en los países en los que la gente se muere por comer mucho y no por no comer, por fumar en vez de por vivir en ciudades en las que no se ve el sol por la contaminación, etc. Crece mi admiración por los que dejan una vida cómoda y se van, sin saber cómo ponerse un traje o sin traje siquiera, a ayudar en lo que puedan. Los expertos, nos dicen, están divididos ahora sobre si hay que sacrificar o no al perro de la enfermera infectada. La televisión nos muestra imágenes en estos mismos momentos, en directo, de la manifestación que bloquea la puerta del centro en el que se encuentra recluido el pobre animal para evitar su sacrificio. Han intentado asaltar la ambulancia en la que iba la mascota, nos cuenta la periodista desde el lugar custodiado por la policía. Nos dicen que Mariano Rajoy y Pedro Sánchez se han llamado para afrontar juntos la "crisis del ébola". Al final un virus nos ha unido; solo falta que llame Artur Mas. ¡Extraño país el nuestro!


La gente se irrita, además, cuando escucha la palabra "formación". Y se irrita por asociación de ideas. Se piensa en la estafas de cursos de formación, en los millones dilapidados, que podrían haber servido para que en alguno de esos cursos que nunca se celebraron, con alumnos inexistentes, se podría haber enseñado a alguien a ponerse el traje al doctor Yus y a sus compañeros de La Paz para cuando reciban a su compañera infectada o algún otro caso, que espero que no se diga ya que es "imposible".
Es aquí donde se ve el contraste entre los políticos que dicen que todo está listo y aseguran su confianza en el sistema que ellos gestionan. Los que están abajo que ya sea por "a" o por "b" consideran que eso no es así. Siempre estamos con lo de las "responsabilidades políticas", frase que no encanta porque la repiten los políticos todos los días. Pero hay que ir más allá. Es el sistema mismo.

"Es un tema de salud personal y de salud pública, porque nuestra seguridad es también la de nuestros entornos", sostiene Yus. Para este especialista de 55 años, la "insuficiente" formación recibida por el equipo de La Paz responde a una "desgraciada gestión de la dirección".
La alerta de los médicos de La Paz entronca con el carrusel de críticas de la profesión sanitaria a la formación y seguridad establecidas por las autoridades. El sindicato CSIF afirma que aunque algunos trabajadores han recibido 50 horas de formación sobre los trajes «no se ha practicado nunca en simulacros», sino que la primera vez fue con los casos reales de los misioneros. Auxiliares de enfermería y enfermeros de La Paz dicen que han recibido un curso de media hora sin prácticas.
Todos los sindicatos de clase y sanitarios dijeron ayer que el contagio de Teresa R. R. se produjo por un "fallo del protocolo". "Lo que queremos son profesionales informados, con protocolos adecuados, sin incertidumbres ni riesgos".****


Así nos gustaría ser a todos en lo nuestro, claro. Y así nos gustaría ser atendidos; también los pacientes asumimos nuestros riesgos cuando vamos al médico y entramos en un hospital, ¿o no? Casos hay. Es una lástima que se hayan perdido tantos millones en las estafas por los cursos de formación que deberían haber dado sindicatos y patronales, incluidos los de la Sanidad. Dinero había para estas cosas, pero...  Son estos casos, la realidad misma, la que nos enfrente a la dimensión de nuestras capacidades. Son los hechos los que nos ponen en nuestro lugar. Y eso es lo que hay que entender; ese es el mensaje que nos trae el virus, la imperfección del sistema por encima de la palabrería o de lo que creamos ser o aparentar.

No. Para nosotros no es un "misterio" que ocurra lo que nunca podría ocurrir. Estamos acostumbrados. Quizá estamos pagando el deterioro de nuestra propia demagogia, por arriba y por abajo, con la que hemos decidido afrontar nuestro desarrollo. Hace mucho que no mejoramos, que gastamos energías en demasiadas cosas que nos impiden con seso, con inteligencia, más allá de los dogmas y la retórica. Eso tiene un desgaste y unas consecuencias. Deterioro y desgana. Esto es solo un caso, pero se puede palpar.
El hecho de que a una enfermera que ha estado expuesta al ébola se le diagnostique "gripe" por parte del médico de familia que la atendió cuando tuvo los primeros síntomas, significa mucho más que el que no te enseñen a ponerte el traje o no hayas hecho simulacros. Si la enfermera no se lo advirtió al médico o si el médico no le hizo caso son detalles que importan y que revelan el grado de conciencia que se desarrolla en unos sistemas que tienden a los automatismos. Todos hacen lo que deben, pero nada sale como debe salir. Lo imposible ocurre.


Todos han cumplido sus protocolos. Ahora dicen que van a revisarlos. Es una frase más acuñada para salir del paso. De nada sirven los protocolos si no se mejora a las personas que tienen que llevarlos a cabo, si no se dan los medios suficientes y, sobre todo, si no se piensa que el protocolo puede ser imperfecto. Hasta los trapecistas saben que hay que revisar la red. Estamos convirtiendo el país en una estúpida máquina protocolaria que, parafraseando a Galileo, "sin embargo, falla".
Dicen que cuando la enfermera se presentó en el hospital les dijo a sus compañeros: "Os voy a hacer una faena; creo que tengo ébola". Pues sí. Que se restablezca. Y que aprendamos algo. Lo único positivo de los errores es aprender a corregirlos. Y cometemos el mismo siempre: creer que porque decimos que algo es imposible, lo sea realmente. Los políticos no defienden el sistema, defienden su gestión al frente del sistema. Y la defienden rodeándose de personas que siempre les dicen que tienen razón, que todo es correcto. 
La solución del ébola es científica y técnica, no política. Lo político es asignar los recursos adecuados para que eso se consiga, producir el entorno para que eso sea posible, poner a las personas adecuadas en los lugares adecuados. Y eso es lo que falla por múltiples motivos e interferencias.


* "A vexing mystery in Spain: How did a nurse contract Ebola?" The Washington Post 7/10/2014 http://www.washingtonpost.com/news/to-your-health/wp/2014/10/07/after-nurse-contracts-ebola-spanish-health-workers-raise-concerns-about-protective-equipment/?tid=pm_pop
** "No una equivocación, sino varias" El País 8/10/2014 http://politica.elpais.com/politica/2014/10/07/actualidad/1412711231_141082.html 
*** "Ana Mato" El Mundo 8/10/2014 http://www.elmundo.es/espana/2014/10/08/5434cc0fe2704e2e3e8b456b.html?a=bc89383a855e50e27ed774e3cd7850ed&t=1412749615

**** "'Mañana me toca atender a la enferma de ébola y nadie me ha enseñado a ponerme el traje'" El Mundo 8/10/2014 http://www.elmundo.es/espana/2014/10/08/54347682268e3ef2498b4570.html







martes, 7 de octubre de 2014

El deber placentero o el librito asesinado

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Descubro con horror que el estupendo libro de David Lyon "Postmodernidad" (Libro de bolsillo - Alianza 1996, 1997) ha desaparecido del mapa editorial. En estos tiempos de comienzo de cursos de grados y postgrados, un librito como este, lleno de observaciones al paso de un recorrido fluido por nuestro tiempo, es el medio ideal para situar a los alumnos en el centro de los debates y conspiraciones filosóficas que nos atenazan. De nada le ha valido ser el número 1.789 de la colección "El libro de bolsillo", año de la *toma de la Bastilla". Era un librito pequeño que no se metía con nadie.
Voy al librero de la Facultad a que me mire en su base de datos si mi búsqueda virtual infructuosa por las grandes librerías, que nos ofrecen sus catálogos automatizados, se confirma. Y así lo hace: está descatalogado. ¡A la fosa común! Mi sorpresa —no debería ser ya así— es mayúscula e irritada. Comienzo a despotricar sobre editores y editoriales. ¡Luego se quejan y se rasgan las vestiduras y le echan la culpa al IVA y no a sé qué más!, digo. Otro libro desparecido.
Lo cierto es que nada hay más nefasto que esta política editorial nuestra, que sacrifica la diversidad intelectual al imperio del rodillo llamado bestseller, esa alfalfa meliflua. ¡Con la sarta de estupideces encuadernadas con las que nos seducen cada día!
Dice Lyon —siguiendo a Bauman— en la obra sacrificada al gordo y seboso dios del consumo:

La conducta del consumidor se convierte en el centro moral y cognitivo de la vida —consumir es un deber placentero—, la forma en que las personas se integran en la sociedad y el nexo de una gestión del sistema. (144)


Placentero y narcótico, sí, pero ¿qué consumir? La cuestión no es tanto que se consuma, sino qué constituye ese consumo. ¿Matarratas o caviar?, diríamos. En el caso de la cultura, el consumo pasa por el entontecimiento progresivo de los consumidores. Efecto y causa se intercambian en un bucle infernal: cuanto más tonto me vuelvo, más tonterías demando. Solo los que logran tener un sistema educativo fuerte, con un profesorado competente y resistente, que se ate firme frente a los cantos de sirenas banales, y logre guiar a los alumnos por los mares formativos, pueden llegar a un consumo productivo para el que consume y no para el que nos hace consumir. ¿Nadie ha hablado todavía de especulación, de burbujas culturales?
La desaparición de un librito como el de David Lyon frente a la proliferación de voluminosas obras, auténticos monumentos a la obesidad morbosa cultural, en las que apenas se dice nada y lo que se ha podido decir no es más que la eterna repetición de lo dicho, es parte del drama cultural en que vivimos. Nuestro mundo se centra en el deporte, la gastronomía, el turismo de playa e interior, los tatuajes y piercings, la cervecita y pasear una maleta los fines de semana y puentes de guardar. ¿Para qué más? Hay libros raros, como hay enfermedades raras de las que los imperios farmacéuticos tampoco se ocupan. ¿Por qué no lee lo que todo el mundo?


Leemos lo que nos ordenan reivindicando nuestra libertad de hacer lo que nos dicen al convencernos de que hacemos algo que nos sirve para identificarnos con los demás mientras no dejamos de ser nosotros mismos. ¿Les parece un galimatías? Será porque lo es. Pero al que hace cola para conseguir su ejemplar firmado por su autor favorito eso no le importa.
¿Sabemos lo que nos puede costar —educativamente hablando— recuperar los niveles perdidos? Se habla de lo que costará recuperar los niveles de empleo, ¿pero y los educativos? ¿Cómo se recupera una generación a la que han dejado de interesarle muchas cosas por falta de estímulo, por dejadez consumista? Nos hemos convencido que las cosas demasiado serias no "interesan", que no se venden, que no se piden. ¡Terrible falacia! ¡Nos han vuelto idiotas delante de nuestras narices! Y les ha funcionado. Antes la conspiración oscurantista era que no leyeras; ahora que leas trivialidades. Y cuantas más mejor, hasta desarrollar ese sentido del deber placentero.


El dios de la facilidad reina entre nosotros. Leer ciertas cosas hace cosquillitas en la nariz. ¡Las profecías postmodernas se han cumplido —¡Baudrillard, Benjamin, Debord...!— y las primeras víctimas han sido los libros sobre la Postmodernidad, como el de David Lyon!
Me estremezco como si la tumba de Ligeia crujiera de nuevo al abrir el librito asesinado por su padre padrone y leer el último párrafo, el cierre de la obra:

En el pasado se afirmó confiadamente la idea de que el futuro está en manos de los seres humanos. Así la arrogancia moderna rechazó lo divino y puso toda la esperanza en los recursos humanos. Hoy, lo humano está siendo descentrado y desplazado a su vez, y una vez más parece que las riendas del futuro no están en manos de nadie. Mientras que esto abre la puerta a todo tipo de especulaciones, desde el juego de poder de Foucault a la Era de Acuario, también hace más plausible la posibilidad de que la providencia no fuera después de todo una idea tan mala. Los apocalípticos postmodernos quizá tengan que dejar espacio a una visión de una tierra nueva-renovada, ese antiguo agente del cambio social, y a la idea primigenia del juicio final. Nietzsche se revolvería en su tumba. (152)*


La verdad, no sé que han hecho con mi futuro; me lo han birlado. ¡Malditos trileros! Muy mal tienen que estar las cosas, querido Lyon, si hay que clamar por el regreso de la "providencia" como mal menor, y tirar de juicio final. Efectivamente, Nietzsche se revolvería en su tumba. Pero eso, con dejar de editarlo, se soluciona. ¿Cómo hay que ir vestido al juicio final?







lunes, 6 de octubre de 2014

Madres

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De los múltiples embustes con los que Putin puede jugar solo hay uno que no le ha funcionado: el engaño a las madres de los soldados rusos muertos o capturados en Ucrania.
Hace algún tiempo ya escribimos de pasada sobre ello. Las declaraciones oficiales podían negar hasta el aburrimiento la participación de los soldados rusos al otro lado de la frontera ucraniana, pero no podían frenar las preguntas de las madres cuyos hijos entraban en un silencio absoluto. Menos todavía las que recibían los cuerpos de sus hijos sin más explicación. Un día dejan de llamar y de responder a las llamadas. Unos regresan y otros no regresan. Luchan en la guerra de la que no se puede hablar, la guerra innombrable; mueren en la nada.
Ahora esas madres se están organizando, reuniendo pruebas sobre el destino de sus hijos. Quieren saber qué ha sido de ellos, que si están muertos se les dé el tratamiento debido. A todos puede engañar y de todos puede mofarse Putin, pero no de las madres. Debería recordar el caso de la Argentina y sus "madres" y "abuelas" reclamando la aparición de sus hijos y nietos desaparecidos sin dejar rastro.


Televisión Española nos ofrece un pequeño reportaje sobre Valentina Menlikova*, que lleva años denunciando la desaparición de los soldados rusos desde la época soviética. Los soldados son llevados hasta Rostov, cuentan. Allí se les quitan las identificaciones y los distintivos del uniforme antes de entrar en territorio ucraniano. Dejan de ser soldados rusos y pasan a ser, por arte de birlibirloque, milicianos prorrusos.
A finales de agosto, The Independent recogía declaraciones e imágenes de las madres de soldados rusos, unos muertos, pero otros han sido capturados:

Tatiana Arkhipova, 42, said her son Sergei, 22, was among those captured. She recalled driving at dawn to Kostroma, where officials confirmed that her son had been captured, then dismissed the rest of her questions. "If there were a plan for them to be sent to Ukraine, someone would have given them notice, and then he would not have gone," she told The Washington Post.**


La incertidumbre de la incomunicación desde que salen de los cuarteles se convierte en un estado de angustia. Al no reconocer Rusia que ellos están luchando en Ucrania, el mantenerlos incomunicados se convierte en un asunto de gran importancia. No solo no tienen reconocimiento alguno sino que carecen de las más elementales compensaciones que pueden tener los soldados cada día, una simple carta o llamada familiar. Simplemente han desaparecido en un gigantesco agujero de silencio del que puede ser peligroso informar.

[...] Lev Shlosberg, a newspaper publisher who also represents the Russian United Democratic Party "Yabloko" in the regional assembly in the north-western city of Pskov, said he had been badly beaten after publicising the funerals of two soldiers who may have died while fighting in Ukraine.
"Those people were professionals," he said, describing Friday night's attack. Shlosberg's local paper, Pskovskaya Gubernia, published the investigation into the two Pskov-based paratroopers last week.
Pretending that no Russian soldier is fighting in Ukraine comes at a high cost both internationally and domestically. Rights groups, activists and local journalists allege that Russia, with its history of covering up the deaths of soldiers, has not allowed the truth in Ukraine to emerge. Some soldiers, it is claimed, have been buried in unmarked graves to hide their role in the conflict.**


Pero la desesperación o dolor de estas madres que exigen claridad y noticias al Kremlin, es difícil de satisfacer mientras Rusia siga negando que actúe en Ucrania. La guerra no declarada la lleva directamente el Servicio Secreto ruso y su función es ocultar la agresión rusa. Las madres no quieren saber mucho de los planes ocultos o de apelaciones al sacrificio "patriótico" y atraen la atención de los medios echando por tierra los planes de ocultación. Parece que con eso no contaban.

Las madres ucranianas también se preocupan por el destino de sus hijos. Ellas saben donde están, al menos. Lo que solicitan es que se produzcan rotaciones y que los que están pelando en el este sean relevados con la frecuencia debida. El tiempo es largo en las esperas angustiosas.

Las madres protestando, reclamando por sus hijos son algo llamativo y que atraen las cámaras. El cinco de marzo, el Daily Mail británico recogía las acusaciones contra una mujer rusa infiltrada en Ucrania para fingir diferentes papeles ante las cámaras rusas, entre ellos el de "desconsolada madre" de soldado, preocupada por el destino de su hijo, atacado por las "tropas fascistas" de Kiev:

Russian television makers have been accused of using an actress to pose as at least five different women opposed to the revolution in Ukraine.
The blonde woman was seen on television broadcasts as an aggrieved housewife in Odessa, describing her terror at the 'pro-fascist' politicians who grabbed power in Ukraine during last month's revolution.
However, many social network users were quick to notice that the 'housewife' bears an uncanny resemblance to several other women interviewed - prompting accusations that she is an actress hired to sow discord in Ukraine and stoke pro-Moscow groups to incite people against the Kiev authorities.
Last night, LifeNews website in Russia was alleged to have featured the same woman in a broadcast, where this time she was named as mother-of-three Tatiana Samoilenko.
This time she had darker hair, although there was no immediate confirmation of her identity or past history.
She told how she had to flee Ukraine with her Russian husband and three young children.
However, it is unclear when she actually did so, because if she is indeed the same woman who appeared in previous shows she would have been so busy in recent days being filmed at pro-Russian protests.
Ukrainians have accused Russia of paying hired hecklers to stir up dissent or occupy government buildings. Hundreds of 'Putin tourists' are alleged to have flown in since the troubles began in Ukraine.***


Ya sean madres reales reclamando tener noticias de sus hijos o madres "espectáculo", como la patrocinada por el Servicio Secreto para conmover y agitar a las audiencias, las madres están tomando protagonismo en esta guerra sin declarar, en estos ataques en una teórica tregua.
Cuando pase el tiempo se recordará esta "guerra" ucraniana como un ejercicio de prepotencia, de cinismo e hipocresía. Todas las guerras desprecian la verdad, pero esta lo hace de una manera muy especial.



* "Madres de soldados acusan al Kremlin de enviarlos ilegalmente al frente" RTVE 5/10/2014 http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/se-cumple-mes-del-alto-fuego-acordado-entre-ucrania-rebeldes/2792344/
** "Ukraine crisis: Russian mothers of killed and captured soldiers ask 'why are our sons fighting in Ukraine?'" The Independent 31/08/2014 http://www.independent.co.uk/news/world/europe/ukraine-crisis-russian-mothers-of-killed-and-captured-soldiers-ask-why-are-our-sons-fighting-in-ukraine-9701805.html 
*** "The 'aggrieved housewife', the 'soldier's mother' and the 'Kiev resident': Did Russian television 'use actress to portray FIVE different women' as it reported normal Ukrainians backed Kremlin" Daily Mail 5/04/2014 http://www.dailymail.co.uk/news/article-2574131/How-Russian-television-used-actress-pretend-five-different-people-opposed-revolution-reported-normal-Ukrainians-backed-Kremlin.html





domingo, 5 de octubre de 2014

Guerras de palabras con cartuchos de fogueo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El artículo del diario Ahram Online califica de "guerra de palabras" el proceso que se está produciendo entre los partidos y coaliciones egipcios ante la convocatoria pronta de unas lecciones generales, las que permitirán un parlamento. En el texto se describen las acusaciones, recusaciones y desencuentros de la clase política egipcia, esta vez sin los islamistas como fuerza contraria. Eso no quiere decir que no vayan a tener su peso en las elecciones, evidentemente, aunque no tengan candidatos.
El artículo se cierra recordando el origen del problema, la ley electoral y la distribución de escaños en el futuro parlamento:

The current election law specifies that 75 percent of seats (420 seats) be reserved for independents, with just 20 percent (120 seats) allocated to party lists. The remaining 5 percent (27 seats) will be appointed by the president. Revolutionary forces ask that the amount allocated to party list be raised to at least 30 percent.*

Por lo que se encuentran metidos en esa guerra de acusaciones es por un mísero 20% de los escaños. Esos 120 asientos en un parlamento que está diseñado para mantener el poder absoluto de la presidencia. El poder en Egipto siempre ha buscado esa localización, la del "hombre fuerte" sobre quien gira todo.
Cuando se va leyendo la larga descripción de los conflictos y de lo que se acusan, se entiende de dónde surge la fuerza de los islamistas. Es el poder de lo organizado frente a lo fragmentario y caótico. En este mundo, el que está organizado golpea dos veces. Todos los gobernantes astutos han afianzado sus organizaciones y han sembrado la discordia en las demás; han atraído a los que querían disfrutar de los beneficios del poder a su lado para permitirles hacer en su nombre, mientras que los demás veían peligrar sus posibilidades de conseguir algo.
El germen de la corrupción está ya en el diseño, como han criticado, porque necesariamente atraerá a los más serviles y ambiciosos hacia las candidaturas independientes (75%), que solo saldrán con el beneplácito oficial. No son en realidad "independientes", sino "individuales". "Independientes" suena mejor, pero no será la realidad. 
Los que puedan presentarse entre la gran cantidad de partidos políticos y coaliciones deberán luchar por un mínimo de escaños, ese 20%, del que también podrá obtener parte el poder si aprovecha su organización. Los veintisiete restantes son elegidos por el dedo visible del presidente. Se asegurará así puntos clave de la vida social y figuras que pudieran intentar hacer sombra al sol. ¿Para qué salir a la lucha si el presidente te regala un escaño? La vanidad humana hace el resto. No criticarás a quien te coloca allí. Incluso si quieres que alguien te critique para mantener las apariencias, serás tú —señor magnánimo— quien lo haya elegido.


Las dos acusaciones actuales en esa guerra de palabras son: a) haber pertenecido al régimen anterior; y b) islamismo. La segunda no es problema porque de ella se encargan los jueces. Puede darse el caso de fenómenos por decidir, como el del partido Salafista Al Nour, el que comentábamos el otro día se ha encontrado con que los libros de texto del nuevo curso escolar le condenan. Ha sido una gran sorpresa porque hasta el momento ellos se consideraban a salvo por haber prestado su imagen al gobierno egipcio y apoyado la hoja de ruta desde el primer momento. Pero estas cosas pasan en Egipto. Los salafistas están ya avisados y a los jueces les da lo mismo mandar a la cárcel a los partidarios de la Hermandad que a los de Al Nour.
El problema real se plantea con la otra acusación la del "régimen anterior". Algunos habla de los "former regimes", usando el plural. La complejidad (y confusión) de la deriva egipcia hace que las líneas —con la excepción islamista— sean muy borrosas. Cuando hablan de la época de Mubarak, hay que soslayar que Mubarak es la continuación del régimen que surgió con la revolución en los cincuenta. Desde entonces nada hay sencillo en la política egipcia. Los nasseristas surgen tras Nasser porque Sadat que le sucede trata de eliminarlos. Mubarak surge tras el asesinato de Sadat y se pasa treinta años en el poder. Mubarak genera también su propio "estado", que es el que se colapsa con la revolución del 25 de enero. Tras esa fecha todo es confusión. No sabemos si Mubarak, como decía el chiste, se cayó, se tiró o le tiraron o, en este último caso, quién le derribó.


Treinta años de gobierno dan mucho de sí y crean muchos intereses. El Ejército es del que salió y el que mantuvo a Mubarak y es el mismo que le sustituye, el mismo que sigue con los islamistas de Morsi y el que sigue hoy al frente del país por más que el general Abdel Fattah haya colgado el uniforme y vaya de paisano. Egipto ha votado un militar y eso es lo que tiene al frente del país. El nefasto periodo de los islamistas borró el también nefasto periodo de la SCAF con el mariscal Tantawi al frente. El carácter bipolar de la política egipcia hace que se odien o amen los uniformes según sea la fase del ciclo. Es el único espacio de identificación posible, al margen del orden religioso, representado por los islamistas.
Las discusiones que refleja el artículo de Ahram Online se centran en el grado de presencia de los miembros del antiguo régimen entre sus filas. Los treinta años de régimen, más lo anteriores a efectos oficiales, ya que el ascenso de Mubarak no se produce por un relevo ideológico sino por un asesinato, dan para muchas actividades en el aparato del estado. Eso hace que en las listas de los múltiples partidos que componen el estrellado cielo político egipcio aparezcan personas que pertenecieron al régimen y que han estado en la administración en puestos de mayor o menor importancia, pero que desean seguir en el candelero del poder.


Por eso las acusaciones que se realizan los grupos son sobre el número de personas identificadas con la época de Mubarak. Esta discusión ejemplifica bien cómo y qué se negocia:

The Egyptian Front alliance reacted by launching a scathing counter-attack against the Wafd, denying that any of its leaders are NDP men.
Mostafa Bakri, a founder and spokesperson of the Front, told Ahram Online that "the Egyptian Front alliance is by no means a gathering for Mubarak's NDP diehards or a cover for them to infiltrate the coming parliament."
Bakri argued that "the front just includes some officials who served under the Mubarak regime, and when these were in power they were serving a nation rather than a political regime and as long as they were not convicted of any corruption practices, they could not be banned from contesting elections."
Bakri added that "the Front is mainly composed of other different liberal and leftist forces such as the Tagammu Party, the Arab Nasserist Party and the two leading forces which represent workers and farmers in Egypt, namely the General Federation of Egyptian Trade Unions and the General Association of Farmers."
"This places the front as the strongest competitor in the coming parliamentary elections," said Bakri.*


Pensemos que estas amplias coaliciones que discuten entre ellas están negociando unirse —más todavía— para acceder a algunos de los miserables 120 escaños del 20% del parlamento futuro. Lo que salga de ahí serán apenas cantos de grillo en el coro presidencial que es el que surgirá de esa masa de independientes, que serán los que puedan financiarse campañas individuales en las que habrá una moneda más valiosa que las demás: la confianza del presidente Al-Sisi. Al menos en estas primeras elecciones, con el prestigio intacto todavía, el apoyo del presidente será esencial para lograr llegar a ese parlamento o puestos administrativos.
Esas dos poderosas alianzas que discuten lo hacen en medio de una negociación que asegure proporcionalmente (eso es lo que discuten) lo que pueda salir de las urnas. Ahram recoge sus palabras:

"In spite of the Wafd's complaints over NDP remnants, we are still in serious negotiations over crea[t]ing one electoral alliance," said Bakri.
"Unlike many people think, there are no radical ideological differences between the Wafd and the Front as we are united by firm support for the current government of Egypt's new president Abdel-Fattah El-Sisi."
"The differences are just over electoral issues such as quota of each alliance's candidates on party lists and the distribution of candidates in districts governed by the individual candidacy system," said Bakri.*


Más claro no se puede decir. Lo esencial es que apoyan al presidente, que es una forma de pedir que el presidente les apoye, como el perro cuya cabeza que busca la caricia del amo. Es en ese apoyo donde reside todo el secreto. El presidente podría alentar una formación electoral que hiciera que ese 20% fuera también a sus manos. La "sisimanía" tiene ese problema y esa ventaja. Lo que se haga estará bien hecho si lo hace el presidente. Mientras el prestigio se mantenga, el poder es personal. Los egipcios no quieren "política", quieren sentir que hay alguien poderoso al frente del estado.
Y es ahí donde está el germen del desastre, donde lo ha estado siempre. Los líderes carismáticos no admiten sombras y se acaban rodeando de personas sumisas y serviles hacia arriba y despóticas hacia abajo. No es la mejor manera de transformar un país repetir los vicios que se arrastran. El poder no ha querido que hubiera pensamiento crítico, lo ha eliminado. Los peligrosos hoy en Egipto son los discrepantes, los que protestan y critican. No es una cuestión de orden público; es una cuestión de uniformidad.


Hay suficientes ejemplo de esto en las cárceles. No están solo los islamistas y terroristas, sino los que defienden unas libertades que parecen no importar a muchos, más preocupados por la "seguridad" que un hombre fuerte en el gobierno les transmite. No se censuran solo los libros y mensajes islamistas, sino los liberales y los de cualquier ideología que no haga ese acto de sumisión como el que acaban de hacer las dos coaliciones que discuten su unión electoral.
La guerra de palabras no es más que con cartuchos de fogueo. Mucho ruido para poca cosa. El debate histórico pendiente sigue estancado. El resultado de las elecciones en Egipto no será decisivo en casi ningún sentido. Seguirá habiendo una minoría romántica que siga aspirando a otro modelo, aguantando acusaciones de traición, de no ser egipcios o de participar en extrañas conspiraciones. Como las tuvieron que aguantar Elbaradei, porque decidió no seguir, o Sabahi por decidir seguir. Pero un país que no conseguir canalizar sus discrepancias está condenado a reproducir sus errores.
Y el Nilo sigue su curso.




* "Egyptian political parties exchange war of words over links with Mubarak regime " Ahram Online 4/10/2014http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/112367/Egypt/Politics-/Egyptian-political-parties-exchange-war-of-words-o.aspx