Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ayer
noche tuvimos la ocasión de recuperar en una de estas sesiones trimestrales que
me piden la magnífica película de Frank Capra "Juan Nadie" (Meet John Doe 1941). Las obras de arte
nos abren puertas entre el presente y el pasado en nuestras mentes. Vemos lo
que nos decían antes y lo confrontamos con nuestras experiencias y
conocimientos en el presente. Nuestra mente asociativa establece comparaciones,
conexiones, similitudes sin que lo podamos evitar. Así funciona nuestra mente y
así funciona la cultura, acumulando y comparando.
En el
caso de Juan Nadie nuestras mentes se
dirigen en ese viaje de ida y vuelta hacia lo que vemos en la pantalla y lo que
vemos cada día en nuestro presente. Muchas veces pueden ser casualidades, en
otras, como en la película de Capra, nos encontramos con problemas enquistados,
crisis recurrentes, con situaciones no resueltas que están en el origen de los
conflictos.
La
película está fechada en 1941, el año en el que Estados Unidos entre en la II
Guerra Mundial tras el ataque de Japón en Pearl Harbour. Es, por lo tanto, un
momento de máxima tensión internacional y el cine lo refleja en esta comedia
que acaba en tragedia. Juan Nadie es un "invento" surgido de la
venganza de una periodista despedida en la renovación de un periódico. La
película comienza con el cambio de rótulo en la entrada el viejo periódico. Se
borra la expresión "libertad de prensa" y sigue con los despidos por
parte de la nueva dirección. La venganza de la periodista Ann Mitchell (Barbara
Stanwick) es una carta falsa firmada por un tal Juan Nadie, que amenaza con
suicidarse en Nochebuena como protesta al giro egoísta que ha tomado una
sociedad llena de desempleados, gente empobrecida tras el "crack del 29".
Para sorpresa de todos, se presentan todo tipo de mendigos callejeros diciendo
ser los autores de la carta ante la idea de que se les ofrecerá un trabajo.
Creen que la farsa resultará rentable para aumentar las tiradas y le dan la
"personalidad" de Juan Nadie a Long John Willougby, un exjugador de
béisbol lesionado que vive con otro mendigo bajo los puentes, "El
Coronel".
Pronto
la trama va creciendo y el fenómeno social que supone el sensacionalismo
morboso de su suicidio navideño desborda todas las expectativas. El mensaje de
Juan Nadie pasa a ser una reivindicación del "hombre común" con una
filosofía reivindicativa de la amistad, la solidaridad y el alejamiento de los
políticos como seres ineficaces que solo luchan por el poder y por el
enriquecimiento propio.
"Juan
Nadie" es una película sobre la manipulación combinada de la política y de
los medios, que actúan al servicio de los políticos, que crean polémicas y
enfrentamientos con el fin de atraer la atención. Detrás de cada medio hay un
grupo o partido
¿Les va sonando? Pues el resto de la película les sonará más todavía.
En un
mundo como el actual, un mundo totalmente sometido a la información, lo que era
motivo de crítica a finales de los años 30 es hoy normalidad. Lo que pretendían
entonces y por lo que creaban complejas estrategias desde el poder conectado a
los medios, forma parte hoy de la disputa diaria en la que unas cadenas y medios
se acusan unos a otros de estar al servicio de intereses políticos y económicos.
Recomiendo
que busquen esta película y la vean como más allá de una de las comedias que de
Capra que nos dan por navidades. Capra y sus guionistas supieron usar los
géneros para trasladar un mensaje claro sobre el estado de la sociedad, algo que
los estudios quisieron evitar con la idea de que la gente que vive en
situaciones problemáticas —como ocurría entonces en el caos, la pobreza, etc.—
quiere olvidarla. La respuesta mayoritaria de los estudios fue "la fábrica
de sueños" en vez de la lupa analítica sobre las situaciones en las que se
encontraban sumido.
Juan Nadie es un análisis con escalpelo de deseo de
poder frente a la sencillez de los "Juna Nadie" que componen la
sociedad norteamericana. No se trata de crear mitos sino de aceptar realidades,
la de la vecindad: si se trata bien al que vive junto a ti, si derribas cercas
y muros con un saludo, el mundo cambia.
Es
imposible no escuchar las palabras de D.B. Norton (Edward Arnold), el magnate
que quiere todo el poder y que no difiere de lo que está ocurriendo en la Europa
de nazis y fascistas, sin compararlo con palabras que escuchamos hoy. No es
posible contemplar en la pantalla sus tropas paramilitares sin pensar en lo que
vemos hoy en las calles de Mineápolis u otros espacios bajo vigilancia.
Con
todas las distancias que queramos, siguen perviviendo las viejas perversiones y
maldades políticas, las ambiciones de poder absoluto, las camarillas de
intereses económicos, las compras de medios para hacerse con el discurso
central con el que manipular a la gente.
Juan Nadie es, como hemos señalado, una película sobre la manipulación, sobre un mundo lleno de "fakes", de falsedades manipuladoras para hacerse con la opinión pública. Los Juan Nadie del mundo son un valioso tesoro de votos, de posibilidades de consumo dirigido. Son las víctimas a las que dora la píldora para hacerse con su fuerza basada en el número, en su buena fe. Son una fuerza por explotar con la astucia y herramientas adecuadas, esencialmente los medios controlados.
La
película encantó a los asistentes al cineforum, que aplaudieron al final. Después se produjo un entretenido
debate, lleno de ideas y coincidencias. Si tienen ocasión, vean "Juan
Nadie". Es algo más que una buena película, algo a mitad de camino entre
el pasado y el futuro; una película que nos habla cara a cara y nos ayuda a
comprender mejor lo que nos rodea.
Ficha:
Juan Nadie (Meet John Doe) 1941
Director: Frank Capra
Guionistas: Richard Connell, Robert Presnell Sr. y Robert
Riskin
Intérpretes: Gary Cooper ('Long John' Willoughby), Barbara
Stanwyck (Barbara Stanwyck), D.B. Norton (Edward Arnold ), Walter Brennan (The
'Colonel'), Spring Byington (Mrs. Mitchell), James Gleason (Henry Connell),
Gene Lockhart (Mayor Lovett), Rod La Rocque (Ted Sheldon)...
Música: Dimitri Tiomkin
Productores: Farnk Capra y Robert Riskin







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