Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En RTVE.es, dentro de la siempre interesante sección "Una mirada europea", en la que se traducen al español artículos aparecidos en diversos países del entorno comunitario, se ha publicado un texto de gran interés dedicado a un tema delicado, pero que es urgente revisar por lo que afecta al conjunto de nuestra sociedad, aunque no se sea consciente de ello. Me refiero al artículo firmado por Noémie Bonnin (Radio France) y Claire Guédon "La libertad académica de los investigadores, cada vez más amenazada en Francia"*, publicado el día 15 de este mes e incorporado a la sección señalada de RTVE.
Puede parecer que el problema de la "libertad académica" es un problema que atañe a los "académicos", pero la realidad es muy otra. Lo que está ocurriendo en Francia no es muy diferente de la corriente que, salidas de los Estados Unidos, se expanden por el mundo y tratan de recortar y silenciar las voces que desde el ámbito académico tratan de dejar en evidencia ideas, teorías y programas que no solo van contra la lógica y la historia, sino contra el conocimiento científico, oponiéndole dogmas y eliminado cualquier asomo de crítica, una fuerza esencial para una ciencia que avanza gracias a la libertad de investigación, publicación, etc.. Las fuerzas con estos programas según van llegando al poder se esfuerzan por reducir las libertades de los investigadores, declarando zonas o temas, áreas como tabú, eliminando financiación e instituciones.
Es justo esto lo que ha hecho el trumpismo desde que ha llegado al poder y de lo que se ha ido contando en sus avances. Poner, por ejemplo, a un anti vacunas al frente de las instituciones de la Salud del estado ya es una declaración de guerra contra la ciencias y contra la salud de los norteamericanos. Desgraciadamente el ejemplo ha cundido y es lo que están haciendo los que llegan al poder en distintos países.
En el caso francés que se nos cuenta existen diferentes formas de actuación. Las autoras del artículo explican:
La libertad académica de los investigadores está cada vez más amenazada en Francia, según un informe titulado "Defender y promover la libertad académica", redactado para France Universités por Stéphanie Balme, Directora del Centre de recherches internationales de Sciences Po, y revelado por franceinfo el miércoles 15 de octubre.
Si bien estas amenazas han sido noticia en Estados Unidos, con recortes en las becas para estudios sobre determinados temas, ahora afectan a Francia, según el autor. Lanzado a principios de 2024, a iniciativa de los representantes de las universidades francesas, el denso estudio se centra en la libertad académica. La libertad académica "es un derecho fundamental reconocido a todo el personal de la enseñanza superior y de la investigación", explica Stéphanie Balme. Esta libertad "les garantiza la libertad de pensar, enseñar, investigar, publicar y debatir, libres de cualquier injerencia, ya sea política-ideológica o económica", explica.
Salvo que, para Stéphanie Balme, basándose en un corpus de reflexiones procedentes de foros, debates y legislaciones recientes, en el espacio de unos pocos meses del año 2025, "la situación de la libertad académica se ha deteriorado claramente, hasta el punto de que es razonable prever un empeoramiento de esta tendencia en los próximos años".*
Como se señala, la libertad académica implica "pensar, enseñar, investigar, publicar y debatir· sin presiones exteriores, condicionamientos, recortes, etc. No hay "narcisismo" en ello, sino una necesidad vital, algo de lo que posteriormente se beneficia la propia sociedad.
No es solo en Francia, donde no ha llegado la ultraderecha al poder, sino que esta cuestión hace resentirse a la mayor parte de las universidades y sus centros de investigación, incluida España, donde el deterioro de esa libertad es constante en beneficio de una creciente burocracia que controla y asigna fondos, que crea plazas con perfiles ad hoc y elimina otras que no convienen a terceros. Como fórmula general, se ha empujado desde el exterior a los docentes e investigadores en direcciones donde los intereses son oscuros. Quien no se somete a esos intereses, difícilmente podrá evolucionar en sus carreras académicas; por el contrario, los que se someten a los intereses progresan y refuerzan el sistema aumentando las presiones.
En el artículo, al recoger el informe citado, se citan las principales amenazas, las provenientes del sector privado, del mundo empresarial:
El informe señala como principal amenaza el aumento de los "procedimientos de amordazamiento". Por ejemplo, cuando "empresas o grupos privados impugnan el contenido de una investigación académica", impidiendo al investigador en cuestión publicar su trabajo, mediante presiones o actos de intimidación, explica Stéphanie Balme a franceinfo. "El objetivo es silenciar al investigador", explica.
Estas amenazas también pueden dar lugar a recortes en la financiación de la investigación o las becas de doctorado por parte de agentes privados, e incluso de las autoridades locales, con el pretexto de contenidos considerados "sensibles o controvertidos".*
Esto, de nuevo, no es exclusivo de Francia, sino que se ha extendido a todas aquellas partes en las que el sentido del "ahorro" de las inversiones públicas la fue dejando "liberalmente" en manos de grupos privados. Se ha fomentado durante años esa "colaboración" público-privado que puede funcionar mientras no perjudique a los intereses privados. Si los centros de investigación trabajan para el sector privado, que los financia, este tiene la capacidad de "redirigir" las investigaciones hacia aquello que les interesa y alejarlas de aquello que le perjudica. Por decirlo claramente, se pierde la autonomía que debe tener para poder generar una investigación libre en todas sus dimensiones. Aquí "libertad" no quiere decir "hacer lo que se quiera" sino la capacidad de evaluar libremente aquello que tenga un interés social o científico mayor.
En España, las tesis que se hacen en algunos sectores están sujetas a "confidencialidad", es decir, han sido financiadas por empresas que se benefician de la investigación académica y que excluyen la posibilidad de que puedan acceder públicamente a ellas. Se obtiene así el grado de doctor trabajando para una empresa. Si lo que sale de la investigación les interesa, lo usan en exclusiva; si no es así, se envía a la papelera.
Ese "silenciamiento del investigador" que se señala es un procedimiento frecuente y eficaz. Se financian proyectos que interesan a algunos y no se aceptan los que vayan en otro sentido, por más que pudieran tener interés. Lo que está ocurriendo en los Estados Unidos con Trump ya es un hecho en la prensa. Los investigadores están emigrando a Europa para dejar de padecer presiones, silenciamientos y recortes en su trabajo. Las denuncias de las universidades se han hecho públicas y han sido atacadas por ello en sus subvenciones.
Lo que es queja y denuncia en el sistema francés o en Estados Unidos, es aceptación silenciosa en España, no porque se ignore el problema sino por justo lo contrario, por su control del sistema, cuyas instituciones son muchas veces tomadas por ciertos grupos que avanzan en su poder frente a otros que retroceden. No es justo pensar que los problemas vienen siempre de fuera; muchos son resultado de la propia evolución del sistema, de sus dinámicas internas.
En un sistema precario, con financiación limitada y controlado, no es fácil ser independiente o desear serlo. Algunos prefieren la vida tranquila de la aceptación sumisa, que les garantiza estabilidad y control sobre ciertas zonas.
La independencia universitaria, científica, es necesaria. Lo es para una sociedad que debe evolucionar. En estos años se ha procedido a un doble movimiento: aislar la producción científica y la trivialización de la universidad en paralelo a la propia trivialización social. En el artículo francés se habla de ausencia de pensamiento crítico, algo que cada vez importa menos dentro y fuera de la universidad, pero que es esencial para ella.
La decadencia de la cultura, las restricciones a la Ciencia, etc. son variantes de un mismo deseo de control, de imponer sobre los agentes sociales un silencio y una forma de controlar a través de la ignorancia. Lo que ocurre en Francia se expande a otros países del entorno en donde se repiten intenciones y modelos. Necesitamos una visión del conjunto para comprender su alcance y sus efectos.
Sería ingenuo pensar que la universidad puede vivir aislada de mundo exterior y sus defectos. Pero sería desastroso pensar que la universidad no se resiste al deterioro. En Estados Unidos y en Francia al menos vemos movimientos y denuncias.
* Una mirada europea: Noémie Bonnin (Radio France) y Claire Guédon "La libertad académica de los investigadores, cada vez más amenazada en Francia" RTVE.es / Franceinfo 15/10/2025 https://www.rtve.es/noticias/#masnoticias original: https://www.franceinfo.fr/sciences/baisse-de-financements-ingerences-etrangeres-la-liberte-des-chercheurs-de-plus-en-plus-menacee-en-france_7552582.html





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