lunes, 20 de octubre de 2025

Generaciones y crisis comunicativa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El viejo dicho de "hablando se entiende la gente" está empezando a carecer de sentido dada la "diversidad de lenguas" superpuestas entre las que habitamos. No me refiero a las lenguas que nos traen desde otros lejanos lugares, que ha sido un mecanismo de evolución a lo largo de la Historia. Me refiero a los líos que nos creamos entre nosotros.

Si antes las reivindicaciones nacionalistas eran las de "un pueblo, una lengua", ahora la cuestión ha cambiado. No solo los políticos no se entienden; estamos empezando a sentir que tenemos grandes dificultades para entendernos en plena vorágine comunicativa y tecnológica. Rodeados de programas y dispositivos parece que estamos empeñados en no entendernos por el elevado número de barreras comunicativas que nos rodean. El lema parece ser otro y se nos ha resquebrajado eso del "pueblo" y su unidad comunicativa.

Ahora son frecuentes los intentos de explicar porqué no nos entendemos. La autora del artículo en RTVE.es, Sandra Soler, nos plantea el problema ya en el inicio del texto:

Seguramente te ha sucedido. En una conversación a través de alguna aplicación, recibes como única respuesta un emoji con un pulgar hacia arriba. ¿Un gesto borde o una reacción de lo más común? Lo que para muchas personas puede resultar una contestación natural y práctica, para otros puede ser enigmático o cortante. Todo depende, en gran medida, de la edad de las personas que se comunican. Es la brecha generacional de los emojis.*

El problema no es solo las diversas interpretaciones que pueda tener un emoji. La cuestión va más allá y en gran parte tiene que ver con el "problema" generacional, cada vez más grave por la aceleración de los tiempos (el "shock del futuro" que anticipó Alvin Toffler), lo que hace que estas generaciones tengan un sentido tribal, lo que incluye el lenguaje del grupo, que se distancia de los anteriores y de los posteriores.

El uso de las comunicaciones digitales no ha hecho sino agravar esta distancia entre los grupos arrastrados por la obsolescencia rápida de dispositivos, programas y lenguajes, ya que todo forma parte del paquete.

Al final solo puedes entenderte con los que usan la misma jerga que tú, el mismo programa, al que te aferras para evitar estar cambiando cada cierto tiempo, a lo que te obligan las propias empresas de comunicación, ya sea para que cambies el teléfono o los programas que uses, los que te cambian ya sin preguntar, en actualizaciones sí o sí.

El problema está en el encierro que supone tu propio grupo generacional, los muros expresivos. Nos dicen en el texto:

Los emojis se han convertido en un lenguaje visual que acompaña la comunicación digital, pero también son motivo de choques entre generaciones. En la última década, la forma de entender los emojis ha cambiado y evolucionado. Muchos incluso se pueden considerar "pasados de moda" o anticuados para la Generación Z. Estos emojis provocan cringe (grima) cuando los usan personas mayores que ellos, como sus padres. Algo que siente Félix cuando su madre usa mucho "el pulgar hacia arriba o la carita sonriente".

Otro ejemplo, según Quintero Nonsoque, se puede ver en el emoticono de las uñas pintadas: “Un boomer puede usarlo para transmitir autocuidado o estilo, pero un milenial podría verlo como algo snob o coqueto, generando incomodidad”. Más allá del cringe, la experta en comunicación social, resalta que el lenguaje visual ha evolucionado hacia una mayor diversidad e inclusión, gracias a la ampliación de identidades y géneros representados.

Mientras para algunos son expresividad y autenticidad, otros los consideran enigmáticos o pasados de moda.*

¿Puede sobrevivir una sociedad al caos intergeneracional? Puede que lo haga físicamente, pero la tendencia diferencial es cada vez mayor. No se trata solo de que no entiendas, sino que tampoco lo deseas. Cuando tus padres empiezan a entender, cambias porque se trata precisamente de diferenciarse. La vieja queja de "mis padres no me entienden" se ha transformado en lo contrario: "mis padres me entienden".

Las soledades telefónicas que percibimos entre las personas —no se habla, se desliza la pantalla— van afectando a cada vez más gente. Comunicarse, comprenderse es algo esencial en una sociedad, pero esta se ha convertido en una amalgama de "generaciones" (yo he perdido la cuenta, ¿y usted?) que se comunican de forma diferente. Esto se produce por una confluencia de lo que es la psicología del grupo, la necesidad de diferenciarse y los intereses económicos de las empresas tecnológicas e informativas, que no solo nos vende objetos o programas, sino también nos venden lenguajes, que es la forma de crearnos como grupo, como "target". 

Los lenguajes a base de emojis son el campo adecuado para crear nuevas jergas por su ambigüedad. La gran verdad es que nos acabamos acercando a aquellos con los que compartimos las formas de comunicarnos, nos reforzamos con unos y nos distanciamos de otros.

No sé si somos conscientes de la Babel que estamos creando y de las consecuencias que esto tiene. No nos entendemos, porque hacerlo es hoy una mala señal. Antes era algo positivo, pero ahora la gente se agota por los cambios continuos, por los cambios de jerga cada vez que cambias de grupo o llega una "nueva generación".

Al final, creamos problemas de comprensión, pero ¿a quién le importa? Antes teníamos el deseo de ser mayores, hoy solo de ser diferentes


* Sandra Alcocer "De la risa al 'cringe': el uso de los emojis en clave generacional" RTVE.es 18/10/2025 https://www.rtve.es/radio/20251018/risa-cringe-uso-emojis-clave-generacional/16706456.shtml

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