Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los
temores a que la paz quede finalmente en una sucia jugarreta crecen. Benjamín
Netanyahu puede no controlar ya su propio gobierno y parlamento o hacernos
creer que no lo hace. Ya advirtió que solo se aceptaría un resultado y este
sería la victoria de Israel entendida en términos de la existencia de un solo
estado, el de Israel.
La
posibilidad que se den los pasos hacia esa solución es grande, por lo que todos
los esfuerzos hacia una solución satisfactoria para todos se proclama, como
antes, poco favorable para ambos y que se encuentre como viable solo una
fórmula, la anexión.
En RTVE.es se nos señala la fragilidad de la solución y, algo peor, lo que se pueda entender como "solución", es decir, lo que acaba de aprobar el parlamente israelí:
"El proyecto de ley para aplicar la soberanía a
los territorios de Judea y Samaria (términos con los que los israelíes se
refieren a Cisjordania) ha sido aprobado en lectura preliminar por una mayoría
de 25 a favor y 24 en contra", ha anunciado la Knéset en su canal en X. El
texto defiende que el Israel aplique sus leyes y sus soberanía sobre los
asentamientos en Cisjordania "para establecer el estatus de estas áreas
como parte inseparable" del estado israelí.
Los ministros más extremistas apoyan la anexión
La iniciativa parte del diputado Avi Maoz, del partido opositor Noam. En su intervención en la Knéset ha defendido al 'Gran Israel', doctrina que borra del mapa los territorios palestinos: "El asentamiento en la tierra de Israel es la redención y el renacimiento nacional; el asentamiento es lo que hace florecer la tierra de Israel tras dos mil años de exilio", ha declarado. Por el contrario, el ministro de Educación, Yoav Kisch, ha dicho que cree "firmemente en la aplicación de la soberanía" sobre Cisjordania pero cree que "no se logra así, mediante proyectos de ley de la oposición". Kisch advirtió que "la legislación sobre la soberanía también llegará" junto con sus socios estadounidenses.*
Por este camino, evidentemente, la historia lleva de nuevo a la ruptura y, en especial, a la creencia en la poca fiabilidad de Netanyahu. Es claro que Israel nunca ha tenido otra meta, lo que nos lleva al problema actual, la obediencia a los Estados Unidos de Trump, que ha sido la fuerza que ha sostenido todo esto. Peligra así el Nobel de la Paz para Trump, motivo de preocupación para algunos, incluido el propio Trump que lo daba por hecho.
Que esto sea lo que mantiene al estado de Israel, demuestra que esto ha sido un disparate desde el inicio con el terrorismo de Hamás y que ahora no se va a detener. Veremos qué ocurre, aunque lo previsible es que la entrega de prisioneros o de cadáveres marque el verdadero punto de ruptura. ¿Qué pasará entonces, cuando no queden rehenes sobre los que negociar?
Lo que probablemente ocurrirá es que Donald Trump tenga que imponerse en Israel para esta vez tratar de alcanzar algo se que se pueda llamar "paz" sin sonrojo. Está claro que cada uno llama "paz" a algo distinto. La posibilidad de un Netanyahu al que el parlamento israelí presione y se oponga llevaría a Israel a un nuevo escenario bélico y político. No van a renunciar a lo conseguido ni a ir más allá.
En ocasiones se defiende a Israel señalando que es la "única democracia de la zona". Es una forma muy reduccionista de entender la democracia como un puro formalismo donde la irracionalidad y la crueldad pueden ser puesta sobre la mesa como un aspecto más del programa.
Ahora, la noticia de que su parlamento ha aprobado algo que va contra toda norma y justicia, señala los límites sociales y políticos de la "democracia" israelí, representada por el radicalismo cruel que destruyen un pueblo, arrasa sus ciudades y decide quién y cuándo se come, quién tiene acceso a la sanidad, etc.
El ligar este tipo de decisiones a "los socios estadounidenses", es decir, al apoyo de Donald Trump, por un lado, y al apoyo divino, esa ·recuperación" tras "dos mil años de exilio" es un ejercicio sibilino.
Israel recurre a sus propios mitos, pero sobre todo, a su aplicación a los demás. El mito de "la tierra prometida", el "exilio" y sus derechos es la variante hebrea del uso colonial de la fuerza. Es un anacronismo que podría, por ejemplo, llevar a Italia a reivindicar el imperio romano en toda su extensión en su periodo de apogeo. Los palestinos de hoy son exterminados, destruidas sus ciudades por ese fanatismo retrógrado y anacrónico. No hay derechos, solo "pueblo elegido".
Solo el tejido económico y político, junto con el temor al terrorismo islámico, han creado esos apoyos para los que muchos ya han dicho ¡basta! y exigen su cese. Si la operación trumpista de "paz" fracasa y se convierte en mera palabrería impuesta, la zona se va a convertir en algo más que ruinas.
* Mario Pérez "Israel da el primer paso en el Parlamento para la anexión de la Cisjordania ocupada" RTVE.es 22/10/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251022/israel-da-primer-paso-parlamento-para-aplicar-su-soberania-sobre-cisjordania/16781849.shtml





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