sábado, 25 de mayo de 2019

La máquina del humo sin fuego o más fake news

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Debemos ir acostumbrándonos a las nuevas forma de "representación negativa", incluyendo en este concepto amplio un recorrido que va de la noticia falsa al retoque fotográfico, la cita tergiversada, las redacciones confusas y otros elementos destinado a dañar la imagen del otro a través de redes sociales y medios de comunicación.
En el pasado ya vimos, por ejemplo, retoques para aumentar la "negritud" de Obama (alteración gráfica) o la extensión de rumores sobre su origen (alteración histórica) no norteamericano, que el propio Trump se dedicó a lanzar en sus mítines para desprestigiarle. Trump también, por ejemplo, se hizo eco de rumores sobre el padre del senador Ted Cruz, uno de sus rivales en la carrera por la nominación republicana. Los rumores en cuestión lo relacionaban con la preparación del asesinato de John F. Kennedy. Todo falsedades, pero se desarrolla el poderoso arte de la insinuación, de la elipsis intencionada, etc. para hacer equilibrios legales. Se dice lo que se dice que otros han dicho, nada personal.
En este tiempo llevamos acumulada una extensa casuística de difamaciones de personas, de rivales en cualquier proceso electoral. Las representaciones negativas pueden afectar a personas (Obama, Ted Cruz...) o a grupos, como ocurre con "los hispanos", los "musulmanes", etc. como una categoría global. Recordemos también aquí la expresión de Trump sobre "los bad hombres", para referirse a todo lo que llegue de más abajo de Río Grande. No es solo Trump o los USA. La ultraderecha de Salvini, el Frente de Le Pen, o Vox aquí, etc. se han dedicado a crear representaciones negativas de grupos de refugiados o de inmigrantes, manipulando las cifras o los hechos.
Toda esta amplia gama de ataques, mentiras y distorsiones de la realidad son posibles gracias a un ecosistema informativo de enorme complejidad y difícil de controlar por su propia dinámica y velocidad, que lo convierten en prácticamente instantáneo.


También están las cuestiones legales y las que afectan a la libertad de información y de crítica. Todos esos conceptos provienen de un universo vertical de la información, con unos agentes selectos y claramente definidos, de un mundo de baja velocidad. En comparación con la situación actual, el alcance era mucho menor y había mecanismos más claro para detener este tipo de manifestaciones. Hoy es mucho más difícil. No es solo la velocidad a que se difunde la información, sino la capacidad de camuflar el origen y la creación de medios horizontales frente a la situación anterior. Los que son difamados pueden encontrarse con una constelación de puntos de los que parece provenir su información, pero puede que ninguno de ello sea el origen, sino simples reproducciones, muchas veces creadas para ocultarlo.
La prensa norteamericana nos traes otro nuevo ejemplo de modalidad de "representación negativa", el de la portavoz de los demócratas en el senado, Nancy Pelosi. En un momento en el que Donald Trump está presionado, las campañas contra aquellos que encabezan la presión de forma institucional se enfrentan a formas de destrucción de su imagen.
En The Washington Post podemos leer:

When an edited video of House Speaker Nancy Pelosi (D-Calif.) began spreading across the Web this week, researchers quickly identified it as a distortion, with sound and playback speed that had been manipulated to make her speech appear stilted and slurred.
But in the hours after the social-media giants were alerted, Facebook, Twitter and YouTube offered widely conflicting responses that potentially allowed the viral misinformation to continue its spread. 
YouTube offered a definitive response Thursday afternoon, saying the company had removed the videos because they violated “clear policies that outline what content is not acceptable to post.”
Twitter declined to comment. But sharing the video would likely not conflict with the company’s policies, which permit “inaccurate statements about an elected official” as long as they don’t include efforts of election manipulation or voter suppression. Several tweets sharing the video, often alongside insults that Pelosi was “drunk as [a] skunk,” remained online Friday.*



La cuestión que se plantea es complicada. Se sabe que es un vídeo manipulado, ¿es parte del juego? ¿Es un nuevo estándar político para los nuevos tiempos? El hecho de haber puesto en múltiples manos, sin límites, una herramienta tan poderosa como es la comunicación, conlleva una serie de responsabilidades que hoy en día ni se plantean en la inmensa mayoría de los casos. Difícilmente los que idealizaban un futuro abierto de comunicaciones todavía en los años 70 y 80 podían imaginar en lo que se ha convertido. Este estado era impensable dentro del planteamiento de aquellos que buscaban un mejor reparto del conocimiento, una mayor solidaridad, etc. Las redes representaban una nueva "ilustración".
La circulación del clip alterado de Nancy Pelosi es un episodio más al que los nuevos medios sociales no saben cómo enfrentarse. La promesa hecha de eliminar los materiales improcedentes choca con las trabas técnicas y los complejos límites de la libertad de expresión.
¿Cómo parar lo que está ya circulando o puede haber hecho ya el daño? ¿Cómo frenar a los grupos que lo producen, muchas veces con gobiernos que les ampara detrás?
Dave Lee, de la BBC, se plantea la cuestión de los límites en términos de futuro:

Facebook has said it won’t remove a doctored video that makes Democratic leader Nancy Pelosi appear incoherent. One upload of the clip has been viewed more than 2.5m times - and remains visible.
"There’s a tension here,” Facebook said, between allowing free speech, and preventing the spread of fake news.
“We work hard to find the right balance between encouraging free expression and promoting a safe and authentic community, and we believe that reducing the distribution of inauthentic content strikes that balance.
"But just because something is allowed to be on Facebook doesn’t mean it should get distribution. In other words, we allow people to post it as a form of expression, but we’re not going to show it at the top of News Feed.”
Like so many of Facebook’s “evolving” policies, I predict Facebook will eventually change this stance and delete this clip, and others like it. YouTube, incidentally, has already taken that step.
But, it doesn’t matter. It’s too late. A pattern we have seen time and time again is now in full motion - and shows little has been learned, or at least improved, when it comes to the manipulation of online platforms.**



La predicción de Dave Lee es demasiado optimista. No se trata de que se retire o no un vídeo; se trata de dirigir la opinión pública. Son destellos efímeros de información. No hay pretensión de que sean duraderos. Son disparos. Tienen un objetivo y una trayectoria. En uno más en la ráfaga. Cuando se retira uno, aparecen nuevos. Quedan como recuerdo, como alusión, como guiño. Ya solo habrá que mencionar a Pelosi y beber a su salud para que todo el mundo entienda. La risa del auditorio como respuesta. Así lo hizo una y otra vez Trump en sus mítines de la campaña electoral. Las dejaba caer. Hoy está en la Casa Blanca y se dedica al comentario con sus tuits y con sus declaraciones en esos mítines de fin de semana con los que disfrutan sus seguidores.
Dave Lee explica en la BBC:

Misrepresented occurrences such as this are used to energise lies that have bubbled around in the far reaches of the internet for a while, waiting for their moment.
It relies on the powerful human instinct of believing there cannot be smoke without fire. If so many people are talking about it, there must be something to the rumours. Social media is a smoke machine, no fire necessary.
Even with the videos' spread retrospectively limited by Facebook and YouTube, amplification can come from influential figures - who do so with a careful calculation that offers plausible deniability.
“What is wrong with Nancy Pelosi?” remarked Rudy Giuliani, the president’s personal lawyer, when sharing a (now deleted) tweet containing a doctored video.**

Creo que en estos párrafos de Lee está reflejada una gran parte del problema. El ciberespacio, en efecto, se ha convertido en una maquinaria de lanzar humo sin necesidad de fuego, por seguir su metáfora. No hay humo sin fuego, dice la sabiduría popular. Dales el humo y ellos pondrán el fuego.


El comentario de Giuliani, el que fuera alcalde de Nueva York y ahora abogado de Trump es claro. No se trata de demostrar nada; se trata de difamar, de insinuar, de arruinar la reputación de las personas. Se trata de situar en las mentes colectivas imágenes poderosas que queden marcadas y de entretejerlas con otras futuras o pasadas para que queden como un sedimento mental.
No vamos hacia la luz sino hacia aguas turbias, permanentemente removidas por las preparadas manos de los que han hecho de las "representaciones negativas" sus objetivos. No es algo nuevo, por supuesto, pero nunca se tuvo armas tan poderosas para hacerlo.


* "Facebook acknowledges Pelosi video is faked but declines to delete it" The Washington Post 24/05/2019 https://www.washingtonpost.com/technology/2019/05/24/facebook-acknowledges-pelosi-video-is-faked-declines-delete-it/?utm_term=.39dc558eadec
** "Nancy Pelosi clip shows misinformation still has a home on Facebook" BBC 25/05/2019 https://www.bbc.com/news/technology-48405661

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