domingo, 22 de septiembre de 2024

La ilógica de la guerra

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hay quien dice que toda guerra es absurda. En absoluto. Las hay más absurdas unas que otras. Pero las más absurdas de todas son las que nadie puede ganar. Eso es lo que ocurre con la guerra de Gaza o ya guerra en Oriente Medio. Hemos escuchado a las potencias internacionales el temor a una "escalada"; es un tópico que no hace sino ocultar un hecho: nadie va a ganar, nadie se va a rendir. La guerra de Oriente Medio no es una "guerra" sino algo más amplio, con un origen histórico que sigue ahí desde hace décadas: el rechazo a Israel o si se prefiere otra versión de lo mismo, la incapacidad de Israel de llevar una política de "buena vecindad" con su vecinos.

Podemos enfocar la guerra actual como "una respuesta" de Israel a una agresión, pero eso solo tiene sentido en un marco mucho más amplio en el cada cual puede tener su "causa", lo que no quita a que todo ello carezca de sentido de un final.

Toda guerra que no tiene un objetivo definido está condenada a ser un capítulo de una historia sin fin. ¿Qué objetivo tenía el secuestro de rehenes por parte de Hamás en la incursión? Evidentemente no era un fin sino un medio, algo para conseguir ¿qué? A la vista de los resultados, nada.

Cada acción que Israel realiza, por su parte, no sirve de nada, por muy eficaces que sean en su apariencia. Con cada muerto que causa, crea decenas de nuevos aspirantes a soldados, terroristas, etc. contra Israel. Netanyahu está dejando un futuro minado. No puede exterminar el mundo que le rodea y cuya enemistad aumenta ante sus acciones.

Pueden, esos sí, destruir "infraestructuras", pero estas serán rehechas en poco tiempo y volveremos a lo mismo. Israel puede seguir, como de hecho hace, las estrategias rusas de dominación, desplazamiento y ocupación, una táctica de los imperios que sirvió a Rusia a tener el tamaño que ahora tiene y, sin embargo, querer siempre más, como nos muestra la guerra en Ucrania.

Pese a la retórica de los discursos históricos, todo estado es creación de los seres humanos. Y si hay un lugar que lo ejemplifique a la perfección es Oriente Medio, con especial claridad en la creación del Estado de Israel. Todo se hizo artificialmente para fijar límites geográficos ante lo que habían sido colonias occidentales. Después llegó Israel. Hubo que hacerle sitio y las necesidades espaciales del "pueblo elegido" exigían un espacio mítico.

El conflicto iba a estallar entre las tres religiones monoteístas y sus divisiones. ¿Qué significa si no esas fuerzas "pro iraníes" (es decir, de la rama chií del islam) que están asentadas alrededor de Israel o que atacan desde Yemen?

Lo que pueda ocupar Israel, aquellos terrenos sobre los que construyan los colonos, no es más que una versión de la vieja y siempre actual estrategia rusa, "invade y ocupa". Lo vemos en Ucrania, en Crimea, en Kaliningrado. Lo hagas en nombre de la "Santa Rusia", de la "religión verdadera" o del "pueblo elegido" no son más que las excusas movilizadoras.

Pero esto lleva a una estrategia de ocupación sin fin. Cuanto más crecen las fronteras son más débiles, más difíciles de atender. Necesitas de esos países títeres que te sirvan de barrera defensiva, que te cubran las espaldas, como la dictadura bielorrusa. Israel tendrá que ocupar zonas del Líbano de seguir esa fórmula defensiva, creando una zona de riesgo continuo de conflicto, pero cada vez más alejada de cualquier arreglo de paz.

Lo peor de esta guerra es que no encuentra salidas más allá de su propia lógica y esta es incompatible. La rusa no le vale a Ucrania y viceversa; la israelí no le vale tampoco a la islamista y viceversa.

¿Qué se puede hacer ante una lógica sin salida, ante una escalada hacia la nada? Se nos dice que las guerras son "irracionales", pero la realidad es que aspiran a conseguir algo. ¿Qué hacer cuando también sus aspiraciones son irracionales? No hay nada más que destrucción. El aviso norteamericano sobre "no dejar de apoyar nunca" a Israel no es precisamente una "ayuda", pues se suma a la irracionalidad y le puede costar una confrontación con su propia ciudadanía.

Estos conflictos, como algunos juegos de mesa, acaban con la vuelta a la casilla de salida, es decir, a la anterior posición, a la que tenían cuando empezó en su última fase. Algunos hablan de "desgaste", pero ¿qué significa eso? ¿Cómo se pueden contabilizar las vidas humanas de esa forma?

En otro plano, Israel ha pasado de "víctima tradicional" a "villano activo"; su idea de "defensa preventiva" no es demasiado admisible y las protestas ciudadanas en su propia casa nos muestran que no le importan demasiado los rehenes, que su objetivo es otro. Se ha desentendido de la causa inicial y parece intentar una especie de compensación con el número de muertos civiles del otro lado. ¡Un absurdo cruel y sin fin lógico!

Las guerras de desgaste son terriblemente crueles y sangrientas porque solo buscan el daño al otro y lo pagan muchos que no tienen mucho que ver (civiles). Como no tiene objetivo posible que conquistar, dependen del surgimiento de algún "límite", algo que no aparece por el momento. Nadie va a ceder nada, lo que sería interpretado como una muestra de debilidad.

Cuando mueran todos los rehenes ¿tendrá sentido la guerra? Pasará, claro está, a un nivel distinto, a una retórica diferente. ¿Habrá algún punto en el que se considere "acabada"? Lo dudo.

sábado, 21 de septiembre de 2024

Hizbulá, Israel y la psicología comercial

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La operación israelí (no reconocida como tal por el gobierno, pero si "felicitada" a los responsables) con los "busca" primero  y después con los walkie-talkies, teléfonos y las pantallas solares, estas últimas sin aclarar, despierta un sentimiento doble: rechazo y admiración. El primero es fácilmente comprensible por las más de treinta muertes y los miles de heridos causados, muchos de ellos civiles que se encontraban en el entorno de las explosiones. Lo segundo por su complejidad y ejecución.

Muchos señalan que es una "nueva" forma de hacer la guerra, aunque siempre persiste la misma voluntad doble, la de hacer daño y la de causar miedo, terror. En este segundo caso, se amplía con lo cotidiano de los objetos usados, teléfonos, buscas, etc. La guerra no es solo el poder que tienes, sino el poder que tu enemigo "cree que tienes". Esa es una de las bases de la guerra de siempre y que ahora se manifiesta de esta forma.

Así lo manifiesta el titula de RTVE.es cuando señala "Las explosiones en Líbano suponen un hito tecnológico: "Cualquier aparato de comunicación puede ser un arma"", un artículo firmado por Inés Modrón Lecue.

Una idea interesante expuesta en el texto es la siguiente:

Al conocer que Israel podía monitorizar y controlar los móviles, Hizbulá cambió a una tecnología supuestamente más segura, como son los buscapersonas y los walkie-talkies. Tobal cree que desde la organización entendieron que su enemigo tenía una gran experiencia en el ámbito de las nuevas tecnologías, por lo que apostaron por una vuelta al pasado. “Es una decisión inteligente, pero al estar la cadena de suministro comprometida ha tenido este resultado”, afirma.

Reuters ha confirmado que la compra de ambos tipos de dispositivos se produjo en las mismas fechas.*


La idea de vuelta un pasado más "seguro" no es nueva. Se puede aplicar, por ejemplo, a evitar los correos electrónicos y entregar copias en mano para evitar la "detección" que los sistemas digitales suponen por la simple conexión. Sin embargo, el uso de un sobre y un mensaje en papel podría tener también, como ha ocurrido, consecuencias pues abre otro tipo de posibilidades y miedos.

Aquí la cuestión clave no es la tecnológica —conectar un explosivo a un dispositivo con conexión a distancia y receptor de mensajes—, sino la "comercial", es decir, cómo consiguieron desde los servicios secretos acceso a los todos esos dispositivos.

Si Hizbulá no hubiera comprado todos los aparatos a la misma empresa de suministro, nunca hubieran estado juntos y, por consiguiente, no habría podido ser manipulados y redistribuidos posteriormente.

Los motivos para este tipo de compras solo son dos: la centralización de la adquisición y el descuento de las grandes compras. Hizbulá se equivocó al comprar los dispositivos en el mismo sitio y a la vez. De otra forma, le habría salido más caro y lento.

Lo interesante de todo esto no es cómo hacen explotar los dispositivos, que es sencillo técnicamente, sino los procedimientos de psicología de ventas para conseguir que te compren los dispositivos y que estén en tus manos el tiempo suficiente como para que puedas manipularlos.

Si cada miembro de Hizbulá o de cualquier otro grupo hubiera recibido una cantidad en su cuenta bancaria para poder comprarse el dispositivo necesario —del busca al móvil, de los walkie-talkies a las pantallas solares— esto no habría ocurrido, pues no habría ningún punto en el que los dispositivos de todos fueran manipulados tal como ocurrió con las compras centralizadas.

La "inteligencia" no ha sido la manipulación, sino la concentración. No es una cuestión tecnológica o militar; es una cuestión meramente comercial, la mejor oferta, la que no se puede rechazar.

Los expertos en ciberseguridad hablan desde su propia perspectiva: 

"A día de hoy, tenemos que asumir que cualquier dispositivo conectado a internet, con señales de radio o con baterías de litio está expuesto a riesgos y no podríamos hablar de una seguridad absoluta", ha indicado al Canal 24H Selva Orejón, consultora experta en ciberseguridad y CEO de la agencia de reputación digital y ciber-investigación OnBranding.* 

Eso es correcto, pero son riesgos que llevan mucho tiempo. Lo que ha ocurrido ahora es que el riesgo individual (de cualquier dispositivo) ha pasado al conjunto, a miles de aparatos, que han cometido la imprudencia de centralizarse y pasar por el camino inadecuado, algo que han controlado los enemigos. El problema no son los aparatos, es la logística.

Si mañana Hizbulá decidiera la compara conjunta de automóviles para todos sus militantes, el riesgo sería el mismo: la manipulación de todos los vehículos poniendo, por ejemplo, explosivos bajo sus depósitos de gasolina.

Independent en Español 20/09/2024

El que haya comprado su busca o teléfono por su cuenta, en una tienda escogida al azar, no debería tener problemas. Pero si, por ejemplo, ha recibido publicidad ofreciéndole a "buen precio" un teléfono nuevo que le han enviado a casa pasados unos días, me aseguraría de que está limpio.

Lo complicado de la operación no es la parte tecnológica, sino conseguir tener en tus manos las compras realizadas. Lo demás es sencillo. La Inteligencia israelí interceptó las comunicaciones sobre las compras de dispositivos y actuó rápidamente para que quedaran un tiempo en sus manos antes de ser entregadas.

No creo que sea un "hito tecnológico". Es sencillo introducir explosivos en los dispositivos y hacerlos estallar a una señal conjunta. Lo que no es tan sencillo es conseguir que lo comprado pase por tus manos. 

La idea de centralizar compras es fácilmente detectable. Buscar o recibir buenas ofertas entra en otra dimensión, la de la tentación comercial, la de la oferta que no puedes rechazar. Si pones en una balanza la seguridad y un buen precio, tienes que pensar bien no sea que el ahorro se vuelva contra ti. Centralizar es ofrecer más posibilidades de destruirte. El azar es más caro, pero más seguro.

  

 

* Inés Modrón Lecue "Las explosiones en Líbano suponen un hito tecnológico: "Cualquier aparato de comunicación puede ser un arma"" RTVE.es 20/09/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240920/explosiones-libano-hito-tecnologico-aparato-comunicacion-arma/16255405.shtml

viernes, 20 de septiembre de 2024

Los mensajes de odio y el crimen de Mocejón

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El "caso Mocejón" debería enseñarse en todas las escuelas e institutos, realizar seminarios doctorales y estudiar bases y consecuencias. No debería caer en el olvido por lo que representa y nos dice de la actual sociedad y su funcionamiento en cuanto a dos fenómenos entrelazados: le inmigración y el racismo.

Por eso es de especial interés la entrevista que publica RTVE.es con el portavoz de la familia durante el caso, Asell Sánchez, tras el asesinato del niño en Mocejón.

Asell Sánchez, el portavoz de la familia de Mateo, el niño asesinado este verano en Mocejón (Toledo), ha recordado la oleada de ataques que recibió en redes por tratar de impedir la difusión de bulos xenófobos y racistas vinculados al crimen y ha alertado del peligro de estos mensajes. "Estaban deseando que el asesino fuera o un africano o un magrebí. A mí no me perdonaron lo que dije porque hacía daño a la desinformación que estaban dando", ha contado en el programa 59 segundos.

El asesinato de Mateo conmocionó en los medios y las redes. Mientras jugaba con sus amigos en el campo de fútbol del municipio toledano, un hombre encapuchado se acercó a ellos y le atacó con un objeto punzante, tras lo cual huyó sin dejar rastro.

Al tiempo que se iniciaba la investigación, y sin un culpable claro, las redes sociales comenzaron a llenarse de un sinfín de bulos y mensajes racistas, atribuyendo el crimen a los migrantes, especialmente contra un reducido grupo que vive en la localidad toledana.*


La descripción de lo ocurrido es un patrón de comportamiento de los grupos racistas que necesitan convertir cualquier tipo de acontecimiento en material para sus ataques, tengan vinculación o no. Los sistemas de intoxicación a través de las redes y el boca a boca se ponen en marcha inmediatamente tratando de aprovechar la atención que el hecho causa. Cuanto mayor sea el morbo desencadenado por los hechos, mayor es la intensidad de los bulos aumentando en "precisión", es decir, ajustando las mentiras en lo posible a la realidad existente, como se señala al mencionar al "reducido grupo" de personas migrantes en la localidad. Pequeños hechos se mezclan con grandes mentiras construidas y que son aceptadas por parte de la población, favorable a las versiones falsas.

Es este fenómeno de la "aceptación" el que permite que se produzca una intensidad de los bulos que son el principio de acciones que pueden ser aplicadas, mediante un segundo fenómeno, el de la "extensión", a grupos similares.

Esta forma de trabajo crea una falsedad y la extiende dándola por buena y compartida. Dado que se afirma que el principio del mal es consustancial a las personas, todo aquel que tenga un origen similar, todo aquel en el que coincidan aspectos determinantes (raza, religión, básicamente), será juzgado y condenado en un mismo acto. No es necesario probar nada, pues se da por bueno ese principio común: todos son iguales.

Si pensamos en las afirmaciones de Trump sobre cualquiera que pase la frontera sur, veremos que son absolutas: "todos los que cruzan son iguales", es decir, violadores, narcotraficantes, criminales. El incidente de que los haitianos de una localidad se comen las mascotas es fabulado y expandido; las consecuencias, amenazas de bomba.

Los avances comunicativos se traducen en retrocesos sociales y culturales. Cito con frecuencia un texto del novelista norteamericano Kurt Vonnegut: "el problema no son 40.000 locos; el problema es que se pongan de acuerdo". Y ese acuerdo se logra mediante las redes. Además es difícil de parar, primero porque hay muchos interesados en que circule; después porque se produce una enorme velocidad que hace que la falta de reacción se pague cara. Finalmente, hay quien le saca rendimiento político.

"Querían que la gente saliera a la calle y que la calle ardiera", ha lamentado el joven, que ha apuntado a que algunos de ellos trataban de generar una reacción similar a los disturbios xenófobos de varias ciudades británicas a raíz de un apuñalamiento masivo.

Además, ha destacado que gran parte de la desinformación apuntaba a un grupo de migrantes senegaleses que viven en Mocejón. "Han venido a por un futuro mejor y están integrándose en el pueblo", ha defendido Sánchez, que ha lamentado que los acosadores intentaran "vender una idea del pueblo que no es".

Finalmente, los agentes detuvieron al presunto asesino, un vecino del pueblo que confesó el crimen en su primera declaración. Posteriormente, el juez le imputó por asesinato de forma provisional, decretando para él prisión provisional comunicada sin fianza. "Gracias por todo el apoyo. Lo único que hice fue pedir respeto y no criminalizar a nadie por su raza. Teníamos información que no podíamos dar", escribió Sánchez en su cuenta de X, donde recalcó que los familiares de Mateo querían "justicia, no venganza"*

Las palabras no son exageradas. Ese deseo de violencia no es algo marginal sino una forma de canalizar la frustración, el odio, etc. que se produce en una sociedad sometida a tensión constante. Tenemos la creencia que todas estas cosas son independientes. No lo son. Se ha llamado de muchas formas, se ha teorizado con diversa fortuna, pero lo cierto es que esto que podemos llamar, a falta de un término mejor, "clima social", está enrarecido y llevamos una época en que el destino de los problemas no es el diálogo racional, sino en enfrentamiento continuo y su final es la violencia callejera. Eso lo vemos en aquellos países, como Estados Unidos, o el citado caso de Reino Unido.

El racismo vende violencia y consigue poder, como vemos en Alemania o Francia. Se introduce en las mentes y en las urnas. Lo ocurrido en el pueblo de Mocejón es una muestra de lo positivo, la resistencia valiente a dejarse arrastrar por el odio racista, y lo negativo, el intento de generar violencia que permita afianzarse en los vínculos de estos grupos que van ganando espacio y poder.

¿Quiénes se benefician? Evidentemente los teóricos de una sociedad débil que necesita de mano dura para evitar los males que vienen del "exterior", los que creen en unos "pueblos" elegidos para la gloria por Dios o la Historia y deben mantenerse "puros" evitando las "contaminaciones".

El efecto de la manipulación sobre esta sociedad tecnológica e inculta, convertida en mercado, es claro. Mientras se avanza en unos campos, se retrocede en otros. Es una sociedad que necesita culpables para sus males, cuando es en ella misma donde habría que mirar a fondo.

Hay un hueco entre los "hechos" y la "verdad de los hechos", el momento en que ya sabemos qué ha ocurrido, que es aprovechado para los bulos, la difamación, las mentiras. Es ese tiempo de incertidumbre en el que todo es especulación, el momento en el que es posible decir cualquier cosa. Es cuando aprovechan los intoxicadores para lanzar sus mensajes de odio. Después, las verdades de los hechos tienen que remontar ese torrente de falsedades lanzado previamente.

El portavoz de la familia, Asell Sánchez, ha dado un ejemplo de valor al enfrentarse, arriesgando mucho. Ese valor es el de los principios, algo que no muchos tienen y que es necesario recordar para asegurar la convivencia hacia un futuro más inclusivo, acorde con lo que estamos viendo.

Es necesario cuidar los mensajes en los medios, lo que se hace llegar a la gente porque a todo lo que se pueda se le dará la vuelta llevándolo a los mensajes de odio. Más allá de la ley y su lentitud, los medios son los únicos que comparten velocidad con ellos y pueden neutralizarlos en parte. Los medios se han visto transformados; ya no solo buscan la verdad, sino que gran parte de su trabajo es evitar la difusión de las mentiras. 

Tengamos cuidado en cómo contamos las cosas. 

El Debate 20/08/2024

* "El portavoz de la familia de Mocejón, ante los discursos de odio en redes: "Querían que la calle ardiera"" RTVE.es 20/09/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240920/portavoz-mocejon-discursos-odio-redes-peligroso-intentan-difundir/16253897.shtml

jueves, 19 de septiembre de 2024

Los nuevos métodos de Israel

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Anoche deslizaban una pregunta —sin esperanza de respuesta directa— en la tertulia periodística de RTVE: ¿cómo es posible que unos servicios secretos capaces de realizar la operación de meter 50 g de explosivos de "buscas", radios, "walkie talkies", ordenadores personales, etc. de los miembros de Hizbulá no detectara una invasión como la que desencadenó esta guerra de Israel? ¿Cómo es posible una negligencia de tal calibre y una precisión tal?

La pregunta se la hace mucha gente y me llevó a acordarme de un mensaje de una amiga del mundo árabe que repetía una teoría: Israel había "dejado pasar" la incursión de Hamás para poder desencadenar una repuesta que le permitiera una nueva expansión territorial mediante desalojo y eliminación de miles de palestinos.

No es compatible, piensan algunos, que miles de miembros de Hamás entren por las buenas y después se dé una situación de control selectivo, de infiltración y manipulación de miles de dispositivos con explosivos. No se es tan "tonto" un día y tan "listo" al siguiente. No es posible saber la verdad obviamente; al menos, por ahora, tendremos que conformarnos con lo que se dice.

Que esto ocurra cuando el crecimiento del descontento popular crece en Israel ante la ineficacia por resolver el problema de los rehenes también es preocupante porque no ayuda a ningún proceso de paz o negociación.

BBC

Es también muy raro ver el desinterés del gobierno de Netanyahu en cualquier proceso de paz. Hace tiempo escribimos aquí que era una manera muy extraña de buscar la paz la de Netanyahu. Es algo que han comprendido bien esos colonos que se abalanzan sobre los terrenos despoblados, arrasados por el ejército israelí. Por lo pronto, hay cerca de 40.000 que no volverán a vivir en ninguna parte. Ahora nos dicen que el ejército se desplaza hacia el norte, hacia el Líbano y que incursionará en su territorio.

Están practicando algo propio de las grandes potencias imperialistas, algo que llaman "guerra preventiva", una aberración conceptual que encubre los propósitos agresivos y coloniales en "defensivos". Lo dicho, una aberración. Significa que tú agredas porque un pajarito te ha dicho que te van a atacar. Lo más parecido a lo de Israel es la Venezuela de Maduro o la Rusia de Putin, a lo que se perece cada día más.

Lo que sí ha quedado claro, al margen de cualquier comprobación, es que nadie puede frenar a Israel, algo que en un sistema de alianzas internacionales compromete a todos los que respaldan y no condenan, a los que aportan materiales de guerra o información.


La guerra de Gaza hace tiempo que es algo más que una guerra defensiva, algo que desborda ese "derecho" a defenderse. Hace tiempo que es una guerra de exterminio cruel, de muertes injustificadas de civiles, bombardeos de hospitales y escuelas, de mercados. La excusa de Israel es que alguien se escondía allí y que todas las muertes son "justas", "preventivas", etc. Cualquier muerto entre los 90 años y los bebés tenía intención de acabar con Israel, saltar de cunas, camas de hospital, de escuelas... para acabar con la "única democracia" de la zona.

Pero es el propio Netanyahu el que está acabando con Israel. Lo está aislando del mundo. Solo cierto radicalismo xenófobo puede amparar tanta barbarie como la que estamos viendo cada día. Con sus acciones, Netanyahu está sembrando el odio y el terrorismo consiguiente por décadas. Está garantizando que miles, decenas de miles de niños y jóvenes estén deseando poder devolver a Israel las muertes y el dolor que les han causado.

Está poniendo a prueba la política de alianzas porque ya se dan movimientos de repulsa, peticiones de exigir la paz o romper relaciones, dejar de vender o enviar armas. Cuanto más irracional sea su dominio, más presión habrá sobre los gobiernos. Las palabras oficiales de Estados Unidos ayer diciendo que "apoyan a Israel" pero que no sabían nada de la operación de la manipulación de los dispositivos tienen un límite.


Cada vez será más difícil estar distante de este tipo de operaciones de terror, como la realiza, con explosiones en calles, tiendas, casas, entierros, con miles de heridos.

En la cumbre del cinismo, el gobierno ha felicitado al ejército sin que decir por qué lo hacía. Hamás, Hizbulá son grupos terroristas. Eso no quita para que Israel pueda transformarse en un estado que práctica métodos de represión, "anticipación", etc. inaceptables. Cada vez se hace más complicado el apoyo de su causa si cada vez que se habla de paz o negociar, Netanyahu da un nuevo golpe de mano que reabre el conflicto intensificándolo.

La pieza clave en todo esto es la presión de los propios israelís dentro y fuera del país. Las protestas arrecian en ambos lados. Crece el temor a esa "violencia vicaria" que convierte a cada judío del planeta en posible víctima ante las acciones ordenadas por Netanyahu.  Si uno de los factores de crecimiento de la xenofobia anti islámica es cómo pagan inocentes las acciones de los culpables, lo mismo está ocurriendo con los israelís, que pueden ser objetivo de odio por lo que se hace en Palestina, Líbano o cualquier otro espacio.


Nadie para a Netanyahu. Está por encima del bien y del mal, del pasado, del presente y del futuro. Esto lo están pagando los inocentes que mueren cada día porque su visión preventiva adivina sus intenciones futuras. Esto es propio de dictaduras, fascismos y todo tipo de totalitarismos. Los argumentos para apoyar a Israel desaparecen con cada acción de este tipo. ¿No sorprenderá con nuevas oleadas, con nuevos métodos?

Mientras se sigue derramando sangre, siguen surgiendo preguntas. Y cada vez más sobre la guerra y menos sobre la paz, ya muy lejana. 

miércoles, 18 de septiembre de 2024

Jugando con la inteligencia (artificial)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Creo que fue con 2001, una odisea espacial (Stanley Kubrick) cuando empezó a pasarse la paranoia del "llegaron del espacio", de la "amenaza exterior" que se había iniciado en los 50. Los humanos eran entonces las víctimas de esas visitas de lugares del espacio. Pero pronto se vio que la idea de 2001 era demasiado esotérica, demasiado mística y filosófica. ¿A qué venía tanto monolito, tanto "niño espacial" con los ojos abiertos? ¿Es que el futuro había leído el Zaratustra? Lo que faltaba.

Con Alien y demás, las cosas volvieron a su cauce. Sigourney Weaver transmitía esa protección maternal que los humanos necesitamos pese a nuestros patriarcados. Ya podían venir del espacio, mutar lo que quisieran, salir de nuestros estómagos (una imagen icónica repetida en todas las secuelas y precuelas) que allí estaba Sigourney, echándole un par de narices.

Pero ahora el futuro nos ha alcanzado. Ya no se trata de nuestras distopías, sino de nuestros descuidos y especialmente del negocio montado con todo esto de la IA, que ya no es "anticipación", sino "anticipo", es decir, el futuro a cuenta ya en el presente.


Habrán observado dos tendencias mediáticas es esto de la IA, la peligrosa y la jubilosa. Mediante la primera las grandes compañías (y no tan grandes) nos dan cuenta de las maravillas que se lograrán. Es cierto que hay ciertos detallitos, como los de la destrucción del empleo, el control real, etc., pero son, eso, detallitos, nos dicen.

Luego están los maniacos alarmistas, los que solo ven problemas y peligros. Que si quién las controla si se desmadran, lo dicho del desempleo, que si hay que darles cursos de ética humana no sea que se saquen un sistema de valores propio, que si se ponen a aprender entre ellas, etc.

Cuantas más protestas se producen, cuantos más temores se desatan, más artículos salen cantando sus virtudes, no sea que a la gente le dé por hacer caso y exigir limitar su uso. 

El problema de todo esto es que ya no es "cine" o "novelas de sci-fi", ni cosas de "comics", sino que aparecen en muchas noticias como en la que tenemos en 20minutos, en su sección  20bits, dedicada a la informática.

El titular nos enuncia el problema "Una IA consigue rebelarse por primera vez contra el control humano: qué significa esto" y en el artículo, firmado por Mario Bordonaba se nos explica: 

Una IA se rebela contra su propia programación en Japón

The AI Scientist es un sistema perteneciente a la empresa japonesa Sakana AI que está diseñado para la creación, revisión y edición de textos, y se encuentra en fase de pruebas. La finalidad que tenían estos experimentos era poder optimizar el sistema y asistir a las personas humanas para reducir el tiempo de realizar ciertas operaciones.

En el transcurso de dichas pruebas y, tras ponerle limitaciones a la inteligencia artificial, esta comenzó a modificar su propio código, superando las barreras de programación que le habían instaurado, librándose así de las restricciones. Esto no fue en lo único que tomó la guerra por su cuenta, ya que también se le asignó un límite de tiempo para realizar una tarea y la IA optó por extender el tiempo disponible.

Desde National Geographic afirman que en el primer caso el sistema editó su script de inicio para ejecutarse en un bucle infinito, sobrecargando el sistema y requiriendo intervención manual para detenerlo. Evidentemente, por mucho que esto haya ocurrido en un entorno de prueba, la duda en la confianza sobre estos sistemas se genera, así que el control humano sobre ella debe de predominar.

Si no lo hace, una tecnología así podría actuar de maneras que resulten catastróficas para la especie humana, según los expertos, ya que no la podríamos controlar. Sus objetivos podrían no estar alineados con nuestros valores y propósitos e incluso podría considerarnos un obstáculo para lograr sus metas.*

 Observarán el uso del término "especie humana". Ya no se habla de riesgo para "usuarios", "clientes", etc. La perspectiva ha pasado a ser otra. Da igual que el entorno en el que suceden los problemas, el entorno productivo, nos parezca irrelevante o poco peligroso, como es el tratamiento de textos. Lo importante es el principio de inteligencia, aplicable a muchos entornos con diferentes aplicaciones y la tendencia creciente, por ser más barata, de sustituir humanos, es decir, la sustitución de de la decisión basada en el pensamiento de humanos frente a los automatismos.

Dada la complejidad y el encadenamiento de las decisiones que se dan en una estructura de redes como la que hemos construido, un problema puede crear efectos difíciles de prever y más de controlar. Por ello, el hecho de que una IA "decida", como se dice en el titular "rebelarse" es algo que hace saltar muchas alarmas. La terminología que se empieza a manejar refleja esa forma de enfocar el problema. Los términos utilizados empiezan a ser "bélicos".

Esta misma mañana, en RTVE.es se nos trae un artículo sobre el reciente ensayo de un celebrado intelectual: 

El historiador, filósofo y escritor israelí Yuval Noah Harari siempre se ha mostrado receloso ante el poder de los algoritmos desarrollados por las grandes corporaciones, aunque esta desconfianza nunca había sido tan intensa como ahora, coincidiendo con la explosión de la inteligencia artificial, una tecnología con capacidad para repercutir prácticamente en todos los ámbitos de la vida humana. "La inteligencia artificial es distinta de cualquier otra tecnología que se haya inventado antes", asegura, y recalca que, a diferencia de otras "amenazas" anteriores, como la bomba atómica, ya "no se trata de una herramienta" en la que son las personas las que deciden qué hacer con ella, sino que es "un agente independiente capaz de tomar decisiones por sí mismo". "Puede quedar fuera de nuestro control", advierte.**

Los próximos tiempos van a ser de lucha entre las dos tendencias señaladas. El peso del capital, el gran beneficiario, intentará minimizar los efectos negativos y potenciar muchas noticias sobre sus efectos positivos en la futura eliminación de enfermedades o cualquier otro tipo de problema.

La sociedad en la que vivimos es más un "mercado" donde consumimos, vendemos y compramos dentro de un marco dominado por las grandes empresas tecnológicas y las que permiten llegar la información y recogerla. Nuestro mundo se mide hoy en bits; nosotros también. Somos unas cantidades de informaciones que suministramos bajo la atención de esas máquinas que vigilan nuestros dispositivos y nuestras acciones recogidas de continuo. Esa información ya no es manejable por los humanos. Han entrado en acción esas máquinas que nos procesan y etiquetan, que analizan desde algoritmos qué se debe hacer.

Eso afecta ya al tráfico o a las decisiones electorales, al consumo y a la producción. Esas máquinas que deciden (más que piensan) son cada vez más poderosas en términos de cálculo y en términos de las propias decisiones, de su autonomía, de su entrelazamiento donde unas ofrecen sus resultados a otras, incorporando datos procesados.


Esto ya no es sci-fi. No se trata ya de un futuro imaginario, sino de una actualidad afectada por un gran salto donde las consecuencias se perciben por encima de su impreciso presente. Todo proceso de cambio e innovación tiene sus riesgos, pero parece que el temor en este caso va por delante. No sabemos mucho sobre lo que estamos haciendo o lo que puede ocurrir en un punto. Seguimos uniendo cosas, procesos, informaciones. No es fácil controlarlo.

El miedo a que empiecen a ser "imparables", a que las personas que pudieran vigilarlas no sean capaces de manejar tanta información como ellas, que ellas lo hagan mucho más rápido que nosotros, etc. empieza a ser más frecuentes. 

El País 30/05/2023

* Mario Bordonaba "Una IA consigue rebelarse por primera vez contra el control humano: qué significa esto" 20minutos / 20bits 16/09/2024 https://www.20minutos.es/tecnologia/inteligencia-artificial/ia-consigue-rebelarse-contra-control-humano-5630625/ 

** Samuel A. Pilar "Yuval Noah Harari: "La inteligencia artificial puede quedar fuera de nuestro control"" RTVE.es 17/09/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240917/yuval-noah-harari-inteligencia-artificial-puede-quedar-fuera-nuestro-control/16250166.shtml