jueves, 26 de julio de 2018

El cuerpo, la memoria y los falsos recuerdos


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El siglo XIX fue el siglo del espacio, determinado físicamente  por el gran desarrollo de los transportes con el ferrocarril, con la aparición del automóvil. El espacio se redujo también por el efecto de la prensa, que daba cuenta del espacio lejano dándole forma, y del telégrafo, que permitía el contacto a distancia, como después iniciaría el teléfono. Toda esta reducción del espacio se intensificaría en el siglo XX con los automóviles adueñándose de las ciudades y carreteras y los aviones pulverizando el sentido de las distancias, que hasta poco tiempo antes se habían contabilizado por "jornadas" (tiempo) y no por kilómetros (espacio).
Con el espacio-tiempo con el que se abre el siglo XX, con la relatividad, los ojos se centran en la extraña naturaleza del tiempo, concepto esquivo que entra en contradicción con nuestra propia experiencia. Los comienzos del siglo XX están marcados por las teorías que nos hablan del tiempo y su relatividad, su capacidad elástica en función de la velocidad.
Con el tiempo se abre su dimensión humana, la memoria. Más allá de la crónica, un intento de objetivar los hechos en el tiempo, el interés se centra en el recuerdo, que es algo distinto. Puede que la naturaleza del tiempo —¿es ilusión?— se nos escape, pero nos queda el tiempo vivido, la memoria, y la historia, como registro de lo acontecido en común. Una y otra son formas de registro que necesitan de la acción —recordar, registrar— para convertirse en discursos, uno interior y otro objetivado en la escritura. La Historia, se nos ha dicho, comienza con ella, con los primeros registros que tratan de fijar lo que se pierde en el tiempo y en el olvido. El canto homérico, los monumentos, etc. son formas de fijar aquello que se nos deshace entre los instantes de la vida, aquello que ya no vuelve más que como recuerdo.
El siglo XX trabaja sobre la memoria y el tiempo, desde Proust a Bergson, de Joyce a Mann, de Cajal a Pinker o Damasio. El recuerdo pasa a ser esencial en la práctica del psicoanálisis freudiano, que nos trae junto a él la importancia del olvido.
El diario El País nos trae un interesante artículo con un equívoco título "Un 40% de las personas tienen recuerdos de la infancia falsos". Parece que los recuerdos falsos se circunscribieran al periodo de la infancia, algo que todos experimentamos que no es así, por un mínimo de auto observación que practiquemos.
La memoria no es una cámara ni un magnetofón. Es una registradora viva, llena de filtros y condicionamientos. Nada resulta más interesante que quitarnos el automatismo y reflexionar sobre nuestros recuerdos, por qué llegan cuando llegan, cómo se transforman en el tiempo.
Ligados a la "memoria" y el "recuerdo" (son dos cosas distintas) se encuentran el problema de la "consciencia", el denominado "problema mente-cuerpo", el de la naturaleza del "yo" y la relación de la memoria, la consciencia y el lenguaje. Todos ellos han sido abordados en distintos momentos de las culturas, puede que con nombres distintos y con perspectivas diferentes, de la religiosa a la filosófica. En el origen de cada cultura hay una narración de cómo se relacionan esas cuestiones: qué somos, que relación tenemos con nuestro cuerpo, qué es percibir y qué relación mantenemos con lo percibido, dónde vamos cuando dormimos.
Señala Daniel Mediavilla en el diario:

Hay gente que dice recordar el momento de dar sus primeros pasos o cómo estaba en la cuna con los pañales puestos. En un estudio reciente con más de 6.500 participantes publicado en la revista Psychological Science, el 40% tenía memorias de este tipo, que corresponderían a bebés de uno o dos años. Sin embargo, los estudios que han tratado de determinar cuándo se forman las primeras memorias autobiográficas que perduran hasta la edad adulta concluyen que no lo hacen antes de los tres o los cuatro años. Algunos estudios consideran incluso que esos recuerdos son más bien fragmentos y para hablar de algo parecido a una memoria completa habría que esperar a los cinco o seis años de edad.
Eso no quiere decir que los niños no acumulen recuerdos. Algunos investigadores han observado cómo una persona de seis años puede recordar algo que sucedió alrededor de su primer cumpleaños, pero a partir de una cierta edad, probablemente debido a cambios durante distintas fases del desarrollo cerebral, esas memorias desaparecen y no se pueden recuperar al llegar a la adolescencia. Este fenómeno es lo que se ha bautizado como amnesia infantil. Los recuerdos que perduran suelen formarse a partir de los tres o los cuatro años, cuando los niños comienzan a contar historias sobre sus propias vidas, algo que sugiere que esas memorias están relacionadas con la capacidad para utilizar el lenguaje.*


No se trata tanto de que un 40% de las personas tengan recuerdos que sabemos que son falsos en su infancia. Los recuerdos de la infancia pueden llegarnos después y manejarlos como experiencia vivida. Los colocaríamos allí donde se corresponden, biográficamente hablando. Podemos absorberlos desde las historias que nos cuentan, las fotografías que vemos. En la medida en que las creemos, podemos hacerlas nuestras e integrarlas en el conjunto.
La amnesia infantil es de todos, no solo de algunos. Por decirlo así: el otro 60% de las personas tampoco tiene recuerdos —verdaderos o falsos— de esa etapa anterior. "Falso" es un concepto demasiado rotundo cuando se habla de la memoria y los recuerdos. Es un exceso de ingenuidad hablar en estos términos y más en los recuerdos que se refieren a esas épocas tan alejadas. Hay factores como nuestra propia comprensión del mundo que afectan a la forma misma de recordar y, previamente, de percibir las cosas.
Los neurocientíficos le están complicando la vida a jueces, abogados y policías cuando se estudia de forma científica el funcionamiento de la memoria y la formación de los recuerdos. La precisión y estabilidad que se presuponía y requiere para sus trabajos se ve afectada por la realidad de nuestra humilde memoria, de nuestra percepción selectiva y del complejo juego entre lo que vemos y lo que hemos visto, entre lo que percibimos y lo que pensamos y creemos. Dejamos de lado el problema de la verbalización de la experiencia, que es de otra naturaleza, pero que cuenta en gran medida. Esto es especialmente señalado en los niños, ya que no poseen un lenguaje lo suficientemente complejo como para dar forma verbal a todos los aspectos de lo que perciben, su atención puede tener otros centros, etc.
Dejamos de lado también el problema de la sugestión. Me refiero a las personas que creen recordar ciertos acontecimientos que no les ocurrieron tras la exposición a casos similares en los medios o, de forma concreta, como fruto de ciertas terapias psicológicas que "encontraban reprimidos" recuerdos que se demostraban falsos. Esto era especialmente grave en las personas que decían haber recibido abusos en la infancia. En Reino Unido existe desde 1993 una British False Memory Society (BFMS) que fomenta el estudio de investigaciones sobre los recuerdos falsos. Se creó después que tras terapias regresivas, los pacientes creyeran haber recibido abusos durante su infancia.


Nada es sencillo, como saben los analistas de las autobiografías cuando contrastan datos y recuerdos o los recuerdos de distintas personas en los mismos puntos. Las percepciones son distintas y los recuerdos pueden serlo también. No es una cuestión de "relativismo", sino de la naturaleza propia de nuestra forma de recordar, acción de reconstruir ante la conciencia. No emerge cada vez el mismo recuerdo, sino que puede verse modificado por circunstancias específicas de nuestra condición.
En Ver, pensar, mirar (Anagrama 2013), la novelista y ensayista Sir Hustvedt escribe:

A veces los libros se entremezclan unos con otros en nuestra memoria. No hace mucho una amiga me contó que había vuelto a leer Trampa-22, ansiosa por releer su escena preferida. Nunca la encontró. Llegó a la conclusión de que se le habían mezclado dos libros en la cabeza. ¿Y el fragmento que tanto le gustaba? ¿A qué novela pertenecía? No pudo recordarlo. ("Sobre la lectura")**


El ejemplo es claro. No es una anomalía, sino una muestra clara del funcionamiento dinámico y creativo de la memoria en la construcción de los recuerdos. La expresión que usamos habitualmente —"juraría que..."— cuando algo no coincide con nuestros "claros" recuerdos, expresa nuestra incredulidad ante lo que comprobamos que no era como lo recordábamos. No está circunscrito a la infancia, donde el problema es de otra naturaleza.
En el artículo de El País se señala:

En el trabajo que se publica en Psychological Science, investigadores de la Universidad de la City de Londres trataron de explicar el origen de estas memorias ficticias. Como han mostrado en muchas ocasiones los estudiosos de la memoria, esta capacidad se parece poco a un sistema de grabación que recoge la realidad y más a la construcción de un relato que nos ayuda a tener una identidad con la que adaptarnos mejor a la vida.*

La palabra clave es el concepto de relato y el surgimiento a su hilo de ese "yo que recuerda. Nuestra cultura ha tenido como verdadera la metáfora del "fantasma en la máquina" y de un "yo" existente que va aprendiendo o recordando a lo largo de la vida. Es el "alma" en el "cuerpo", dos entidades de naturaleza diferente.
Lo que nos dicen hoy los científicos es otra cosa. No hay un yo previo, sino que es precisamente el relato el que hace surgir el yo biográfico. La amnesia infantil se produce porque no hay un "yo" que articule el relato asumiendo esas vivencias como propias. Es el yo el que da sentido al relato unificándolo a través del surgimiento de la memoria biográfica.
En las últimas década se ha producido lo que algunos han llamado el "giro narrativo" tratando de encontrar precisamente en el concepto de relato la cuestión de la relación entre la consciencia y la memoria, tratando de establecer el origen en el cuerpo como entidad generadora de señales del exterior que acaban dando forma a lo que llamamos un "yo".
El neurocientífico Antonio Damasio ha trabajado sobre estas cuestiones, ligando el yo al cuerpo y a las emociones primordiales que produce. En su obra Y el cerebro creó al hombre escribe algunas consideraciones esenciales en este caso:

La mente consciente se inicia cuando el sí mismo cobra sentido en ella, cuando los cerebros añaden el proceso que es el sí mismo a la mezcla que es la mente, al principio de una manera modesta, pero en lo sucesivo de una forma bastante firme. El sí mismo se construye siguiendo diferentes pasos que se fundamentan en la base que el proto sí mismo ofrece. El primer paso es la generación de sentimientos primordiales, las sensaciones elementales sentidas de la existencia, que surgen espontáneamente del proto sí mismo. El siguiente paso en la formación de esta identidad reflexiva es la del sí mismo central que se ocupa de la acción, esto es, en concreto, de la relación entre el organismo y el objeto. El sí mismo central se despliega en una secuencia de imágenes que describen un objeto que atrae al proto sí mismo y lo modifica, inclusive sus sentimientos primordiales. Por último, el tercer paso en la construcción del sujeto es el estadio del sí mismo que denomino sí mismo autobiográfico. Se trata de un sí mismo definido en términos de conocimiento biográfico que compete al pasado así como al futuro anticipado. Las múltiples imágenes cuyo conjunto coral define una biografía, generan impulsos del sí mismo central, cuya suma agregada constituye un sí mismo autobiográfico. (cap. 1, Esbozo de las ideas principales, IV)***


El "yo" (el sí mismo) no es algo que está dado, que viene dentro del cuerpo como en un recipiente: surge desde el cuerpo, por las informaciones que el cuerpo va dando al cerebro para que construya una imagen del mundo y que es mediada por los sentimientos "primordiales" (los básicos que dan forma a otros más complejos posteriormente). Ese "proto sí mismo" es el principio. Desde ahí solo se puede entender el proceso como una construcción por la interacción con el mundo que va alcanzando una enorme complejidad.
Cuando todo eso se articula en una forma narrativa disponemos de una historia propia, de un punto de referencia de la experiencia, de una mente consciente que es capaz de operar reflexivamente sobre sus propios recuerdos. Todo nace en el cuerpo, que no es una caja de transporte de la mente sino su fuente —el cuerpo tiene las puertas de los sentidos, como escribió el poeta Walt Whitman—.
Escribe Antonio Damasio sobre ese papel del cuerpo que va formando su propio yo:

Construir una mente capaz de abarcar el pasado que uno ha vivido y el futuro que ha anticipado, además de las vidas de otros que se añaden a la estructura, y, por si fuera poco, una capacidad para la reflexión, se parece a lo que sería interpretar una sinfonía de proporciones mahlerianas. Pero lo maravilloso, tal como ya se ha insinuado, es que la partitura y el director sólo se hacen realidad a medida que la vida se despliega. Los coordinadores no son míticos homúnculos sabios, encargados de interpretar cualquier cosa. Y a pesar de eso, los coordinadores ayudan a ensamblar un extraordinario universo de medios y a colocar un protagonista en su mismo centro. La gran obra sinfónica que es la conciencia abarca las aportaciones fundacionales del tronco encefálico, unido para siempre al cuerpo, y una imaginería mucho más vasta que el cielo, fruto de la cooperación de la corteza cerebral y las estructuras subcorticales, todo ello armoniosamente hilvanado, en un incesante movimiento hacia adelante que sólo el sueño, la anestesia, la disfunción cerebral o la muerte pueden interrumpir. (cap. 1, Esbozo de las ideas principales, V)***

La metáfora sinfónica le sirve a Antonio Damasio para representar esa idea de la totalidad del cuerpo en el yo que somos. La idea de armonía es esencial porque todo cuenta para ese resultado final, un yo que recuerda, que reflexiona sobre su pasado, presente y crea expectativas para el futuro. La memoria juega un papel fundamental en ese yo humano.
Más allá del cuerpo, hemos exteriorizado los recuerdos fijándolos. Una cultura es una memoria exterior, compartida, a la que accedemos a través de nuestra socialización, en donde aprendemos, memorizamos, la forma de relacionarnos con el mundo, con los demás, a interpretar lo que nos rodea en función de lo aprendido.
Hemos desbordado nuestras propias mentes a través del lenguaje, que nos permite no solo almacenar y clasificar, sino compartir con otros nuestras propias experiencias, nuestros propios recuerdos. El Arte es una manifestación obvia, pero también lo es la Ciencia, que es un depósito de conocimientos cuya experiencia podemos compartir.
No acabamos en nosotros mismos. Somos parte de la cultura, que es una forma de "yo compartido", expandido, común:

La marcha del progreso de la mente no termina con la aparición de los modestos niveles de sí mismo. A lo largo de toda la evolución de los mamíferos y, en especial, de los primates, la mente fue cobrando cada vez más complejidad, la memoria y el razonamiento se expandieron de forma muy particular, y los procesos del sí mismo ampliaron su campo de acción. El sí mismo central se mantuvo, pero de manera paulatina fue rodeado por un sí mismo autobiográfico que en su naturaleza neural y mental era ya muy distinto de aquel. En el momento en que eso aconteció fuimos capaces de utilizar parte del funcionamiento de nuestra mente para controlar el de las demás partes. Las mentes conscientes de los seres humanos, provistas de aquellos sujetos complejos que eran sus sí mismos, y apoyadas por capacidades mayores de memoria, razonamiento y lenguaje, engendraron los instrumentos de la cultura y abrieron el camino a nuevos medios de homeostasis en el plano de las sociedades y de la cultura. La homeostasis, dando un salto extraordinario, consiguió extenderse al espacio sociocultural. Los sistemas de justicia, las organizaciones políticas y económicas, las artes, la medicina y la tecnología son resultado de los nuevos dispositivos de regulación. (cap. 1, Esbozo de las ideas principales, VII)***


La homeostasis salta, nos dice Damasio, de la relación de "yo" con el "afuera" hasta constituirse en sistemas exteriores de regulación. Hay una continuidad pues entre el cuerpo y lo más básico y la complejidad creciente de nuestras culturas, cuya dinámica aumenta con la proximidad en la convivencia.
Las culturas cerradas se abren. Las normas se amplían para acoger las diferencias en sistemas armonizados. El equilibrio es un fin frente a las desestabilizaciones. Vivimos en un mundo en el que se tiende a la confluencia por esa anulación de las distancias que hemos producido. Podemos absorber la cultura ajena e integrarla en la propia a través de los viajes, las lecturas, los medios de comunicación, etc.
Las investigaciones sobre la memoria son investigaciones sobre cómo gestionamos la información que procede del exterior, cuya complejidad aumenta cuando surge esa consciencia que ya no se limita a vivir, sino a revivir, es decir, a recordar voluntariamente, a compartir los recuerdos con otros y a recibir los de los demás. No se puede hablar del ser humano, de la identidad, el yo o la memoria, sin tener en cuenta su dimensión social y sus implicaciones para nuestro propio desarrollo.
Los falsos recuerdos son una vía de estudio. ¿Quién recuerda en color las fotos o las películas en blanco y negro? Nuestro cerebro "colorea" lo que está acostumbrado a ver en las formas recordadas. La memoria ya no es solo cosa de poetas o historiadores. Forma parte del campo de estudio tanto del yo como de la cultura.


* "Un 40% de las personas tienen recuerdos de la infancia falsos" El País 25/07/2018 https://elpais.com/elpais/2018/07/23/ciencia/1532363183_072975.html
** Siri Hustvedt (2013) Ver, pensar, mirar. Anagrama.
*** Antonio Damasio (2010) Y el cerebro creó al hombre. Destino. Trad . Ferrán Meler

miércoles, 25 de julio de 2018

Un poder solitario


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Nos preguntábamos hace unos días cuál sería el siguiente número de Donald Trump tras el fracaso político del encuentro con Vladimir Putin, la irritación británica, el enfado de los socios de la OTAN y demás consecuencias de su gira por el viejo continente. Era una cuestión de curiosidad.
La técnica de montar un nuevo espectáculo para alejarse de los fracasos o conflictos creados por sus intervenciones sigue en marcha y las nuevas maniobras de distracción o entretenimiento, por decirlo de forma más próxima al mundo del espectáculo, no han tardado en llegar. Las maniobras le llevan a dirigir la atención a dos conflictos, uno exterior y otro interior.
El exterior lo hemos visto con el cruce de amenazas bélicas con Irán. La irresponsabilidad de Trump se hace manifiesta. Irán no es Corea del Norte, un régimen altamente teatral, que le ha servido a Trump para mostrar músculo y arrogancia. Las quejas de los norcoreanos tras la visita de Pompeo han sido claras: los Estados Unidos de Trump realizan prácticas que entran en el matonismo. Y lo malo es que es cuestión de imagen. La irresponsabilidad de un Trump acostumbrado a las fanfarronadas en clave interna a lo largo de su vida —no ha hecho otra cosa en su vida de alardear de todo lo que tenía, mujeres, dinero, negocios...— chocan con el mundo de las relaciones exteriores, en el que lo dicho puede afectar a muchos durante mucho tiempo.
La obsesión enfermiza de Donald Trump por cambiarlo todo es una forma de afirmación de que es superior a los que le antecedieron. Se manifestó con la sorprendente revelación en entrevista televisiva de que "Obama le admiraba" pero que le daba pudor reconocerlo. Trump quiere pasar a la Historia aunque sea destruyendo la Historia.


La CNN acaba de publicar un artículo sobre Trump —otro— esta vez firmado por el profesor de la Universidad de Columbia, Jeffrey Sachs, con el título:

The United States was born in a revolt against the tyranny of King George III. The Constitution was designed to prevent tyranny through a system of checks and balances, but in President Trump's America, those safeguards are failing.
Donald Trump holds the grandiose belief that only he should rule America. Unchecked by cowed or complicit Republicans in Congress, Trump invokes executive authority to alter policies and practices long established by law and treaty.
Days after his summit meeting with Vladimir Putin, no one knows what the two autocrats agreed to, or even talked about -- not the President's top aides, nor the Pentagon, nor security establishment or Congress, never mind the rest of us. And in the midst of the ensuing uproar, Trump has invited Putin to Washington, without telling his top intelligence official and no doubt most other key aides and officials.
The list of one-man actions grows rapidly. Trump is single-handedly imposing hundreds of billions of dollars of tariffs -- that is, taxes -- on imported goods from key US allies and China, without any explicit or implicit Congressional backing.
Trump abrogated the Iran nuclear deal despite its unanimous support by the UN Security Council. Trump is in the process of imposing new and severe sanctions against Iran, including the cutoff of all of Iran's oil exports, against the international agreement with Iran and with no vote of Congress, presumably to try to topple the Iranian regime.
Not surprisingly, and perhaps as intended, Trump's drumbeat of belligerency triggered an ominous warning from Iran, and now an escalation from Trump, casting the increasingly ominous confrontation with Iran as yet another one-man Trump show.
Trump used executive authority without Congressional mandate to impose a travel ban on several Muslim-majority states; to announce the US withdrawal from the Paris Climate Agreement despite treaty-bound US obligations under the UN Framework Convention on Climate Change; and to change the status quo regarding Jerusalem against the will of the UN Security Council and UN General Assembly. Trump extended the stay of US troops in Syria without oversight or approval by Congress.
Political scientists are documenting America's descent toward one-man rule. A recent ranking of democracies around the world by the Swedish academic think-tank the V-Dem Institute put the US at the 31st position in 2017, a precipitous fall from 7th place in 2015. According to the report, "There is clear evidence of autocratization [the movement towards one-person rule] on several indicators.*


La preocupación del teórico del gobierno sobre pasar de ser una democracia presidencialista al gobierno de "un solo hombre", es decir, una tiranía es lógica, más teniendo en cuenta —como se hace en el párrafo inicial— los propios orígenes de los propios Estados Unidos. Se ha pasado de la preocupación madisoniana por la demagogia en los primeros meses de mandato por la preocupación por la tiranía, es decir, por la creación de facto de una pseudo monarquía con tendencias absolutistas. No es una broma. La caída de los Estados Unidos, como se señala en el párrafo final de la cita, del puesto séptimo al treinta y uno en términos "democráticos, según la  evaluación del instituto sueco. Esto para un país que se considera "líder del mundo libre", "líder del mundo occidental" o líder de cualquier otra cosa es muy grave.
Desde el principio de su mandato, una de las cuestiones que se plantearon inmediatamente fueron los límites de la paciencia republicana y de su electorado. Empezando por el último, Trump parece haberse asegurado un nivel estable de adhesión sobre un treinta por ciento que se mantiene fiel a lo que haga. Son los que le jalean cualquier insulto, amenaza militarista o exceso sobre China, Europa o al que le toque ese día.  Es una parte de la población que los especialistas se empeñan en analizar para comprender los lazos que se han establecido entre el presidente y sus seguidores.
Acercándose a la mitad de la legislatura, Trump necesita remontar sus propios errores políticos para convertirlos en éxitos mediáticos por más que su guerra a los medios forme parte de la propia estrategia. Sus tuits y arengas públicas son una forma de autopromoción, ya que está en campaña continua.


Recuerdo las preocupaciones morales planteadas por un columnista de The New York Times sobre cómo iban a tratar a Trump ahora que se había convertido en el presidente de los Estados Unidos. Las dudas venían dadas por el propio respeto al cargo, a la presidencia. El problema se resolvió pronto: fue el propio Trump el que pisoteó la dignidad del cargo con su comportamiento.
Las preocupaciones que manifiesta el politólogo de Columbia son de otro orden. Ya no implica la dignidad de la presidencia sino la dignidad de la República, de las instituciones, sometidas a la ignorancia extrema de Donald Trump.
El segundo foco, el interior, se acaba de abrir: la acusación de que los demócratas están al servicio de Rusia. En un gesto de osadía, solo comprendido desde su irresponsabilidad, Trump pretende dar la vuelta a las acusaciones (más bien constataciones) de que era el candidato de Rusia, como el propio Putin señaló en el encuentro. Y lo hace en un giro inesperado: ahora que hay un clima adverso a la Rusia de Putin y sus manejos, no solo por los Estados Unidos sino por Reino Unido y la Unión Europea en su conjunto, Trump trata de convertir a los rusos en agentes de los demócratas o, según toque, a los demócratas en agentes de los rusos.


El retorcimiento del argumento es asombroso: 1) Trump es América, 2) los que van contra él van contra los Estados Unidos;  3) Rusia apoya a los que van contra los Estados Unidos, es decir, contra él; y 4) demócratas norteamericanos y rusos tienen los mismos intereses.
El diario estatal egipcio Ahram Online publica la información de Reuters con el titular " Trump: Russia will push hard for Democrats in November election", en la que se señala:

President Donald Trump said on Tuesday he believed Moscow will work hard to sway November congressional elections toward Democrats and not his fellow Republicans, despite U.S. intelligence agencies' conclusion that Russia tried to put Trump in the White House in 2016.
"I'm very concerned that Russia will be fighting very hard to have an impact on the upcoming Election. Based on the fact that no President has been tougher on Russia than me, they will be pushing very hard for the Democrats. They definitely don’t want Trump!" the U.S. president wrote on Twitter.
U.S. intelligence officials have said Russia’s efforts to undermine elections are continuing and now target the Nov. 6 congressional races.**


El gran desafío de los humoristas es cómo superar las salidas del propio Trump en sus imitaciones. De hecho, algunos de sus imitadores podrían parecer más "serios" que el propio Trump en sus actuaciones. Pero ya no queda mucho margen para el humor ante situaciones provocadas por Trump, lo que implica moverse entre el cambio climático, el comercio mundial o las amenazas constantes a todos aquellos que le apetece desbaratando los intentos de estabilidad mundial.
La necesidad de protagonismo personal de Trump teniendo en manos la gran potencia mundial no es algo que tranquilice a nadie. Por más que pueda ser jaleado por los suyos, son cada vez más las voces entre los republicanos que consideran un suicidio político lo que Trump está haciendo en su nombre.
Las elecciones que habrá en noviembre serán un test importante. El problema es el caos que Trump puede haber acumulado entonces. Las nuevas vueltas de tuerca al caso ruso, más los escándalos como los que hoy refleja la prensa norteamericana con la publicación de las grabaciones de las conversaciones con su abogado sobre el caso de ex modelo de Playboy Karen McDougal.

Los saltos que hay que dar en la comprensión de un personaje como Donald Trump son realmente grotescos pero reveladores de cómo pasará a la Historia de los Estados Unidos: una mezcla de escándalos de alcoba, desastrosas relaciones internacionales, negocios oscuros, amenazas a los aliados y abrazos a lo que no lo son, ataques a su propia administración, etc.
Trump no es compatible con la democracia porque la entiende de forma perversa. Él tiene todo el poder y cree que puede hacerlo todo. Es la misma percepción que tenía para hacer sus negocios. Pero la política no son los negocios, por lo que el baile de entradas y salidas de la Casa Blanca obedece en gran medida a su incapacidad de escuchar o de ser asesorado por personas que tengan experiencia. La imagen que tiene de sí mismo se lo impide. Por eso cada vez sus decisiones son más personales, más concentradas, como señala Jeffrey Sachs en su artículo. Es Trump contra todos. Eso es lo que le motiva más.
La tiranía del gobierno de un hombre solo se funde con una versión política del club de la comedia en el que se suceden los agresivos monólogos sin gracia. Es una sola pista la que acoge al comediante experto y al político aficionado. Es allí donde se presentan los discursos convertidos en malos chistes ante la audiencia.
Es la era del espectáculo, sí. Y no hay a quien quejarse por la baja calidad de la programación. Trump ha llevado la política hasta un extremo de degradación del que los Estados Unidos tardarán mucho en recuperarse anímicamente. 


* Jeffrey Sachs "Trump is taking US down the path to tyranny" CNN 24/07/2018 https://edition.cnn.com/2018/07/23/opinions/trump-is-taking-us-down-the-path-to-tyranny-sachs/index.html
** "Trump: Russia will push hard for Democrats in November election" Ahram Online 24/07/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/9/308483/World/International/Trump-Russia-will-push-hard-for-Democrats-in-Novem.aspx





martes, 24 de julio de 2018

Palabras vitales


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La entrevista al físico Carlo Rovelli en el diario El País (del pasado 4 de julio) es un refresco veraniego intelectual que merece la pena leerse con detenimiento y degustarse pensando en las cosas dejadas caer. Dejemos hoy, con gran placer, las tonterías de turno con las nos torturan cada día.
Plantea Rovelli cuestiones que afectan tanto a la Ciencia como a la Cultura, suponiendo que sean cosas distintas y no meras etiquetas simplificadoras en exceso. En entrevistador, Marc Bassets, lo califica como además de físico de "primer orden" como un "divulgador lírico", fórmula que tiene su encanto y se aprecia más a lo largo de la lectura del texto.
"Poético", "filosófico" y "científico" se aplican como entidades diferentes, pero en ciertas escalas, los tres se fusionan ante la realidad del universo, o mejor sería decir su misterio. Ni poetas, ni filósofos ni científicos hacen otra cosa que tratar con los misterios, no hacen sino preguntarse ante lo sorprendente. Cada uno se adentra en ellos por puertas distintas para llegar a un fondo de luces y oscuridades, de destellos. Ningún verdadero científico (no me refiero a los que tienen sexenios) deja de comprender la realidad como misterio; ningún verdadero poeta (no me refiero a los que más venden) da respuestas a lo que son solo preguntas que nos llevan a otra más; ningún verdadero filósofo (no me refiero a los dogmáticos) considera que lo que hace esté destinado crear verdades de la nada sino en indagar sobre el ser que se pregunta y las preguntas que se hace. Es la era de la humildad, pero pocos lo admiten.
La entrevista a Rovelli gira en torno a una obra de reciente publicación, El orden del tiempo (Anagrama). En las primeras  preguntas, el físico nos sitúa en el problema de nuestra capacidad para comprender:

PREGUNTA. ¿Disponemos de las palabras adecuadas para explicar las complejidades de la física?
RESPUESTA. No, y este es el problema. Pero toda la historia de la cultura consiste en aprender a decir cosas que éramos incapaces de decir. En el libro hablo del texto de la Antigüedad que dice que “abajo está arriba y arriba está abajo”. El autor se está peleando con las palabras para decir que la Tierra era redonda, y que arriba y abajo significaban cosas distintas en función de donde esté.*


"Comprender" es poner límites, acotar. "Abrazar, ceñir o rodear por todas partes algo", nos dice la primera acepción del DRAE. Se da por descontado en la pregunta que se puede "explicar" sin "comprender". No es algo que sea tan sencillo. Para "explicar" hay primero que "comprender", ese "rodear, cercar al objeto o idea introduciéndolo en el lenguaje.
El problema que plantea Rovelli en su primera línea de respuesta es crucial para entendernos, para entender la dinámica de la cultura en un sentido amplio. El lenguaje define nuestra capacidad de "comprender", no solo la de "explicar". El problema de la explicación no es el de la comprensión, por ejemplo, en el caso de "divulgación". Cuando el entrevistador está pensando en las "complejidades de la física" y la dificultad de ser expresada, Rovelli está pensando en la complejidad de la realidad, que es algo diferente.
En efecto, la lucha de la cultura (no dice de la Ciencia) es la de llegar a dar forma a lo nuevo, a lo que permaneces fuera del espacio semiótico que es nuestra semiosfera (por usar el término de Yuri Lotman). Existe un dentro y un afuera de la Cultura. Por tener un nombre (no todo lo tiene), el objeto o la idea se hacen manejables, operables dentro del lenguaje.
Y eso vale para las metáforas sobre los sentimientos, tal como hacen los poetas, o para aquello que encontramos en las profundidades de la naturaleza. El lenguaje (cualquiera de ellos, natural o formales) son herramientas para operar simbólicamente, para "comprender" y luego para "explicar".


La lucha con el lenguaje es doble. En primer lugar poner nombre a lo que no lo tiene; para ello se ha de crear una categoría, una etiqueta, que nos permita operar conceptualmente. Pero existe otra lucha, quizá más dura, que es la del peso de la tradición en los términos. Lo que hemos creado en el primer paso, puede volverse un problema en el segundo, cuando la necesidad de redefinir los términos se convierte en una necesidad imperiosa. Los términos portan historia, arrastran el pasado y su cultura. Avanzar implica dar nuevos sentidos o crear nuevos términos.
Palabras como "espacio", "naturaleza", "cuerpo", "movimiento" etc. tienen un marcado acento cultural y se puede estudiar en el tiempo (otra palabra complicada) y en el espacio cultural en el que se dan en sus variaciones y cambios de sentido.
El historiador de la ciencia Thomas S. Kuhn relata en su obra "El camino desde la estructura", cómo pudo comprender el concepto de "movimiento" cuando estudiaba su "física". Interpretaba "movimiento" como una persona de su tiempo y no como Aristóteles lo hacía en el suyo. Como una revelación, en un instante, en el tiempo en el que logro desprenderse del sentido, pudo comprender que Aristóteles no era el físico mediocre que había pensado, sino alguien con un sentido distinto del "movimiento", un sentido no newtoniano:

Cuando el término «movimiento» se da en la física aristotélica, se refiere al cambio en general, no sólo al cambio de posición de un cuerpo físico. El cambio de posición, que es el objeto exclusivo de la mecánica para Galileo y Newton, es para Aristóteles sólo una de las varias subcategorías del movimiento. Otras incluyen el crecimiento (la transformación de una bellota en un roble), las alteraciones de intensidad (el calentamiento de una barra de hierro) y varios cambios cualitativos más generales (la transición de la enfermedad a la salud). Por consiguiente, aunque Aristóteles reconoce que las distintas subcategorías no son iguales en todos los aspectos, las características básicas que son relevantes para el reconocimiento y análisis del movimiento deben aplicarse a todos los tipos de cambio. En un sentido esto no es meramente metafórico; se considera que todas las variedades de cambio son semejantes, es decir, que constituyen una familia natural única.**


También Aristóteles debe ser "comprendido" culturalmente, en su significación. El lenguaje quedaba marcado por los sentidos dentro de su espacio cultural. La historia se encargó de dar nuevos sentido a las palabras para poder "comprender" y "explicar". Hoy percibimos las diferencias entre una concepción del movimiento como desplazamiento espacial y la idea de cambio, transformación, evolución, desarrollo, etc. que se ha vuelto a introducir por otras vías.
No son solo las palabras. Las intuiciones de Einstein necesitaron de las geometrías de espacios curvos para poder tomar forma. La matemática es una forma de lenguaje. Tiene sus signos y sus gramáticas. Muchas veces hay que encontrar en ellas lo que las palabras no alcanzan a expresar poder expresar.
El problema del lenguaje común y los problemas que plantea para la investigación científica se basa precisamente en esa carencia de precisión requerida para poder fijar los conceptos con claridad. Para muchos, la matemática es el único lenguaje que garantiza la posibilidad de la ciencia, tal como los filósofos se acabaron metiendo en la lógica.
La "pelea con las palabras" para poder producir un conocimiento que permita avanzar a todos los campos que configuran la cultura, no solo la Ciencia, es un hecho. Las sociedades que se conforman con las palabras recibidas no evolucionan. Mucho menos aquellas que "sacralizan" el lenguaje para convertir los sentidos en inmutables.


Las palabras reflejan además experiencias directas que no se corresponden después con nuestro conocimiento científico. Van por detrás, por decirlo así. De ahí la necesidad de avanzar no solo en la investigación en sí sino investigar en los lenguajes mismos.
Le preguntan a Carlo Rovelli:

P. Su libro sugiere que nuestro lenguaje se fundamenta en ilusiones: arriba y abajo, de pasado y futuro. ¿No habría que inventar otro lenguaje?
R. No podemos salirnos del lenguaje, estamos dentro de él. Hay que hacerlo con lo que tenemos. Y el lenguaje cambia: palabras nuevas, significados nuevos.*

Lo determinante de una sociedad es su elasticidad mental, creativa, innovadora..., su capacidad de cambiar y describir ese cambio. Los enemigos de la cultura son uno de sus fundamentos: los estereotipos, los tópicos, los clichés, todo aquello que supone la simplificación estática. Todo lenguaje simplifica en un sentido la realidad que describe. Por eso es la riqueza de los lenguajes la que debe aproximarse a la complejidad de la vida.
Si somos conscientes de esa necesidad de revitalizar el lenguaje, de comprenderlo mejor para poder dar forma más clara y precisa a lo que podemos percibir a su través, lo que se manifestará como un momento en el que el significado cambia para amoldarse a lo que la intuición ha percibido y no ha tenido el concepto con el que "rodearlo", "comprenderlo". Es en ese momento, cuando se nota la carencia, cuando la creatividad se debe lanzar a encontrar las formas adecuadas.
Por eso son necesarios los científicos, los poetas, los filósofos, los artistas, etc. todos aquellos con la capacidad y voluntad de repensarse, de reordenar, revisar sus propias ideas y buscar la mejor forma de expresar lo nuevo.
"La realidad no es lo que parece" es el título de otra de las obras de Rovelli. Es esa realidad la que fijamos con nombre. Lo hacemos con la pretensión de fijarla, de que sea inmutable. Pero ella es dinámica y cambiante, creativa. Puede que sea así desde el origen, pero para nosotros, seres limitados, nos parece siempre nueva y cambiante si aprendemos a mirarla con nuevos ojos, sin querer encerrarla.  Por eso, para describir el cosmos, la vida misma, hacen falta palabras vitales, capaces de cambiar ante los cambios para acoger lo nuevo y no sarcófagos de una realidad estática.

* Entrevista "Carlo Rovelli: “La diferencia entre pasado y futuro es un juego”" El País - Babelia 4/07/2018 https://elpais.com/cultura/2018/06/27/babelia/1530115711_759225.html?rel=mas
** Kuhn, Thomas S. (2002) El camino desde la estructura: Ensayos filosóficos 1970-1993, con una entrevista autobiográfica. Paidós, Barcelona. 


lunes, 23 de julio de 2018

Veintiún mil rumores


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No sé si está redondeado al alza o a la baja, pero lo cierto es que el dato que el presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, ha dado al pueblo sobre los rumores con los que han sido atacados en los últimos tres meses ha sido de 21.000. Sí, así, como suena, 21.000. Lo ha revelado en el discurso de conmemoración de la revolución del 23 de julio, la que depuso al rey Faruk y acabó proclamando la república en Egipto. Lo cierto es que podían haber sido muchos más si no se hubiera procedido al bloqueo o cierre de más de 500 medios en estos últimos tiempos de rumores. Seguro que no se cuentan en esos 21.000 censados oficialmente los propagados por la servil y rastrera prensa extranjera, habituada a estas cosas durante décadas.
La historia de los rumores peligrosos se hace en un contexto militar, en la celebración cuartelera de aquel golpe con el que comenzó la nueva etapa de Egipto. Parece que su historia está marcada por esos golpes que se suceden para mantener el poder militar en el país.
Egypt Independent recoge así las palabras del presidente con motivo de la celebración:

President Abdel Fattah al-Sisi on Saturday congratulated the Egyptian people for the coming July 23 revolution during a graduation ceremony of the Egyptian Military, stating that over 21,000 harmful rumors have been spread about the Egyptian government.
Sisi explained that the real danger to Egypt comes from it being dismantled by through rumors that could encourage hatred of the government and lead to terrorism.
Sis said that the 1952 July 23 revolution changed the course of life in Egypt, leading to a stronger sense of nationalism not just in Egypt but across the Arab world.
The President hailed the revolution’s leaders including Presidents Gamal Abdel Nasser, Anwar al-Sadat and Mohammed Nageb who sacrificed their lives for the revolution’s success.
He added that Egypt has faced dangerous challenges in the modern age, notably an attempt to cause chaos and destabilization after countries such as Syria, Libya and Yemen collapsed.
Sisi concluded, “These factors work in line with a bigger system that causes people to damage their counties. Damage of our country could only come from inside. We have to be careful since the nation faced 21,000 rumors in three months aiming to destabilize it.”*


Como se puede apreciar, las palabras de al-Sisi están llenas de intención y contribuyen a reforzar las medidas de vigilancia que considera necesarias para que el país siga adelante en la Historia, alejados de los males que se ciernen sobre él.
La contabilidad de los rumores dañinos sirve para justificar el cada vez más estricto control de los medios y el discurso propagandístico. La obsesión del régimen con la vigilancia está acercándose a lo paranoico. Es auténtico pavor a que se diga cualquier cosa que entre en contradicción con la verdad oficial, la única que puede circular en cualquier campo. En este contexto, la ficción que se prepara de una democracia bipartidista que en evidencia. Es un intento de asentar las bases del régimen, fabricar una oposición de cartón piedra y hacer ver al mundo que existe una democracia parlamentaria. Nada más lejos de la realidad, pues no sería más que un intento de acallar las diversas oposiciones que Egipto alimenta, la democrática —a la que maltrata— y a la islamista —a la que se extermina—. Lo único que hace así es crear más repudio exterior al régimen, más condenas.

Recordemos que hasta los que protestaban por la subida del Metro fueron tildados de "hermanos", ya que el egipcio patriota aguanta lo que le echen sin quejarse, como dice que hacía el presidente en sus épocas de penurias, sin quejarse, con solo agua en el refrigerador. Pero los egipcios están afrontando demasiadas penurias y subidas de precio (el gas subió el sábado un 75%). Los egipcios deben aguantar todo esto firmes y sin quejarse, como manda la doctrina del cuartel, confiando ciegamente en que el mando no se equivoca nunca.
A los diputados que se han quejado por el endeudamiento del país con el Fondo Monetario Internacional y han protestado por las medidas implantadas (los miembros del Bloque 25-30), los llevan a una especie de tribunal disciplinario para expulsarlos del Parlamento, guiado por mano y fusta firme por su presidente, Alí Abdel Aal.
De ahí la insistencia en que, estando los egipcios unidos ante las amenazas exteriores, bien defendidos por el Ejército y la Policía, el enemigo está en el interior, infiltrado, escondido en cualquier esquina, organización, institución, etc. que deben ser erradicadas sin contemplaciones. El enemigo, los traidores son los que pretenden, como señala el presidente, los que pretenden destruir el espíritu colectivo con los rumores.
El presidente no ha señalado cuáles son los rumores más destructivos o los más interesantes. Eso queda a la imaginación de cada uno. Lo que se ha utilizado para señalar su gravedad es la comparación constante con Siria, Libia y Yemen. Los egipcios deben dar gracias por no haber sucumbido —protegidos por su Ejército— a las fuerzas del mal que han llevado a la destrucción de esos países. No se menciona, claro, el papel de los dictadores de cada uno de esos países y otras circunstancias.

Se sigue mencionando la fecha del 25 de enero de 2011 como la del inicio del caos, ¡como si el régimen de Mubarak hubiera sido la perfección y la sublevación una operación de destrucción! Muchos egipcios apostaron por la democracia, pero ya sabemos que entre unos y otros no fue posible. Las prisas y errores catastróficos de Morsi y la violencia de la represión tras el "no-coup" dejaron un panorama de difícil arreglo.
Curiosamente, se celebran los nombres de tres presidentes mientras se ocultan dos. Se habla de Nasser y Sadat, lógicamente. La figura del primer presidente egipcio tras la sublevación, Mohamed Naguib, aparece pese a ser el militar que no quería que los militares se perpetuaran en el poder. Creía que su lugar eran los cuarteles y no convertir el país en un cuartel, que fue la idea de Nasser, que lo quitó de en medio y lo tuvo confinado bajo arresto hasta que Sadat lo sacó de su domicilio. No se habla de Morsi, lógicamente (es el enemigo traidor) y tampoco de los treinta años anteriores de desastre económico, dependencia exterior, represión y corrupción del sistema de la época de Hosni Mubarak.
Los 21.000 rumores en tres meses son una clara justificación de la represión, especialmente del silenciamiento generalizado que ha llevado a los periodistas, incluso a los afines, a poner el grito en el cielo.
En Daily News Egypt se añaden algunos puntos de interés:

Al-Sisi emphasised, “There is a huge difference between sacrificing (Egyptians) to overcome the economic crisis, and destroying the country. This suffering is not equal to the other one.”
Al-Sisi added that the “army and security forces” alongside the Egyptian people are the ones responsible for confronting such attempts.***


La arenga patriótica no permite muchos márgenes. Todo el que se queje será considerado traidor por sembrar el sentimiento negativo. Hay que sufrir en silencio y firmes.
El problema es que el régimen elimina de esta forma cualquier disidencia. Criticar al Ejército o al presidente, implica querer separarlos del pueblo y eso no es admisible. El argumento se ha usado ya. Un "rumor" es dañino, como le pasó a la cantante Sherine, es decir que el agua del Nilo tiene parásitos. Decir que el país no es seguro es igualmente un rumor condenable que perjudica a Egipto. Cualquier desvío será considerado un rumor y por ello podrán ser denunciados. Las leyes nuevas son algo más que mordazas, dejan todo el poder en manos de unos organismos creados expresamente para la sanción de los profesionales y medios, no para defender sus libertades.
Mada Masr nos trae un informe sobre otra ley aprobada, la que regula los eventos culturales, como conciertos, exposiciones, actuaciones, etc. Todo aquel acto en el que se reúne gente, debe estar aprobado por otro comité con presencia del Ministerio del Interior.
En el artículo se recogen las opiniones de diversos expertos del área, como es el caso de este abogado perteneciente a una asociación de defensa de la libertad de pensamiento:

[Mahmoud] Othman considers the new decree as another example of the government providing legal cover for the interference of security agencies in the creative process, which he thinks is in line with the state’s recent “obsession” with establishing committees that police creativity.
“This decree is a continuation of the state’s policy of curtailing creativity by sponsoring its own version of it,” he tells Mada Masr. “By enforcing a specific definition of ‘creativity,’ the state de-legitimizes anything that falls outside of it. Security agencies are now the bodies that will decide what is considered artistic and what is not. This means that they will reject acts that use song lyrics critical of the state, for instance.”***


Si se consideran las avalanchas de leyes, decretos, organismos, etc. que están controlando la vida y, sobre todo, el pensamiento y la expresión de los egipcios, nos encontramos ante un estado altamente intervencionista y autoritario. Si a esto se le suman las medidas y actuaciones policiales, podrá apreciarse la gravedad de la situación.
La pregunta es cuánto tiempo piensa el régimen que se puede mantener este estado de control y autoritarismo del país. La situación económica, con recortes de subsidios, aumento brutal de los precios y depreciación de la moneda no es precisamente la situación como para pedirle a los egipcios que sufran en silencio. Sin embargo, es eso exactamente lo que se hace.
Temerosos de que cualquier aglomeración se pueda convertir en un estallido de indignación, todas estas normas que se aprueban buscan mantener ese silencio patriótico que el egipcio se tiene que tragar cada día.

* "Egyptian government has faced 21,000 harmful rumors in 3 months: Sisi" Egypt Independent 22/07/2018 https://www.egyptindependent.com/egyptian-government-has-faced-21000-harmful-rumors-in-3-months-sisi/
** "Most significant danger is trying to internally ‘explode’ country with rumours, frustration: Al-Sisi" Daily News Egypt 22/07/2018 https://eklutdvotyzsri.dailynewssegypt.com/2018/07/22/most-significant-danger-is-trying-to-internally-explode-country-with-rumours-frustration-al-sisi/
*** "More hurdles to clear: What a new committee organizing festivals means for the future of artistic events in Egypt" Mada Masr 21/07/2018 https://www.madamasr.com/en/2018/07/21/feature/culture/more-hurdles-to-clear-what-the-states-decision-to-form-a-committee-organizing-festivals-means-for-the-future-of-artistic-events-in-egypt/