viernes, 26 de septiembre de 2014

El dedo tonto en el ojo o cuidado adonde apuntas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La televisión es víctima de su propio poder. Al menos, del que le atribuyen. La noticia de la dimisión del presidente de RTVE, Leopoldo González-Echenique, desplaza el énfasis al dedo que señala la luna. Y eso nos hace salir del trance hipnótico por el creemos embelesados que el mundo está ahí y así nos lo cuentan. La ilusión de realidad se pierde y nos quedamos con la des-ilusión del discurso, es decir, sabiendo que eso que vemos no es lo que es sino lo que nos cuentan, y que lo que nos cuentan puede ser contado de muchas maneras, una mejores que otras. Finalmente, nos hace conscientes que existe alguien que decide sobre lo que nosotros debemos ver o no. Entonces nos preguntanos por qué diablos el sabio está tan interesado en que miremos la luna. El sabio, que ha dejado de serlo, acaba con el dedo en su propio ojo. Son los tontos tuertos.
Se llamó injustamente a la televisión en España la "caja tonta" y se debería llamar con más justicia el "dedo tonto". Pero esa ilusión de que vemos lo que es, que no hay dedo que apunte, es lo que nos hace valorar tanto el medio como espectadores y da tanto valor al dedo de los manipuladores. La televisión es un medio poderoso por el grado de verosimilitud que acumula por su propia tecnología. Las imágenes parecen ser cognitívamente más convincentes y emocionalmente impactantes que las palabras. Ver para creer y si no lo veo no lo creo. Y eso hace que sea un bocado apetecible para quien las maneja y selecciona. La tentación de mover el dedo hacia donde interese o de imponer silencio a lo que no interesa es demasiado grande. Pero en un sociedad democrática y abierta a las informaciones como la nuestra, en donde no es fácil imponer nada por su propia pluralidad, es un acto tonto, tontísimo, que no trae más que desprestigio y que se vuelve contra quien lo practica. Te quedas tuerto y en evidencia.

La noticia que el diario El Mundo nos trae sobre los incidentes ocurridos por la forma de dar la noticia de la dimisión del Presidente es reveladora de los problemas y tensiones que se dan en Radiotelevisión Española. Y causan sonrojo en un país democrático que sigue sin resolver la cuestión de los medios públicos por la voracidad política de nuestros partidos, incapaces de resolver una situación que ellos mismos han creado a lo largo del tiempo y ancho de la geografía.
Nos cuenta El Mundo:

La dimisión del presidente de RTVE, Leopoldo González-Echenique ha golpeado la redacción de la cadena pública. Las protestas han estallado justo antes de la emisión del Telediario, a raíz del tratamiento preparado para la propia noticia de la salida del presidente de la corporación.
En el canal 24 horas se ha contado la dimisión de González-Echenique con distintos totales o declaraciones, por ejemplo del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Pero para el Telediario del mediodía de La 1 había otros planes. Se había elaborado una información mucho más breve, de menos de medio minuto, sin declaraciones y además relegada a tramo final de los informativos.
En la escaleta del noticiario no había previsto ningún total; sólo unas colas (imágenes acompañadas de la voz del presentador, en este caso Pilar García Muñiz). La redacción no daba crédito. Varios periodistas de las áreas de Internacional y de 24 horas se han dirigido al núcleo de la redacción. Algunos pertenecen al consejo de informativos de la cadena, un órgano que se ha mostrado anteriormente contrario a la actual directiva. Allí han mantenido una discusión con José Gilgado, director de Contenidos de los Servicios Informativos y hombre de confianza de Julio Somoano, responsable máximo de esos Informativos.
Ante la llegada de distintos redactores, Gilgado ha pedido a los trabajadores que se sentaran, según distintas fuentes consultadas por EL MUNDO. "¡Cada uno a su puesto de trabajo!", ha sido la frase textual. Como respuesta, gran parte de la redacción de Informativos se ha quedado en pie en señal de protesta, tal y como se puede comprobar en la imagen.
Gilgado ha procedido entonces a la grabación con su teléfono de lo que estaba ocurriendo. El debate interno ha terminado por conseguir la modificación de la noticia. Se ha emitido a las 15.39 horas (casi 40 minutos después del arranque del informativo), pero sí ha incluido los totales solicitados por la redacción, frases del socialista Antonio Hernando y del ministro Montoro.*


No es un mal que haya discusión en un medio sobre cómo se puede abordar una noticia, discutir sobre su tratamiento. Ocurre en todas partes en donde puede ocurrir. La conversión de los medios en estructuras obedientes al servicio de una persona o grupo que exige que los periodistas se conviertan en meros conversores lingüísticos o audiovisuales de lo que quieren decir, no es algo exclusivo de Radiotelevisión Española.
Lo que sí me parece muy mal es la actitud del señor Gilgado de mandar a sentarse a la gente y de grabarles con un teléfono móvil, algo que está prohibido hacer con los agentes de Policía y debería estar prohibido hacer ante unas personas que están manifestando una discrepancia. Lo que ha hecho el señor Gilgado es poco profesional, ético y hasta inteligente. Ha conseguido trasladar el foco de atención del dedo a la cabeza que lo mueve. Se ha metido el dedo él solo en el ojo. El dedo del tonto se mete en su ojo. Si pretendía silenciar la noticia, ha conseguido lo contrario. De las diez noticias más leídas en estos momentos en el diario El Mundo, seis se refieren a la dimisión de González-Echenique. No se puede hacer peor, ni con peor estilo.

Radiotelevisión Española —me refiero a sus profesionales— son víctimas del manejo de los políticos; son víctimas porque que, hagan lo que hagan, siempre se pensará que se lo ordenan desde algún sitio. Es un mal de Radiotelevisión Española y lo es de todos los medios autonómicos, sujetos a las directrices de personas que cuentan con la confianza de quienes les ponen y la desconfianza de oficio de todos los demás.
La única salida real, la única que la ciudadanía y los profesionales deberían aceptar, es la independencia profesional y la creación de órganos que lo garantice. Pero mientras que se considera que debe haber independencia de los poderes públicos, al "poder" informativo —el que habla de los otros tres y, en ocasiones como esta, de sí mismo— se le niega. Mientras que es posible defender la independencia de los jueces, legisladores y gobernantes, la profesión periodística no se defiende ni tiene quien la defienda.
Los profesionales que se han negado a sentarse ante la orden escolar y "tejeril" de que se sienten, lo han hecho por una discrepancia de bulto, pero no es la primera vez. Ellos sabrán por qué consideraban tan importante la dimisión del Presidente de Radiotelevisión Española, es su valoración de una noticia sobre la que indudablemente te tendrán una opinión.
Podemos considerar esto como una confrontación partidista más en el seno de los medios públicos, pero no se puede permanecer indiferente ante las formas, que no son las más adecuadas para una sociedad democrática, tal como se ha descrito ante la ONU. España es democrática y pluralista y así deben ser nuestros medios. Sin embargo, pasado los años, no se termina de resolver el problema de los medios públicos y se dan espectáculos tan bochornosos como el dado por el señor José Gilgado, grabando con el móvil a los profesionales que se niegan a acatar sus "ordenes" de sentarse. ¿Qué va a hacer con ellas el señor Gilgado: abrir el telediario, adjuntarlas como parte de la pieza sobre la dimisión del Presidente? ¿Es el señor Gilgado un "periodista ciudadano"?


Los medios valen lo que vale su credibilidad, a menos que se apueste por un sistema pauloviano de creación de reflejos condicionados por refuerzos constantes. España se merece unos medios públicos profesionales y con credibilidad. Se lo merece y nos lo merecemos como ciudadanos. La creencia en que la lucha por el poder mediático público es parte de la lucha política nos perjudica a todos. El dedicarse a desprestigiar medios públicos va en detrimento de todos y, lo que es peor, deteriora las posibilidades de arreglarlos.
Desgraciadamente, los políticos disfrutan viendo cómo los informadores son incapaces de mostrar una unidad profesional que les permita exigir una conciencia y dignidad profesional independiente al servicio de la ciudadanía. Frente a la politización partidista, que solo favorece a los políticos, la única salida es la defensa de la profesión, para lo que sería deseable otro escenario. Mientras no haya esa unidad, los ciudadanos estaremos expuestos a la manipulación política a través los medios que deberían garantizarnos una información plural e independiente. Los profesionales seguirán sufriendo igualmente que se les considere meros instrumentos al servicio de quien controle los medios en cada legislatura.


Los medios privados pueden alegar que son empresas con líneas editoriales y que los profesionales que están allí saben dónde han solicitado empleo. Es una forma perversa de enfocarlo, pero no la discute nadie por la cuenta que le trae. Un periódico, una televisión o cualquier otro medio profesional de comunicación cumple una tarea esencial en las democracias, que es lo que se les reconoce en las constituciones y de donde derivan ciertas garantías a sus profesionales para preservar su independencia, que es la que asegura que los ciudadanos, sus lectores, estarán mejor informados. Sin una buena información decidimos en un mundo falso.


En una entrada del 1 de septiembre de 2012, tratamos el caso de Georgina Rinehart, la mujer más rica de Australia, que había dejado claro que ella era la dueña de Fairfax Media y decidió decir a todos lo que debían escribir y si no, a la calle. Georgina decidió que el dinero es quien decide los editoriales y que como ella consideraba que lo del cambio climático era un invento izquierdista que limitaba sus ganancias en el campo de la minería del carbón, desde ese momento, el carbón era bueno y lo del cambio climático, un cuento infantil. Ella era muy dueña de pensarlo, pero echó por tierra un acuerdo de los periódicos australianos tenían firmados desde 1988. El caso sirvió para que periodistas y políticos se unieran contra Georgina Rinehart y sus modos de mujer mandona. Me imagino que Georgina también sacaría su teléfono móvil para fichar a todos los que le llevaran la contraria.


Me dirán que es un medio privado y que Georgina Rinehart tenía la sartén por el mango. Pero una cosa es tener la sartén y otra dar sartenazos. Los medios públicos no son de los gobiernos ni de los políticos; son de los ciudadanos, ni siquiera de los votantes y mucho menos de los votados. Y esto debería tenerse claro después de los años de democracia en España.

Debería plantarse desde la profesión, la academia y los juristas una fórmula que permitiera salir de una vez de este bochornoso espectáculo de pelas y broncas informativas que repercuten en la propia credibilidad de medios e instituciones. Al final no es la profesión la que se beneficia, sino los que son la causa. Son los que crean los problemas y además quieren decidir cómo deben ser contados.
Las televisiones públicas no puede ser mitigadoras de problemas o situaciones; deben informar de lo que ocurre de la manera más profesional, algo que incluye la conciencia de los informadores y las formas de encontrar soluciones razonas y razonables a los conflictos lógicos sobre la información. Si esto ocurre con lo que sucede fuera, es comprensible que lo que ocurre dentro lo sea más, pues afecta al dedo.
Al contrario del dicho chino, hay que mirar al dedo de vez en cuando para asegurarnos de que los motivos que tiene para hacernos mirar la luna no sean perversos. Incluso hay que mirar a la cara al dueño del dedo.


* "La redacción de Informativos de TVE protesta por la cobertura de la dimisión del presidente" El Mundo  25/09/2014 http://www.elmundo.es/television/2014/09/25/54243c09e2704efe718b4594.html?a=9b1b20256bc4ee221d46d7e8d28a3ecf&t=1411720014



jueves, 25 de septiembre de 2014

¿Qué Islam es este?

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
«¿Qué Islam es este?», dice un hombre a los periodistas que le esperan al otro lado de la frontera para preguntarle a su llegada. «Se llevaron a nuestras hijas, decapitan a la gente. ¿Qué es Islam es este?», repite desesperado, al borde del llanto. Es uno de tantos, otro más que se repite lo que muchos de ellos se preguntan si cesar, por dentro o manifestándolo abiertamente ante cámaras y periodistas. Euronews nos cuenta hoy dejan a sus familias en el borde la frontera turca y regresan combatir por sus pueblos y familias.
Acabamos de saber que el rehén francés tomado en Argelia ha sido decapitado apenas unas horas después de ser secuestrado por miembros de las filiales de la barbarie y el horror. Otra víctima más de una monstruosidad que algunos tratan de explicarse y explicar cómo ha podido crecer de forma tan rápida, pasando de ser una organización desconocida a controlar un vasto territorio y conseguir imponer el terror en él, desplazando población y haciendo retroceder ejércitos. «¿Qué Islam es este?»
Cuando se nos muestran imágenes de su camiones avanzando por las poblaciones, los yihadistas avanzando levantando sus armas, debemos desplazar nuestra atención hacia lo que ocurre a su alrededor. Debemos mirar esas personas que levantan sus brazos, jaleándolos por donde pasan, a esos que les graban con sus teléfonos móviles, a esos niños que les siguen con sus bicicletas mientras pasan. No son solo ellos; son también todos los que les aplauden a su paso, algo sumamente importante para comprender la magnitud del problema y las reacciones del entorno.

Junto a esos millones de desplazados que traen el horror reflejado en sus rostros, que apenas pueden contar algunas de las situaciones que han vivido, como los que cuentan los enterramientos en vida, los fusilamientos de pueblos enteros, las conversiones forzadas como alternativa a la muerte, las crucifixiones, las decapitaciones de locales, junto a todos ellos están también esos otros que les jalean y que constituyen un problema de futuro.
Los que ven el fenómeno como un problema de choque de culturas, deben empezar a comprender que esa pregunta «¿qué Islam es este?», surge en el seno de los musulmanes y es la que puede realmente resolver ese problema en el largo plazo. Hay que frenar como sea el avance de esta sinrazón deshumanizada, pero la resolución de esa pregunta es algo que está planteándose dentro de millones de personas que han visto comprometida su propia creencia ante la visión de los que se proclaman como sus representantes más puros, los más perfectos. Hoy tan horrorizados como podamos estar, lo están millones de musulmanes que no entiende que la religión que profesan pacíficamente dé lugar a esta sinrazón oscura que dice surgir de las mismas fuentes que su fe tranquila.
Por eso es muy importante, más allá de la implicación militar y la colaboración de los países musulmanes, que surjan estas preguntas en el seno de la propia comunidad musulmán pues es en sus manos donde está la respuesta de futuro. Mientras no se resuelve la distancia entre ese Islam que horroriza a millones de musulmanes y los que consideran que está destinado a convertir al mundo por el poder de la verdad, con la espada en la mano, el conflicto seguirá ahí. Por muchas causas históricas que puedan tener los problemas, la pregunta apunta a algo más profundo que solo se puede resolver en el seno del Islam y que de no hacerse producirá un colapso mayor.
El diario El Mundo ya nos advierte del peligro de otra organización semidesconocida que amenaza con conseguir trágica notoriedad:

Más discreto que IS, Jorasán no utiliza las redes sociales para hacer propaganda. Sí comparte con sus primos yihadistas la ambición de borrar las fronteras dibujadas por Francia y Reino Unido en el acuerdo de Sykes-Picot. Su nombre evoca una de las provincias del califato omeya, remontándose al siglo VII.
Los miembros de Jorasán no sobrepasan el centenar y no están circunscritos a un territorio concreto sino que se van moviendo por Afganistán, Pakistán, Irán y ahora Siria. Según EEUU, aprovechaban la guerra para experimentar con explosivos difíciles de detectar en aviones, origen del endurecimiento de las medidas de seguridad que EEUU impuso este julio en los aeropuertos. Sin embargo, hay división entre la Inteligencia sobre si en realidad Jorasán tiene capacidad para organizar un atentado a gran escala.*


No es un problema de fronteras; no se trata de restituir un nacionalismo pisoteado por el colonialismo porque eso no ha existido ni es la fuerza de la que surge el terrorismo Nada hay peor que enmarcar de en forma errónea un problema
Es difícil acabar solo con medidas militares o antiterroristas algo cuyas raíces no se combaten. A una organización le sigue otra; aparecen nuevas franquicias o simplemente se cambian de nombre. Lo que se hace es dejar llegar el problema hasta niveles insoportables y finalmente hay que hacer intervenir a la fuerza porque ya poco se puede hacer. Hay que liberar de esta tortura a esos millones de personas que huyen de los bárbaros criminales, pero hay que probar otras medidas que intenten cambiar el sentido de esta cíclica respuesta.
«El único lenguaje que entienden asesinos como estos es el lenguaje de la fuerza», acaba de decir el presidente Obama ante las Naciones Unidas. Pero llegados a este punto, parece difícil creer que solo sea esa la solución definitiva a un problema que es más hondo.


Los que se preguntan «¿qué Islam es este?» deben responderse sobre «¿qué Islam quieren ser?». Es indudable que una de las respuestas se ha intentado a través de las diferentes primaveras árabes, que han sido deliberadamente desviadas de su inicial intento de cambio para traer nuevos conflictos surgidos por el enfrentamiento a perder el control. Es importante entender —en mi humilde concepción— que se están cerrando las puertas a una modernidad que se reclama por muchos, cuyas voces son cortadas por los intereses internos y externos. Los fracasos de los procesos de descolonización es que pasaron por las fases nacionalistas primeras en las que los movimientos de liberación, mayoritariamente socialistas, fracasaron en su intento de modernización profunda de sus países, dejando la puerta abierta a los integrismos religiosos radicales y los movimientos transnacionales, para los que las fronteras no son más que obstáculos burocráticos. No, no es un conflicto de fronteras, sino de límites, que es otra cuestión. Cuestión de fronteras es lo de Ucrania, un problema vinculado con las identidades nacionales. Esto está en las antípodas y debe ser enfrentado como una cuestión ideológica, sin fronteras, como un contagio de mentes, algo que ocurre en tiempos de paz pero que desemboca siempre en una guerra.
Hay que preocuparse por qué movimientos marginales consiguen afianzarse entre las poblaciones y consiguen llegar a los niveles que llegan. Hay explicaciones económicas (la pobreza), que solo explican una parte. Nos gusta pensar que las diferencias entre fanatismo y moderación pasan por el bolsillo, pero eso tampoco es literalmente cierto en estos casos. Los líderes de estos grupos han estudiado (como Osama Bin Laden) en carísimos colegios destinados a las elites nacionales. No les prometen más riqueza, sino el paraíso. No, creo que la economía tiene poco que ver con esto.


¿La educación? Puede que, en la medida en que afecta a nuestras mentes, tenga algo más que ver en el asunto. La rabia de los talibanes contra la educación —en especial contra las mujeres, como en el caso de Malala— nos daría una pista. Este odio a la educación no lo es contra el adoctrinamiento. Los Boko Haram llevan en su nombre lo que odian: la educación occidental. Es su principal objetivo. Cortar cabezas, piernas, manos es una forma indirecta de eliminar las ideas. Para ellos solo hay unas ideas posibles, las que mantienen su mondo perfectamente ordenado, acorde con sus deseos. La diversidad les repugna ontológicamente, en cuanto que la verdad solo puede ser una y todo lo demás, por necesidad, es mentira.


Los intentos de controlar la circulación de ideas en estos países, a través de los mecanismos de censura, la anulación de los debates ideológico, reducido a teológicos, están en el origen del crecimiento de fanatismo radical. Los gobiernos han estado preocupados porque no les entraran ideologías "foráneas" (socialismo, liberalismo, etc.), que consideraban peligrosas para su mantenimiento del poder sin darse cuenta que lo único que les crecía bajo sus botas era el integrismo religioso, que es el que se ha hecho con los tímidos intentos de apertura de las "primaveras".
Aquí dimos la noticia de la retención en la frontera de Egipto con Líbano de libros. Unos de ellos era de alguien que trató de abrir el mundo de las ideas tratando de definir otro Islam más acorde con los tiempos que vivimos. El Islam necesita abrirse al mundo para evitar que sus propias fuerzas queden en manos de los que crecen con el aislamiento. Aislar a un país es dejarlo en manos de los que están dentro, dejar que sea en las mezquitas incontroladas, en las madrasas, en donde se gesten los futuros decapitadores en nombre de la verdad y el paraíso. La pregunta «¿qué Islam es este?» es relativamente sencilla de responder si se plantea en esos términos. Es el que queda por eliminación; es el que queda si se utiliza el otro para mantener el poder y se eliminan todos los demás posibles por temor a perderlo.


No se trata, como se piensa a veces, de colonizar ideológicamente los países —eso es el argumento que ellos utilizan para evitar que lleguen ideas nuevas—, sino de dejar aflorar las preguntas en un mundo al que se le ha enseñado que preguntarse es el principio del fin. Es una terrible falacia que lleva siempre al desastre, a la pobreza y a la sumisión, que es el objetivo final. En su odio a la educación abierta, convertida por ellos en mero lavado de cerebro repetitivo, está la pista de lo que les hace daño. En vez de detener los libros en las fronteras, de censurar al que piensa diferente, hay que fomentar la circulación de la que tienen que surgir los debates que resuelvan las preguntas. Para llegar a ese punto es necesario plantearlas primero. Hay que bombardear también con libros, con bibliotecas, con becas, con acuerdos culturales, con seminarios..., con todo aquello que los integristas temen. Lo malo es que los dictadores también tienen miedo a las aperturas. Pero apoyar a los dictadores ha sido parte del problema y lo seguirá siendo. Su orgullo nacionalista para rechazar lo que venga de fuera queda en evidencia cuando también tratan de evitar lo que surge de dentro: los debates, los intelectuales que se tienen que marchar de sus países porque son críticos. Esa es la raíz del problema, por mantenerse en el poder no han sembrado nuevas ideas y surgen solo las malas hierbas.
Al final son las ideas las que mueven el mundo y el inmovilismo reduce el mundo a una sola. Y esas son las ideas que guían las manos que asesina.




* "Jorasán, la nueva amenaza para EEUU" El Mundo 25/09/2014 http://www.elmundo.es/internacional/2014/09/25/54230c9122601deb0c8b456d.html?a=9b1b20256bc4ee221d46d7e8d28a3ecf&t=1411619884



miércoles, 24 de septiembre de 2014

La corrupción privada

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hace bien Guillermo de la Dehesa en recordar que el asunto de la corrupción, algo que preocupa mucho y con razón, no es solo algo público o de políticos, que dos no se corrompen si uno no paga. Mal está la corrupción pública, la de políticos e instituciones, pero en este gremio, pocos son los que pueden tirar la primera piedra, aunque muchos la hayan puesto o estemos esperando a que la pongan.
Distingue de la Dehesa tres tipos de corrupción privada, recordatorio útil para muchos, aunque sea para ocultarla los que la practican. Los españoles somos muy dados a criticar lo público y a enaltecer lo privado. A lo público lo llamamos "vicio" y a lo privado "virtud". Para el autor del artículo, son tres las clases de corrupción privada:

Primera. La corrupción privada comienza con la distinción básica entre los que pagan sus impuestos y los que no los pagan. La última liquidación publicada del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) de 2012, por tramos, muestra que 19,37 millones de asalariados y autónomos declararon por dicho impuesto. Sin embargo, sólo 4.168 declararon ingresos de más de 600.000 euros de base imponible, sólo 60.313 declararon más de 150.000 euros y sólo 548.823 declararon ingresos de más de 60.000 euros.*


Afina más el perfil del que paga distinguiendo entre los que pagan porque deben hacerlo y los que no tienen más remedio, que son los que tienen sus ingresos controlados por retenciones. Pagar los impuestos porque debes hacerlo, porque es un compromiso con los demás y una exigencia para uno mismo, debería ser un ideal de ciudadanía y no ese presumir donjuanesco por parte de algunos de burlar a Hacienda. No dudo de que en otros países se defraude, pero dudo que haya alguno en el que se presuma tanto de hacerlo por parte de esos escaladores de muros de la defraudación. La cuestión ha cambiado bastante, ahora que todo el mundo está obsesionado con que te escuchen. No es que "Hacienda seamos todos", como decía el viejo eslogan, sino que puede ser cualquiera.
Para esos que tienen tantísimo dinero y ser buenos ciudadanos es un esfuerzo —ellos dicen que con invertir o gastar ya dejan bastante—, viene a decir de la Dehesa, hay que estar inventando todo el día estímulos para que no se vayan a otros sitios con su dinero o, peor, que se queden ellos pero su dinero no vuelva. Van de amnistía en amnistía para no sentirse mal y regularicen su situación como otros lo hacen con sus intestinos. Estos siempre están mal vistos en públicos, pero luego son muy celebrados en privado. Son ricos, en fin, que se agarran a un punto de contrición para intentar salvar su alma, también como Don Juan, en el último momento, por los pelos.
La segunda forma de corrupción privada tiene otros tintes:

Segunda. Otra importante muestra de corrupción privada es la economía sumergida que contiene actividades que, aun siendo productivas, evaden los impuestos directos e indirectos, la seguridad social, los salarios mínimos, el número máximo de horas y los controles administrativos.
Esta economía sumergida es parcialmente detectable a través de las estadísticas del PIB por persona empleada, ya que consume energía y productos intermedios, que las estadísticas del PIB detectan, que no se corresponden con el número de empleados. Durante décadas, el servicio doméstico se encontraba en esta situación, siendo ahora obligatorio aflorarlo, lo que se consigue parcialmente.*


Hace ya mucho tiempo que usamos el término "submarinismo" por parecernos que lo de "sumergida" podía aplicarse lo mismo a un baño de pies que a un relajante chapuzón. En España hay mucha gente que está con el agua al cuello y muchos otros que en esto del líquido elemento, como dice poetas y cursis (no son excluyentes), se zambullen desde su más tierna infancia. Muchos hay que tienen ya la piel arrugada de tantos años en remojo económico, incluso a algunos les han salido branquias en su proceso adaptativo.
La economía sumergida es la única explicación coherente de que esto no haya saltado por los aires hace mucho tiempo, conforme a las cifras oficiales. Como en todo lo que navega sumergido, se trabaja con cálculos estimados y redondeos, me imagino que habrá límites a lo imaginativo por evitar caer en la depresión, no en la económica sino en la anímica.


Si los primeros no pagaban por lo que hacían, eludiendo los impuestos, los de la segunda modalidad son todavía más elusivos, anguilas auténticas.
La tercera forma de corrupción priva para el economista y presidente del CEPR (Centre for Economic Policy Research) entra en la más grave consideración:

Tercera. A esta economía sumergida se añade, finalmente, la economía delictiva que opera totalmente fuera de la ley y con dinero negro, compuesta por el terrorismo, el narcotráfico, el tráfico de armas, el contrabando de mujeres, niñas y niños, de órganos corporales y de especies, así como la prostitución inducida y la distribución de drogas.*

Estos ya no es que no paguen, es que te roban te asaltan y extorsionan, tanto si pagas tus impuestos como si los evades, porque de ellos sí que no te libras tan fácilmente. Te pasas la vida defraudando sin meterte con nadie y un día, sin comerlo ni beberlo, te entran en el chalet de La Moraleja o de Puerto Banús y se te llevan los ahorros de toda la vida o incluso un dedo si no te sale con facilidad el anillo cuando te lo reclaman.
Hacer entrar en liza esta tercera forma de corrupción privada en los cálculos, hace parecer buenos a los dos casos anteriores, y dignos de beatificación a los que pagamos cumplidamente nuestros impuestos no porque nos tengan fichados sino lo haríamos gustosos aunque se perdieran nuestros datos.
Dice Guillermo de la Dehesa que la culpa de este último grupo no la tiene la debilidad humana, como dirían los moralistas, ni la malacrianza infantil, como dirían otros, sino el valor excesivo de los billetes. Desde que puedes llevar grandes fortunas en maletines pequeños, el mal ha avanzado mucho. No digamos ya cuando se inventan cosas como el "bitcoin", que no es que el mal avance, es que se "tele transporta", como si fuera de la mano del señor Spock a algún paraíso en espacio fiscal paralelo. La insoportable levedad del dinero es la clave para entender cómo se ha pasado del caldero enterrado en el campo, al colchón relleno de billetes y de este al mar brumoso de las cuentas opacas y demás facilidades que le dan los que se aprovechan de ello. El mal siempre ha sido un doble negocio; a los ladrones y corruptos siempre les han ayudado expertos y honrados banqueros y asesores.

La gran pregunta es si España es más corrupta que otros países, algo que nos preocupa mucho como tierra envidiosa, mal que siempre reconocido. Si la envidia fuera tiña, decimos. Me arrepiento muchas veces de haber ironizado con aquellos ciudadanos griegos, llamándolos los "inmortales", porque, aunque estuvieran enterrados ya de tiempo, seguían cobrando pensiones y subsidios. Si no ellos mismos, alguien en su nombre lo hacía. Cada vez que veo un nuevo caso de corrupción patrio —es decir, todos los días— me arrepiento de rasgarme las vestiduras. Mal estaba lo de allí, como mal está lo de aquí. Si aquellos muertos parecía vivos, nuestros muertos son esos alumnos fantasmales que sirven para cobrar cursos de formación. Quizá son ellos los que nos hacen quedar tan mal en los informes educativos.
Creo que somos pueblos que no hemos teorizado ni interiorizado el sentido de la riqueza, leemos a otros y así nos va. Deben perder mucho en la traducción. Hace falta pensar más en la riqueza y menos en el dinero.


Tanto la corrupción pública como la privada son defectos de ciudadanía y de sentido del estado. Admiramos demasiado al rico en su ostentación y miramos a otro lado en cómo lo consigue. Carecemos de ese sentido de responsabilidad de la propia riqueza alcanzada y de que esta sirva de ejemplo no solo de ostentación sino de limpieza y esfuerzo. En España muchos presumen de ganar dinero sin mover un dedo, algo que no acarreó durante siglos las críticas protestantes que veían en ello un grave defecto moral. Esto ha cambiado en algunos casos, mucho, pero en otros simplemente se ha adaptado a las nuevas circunstancias. Hay que valorar más el esfuerzo que hace prosperar a otros también, el trabajo bien hecho, a los que simplemente miran la cantidad y valoran el tiempo que se ha tardado en conseguirla. Así solo se admira a los especuladores y defraudadores, que son los que avanzan muy rápido.
Cuando aprendamos a valorar en lo que realmente pueda ser importante la riqueza, por lo que tiene de esfuerzo y dedicación, de imaginación y creatividad, de beneficio propio y social, sin ostentación, no tendremos que hacer tantas categorías para explicar la corrupción porque la tendremos todos muy clara y señalada con el dedo.




* Guillermo de la Dehesa "La corrupción privada en España" 21/09/2014 http://economia.elpais.com/economia/2014/09/19/actualidad/1411128764_007033.html


martes, 23 de septiembre de 2014

Putin y el patriotismo guerrero

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Nos cuenta la BBC que el ciudadano ruso, de 75 años de edad, Igor Andreev, fue multado en San Petersburgo con 10.000 rublos por sostener una pancarta que pedía "Paz en el mundo"*. El clima de exaltación "patriótica" que ha llevado a los altares al presidente Putin por sus aventuras en el país vecino tiene sus consecuencias sociales. Además de haber creado el conflicto con Ucrania, su país vecino, el propio patio ruso está revuelto entre los que siguen ciegamente alentando las aventuras invasoras y prepotentes de Putin, y la una parte de la sociedad que ha visto en estas maniobras una forma suicida a largo plazo.
El reportaje de la BBC —realizado por el periodista y escritor ruso Andrei Ostalski— nos habla de esa "otra Rusia" que va perdiendo el miedo a criticar la locura contagiosa de sus belicistas dirigentes. Una minoritaria parte de Rusia se manifiesta en contra. Lo hacen arriesgando su propia seguridad y estabilidad, pues hacerlo en las calles supone riesgos físicos y realizar declaraciones públicas riesgos laborales, dado el clima exaltado que se ha buscado.
En Rusia, nos cuentan, no hay que pedir permiso para manifestarse individualmente. Una especie de aliento al suicidio, pues los que lo hacen pueden vivir un calvario de insultos y vejaciones por parte de los que sí puede acosarle en grupo. Cuando el manifestante es finalmente agredido, la policía le detiene acusándolo de alterar el orden público. Un caso similar nos cuenta la BBC:

Alexei Sokirko encontró un hueco en la calle Nikolskaya y desdobló su bandera que decía "No a la guerra".
La ley rusa permite piquetes de una sola persona sin autorización o notificación previa, por lo tanto en un principio la policía no hizo nada. De hecho, no hizo falta: los transeúntes, enojados, inmediatamente comenzaron a acosar a Alexei.
Para empezar lo llamaron "fascista" y "escoria". Luego una mujer lo escupió. Algunos hombres empezaron a amenazarlo, y finalmente uno le arrebató el estandarte de sus manos y lo rompió.
La riña siguió cuando la policía intervino para detener a Alexei por violar el orden público. Quizás fue lo mejor, ya que podría haber resultado seriamente golpeado. Una mujer ofreció hacer una acusación más grave contra él. "Puedo dar testimonio de que estaba golpeando a un niño", sugirió, con entusiasmo. Los policías decidieron no hacerle caso.*


Conmueve el patriotismo de esa mujer dispuesta a mentir con tal de conseguir que el hombre que se manifestaba en contra de la corriente general con su "no a la guerra". Es un caso puro y nítido de fascismo social, de un estado en el que cualquier cosa es posible para eliminar la disidencia y lograr, a través del miedo y la violencia, los objetivos de amedrentamiento. No cabe disidencia. Ese es parte del placer morboso que generan líderes como Vladimir Putin, que se convierte en el modelo social y cuyas decisiones son refrendadas con pasión destructiva.
La pregunta que cabe hacerse ante la proliferación de líderes como Putin y la admiración que suscitan en algunos, es: ¿cómo es posible que se pierda toda noción de la proporción, todo sentido común y se produzca esta vergonzosa ceguera que extrae lo peor del comportamiento individual y social?


La única conclusión posible es que en muchas personas existe un componente que les hace adherirse acríticamente a líderes y planteamientos que exaltan la violencia. Mientras que en unos se produce una euforia que les permite canalizar su violencia hacia el punto de mira que el líder les pone delante, en otros se produce un sentimiento crítico contrario que hace arriesgarse, como lo hicieron los ciudadanos que pedían "Paz en el mundo" o "No a la guerra". Solo así es posible explicarse la popularidad de líderes belicistas que han encontrado en el nacionalismo la fuente de energía para alcanzar sus objetivos.
El nacionalismo parece ser el conjunto de recursos retóricos y tópicos sentimentales con los que manejar a las poblaciones. Los estudios sobre la empatía, la comunicación emocional, hemisferios del cerebro, neuromarketing, storytelling, etc. han proliferado en las últimas dos décadas. Todos ellos son el engranaje teórico que permite la construcción de los estados emocionales capaces de bajar las barreras racionales de defensa y hacer crecer, en sentido contrario, las grandes corrientes de la adhesión incondicional.


Una de las herramientas más poderosas es el retorno de la propaganda, una forma emocional, a los medios de comunicación, que fueron los mecanismos que usaron los fascismos de diversa ideología para conseguir las adhesiones hace un siglo. Hemos conmemorado el centenario de la guerra de 1914, pero estamos preparando la posguerra, una combinación de crisis económicas, líderes carismáticos totalitarios en ascenso, y exaltación de los nacionalismos. Una curiosa forma de celebrar aniversarios sin haber sacado ninguna enseñanza positiva.
Al igual que sucedió con personajes como Hitler, también hoy líderes como Putin suscitan la admiración de políticos de países democráticos, que comienzan a proponerlo como "ejemplo". Aquí hemos hecho en varias ocasiones mención de las palabras de admiración lanzadas desde países democráticos, como Inglaterra o Francia, hacia Putin. Ningún comportamiento revela menos inteligencia que esto, tanto desde el plano individual de los líderes como desde los grupos que les siguen, estableciéndose una continuidad empática entre todos ellos, es decir, conectando esas masas en un mismo estado emocional, de adhesión y rechazo de los mismos objetivos. Es un comportamiento irresponsable y bastante representativo de la vuelta de los sentimientos que alientan estados similares.


Putin parece encarnar la potencia del nacionalismo agresivo del que sacan fuerzas otros que alientan sus propios nacionalismos. Conectar con Putin es desconectar de Europa. La coincidencia de los ultranacionalistas de diversos países y los euroescépticos parece indicarlo así. A Putin le admiran desde los euroescépticos británicos a los ultranacionalistas y xenófobos seguidores de Marine Le Pen. De ambos hemos dado cuenta aquí en su momento. Y las preguntas sobre este asunto se acumulan.
Y lo que es euroescepticismo en la Unión Europea es antiamericanismo en Latinoamérica, en donde algunos de sus dirigentes juegan de forma más directa, personal y oficial, con sus simpatías hacia lo que Putin representa para ellos: la canalización emocional de su odio hacia los Estados Unidos. Basta con ver cómo los medios rusos usan estas sintonías de países como Venezuela, Bolivia, etc. para ver que se utilizan como forma de establecer una corriente de adhesión, de apoyo y reafirmación del sentido del liderazgo mundial que Putin quiere encarnar a los ojos de sus propios adoradores. Una forma importante de su refuerzo propagandístico es mostrarse como un generoso mandatario que va por el mundo perdonando deudas (Cuba), amparando regímenes amigos (Siria) o vendiendo armas a los que no se las dan (Egipto).
Putin utiliza todas estas amistades como refuerzo interno y los otros las usan de forma similar en sus propios espacios. Esa foto junto a ellos es esencial en un momento en que la gran mayoría de la comunidad internacional ha dado la espalda a esta Rusia belicista, agresivamente imperialista, y chantajista con sus clientes y vecinos.


Putin no ha tenido bastante con perpetuarse en el poder mediante ese sistema de relevos que se ha fabricado junto a Medvedev. Ha necesitado dar el salto agresivo hacia el oeste para demostrar a todos que nadie comete el pecado imperdonable de Ucrania, tratar de escapar de las garras del oso ruso. Pero ese paso tiene consecuencias graves para Rusia y la comunidad internacional. Más allá del daño causado a Ucrania, país al que ha condenado al chantaje permanente de sus deseos y al que trata de humillar constantemente para regocijo de sus exaltados seguidores, ha causado un daño que tardará décadas en repararse sino va a más, algo que desgraciadamente no está ocurriendo.

Ostalski manifiesta su temor de que esa minoría que tiene hoy el valor de manifestarse, esa Rusia disidente, acabe desapareciendo ante las maniobras de un Putin que exacerbe cada vez más a la sociedad: «La preocupación es que, si se cumplen las predicciones de un mayor endurecimiento del Kremlin, esta pequeña pero importante comunidad podría ser arrastrada a la extinción.»* A los que se manifiestan ahora, se les niega su propia forma de patriotismo, que es querer un país en paz con su vecino. Se les negará su carácter de ruso y pronto se les considerará "agentes extranjeros", "traidores", etc. Sin embargo su patriotismo tiene más sentido y es más racional que el patrioterismo guerrero que se hace a costa de otros. El idioma español permite distinguir entre "patriotismo" y "patrioterismo", que es una distinción importante. Los rusos que se han manifestado contra la guerra encubierta —a la par que descarada— que Rusia mantiene contra Ucrania son personas que aman a su país y lo quieren en paz y con políticas de buena vecindad. Están en su derecho y el tiempo les dará la razón. No traicionan a nadie portando las banderas de Rusia y Ucrania juntas. Rusia no es Putin, ni Putin es Rusia.


Solo la proximidad de algún evento internacional —ahora es el próximo Gran Premio de Fórmula 1 en Sochi— es lo que le da algún relajo. El temor a perder las inversiones de los amigos personales en esta zona sirvió para retrasar la invasión de Crimea durante los Juegos Olímpicos de invierno. Putin se llenó en esos días del espíritu del olimpismo. Quizá la forma de mantener algo de paz sea organizar todo en Sochi, de finales de la Champions a vistas papales. Y es que en el mundo ya lo que no es mercado es cárcel, aunque no podamos distinguir muchas veces entre ambos.




* "Los rusos que se oponen a Putin por la crisis en Ucrania" BBC 22/09/2014 http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/03/140312_rusia_anti_putin_rg.shtml






lunes, 22 de septiembre de 2014

Salen

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En estos días y desde mediados del verano hemos dando cuenta de las huelgas de hambre que los activistas y otros detenidos estaban manteniendo en Egipto como forma de protestar contra la "Ley antiprotesta", una ley aprobada en 2013, es decir, con anterioridad, a la elección del actual presidente, Abdel Fattah al-Sisi.
La noticia de hoy mismo es la liberación de la activista alejandrina, la socialista Mahienour El-Masry. Lo que se ha producido es una suspensión de la condena por parte de los jueces. Parece existir una cierta "lucha" entre la judicatura y el gobierno, representado por la fiscalía, en los efectos y aplicaciones de las detenciones con la cuestionada ley. Los jueces han enmendado una ley que es claramente política y cuya función es eliminar cualquier tipo de disidencia, crítica o protesta de las calles.
Ahram Online nos señala:

El-Masry, detained since May, was serving a six-month jail term after her two-year sentence from earlier this year was reduced by an Alexandria court in July.
She and eight other activists were convicted on charges of "illegal protesting" during the Khaled Said murder retrial in December 2013.
A law banning all non-sanctioned protests was passed by Egypt's interim government that same month, imposing stiff jail terms and fines for violators.
El-Masry has already spent four of the six-month sentence in prison. The suspension of the sentence means that she won't pay a LE50,000 fine for violating the protest law.
She briefly joined a hunger strike campaign calling for the revoking of the protest law, which critics and rights groups have deemed too restrictive.
However, El-Masry cut her hunger strike short over fears of the health of others in her cell, who wanted to join the strike in solidarity but were elderly and faced health issues.
The ongoing hunger strike campaign, which started over two weeks ago, has gained recent momentum among political detainees, with over 80 persons joining in Egyptian jails.
Many others, including family members, journalists and political parties, have joined the hunger strike in solidarity.
Alaa Abdel-Fattah, another prominent activist also convicted under the protest law, was released last week on bail. He is set to be retried soon.*


Parece evidente que la intención no es la del gobierno, tal como se desprende de las palabras con las que se cierra la noticia: "A cabinet spokesman said last week that the government doesn't have intentions to amend the law in the near future."* El objetivo es que la autoridad gubernamental sea incuestionable, que no se ve el más mínimo síntoma de duda en la aplicación de las leyes que se realizan para el control.

Curiosamente, esta iniciativa de los jueces de liberar a los activistas de la revolución que estaban encarcelados coincide con la publicación el día 18 de agosto, de un artículo en Ahram Weekly, por el comentarista político Ahmed El Tonsi, titulado "The truth about the judiciary"**, y que el propio semanario presenta así: " Egypt’s courts have long served as a bulwark against the abuse of executive power".**
La tesis general del artículo de El Tonsi es que la judicatura ha tratado de ser, a lo largo de los años, una institución separada del poder político para poder mantener la confianza del pueblo egipcio y la eficiencia de la justicia. Podemos creer en las casualidades, pero también pensar que el artículo trata de evitar que los jueces se hagan responsables de lo que los políticos hacen de forma desmedida. El Tonsi hace un repaso de las tensiones de la judicatura con los gobiernos desde la época de Nasser, y recuerda cómo los jueces echaron para atrás muchas iniciativas abusivas de Hosni Mubarak, haciendo que el gobierno las retirara al declararlas inconstitucionales.
El papel de los jueces egipcios, tras la revolución ha sido bastante complicado, pues tanto la SCAF —el periodo militar que siguió a la caída de Mubarak— como el intento de asalto y desmantelamiento de los islamistas fueron de gran tensión entre los poderes. Los jueces han tenido a gala su independencia y ha sido una institución muy respetada en la sociedad egipcia, que los veía como un último bastión ante la arbitrariedad de poder.
El artículo de Mohamed El Tonsi se cierra con una defensa global de la judicatura egipcia:

It is also important to mention here that the February 2014 report of the International Bar Association’s Human Rights Institute commented on the Egyptian situation by saying that “there is a role for the executive — through the president or the minister of justice — in some senior appointments, but this is not per se incompatible with international standards.”
An institution with the Egyptian judiciary’s history of striving for independence cannot be easily co-opted or contained. Moreover, the diversity of Egypt’s judges in terms of their intellectual orientations would make any attempt at co-option impossible. There have been co-opted elements and even corrupt members, but the institution as a whole has never been characterised by either.**


En efecto, la judicatura es muy variada y no se pueden hacer valoraciones de conjunto. Pero también es cierto que determinados procesos judiciales, con sus dilaciones constantes, y otros con sus forma sumarísimas, no han contribuido a que exista una percepción demasiado positiva.
Todavía es confuso el movimiento que ha cancelado las condenas de los activistas mandándolos a sus casas. El tiempo dirá si se trata de una maniobra para reducir las protestas que dañan la imagen autoritaria que el gobierno egipcio está acumulando, si es un intento de reducir tensiones ante las próximas elecciones generales, que atraerán indudablemente la atención de la prensa internacional, o si se trata solo de un hecho aislado.


La Ley anti protestas es de aplicación arbitraria y produce acusaciones absurdas para acumular condenas desproporcionadas con la intención de frenar las protestas. Es una forma de intimidación, que produce detenciones y puede hacer pasar tiempo hasta que se sea llevado ante un juez. Pero las protestas de los activistas son muy diferentes a las que justificaron la creación, el intento de frenar las protestas islamistas por la represión y la detención de los líderes de la Hermandad, con el ex presidente Morsi al frente. Las muertes primero y las condenas a muerte después no han servido para apaciguar Egipto. Ayer mismo fueron varios los muertos producidos por un atentado terrorista junto al ministerio de Asuntos Exteriores, en El Cairo. 
Las protestas que se silencian también son las de la tercera vía, es decir, las de aquellos egipcios que siguen comprometidos con los valores de la revolución del 25 de enero y para los que la situación actual es resultado de una reacción pendular. Salieron de un régimen militar autoritario para pasar a uno autoritario islamista y regresar a otro similar al inicial. El sueño de las libertades se perdió por el camino. Los egipcios de la tercera vía siguen aspirando a un Egipto verdaderamente civil, sin militares ni islamistas en el poder, a una sociedad abierta e ilustrada, moderna y de convivencia, de justicia social. Eso les ha valido las críticas desde el poder y por parte de todos aquellos que se muestran cómodos, tras el periodo islamista, con un poder de autoridad y mano dura.


La liberación de los activistas presos puede tener también un motivo político y diplomático. El presidente Al-Sisi intervendrá en unos días en las Naciones Unidas y un gesto de este tipo rebajaría la presión sobre la cuestión de los derechos humanos en Egipto.
El diario Ahram Online dedica una larga lista de declaraciones bastante "interesantes" sobre las nuevas relaciones entre el régimen de al-Sisi, al que consideran "consolidado", y Estados Unidos y la Unión Europea. Sin citar las fuentes más que de forma muy general, Ahram Online señala:

The US administration then decided that it would like to spare itself the headache of being criticised for meeting El-Sisi. This criticism would not have come, as the same sources indicate, on the basis that El-Sisi was seen in some Western quarters last year as the "head of a military intervention to ouster an elected president," but rather because he is seen as an undemocratic president whose rule is compromising human rights.
In Cairo, some Western diplomats acknowledge the fact that democracy and human rights do not seem to be number one priorities of the vast majority of Egyptians nowadays.
This was the reason why the head of the European Union delegation this week advised his counterpart in Geneva, according to informed sources, to avoid giving accentuated attention to the situation of human rights in Egypt in his statement before the Human Rights Council.
The decision to criticise the human rights situation in the statement of the EU before the Geneva-based UN human rights body was prompted, Geneva-based sources say, by the influence of human rights groups and European parliamentarians.
In New York later this week, El-Sisi will surely hear appeals from Western interlocutors to be more observant of human rights standards and of inclusive democracy. He will likely respond that all violations are being punished and that Egypt is walking the path of "development and democracy."
However, Egyptian and Western diplomats both argue this will not be top the agenda of talks in which El-Sisi will participate in New York. Rather, the war against ISIS (the Islamic State in Iraq and the Levant) is expected to grab greater time and attention, with the focus so far as Egypt is concerned being the potential of expanding cooperation with the West on the security and intelligence fronts.***


No sé si el hecho de que los derechos humanos y la democracia hayan dejado de ser una prioridad para "the vast majority of Egyptians nowadays", como se señala, debe ser considerado un atenuante de nada. El riesgo para los derechos humanos es el mismo que lo fue en décadas anteriores, que el peso estratégico de Egipto en la zona sea considerado una excusa para mantener un régimen de autoridad que aproveche para desmantelar las críticas al sistema y sus actuaciones. Muchos países miraron para otro lado dado el compromiso que mantenían con el régimen de Mubarak. Lo pagó el pueblo egipcio. Ahora esa política no se debería repetir.


La Ley antiprotesta es una forma de silenciamiento que acaba con los opositores, sin distinguir los democráticos de los que no lo son, en las cárceles egipcias, denunciadas también —como señalábamos el otro día— por su estado y actuaciones en ellas. Y a la comunidad internacional no debe importarle que a muchos o pocos egipcios les parezca bien porque, según ese principio, no habría política posible de derechos humanos en ningún sitio. Decir que se construye una democracia echando por tierra los derechos humanos es una simpleza. Convencer a la gente de que no son prioritarios, una simpleza peligrosa. Por eso el párrafo con el que acaba el artículo de Ahram Online es muy engañoso:

Cairo-based Western diplomats argue that if stability continues to be consolidated in Egypt, "then you would for sure be getting more tourism and more investment, and for sure more cooperation. It might be slow at first, but it will pick up."***

Confundir la "estabilidad" con la eliminación de los derechos humanos y señalar que con el empleo autoritario de la fuerza "volverá el turismo" es una gran perversión, aunque fuera cierto. La víctima volvería a ser el pueblo egipcio que sería reprimido en sus derechos en nombre de una tranquilidad, de una "paz turística". El atentado de ayer con varios muertos en El Cairo nos recuerda que eso puede ser un goteo continuo que eche al traste la idea de la "estabilidad" artificial.
Al margen de los motivos, sean cuales sean, no podemos menos que alegrarnos por la liberación de estos activistas que siguen combatiendo por sus principios porque ellos son parte del futuro de un Egipto posible, basado en una democracia respetuosa de los derechos humanos. No aspiran a menos. Los valoren o no, está luchando por el futuro de todos.



* "Egyptian activist Mahienour El-Masry to be released after sentence suspended" Ahram Online 21/09/2014 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/111319/Egypt/Politics-/Egyptian-activist-Mahienour-ElMasry-to-be-released.aspx
** "The truth about the judiciary" Ahram Weekly 18/09/2014 http://weekly.ahram.org.eg/News/7261/21/The-truth-about-the-judiciary.aspx

*** "President El-Sisi is consolidating his regime, say Western diplomats" Ahram Online 21/09/2014 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/111245/Egypt/Politics-/President-ElSisi-is-consolidating-his-regime,-say-.aspx