miércoles, 5 de junio de 2019

El hombre del que todos hablan y nadie bien

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La sección "World" de The Washington Post debería informarnos de lo que ocurre en el mundo, pero lo que le ocurre al mundo se llama Trump. "Lo más leído" en esta sección son artículos sobre los efectos del presidente norteamericano, lo que le convierte en una especie de "cambio climático" político en sí mismo.
Los titulares de los artículos son : "1 GOP lawmakers warn White House they’ll try to block Trump’s Mexico tariffs"; "2 Brits are fiercely protective of their health-care system. Trump suggested he wants it included in trade talks"; "3 Use of emergency declaration to impose tariffs on Mexico is legally questionable, scholars say"; "4 In UK trip, Trump’s not-so-special relationship with Theresa May is on display"; y "5 Senate planning bipartisan effort to block Trump’s emergency arms deals benefiting Saudi Arabia". Es difícil conseguir tanto protagonismo mundial, algo que hará feliz a Donald Trump aunque todas sean informaciones noticias negativas, que es el segundo aspecto que hay que tener en cuenta.
En la primera noticia se abre la oposición política a la guerra contra México. No digo "guerra económica" porque entiendo que es una forma de relativizar una agresión real contra las personas, contra un país entero. Tampoco se considera el chantaje como "relación económica". La demostración la tenemos en el tercer artículo, en el que se expresa que la ley que Trump invoca estaba hecha para aplicar a los enemigos del país y no a sus aliados o vecinos. La amenaza de ir subiendo los aranceles a México si se mantiene el flujo de inmigrantes es digna del matonismo más excelso y supera cualquier episodio de Los Soprano o similar.


En el tercero se advierte que el viaje a Reino Unido (¡qué caras las de Theresa May!) y su "acuerdo fenomenal" (una nueva categoría política junto a "great job" y "great guy" para calificar a dictadores y dictaduras) está siendo más teatral que otra cosa. Las intervenciones en favor de Boris Johnson o la celebración de Farage son una forma de intervencionismo en asuntos nacionales como no se ha visto en décadas. ¿Desde cuándo un presidente de un país dice tener un candidato a primer ministro, ser partidario de un Brexit duro o firmar un acuerdo cuando Reino Unido abandone la Unión? ¿En qué ha quedado la diplomacia? Esta última pregunta tiene un sentido evidentemente retórico. A estas alturas no creo que nadie intente explicar nada a Donald Trump.
El quinto titular más leído es también relevante en un sentido diferente. Si se critica que Trump trate a socios y aliados como enemigos, lo que se le discute aquí son los tratos con ciertos amigos, como es el caso saudí. Por muchos millones que inviertan en relaciones públicas o en silenciar medios, Arabia saudí ha quedado marcada por el caso Jamal Khashoggi, el periodista secuestrado, asesinado y descuartizado en la embajada saudí en Turquía cuando iba a resolver un trámite administrativo para celebrar su boda. Los excesos saudís comprometen a los Estados Unidos y muchos norteamericanos, incluidos sus representantes, no tienen bastante estómago como para decir aquí no ha pasado nada. El hecho de que los saudíes compren el silencio y las sonrisas a base de millones de dólares en contratos militares no compensa las úlceras. Es demasiado para muchos que no quieren que su nombre se vea asociado con la venta de un armamento que es usado contra civiles en diversos frentes.


Como puede apreciarse, Donald Trump es cualquier cosa menos invisible. Como ya dijimos el otro día, demasiados frentes abiertos, demasiados conflictos simultáneos. Lo que parece ser una estrategia de confusión no es sencillo de mantener. Cuando el conflicto se complica, Trump invoca "amenazas a la seguridad nacional" o cualquier otra peculiar de enfocar los problemas, muchos de ellos creados por él mismo.
Pero el presidente Trump solo tiene ojos para lo que le interesa. Las reacciones de protesta que los medios nos muestran por su visita a Reino Unido son "fake news", según su propia expresión. Los comentaristas de la CNN no pueden dejar de reflejar en sus caras la incredulidad que les merece las palabras de Trump. ¿"Fake News"? El presidente dice haber visto unos pocos manifestantes y haber visto, en cambio, grandes manifestaciones de simpatía, con gente ondeando las banderas de ambos países. ¿Lo ha visto realmente? Puede ser un mentiroso, un enfermo o las dos cosas. Ninguna opción es tranquilizadora.
En el tercero de los artículos, el referido a las amenazas contra México, podemos leer:
His promise to punish Mexico with escalating tariffs unless it controls what he calls the “invasion” of migrants across the southern border is premised on a law that has never been used either as a tool of immigration policy or tariffs.
The International Emergency Economic Powers Act (IEEPA) mentions neither.
Enacted in 1977, it is aimed at sanctioning foreign enemies and has been deployed to fight groups or countries hostile to the United States, such as freezing the assets of Iran after the U.S. Embassy hostage crisis; to impose embargoes; to punish foreign drug kingpins and cybercriminals; and to restrict transactions involving weapons of mass destruction. The law’s predecessor, the Trading with the Enemy Act, was passed during World War I and amended by the IEEPA because Congress thought it gave the president too much power.
“IEEPA was not designed for the imposition of tariffs,” said Jennifer Hillman, a Georgetown University law professor. “It was intended to give the President the power to impose economic sanctions when the President finds an ‘unusual and extraordinary threat’ to the national security, foreign policy or economy of the U.S. from foreign sources,” she said in an email.
“There is no reference” in the law to “presidential authority to impose tariffs,” said Edward Alden, a senior fellow at the Council on Foreign Relations. “It has been used for economic sanctions of various sorts against enemy countries, Iran, Iraq and Sudan and Libya. It’s never been used against a close ally.
“This is a considerable step beyond anything the president has done before in terms of abusing the authority delegated to him by the Congress. I think that’s why you’re seeing a reasonably significant reaction on the Hill.”*



La utilización abusiva, desmedida o surrealista de las posibilidades legales es solo una parte. El hecho de que pueda o no hacerlo no elimina la creación de tensión y el clima de amenaza que está creando en el mundo. Hace unos días veíamos aquí las amenazas de sus subalternos contra la Unión Europea por no aceptar la entrada de las empresas norteamericanas de armamento en los proyectos de defensa europeos, forzados por las propias acciones de Trump. Primero se exige aumentar el gasto en defensa y, cuando lo haces exige, después quedarse con el pastel. No está mal para un artista de la negociación. Y así funciona en todo.
Con Trump la palabra política —la amenaza, el insulto, poco más— se convierte en acto. Esto tiene incidencia porque es la palabra del poderoso, cuya simple insinuación puede hacer desplomarse las bolsas. Tenemos el caso de Huawei, de forma clara. Ahora va a por las tecnológicas. La prohibición de ir a Cuba a hacer turismo es otra forma de agresión hacia la isla y hacia muchos norteamericanos y empresas que había aprovechado el cambio con Obama.
A un joven que reclamaba su derecho a vivir en un planeta menos sometido al cambio climático, el gobierno le ha dicho que la constitución nortetamericana no da derecho a un tiempo estable. El concepto de "tiempo estable" es extensible al de un "mundo estable", al que parece que no tenemos ningún derecho, desde la perspectiva de Trump. Es la traducción del "America First!".
Que el mundo entero tenga que estar pendiente de qué se le pasa por la cabeza a Trump no deja de ser un enorme derroche de energía y un riesgo elevado. ¡Son tantos conflictos abiertos! ¿Hay un punto crítico? Probablemente sí. Tiene que haber una línea que, una vez cruzada, no admita retroceso. Ese es el momento que muchos temen.



* "Use of emergency declaration to impose tariffs on Mexico is legally questionable, scholars say" The Washington Post 4/06/2019 https://www.washingtonpost.com/world/national-security/use-of-emergency-declaration-to-impose-tariffs-on-mexico-is-legally-questionable-scholars-say/2019/06/04/f9b60004-86ed-11e9-a870-b9c411dc4312_story.html?utm_term=.2a59a1afcfc0




martes, 4 de junio de 2019

Historia y profecías

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los seres humanos tenemos una percepción del tiempo que va más allá de la experiencia vital del devenir. Tratamos —somos animales simbólicos— de darle sentido a casi todo. De la creencia en el significado de lo que hacemos individualmente pasamos a las colectivas una vez que hemos dado también un valor simbólico a  las entidades creadas por esa misma capacidad.
Al tiempo físico— el exterior—, al tiempo interior —nuestra percepción—, le añadimos al menos un tercer tiempo —el histórico— al que le damos un sentido. Esta tercera forma de tiempo es la que marca nuestra percepción conjunta del devenir, nuestra interpretación de lo que acontece enmarcándolo de una forma positiva o negativa respecto a la creencia.
En su introducción a la Historia de la idea de progreso, el sociólogo Robert Nesbit, se refiere a este concepto esencial:

Durante unos tres mil años no ha habido en Occidente ninguna idea más importante, y ni siquiera quizás tan importante, como la idea de progreso. Ha habido otras fundamentales, como las de libertad, justicia, igualdad, comunidad, etc. No pretendo subvalorarlas, pero es necesario recalcar que a lo largo de la mayor parte de la historia de Occidente, por debajo de estas últimas ideas subyace otra, una filosofía de la historia que da una importancia fundamental al pasado, el presente y el futuro. Para que llegue a adquirir auténtica importancia, para que obtenga el mínimo de crédito imprescindible para ser eficaz, todo valor moral o político tiene que llegar a ser algo más que una cosa que se desea o se considera deseable; es necesario que llegue a ser entendido como un elemento esencial del cambio histórico, desde el pasado hacia el futuro, pasando por el presente, porque sólo así abandona el terreno de lo que sería de desear para entrar en el de la necesidad histórica.   
Para decirlo lo más sencillamente posible, la idea de progreso sostiene que la humanidad ha avanzado en el pasado —a partir de una situación inicial de primitivismo, barbarie o incluso nulidad— y que sigue y seguirá avanzando en el futuro. J. B. Bury lo dice con una frase muy acertada: la idea del progreso es una síntesis del pasado y una profecía del futuro. Es una idea inseparable de otra según la cual el tiempo fluye de modo unilineal.



Esas síntesis del pasado son los que llamamos "historia", que implica una ordenación de los acontecimientos para ajustarlos a un "relato" coherente, que tenga un sentido colectivo, mientras que su solidez es la garantía de la profecía, es decir, del futuro que nos llega y al que llegamos. El progreso mismo, como idea, fabrica su propia oposición, que es la "reacción" o cualquier fuerza (las explicaciones desde la Física son ya una señal del conjunto) que se oponga ofreciendo resistencia o fricción.
Esa poderos idea marca el pensamiento occidental, pero Robert Nisbet tarda apenas unas líneas  en señalar «Las diferencias empiezan cuando se trata de dar un contenido a la noción de progreso. ¿Qué se entiende por «avanzar»?».
La idea de progreso se fracciona entonces los sentidos con los que los grupos la interpretan. Podemos ya hablar de progreso científico, moral, etc. Dentro de cada una de esas líneas se abrirán otras muchas que establecerán un continuo enfrentamiento entre tendencias.
Nuestro concepto de "progreso", como bien señala Nisbet, es "occidental". Para que esto ocurra nuestro concepto del tiempo tiene que tener la capacidad de soportar esos relatos y profecías que aparecían en la obra de John J. Bury, otro de los pensadores que trataron de recoger la historia de la idea. Nisbet muestra el máximo respeto por su obra pionera a la vez que señala la debilidad que resalta y que considera hoy inadmisible: la creencia en que en el pasado griego no existió el concepto de "progreso".
La idea de progreso conlleva la de decadencia, que preocupó sobremanera a los mismos que temían verse inmersos en ella. Ya no se miró al pasado como un espejo, sino como algo que indagar para evitar repetirlo. La admiración por lo antiguo llevó paralelamente a la preocupación su desaparición. La Europa imperialista decimonónica decidió que eran  importante estudiar los logros de Roma, pero que no lo era menos conocer las causas de su decadencia.


Las narrativas del progreso siempre han estado enzarzadas en luchas entre ellas, por un lado, y por el sentido de la causa de la decadencia. Al igual que tenemos historias sobre la idea de progreso, también deberíamos tenerlas sobre la idea de decadencia. Diferentes líneas sobre el progreso se acusan de ser causa de decadencia cuando las cosas no son muy claras, algo que ocurre con frecuencia.
En cuanto a las profecías, el futuro está indisolublemente unido a la línea del pasado que lo impulsa, a la fuerza que lo arrastra y proyecta. Dado que la interpretación del pasado (incluso las interpretaciones de las interpretaciones) se hacen desde un momento del presente, el futuro es siempre percibido como una consecuencia. Es el resultado de una proyección y una acción o inacción. Es decir, el futuro es lo que tenemos hoy más lo que hagamos o dejemos de hacer.
Cuanto más alejado esté el futuro, más se complican los vínculos causales. Podemos predecir lo que ocurrirá mañana, pero es más complicado hacerlo a una decena de años o no hablemos de un par de siglos. Nuestra capacidad de imaginar sobre la complejidad y las variaciones posibles son más reducidas. Pese a ello, nos gusta especular. Algunos viven de ello, incluso bien.
El futuro hoy ya no es un sistema rígido, newtoniano, controlado por fuerzas de la historia, sino un avanzar sometido a fuerzas del azar, a los imprevistos. Por mucho que pensemos que es controlable, como ocurre con la meteorología, la proyección se hace más difusa conforme avanza el tiempo. Por eso valoramos tanto a los llamados "futurólogos", una profesión que cumple la función de los viejos visionarios. 
Tengo junto a mí la obra de George Friedman, La próxima década, publicado en 2011. La década es, por supuesto, la que ahora se está cerrando y está vista —por supuesto también— desde la perspectiva norteamericana.  Cada cierto tiempo le echo un vistazo para comprobar cómo funcionan (o no) las predicciones. Se pueden leer muchas cosas insólitas porque Friedman ve el pasado, el presente y el futuro a través de Nicolás Maquiavelo, que ya es un filtro específico, y de los Estados Unidos. Para él, el mundo es un escenario en donde no existe un destino, sino una acción. No se trata de saber qué va a pasar, sino de qué hay que hacer, lo que convierte en problema en otra cosa. El qué hay que hacer es la mitad de la pregunta. La otra mitad es "para que USA no pierda su poder".
En la página 194, casi al final de la obra, tras enfrentarnos a estos enfoques una y otra vez, podemos leer:

El ejercicio del poder siempre es ambiguo moralmente, pero si Estados Unidos queda destruido, de nada valen sus principios morales. Velar por los derechos universales exige algo más que hablar, exige ejercer el poder. No es realista pensar que nadie saldrá perjudicado, así que lo mejor que podemos hacer es tomar decisiones difíciles sobre quién saldrá perjudicado y cuándo sufrirá ese perjuicio. Lincoln tuvo  que apoyar la esclavitud en Kentucky. No era lo correcto, pero o hacía eso o perdía la guerra, y, si hubiera perdido la  guerra, todo su proyecto moral habría quedado destruido.
Al mismo tiempo, la búsqueda del poder al margen de los propósitos morales no lleva a ninguna parte. Nixon ejerció el poder sin albergar propósitos morales, y esa falta de perspectiva moral fue lo que le condujo al Watergate y a la destrucción. Una cosa es justificar los medios por los fines y otra hacer que los medios se conviertan en los fines.



En vez de tener una bola de cristal, se trata de tener la fuerza para que el mundo se pliegue a tu visión del mundo. Es realmente Maquiavelo revisitado.
El futuro es el resultado de mantener el presente controlado, que es donde podemos actuar. Esta visión la asumen mucho más de los que pensamos, si bien el resultado que se busca es mucho más modesto en función de las posibilidades. No todos  podemos ser primeras potencias.
Desde el punto de vista de muchos, esto es una forma de decadencia, al menos moral. El futuro es de aquel que se lo trabaja o, más específicamente, logra que otros se vean obligados a aceptar las visiones ajenas porque no tengan más remedio, por la fuerza.

Si pensamos en la forma en que Donald Trump maneja el futuro de todos a diestro y siniestro, entendemos que, desde su percepción, las presiones del poder de hoy son el seguro del mañana.
La idea de que son los grandes hombres (las mujeres han quedado fuera de esta interpretación) lo que doblegan al mundo y lo hacen marchar a su ritmo, dice mucho de estas personalidades autoritarias. Es el mito del héroe visto por Carlyle en el siglo XIX, que marcó la percepción de la Historia con su listado de personas que, seguras de sí, hacen que los demás les sigan.
Las profecías del futuro están hoy marcadas por el deterioro del planeta. Los jóvenes de todo el mundo reclaman una Tierra en la que poder vivir frente a la parálisis de los políticos. Es una forma de percibir el futuro que se ha ido imponiendo frente a otras especulaciones porque su posibilidad nos parece mucho más evidente. Los hay que niegan el cambio climático y la participación humana en él, pero son muchos menos, aunque muy poderosos.
La profecía en este caso es de decadencia: la necesidad de actuar en este sentido se enfrenta al pragmatismo del poder. Y habría que trasladar a Friedman la idea: sin planeta, ¿qué poder queda?


La idea de progreso basado en la ciencia y en el desarrollo económico, en el poderío militar incluso (desde las perspectivas imperialistas) han tenido sus propias crisis. La bomba atómica creo una conciencia frente al descontrol del progreso mismo. Nuestro mundo es más tecnológico, pero siempre vemos las dos caras de la moneda, beneficios y problemas.  La Economía tienen en cada crisis su detractores por su funcionamiento, también descontrolado en muchos aspectos. Pero es en el deterioro del planeta, resultado directo de la acción humana, donde vemos concentrados los efectos que hacen que nuestro sentido del mundo futuro haya dejado de ser tan positivo como lo ha sido en otros momentos. No es precisamente el optimismo dieciochesco. La razón, la ciencia o la tecnología ya no se perciben solo como "luces", sino que también producen sus sombras.
Sí el presente se proyecta en la profecía, la profecía debería actuar sobre el presente movilizándonos para evitar lo que pensamos que pueda ocurrir.

 Nisbet, R. Historia de la idea de progreso. Gedisa, 1998.
Friedman, G. La próxima década. Destino, 2011.

lunes, 3 de junio de 2019

El ultimátum del casero

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Lo que tiene que llegar, llega. Cada día es más evidente que los Estados Unidos de Donald Trump son un socio cada vez menos deseado. En otras ocasiones hemos tocado aquí la cuestión de la defensa europea como una necesidad creada por el propio Trump ante el estado de amenaza a que está sometiendo al mundo. En muy poco tiempo en la Casa Blanca, el presidente Trump está destruyendo las alianzas de años, de décadas entre países con unas actitudes inaceptables en casi todos los órdenes. El de la Defensa no iba a ser una excepción.
Trump, la política es el espejo del alma. Para comprender sus posturas hay que aproximarse a través de una personalidad egocéntrica y narcisista, que gusta de jugar con el poder. Es intervencionista y agresivo, nunca será un socio leal porque la lealtad es algo que exige pero que no practica. La larga serie de abandonos en su círculo atestiguan que sus exigencias no son fáciles de satisfacer.
La inseguridad mundial creada por Trump deshaciendo acuerdos y obligando con todo tipo de mañas a los demás a sentarse a renegociar, que dice ser su "especialidad", hace necesaria una política independiente en defensa. Aquí calificamos como matonismo proteccionista la política de venta de defensa tras crear los conflictos en los bordes, en las fronteras de la Unión Europea. La manipulación de la OTAN ha sido una de sus bazas para hacer una Europa más dependiente y que le pague más. Con Trump solo quedan dos opciones: te unes a sus enemigos (como hacen los que buscan el amparo de Putin, como hizo Turquía) o te independizas (como quiere hacer Europa creando su propio sistema de defensa). Él, por el contrario, quiere que seas más dependiente para venderte la defensa, presumiblemente, cada día más cara. Si protestas, no tiene más que crear un conflicto en las fronteras para volverlas más inseguras. Y todo lejos de casa, land of the free, home of the brave.


El diario El País nos trae una información que señala que el momento esperado llegó finalmente. Con el titular "EE UU da un ultimátum a Europa para que rectifique su plan de defensa", el corresponsal en Bruselas, Bernardo de Miguel, informa:

Estados Unidos ha pasado de la presión al ultimátum para que Europa cambie el rumbo de su incipiente política de defensa y la mantenga estrechamente vinculada a los intereses de Washington, que exige participar en los proyectos de armamento, lo que rechaza Bruselas por temor a quedar atrapada en la normativa estadounidense de exportación de material militar. La tensión ha alcanzado tal nivel que la Administración de Donald Trump ha advertido a la UE de que se expone a quedarse sola ante amenazas como Rusia si sigue adelante con su plan, según documentación a la que ha tenido acceso este periódico.
El ultimátum se produjo el pasado 22 de mayo en Washington. “Cuando se produzca una crisis y si vuestras defensas fracasan, vuestros ciudadanos no se van a sentir muy impresionados por el hecho de que el armamento adquirido fuera solo de los países europeos”, advirtió Michael Murphy, máximo responsable para Europa de la Administración estadounidense, durante un explosivo encuentro entre las dos partes en Washington, según la documentación a la que ha tenido acceso este periódico. El choque transatlántico tuvo lugar durante la visita a la capital de EE UU del comité de embajadores europeos de política y seguridad (un órgano llamado COPS), que se desplazó en pleno para reunirse con altos cargos de la Administración de Trump.*


Como se puede apreciar, es el plan Trump al cien por cien. La noticia sale, además, en el momento en que Trump llega a Reino Unido, en una no deseada visita. Para calentar su llegada se ha mostrado favorable a que sea Boris Johnson en que lidere el gobierno británico y el partido de los tories, y partidario de un Brexit duro, de ruptura directa con Europa.
La causa se puede ver ahora más claramente, por si alguien tenía dudas: una Europa dividida es mucho más dependiente de los Estados Unidos. Trump no quiere socios; quiere clientes en su monopolio militar de la defensa. Para ello la desunión de Europa es esencial en sus planes.


La presencia de Steve Bannon en Europa alentando y organizando el populismo anti europeísta es uno de los gestos más hostiles hacia la Unión Europea. Se hace con el mayor descaro. Bannon no trabaja para Europa; lo hace para mantener la estrategia de Trump hacia una Europa débil. Lo sorprendente es la ceguera de los que se llaman defensores de la "naciones", que prefieren mantener esta farsa con tal de hundir a la Unión.
 Lo mismo que hace en la telefonía, lo hará con las defensa y la industria que genera. Pronto empezará la sarta de sanciones y amenazas a aquellos que no quieran entrar en tratos con las empresas norteamericanas. Empezará a sembrar la desunión mediante ofertas a los países más cercanos a la política norteamericana y alejados de la idea europea.
Los negocios de Trump siempre cuentan con el uso de la fuerza para mantener a los "clientes" en la cartera. Pero los cálculos le pueden fallar esta vez. Europa debe seguir su línea de autonomía defensiva, a tenor de lo visto.
El ultimátum dado a Europa es inaceptable. Es además una señal clara de la visión del mundo según Trump. Se siente como el casero del mundo, imponiendo sus condiciones a los inquilinos. Lo aceptas o a la calle.



* "EE UU da un ultimátum a Europa para que rectifique su plan de defensa" El País 2/06/2019 https://elpais.com/internacional/2019/06/01/actualidad/1559389670_532613.html



domingo, 2 de junio de 2019

Género y salud

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Es tal la vertebración cultural sobre las cuestiones de género que no hay ámbito social que se libre de su incidencia. El género estructura las sociedades estableciendo las relaciones, valores y jerarquías. Se esconde en el lenguaje y se vuelve invisible, aunque presente, en muchos espacios que parecen no estar "marcados".
El ámbito de la Ciencia no se escapa de esta cuestión que aflora en diversos momentos de las investigaciones. La incorporación de la mujer a la investigación hace que estas brechas o marcas se vayan reduciendo, pero siguen quedando muchas piezas sueltas.
Hace algún tiempo hablamos aquí del manifiesto por la presencia equitativa de las mujeres en los escenarios de las Ciencias Sociales. No se trataba, se decía, de simple número, sino de la perspectiva diferente que se puede aportar a la visión social desde las mujeres.
Ahora nos llega un artículo firmado por JoAnna Klein en The New York Times, encuadrado en las Ciencias de la Salud, en donde se nos deja al descubierto otro elemento condicionante. El título del artículo es "Fighting the Gender Stereotypes That Warp Biomedical Research" e incluye diversos ejemplos que se nos hace fácilmente comprensibles en la cuestión de la experimentación e incluso de las dosificaciones de los fármacos.
Escribe Klein en el comienzo de su artículo:

Say you are prescribed medication for depression, anxiety or even just to sleep. Would you want to take it if you knew that the drug had only been tested on men and male animals?
Rebecca Shansky, a neuroscientist at Northeastern University in Boston, thinks you might not. When she tells nonscientific audiences that researchers “for the most part don’t study female animals, people are blown away,” she said.
She added: “It seems like such an obvious thing to a normal person. But when you come up in the academic and science world, it’s like, ‘Oh no, females are so complicated, so we just don’t study them.’”
In 2016, the National Institutes of Health and its Canadian counterpart mandated that all preclinical research they fund must include female subjects. Now, Dr. Shansky and other scientists wonder if that requirement will do enough to improve how research is conducted.*



¿Sorprendente? No tanto. Hace unos días debatíamos en nuestro seminario sobre la tendencia investigadora a apartar en muchas ocasiones lo "complicado" y quedarse con lo más "sencillo" de explicar o analizar. La mayor complejidad hormonal en las reacciones de las hembras en los experimentos con animales en el laboratorio hace que se prefieran "machos", extrapolando los resultados al conjunto, es decir, a machos y hembras. En realidad, lo que se hace es ignorar los efectos en los elementos más complejos, es decir, las mujeres, cuyas variaciones podrían ser de mayor oscilación.
Explica JoAnna Klein:

If scientists don’t stop looking through a male lens, outdated gender stereotypes will continue to foster dangerous assumptions about the brain and behavior, resulting in clinical studies and eventual treatments that don’t work equally for all people on the gender spectrum.
[...]
The reasons women and female animals are often omitted from research are the same: ovarian hormones. In the Victorian era, the idea that women were inferior to men was replaced by the notion that women were hysterical, disorganized, emotional — the hormone-driven counterpoints to rational, stable men.
From the team at NYT Parenting: Get the latest news and guidance for parents. We'll celebrate the little parenting moments that mean a lot — and share stories that matter to families.
By studying males only, mostly male scientists believed they could more easily identify the most basic ways the brain worked without the “messiness” of fluctuating female hormones. This stereotype is so pervasive that some biomedical researchers still don’t question why they aren’t looking at female rats or mice.

A diferencia de otros campos en los que se construye un sujeto masculino que se "neutral", en las Ciencias de la Salud esta pretensión es peligrosa y palpablemente irreal. Lo que emerge de las pruebas no es un "ser humano", que abarque las características femeninas y masculinas, sino un "sujeto artificial" cuyas características son claramente masculinas, pero que se asocia también a los sujetos femeninos.


La incorporación progresiva de mujeres al campo de la Biología en sus diversas variantes investigadoras, ha servido para ayudar a hacer visibles estas formas de "olvido". En el mundo de la salud, está claro que afecta a los fármacos —como se señala en el artículo— y a las dosis, en las que son importantes las diferencias de peso.
El problema no es nuevo y la percepción del problema tampoco. En 2007, se publico en la Revista Española de la Salud Pública un estudio a cargo de Noa Laguna Goya (Agencia española del Medicamento) y Fernando de Andrés Rodríguez-Trelles (UCM), con el título "Participación de las mujeres en los ensayos clínicos según los informes de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. 2007". El trabajo tiene que ver con lo recogido en The New York Times por JoAnna Klein: las mujeres participan mucho menos en los ensayos clínicos, lo que implica que los datos obtenidos y la información que de ellos se desprendan responden básicamente a un modelo masculino.
En su introducción se planteaba el caso:

A pesar de que en las últimas dos décadas se ha empezado a introducir información sobre la participación de hombres y mujeres en los ensayos clínicos (EC) que afectan a la población general, esta consideración no parece estar aún suficientemente extendida en el ámbito de la comunidad científica y en muchos casos no es representativa del colectivo mujer1. En este tema se encuentran enfrentadas distintas opiniones, no existiendo una valoración unánime ni en cuanto en la necesidad de evitarlo ni en sus consecuencias.** 

Esto nos lleva a más de tres décadas sin que se haya hecho mucho por exigir que los estudios se amplíen para tener muestras más representativas de lo que es la población, respetando la división entre hombres y mujeres.
Pese a la denuncia constante, el hecho parece ignorarse. Se junta aquí la cuestión del género con la de los costes, ya que la simplicidad masculina resulta más barata que la complejidad hormonal femenina, que requiere de pruebas más ajustadas a la diversidad.
Este es el resumen realizado por los autores que deja al descubierto la falta de interés por desvelar cuáles han sido las proporciones masculino/femenino en los experimentos clínicos realizados en los experimentos:

RESUMEN
Fundamento: la información sobre la participación de hombres y mujeres en los ensayos clínicos que afectan a la población general no parece estar aún suficientemente extendida en el ámbito de la comunidad científica. El objetivo del estudio ha sido la valoración aproximativa de la situación en España acerca del tratamiento de los datos de los ensayos clínicos en el momento de publicación de la Ley de Igualdad.
Métodos: Se revisaron los apartados de diseño, población de estudio, datos demográficos y características básales de los sujetos participantes, resultados y conclusiones del ensayo en los resúmenes de los informes finales de los ensayos clínicos recibidos durante el primer cuatrimestre de 2007 en la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).
Resultados: De los 25 documentos analizados 5 desagregan datos por edad y sexo, 13 no aportan ningún dato desagregado por sexo ni ninguna conclusión, 3 tampoco expresan los resultados desagregados por sexo pero sí describen por esta variable los acontecimientos adversos graves, y en 4 no se encuentran ni resultados ni conclusiones.
Conclusiones: Sólo el 20% de los resúmenes revisados proporciona datos desagregados por sexo. Esto podría deberse a que no se haya hecho o que no se le haya dado la suficiente importancia como para incluirlo en el resumen, lo que tampoco es satisfactorio. Un estudio más amplio es difícil dada la calidad actual de los resúmenes de los informes finales de ensayos, que es el único documento obligatorio remitir a la AEMPS una vez concluido el ensayo.
Palabras clave: Ensayo clínico. Mujeres. Sesgo de Género.**

La necesidad de contar con esa información sobre las diferencias (o la igualdad) es clara. La naturaleza de ambos artículos es muy distinta —el periodístico y el académico—, pero ambos inciden en el mismo problema. De hecho, Klein recoge la opinión de los científicos sobre esta falta de claridad en los datos o la exclusión de las mujeres de los ensayos clínicos, lo que puede tener una incidencia en la salud.
Es un caso más de ocultación o de enterramiento de lo femenino. Los motivos, además, muestran que es algo más que la cuestión del género en sí. Costes mayores y complejidad actúan en este caso como motivos añadidos. Creo que es algo más que los estereotipos, que es plenamente consciente. Por eso es importante resaltar el factor económico en las investigaciones.


* JoAnna Klein "Fighting the Gender Stereotypes That Warp Biomedical Research" The New York Times 30/05/2019 https://www.nytimes.com/2019/05/30/health/gender-stereotypes-research.html
** LAGUNA GOYA, Noa  y  ANDRES RODRIGUEZ-TRELLES, Fernando de. Participación de las mujeres en los ensayos clínicos según los informes de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios: 2007. Rev. Esp. Salud Publica [online]. 2008, vol.82, n.3 [citado  2019-06-02], pp.343-350. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1135-57272008000300010


sábado, 1 de junio de 2019

Trump, Harriet Tubman y el billete de 20 dólares

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cuando se produjo la llegada de Donald Trump a la casa Blanca, los analistas norteamericanos tuvieron que afinar mucho las explicaciones para tratar de comprender cómo se podía pasar de Barack Obama al nuevo presidente, casi un negativo en todos los aspectos del saliente. En ocasiones, hablamos aquí de un anti programa de Trump, un plan de desmantelamiento de todo lo anteriormente hecho, una guía negativa. Trump se podría haber levantado cada día preguntándose qué habría hecho Obama y hacer lo contrario. Una gran parte de sus acciones se pueden explicar, por ridículo que parezca, de esta forma simple. Pero no se puede esperar mucho más de una persona sin sentido de la política, como es Trump.
Así se puede explicar mucho de Trump, pero no a sus votantes. ¿Qué llevó a votarle para la presidencia? La explicación racial ha ido ganando adeptos con el tiempo. Trump encarnaría las fuerzas anti Obama que se han sentido "humilladas y ofendidas" por la presencia de un presidente afroamericano durante dos legislaturas. Esto habría sido un factor aglutinante de las fuerzas de la "Norteamérica blanca", del supremacismo manifiesto o latente que no ha abandonado los Estados Unidos, que sigue enquistado en amplias zonas y mentalidades que se resisten a la pérdida de poder.


Más allá de otras consideraciones, la última frontera, escribimos un día, es la de la raza, aquella por la que no pasan y ante la que no ceden. El respaldo a Trump tiene ese fundamento interior. La "America First!" es blanca.
El columnista de The Washington Post, Dana Milbank ha publicado con el titular "New documents on the census confirm: Trump’s raison d’etre is white power" un artículo aclarativo sobre esta cuestión:


The Trump administration’s top lawyer, Solicitor General Noel Francisco, told the Supreme Court in April that voting-rights enforcement was “the principal benefit” of the proposed change. That was false. The “principal benefit,” we now see, is to increase white power. In my column about the Supreme Court argument in April, I wrote that “it is difficult not to be cynical” about the administration’s true motive. Now, the racist policy is spelled out in black and white.
This is shocking but not surprising. We tend not to realize how much of the president’s appeal is about race. Studies show the primary indicator of support for Trump isn’t economic insecurity but racial resentment. This doesn’t mean Trump supporters are torch-carrying racists; it means they fear losing their place. Racial tension has fueled our tribal partisanship, as party becomes a proxy for race and racial views.
This is largely why the daily mayhem of the Trump presidency has no discernible effect on support for Trump: not the petty (the White House ordering John McCain’s name covered on a Navy ship); not the ludicrous (the Energy Department rebranding liquid natural gas “molecules of freedom”); not the insidious (Trump continuing to allege a “Russian hoax” and his own innocence after special counsel Robert Mueller demonstrated otherwise); not the ugly (Trump resisting disaster aid for Puerto Rico for months, and GOP lawmakers this week blocking the legislation); and not the inhuman (migrant children held illegally, and dying, at the border). All of this pales against the existential threat to traditional white America from what it perceives as nonwhite interlopers.
Some version of this has always been with us. “The very idea of being American has from the start been defined negatively by who could be classified as not-American,” writes my friend Eric Liu in his important new book, “Become America,” a collection of “civic sermons.” In the 18th and 19th centuries, the right to vote “was about earning a badge that a black person (and, for a long stretch, a Chinese person) could never earn: the badge of citizen, first-class.” Now we see a new variant, with Latinos and Muslims.*



Ser "norteamericano" es ser "blanco" en esta mentalidad; los que no lo son, no son norteamericanos. Son percibidos como una agresión, como si ocuparan un lugar que no les corresponde.
No se suele entender bien que una parte importante del conflicto de la Guerra Civil norteamericana no estaba centrada en la igualdad, sino en lo que los más religiosos consideraban como una degradación propia, tener esclavos. No se trataba de darles derechos, sino de devolverlos a África. Con los que regresaron se creó Liberia, un país fundado en 1822 con los esclavos librados, cuyo idioma oficial es el inglés. Ellos se llamaban a sí mismos "americanos" y no se mezclaron con los africanos nativos. Repitieron la experiencia colonizadora de la que huían.
Mientras los frentes abiertos por Trump se multiplican (la guerra iniciada contra México con los aranceles comenzó ayer mismo), también se multiplican los frentes internos contra él. La palabra "impeachment" está presente en boca de todos en todas las cadenas. La Fox sigue tratando de ridiculizar a los que se enfrentan al presidente, pero les van a faltar horas de programación. La esperanza de que Trump llegue hasta el final les mantiene ingeniosos.
La cuestión racial marca toda la historia de los Estados Unidos de una forma u otra, creando sus momentos trágicos, sus héroes y villanos circunstanciales. Trump ha canalizado la cuestión racial y eso no va a variar. Recordemos que consiguió casi tres millones de votos menos que su rival, Hillary Clinton, pero que fue el controvertido sistema del colegio electoral lo que le llevó a la Casa Blanca.


Las acusaciones de racismo se intensifican. De nuevo en The Washington Post, otro columnista, Colbert I. King contesta a los ataques furibundos y despectivos que Trump lanza contra Joe Biden, que podría disputarle la presidencia en las próximas elecciones. King titula "A lot has changed since the 1994 crime bill. But not Trump’s racism" y explica parte del historial de Trump:

Critics were quick to point to the 1989 case of the Central Park Five, five black and Hispanic teenagers charged in connection with the rape of a jogger in Central Park. In the heat of the moment, Trump purchased full-page ads in New York City newspapers that read “BRING BACK THE DEATH PENALTY. BRING BACK OUR POLICE!” The youths were later exonerated. But to this day, Trump hasn’t apologized.
Critics also cite Trump’s relentless spreading of the birther conspiracy theory about former president Barack Obama; Trump’s attacks against black congresswomen and journalists; his disparagement of NFL players who knelt during the national anthem in protest of police treatment of blacks; and the federal lawsuit against him and his father accusing them of housing discrimination against blacks — an allegation Trump denied, and settled without admitting guilt.
Then there’s his administration’s outrageous and bigoted decision to keep Harriet Tubman off the $20 bill.**


La lista podría ampliarse, claro, con lo realizado por sus propios equipos, las personas que ha ido colocando en puestos clave y que toman decisiones siguiendo su intención.
Es interesante el caso del billete de 20 dólares que muestra la sinuosa forma de trabajar de Trump y los suyos. Harriet Tubman es uno de los personajes heroicos en los frentes tanto del anti racismo como de los derechos de las mujeres, ya que lucho tanto por la liberación de la esclavitud como por el derecho al voto de las mujeres. Es uno de los personajes más admirados de la historia norteamericana por su valor, decisión y claridad.
Antes de la llegada de Trump a la casa Blanca, la administración Obama ya había decidido incluirla en el billete de 20 dólares, "ocupado" hasta el momento por el presidente Andrew Jackson, que ¡vaya casualidad! es el que Trump usa como espejo de su personalidad populista y anti élites políticas. Trump empezó a criticar el cambio diciendo que la gente ya estaba acostumbrada a Jackson y —muy suyo— hablando de billetes de menor valor para alojar a Tubman.
El Secretario del Tesoro ha decidido posponer el cambio hasta la hipotética salida de Trump de la Casa Blanca, es decir, 2026 si fuera reelegido. The New York Times lo contaba así hace una semana:

WASHINGTON — Harriet Tubman — former slave, abolitionist, “conductor” on the Underground Railroad — will not become the face of the $20 bill until after President Trump leaves office, Treasury Secretary Steven Mnuchin said Wednesday.
Plans to unveil the Tubman bill in 2020, an Obama administration initiative, would be postponed until at least 2026, Mr. Mnuchin said, and the bill itself would not likely be in circulation until 2028.
Until then, bills with former President Andrew Jackson’s face will continue to pour out of A.T.M.s and fill Americans’ wallets.
Mr. Mnuchin, concerned that the president might create an uproar by canceling the new bill altogether, was eager to delay its redesign until Mr. Trump was out of office, some senior Treasury Department officials have said. As a presidential candidate in 2016, Mr. Trump criticized the Obama administration’s plans for the bill.***



Las iras de Trump son temidas y este tipo de detalles son los que le dan esa sensación de poder. También son estos detalles los que revelan su personalidad, sus principios y su finalidad.
Cada vez es más clara la base racista. Los ejemplos anteriores o muchos otros, como el conflicto creado con Reino Unido al manifestar su apoyo a grupos racistas británicos, lo que causó una protesta oficial.
El problema que ven algunos es que si el apoyo a Trump no se basa en la política, por decirlo así, es decir, la economía, las decisiones exteriores, etc., sino en este tipo de gestos racistas en clave interna, la reducción del apoyo popular no se reducirá o solo lo hará hasta cierto punto, lo que servirá para tomar el pulso a la realidad social norteamericana. 

The Guardian

Si la tesis de Dana Milban es cierta, lo que está en discusión es el miedo a perder el "poder blanco" ante una sociedad más diversa. Eso introduciría un factor de distorsión radicalizando el voto de forma sumergida y alentando el miedo, algo que Trump hace constantemente. La traducción de cualquier situación a "amenaza nacional" así lo prueba. Trump, como otros populistas, se alimenta de los miedos profundos y de las frustraciones.
Trump seguiría con estos gestos racistas y xenófobos como forma de alimentar a sus seguidores. La clave pasaría entonces a la misma causa que le llevó a la Casa Blanca, el apoyo del colegio electoral republicano.
Es un hecho que están apareciendo muchas voces republicanas disidentes respecto a Trump y sus acciones. Es ahí donde podría estar la clave de las elecciones próximas. Eso convertirá a cada uno de los enclaves en decisivo para asegurarse de que si no se gana con claridad en las urnas, tampoco se haga en el colegio electoral en el caso que se reproduzca la situación anterior. Esto explicaría la denuncia de los manejos republicanos para redistribuir los distritos tratando de minimizar el voto afroamericano mediante trucos de diseño. No es la primera vez que se hace. De hecho, es el centro del primer artículo citado de The Washington Post.
Si el racismo se considera una "virtud" patriótica y no un "vicio" antidemocrático, Trump seguirá con su plan de gestos racistas. Es difícil que los que son racistas cambien. La diferencia es si lo manifiestan o lo mantienen en silencio, aunque lo practiquen. Es lo que salió a la luz el día siguiente de la elección de Trump.
Detalles como la cuestión del billete de 20 dólares con Harriet Tubman reflejan la profunda división social que Trump fomenta y amplifica. Es su futuro. 


* Dana Milbank "New documents on the census confirm: Trump’s raison d’etre is white power" The Washington Post 31/05/2019 https://www.washingtonpost.com/opinions/trumps-census-scheme-exposed-a-lie-to-increase-white-power/2019/05/31/b6f40ef6-83b3-11e9-95a9-e2c830afe24f_story.html
** Colbert I. King "A lot has changed since the 1994 crime bill. But not Trump’s racism." The Washington Post 31/05/2019 https://www.washingtonpost.com/opinions/a-lot-has-changed-since-the-1994-crime-bill-but-not-trumps-racism/2019/05/31/20395ff4-82f8-11e9-bce7-40b4105f7ca0_story.html