domingo, 19 de marzo de 2017

La rueda de prensa o sacando los colores

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Aburrida, desesperada, la prensa norteamericana solo ha podido hacer una cosa ante la visita de Angela Merkel: alegrarse de que la alemana pueda haberle dicho a Trump en su cara lo que ellos no se atreven o pueden decir. En ese sentido, la corresponsal de Politico en la Casa Blanca, Tara Palmeri, lo ha dicho claramente en un tuit: "The German press shamed us". El tuit ha tenido muchas contestaciones, desde que es el presidente el que ha traído la vergüenza a que los medios europeos todavía son libres, algo que va siendo más difícil en los Estados Unidos con las presiones del presidente.
Con la prensa norteamericana está empezando a pasar lo que ocurre en algunos otros lugares ya. La presidencia se ha convertido en una entidad beligerante que trata de imponer una visión unilateral y de desacreditar a los medios que no les son afines o critican sus políticas. La declaración de Trump calificando a la prensa como "el enemigo del pueblo norteamericano" es una forma insólita de proceder en un país que siempre ha considerado que la prensa es un baluarte de las libertades. Pero también Trump es insólito en el escenario presidencial norteamericano.
Con el titular "US reporters praise German journalists for questioning Trump"*, la Deutsche Welle recoge los tuits que han seguido a las intervenciones de los alemanes en la rueda de prensa con Merkel y Trump. Los alemanes, según se desprende del tuit de Tara Palmeri antes citado, han ido directos a las preguntas que sus lectores no acaban de entender: "Why do keep saying things you know are not true?". Un buena pregunta, pero es como encontrarse con Dios y preguntarle por qué permite el mal.


Le han preguntado si pedirá disculpas por alguno de sus tuits, algo cuya respuesta debería ser conocida. Los tuits de Trump no son frutos de "errores"; son acciones perfectamente medidas para crear el clima que le interesa y frenar los ataques en otras direcciones. Cuando todavía están comprobando algo, ya hay un nuevo tuit que les arrastra en otras direcciones. ¿Qué pasó con el "fraude masivo de votantes" en las elecciones? Todos están pendientes de resolución, pero la teoría de Trump de que algo es verdadero si no se demuestra que es falso exige un esfuerzo titánico cuyo final es siempre es el mismo "no hay evidencias", que él traduce como que "no han sido encontradas", quizá porque no se ha buscado bien o no interesa encontrarlas.


Como veíamos ayer, cuando todos —CIA, FBI, los republicanos y los demócratas— están de acuerdo en que nadie ha pinchado su teléfono, Trump abre un nuevo frente: han sido los servicios secretos británicos. ¡Pregunten a la Fox!, que es donde lo escuchó. Así es casi imposible. Trump ha conseguido que todo el mundo juegue al ratón y al gato con él. Solo que no sabemos quién es el gato y quién el ratón, solo que él lo decide en cada momento. Cuando hay conspiración, él es el ratón perseguido. Cuando ataca a los medios, el gato se transforma en león.


La rueda de prensa con Angela Merkel ha dado un poco de aire a los periodistas norteamericanos, sometidos a una enorme presión. Lo ha sido precisamente porque la prensa norteamericana se ha dado cuenta de hasta qué punto el trato con Trump y los suyos les está distorsionando el sentido de la realidad. Deberían olvidarse de que se trata del presidente de los Estados Unidos porque no se está comportando como tal. Trump sigue en la Torre Trump y el mundo se ha convertido en su empresa, tal como él lo ve.
The Daily Beast titula "Trump Meets the German Press, and They Laugh At Him":

Trump appeared impatient and restless as he stood at the podium, and took offense at the questions posed by German reporters. The first, initially directed at Merkel, was about her reaction to Trump’s “dangerous isolationist policies.” Then the reporter turned to Trump to ask, “Why are you scared of diversity in the media that you talk about fake news?”
“Nice friendly reporter,” Trump quipped to laughter from the friend and family section to his left, where Vice President Pence sat with Reince Priebus sat with Steve Bannon, Jared Kushner and Ivanka Trump. “I’m not an isolationist,” Donald Trump continued, “I’m a free trader, but I am also a fair trader.” For good measure, he added: “I don’t know what newspaper you’re reading, but it would be another example of fake news.” More appreciative laughter from the cheering section.**


A diferencia de lo que ocurre en las ruedas de prensa en las que Trump amedrenta a los periodistas norteamericanos, los periodistas extranjeros que han cubierto la rueda de prensa conjunta tienen otra perspectiva y otras defensas. Se han comportado de otra forma, mucho más directa.
La teoría de que todos están mal informados, que se abastecen de "fake news", tiene sus límites y su eficacia fuera de su propio ámbito es muy relativa. Las críticas a Trump fuera de los Estados Unidos son muy duras; no merece ningún respeto el personaje, al que se le considera un peligro mundial y para los propios Estados Unidos. La diferencia, claro está, es que ellos lo eligieron y los demás no, por lo que su forma de actuar hacia el exterior es meramente la fuerza, lo que le ha granjeado las antipatías y el rechazo público y privado de la mayoría de los gobiernos europeos, excepto, claro está, los alineados con las doctrinas de Putin, como ocurre con los húngaros o con los partidarios de la ruptura de la Unión Europea.



No se trata de que no se esté de acuerdo con él, sino del respeto algo más profundo que se le puede reconocer al adversario. Nadie respeta a Trump. Señalan en The Daily Beast:

The second question allotted to the German media was directed at Trump, and the various debunked claims that he and his administration had made about alleged wiretapping of his campaign by the Obama White House: “After these clear rejections, are their other suspects? … And are there tweets you regret?”
“Very seldom,” Trump shot back, adding he wouldn’t be here if it weren’t for his tweets. “I can get around the media when the media doesn’t tell the truth, and I like that.”
Pressed on the origin of his claims, Trump directed the reporter to “a statement made by a very talented lawyer on Fox,” referring to former judge and current Fox News legal analyst Andrew Napolitano’s claim today that “President Obama went outside the chain of command" and had British intelligence monitor and track Trump. “You shouldn’t be talking to me, you should be talking to him.”**

El descaro es infinito. De no ser porque tenemos pruebas evidentes de que Trump es presidente de los Estados Unidos, creeríamos estar ante la fantasía de un millonario que se ha construido una réplica de la Casa Blanca para experimentar qué se siente con el mando absoluto o que fuera un episodio de El Show de Truman, la célebre película de Peter Weir.


El tuit como contra información, ¡desde la Casa Blanca! Es insólito, pero le ha funcionado, como él mismo señala. El análisis crítico de Trump no puede separarse de la cuestión mediática, como hemos señalado en muchas ocasiones. En eso hay que darle la razón: ha sabido manejar los medios para conseguir sus objetivos. El problema es que ya no estamos en una campaña en la que el mentiroso podría quedar fuera, sino dentro de una presidencia en la que la mentira, lo "alternativo" se considera como real; se considera verdadero lo que no puede ser probado que es falso por inexistente.
Donde él se ve como un defensor de la verdad y el mundo como enemigo, la inmensa población del planeta se ve representada en su curiosidad por esa reportera que le ha preguntado directamente por qué sigue diciendo cosas que sabe que no son verdad.
Los periódicos recogen cada día cómo es actitud de su presidente se traduce en la calle. The Washington Post cuenta la historia de la mujer hispana a la que se negaron a servir en un restaurante hasta que no enseñara sus papeles. Ayer veíamos una hispana recriminando a otra en un transporte el trato que se le daba a una mujer que llevaba velo. Esto tiene un nombre: fascismo. Ya no es una cuestión horizontal, sino vertical: es desde el poder desde donde se alientan estas conductas, que se consideran patrióticas.

Las palabras de Trump sobre muros, robos, violaciones, amenazas... —que se han demostrado son falsas en sus números— son llevadas a la práctica como desafío callejero o crímenes, como el ingeniero hindú muerto porque alguien pensó que era de Oriente Medio, como si eso fuera una excusa.
Trump no está consiguiendo "respeto" para Estados Unidos, sino lo contrario. La prensa alemana es la que sacó la portada de un Trump yihadista con la cabeza cortada de la estatua de la Libertad en la mano. Después de la portada de Der Spiegel, todo lo demás parece suave.


* "US reporters praise German journalists for questioning Trump" Deutsche Welle 18/03/2017 http://www.dw.com/en/us-reporters-praise-german-journalists-for-questioning-trump/a-38004960
** "Trump Meets the German Press, and They Laugh At Him" The Daily Beast 17/03/2017 http://www.thedailybeast.com/articles/2017/03/17/trump-meets-the-german-press-and-they-laugh-at-him.html



sábado, 18 de marzo de 2017

El gran lío o esto es solo el comienzo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Como nos temíamos ayer, los británicos han quedado lívidos, estupefactos, antes las declaraciones del Secretario de Prensa de la Casa Blanca sobre el espionaje de sus servicios secretos al todavía aspirante a la presidencia y hoy presidente. La historia de los pinchazos telefónicos a Trump se va a convertir en el guión más absurdo de la historia más absurda. Durante a la campaña, Donald Trump se la pasó pidiendo que jaquearan los correos de los demócratas, de Hillary Clinton y diciendo que "amaba Wikileaks". Pero la paranoia ha cambiado de signo con la llegada al poder.
Pero como toda historia, tiene su moraleja, su pequeña lectura moral sobre lo que es sembrar tantos vientos y luego extrañarse de las tempestades. Para Trump la Casa Blanca es una especie de púlpito desde el que se mantiene en contacto con lo que él cree es su baza más fuerte: el pueblo. Receloso de los partidos, de los políticos, etc. un mundo que desconoce, Trump se ha atrincherado en la Casa Blanca como antes lo había hecho en la Torre Trump. Desde allí interpreta el mundo y toma decisiones con una información muy limitada y sesgada, algo que parece no le preocupa. Hasta que estallan los escándalos.
La inclusión de los servicios secretos de Reino Unido no ha hecho ninguna gracia allí; por contra, sí lo ha hecho en Estados Unidos teniendo una víctima previsible, la Fox. The Washington Post titulaba "Dear Fox News et al.: How does it feel to be taken very, very seriously?"*. El titular es verdaderamente sarcástico pues deja a la Fox a los pies de los caballos. El diario señala:

There was a time when a guy like Judge Andrew Napolitano could make some marginal remarks on Fox News, and only a large plume of non-White House officials would take him seriously. Perhaps a website or two would pick up on them. Then everyone would move on to other matters.
Then came yesterday. White House press secretary Sean Spicer launched an extended rant about how many news stories had nibbled around the marbled edges of President Trump’s flabby and baseless assertion that former President Barack Obama had wiretapped Trump Tower. “On Fox News on March 14th,” said Spicer, “Judge Andrew Napolitano made the following statement: ‘Three intelligence sources have informed Fox News that President Obama went outside the chain of command. He didn’t use the NSA, he didn’t use the CIA, he didn’t use the FBI, and he didn’t use the Department of Justice. He used GCHQ. What is that? It’s the initials for the British Intelligence Spying Agency. So simply, by having two people saying to them, ‘the President needs transcripts of conversations involved in candidate Trump’s conversations involving President-elect Trump,’ he was able to get it and there’s no American fingerprints on this.”*


A los británicos no les hace ninguna gracia verse por segunda vez liados en los tejemanejes de Trump. El primero fue el del dossier del ex agente secreto que contenía información sobre las relaciones de Trump con Rusia, incluido el uso de la cama en la que había descansado anteriormente el matrimonio Obama. Aquel dossier y el desvelamiento del autor levantaron ronchas.
Pero esto es otra cosa. Ya no se trata de ex agentes metidos a detectives privados, sino de señalar la implicación de los servicios secretos británicos en el espionaje del candidato a la Casa Blanca. Es algo muy serio.
La fuente de todo esto, aireado por Trump, no es otra que un comentario salido de una tertulia de la Fox News. Eso es lo que ha dicho el presidente y sus portavoces cuando se les ha pedido que den explicaciones o se retracten. Los británicos, por su parte, han sido tajantes: “We’ve made clear to the administration that these claims are ridiculous and should be ignored”*.
Pero el sentido del ridículo está en franca regresión en los Estados Unidos. No es el único caso que Trump ha abierto en su obsesión con Obama. Por su parte, en la CNN, Nia-Malika Henderson, "Senior Political Reporter" analiza la fijación que Donald Trump parece tener con Barack Obama, algo que comienza a parecer realmente enfermizo:

Now, it seems, Trump may have landed on a conspiracy theory that has equal staying power.
In fact, the contours of his recent Obama fixation have much in common with birtherism. With his wiretapping claims, Trump once again positions himself as the great unmasker of Obama, a fraudulent figure who isn't who he says he is -- or so the theory goes.
For Trump's base, Obama is the ready-made villain, now recast as the embodiment of the "deep state."
But with Congress, the press, (even Fox News hosts), and intelligence agencies all casting doubts on his claims, Trump is a man on an island, a familiar and comfortable place. As with birtherism, it's Trump against almost everybody, a vantage point that allows him to constantly be the embattled, populist outsider, even as he sits in the White House.
Key to his birtherism claims were constant promises of the big reveal. Investigators had been dispatched to Hawaii, Trump claimed. Once that approach grew thin, Trump's relationship to birtherism devolved into a constant cliffhanger, which is precisely where things stand now with the wiretapping claims.
Does Trump believe Obama wiretapped or spied on him more broadly at Trump Tower or anywhere?
For now, Trump seems happy to tell the country what he said for five years about Obama's origins: stay tuned. Let the countdown clock 'til the big reveal begin.**


Empieza a dejar de ser insólito en la prensa —norteamericana e internacional— el tener que descender uno o varios escalones en la motivación al analizar las acciones de Donald Trump. Es evidente que no es lo que se espera de un presidente, por muy variados que hayan sido. Trump tropieza constantemente con sus propios cordones.
Dijimos hace mucho tiempo que los peores enemigos de Trump eran Trump y sus negocios. El primero está demostrando ser más difícil de combatir que el segundo. La personalidad de Trump tiene un componente sádico que le lleva a destruir al adversario. Lo ha practicado con personas en las que se ha cebado. Su concepto de adversario es también peculiar. Es lo que creo que trata de señalar Nia-Malika Henderson, la comentarista política de la CNN, cuando plantea la fijación que Trump tiene con Obama. Trump no perdona nada; es imposible en su personalidad. Ni perdona ni se disculpa. Son dos hechos casi milagrosos si se producen. Trata de enmascararlos, de reinterpretarlos, etc. cuando debe hacerlo. En la campaña lo hizo alguna vez, pero volviendo a la carga para que no pareciera debilidad. Pero ahora Trump es presidente, un "presidente-sol". No se siente solidario con ninguno anterior vivo. Solo ha dicho identificarse con Andrew Jackson, otro populista (si es que Trump lo es realmente o solo quiere parecerlo).
Los presidentes de los Estados Unidos saben que conforman un selecto club en el que se han de llevar lo suficientemente bien. Lo pasado en la Casa Blanca parece unirles por encima de los colores. Pero la obsesión de Trump ya le ha llevado a ofender a todos los presidentes anteriores. No Trump invierte el dicho: antes de mí, el diluvio. Como Trump se considera el redentor de los Estados Unidos y el mundo, todo debía ser un desastre antes de que él llegara. Cuanto más frustrado se vea en sus propósitos, significa que el estado del mundo es peor y, además, ofrece resistencia al cambio.


Los múltiples errores de Trump son achacados a los anteriores, a los extraños al sistema, a cualquiera menos a él. Hasta le ha tocado pagarlo a la Fox. Cuando Trump se ve acorralado en una mentira, rápidamente encuentra un chivo expiatorio sobre el que descargar su error. En este caso le ha tocado a la Fox, que debería aprender algo. La Fox está haciendo la más increíble campaña a Donald Trump. Son 24 horas al día defendiendo a un presidente impresentable. La ironía de The Washington Post era el reconocimiento de ello. ¡Cuidado, chicos, que ahora se toman en serio lo que decía!, señalaba.
El "birtherism" supone volver a poner encima de la mesa el aburrido tema de que Barack Obama no es norteamericano. Supone, en cierta forma, la constatación de un fracaso personal del propio Trump que intenta deshacerse de un presidente por la vía falsa. En su mente, cree que declarando a Obama "no americano", él lo será más. Volver a la cuestión del nacimiento de Obama es volver a que es "un musulmán infiltrado para destruir los Estados Unidos". Es volver a todo ese estiércol. Obama pasará a ser el centro de toda la conspiración, quien maneja los hilos desde fuera en una administración minada. El hecho de que el juez que ha vuelto a tumbar el edicto sobre inmigración fuera de Hawaii, lugar donde el ex presidente Obama había estado de vacaciones (y donde nació) ha servido para ampliar la conspiración. Y entonces llega la Fox. El titular de USToday señala "Sean Hannity suggests Hawaii travel ban judge did drugs with Obama". Con esto le bastará a Trump para su próximo Tuit incendiario. No necesita mucho más. La tontería se retroalimenta.


Trump se ha creado un personaje y se lo está creyendo. Empieza a ver a Obama detrás de sus propios errores; empieza a ser todo fruto de una obsesión enfermiza, algo que no puede controlar. Y en la que arrastra a todos.
The Washington Post destaca este intento de Trump de comprometer a todos en sus obsesiones, pasando por encima de los deberes y dignidades del cargo:

President Trump’s unproven allegation that his predecessor wiretapped Trump Tower in New York ahead of the election blazed a new path of political disruption Friday as he dragged two foreign allies into his increasingly thin argument that he is right.
Standing next to German Chancellor Angela Merkel at a White House news conference Friday afternoon, Trump declined to express regret for the accusation he tweeted nearly two weeks ago, despite some of the highest-ranking members of his own party saying they have seen no evidence that any such wiretapping occurred. Trump also passed on the opportunity to reject an unfounded report from a Fox News commentator asserting that British intelligence agents were involved in the alleged spying — even though White House officials had just assured livid British leaders that they would no longer promote the claim.
“As far as wiretapping, I guess by this past administration, at least we have something in common, perhaps,” Trump said to Merkel, referring to reports that the National Security Agency had tapped the chancellor’s phone in 2010 under President Barack Obama.
Merkel did not respond to Trump’s attempt at a joke.***


La falta de saber estar en la Casa Blanca es notoria. Trump es un elefante malintencionado en una cacharrería. La ocasión de hacer un chiste (o de intentarlo) comprometiendo a Angela Merkel es una de las acciones más zafias en la historia de los encuentro entre mandatarios. Y además repercute en contra de su propio país. Trump no se da cuenta que él es responsable del país y que es el mismo país con él que sin él, que los Estados Unidos no son una empresa que se cierra temporalmente por traspaso de negocio.
Con este historial acumulado en la creación de conflictos, del día de San Patricio a la visita de Merkel —a la que se negó inicialmente a dar la mano a petición de los fotógrafos, según señala la prensa hoy— la visita a Washington va a empezar a ser incómoda para muchos.
Pero la incomodidad mayor empieza en los que tienen que trabajar con él, expuestos a todo tipo de acciones descontroladas por parte de la persona a la que se suponen deben apoyar. Esto empieza a ser especialmente difícil para los que tengan algún sentido de la responsabilidad o del estado.


Un presidente de los Estados Unidos que acusa al anterior de haberle pinchado el teléfono por un comentario escuchado a un interviniente en un debate y lo lanza desde su Twitter para, después, movilizar al FBI, la CIA y a todas las agencias para confirmarlo, que tras comprobar que no hay nada de cierto sigue insistiendo y lo convierte en un chiste en la visita de una mandataria extranjera es algo que no tiene precedentes, como Trump mismo.
En apenas dos meses, Donald Trump ha creado todo tipo de problemas y ha dividido al país en dos obligándolo a discutir todos los días sobre algo. Una pesadilla interminable.
¿Tomará nota la Fox? Es poco probable, pero cada vez es más difícil sostener a Trump y dejarse arrastrar por sus paranoias. La reacción de la cadena ha sido:

Shortly afterward, Fox backed off the claim made by its commentator, Andrew Napolitano. “Fox News cannot confirm Judge Napolitano’s commentary,” the anchor Shepard Smith said on air. “Fox News knows of no evidence of any kind that the now president of the United States was surveilled at any time, any way. Full stop.”*

Deberían aprender las lecciones: la primera —política— es que el presidente te usa y el presidente te tira. La segunda —periodística— es ten cuidado al echar fango en las aguas oscuras porque algún día puedes tener que beberlas. Como toda lección aprendida duramente, la Fox debe recordarla para evitar males mayores, como convertirse en el perro de Trump, cosa que ya ha hecho llamando "yihadistas" a las cadenas que han sacado informaciones sobre Trump, en concreto la declaración de la reta de 2005. Pero al menos la renta no era falsa. Esa es la gran diferencia. Lo primero se perdona, lo segundo no.
El antiguo embajador alemán en los Estados Unidos era entrevistado con motivo del viaje de Angela Merkel. Dijo que era una gran ocasión para poder hablar con alguien con experiencia de gobierno, con experiencia internacional sobrada. Pero eso es inconcebible en quien se considera una bendición para el mundo.
El gran lío está en marcha. Cada día se enredará un poco más hasta convertir al planeta en un ovillo enmarañado. Es cuestión de tiempo.


* "Trump Offers No Apology for Claim on British Spying" The New York Times 17/03/2017 https://www.nytimes.com/2017/03/17/world/europe/trump-britain-obama-wiretap-gchq.html?hp&action=click&pgtype=Homepage&clickSource=story-heading&module=first-column-region&region=top-news&WT.nav=top-news
** "Why Trump just can't (and probably won't) quit the wiretap story" CNN  18/03/2017 http://edition.cnn.com/2017/03/17/politics/donald-trump-wiretap-obama/index.html

*** "Trump drags key foreign allies into controversy over unproven wiretap claims" The Washington Post 17/03/2017 https://www.washingtonpost.com/politics/trump-drags-key-foreign-allies-into-controversy-over-unproven-wiretap-claims/2017/03/17/bd405278-0b2a-11e7-93dc-00f9bdd74ed1_story.html?utm_term=.10ee15d98791

viernes, 17 de marzo de 2017

Trump, San Patricio y el duende nigeriano

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Probablemente solo haya un puesto peor que el de Secretario de Prensa de la Casa Blanca con Trump, el de su peluquero. Ver el sufrimiento de Sean Spicer sometido al bombardeo de la prensa, intentando dar coherencia a lo que no la tiene, volver blanco lo que es negro y viceversa... es realmente patético. Pence es el traductor de las pesadillas de Trump a la humana incomprensión. Cuando le preguntan sobre algo su respuesta es "¿por qué no le preguntan por otras cosas?", algo que es difícil de sostener para alguien que da una rueda de prensa. Cuando ha abandonado a un periodista, la siguiente mano levantada le vuelve a preguntar lo que no ha contestado anteriormente.
Es un penoso espectáculo de alguien que difícilmente resistirá mucho tiempo defendiendo en solitario el nido de ametralladoras en la cima de la escarpada montaña. La duda es si a Spicer se le agotará antes la munición o los víveres. Pero quizá lo que vemos no es lo malo, porque antes y después debe encontrarse con ese hombre que solo ve la televisión y tuitéa frenético lo primero que oye. Con Trump, el concepto de "intoxicación informativa" se ha elevado a otro nivel separando la contumaz realidad de las fantasías. Nada que de los millones de votos fraudulentos, de los incidentes en Suecia o de las amenazas exteriores que los jueces no ven y echan para atrás sus prevenciones, Sean Spicer es la persona que debe sostener esto ante sus colegas y dar explicaciones cuando se las pidan. ¡Triste papel el suyo!
A la nueva intervención de los jueces anulando sus órdenes para evitar la entrada de ciudadanos de los seis países, le ha seguido el estupor causado por el presupuesto En el primer caso, los jueces han argumentado con sus propias palabras y razonamientos para hacer ver que es inconstitucional la prohibición. Tiene que escocer mucho que sean tus palabras las que se utilicen como argumento para tumbar tu ley. Para variar, Donald Trump o su administración sigue sin conseguir convencer a un tribunal de que Estados Unidos está en peligro y que prohibiendo la entrada de esos ciudadanos se mantendrá a salvo. Ya no le vale lo de los tuits.
Hay síntomas además de que muchos republicanos están empezando a perder la paciencia. Hasta un republicano, sí, puede perderla estando en el poder. De las sonrisas quedan pocas. Es sorprendente ver y escuchar a los líderes republicanos decir que nadie ha encontrado evidencias de ningún tipo de que el presidente Obama le pinchara el teléfono de la Torre Trump a su dueño. Para Spicer y demás resistentes en El Álamo, que nadie las vea no significa que no existan, lo que pasar a ser un argumento recurrente.
Señalan en The New York Times:

WASHINGTON — The former president denied it. So did the former national intelligence director. The F.B.I. director has said privately that it is false. The speaker of the House and the chairmen of the House and Senate Intelligence Committees — all three Republican — see no indications that it happened.
But President Trump insists he is right. No matter how many officials, even in his own party, dismiss his unsubstantiated claim that President Barack Obama secretly tapped his phones last year, the White House made clear on Thursday that it would stand by the assertion.
Ultimately, it insisted, the president will be proved correct.*


Si la existencia se sostiene en su invisibilidad, Trump tiene por delante toda una serie de peregrinas afirmaciones futuras. Según este principio lo más improbable es lo más verdadero o, si se prefiere, lo que no puede ser negado porque no existe. Es difícil encontrar una demagogia tal en la política de cualquier estado, pero tales dosis de cinismo se han instalado en la cima de los Estados Unidos.
Lo peor no es el descrédito presidencial o del propio país, que sigue creciendo en esta administración que, sin duda, todo el mundo recordará. Los intentos de sostener lo que es insostenible y negado por las agencias oficiales y los miembros del Comité de Inteligencia del Senado acabarán liando más el lío.
El diario señala:

Indeed, the White House even added a new assertion on Thursday during a fiercely combative and sometimes surreal briefing by the press secretary, Sean Spicer, who berated reporters and read from news accounts that either did not back up the president’s claims or had been refuted by intelligence officials.
One report that Mr. Spicer read contended that Mr. Obama used Britain’s Government Communications Headquarters, the signals agency known as GCHQ, to spy on Mr. Trump. In effect, the White House was embracing a claim that the United States’ closest ally collaborated with a president against a presidential candidate.*

Como se puede apreciar, la capacidad de Donald Trump y los suyos para liarla es infinita. No es que no sea fiable (que no lo es) sino que la gente está empezando a percibir ciertos patrones de comportamiento en los que se percibe que cuando hay un problema, Trump crea un segundo más complicado.
Implicar a Gran Bretaña en esto es un disparate. Y lo es doblemente, pues además de involucrar a los servicios secretos británicos en ello no es la forma más adecuada de presentarse en el país si se materializa finalmente la visita menos deseada desde la Batalla de Inglaterra.

¿O sí? Una vez que hemos constatado que la cabeza de Donald es un universo paralelo, todo es posible, y podemos pensar que en una futura negativa a viajar a Gran Bretaña (ya se lo habrán aconsejado) por las escuchas realizadas. A Theresa May se le habrán subido los colores solo de que se pudiera pensar que su MI6 (o cualquier otro) ha estado espiando a Trump en su torre. Me imagino que la oposición británica pedirá alguna explicación por lo dicho por Sean Spicer en la rueda de Prensa en la Casa Blanca. Después de todo, es el portavoz oficial. Pero con todos estos líos, lo que pone los pelos de punta al mundo es la afirmación de discreto Secretario de Estado sobre el fracaso estos años de la diplomacia con Corea del Norte.
Ayer se celebró el Día de San patricio, que como es sabido, los irlandeses hacen suyo. La visita del Primer Ministro irlandés a Estados Unidos, Enda Kenny, ha estado llena de problemas desde antes de salir de la isla. Nos cuenta The Washington Post: «Long before the festivities began, the visit was controversial in Ireland. Almost 40,000 people signed a petition titled “Shamrock for Trump: Not in my name” demanding that Kenny cancel the trip.»** Kenny además había sido muy crítico con la campaña de Trump, considerándola racista y xenófoba. Irlanda es europeísta y las veleidades de Trump con Nigel Farage para el Brexit no gustan allí demasiado.
La celebración ha rozado el ridículo por la cantidad de errores e incorrecciones cometidos por Trump y los suyos, según recoge el periódico, que señala uno de los momentos más absurdos:

At the luncheon, Trump shared what he claimed was an “Irish proverb.”
“As we stand together with our Irish friends, I’m reminded of an Irish proverb — and this is a good one, this is one I like, I’ve heard it for many, many years and I love it,” Trump said. “Always remember to forget the friends that proved untrue, but never forget to remember those that have stuck by you.”
Irish tweeters immediately displayed skepticism.
A White House spokeswoman told the Hill the proverb was originally supplied in an email on March 8 by the State Department via the National Security Council “as building blocks in advance of this event.”
She said the “building blocks” were provided in the context of the shamrock ceremony and were ultimately used in the prepared remarks at the luncheon. While a number of websites, Pinterest boards and books do indeed refer to the quote as an “Irish blessing,” its origin was unclear.
Across social media, many pointed out that a poem by Nigerian poet Albashir Adam Alhassan includes a similar stanza.**


La ironía, concluye el periodista, es que Trump se ha rodeado en su equipo de americano-irlandeses, como Kellyanne Conway, Paul Ryan o el propio Sean Spicer. ¿Ninguno tenía un mejor refrán a mano? Aunque Trump le ha echado la culpa a los demás diciendo que le suministraron el "proverbio irlandés", su insistencia en cuánto lo ama revela más bien una advertencia al primer ministro irlandés que le atacó llamándolo "racista" y "xenófobo". Aunque el poema no sea irlandés, es de Trump. La intención es plena. 
Cuando algo sale mal, decimos que han sido los duendes. Mal día el de San Patricio para una metedura de pata de este calibre, recogida hoy por toda la prensa, especialmente la irlandesa.
El periódico irlandés The Dairy Edge le dedica un rastreo al poema presuntamente irlandés para confirmar que es del poeta nigeriano. Alguien lo había puesto en una de esas páginas de la red dedicadas a expresar deseos en San Patricio. El diario cierra su investigación diciendo: "Dear Team Trump: Might we suggest you consult the Leaving Cert syllabus for a more suitable proverb next time? All the best, Ireland."***


¿Cuánto tardará en desmentir Trump, por boca del americano irlandés Sean Spicer que el proverbio es un poema de un escritor nigeriano? ¿Tendrá Obama la culpa? ¿Es el "deep state", como gusta titular a la Fox News el responsable? ¿Ha sido una travesura de los duendes de San Patricio?
Está visto que Donald Trump no va a tener una relación fácil con nadie, ni dentro ni fuera del país. Si estas cosas pasan con Reino Unido o con Irlanda, lo que puede ocurrir con Corea del Norte es impredecible, aunque temible. ¿O quién sabe, quizá encuentre en el líder norcoreano su alma gemela?


* "Trump Digs In on Wiretap, No Matter Who Says Differently" The New York Times 16/03/2017 https://www.nytimes.com/2017/03/16/us/politics/richard-burr-mark-warner-trump-wiretap.html
** "Trump’s questionable Irish proverb, Paul Ryan’s ‘despicable’ pint and other St. Patrick’s Day mishaps" The Washington Post 17/03/2017 https://www.washingtonpost.com/news/morning-mix/wp/2017/03/17/trumps-questionable-irish-proverb-paul-d-ryans-despicable-pint-and-other-st-patricks-day-mishaps/

*** "What's the story with that weird 'Irish proverb' Donald Trump just read out? An investigation" The Daily Edge 17/03/2017 http://www.dailyedge.ie/donald-trump-irish-proverb-3292285-Mar2017/

 





jueves, 16 de marzo de 2017

Una primera batalla ganada

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El resultado holandés es bueno para Europa, pero no arregla los problemas. Solo nos da un importante respiro. Lo más importante ha sido la movilización ciudadana holandesa. Las elecciones europeas en el continente siempre han tenido una participación más baja. Es bueno, por tanto, saber que la cuestión europea ha entrado en las elecciones nacionales como un factor decisivo. Ya va siendo hora de que se tome a Europa como un  aspecto esencial de la propia política nacional.
El otro factor importante es que se ha apostado por una imagen de Europa específica al rechazar en las urnas el populismo ultra y xenófobo de Geert Wilders. Eso es también un factor. Lo que las urnas nos dicen es que los holandeses no quieren en su gobierno a Wilders, pero que tampoco les gusta "su visión" de Europa. En este sentido, lo electores han votado simultáneamente como "holandeses" y como "europeos". Probablemente nunca haya habido unas dosis mayores de conciencia de lo que la Unión se jugaba que en estas elecciones.
Los holandeses no solo han dicho "no" a Wilders sino que los han hecho también a todo lo que estaba detrás de él: el apoyo de Donald Trump, de Rusia, de Brexit y de los que usan la crisis migratoria para debilitar a Europa. Puede que muchos electores holandeses no hayan tenido muchas de estas cosas en la cabeza, pero muchos otros sí, alguna o todas.
Creo que cada vez es más obvio el papel molesto que Europa cumple o puede cumplir frente a situaciones o intereses de otros países. Su conversión en objetivo es un indicador de hasta qué punto se interpone en los planes de terceros.
Europa es en estos momentos, pese a las crisis económicas padecidas —cuyo origen, además fue la crisis financiera norteamericana— un espacio de referencia en diversos sentidos. No ha habido otro caso como el europeo. La formación de uniones con estando nacientes sí se ha producido, pero no que toda una serie de países cuya convivencia no había sido precisamente fácil en el pasado —con guerras de religión, territoriales, dinásticas, etc.— haya conseguido crear un espacio común, con su propia moneda, leyes comunes, parlamento e instituciones, etc.


La interferencia en la idea de Europa por parte de terceros países busca su debilitamiento en diferentes sentidos, del económico al defensivo. El desafío a Europa es mayor ahora que nunca. La crisis pasada ha tenido un carácter mixto, pero ha tenido un efecto: el despertar de unos nacionalismos xenófobos. Este fenómeno se suele dar en las crisis económicas. Se dan no por alguna ley histórica, sino porque es el argumento más fácil para llegara al poder. En los momentos de crisis, el más fácil redirigir los miedos hacia aquellos a los que nos interesa estigmatizar.
El populismo actual es hijo de los miedos que nos rodean. En vez de tratar de encontrar soluciones factibles desde dentro, se ofrece la solución de encierro y la huida. No son soluciones, sino una forma de utilizar el miedo para alcanzar los objetivos, en este caso, el fraccionamiento de Europa y su disolución como Unión. ¿A quién beneficia? Evidentemente no a los europeos, que han podido disfrutar en mayor o menor medida de logros comunes, de un espacio y una colaboración insólita en la historia del continente.
¿Problemas? Todos los que queramos poner sobre la mesa, pero ni uno más de los debidos. Los que plantean que "Europa es el problema" no tienen ningún interés en que la Unión funcione sino, por el contrario, que se colapse, entre otras cosas, gracias a sus intervenciones.
Aquí no se trata de un "patriotismo", sino de un nacionalismo cuyos fundamentos se basan más en la exclusión de los otros que en la definición propia. Es un nacionalismo "agresivo" y "agredido". Es "agresivo" porque va contra Europa, a la que opone su idea imposible de nación que encontrará la felicidad en el aislamiento o en un romanticismo trasnochado. La agresividad proviene de considerar enemigos, parásitos, etc. a todos los que están dentro o fuera. Escuchar a los partidarios del Brexit (y repetir exactamente lo mismo a Trump o a Geert Wilders en sus debates estos días) llorar por la soberanía perdida no deja de tener cierta comicidad patética.


Como país aislado durante mucho tiempo, los españoles sabemos que el segundo gran salto tras el desarrollo y la democracia lo dimos con el ingreso en Europa. ¿Ha sido perfecto? Evidentemente no, pero la mejora fue enorme y muy rápida. Esto le debe ser recordado a las generaciones más jóvenes, las que han nacido en la Unión. El pasado debe servir de ejemplo para evitar la profunda demagogia de la que hacen gala muchos. Las cifras están ahí, junto a los hechos. Afortunadamente, España es consciente de esto y los planteamiento europeístas se mantienen.
El potencial de Europa es su diversidad: el desafío, su armonización, la reducción de las diferencias, que solo puede ser un acto doble de generosidad y solidaridad. El mayor reto estará siempre dentro. Y se producirá por intereses igualmente interiores y exteriores. El caso del Brexit mostrará si es posible estar en Europa y no estar en la Unión. El argumento de la pérdida de soberanía se podrá aplicar a Reino Unido que ha argumentado sentirse parasitado. Ahora probará la nueva situación de estar frente a una Unión Europea y podrá comprobar si le beneficia más estar dentro que fuera. Será un experimento caro y no podrá pedir que ese precio lo pague Europa —en la línea de Trump— porque Europa ya no deberá velar por los intereses británicos sino por los suyos frente a ellos. Los que jueguen la estrategia de debilitar Europa para poder negociar desde la superioridad tendrán que planear muy bien sus estrategias, que hasta el momento es el apoyo, la promoción y la financiación de los antieuropeístas para ver si aumentan su peso dentro de los diferentes países.
En este sentido, la presencia de Donald Trump y la visión de su política altanera y prepotente, está siendo contraproducente para el antieuropeísmo. Al igual que ha movilizado de forma intensa el rechazo a sus políticas y actitudes, Trump está movilizando el voto anti-Trump, ya que sus admiradores declarados y orgullosos compañeros de selfie, se ven afectados por la visión negativa que el mundo tiene del magnate metido a presidente. Como a Trump no le importa tanto su imagen exterior, como la interior, está perjudicando a aquellos que esperan obtener beneficios de él tras su elección. La vigilancia estrecha sobre los intereses de Trump y los casos que salen constantemente se vuelven contra sus admiradores, quienes repiten sus discursos, pero no pueden acercarse excesivamente por los riesgos de verse arrastrados en cualquier momento. Lo ocurrido con Theresa May en el Reino Unido tras invitar a Trump a una visita es bastante elocuente. Cuando quieran atacar a May, les bastará mostrarla de la mano de Donald Trump. El presidente le sacó provecho a la foto; ella, no. Como señaló con ironía el británico The Independent en su titular: "It is unclear who initiated the contact".


La mejor forma de hacer fuerte a Europa es seguir profundizando en sus logros y valorando sus virtudes, que deben ser puestas en práctica.
Queda cada vez más claro, que Europa limita al Este con Turquía, cuya situación evoluciona cada día más lejos de los parámetros de la Unión. Turquía se ha hecho un hueco junto a Rusia y prefiere jugar otro tipo de liderazgo en la zona, algo que le permita usar políticas que Europa no le puede aceptar a Erdogan.
Un logro simbólico importante, más allá de lo anecdótico, es la reelección de Donald Tusk con el único voto en contra de Polonia, su propio país. Es una señal clara de que Tusk ha trascendido el hecho nacional partidista y ha sido capaz de trabajar para la totalidad de la Unión, incluida Polonia. Eso es lo que se le ha reconocido. Es Polonia quien debe cambiar su mentalidad.


¿Es el destino de la Unión Europea jugarse su futuro en cada elección nacional? No debería ser así, pero puede que ese sea su camino hacia el futuro. Solo se puede combatir con ideales, igualdad, justicia y eficacia. Mientras se haga, los europeos nos sentiremos más vinculados unos con otros y todos con la idea de Europa.
El resultado de Holanda es esperanzador, pero un aviso. Wilders ha subido respecto a las elecciones anteriores, si bien sus expectativas se han desplomado. Lo importante es combatir con eficacia los problemas para que los argumentos negativos pierdan consistencia.

Queden muchas pruebas por delante. Esto solo ha sido una batalla. Eso sí, ganada. Pero en cualquier momento se puede perder una guerra.


miércoles, 15 de marzo de 2017

Profesor Kelly y familia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cuando repasas la prensa de distintos países, te das cuenta que, por encima de la declaración de la renta filtrada de Trump o la crisis entre Holanda y Erdogan, hay un punto en común: la intervención no programada de los dos hijos del profesor Robert E. Kelly en la entrevista que vía Skype le estaban realizando para la BBC. Mientras el entrevistado contestaba a lo que se le requería, la entrada en picado de la madre intentando sacar a los niños del plano ha sido repetida por todo el mundo, en todos los canales y a todas las horas.
The Washington Post señala:

The professor at the center of the BBC interview that was seen around the world (no exaggeration) has finally spoken out about what caused his two adorable children to gate-crash his Skype appearance.
Robert E. Kelly and his wife, Kim Jung-A, told the Wall Street Journal that their family tried to lay low after being overwhelmed with phone calls, messages and interview requests following Kelly's now-infamous BBC spot.
But now, the newspaper said, the family was giving “their first interview since their children interrupted a live BBC segment on Korean affairs.”*

El momento quedó convertido en un pequeño clip, ideal para ser enviado por todo tipo de dispositivos. Lo que era una disertación centrada en la palabra, se transformó en slapstick, es decir, una forma física de gag, con carreras, caídas y persecuciones, aunque a pequeña escala. La entrada corriendo en el despacho de la madre intentando sacar a los hijos del plano ha captado la atención del público mundial en un lenguaje que todo el mundo comprende. Como es característico de la comedia, el mundo ordenado se vuelve caótico.


Puede sorprender —a ellos los primeros— la atención mostrada ante al que es casi ofensivo llamar un "incidente", ante las cosas que pasan en el mundo, pero es precisamente "lo inesperado" lo que prende con más fuerza en nuestra atención. El padre tratando de sacar a la hija de cuadro o la entrada del pequeño de ocho meses con el taca-taca han dado la vuelta a la disertación sobre el impeachment de la presidenta coreana.
El matrimonio se lo ha tomado con sentido del humor, como debe ser. Y se ha iniciado el ciclo de la explicación, en donde lo caótico vuelve a la calma. Los niños siguen pasando de la cámara, como es lógico. Se escapan de las rodillas y brazos de sus padres. Primero la mayor (cuatro años) huye de su madre, cuyos brazos ahora libres son buscados por el hermano (ocho meses) en su huida de los del padre. Los padres realizan —como es natural— esta tarea de forma mecánica mientras siguen contestando a las preguntas que les hacen. Pura realidad. Si algo desarrolla la paternidad es la capacidad de hacer varias cosas a la vez.
La emisión ha tenido también el efecto de dejar al descubierto los estereotipos. Señala en el diario:

Kelly said assumptions that Kim was a nanny, and not the children's mother, made them “pretty uncomfortable.” But they also said they appreciated why most people found the video so funny.*


El que mucha gente asumiera que por ser "oriental" —ella es surcoreana— se trataba de una "nanny", revela la existencia de un estereotipo, un tanto "molesto", como señalan. Muestra que hay gente que sigue pensando en términos coloniales, por decirlo así. Ese es exactamente el funcionamiento del estereotipo, trabaja asignado un valor a lo que desconocemos y no nos molestamos en conocer. Este proceder es ofensivo. Cuando los actores, por ejemplo, se quejan de que por sus distintas procedencias se ven obligados a repetir papeles que refuerzan los estereotipos, tienen razón. Lo ocurrido con los Kelly Jung-A lo demuestra.
En tiempos de desastres, de imágenes impactantes de guerras, de epidemias, etc. el pequeño vídeo de los niños Kelly Jung-A ha suscitado un interés inusitado. Los niños han desplazado al padre, experto en asuntos coreanos, por lo que estaba siendo entrevistado. Los dos niños acabaron de un plumazo con la corrupción en Samsung, la historia de la "rasputina", la crisis creada por la destitución de la presidenta, la muerte de película del hermanastro del "líder sexy" de Corea del Norte y la crisis de los misiles. Todo saltó por los aires.


El profesor Kelly ha sido reciclado como padre mediático ("BBC Dad", le llama en su titular The Washington Post) y su hasta el momento invisible familia ha tomado el relevo en el protagonismo. Hay pequeños errores —no cerrar la puerta— que pueden dar un giro a tu vida:

Kelly said he and Kim were “mortified” at first but were not angry and didn’t scold their children.
He did worry he wouldn’t be asked to return on television — but some of his fears subsided after receiving so many positive responses as the clip went viral. (Comedian Trevor Noah called it "the greatest moment in the history of television, ever.")
“I made this minor mistake that turned my family into YouTube stars,” Kelly said. “It’s pretty ridiculous.”
At this point, the video has been dissected with a fervor normally reserved for sports replays.*

Convertir a la familia en "estrellas de YouTube" puede tener su gracia, pero a la larga tiene que cansar porque estar cosas o se llevan en la sangre o te la hacen hervir.
Es probable que en los protocolos de conexiones en directo se le pida a los entrevistados que comprueben el estado de sus puertas. O —quién sabe— tengamos otra forma de ganar notoriedad por parte de aquellos que realmente la buscan.
Les deseamos un olvido rápido por su propio bien.



* "‘She was in a hippity-hoppity mood’: BBC dad breaks silence" The Washington Post 14/03/2017 https://www.washingtonpost.com/news/worldviews/wp/2017/03/14/she-was-in-a-hippity-hoppity-mood-bbc-dad-breaks-silence/?hpid=hp_hp-more-top-stories_wv-bbcdad255pm%3Ahomepage%2Fstory&utm_term=.7a5271ee1def