domingo, 3 de julio de 2011

¿Tienen moraleja los cuentos inmorales? La fábula del zorro y el zorro

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Se pregunta Maureen Dowd, en The New York Times*, si el cuento del choque de un “depredador” y una “mentirosa” puede contener alguna moraleja, si un cuento inmoral puede tener un final moral. Se refiere la columnista al caso de Dominique Strauss-Kahn y los acontecimientos que han llevado al fiscal Cyrus R. Vance a rebajar el caso y poner en libertad provisional sin fianza al ex director del FMI. Las acusaciones siguen donde estaban, pero, como señalamos en su momento, el caso se centraría en desacreditar a la víctima del ataque. A pesar de las evidencias físicas existentes —Maureen Dowd señala que entre bastidores la policía sigue creyendo que hubo agresión—, este tipo de casos se basa en la credibilidad de la denunciante. Como les gusta decir a los norteamericanos, se puede quedar en un caso de “He said – She said”, en el que la credibilidad actúa siempre a favor del que no miente habitualmente.
Aunque uno se pueda preguntar ¿qué maldita moraleja tiene este cuento?, lo cierto es que la tiene. Y varias. La primera de ellas se refiere a los fiscales en el sistema americano. Evidentemente, los norteamericanos no van a cambiar el carácter político de sus fiscales, no van a cambiar que se considere estos puestos como un gran peldaño político y el éxito sea esencial para hacerse una carrera. Pero se dan cuenta, una vez más, de los peligros que entraña. El primero es lanzarse de cabeza a un caso que te lleve a la fama y el segundo es abandonarlo rápidamente si te puede llevar a la ruina. El señor Cyrus R. Vance puede estar tranquilo; ha hundido su futura carrera política, sea cual sea el resultado. Muchos políticos actúan con el pensamiento en la opinión pública, pero a la opinión pública no le gusta que se note mucho.
Todo se ha centrado en desacreditar a la denunciante y parece ser que lo han conseguido, por lo menos lo suficiente como para que el Sr. Vance Jr. no se atreva a meterse en el caso por temor a que puedan salir cosas que le arrastren hasta el fondo del East  River. Aunque Dominique Strauss-Kahn, además de olvidarse el teléfono móvil, se dejó el ADN en la habitación y en la ropa de la denunciante, la cuestión clave pasa a ser el de las relaciones consentidas o no. El pasado de las personas constituye un problema en el sistema legal cuando se trata de dilucidar estas cuestiones oscuras y sin testigos. El pasado (y presente) de la camarera ha pesado sobre ella como el pasado de Dominique Strauss-Kahn pesó en la credibilidad de los hechos. Por eso, el título de “Predador vs. Mentirosa” no es un simple juego de ingenio y refleja bien la situación con el mínimo de palabras.


Todavía Dominique Strauss-Kahn tiene que defenderse de las acusaciones, ya que ninguno de los cargos ha sido retirado. Pero ya nadie apuesta por un caso en el que la acusación no ofrece credibilidad y se queda en el valor de la palabra de cada uno. Que Dominique Strauss-Kahn regrese a su casa libre no significará que sea inocente, sino que no se ha podido demostrar que sea culpable, algo muy distinto. Más si eres un posible candidato a la presidencia de Francia. La segunda moraleja del caso es que no es la verdad la que te libra, sino la duda, y las dudas tardan mucho en desaparecer.  Son machaconamente persistentes en una carrera política, como un eco de fondo que no cesa, que se repite hasta el infinito. Las dudas se agarran a las mentes de los electorados como garrapatas. Fueron las dudas las que acabaron con las aspiraciones presidenciales de Edward Kennedy, por ejemplo, tras el incidente de la muerte de Mary Joe Kopechne en Chappaquiddick.** Unos minutos bastan para cambiar tu destino y los ¿por qué? te acompañan hasta tu muerte y más allá.
El caso sigue sin cerrar y, aunque se cierre, quedaran demasiadas puertas entreabiertas. La negativa de los socialistas franceses a modificar los plazos de la presentación de candidaturas para las primarias —se cierra antes de que se celebre la vista del juicio— es bastante ilustrativa de que tras las alegrías aparentes por la deriva del caso, la preocupación por mandar a competir con Sarkozy a un candidato “tocado” puede ser un desastre. Todos dieron ya por muerto a Dominique Strauss-Kahn. “Muerto” no significa “culpable”, significa que lo ven como un cadáver político. ¿Tiene opciones  para resucitar? Las que sus compañeros le dejen si asumen el riesgo de ponerse tras un candidato tocado por sus propias debilidades y defectos. La tercera moraleja supone que los que los que más te quieren son los que asumen mayores riesgos y que los zombies políticos nunca regresan con plenitud de facultades.
¿Tiene más moralejas este cuento inmoral? Probablemente tantas como personajes aparecen en la fábula, incluidos todos los que asistimos al espectáculo. El valor de las fábulas suele surgir del fuerte contraste entre sus personajes y lo que representan. Aunque queda mucho por ver, algunos se temen que esto se quede en la fábula del zorro y el zorro.

* Maureen Dowd: “Predator vs. Liar” The New York Times 03/07/2011 http://www.nytimes.com/2011/07/03/opinion/sunday/03dowd.html
** The Boston Globe. Ted Kennedy, Chapter 3: Chappaquiddick. Vídeo: http://www.boston.com/news/nation/articles/2009/02/17/chapter_3_chappaquiddick/



sábado, 2 de julio de 2011

Del centro a la periferia: las seis recomendaciones económicas de la UE a España

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El Comisario Olli Rehn
Decía hace unos pocos días el Comisario de la Comisión económica, en la exposición pública de las recomendaciones a los países miembros, que no le gusta la forma de referirse a ciertos miembros como “países periféricos”. Y tiene razón porque suena a “subdesarrollados”, a “norte y sur”, etc. Las denominaciones basadas en la posición geográfica relativa tienen además un problema: no cambian nunca. Por más que mejore su situación, Grecia, Portugal, Irlanda, y España estarán siempre en la “periferia”. Puedes dejar de ser un país “subdesarrollado”, pero nunca dejarás de ser “periférico”.
En cualquier caso, la incomodidad de Olli Rehn durante la explicación está plenamente justificada. Los economistas nos están contagiando su jerga y perspectivas y a las dictaduras las acabamos llamamos “economías emergentes” y a los países rescatados o al borde del abismo “periféricos”. Hay que decir que hablar de “recomendaciones” es ya un cierro eufemismo porque es una radiografía exterior de los incumplimientos de los países
Independientemente de cualquiera de estos elementos retóricos, lo preocupante son las recomendaciones y las posteriores manifestaciones de algunos de nuestros políticos. Recomendamos acceder a ellas directamente [ver documentocompleto en pdf]. Hay toda una serie de observaciones previas, la descripción de los males y la crítica a lo hecho o previsto para el futuro, y, desde ellas, seis “recomendaciones” de aplicación inmediata.
Podríamos resumir que los males de la economía española que la Comisión Europea “recomienda” controlar provienen de nuestras Comunidades autónomas, del sistema bancario, en especial las Cajas de Ahorros, de las relaciones entre Administración central y autonómica, y los problemas derivados del sistema laboral en diversas vertientes (jubilaciones, mercado, contratación, paro y paro juvenil, etc.). Las Comunidades tienen un endeudamiento excesivo que lastra la recuperación de la economía española y se les pide que hagan algo al respecto estableciendo una “norma de gasto”. Ya se está discutiendo en estos días si se habla de “techo” o de “norma” de gasto. El documento habla claramente de “norma”, pero tiene claramente un sentido de “techo” porque señala que esta norma deberá mantener “la expansión del gasto público por debajo de la tasa de crecimiento del PIB a medio plazo”. Esto es claramente un “techo” puesto que es un valor dependiente.
Critican abiertamente que todavía no se ha abordado de forma contundente y realista el problema de la dependencia política de las Cajas de Ahorro, por más que se diga. Y en el aspecto laboral, reparten una serie de medidas para abordar los problemas del mercado laboral que afectan a la edad de las jubilaciones, las prejubilaciones, los años para el cálculo de las pensiones, por un lado, y lo referido al mercado de trabajo  desde la perspectiva de la cualificación y la contratación. Se aborda como un problema de urgencia la cuestión del abandono escolar y el nivel educativo, si bien como un problema de cualificación laboral.

Cuando España y Alemania eran los "motores" del crecimiento europeo, 2006. ¿Se acuerdan?
 
La conclusión que se saca de todo esto es que España tiene margen de actuación amplio si es capaz de tener una voluntad política que involucre a todos los sectores, si son capaces de actuar con el equilibrio social necesario y no desde la ineptitud o el egoísmo. Lo que necesitamos es abrirnos a un nuevo modelo social y productivo que busque sendas de cualificación, con capacidad de exportar productos y tecnología y no trabajadores, con capacidad de absorber su propia formación, es decir, que lo que invertimos en educación se devuelva en eficacia productiva, e ir abandonando un modelo agotado y peligroso, como se ha podido demostrar.
Los políticos han de abandonar la consideración de la Administración como un espacio clientelar y convertirla en el servicio eficaz que la ciudadanía reclama y merece. Teniendo un gran nivel de endeudamiento, tenemos una administración que se ha ido formando de manera ineficaz a tenor de las quejas desde Educación, Sanidad y Justicia, tres sectores básicos que llevan años denunciando la mala inversión y gestión. Igual que pasamos de un ejército de reclutas a un ejército profesional y aquello supuso inversión y formación para tener una mejor defensa, con la Administración, en cualquiera de sus niveles, debería ocurrir lo mismo. Son las Autonómicas las que se llevan la peor parte de la recriminación porque son las que más han crecido dentro de esta megalomanía característica de nuestros políticos locales. Si se frena el gasto inútil, no hará falta recortar demasiado el necesario.
El mal gasto suele ser propio de la ineficacia de los mecanismos de control público. Hay que esforzarse en detectar el mal gasto, una fuente de problemas siempre. El mal gasto suele estar vinculado con el carácter clientelar de las administraciones, especialmente la locales. La mayor parte de los escándalos económicos de corrupción se producen en el ámbito autonómico y local. Hay que cortar los lazos empresariales con la administración y aplicar estrictamente los mecanismos de los concursos públicos. Desaparecerán así muchos que han montado buenos negocios a costa de la administración pública. El mejor amigo del político es siempre el ciudadano.

Los diferentes endeudamientos españoles
Existen los malos empresarios, los malos trabajadores, los malos políticos, los malos funcionarios. Todos ellos son posibles cuando los gobiernos y los ciudadanos asumen que la ineficacia, la corrupción o el despilfarro son un mal endémico y no se puede erradicar. Los ciudadanos han empezado a hablar ya al respecto. A ver si los políticos se ponen a ello también. Creo que los políticos honestos, que los hay, se han empezado a dar cuenta de que son los malos por los que los que se les juzga y que les toca a todos aguantar.
El día en que haya una sentada delante del Parlamento de políticos honestos con pancartas quejándose de que los malos políticos “no los representan”, se habrá dado un gran salto. No será fácil.

* Recomendaciones: http://ec.europa.eu/europe2020/pdf/recommendations_2011/csr_spain_es.pdf

El crecimiento de la deuda autonómica española entre 2006 y 2009
Apéndice: Las seis recomendaciones de la Comisión

RECOMIENDA que España tome medidas en el periodo 2011-2012 a fin de:

(1) Aplicar la estrategia presupuestaria en 2011 y 2012, garantizando el logro de los objetivos de déficit a todos los niveles de la Administración, en particular aplicando estrictamente los mecanismos existentes de control del déficit y de la deuda para los gobiernos de las Comunidades Autónomas; adoptar nuevas medidas en caso de que los resultados presupuestarios y económicos no se ajusten a lo previsto; aprovechar cualquier oportunidad que se presente, por ejemplo, la que se derivaría de unas mejores condiciones económicas, para acelerar la reducción del déficit; establecer medidas concretas a fin de apoyar completamente los objetivos establecidos para 2013 y 2014. Mantener la expansión del gasto público por debajo de la tasa de crecimiento del PIB a medio plazo, introduciendo una norma de gasto para todos los niveles de la Administración en la Ley de Estabilidad Presupuestaria, según lo previsto.
(2) Adoptar la reforma del sistema de pensiones propuesta con el fin de retrasar la edad de jubilación y aumentar el número de años de trabajo para el cálculo de las pensiones, según lo planeado; revisar periódicamente los parámetros de las pensiones a la luz de la evolución de la esperanza de vida, según lo previsto, y adoptar nuevas medidas para aumentar la edad efectiva de jubilación, tales como el aprendizaje permanente para los trabajadores de más edad.
(3) Reforzar la reestructuración que está teniendo lugar en el sector de las cajas de ahorros abordando los puntos débiles que persisten en su estructura de gobernanza.
(4) Estudiar el ámbito para reducir el nivel de las cotizaciones a la seguridad social con
objeto de reducir los costes laborales no salariales de forma neutra para el presupuesto, por ejemplo modificando la estructura y los tipos del IVA y los impuestos sobre la energía. Adoptar y aplicar, previa consulta a los interlocutores sociales de conformidad con la práctica nacional, una reforma del proceso de negociación colectiva de los salarios y del sistema de indización salarial para garantizar que las subidas salariales reflejen mejor la evolución de la productividad y las condiciones imperantes a nivel local y a nivel de empresa.
(5) Evaluar para finales de 2011 los efectos de las reformas del mercado laboral de septiembre de 2010 y de la reforma de las políticas activas del mercado laboral de febrero de 2011, y presentar, en caso necesario, propuestas de nuevas reformas para reducir la segmentación del mercado de trabajo, y mejorar las oportunidades de empleo para los jóvenes y garantizar un estrecho seguimiento de la eficacia de las medidas contempladas en el programa nacional de reforma, con vistas a reducir el nivel de abandono escolar prematuro, especialmente mediante políticas preventivas, y facilitar la transición a la educación y formación profesional.
(6) Liberalizar más los servicios profesionales y promulgar la legislación prevista con objeto de redefinir el marco reglamentario y eliminar las restricciones actuales a la competencia, la eficiencia y la innovación; aplicar, a todos los niveles de la Administración, la Ley de Economía Sostenible, y, en particular, medidas encaminadas a mejorar el entorno empresarial y fomentar la competencia en los mercados de productos y de servicios; mejorar la coordinación entre la Administración central y las administraciones de las Comunidades Autónomas para reducir la cargas administrativas que soportan las empresas.

Salud, salud democrática y mercado

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Tiburón cazón
El hecho gravísimo de que se haya estado ocultando una información importante sobre los niveles de mercurio existentes en cierto tipo de pescados* no es solo un problema de salud, sino un problema de salud democrática. Que un gobierno o sus instituciones no hayan alertado a sus ciudadanos sobre los riesgos del consumo de alimentos, especialmente en niños y embarazadas, es inaudito en un sistema democrático y debería anular a todas las personas implicadas en tal ocultación.
Estamos en un nuevo y confuso "orden” y los gobiernos pueden verse como defensores de los ciudadanos o, por el contrario, considerarse como una especie de interfaz del sistema económico, como unos “relaciones públicas” cuya misión es transmitir confianza y tranquilidad. Cada vez es más evidente que para ciertos sectores la democracia es algo que tiene que ver con la imagen, con la confianza, con los mercados, y menos con las libertades, los derechos y la democracia.
De hecho, una de las consecuencias de esta especie de neodeterminismo liberal es la anulación de la voluntad, que es la base de la democracia. La obsesión económica ha calado hondo en ellos y son incapaces de comprender el profundo sentido de servicio y compromiso que implica la política y lo que se espera de ellos. La democracia no consiste en que te elijan; consiste en que te comprometes a representar a tus ciudadanos. Y aquí está parte del problema. Aunque no haya constitución que lo diga, en tu cerebro ha calado la idea que existen ciudadanos de primera y segunda, que los de primera son los que realmente pueden hacer que el país vaya bien o mal y que tú, como político, tienes un margen muy reducido porque cada vez estás más convencido que las cosas van bien cuando no las tocas y mal cuando tú intervienes; porque te han convencido que el Estado es un obstáculo y los gobiernos solo deben aspirar al mantenimiento de arbitrajes. En el fondo, das las gracias porque se te permita estar al frente de instituciones obsoletas.

El ciclo del mercurio
En este contexto, con estos complejos que te convierten en un político con libido plana, cuando llega a tu mesa un informe que afecta a la salud pública y a los intereses económicos del sector pesquero, eliges proteger al segundo porque si alguien se pone enfermo, para eso se financia la Seguridad Social. Cada vez resulta más evidente que vamos camino de una especie de democracia orgánica empresarial en la que los diferentes sectores productivos y económicos dictan o condicionan, de forma directa o indirecta, la política del país. No es solo aquí. Son cada vez más los avisos para que se defienda a las instituciones comunitarias europeas de la presión de los lobbies. Los escándalos de las compras de eurodiputados están todavía recientes e irán a más. [Ver entrada] Estamos aceptando de forma implícita que las unidades políticas reales son los sectores empresariales, que “lo que va bien para la empresa, va bien para el país”. Y esto no es cierto. “Ir bien” es un concepto muy amplio e interpretable de  muchas maneras. Para unos puede ser ganar mucho dinero, a costa de lo que sea, y para otros ganar el que se pueda y deba actuando en los límites del respeto a la legalidad y —por qué no— el respeto a ciertas formas de actuación que la sociedad considera como éticas. La creencia en que  la ley se puede vulnerar como parte del riesgo que se asume, y que sobre esta se puede influir a través de las presiones sobre los legisladores, nos está llevando a un mundo en el que es cada vez más difícil tener confianza en las instituciones.
La ocultación de información que afecta a la salud de los ciudadanos es una violación del pacto democrático ahora que se habla tanto de representatividad. Es un argumento más para darse cuenta que esta senda es una invitación al fraude generalizado y una muestra de cómo se anteponen los intereses de algunos a los generales. Los sectores productivos tienen la “excusa” del beneficio, pero ¿y la Administración? ¿Cuál es la suya?
La irresponsabilidad del gobierno español es la contraria a la mostrada por el gobierno de Hamburgo en el caso de la bacteria E.coli. Ambos son ineficaces, pero los alemanes tienen al menos la excusa de que antepusieron la salud de sus ciudadanos. Nosotros hemos hecho lo contrario. Hemos antepuesto los intereses económicos del sector a la salud pública. Y que no se diga, por favor, que ha sido por defender los puestos de trabajo porque sería una auténtica villanía, una infamia, responsabilizar mínimamente a los trabajadores de la profunda cobardía y perversión democrática que este caso supone. Los alemanes han tenido horas para decidir. El gobierno español ha tenido desde 2003 para hacerlo.
Al preocupante asunto de la salud pública se suma el todavía más preocupante papel de aquellos a los que elegimos para que se ocupen de nosotros de manera leal. No dar esa información durante años, que haya tenido que ser hecha pública tras tres sentencias judiciales obligando a facilitarla, es un hecho sin precedentes más que en dictaduras en las que los ciudadanos son despreciados en todos los niveles. Otros países, como Estados Unidos, nos dice la información de El País, tenían conocimiento de esto niveles peligrosos para niños y embarazadas e hicieron los avisos y recomendaciones pertinentes. Nosotros lo guardamos bajo siete llaves. Los estudios realizados en España avisando de los altos niveles de mercurio y otros metales pesados en los niños españoles deberían haber sido comunicados por las autoridades con anterioridad pues se conocían desde mucho antes.** Existían abundantes avisos en España y fuera de nuestro país.
Me temo que no son los del mar los únicos tiburones con los que debemos tener cuidado.

* “El gobierno ocultó siete años un informe de los tóxicos en el pescado” El País 01/07/2011 http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Gobierno/oculto/anos/estudio/toxicos/pescado/elpepisoc/20110701elpepisoc_3/Tes

**"Sanidad recomienda a embarazadas y niños no comer atún rojo ni pez espada" El País 30/06/2011 http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Sanidad/recomienda/embarazadas/ninos/comer/atun/rojo/pez/espada/elpepisoc/20110630elpepisoc_3/Tes

viernes, 1 de julio de 2011

Desastres de puntillas, terremotos con sordina


Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cuando vemos los efectos del tsunami económico en el que seguimos sumidos, nos llega siempre la misma pregunta: ¿cómo no nos enteramos a tiempo de cosas como estas? Nos dice Nikolaus  Piper en su obra La gran recesión:

Desde el estallido de la Gran Recesión, las ciencias económicas han caído en absoluto descrédito para muchos legos, que se preguntan por qué ningún economista predijo la crisis, si acaso los expertos no vieron lo que estaba ocurriendo y para qué se les necesita si son incapaces de pronosticar un acontecimiento de semejante envergadura. Sin embargo, estos reproches no son del todo justos, pues en realidad fueron muchos los que dieron la voz de alarma. (69)*

El argumento de Piper no exime ni a la Economía como Ciencia, ni a los economistas como científicos y, sobre todo, a los que escuchan a los economistas. Las Ciencias no se dignifican porque alguien acierte, sino por el grado de cohesión que provocan sus teorías entre los que la practican. Si hay mil científicos y mil teorías, siempre acertará alguien, pero eso no salvará a una Ciencia tan dispersa. La consistencia de una Ciencia se mide precisamente por lo contrario.
Por eso es tan importante que, al ser la Economía una Ciencia con poco grado de acuerdo, los que escuchan a los economistas tengan la sensatez suficiente como para discernir la mejor de las explicaciones. Y, me temo, que aquí la cuestión no mejora porque el escalón siguiente son los políticos. Si la Economía es una ciencia incierta, la Política, por más que exista el rótulo en nuestros campus, difícilmente puede llegar a serlo. Por eso, el mejor atributo, la mejor cualidad que puede tener un político –igual que un economista- es el sentido común. Las teorías en política y economía actúan muchas veces como filtros negativos, como cegueras ideológicas, en fin, como prejuicios, en la hora de percibir la realidad y tomar decisiones sobre ella. El buen político es una mezcla de flexibilidad comprensiva y sentido común. La flexibilidad es buena para poder comprender los fenómenos que tiene delante con una mejor percepción, y el sentido común le debe guiar en la mejor solución. No es fácil tener ni una ni otra, y mucho menos las dos.

Nikolaus Piper
Lo que el libro de Piper nos muestra es que habitualmente ha ocurrido lo contrario. Después de haberse lanzado desde las terrazas de los edificios, se ha advertido que algunos habían predicho la Ley de la Gravedad. El número de explicaciones teóricas sobre lo que ocurría y, lo que es mucho peor, sobre lo que no podría ocurrir nunca (pero ocurrió) era increíblemente mayor y con mucho más éxito. La explicación de esto es sencilla. No proliferan las teoría más sensatas, sino que lo hacen aquellas que dicen lo que queremos escuchar. Lo que nos muestra esta crisis es que la gente quería desesperadamente que le dijeran que podía ser inmensamente rica sin riesgo para nadie, que se podía crecer en deuda y gastos sin límites sin que pasara nada. Las ciencias de la sociedad o de los individuos casi nunca toman en cuenta que su éxito no suele ser el predictivo sino el adictivo. Por eso tenemos esa inversión tan evidente: la teoría de más éxito no es la que contiene más verdad, sino la que concita más deseos. Y el deseo suele tener unas grandes dosis de autoengaño.
Por eso los políticos, los economistas y muchos científicos sociales son aclamados por su capacidad de adularnos las orejas. Y los desastres, aquello de lo que nadie quiere oír hablar, llegan con sordina, lentamente, como elefantes de puntillas, invisibles a nuestros ojos.
El éxito a corto plazo es siempre de los seductores, de los aduladores teóricos, los que nos devuelven nuestros deseos y fantasías en formas de teorías y explicaciones con apariencia científica, filosófica o cualquier otro formato. Para esos tendremos siempre la escucha atenta. Los sensatos son los que pasan después a esa larga nómina de personas que tuvieron razón, pero a los que pocos escucharon y menos creyeron. De ellos sonlos libros de historia.

*Nikolaus Piper (2010): La Gran Recesión. Destino, Madrid.



jueves, 30 de junio de 2011

Criaturas en los sueños de otro

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La profesora Amira Nowaira

La profesora Amira Nowaira, del Departamento de Inglés de la Universidad de Alejandría, publicó ayer en The Guardian un artículo* señalando cómo la libertad académica, al libertad de cátedra, estaba siendo condicionada por los que ella denomina los “autoproclamados guardianes de la moralidad pública”. La profesora Nowaira comenta en su texto la aparición en el semanario estatal Al-Akhbar de un artículo con el título “Enseñando homosexualidad en la Universidad de El Cairo”. El artículo que critica representa para ella un ataque “frenético” contra el Departamento de Inglés de la universidad cairota por haber incluido entre sus lecturas una historia corta que incluye una escena de lesbianismo. Para el furibundo censor, el cuento de Tanith Lee, “Nieve caída”, es “a crime in the full sense of the word”. Tanith Lee es una conocida autora de novelas muy populares en el mundo anglosajón, dedicada a los géneros fantásticos, góticos, ciencia-ficción, etc., tanto para adultos como para niños. No es lo que entenderíamos aquí precisamente como un peligro público.

Moll Flanders, de Daniel Defoe
La profesora Nowaira advierte que este tipo de ataques, en nombre de la moralidad, contra la libertad de cátedra no son nuevos. Ya se dirigieron hace un par de años contra la inclusión en los programas de inglés de la novela Moll Flanders, escrita por Daniel Defoe en 1722. La obra, un auténtico clásico, es una de las grandes aportaciones de la picaresca inglesa a la literatura universal y hace de una prostituta el centro de sus acciones. Esto también ofende a los censores bien pensantes que no ven nada ejemplar en mostrar la vida como lo hizo Defoe.
Hay algo terriblemente antiguo en estas pretensiones, algo de otra época. La lucha por el control del sentido del mundo es la más compleja de todas porque ser la que establece quién decide lo que está bien o mal, es bello o feo, pecado o virtud. Es una lucha profunda que solo aparece por casos aparentemente pequeños como este, que afecta a un libro incluido en la lista de las lecturas de clase de un curso. ¿Qué importa un libro u otro? Sin embargo es muy importante y no solo por la cuestión de la libertad de cátedra.

Si no han leído la obra de la iraní Azar Nafisi, Leer «Lolita» en Teherán, deberían hacerlo. Es un libro hermoso e inteligente sobre cómo la Literatura permite escapar del sinsentido del mundo creando un espacio de libertad interior, en este caso compartido, a una grupo de alumnas de estudios literarios. Anulada la libertad por la revolución de los ayatolas, la casa de Azar Nafisi se convirtió en el lugar en el que era posible, unas horas a la semana, poder ser quien se era o quien se deseaba ser frente a la imposición de los que se creen con derecho a decirnos quiénes y cómo somos o debemos ser.  Escribe Azar Nafisi:

Fuésemos quienes fuésemos, y sin que importara a qué religión pertenecíamos, ni si deseábamos o no llevar velo, ni si observábamos o no ciertas normas religiosas, nos habíamos convertido en criaturas en los sueños de otros. Un adusto ayatolá, un sedicente rey filósofo, había acabado gobernando nuestro país. Había llegado en nombre del pasado, de un pasado que le habían robado, según él. Y ahora quería recrearnos a imagen y semejanza de aquel pasado ilusorio. (48-49)**

La lucha en los países árabes va más allá de la lucha política tal como la entendemos en Occidente tras décadas acumuladas de democracias, más o menos, en cada uno de nuestros países. Lo que está en juego aquí es lo prepolítico, la definición del espacio en el que es posible desarrollar posteriormente la política. Este espacio es social y psíquico, son los límites del pensar y del obrar, de lo que es posible poner sobre una mesa para discutir.
Amira Nowaira se hace algunas preguntas más allá de la cuestión del texto. Se plantea, por ejemplo, si no será un ataque contra una Facultad que acaba de elegir, por primera vez, un decano democráticamente. Y, más allá, si no será porque ese primer decano electo democráticamente es una mujer. Los ataques al Departamento de Inglés serían la forma de manifestarse ese rechazo al conjunto, a la moral, a la democracia y a la mujer:

One wonders if a fabricated moral scandal is not being used to discredit a department that has a majority of women on its staff, including the head of department as well as the teacher of said course.*

La escritora Tanith Lee

Los elementos prepolíticos tienen un gran peso en la construcción de lo que ocurre cada día en Egipto. Los temas relacionados con la mujer serán cada vez más relevantes en la medida en que vayan accediendo a más y mejores puestos. La cuestión de la mujer es la auténtica prueba del funcionamiento del sistema porque revelará hasta qué punto el peso de lo patriarcal, en todos los órdenes, sigue controlando la vida social mediante los mecanismos de censura, de las campañas de escándalo, etc.
Como escribía bellamente Nafisi, la gente quiere dejar de ser el sueño de otro y comenzar a vivir sus propios sueños. Vivir en los sueños de otros es vivir en una pesadilla.


* Maira Nowaira: “A short story of academic  oppression in Egypt” Guardian.co.uk 29/06/2011 http://www.guardian.co.uk/commentisfree/libertycentral/2011/jun/29/academic-freedom-egypt

** Azar Nafisi (2003): Leer «Lolita» en Teherán. El Aleph Editores, Barcelona.