Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los
partidos políticos españoles juegan con la paciencia del respetable. ¿Cuánto
tiempo se puede asistir a este triste espectáculo que parece no terminar nunca?
¿Cuáles son sus efectos en el conjunto del sistema? ¿Cómo afecta a sus
seguidores; cómo afecta al resto?
Es
ingenuo pensar que esto no tiene un efecto sobre el conjunto de la ciudadanía.
Al no exigir mínimos de votos, el sistema permite ganar elecciones con un solo
voto. Todo lo que sea abstención, abandono de la ciudadanía no hace sino
distorsionar la forma en que se reparte el poder.
Ya
tenemos una distorsión con lo que los grupos pequeños sacan de rentabilidad con
arañar unos votos a los grandes o que se deje de votar mientras sus votos no
decrecen en la misma proporción. Los pactos a los que asistimos con lo que
supone de desvío de la intención real de voto son un efecto distorsionante que
hace que grupos con pocos votos consigan acceder al poder y a las instituciones
mediante pactos. Dejar caer a los gobiernos en los que se han incrustado, a
derecha e izquierda, no es una opción viable pues pierden lo que han logrado.
En
20minutos vemos uno de estos casos por la izquierda:
El ministro de Cultura y portavoz de Sumar, Ernest Urtasun, ha descartado este martes la salida de su espacio político del Gobierno de coalición por los casos de presunta corrupción que cercan al PSOE, como el de Leire Díez o la imputación del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
"Si el señor Feijóo espera que salgamos del Gobierno para que entren ellos, lamentablemente eso no va a pasar", ha asegurado en una entrevista en La Hora de La 1, en la que ha resaltado también que Sumar está en el Ejecutivo para "transformar la realidad de la gente".
Urtasun ha criticado que el líder de PP "diga que la solución a los problemas de corrupción es que vuelva el partido de la Gürtel". "Es un poco ridículo", ha incidido para después asegurar que no van a aceptar "lecciones" precisamente de una formación que es por ahora la única que ha sido condenada por corrupción en España. *
El argumento dado es una forma de justificación burda, que se encubre con la posible llegada de la oposición en unas próximas elecciones un mal absoluto. Esto supone una conversión en absoluto el mal que representa la llegada de los otros, frente a otro menor que sería el mantenimiento de un gobierno y, por supuesto, su participación en el mando y al frente de instituciones. En resumidas cuentas, dejar de ser ministro.
Por el lado de la derecha ocurre una justificación. La extrema derecha es mala hasta que sus votos son necesarios para alcanzar o conservar el poder en autonomías o ayuntamientos. El procedimiento es el mismo, mirar hacia otro lado, plantear que es peor no aceptar estos trueques y, por ello, justificar la adopción de medidas que pueden ir directamente contra los principios programáticos de los partidos y sus compromisos con los votantes.
Da igual que se esgriman principios mesiánicos o salvíficos, como hace el ministro de Cultura de Sumar. El hecho es similar: lo importante es estar arriba, en el poder. El principio de "ocupación" espacial es donde estoy yo no está otro.
Hoy no sabemos qué son los principios políticos; solo hay uno: estar en el poder para que no estén otros. Por este principio todo lo demás se relega, pasa a ser secundario. No importa lo que defienda tu socio de gobierno, no importa lo que pueda hacer, lo autoritario o corrupto que pueda ser. Se aplica ese principio de que los demás son el mal absoluto y que todo es mejor que su llegada.
Curiosamente este es un principio trumpista que el presidente norteamericano aplica a menudo. Él es la opción divina; los demás, la infernal. Como en otros supuestos, el mal sobre los principios democráticos está hecho.
De la misma formas se destruyó la posibilidad de los llamados "partidos bisagra", es decir, partidos de centro, moderados a los que podían recurrir unos y otros para tener gobiernos estables. Su función precisamente era llegar a lo que hemos llegado, a la radicalización, a un sistema polarizado y donde se azuza el miedo a los otros para poder gobernar. España se ha ido cargado sucesivamente sus partidos centristas, como el CDS o Ciudadanos, y se han potenciado los grupos más radicales por la derecha y la izquierda, con lo que se vive de esta tensión constante, con este hacer que el ciudadano viva en el miedo a los otros.
Esto no es bueno y tiene dos efectos: apatía, indiferencia, por un lado, y polarización y radicalización, por otro. Es ya demasiado tiempo de crisis, como vemos en el titular inferior de hace un año. Hemos ido a peor y sus efectos de futuro son imprevisibles.
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| Expansión, 19 de junio de 2025 |
* "Sumar descarta salir del Gobierno por la presunta corrupción del PSOE: "Estamos para transformar la realidad de la gente"" RTVE.es 16/06/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260616/sumar-descarta-salir-gobierno-presunta-corrupcion-psoe-estamos-transformar-realidad-gente/17117029.shtml




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