Joaquín
Mª Aguirre (UCM)
Vuelve
a saltar a las páginas de los medios de medio mundo la falsa modernidad, una
modernidad de cartón piedra, de la monarquía saudí, empeñada en convencer al
mundo de la bondad de sus reformas. Sin embargo, chirría.
Desde
que el príncipe heredero, al que siguen llamando MBS, diera un ejemplo de
liberalidad ordenando el secuestro y descuartizamiento del periodista discrepante
Jamal Khashoggi, la monarquía saudí no acaba de levantar cabeza. La gente la
sigue percibiendo el fondo perverso de su imagen.
Los
saudís, como otras monarquías cercanas, invierten mucho en imágenes de realidad
para facilitar a muchos gobiernos occidentales el hacer negocios con ellos sin
levantar demasiadas ampollas. De esta forma es posible administrar, poco a
poco, las llamadas "reformas" que siguen sin modificar un ápice el
fondo de la cuestión.
Los
países que viven del petróleo saben que su influencia está en declive en
función de la liberación del carburante que buscan muchos países avanzando en
el camino de la energía limpia y las amistades limpias. Ellos lo compensan con
grandes campañas de promoción de lugares cristalinos, pero ninguna de ellas
—incluidas las que les ligan a equipos de fútbol— puede compensar el
enfrentamiento con las mujeres del mundo que se sienten solidarias con las que
tratan de tener unas pequeñas dosis de libertad y autonomía.
El
diario El País, por boca de su enviada especial, Ángeles Espinosa, nos habla de
una nueva polémica con las mujeres de fondo:
Google se niega a retirar de su tienda online
Absher, una aplicación del Gobierno de Arabia Saudí que, entre otras cosas,
permite a los hombres controlar la salida del país de las mujeres que tienen
bajo su tutela. La compañía responde así a una petición de 14 congresistas
estadounidenses después de que algunas activistas lanzaran una campaña en EE UU
denunciando la presencia de la app en Google y Apple. La controversia, que
también ha llegado al Parlamento Europeo, apenas ha tenido eco en el Reino del
Desierto, donde las mujeres consultadas subrayan que “el problema no es la
aplicación, sino el sistema de tutela”.
“Antes era peor, teníamos que disponer del
impreso amarillo cada vez que queríamos viajar”, explica una ejecutiva saudí
durante una cena en Riad, en referencia a la autorización que el guardián debía
obtener personalmente en la oficina de pasaportes. “Absher no resuelve el
problema esencial de la tutela [la necesidad de tener el permiso del marido o
del padre para sacar el pasaporte o viajar al extranjero], pero al menos ha
hecho nuestra vida más fácil”, asegura. Varias de las presentes, entre las que
hay una empresaria, una novelista y dos profesoras universitarias, se muestran
de acuerdo.*
Arabia
Saudí es el ejemplo perfecto —no el único— de que se puede ser retrógrado con
dinero. Muchas veces intentan convencernos que todas estas cosas son
"atraso", pero no es así. Se llama "principios", de
dominación, en este caso. Por eso es una falsa modernidad; es, por el contrario,
usar la tecnología y el dinero que supone para el mismo fin que durante siglos
se ha bastado con la vara y la llave.
Esto
nos demuestra que, efectivamente, la tecnología está para facilitarnos la vida,
en este caso al vigilante en su control de las mujeres bajo su tutela. El hecho
de que las mujeres puedan estar "contentas" porque no tengan que ir a
por "impreso amarillo" sino que se pueda gestionar su vigilancia on
line no es más que un ejemplo de la perversidad del sistema.
Cuando
se jaleó el permiso de conducir como un rasgo de modernidad, planteamos que la
cuestión no era el coche en sí, sino la capacidad de movimientos. Tienes coche,
sí, pero no la libertad de viajar. No hay más que apariencia y un ahorro
económico que dejarán de tener que pagar taxis para ir a cualquier sitio
autorizado. Tampoco la actuación (y explicación) de Mariah Carey resultaron
convincentes de que en el Reino hubiera cambiado algo. Solo ha cambiado la
manera de gestionar la opresión, ahora mucho más "eficiente".
Las
razones de Google son también algo que considerar. Como empresa, no desea
perder beneficios por una cuestión de "principios". Solo entenderá la
razón del boicot, pero ¿quién puede boicotear a Google?
The
Telegraph explica lo que hace la aplicación:
Google is refusing to remove a Saudi government
app that allows men to track and control women.
The app, which gives men the power to grant and
rescind travel permission for women and to set up SMS alerts for when they use
their passports, will remain available to buy.
Google said it had reviewed the app — called
Absher — and concluded that it did not violate any agreements, and could
therefore remain on its Google Play store.
The app, which is owned and operated by the
kingdom’s interior ministry, also has features that send alerts if a woman leaves
a certain area - making it difficult for women to leave without the say so of a
“male guardian”.
Women in the ultra-conservative kingdom must by
law have male guardians, whether it be a husband, father, brother or uncle, who
gives permission for them to do everything including studying, marrying,
renting a house, and travelling.
Google and Apple’s decision to host the app,
which has been downloaded more than one million times, has drawn complaints,
including from Human Rights Watch which said the tech companies were
“facilitating human rights abuses”.**
La herramienta diseñada por el gobierno saudí es un ejemplo
de cómo entienden estos la modernidad y Google la legalidad. Facilitar el
trabajo de rastreo de las mujeres y poder anular sus permisos solo deslizando
un dedo por la superficie del teléfono móvil debe hacer sentir a los hombres
saudíes que el dedo de Dios sigue funcionando y que las aplicaciones son, en
última instancia, obra divina. Ahora entienden bien el sentido del término
árabe "algoritmo". Todo vuelve a su cauce.
La enviada especial de El País dice que el gobierno saudí se
defiende señalando que
[...] la aplicación “permite a
todos los miembros de la sociedad (…), incluidas las mujeres, las personas
mayores y los discapacitados, el acceso a 160 servicios diferentes”. Entre
estos se encuentran la renovación de carnés de identidad, pasaportes, permisos
de residencia o licencias para negocios y, más recientemente, incluso algunas
operaciones bancarias. En total la app tiene 11,6 millones de usuarios, dos de
ellos mujeres, según ha declarado su responsable, Atiyah al Anazy, a la prensa
local."*
¡Qué bien, cuánto ahorro de tiempo para seguir languideciendo
en casa a la espera de que te autoricen a moverte!
El problema, se dice al final del artículo, no es la
"app" sino el sistema de tutela. No estoy de acuerdo. La app forma
parte de la mayor eficiencia de la perversa tutela, por lo que supone un
aumento del control. A ver si ahora vamos a ponderar el ahorro de energía de
sillas eléctricas alimentadas por paneles solares. La hipocresía del gestor la
vemos por todas partes, no solo en Arabia Saudí. Esta consiste en seguir
haciendo lo mismo pero con mayor eficiencia, por lo que el verdugo espera
nuevas palmaditas en la espalda.
Google debería tener más cuidado con aquello que acoge
porque no están las cosas como para echar una manita a los gobiernos
retrógrados y opresores de mujeres. Ya encontrarán una forma de manifestar su
desagrado visceral y su oposición. Es cuestión de tiempo.
La idea de que "antes era peor" aparece en varios medios, no solo en El País. En la opinión de algunos comentaristas, la aplicación permite "remover" a aquellos que lo deseen ciertas restricciones. No ´se si el argumento de que se beneficia a algunas es suficiente ante el grave problema del seguimiento que da a otras. Entiendo el razonamiento, pero no me acaba de convencer. Lo que se hace de esta forma es facilitar el control de unos y la apertura de otros. Se genera así una enorme separación social entre aquellos que deben tienen un régimen más abierto y otros que padecerán con más intensidad el seguimiento. La palabra clave, creo, es "solidaridad". La aplicación ofrece la tentación de vivir mejor y olvidarte del resto.
* "Google rechaza retirar una ‘app’ del Gobierno saudí
que permite controlar a las mujeres" El País 4/03/2019
https://elpais.com/sociedad/2019/03/04/actualidad/1551714195_650888.html
** "Google rechaza retirar una ‘app’ del Gobierno saudí
que permite controlar a las mujeres" El País 4/03/2019
https://elpais.com/sociedad/2019/03/04/actualidad/1551714195_650888.html
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