lunes, 11 de febrero de 2019

La batalla de las enmiendas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El enterramiento de la constitución egipcia de 2014 está empezando a provocar reacciones sociales y políticas. Ya hemos comentado anteriormente algunos de los principales aspectos, que se centran en la perpetuación de al-Sisi en el poder, la concentración del poder sobre los medios de comunicación y la recuperación del consejo de la Shura, lo que supone de facto un mayor reparto de poder. Incluso, una de las enmiendas propuestas hace que el propio parlamento recorte su capacidad de control del ejecutivo, que se vuelve más que presidencialista, absolutista.
Mada Masr nos da cuenta de las reuniones de la oposición para tratar de denunciar estas maniobras del poder para realizar una "dictadura vistosa", que es a lo que se aspira. Un rasgo del régimen de al-Sisi es su obsesión por legitimarse a la fuerza, es decir, por hacer olvidar al mundo que su origen está en un golpe de estado y en un baño de sangre. La retórica indecente de que fue el pueblo quien le pidió a los militares que mataran a más de ochocientas personas, que defender al estado es encarcelar al que cuenta un chiste o reproduce un meme, etc. necesita de esos mecanismos artificiales a falta del natural.


Con estas enmiendas constitucionales se pretende salvar la cara ante el mundo y ante los propios egipcios Pero el efecto es el contrario, la demostración de la falsedad creada, del engaño institucional y de la absorción del estado al que se dice defender. Todo ello esconde el ejercicio retórico de absorción del estado mismo, identificándolo con los intereses del propio grupo que desea mantenerse en el poder. La posibilidad de que tras las enmiendas, el presidente al-Sisi estuviera otros dos mandatos, esta vez de seis años cada uno, se percibe como una demoledora realidad. Y no hay garantías de que acabe allí. El poder no se abandona, debería ser el único artículo.
Tras la reunión de los partidos opositores, Mada Masr nos traslada sus conclusiones:

In its statement, members of the Union to Defend the Constitution said that the group’s political forces met on Monday at the Conservative Party headquarters in Cairo to discuss their position regarding the amendments, which they considered to be “a crime, and an attempt to tamper with the Constitution and the state, destroy the foundation of the current societal balance, as well as disrupt the path toward building a modern secular democratic state based on the peaceful transfer of power, the separation of powers and a respect for the Constitution and the law.”
The meeting was attended by a number of political parties, including the Socialist Popular Alliance Party, the Egyptian Social Democratic Party, the Dostour Party, the Reform and Development Party, the Freedom Egypt Party, the Egyptian Socialist Party, the National Conciliation Party and the Conservative Party, along with the Karama Party. MPs who are part of the 25-30 Alliance and other public figures — including Sabbahi, Abdel Gelil Mostafa, George Ishaq and Ahmed al-Borai — also attended, according to Medhat al-Zahed, the acting head of the Socialist Popular Alliance Party.*


Hace mucho tiempo ya que se destruyó el camino hacia una democracia moderna y se emprendió el de una dictadura disfrazada de patriotismo de estado. La única realidad es que lo que se empezó considerando una "rectificación" para controlar el desvío que la revolución popular había tomado con la llegada de los islamistas al poder gracias, una vez más, a los propios errores de los militares que seguían empeñados en la conservación del poder colocando su candidato, que fracasó estrepitosamente.
La amplitud de la plataforma no debe engañarnos sobre el poder real. El propio poder se ha encargado de atomizar el escenario de los partidos para así garantizarse su espacio dominante. El poder siempre ha sabido repartir prebendas y los que querían medrar ya sabían de qué lado debían estar siempre.
La astucia de al-Sisi conseguir que fueran antes las elecciones presidenciales que las legislativas. De esa forma accedió al poder inmediatamente y le hicieron unas leyes electorales a su medida, es decir, para obtener un parlamento favorable. Después el parlamento elegido le devolvió el favor ratificando todas sus decisiones anteriores. Se trataba de no dejar cabos sueltos. El cabo suelto que quedó fue la constitución rápidamente enmendada para distanciarse de la elaborada por los islamistas. Como necesitó del apoyo de todos, la constitución garantizaba la alternancia y evitaba la perpetuación en el poder, el mal de todas las dictaduras de la zona. La concepción mesiánica de los dictadores y los grandes tinglados de intereses que se crean a su alrededor hacen que la alternancia se vea como algo que hay que evitar a toda costa.


La oposición reunida anuncia un plan de tres puntos para tratar de evitar que se consume la enmienda de la constitución:
[Medhat al-] Zahed told Mada Masr that the union would challenge the proposed constitutional amendments on three fronts. The first consists of a popular campaign to collect signatures against the amendments, through which the union will also work to raise awareness about the dangers of these amendments through the grassroots reach of the political parties involved. The union will also seek to create its own media platform, in light of what it describes as the “ongoing restrictions” imposed on both state-owned and private media platforms.
The third phase is judicial in nature, according to Zahed, in which constitutional jurists who are members of the campaign — such as Mostafa, Essam al-Islambouli and Mahmoud Nour Farahat — will study the viable routes available to challenging the amendments legally.*

Empieza, pues, una guerra en esos tres frentes —la calle, los medios y los juzgados— en los que deberán prepararse, pues el régimen —ya lo demostró en las presidenciales— no se anda con contemplaciones. Previsiblemente, el régimen tratará de cortar estas iniciativas a través de la creación de problemas a los más activos, el descrédito y la propaganda desde los medios oficiales y los más afines, el boicoteo en las redes y la desestimación legal de sus propuestas. Y si tiene que ir más allá, lo hará.
Tras señalar que es Mahmoud al-Sisi, el hijo del presidente, quien está llevando desde los Servicios de Seguridad la cuestión de la enmiendas, Mada Masr cierra su artículo con la llegada de las amenazas: «Security sources had conveyed to a senior political party leader, who spoke to Mada Masr at the time, that the security apparatus would not tolerate dissent on any scale regarding the amendments.» Siempre claros.
Es el Egipto de eterno retorno, en el que nada cambia más que aparentemente.


* "‘Union to Defend the Constitution’ brings opposition forces together to reject constitutional amendments" Mada Masr 7/02/2019 https://madamasr.com/en/2019/02/07/feature/u/union-to-defend-the-constitution-brings-opposition-forces-together-to-reject-constitutional-amendments/



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