miércoles, 21 de octubre de 2026

Sobre Vox y el control ideológico del cine

 Joaquín Mª Aguirre

La noticia es de ayer mismo y vuelve a incidir en los aspectos culturales en la política, más específicamente en lo que respecta a la concesión de subvenciones al cine español. El titular de RTVE es directo, sin ambages: "Vox veta las ayudas al cine en Castilla y León para películas "que impliquen adoctrinamiento ideológico""*

No es la primera vez que se producen este tipo de acciones que nos muestran hasta qué punto la ultraderecha ve los aspectos culturales como "enemigos", si bien su retórica, como en el caso que se menciona, va siempre por aspectos "protectores". En el pasado reciente, allí dónde Vox se hace parte del poder, han surgido noticias sobre el rechazo de la compra de determinados libros, por ejemplo, incumplen esas "normas" que ellos consideran como objetivas.

En la entrada del texto de RTVE.es en el que se menciona lo sucedido podemos leer: 

El Gobierno de Castilla y León ha vetado las ayudas para la producción y distribución en esta comunidad autónoma de películas, de ficción y documentales y episodios piloto de series de animación "que impliquen adoctrinamiento ideológico, propaganda partidista o apoyo expreso a opciones políticas concretas".* 

El asunto es un ejemplo propio de la denominada "ley del embudo": lo de los demás es subjetividad, lo mío es la objetividad, la verdad pura y dura. A la ultraderecha le ha interesado la cultura como ideología, como campo de debate y lucha, mientras que a la simple derecha le interesa como negocio, como producto de mercado.

Esto supone un interés importante que está señalado por sus ideólogos internacionales desde hace décadas: la cultura es la base, el conjunto de enfoques que construyen la percepción social. Tienen la acertada teoría de que la ideología se cambia desde sus raíces, que esta se encuentran en formas textuales que transmiten y crean la opinión. Por eso la censura es fundamental para ellos; es cortar el acceso a las formas que ellos consideran de ideología opuesta; es sembrar hoy, para cosechar mañana. Quizá, de forma más concreta: arrancar hoy para no cosechar mañana y, claro está, sembrar de nuevo. Esto explica el interés de las formaciones ultraderechista por hacerse con departamentos que decidan culturalmente. Eso incluye del cine a las bibliotecas municipales, del teatro a la radio municipal.


El cine español es débil como industria frente al gran potencial del cine norteamericano, por lo que necesita de constantes estímulos económicos y fiscales, que les ayuden a poner en marcha los proyectos.

 El dividido reparto del poder en España —ayuntamientos, Autonomías y gobierno central— hace que el cine, una película determinada, tenga que hacer recorridos amplios y mixtos de institución en institución para conseguir salir adelante. Es aquí donde entran las consideraciones y exigencias de Vox introducido en el gobierno de Castilla-La Mancha. Pueden frenar las subvenciones o cualquier otra forma de ayudas para aquellas películas que entre en sus supuestos: 

La orden que recoge estas ayudas, publicada en la sede electrónica del Gobierno autonómico, dice que el beneficiario de estas ayudas "deberá desarrollar las actividades subvencionadas con pleno respeto a los principios de objetividad, neutralidad institucional, pluralismo y servicio al interés general, por lo que no podrán destinarse los fondos públicos concedidos al amparo de esta convocatoria a actuaciones que impliquen adoctrinamiento ideológico, propaganda partidista o apoyo expreso a opciones políticas concretas".

De acuerdo con el texto de la orden, se trata de subvenciones destinadas a financiar la preproducción, producción y distribución de largometrajes, documentales y de ficción, y episodios pilotos de series de animación y de televisión, "con la finalidad de contribuir al fomento y promoción del sector cinematográfico y audiovisual en la Comunidad de Castilla y León.

Sin embargo, el texto no especifica con qué criterios se decidirá si las producciones audiovisuales incluyen "adoctrinamiento ideológico" o "propaganda partidista".

Como puede apreciarse, la orden tiene dos aspectos; en uno se dice cómo debe ser para recibir las ayudas; en el otro se nos dice cómo no debe ser. Es la formulación en positivo —para recibir— y en negativo —para no recibir—.

Como bien señala la información, se dejan sin definir los conceptos básicos, que son desde los que ellos aceptarán o rechazarán el filme en cuestión. Es la ambigüedad conceptual lo que hace "efectiva" esta orden emitida precisamente más para negar que para aceptar.

La ultraderecha, experta en una mezcla de afirmaciones grandilocuentes y cuestionamiento a los demás, tiene en sus manos en la Autonomía decidir qué es "objetivo", qué es "partidista" o qué es "ideológico". Es fundamental entender que ella misma se propone como modelo de "objetividad", lo que implica que los demás se mueven sobre ese concepto oscuro de "ideología", situado frente a la "objetividad" propia; lo mismo ocurre con "partidismo", algo que hacen los otros.

El feminismo, la diversidad sexual y otras corrientes similares son para Vox "ideología". La igualdad de derechos es una perversión ideológica del la "objetividad natural" (Dios nos ha hecho distintos). Esto le ha permitido poner en su lista negra películas como "Barbie".

Es fácil entender qué tipo de decisiones se tomarán y qué tipo de productos cinematográficos pasaran los filtros para conseguir las financiaciones. No podemos olvidar que si están situados en el poder es gracias a los votos propios, los justos para acceder, y a un grupo necesitado de ellos para acceder al poder, el Partido Popular.

Si hemos dicho anteriormente que para la derecha tradicional, el Cine forma parte del mercado, un negocio en el que se invierte para conseguir unos resultados económicos, unos beneficios, para la ultraderecha que es quien crea esta orden, la ideología va por delante, aunque finalmente se traduzca en inversión económica. Por eso es importante que, más que el beneficio económico, interese el efecto de censura sobre aquellos filmes que puedan ir en contra de su juego político, una inversión a medio y largo plazo.

Pensar en un arte que no contenga una descripción de la vida social es realmente una falacia. Desconectar un arte como el Cine del mundo que le rodea, de su crítica, con o sin alternativa, es casi imposible. Por eso la propuesta de Vox va encaminada a la imposibilidad, a la censura que implique la no realización del filme. El poder ejercerla en cualquiera de sus fases (preproducción producción y distribución) significa que tienen capacidad de detener o reducir los efectos en cualquiera de ellas. La carencia de ayudas en cualquier fase puede determinar su bloqueo y desaparición.

La película de más éxito en España en estos momentos es "La bola negra" (Javier Ambrossi y Javier Calvo 2026), un filme que difícilmente encajaría para su financiación en cualquiera de sus etapas en la Comunidad de Castilla-La Mancha para recibir ayudas. Trata de la guerra civil española, de la homosexualidad, etc. No tendría opción alguna; iría contra toda la "objetividad" que Vox reclama. Pero ese es precisamente su intento, su objetivo final. La pena, según Vox, sería que no dependiera su subsistencia económica de ellos, de su conserjería de Cultura, la herramienta de control.

La colocación estratégica de sus piezas en las instituciones busca frenar y destruir cualquier cosa que sirva desde la cultura para debilitar sus posiciones. En realidad no hay mayor uso ideológico que esas medidas "anti ideológicas", no las hay más "políticas".

Los juegos de palabras, las redefiniciones y ambigüedades no logran ocultar sus intenciones. Sirven además para "tranquilizar" las conciencias de quienes les votaron, narcotizadas por esas ideas tóxicas camufladas. Para ello se necesita una creciente polarización de la vida pública, especialmente en lo que respecta a lo cultural entendido desde ese aspecto básico señalado.

El cine requiere, como cualquier otro arte, de libertad y de crítica, despertar y crear ideas. Luego debatiremos sobre ellas, que es la función de la opinión pública, la crítica, los historiadores. Según los principios de Vox, debería desaparecer una gran parte del cine mundial. Lo intentan mediante la selección de títulos de cualquier filmoteca bajo su mirada. Así se aseguran de que las mentes inocentes no serán "contaminadas" por filmes perversos, profundamente "partidistas" y "subjetivos".

Los que firman pactos con ellos se hacen sus cómplices y tiran piedras contra su propio tejado y, a fin de cuentas, sobre el de todos. El cine, como cualquier arte, debería buscar la libertad del que lo hace y de quien lo ve.   


"Vox veta las ayudas al cine en Castilla y León para películas "que impliquen adoctrinamiento ideológico"" RTVE.es 20/10/2026 https://www.rtve.es/noticias/20261020/vox-ayudas-cine-castilla-leon-peliculas-adoctrinamiento-ideologico/17274803.shtml




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