jueves, 4 de junio de 2020

No puedo respirar o el legado de Trump

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La CNN reproduce las palabras del ex general James Mattis: «"Donald Trump is the first president in my lifetime who does not try to unite the American people -- does not even pretend to try,"» señala de forma contundente. Y añade: "Instead he tries to divide us. We are witnessing the consequences of three years of this deliberate effort. We are witnessing the consequences of three years without mature leadership". No es fácil decir más en menos espacio, con menos palabras. El serio Mattis, un militar prestigioso, ha recibido el ingenioso tuit del presidente en el que dice que en lo único que ha coincidido con Barack Obama es en haber despedido a Mattis. Muy del estilo Trump; es lo que le va, su terreno favorito. No le pidamos ideas, pero fotos e insultos, los que quieras.


Pero el tuit de Trump es solo otra palada de tierra contra el viento. Las críticas a lo que está haciendo y diciendo no vienen solo de militares retirados. El Secretario de Defensa, el Jefe del Pentágono, Mark Esper ha dicho públicamente que no considera que el Ejército de los Estados Unidos deba salir a reprimir nada. Eso le pone en el punto de mira de Trump, pero a estas alturas de la película solo los poco inteligentes pueden pensar en seguirle el juego. Trump está teniendo "il gran finale" que quería para su salida.

Pero volvamos a las palabras de James Mattis, señalando que Donald Trump es el "primer presidente que no trata de unir al pueblo americano". Es una observación que no por lacónica carece de penetración en lo que la presidencia de Trump está suponiendo para los norteamericanos.
La estrategia de Trump ha sido siempre la parcelación y el enfrentamiento. Desde su comienzo en la carrera  la nominación en las primarias republicanas, Trump se caracterizó por ir siempre a la yugular y no importarle los destrozos causados para conseguir sus objetivos. No ha dejado de hacerlo. Trump ha tenido siempre una baza a su favor: sobrepasar el límite, llegar allí donde otros no se hubieran atrevido. La política es un mundo bronco, pero Trump lo lleva más allá, es el hombre de la otra vuelta de tuerca. Eso sorprende a sus rivales, que ven una barrera moral allí donde Trump no ve ni siente nada. Eso forma parte de sus carencias emocionales y morales, su carencia de empatía en todos los terrenos. Es lo que se le prohibió decir a los psiquiatras según la "Regla Goldwater". Sobre esto tratamos en su día, con la nominación republicana.


La llamada "regla Goldwater" hace referencia a la publicación conjunta de 1.189 psiquiatras en la revista Fact de un aviso sobre la inestabilidad mental del senador Barry Goldwater, candidato a la Casa Blanca en 1964. La regla, que recibió formulaciones similares en las distintas asociaciones profesionales, impedía emitir este tipo de diagnósticos a distancia, es decir, sin un examen previo. No bastaba lo que se veía a simple vista, sino que se exigía un examen profesional para emitir un diagnóstico.
En la propia Wikipedia, cuando se habla de la "Goldwater Rule" se incorpora un amplio texto señalando cómo esto se ignoró en gran medida en el caso de Trump y se señala: "In 2016 and 2017, a number of psychiatrists and clinical psychologists faced criticism for violating the Goldwater rule, as they claimed that Donald Trump displayed "an assortment of personality problems, including grandiosity, a lack of empathy, and 'malignant narcissism'", and that he has a "dangerous mental illness", despite having never examined him.[3][12][13]"
La ética es la ética, pero la realidad es la realidad. No creo que nadie a estas alturas dude sobre la calidad del diagnóstico a distancia en el caso de Donald Trump. Pudo ser poco ético, sí, pero el diagnóstico fue acertado. Supongo que la claridad de lo señalado también les produjo un problema ético. Quizá la "regla Goldwater" sea una especie de contradicción permanente cuya eficacia solo sirva para redimir a los que se condenó por avisar de los problemas que llegarían en el futuro.


La observación de Mattis es acertada. Trump ha sido el gran divisor, como aquí le hemos llamado en muchas ocasiones y cuya realidad tiene incendiada a los estados Unidos de una causa a otras. ¿Se puede ignorar su grito de "¡Liberad los estados!" lanzado antes del caso George Floyd, que ha sido el detonante final?
No ha habido un solo elemento que no haya sido utilizado para crear conflictos, de lo que se alimenta de las bombas que le arrojan, como esos monstruos de las películas de fantasía y ciencia-ficción.
Solo una cosa ha sostenido a Trump, que nadie creyera que pudiera llegar tan lejos. Los que creían que podrían controlarlo —los líderes republicanos, el staff de la Casa Blanca...— pronto tiraron la toalla, quedan los cobistas y mediocres o los que, como el doctor Fauci, han hecho de tripas corazón para evitar males mayores. Y, lo más terrible, le ha mantenido una parte importante del pueblo de los Estados Unidos que ha hecho suyos el fanatismo del que no cree en nada, la religión del que no la tiene, el racismo del supremacista irónico. La falta de creencias religiosas se concreta en esa farsa de la foto con la Biblia y así se acumulan en él los mayores tópicos en forma de reacciones teatrales, en gestos superficiales que él maneja para arrastrar a sus "creyentes", fascinados por escuchar lo que ellos no se atrevían a compartir.


La destrucción de Trump no es solo interna, en los Estados Unidos. Ha destruido la poca o mucha armonía internacional que pudiera haber agravando los conflictos con su afán de salvar al mundo, que no es más que su deseo enfermizo de aplauso y reconocimiento. Ha destruido cualquier acuerdo internacional en todos los terrenos, desde los conflictos de la OTAN que ha llevado a Europa a pensar en la creación de un ejército europeo y establecer su sistema de defensa, a los acuerdos sobre el cambio climático, la ruptura de los acuerdos sobre desarrollo nuclear que convierte el mundo en un lugar más inseguro, la idea de la militarización del espacio, el desastre de Oriente Medio con el proyecto del "acuerdo del siglo"... hasta las críticas a los premios de la Academia de Cine dados a la coreana "Parásitos". Trump no podía dejar nada en pie en el planeta, no podía haber nada que el mundo considerara positivo que no lleve su firma.


Mattis tiene razón. La pena es que no haya habido ninguna fuerza, nacional o internacional, capaz de frenar a un tipo de esta categoría. Los jueces lo han intentado y lo han conseguido en ocasiones, lo que no ha hecho sino aumentar su furia. Ha insultado a países enteros, llamándolos "agujeros de mierda"; ha mostrado el racismo más descarado cuando hablaba de cómo se solucionaban los problemas "en los viejos tiempos". No podemos olvidar su machismo brutal y descarado. En fin..., nada que no nos hubieran advertido rompiendo la regla Goldwater.
Algunos líderes mundiales hacían chistes a sus espaldas y a algunos pilló riéndose. Pero Trump usaba la fuerza de la amenaza y lo sigue haciendo con aliados o con enemigos. Los países a los que llegaba le recibían con muestras de desprecio que él reinterpretaba como de admiración. Ni a la reina de Inglaterra le hizo gracia tener que tomar el té con él, con la ciudad de Londres declarándolo persona non grata, algo insólito pero real. Los más de cien mil muertos  y el más de millón y medio de contagios, a fecha de hoy, son un triste recordatorio de su sentido de la sanidad nacional y de la vida de sus conciudadanos. En gran medida son parte de sus políticas negacionistas nefastas.


Ha hundido cualquier forma de prestigio internacional, de liderazgo de algo, dejando a los Estados Unidos en una posición de decadencia moral y científica realmente penosa. No ha sido capaz o no le ha importando encontrar algo que no se basara en la fuerza. Cuando salga de la Casa Blanca, su legado será de destrucción, de división; pero, eso sí, será idolatrado por aquellos que le han aplaudido cada gesto machista, racista, ignorante o de fuerza, sacando lo peor de todos. Será añorado, dentro y fuera, por los autoritarios de diferente pelaje, por los dictadores a los que felicitó por su buen trabajo y abrazó.


El grito de "No puedo respirar" (I can't breathe!) es algo más que las últimas palabras de George Floyd. Es el sentimiento de millones de norteamericanos para los que respirar su propio aire se ha vuelto un acto peligroso por nauseabundo. Es el aire contaminado por Trump, el entorno viciado, lo que se denuncia junto a la muerte infame.
Como el toro herido, hay que tener cuidado con su final de legislatura porque podemos contener desagradables sorpresas en cualquier parte del mundo. Seguirá desuniendo hasta el final, cuando sea separado, arrinconado en algún campo de golf de infinitos hoyos.



* Stephen Collinson "Military leaders condemn Trump over protest response" CNN 4/06/2020 https://edition.cnn.com/2020/06/04/politics/donald-trump-james-mattis-esper-protests/index.html
* "Goldwater rule" https://en.wikipedia.org/wiki/Goldwater_rule

miércoles, 3 de junio de 2020

Las circunstancias egipcias y el COVID-19

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El COVID-19 es uno; las respuestas múltiples. Dada esta diversidad, las diferencias entre los países aumentan en función de las respuestas que van tejiendo sus propias redes encadenadas. Nuestras respuestas a la situación se tintan en medio de nuestras broncas políticas, teñidas con nuestros dobles conflictos, los políticos generales y las diferencias autonómicas; con la importancia del sector del turismo y del ocio en nuestra economía, con nuestra estructura social y pirámide de edad, etc. Todos estos factores (y muchos más) son los que diferencian a los Estados Unidos de México, a España de Suecia, a Rusia de Japón... La unidad del coronavirus queda así diversificada por las diferencias de nuestras propias realidades. Toda diferencia crea nuevas diferencias. Mentalidades y realidades se entremezclan en las respuestas a los efectos.
La realidad egipcia es lo suficientemente diferenciada como para que sus respuestas sean distintas a las de otros países, incluidos los de su propio entorno. Veamos algunos casos de esta diferenciación.


La primera diferencia proviene del hecho distintivo de la propia percepción de la crítica. El diario Egyptian Streets titulaba el día 28 de mayo "‘Enemies of the State Questioning Our Efforts’: Egypt’s President Sisi Calls for Unity". Cualquier discrepancia o crítica de lo realizado por el régimen egipcio es convertido en términos de "enemistad", que es la forma de decir "terrorismo". Ser enemigo del estado no es pues, cualquier cosa, sino la definitiva pues es la que habitualmente se aplica a los enemigos políticos, ser "enemigos del estado". En el artículo podemos leer lo dicho por el presidente al-Sisi:

As the COVID-19 infection toll nears 20,000, Egyptian President Abdel Fattah Al-Sisi released statements on social media calling for Egyptians to stand together as anger continues to rise among the nation’s doctors.
“We stand together at an important moment…facing the coronavirus pandemic which requires everyone to continue being in solidarity to pass this ordeal in peace and to preserve the success we have achieved in various fields,” said President Sisi in the first of his three tweets on Thursday morning before warning “enemies of the state” who are doubting efforts taken by the Egyptian government.
“In the midst of efforts the Egyptian state, the government and the people [are taking] to counter the pandemic, and [in the midst] of continued implementation of development plans and preservation of economic stability during the hardest of times, enemies of the state are trying to question the state’s efforts and achievements,” said the Egyptian President in his second tweet.
“I reassert my highest confidence in the [Egyptian] people, who always demonstrate in difficult circumstances…the ability to confront and respond to these campaigns. God Save Egypt and the Egyptians.”*



El hecho de que cualquier discrepancia sobre la eficacia de las medidas tomadas o de las informaciones suministradas oficialmente se considerado un acto hostil con el estado, evidentemente, tiene implicaciones directas. En el primer párrafo se manifiestan las iras de los médicos ante las actuaciones gubernamentales.
La propia estructura sanitaria es otro factor distintivo inmediato. Podemos pensar, por ejemplo, cómo en España lo primero que ha emergido ha sido la crisis previa de la Sanidad que nos ha hecho ser más sensibles a este conflicto con lustros sobre la mesa. La estructura sanitaria y sus propios conflictos internos tienen que ver entonces con la forma de actuación y la capacidad de respuesta.
No es trivial la cuestión señalada en el diario. Aquí ya recogimos los primeros incidentes con las reclamaciones del Sindicato de Médicos en Egipto, señalando que pedían subidas salariales, reconocimiento de pensiones por el Estado mediante la consideración de "mártires", al igual que los militares muertos en actos de combate o de terrorismo. La situación es bastante particular y no recordamos otra similar en otros países, donde las reivindicaciones sectoriales se están planteando al final y no al principio, como ha ocurrido en Egipto. En este frente, el Sindicato de Médicos es una fuerza en conflicto con el gobierno. Es poderos y ha estado tradicionalmente en manos islamistas, que siempre vieron en la Medicina un sector rentable económicamente y de penetración ideológica en la población frente a las carencias enormes del estado.


En Egypt Independent también se nos muestra otra circunstancia, la fijación de los precios de la sanidad privada para los tratamientos frente al COVID-19. La sanidad en Egipto es un hecho tremendamente diferencial, con un sector privado para quien se lo puede permitir y un deficiente sistema público, incapaz de atender realmente las demandas. De ahí los enormes problemas de salud de la población.
El gobierno ha regulado las cantidades de las facturas que los hospitales privados pueden pasar a los enfermos para evitar especulaciones:

Egypt’s Health and Population Ministry announced Tuesday new treatment prices for coronavirus patients in private hospitals.
A statement from health ministry outlined that the cost of isolation within the internal department will range from LE1,500 to LE3,000, while the cost of isolation in intensive care with a ventilator ranges from LE7,500 to LE10,000 while intensive care without a ventilator costs around LE5,000 to LE7,000.
These prices are per day, the statement said.
These new prices will be implemented starting Tuesday, according to the statement, which warned that any hospitals which do not comply with these prices will be closed.
The ministry had received a barrage of complaints regarding expensive treatment prices in non-government hospitals which do not correspond with service costs.
Minister of Health Hala Zayed said in the statement that these prices cover the services, supplies, doctors, nursing and accommodation in full, alongside tests and x-rays.
The Central Administration for Non-Governmental Medical Institutions and Licensing at the Health Ministry is tasked with enforcing this decree, she added.
The administration sent a periodic circular to all departments across the nation regarding the price of treatment in private hospitals.**



Es evidente que esos precios hacen imposible acceder a los hospitales a la enorme mayoría de los egipcios, que necesitarían varias vidas sucesivas para poder pagar los precios de un par de semanas ingresados.
El hecho de que se esté especulando con la salud no es nuevo, aunque podríamos decir que es una constante. Recordemos que mientras una enorme cantidad de egipcios no tenían acceso a la sanidad, se diseñó un plan de "turismo sanitario", en donde se podría viajar a Egipto, hacer turismo y realizarse, de paso, algún tipo de operaciones por un buen precio, más barato que en los países de origen. En España ha habido gente que ha practicado esta forma de turismo al ir a arreglarse la boca a algún país latinoamericano. Precisamente el hecho de que la odontología no se encuentre entre los servicios de la Seguridad Social ha hecho que sea uno de los sectores rentables para los "emprendedores de la salud". En Egipto, esto permite a los médicos crear sus propias clínicas o incorporarse a las existentes para recibir sus pacientes extranjeros.
El 17 de septiembre de 2019, el Financial Times publicaba un artículo titulado "Dawi aims to become Egypt’s medical ‘Starbucks of clinics’ chain", en referencia a la creación de una nueva idea empresarial definida sobre el modelo de las conocidas cafeterías, un punto medio, más cara que las baratas y más barata que las caras. El concepto se aplicaba a la salud, creando un servicio privado para aprovechar el hueco de "mercado" de la salud que con un pago mensual asegurara a quienes eran atendidos sin largas esperas al menos diez minutos de atención.

Dawi’s aim is to fill a gap in the Egyptian market — to cater to the wide swath of Egyptians who cannot afford high quality private healthcare but want a better service than the free but often inadequate government-provided medical care.
[...]
Dawi’s clients, says Ms Habib, are “employed people who cannot spend hours waiting at a doctor’s office, but also they cannot afford to pay E£400 ($25) every time one of their children has a cough. They make up a large segment of people.”
Once a reservation is made through a call centre, a doctor’s consultation at Dawi costs about $10. Patients can also expect to be seen on time — something that is unusual in Egypt’s healthcare sector, where long waits are commonplace. Dawi patients receive a free 10-minute wellness check-up with a family doctor on their first visit, even if they are seeing a dentist. Ms Habib says this helps uncover problems early on, helping the client stay healthy and reducing the burden on their budget.***


Nos ha llamado la atención una frase en las explicaciones de las emprendedoras que habían creado el sistema Dawi: «“We’re asking doctors to be ethical and that creates pressure on revenue, but building and maintaining patient trust will eventually earn us more,” she says.»*** El sistema necesitaba muchos pacientes para poder ser rentable. Está por ver si no han sido desbordados por los pacientes tras el inicio de la pandemia.
Con esta situación médica, lo más probable es que el sistema sea tratar de pasar desapercibido en la enfermedad, algo con varios sentidos más allá del sanitario, con lo que nos adentramos en los niveles socioculturales de la cuestión, las relativas al estigma social que la enfermedad ha creado.
Al silencio social se le añade la cuestión de las cifras oficiales. La Deutsche Welle recoge la historia que hemos tratado aquí de la reacción brutal del gobierno egipcio cuando se publicó un estudio epidemiológico canadiense con unas estimaciones muy distintas a las cifras oficiales del gobierno egipcio. Pero había algo que el gobierno egipcio no podía controlar, los datos de los infectados que salían del país, de los turistas que regresaban tras viajes, como el del crucero por el Nilo:

There was a clear disparity between the number of tourists leaving Egypt and the country's official infection rate, which at the time peaked at 126 in mid-March. When I interviewed scientists based at the University of Toronto and published their findings as part of a report on how Egypt likely has a higher infection rate than official figures, there was little prior suggestion that discussing a scientific model would prove so controversial.****



El artículo añade algo también importante: «Authoritarian regimes across the world have treated as blasphemous the suggestion of a higher infection rate than the official numbers issued by governments, even though there are often benevolent or even legitimate reasons for the discrepancy.»****
Sí, "blasfemo" describe bastante bien las guerras de cifras oficiales, que si bien siempre ofrecen discrepancias dentro de ciertos márgenes (como podemos observar en España entre administraciones), en el caso egipcio implica —como vimos al principio— ser declarado "enemigo del estado", tal como señala el presidente al-Sisi.
Las estructuras y modelos sanitarios de todos los países se están siendo puestos a prueba y muchas criticadas como resultado de esta enorme crisis. Por eso es esencial que se sea consciente de los problemas... a menos que no se quieran considerar como tales y simplemente se mantenga lo que se tenía de forma consciente y clara.
Muchos países han visto la actitud de su personal sanitario (y otros sectores de primera línea) y los aplauden y homenajean, no parece ser esto lo ocurrido en Egipto, donde el sistema siempre ha sido problemático con enormes bolsas de enfermedad y también bolsas de negocio.
Por último, la respuesta social a la pandemia se basa en las propias diferencias culturales, en la percepción que se tenga de lo que es y supone. Egypt Independent nos traía las consecuencias de otro caso que ya vimos aquí cuando se produjo, los graves incidentes al tratar de enterrar a una doctora fallecida por el coronavirus:

Forty-two defendants from Shubra al-Bahou village have been referred to criminal trial in front of the State Security Criminal Court in Mansoura by the Daqahlia Public Prosecution’s office on Tuesday for their involvement in gathering to prevent the burial of doctor Sonia Aref.
Aref, 64, passed away at Abu Khalifa isolation hospital in Ismailia in April 11 from the coronavirus. Her body was transferred to her late husband’s grave site in Shubra al-Bahou village in Daqahlia for burial.
Village residents protested the funeral, with dozens gathering to block the ambulance’s way to the cemetery. Police were finally able to put Aref’s body to rest, however, after firing tear-gas at the villagers.
Dozens were arrested during the clashes.
The 42 suspects, including 17 fugitives, where charged by the Public Prosecutor for gathering to jeopardize public peace, assaulting people and private property, and using force against public authorities.
A public prosecutor statement on Tuesday added that the defendants had refused to obey authority orders to disperse, and had used mosque loudspeakers to call people to gather.******


Todos los detalles aquí son importantes para comprender el cuadro en su conjunto. El rechazo a que se entierre en el pueblo a una doctora muerta por coronavirus, la revuelta social producida, hasta el uso de los altavoces de la mezquita, nos muestran un triple rechazo y porqué es probable que las cifras reales sean muy diferentes a las señaladas. Si existe este estigma, este rechazo sobre quien muere por la infección, es poco probable que se hagan públicos los casos.
Las cifras actuales son muy superiores a aquellas primeras estimaciones que el epidemiólogo canadiense se atrevió a publicar y que suscitaron una enorme campaña acusatoria que llegó hasta el despacho del rector de su universidad, que con toda seguridad ignoró la ira oficial egipcia. La corresponsal de The Guardian que se atrevió a dar las cifras de las estimaciones tuvo que abandonar Egipto. Las amenazas a los que han osado desafiar las "cifras sagradas" han sido constantes y han sido tratadas aquí no hace muchos días cuando el "comisario político" a cargo del control de la información dio lecciones a diversos diarios sobre la "ética periodística" y la "verdad".
Tras lo dicho anteriormente, nos llevamos una enorme sorpresa al leer en Egyptian Streets unas declaraciones del ministro de Educación Superior:

Egypt’s Minister of Higher Education and Scientific Research Khaled Abdel Ghaffar said on Monday that the real numbers of infections in Egypt could be more than 100,000.
During a presentation that showed modelled the spread of the virus in Egypt, the Minister said estimates indicate the real number of infections is probably five times higher – or around 117,000 cases.
The Minister noted that the growth rate increased exponentially in the last days of May, rising from 5.4 percent growth rate on May 21 to 6.2 percent on May 30. During the earlier days of the pandemic in Egypt, the growth rate was around three percent, said the Minister.
“While the official reported cases show that there are only 24,985 cases, we present a more pessimistic outlook as it is likely that we are five or 10 times higher, so in reality we could have 117,000 cases,” the Minister stated.
The Minister also said that the number of deaths in Egypt from COVID-19 may also be several times higher. Currently, the death toll from COVID-19 in Egypt stands at 959.



¿Una "perspectiva más pesimista"? ¡Es casi un "golpe de estado"!, de no ser porque la expresión tiene serias limitaciones en Egipto. El contraste con la información ofrecida por el diario estatal Ahram Online es tremendo (su titular de ayer es "Egypt reports a decline in coronavirus infections for second day in a row, a record of 47 deaths"), ya que aquí solo se da una "perspectiva optimista", eliminado cualquier referencia a las estimaciones y a la suposición que las cifras son solo la punta del iceberg.
¿Cuánto durará el ministro en su cargo? Pues dependerá de la difusión de sus explicaciones del modelo. ¿Será estigmatizado como un vulgar epidemiólogo canadiense o expulsado como enemigo del estado? Es cierto que es el mismo ministro del que Arab News nos ofrecía el 22 de mayo el siguiente titular "No more new COVID-19 cases in Egypt after July 16, minister predicts". Y explicaba:

CAIRO: Egypt’s Minister of Higher Education Khaled Abdel-Ghaffar said on Thursday that he did not expect any new cases of COVID-19 to be reported in the country after July 16.
“The number of cases reported reached over 14,000 as of yesterday (May 20),” Abdel-Ghaffar said. “By the end of the crisis we will reach 37,000, which will probably happen by July 16. These numbers are subject to change but these are our expectations as of now.”
Abdel-Ghaffar was speaking at the opening ceremony of the third phase of a national housing project in Alexandria, also attended by Egyptian President Abdel-Fattah El-Sisi.
The Egyptian Ministry of Health announced that, as of May 20, there have been 14,229 COVID-19 cases in the country, of which 3,994 have recovered and been released from quarantine hospitals, while 680 have died.
Abdel-Ghaffar said the average daily increase of cases being reported is “normal” and should not cause concern. He claimed that an average of 500 to 1,000 new cases per day is considered normal.
“We are yet to hear about our daily average (of reported cases) reaching 15,000, 20,000 or 30,000,” he said, adding that the number of cases is not as important as the percentage increase.
The minister predicted that by May 28 the total number of COVID-19 cases reported in the country would likely be somewhere between 15,000 and 20,000.
He said that he was not worried by the increase in cases between March 30 and April 15, as it had changed from 8 percent to 10 percent. The increase between April 15 and May 20 had been between 5 and 5.6 percent, he said, again stating that such an increase was not a cause for concern.*******



Hay que reconocerle al ministro egipcio de Enseñanza Superior una ubicuidad de ideas envidiable. Su capacidad de ofrecer múltiples versiones de la realidad y del futuro en tan poco tiempo debe tener confundido a más de uno. La fotografía que ilustra el artículo nos muestra unos cuantos cientos de egipcios agolpándose para hacerse pruebas para ver si tenían el COVID-19. Es probable que muchos llegaran sin él, pero lo que es bastante seguro es que muchos salieron de allí contagiados.
La tendencia a que solo haya una verdad, la oficial, hace que muy pocos traten de decirla y que sea poco explicable que al ministro de Educación Superior se le hayan "escapado" sin querer esas estimaciones, aunque es probable que las variaciones cada poco tiempo le haya confundido. Ligereza con la que habla de las muertes y contagios y cuándo deben ser preocupantes no serían aceptadas en muchos países con la normalidad con la que los sufridos ciudadanos egipcios suelen hacerlo. Eso son los problemas de no poder criticar por si te consideran "enemigo del estado" y acabas peor.


Como decíamos al principio, el COVID-19 es uno, pero los entornos en los que se manifiesta son diversos, humanos y sociales, no son ajenos ni al pasado ni al presente, tampoco al futuro, que también se ha de dibujar con unas perspectivas diferentes en función de las expectativas.
La competición internacional, como advertía el presidente de la española CEOE, por hacerse con el  osado turismo post confinamiento, hace que los medios reflejen unas realidades que a lo mejor no son siempre lo que parecen. En Egipto, junto al condicionante turístico existen muchos otros que sus 100 millones de habitantes padecen y probablemente padecerán.
Los límites de cada país, su capacidad de transformación o adaptación a las circunstancias de la pandemia, las mentalidades, las creencias, el sistema sanitario, la libertad de información, etc. son determinantes del sistema en el que se manifiesta el COVID-19 y le dan su peculiar aspecto local. Son muchos, en este sentido, los límites que condicionan a Egipto. Todos cuentan.



*  "‘Enemies of the State Questioning Our Efforts’: Egypt’s President Sisi Calls for Unity" Egyptian Streets 28/05/2020 https://egyptianstreets.com/2020/05/28/enemies-of-the-state-questioning-our-efforts-egypts-president-sisi-calls-for-unity/
** "Egypt’s cabinet sets up nationwide hotlines for coronavirus inquiries" Egypt Independent 2/06/2020 https://www.egyptindependent.com/egypts-cabinet-sets-up-nationwide-hotlines-for-coronavirus-inquiries/
*** "Dawi aims to become Egypt’s medical ‘Starbucks of clinics’ chain" Financial Times 17/09/2019 https://www.ft.com/content/0f0ee59c-b50b-11e9-b2c2-1e116952691a
**** Ruth Michaelson "Reporting on the coronavirus: Egypt muzzles critical journalists" Deutsche Welle 3/04/2020 https://www.dw.com/en/reporting-on-the-coronavirus-egypt-muzzles-critical-journalists/a-53009293
***** "Egypt prosecution orders trial for 42 defendants involved in hindering physician’s burial" Egypt Independent  2/06/2020 https://www.egyptindependent.com/egypt-prosecution-orders-trial-for-42-defendants-involved-in-blocking-doctors-funeral/
****** "117,000 COVID-19 Cases in Egypt Say Estimates: Minister" Egyptian Streets 1/06/2020 https://egyptianstreets.com/2020/06/01/100000-covid-19-cases-in-egypt-say-estimates-minister/
******* Salma Ahmed "No more new COVID-19 cases in Egypt after July 16, minister predicts" Arab News 22/05/2020 https://www.arabnews.com/node/1678131/middle-east




martes, 2 de junio de 2020

Un presidente para el apocalipsis

 Joaquín Mª Aguirre (UCM) 
"Esto no es Hollywood; esto es la vida real", le ha dicho públicamente el Jefe de la Policía local de Houston, Art Acevedo, al presidente Trump a preguntas de Christiane Amanpour. "Si no tiene nada constructivo que decir, cierre la boca", ha concluido. 
No es muy normal que un policía hable así al presidente de los Estados Unidos, pero tampoco es normal tener un presidente como Trump. Tampoco es muy habitual ver las imágenes de los agentes de Policía arrodillados en sintonía con aquellos que protestan, pero son imágenes que una semana de protestas nos van dejando para la Historia.  Puede que en el futuro no acaben de creérselo.
La llamada de Art Acevedo a que Trump cierre la boca y deje de echar leña al fuego no ha sido la única. Muchos están empezando a hartarse de ser juguetes, de ser instrumentalizados por el presidente para sus fines electoralistas y el cultivo de su imagen.


No es solo la Policía. El sentido escénico del presidente le ha hecho montarse una sesión fotográfica en una histórica iglesia cercana a la Casa Blanca. Allí se ha fotografiado con la Biblia en la mano. Esto ha despertado la irritación de la responsable episcopaliana de la diócesis, la reverenda Mariann Budde, que se ha mostrado opuesta tanto al sentido manipulador de la acción como a la falta de cortesía y las maneras usadas:

Before heading to the church, where presidents have worshiped since the days of James Madison, Trump gave a speech at the White House emphasizing the importance of law and order. Federal officers then used force to clear a large crowd of peaceful demonstrators from the street between the White House and the church, apparently so Trump could make the visit.
“I am outraged,” Budde said in a telephone interview a short time later, pausing between words to emphasize her anger as her voice slightly trembled.
“I am the bishop of the Episcopal Diocese of Washington and was not given even a courtesy call, that they would be clearing [the area] with tear gas so they could use one of our churches as a prop,” Budde said.
She excoriated the president for standing in front of the church — its windows boarded up with plywood — holding up a Bible, which Budde said “declares that God is love.”
“Everything he has said and done is to inflame violence,” Budde of the president. “We need moral leadership, and he’s done everything to divide us.”*



Sin embargo, como señalamos hace un par de días, Trump está feliz. La imagen con la Biblia en la mano y proclamándose como el "presidente de la ley y el orden" es el cartel de su estreno mental de la semana. Trump, como señalaba el Jefe de Policía de Houston, vive su fantasía y alienta las de otros que le siguen.
Considerar "terroristas domésticos" a los manifestantes es un paso más en su escalada y en su proyección como un presidente para el apocalipsis. La amenaza de usar al Ejército contra los manifestantes, es decir, ir más allá de la Policía y de la Guardia Nacional, es violar unas normas, pero es sobre todo sentar un precedente al declarar "enemigos" del país a los que protestan contra él. Esto solo lo entiende de forma normalizada, por decirlo así, el propio Trump y la concepción mesiánica de su mandato.


En un texto anterior señalamos que Trump estaba creando la tormenta perfecta para montar la ola. Se sigue confirmando esta tendencia que irá a más porque es la única salida que le queda a la vista del final de la legislatura con 10 puntos por debajo de su rival por las presidenciales, Joe Biden. A Trump solo le queda seguir sumando enemigos, como en las películas de superhéroes o, si se prefiere, en las de Abbott y Costello. Hablando de esto último, no sería justo ignorar los mensajes de apoyo a Donald Trump por parte de nuestro Vox, partido que siente una especial e intensa admiración por el presidente norteamericano. Hace escasos minutos, Radiotelevisión Española se hacía eco del apoyo devoto de estos combatientes.
Recordemos que Trump es el mismo que hacía unas semanas llamamientos a los "patriotas" para que "liberaran los estados", algo que trataron de hacer manifestándose con armas en las puertas e interiores de las residencias de los gobiernos de los estados que plantaban cara a la ausencia de medidas contra el coronavirus. Creo que no se entiende bien el proceso si se separan las cuestiones demasiado. Todo esto es un clima creado en el que se suceden los incidentes.
Hay que recordar también que los Estados Unidos de Trump cuentan ya con 110.000 muertos y con 1.600.000 contagiados detectados, que son millones y millones los parados  que han quedado en la calle. Esto no es ni debe ser justificación para la violencia, pero explica en cierta medida el clima de frustración y tensiones que se llevan viviendo en los Estados Unidos con Trump, donde la respuesta es siempre la fuerza que solo engendra más problemas por el aumento de la violencia.


Trump ha estado jugando directamente a lo largo de su mandato con el respaldo a los supremacistas, llegando a ignorar las banderas con símbolos nacis que se exhibieron en las manifestaciones contra los gobernadores demócratas que mantenían medidas de control de la pandemia. Ya lo hizo anteriormente y hasta el KKK le ha mostrado su apoyo en otras ocasiones, considerándolo "su" presidente. Es jugar con demasiados fuegos.
Hace algunos días varios medios comenzaron a mostrar sus sospechas de que los conflictos callejeros estuvieran siendo manipulados para crear más violencia y justificar la represión. Como vino a decir un periodista, "quizá no sea necesario echarle la culpa a Rusia esta vez".
La CNN publica un artículo firmado por Donie O'Sullivan con el titular "White supremacists pose as Antifa online, call for violence", en el que señala:

A Twitter account that tweeted a call to violence and claimed to be representing the position of "Antifa" was in fact created by a known white supremacist group, Twitter said Monday. The company removed the account.
"This account violated our platform manipulation and spam policy, specifically the creation of fake accounts," a Twitter spokesperson said in a statement. "We took action after the account sent a Tweet inciting violence and broke the Twitter Rules."
Although the account only had a few hundred followers, it is an example of white supremacists seeking to inflame tensions in the United States by posing as left-wing activists online.
The revelation of the account comes as President Donald Trump increasingly blames left-wing activists for violence occurring at protests across America.
On Sunday, Trump tweeted he would designate Antifa a terrorist organization, despite the US government having no existing legal authority to do so. Antifa, short for anti-fascists, describes a broad, loosely-organized group of people whose political beliefs lean toward the left — often the far-left — but do not conform with the Democratic Party platform.***



No es una novedad que esto ocurra, pero sí existe un temor a que se pueda forzar la situación para permitir a Trump su apocalipsis, un número final en el que armado con la biblia y el rifle, en la mejor tradición de Hollywood, pacifique el territorio.
Conforme se acerca el tiempo de la reelección crecen los conflictos internos. A nadie beneficia el caos más que a Trump. Eso lo saben las fuerzas más o menos oscuras que le apoyan, por lo que crece el descontento entre republicanos que ven cómo baja en los sondeos y perderá la Casa Blanca, a menos que suceda no un milagro, sino ese apocalipsis que le permita hacerse fotografías frente a una iglesia con una biblia en la mano o, veremos, frente a las fuerzas militares si es que finalmente las manda, como Comandante en Jefe, a combatir contra sus propios ciudadanos, declarados enemigos, terroristas, pecadores o antiamericanos.


* "Police chief to Trump: If you can't be constructive, keep your mouth shut" CNN 01/06/2020 https://edition.cnn.com/videos/politics/2020/06/01/houston-police-chief-art-acevedo-trump-mouth-shut-vpx.cnn/video/playlists/this-week-in-politics/
** "Episcopal bishop on President Trump: ‘Everything he has said and done is to inflame violence’" The Washington Post 2/06/2020 https://www.washingtonpost.com/religion/bishop-budde-trump-church/2020/06/01/20ca70f8-a466-11ea-b619-3f9133bbb482_story.html
*** "White supremacists pose as Antifa online, call for violence"
 2/06/2020 https://edition.cnn.com/2020/06/02/tech/antifa-fake-twitter-account/index.html

lunes, 1 de junio de 2020

Dos casos italianos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¿La "economía" o la "salud"? Esta ha sido una de las cuestiones que se han planteado en la trastienda más que a la luz. ¿Qué significan esas dos palabras según quien las diga? Hemos visto los enfrentamientos en países y ciudades a cuenta de su significado; hemos leído y escuchado debatir sobre ellas de forma más o menos descarnada hasta acumularse los muertos.
Los medios nos mostraban ayer y hoy al entrenador del club de fútbol italiano, el Atalanta, cuyo encuentro internacional de Liga de Campeones con el Valencia ha sido uno de los focos seguros de expansión del contagio del COVID-19. Gian Piero Gasperini puede presumir de haber sido un agente de transmisión y puede dar gracias por no saber quiénes son sus víctimas. Él también estaba del lado de la "economía", según se desprende de la actitud mostrada al relatar los hechos. En ABC leemos:

"Hace unos días me hicieron las pruebas que me confirmaron que tuve la enfermedad (COVID-19). Recuerdo que el día antes del partido de Valencia estaba enfermo. Por la tarde, peor. Y cuando volvimos a Italia me sentía hecho pedazos", expuso Gasperini en una entrevista que este domingo publica La Gazzetta dello Sport.
El entrenador del Atalanta aseguró que "estaba fatal" durante el encuentro. "En el banquillo tenía mala cara. Era el 10 de marzo y las dos noches siguientes apenas dormí. Me sentía en pedazos y cada dos minutos pasaba una ambulancia, parecía la guerra. Pensaba: ¿si voy al hospital, qué me pasará?", dijo Gasperini.
Reconoció también que perdió el sentido del gusto y del olfato y que incluso llegó a temer por su vida. Hace diez días supo, por un test, que había superado la COVID-19.
Pese a haber sufrido la enfermedad en primera persona, Gasperini se mostró partidario de reanudar la competición.*



Quizá hemos perdido el rumbo, pero es posible leer "¿si voy al hospital, qué me pasará?" sin que empiece a generarse la indignación. La pregunta no fue "si no voy a un hospital, ¿qué me pasará"? o "¿qué le pasara a los otros?". No, esas preguntas son de personas preocupadas por la salud propia y ajena, algo que a Gasperini, tan preocupado por lo trascendental, el resultado, no le afectan. Gasperini ha sido tan cobarde e irresponsable —no se le puede catalogar de otra manera— que dice haberse hecho el test hace unos días, pasados ya unos meses, quizá porque se le va a exigir para que la liga italiana salga adelante. No creo que alguien con los síntomas tan claros se realice varios meses después las pruebas por otros motivos que los de  poder seguir al frente del equipo. Si el Atalanta tuviera un mínimo de sentido común, se desprendería de un entrenador tan comprometido con la salud de sus jugadores o, simplemente, del resto de las personas. Gasperini debería estar en la calle y ser sancionado por irresponsable. Pero quizá sus jefes le premien, consideren que la clasificación de su equipo merece cualquier sacrificio, especialmente, el ajeno. Es sencillo.


El COVID-19 ha obligado a tomar decisiones que nunca se producen en el vacío, sino bajo presiones distintas. Y eso vale para tomar decisiones sobre una manifestación, un partido internacional de fútbol, el cierre del turismo, las restricciones de vuelos o la salida a pasear de los niños y ancianos.
La alternativa "economía" frente a "salud" no es la misma según se sea un accionista o un empleado de la fábrica. Recuerdo haber comentado aquí los que proponían confinar a los trabajadores de las plantas de procesado de carne en los Estados Unidos en las mismas fábricas, así no se pararía el sistema productivo. Son estas las cuestiones que marcan el nivel moral de los que toman las decisiones en los países, los que de verdad las toman.
Una y otra vez vemos repetido mismo el patrón de los intereses, de los hacinados trabajadores inmigrantes de Singapur a los de Estados Unidos o en los Emiratos. Allí donde se ha podido o se han dejado, se ha impuesto el modelo económico hasta que ha dejado de tener sentido por la parada general.


La Vanguardia publicaba ayer un interesante artículo sobre lo ocurrido en la región de Bérgamo, situada en pleno centro de lo que fue el inicio de la epidemia en Italia. Su título es "Bérgamo, el epicentro busca respuestas" y está firmado por Anna Buj. Tras hacer un recorrido poniéndoles cara a las víctimas, contagiados y muertos, recordando algunas historias personales (¡qué enfermedad no es personal!), trata de encontrar explicación al porqué de algunas decisiones que en Bérgamo fueron diferentes:

Los líderes locales de Confindustria –la patronal– afirmaban que era indispensable mantener abiertas las empresas para no dar una mala señal al extranjero, según publica Il Post. Días después, alcaldes de la provincia, entre ellos el de Bérgamo, difundieron un spot publicitario llamado “Bérgamo no se para”, animando a los ciudadanos a seguir con normalidad. Todo cambió el 2 de marzo: la provincia de Bérgamo ya tenía 508 contagios. El Instituto Superior de Sanidad recomendó crear una nueva zona roja, por lo menos en Alzano Lombardo y Nembro, otro pueblo adyacente, reconstruye el citado diario.
[...]
Además de su particularidad urbanística, la provincia de Bérgamo es de las más industrializadas de Italia. Sólo en Alzano Lombardo y Nembro hay alrededor de 3.700 trabajadores de 376 empresas, algunas de gran relevancia como Persico Spa, una enorme multinacional italiana. El presidente de Confindustria Lombardía también ha sido citado ante la fiscalía, que estudia si hubo presiones de empresarios para que no se declarasen estas zonas rojas donde se hubiera parado la producción. “Las presiones duraron sólo dos días. Luego todos estaban convencidos de cerrar”, asegura Bonassi, sin decir nombres. Al final, las fábricas no esenciales de Bérgamo cerraron a la vez que el resto de Italia, el 21 de marzo. Entonces morían en Italia casi 800 personas al día.**



Dos días. Los contagios pueden ser muchos en dos días. Pero es sobre todo la actitud y la mentalidad que refleja. La capacidad de presión puede venir de sectores empresariales o de un partido político. Los criterios que se tomen pueden estar definidos por intereses más allá de la salud pública y disfrazarse de muchas cosas, hasta de "libertad" y "derechos constitucionales". Nunca es fácil establecer los criterios entre lo individual y lo colectivo, pero lo individual no puede ser egoísta ni lo colectivo anulador.


La cuestión la podemos percibir en estos "dos casos italianos", el egoísmo irresponsable del entrenador Gasperini y la irresponsabilidad de los sectores industriales y de los políticos de la Liga Norte, por más que se disfracen de "bien común". El uno siguió adelante sabiendo que estaba enfermo y se lo ocultó a los jugadores, sus más próximos, y a todos los demás. Decían en televisión que se sabe cuántos jugadores del Valencia cayeron enfermos, pero no cuántos del Atalanta. No debe ser muy difícil saberlo, pero muy bien se deben encontrar todos si están deseando empezar la competición. Esperemos que no hagan lo mismo que su entrenador, ocultar su estado para que el espectáculo continúe.
Los muertos se añaden a este otro espectáculo diario, que también continúa con actitudes irresponsables de muchos. Hablamos de Italia, pero podríamos hablar de muchos otros sitios en los que se ha tratado de mantener una "economía" interesada por encima de la salud pública. Hay que aprender de los errores. Esto durará lo que nuestros errores lo prolonguen. No podemos, como quieren algunos, acostumbrarnos a muertes diarias mientras no se colapse el sistema sanitario. La "economía" es la forma de vivir, no lo intereses de algunos o de muchos. Las actividades, las que sean, tiene que reorientarse a la seguridad para evitar riesgos. 
Por eso es importante ir a estos orígenes de los casos, allí o aquí, tratar de evitar repetirlos. Hay que recordar, como hacen muchos medios, que son personas las que mueren, recordando nombres y apellidos, fotografías, historias... Hay que rehumanizar a los que han perdido la vida para no olvidarlos ni como personas ni como víctimas del coronavirus o de nuestras negligencias e intereses.



*  Anna Buj "Bérgamo, el epicentro busca respuestas" La Vanguardia 31/05/2020
https://www.lavanguardia.com/internacional/20200531/481491241907/bergamo-el-epicentro-busca-respuestas.html
** "El entrenador del Atalanta admite que en Mestalla «estaba enfermo»" ABC / EFE 31/05/2020 https://www.abc.es/deportes/futbol/abci-entrenador-atalanta-admite-mestallaestaba-enfermo-202005311546_noticia.html