Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Trump
no tuvo bastante con ponerle su apellido a la torre neoyorkina, la "Torre
Trump". Si por él fuera, el planeta debería cambiar también el suyo y llamarse
como su máximo habitante: él.
Lo que hay en su mente no debería sorprendernos ya. Sin embargo, sigue haciéndolo por la extravagancia y el narcisismo sin límites, por superarse cada día con nuevos excesos. Pero esta explosión ególatra queda limitada por un vocabulario en el que todo queda limitado a dos extremos, "fantástico" y "terrible" o similar. Por supuesto, el primero se aplica a lo que hace y lo que hacen los que le siguen. "Terrible", por contra, es todo lo que le niega. Por ejemplo, "Netanyahu es fantástico" y "España es terrible". Así de sencillo y claro.
Son dos
las noticias que nos traen los medios sobre Trump, una suya y otra de los "amigos".
La primera de ellas se refiere a que un malvado
juez, "nombrado por Barack Obama"*, ha desbaratado sus planes de
ponerle su nombre al centro Kennedy de las Artes y tenerlo varios años cerrado
por reformas.
Therefore, based on the fact that the Radical
Left Democrats care more about opposing your favorite President, ME, than
saving a dying Performing Arts Center, almost all of which lose large amounts
of money throughout the Country, we are going to be working with Congress to
transfer this failing Institution back to them so they can make a determination
as to what to do with it. Judge Cooper was given a presentation by leading Building
and Construction Experts as to how structurally dangerous the Building is, with
rotting beams, parking areas that are subject to collapse, and various other
Life and Safety problems, in addition to the fact that it also needs a MAJOR
renovation, from an aesthetic standpoint, but he was not “swayed,” and said he
wants the Building to, incredibly, remain open and, therefore, dangerous. Judge Cooper should be ashamed
of himself!
[trad. Google: "Por lo tanto, basándonos
en el hecho de que a los demócratas de la izquierda radical les importa más
oponerse a su presidente favorito, yo, que salvar un centro de artes escénicas
en decadencia, casi todos los cuales pierden grandes cantidades de dinero en
todo el país, vamos a trabajar con el Congreso para transferirles esta
institución fallida para que decidan qué hacer con ella. El juez Cooper recibió
una presentación de destacados expertos en construcción sobre el peligro
estructural del edificio, con vigas podridas, áreas de estacionamiento
propensas a derrumbarse y otros problemas de seguridad, además de que también
necesita una renovación importante desde el punto de vista estético, pero no se
dejó convencer y dijo que quiere que el edificio, increíblemente, permanezca
abierto y, por lo tanto, peligroso. ¡El juez Cooper debería avergonzarse de sí
mismo!"]**
Ese
"presidente favorito" seguido del "YO" en mayúsculas nos
dice mucho del personaje, porque Trump ya no es una persona, sino un personaje
en un guion que él mismo se escribe para su vida convertida en serie
televisiva. Cuando la gente se tomaba a broma que quería poner su rostro
esculpido en el Monte Rushmore, pensaban que era una extravagancia, poco más
que un deseo. Pero el tiempo y los hechos nos han ido confirmado que esto va en
serio y que tiene sus apoyos firmes en aquellos que ver "normal" todo
esto. "Esto" incluye su deseo de postularse como Papa tras su visita
al Vaticano u ofrecerse como posible presidente de Venezuela, para lo que
estaría aprendiendo español.
En
Trump ya no hay separación nítida entre hechos, deseos y fantasías. La basta
con imaginarse a sí mismo en cualquier situación para asumirla como normalidad.
El es presidente favorito, nunca ha habido otro mejor y todos le idolatran
excepto los que no lo hacen que pertenecen a la "izquierda radical",
como Barack Obama, los actores y actrices, los artistas que se dieron de baja
para no participar en un centro con su nombre. Todos ellos, por supuesto, son
"terribles", "fracasados", rechazados por el público.
¿Cómo
es posible que decenas millones de personas acepten a este personaje, que acepten sus discursos simples, sus argumentos
infantiles? Trump está en la cresta de la ola de un movimiento de
simplificación y polarización de la política adaptada a las nuevas formas
comunicativas y a las frustraciones sociales. Es un mundo a la vez distante y
cercano, solitario y gregario. Estamos rodeados de estímulos constantes que no
dirigen hacia respuestas específicas que hacemos nuestras. Los avances en el
conocimiento de la psicología social junto a los medios que permiten la acción
individualizada permiten una mayor manipulación y una menor defensa. Eso lleva
a una transformación social importante, polarizada, llena de cosas
"fantásticas" y "terribles".
La otra
noticia nos permite entrar en esta dinámica desde un área que creíamos
superada, en la política, el fanatismo religioso. En RTVE.es, de la mano de
Laura Gómez Díaz, leemos: "Franklin Graham, el evangelista aliado de
Trump: "Es el presidente más religioso que he visto en mi vida"".
En el artículo se nos dice que
Graham heredó el imperio evangélico de su padre, el célebre predicador Billy Graham, que asesoró espiritualmente a presidentes estadounidenses, tanto demócratas como republicanos, desde Richard Nixon hasta Bill Clinton.
Sin embargo, el perfil de Franklin Graham está mucho más alineado con el trumpismo. Ha participado en varios actos de campaña de Trump y fue el encargado de la oración en su segunda toma de posesión como presidente.
“El presidente Trump es el presidente más religioso que he visto en mi vida, tal vez desde Abraham Lincoln, en más de 150 años. Estoy agradecido de que sea una persona que apoya la fe”, asegura Graham en declaraciones a RTVE. “Creo que la gente votó por el presidente Trump porque quería un cambio y él lo ha logrado. Nunca hemos tenido un presidente como él. Puede ser amable, grosero, puede estar enfadado, ser divertido… Todo al mismo tiempo. Nunca hemos tenido a nadie igual”, añade.***
¿Qué significa "apoyar la fe"? Entre otras cosas fundamentar el mesianismo norteamericano, la creencia en que es el "pueblo elegido", el que Dios ha destinado a hacerse con el control del reino. Si el sionismo original vincula la "tierra prometida" con una zona, el "sionismo cristiano", como es conocido, va más allá y se extiendo como un control imperial sobre el mundo. Es lo que estamos viendo con Trump.
El mensaje es sencillo en tiempos convulsos: déjate guiar porque el camino está trazado. Tengo mis serias dudas de que Trump sea religioso en cualquier sentido (¿lo es vendar sus propias Biblias de lujo?), pero sí entiendo claramente que tanto los evangelistas aprovechan las acciones políticas del Presidente y que Trump se aprovecha de la promoción que le hacen los evangelistas. Esto los lanza hacia el exterior como apoyo a las ultraderechas, que comparte en aspecto mesiánico. De ahí los conflictos con ciertas fuerzas políticas cristianas no evangelistas, cuando Trump ataca al Papa, como ha ocurrido en Italia con Meloni.
La expansión de las iglesias evangelistas a través del control de la inmigración es similar al que hacían los yihadistas enviando clérigos radicales para controlar a los desplazados fuera de países musulmanes. En España se detectó rápido esta práctica yihadista. Los clérigos se situaban dentro de las zonas de inmigración para evitar perder la influencia.
A los inmigrantes hispanos, igualmente, les siguen estos evangelistas para no perder influencia y algo más: influir en las zonas en que se asientan. Eso del auge de las iglesias evangélicas tiene ese sentido, poder, control sobre los inmigrantes. Por eso lo peor que podemos hacer es echarles en brazos de los radicales.
En un mundo confuso y polarizado, Trump y los que le imitan se presentan con firmeza, como faros, dando explicaciones sencillas que hacen recaer las culpas en otros: inmigrantes, demócratas, jueces... Todo lo que meten en lo "terrible". Por contra, Trump expande su nombre y obras como ejemplo de éxito. Se construye un mundo, se transforma lo ya existente, para gloria propia. Como en las dictaduras clásicas, el nombre, la imagen, las palabras de líder deben estar por todas partes, a la vista. Hay que transmitir esa energía, ese poder que sume apoyos, genere confianza.
Cuando el predicador evangelista dice que no ha visto otro presidente tan religioso como Trump está reforzando su imagen, desde luego, poco religiosa. A menos que se consideren como "religiosos" su varios matrimonios y divorcios, sus escándalos sexuales con actrices del porno o su famosa frase sobre cómo y por dónde había que agarrar a la mujeres.
Presentar que todo está en ruinas y que solo las acciones que realiza lo salva, que poner el nombre suyo es un avance, que Dios le envía, etc. todo forma parte de una manera de hacer política entendida como poder absoluto. Es el salvador. ¿Cómo pudo sobrevivir el mundo sin él?
La política narcisista de Trump se adapta perfectamente a un mundo mediático en expansión. Trump les da lo que esperan y ellos le siguen.
* "Un juez federal ordena que se elimine el nombre de Trump del Centro Kennedy de Artes Escénicas de Washington" RTVE.es / Agencias 30/05/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260530/juez-federal-ordena-se-elimine-nombre-trump-del-centro-kennedy-artes-escenicas-washington/17092866.shtml
** https://truthsocial.com/@realDonaldTrump/posts/116659958155235373
*** Laura Gómez Díaz "Franklin Graham, el evangelista aliado de Trump: "Es el presidente más religioso que he visto en mi vida"" RTVE.es 30/05/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260530/franklin-graham-evangelista-aliado-trump/17092655.shtml








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