Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La
noticia tras el titular de 20minutos —"El Parlamento Europeo alerta
"del deterioro institucional y del aumento de la corrupción" en
España"— no es
precisamente tranquilizadora, pero era lo que había que esperar tal como hemos
ido moviéndonos en estos años. La mirada europea nos devuelve una imagen poco
satisfactoria de nosotros mismos y de la deriva tomada.
A veces, solo reaccionamos cuando nos llegan de fuera las advertencias, pues somos incapaces de fijar nuestra imagen con claridad.
Se nos dice esto en el texto de la noticia:
El informe del Parlamento Europeo, elaborado tras la misión de eurodiputados sobre el Estado de derecho en España celebrada los pasados 16 y 17 de febrero, advierte de "un deterioro de la confianza en varias instituciones del Estado y alerta sobre dinámicas que pueden comprometer la percepción de imparcialidad y equilibrio institucional" exigidos por los criterios europeos.
El documento también reprocha al Gobierno su falta de colaboración con la misión parlamentaria, después de que el presidente del Gobierno y varios ministros se negaran a reunirse con la delegación del Parlamento Europeo durante su visita a España. El documento identifica la independencia de la Justicia como una de las principales inquietudes planteadas durante la misión. En concreto, señala que el actual sistema de designación del Consejo General del Poder Judicial sigue generando dudas sobre una posible influencia política en la institución.*
Perdemos confianza institucional y eso es muy mala señal. El reproche a la falta de colaboración por parte de la misión tampoco nos ayuda mucho. Queremos mantener una imagen idílica de España, pero nos alejamos hacia el deterioro.
La Justicia es importante, pero llevamos una racha en la que entre el acoso sexual en nuestras instituciones, como ha ocurrido con la Policía (caso ex DAO, por ejemplo), la crisis dentro de la Sanidad (errores en los cribados, etc.), accidentes ferroviarios, apagones irresponsables, colocaciones a dedo de parientes y amantes, etc. etc. que nos llevan al escepticismo ciudadano. Son casos muy variados, pero que confluyen en dos puntos: los titulares mediáticos y la mente de los ciudadanos.
Puede que los medios cambien de tema y pasen al siguiente, pero no es tan fácil borrarlos de las mentes ciudadanas. El Parlamento Europeo habla del "deterioro de la confianza en varias instituciones del Estado" y ese "deterioro" es en la forma de percibir y valorar su comportamiento... y actuar en consecuencia, es decir, considerarlas negativamente y desobedecerlas o ignorarlas. Si se pierde la confianza en las instituciones del Estado, los ciudadanos se sienten tentados incumplir. El mal ejemplo cunde.
Lo de la influencia política minando la creencia en la independencia institucional es solo una parte. Se ha reprochado estos días lo que supone tener jueces manifiestamente machistas o policías manifiestamente agresivos en este tema y son llevados ante los tribunales. Estos casos son graves porque se alienta a la gente a denunciar, pero ¿cómo hacerlo si las instituciones que deben defendernos han sucumbido en su papel de prtección?
La posible influencia política sobre la Justicia es grave por lo que supone de ataque a su independencia, pero es solo una parte. La generación de desconfianza, es decir, que el ciudadano rechace a la institución misma por falta de credibilidad es muy grave.
Que esto nos lo digan desde el Parlamento Europeo lo convierte en más grave y preocupante. La continua gresca política no reduce la desconfianza institucional, sino que la aumenta. Los políticos se lanzan a la cabeza los casos de corrupción y buscan el efecto ruidoso, es decir, amplificar los daños con la esperanza de generar un rechazo parcial del ciudadano, que acaba rechazando el sistema en sí. Cuando se nos dice que los jóvenes empiezan a perder la confianza en la democracia y que ya son muchos los que creen en respuestas de fuerza, contundentes, se nos muestran esos efectos de los que hablamos.
Creemos en las instituciones o desconfiamos de ellas. En este caso, la búsqueda de salidas nos puede llevar muy lejos, de ahí la preocupación de Parlamento. Saben qué caminos tomarán lo que ya no confían. Pueden sentir necesidad de esconderse o pueden llegar a un límite en el que deja de sentirse el miedo y se pasa al ataque o se suma uno a la corrupción que vemos.
El deterioro institucional debería evitarse tratando de que no se amplifique, pero esto parece muy lejano porque se ha elegido el camino de la intensidad, de la amplificación de los casos del otro antes que de los propios.
La excusa de los que infringen la ley desde la política es precisamente que los otros "son peores". La política del "y tú más", como se suele denominar, es nefasta para todos. Debería haber algún tipo de acuerdo nacional para tratar de evitar este tipo de acciones. No ganan nada y perjudican a todos.
Debemos tomar en serio las alertas europeas y barrer la casa. Europa avisa, pero somos nosotros los que debemos tomarlo en serio por los preocupantes efectos sociales.
* Emilio Ordiz "El Parlamento Europeo alerta "del deterioro institucional y del aumento de la corrupción" en España" 20minutos 6/05/2026 https://www.20minutos.es/internacional/parlamento-europeo-alerta-deterioro-institucional-aumento-corrupcion-espana_6967117_0.html




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