miércoles, 6 de mayo de 2026

La explosión de lo trivial

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La información se hace cada vez más confusa cuando se nos ofrece en las páginas de la prensa digital. Lejos del orden que trataba de establecer el papel, en el que el espacio era limitado y se respetaba la unidad de la página, lo que nos encontramos ahora en nuestras pantallas es el reflejo de quienes agrupan las noticias sin sentido asociativo y las juntan con dudoso criterio.

Las más variadas unidades informativas se agrupan conforme a relaciones que nos hacen dudar de su convivencia espacial, por un lado, y tampoco se respeta demasiado el grado de importancia, encontrando en la parte superior, la primera que se  nos ofrece, noticias que apenas lo son, de una trivialidad pasmosa. Al fondo de la página van, sin embargo, noticias objetivamente importantes. Parece como si los propios medios hubieran decido elevar lo intrascendente a lo más visible, mientras que ocultan lo importante.

Los efectos de esto son notables porque, obviamente, son pocos los que llegan a lo importante y se quedan en lo más absurdo e intrascendente. Veamos los titulares que tengo delante, juntos, en mi pantalla, ahora mismo:

(1) "La UE exige a España que termine con la tarifa regulada de la luz",  (2) "Trump asegura que la crisis del petróleo es 'un pequeño precio' a pagar para que Irán no tenga armas nucleares", (3) "España está dispuesta a compartir sus reservas de queroseno pero solo después de garantizar su suministro", (4) "Andreu Buenafuente cambia de 'look' en su primer acto público tras su baja", (5) "Condenado a tres años de prisión por apuñalar al jubilado con el que mantenía relaciones" y (6) "Lola Lolita lanza una pulla a "El hormiguero" desde "La Revuelta" al hablar del acoso en las redes sociales". ¿Puede alguien entender qué extrañas relaciones unen todos estos elementos tan diversos en un mismo punto de la página? ¿Qué tienen que ver unos con otros? ¿Cómo saltamos de las noticias importantes a las mayores trivialidades, de situaciones de crisis económicas mundiales a cambios de "look" o a un comentario en un programa televisivo? ¿Cómo se puede establecer algún tipo de criterio para recorrer todo esto, más lo previo y lo posterior?

Han desaparecido los indicadores de secciones y lo que se ofrece es una especie de plato combinado que no sé si será satisfactorio para alguien. ¿Podemos satisfacer algún tipo de búsqueda, de acercamiento a lo que pasa en el mundo, cerca y lejos? ¿Es esto estar "bien informado"?

Otros medios se han convertido en sistemas promocionales de su programación televisiva renunciando poco a poco a ser un medio informativo. También alteran las noticias y dedican la mayoría de su espacio a "informar" de lo que podemos ver en su canal.

Algún sentido debe tener todo esto porque se está repitiendo por todo el mundo y contagiándose de la enfermedad medios considerados de los "serios". Indudablemente, si tiene un sentido, debe ser puramente económico, porque no supone ninguna mejora real de la información. Es como si se superpusieran varios periódicos en uno tratando de aprovechar los diferentes tipos de lectores, del más trivial al más serio, informativamente hablando. Sin embargo sí se percibe una cierta dirección hacia lo insustancial, un movimiento de aceptación de un mundo artificial creado como un entretenimiento masivo.

¿Están los medios hundiendo a los propios medios?, pues a nadie medianamente inteligente se le esconde el final de todo esto. ¿Estamos fabricando idiotas de forma sistemática? De ser así, el futuro que nos espera es tremendo y los seguidores del trumpismo y simplezas similares se frotan las manos ante la perspectiva de encontrar masas acríticas, manipulables, sin posibilidad de contestación alguna.


Cuando reviso diariamente los medios, me sorprende algo que no puede ser casual, pero que me resisto creer que se haga de forma voluntaria, premeditada. De ser así, no hay escapatoria.

Estamos suprimiendo la verdadera cultura en beneficio de este galimatías informativo para el que fabricamos incesantemente figuras artificiales de todos los colores y grados de estupidez y trivialidad. Ya no encontramos diálogos inteligentes sino una combinación de lo trivial y lo polarizado, una mezcla peligrosa de seducción y griterío. Los efectos son el desconocimiento del funcionamiento de una realidad que se vuelve fantasmagórica, que solo entiende del beneficio, para lo que es válido todo camino.

Me apena la situación de muchos buenos profesionales conscientes de este drama profesional y cultural, gente que llegó con vocación y sentido ciudadano, que ha visto a muchos compañeros perseguidos o muertos por tratar de hacer llegar algo de sentido a las vidas de todos.

Desde una perspectiva orwelliana, vivimos anestesiados y hay quien se beneficia de ello. Con edades cada vez menores, se va destruyendo la capacidad de acceder y transmitir cultura real, interés real por el mundo, ya sea desde los medios o desde el sistema educativo. Nadie queda libre de esta distorsión.

Necesitamos grandes dosis de inteligencia antes de que sea demasiado tarde. Y eso solo se consigue teniendo acceso a una cultura crítica, que nos haga pensar. No es lo que nos están dando.

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