lunes, 4 de mayo de 2026

La flotilla humanitaria y el desorden

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los que se preguntan por el surgimiento de un nuevo "tipo de orden" deberían preguntarse por el desorden que significa la pulverización de las normas internacionales a manos de los más poderosos en el espacio en que pueden ejercer ese poder con impunidad.

El retorcer el sentido de las palabras, la visión unilateral que impone a los otros una calificación perversa, etc. forman ya parte de este nuevo sentido y forma de manejar la realidad. Allí donde tienes control, tú dictas las leyes y ejerces la mayor arbitrariedad con un enorme desparpajo. No es algo nuevo, en realidad, sino el regreso de lo peor, de lo viejo que creíamos superado.

Es lo que hacen los Estados Unidos de Trump, el Israel de Netanyahu y la Rusia de Putin con el mayor descaro. Se dinamitan los acuerdos que suponen contar con los demás y se eleva el punto de vista propio a consideración de validez objetiva.

Las detenciones de la flotilla humanitaria ya no se realizan en sus propias aguas, sino que se realizan en aguas internacionales produciéndose algo más que una violación del derecho; se trata de un delito consumado, de un secuestro con violencia para intimidar a los que osan distanciarse del punto de vista israelí, llevado a un extremo fanático, indiscutible.

En RTVE.es leemos sobre los activistas detenidos en aguas internacionales, apresados y metidos en cárceles israelíes y llevados ante sus tribunales: 

El Tribunal de Magistrados de Ascalón, ciudad costera en el sur de Israel, ha prorrogado dos días la detención del activista palestino-español Saif Abu Keshek y de su compañero brasileño Thiago Ávila, según ha informado a Efe Adalah, centro legal que representa a los dos integrantes de la Flotilla Global Sumud, conocida como la Flotilla a Gaza.

Durante la audiencia, el fiscal del Estado israelí ha solicitado una prórroga de cuatro días de la detención de los activistas, presentando una lista de presuntos delitos. Entre ellos, "colaborar con el enemigo en tiempos de guerra, contactar con un agente extranjero, pertenecer a una organización terrorista y prestarle servicios, y transferir bienes para una organización terrorista", según ha reportado Adalah en un comunicado.*


Todas esas "acusaciones" no son más que fruto de la imposición del punto de vista israelí, de su forma de evaluación del resto del mundo y de sus acciones. Todo lo que hacen encuentra siempre una "justificación", todo es "necesario", de la misma forma que se bombardea a periodistas, sanitarios o población civil. Si se bombardea una escuela u hospital es porque en sus bajos resisten los "terroristas". Ahora les toca a los miembros de la flotilla humanitaria ser detenidos ilegalmente; siempre son casos "existenciales", casos que ponen en riesgo la seguridad de Israel frente a sus terribles enemigos "terroristas".

Alegar "seguros" peligros, le sirve para detener, bombardear, torturar, maltratar a personas. Los periodistas que mueren siempre lo hacen accidentalmente. Los que estaban desarmados, nos dicen, ocultaban armas a la vista. Todo está justificado y en ello se compromete el Estado en su conjunto, sus instituciones.

Los soldados que destrozaban un Cristo a golpes serían castigados inmediatamente, aunque ya no sepamos más del asunto. ¿Ocultaba también el Cristo armas? ¿Era un peligro "existencial"? ¿Lo eran los cascos azules muertos?

Este "nuevo orden" es el de la barbarie de la irresponsabilidad en la que todo vale. Es el aparato de los estados puesto al servicio de lo arbitrario, desbaratando cualquier asomo de justicia. El modelo norteamericano de decidir qué país te toca invadir la semana siguiente es terrible cuando crecen a su sombra otros similares que encuentran en el control de los discursos la justificación que permite destruirlo todo.

No es un nuevo orden; es el desorden elevado a la desfachatez. En algún momento habrá que ir más allá de las protestas formales llamando a los embajadores o personal diplomático. Habrá que empezar a pensar en que esto no es suficiente y que se ha de demostrar el respeto por el orden aunque ellos no lo respeten. Esto ya va más allá de participar o no en el Festival de Eurovisión. Son ellos los que se alejan del orden, no nosotros.

Tener a Estados Unidos de su lado no puede ser un orden. Israel no está ganando respeto, sí perdiéndolo a marchas forzadas. Lo hace por sus propios actos. Acusar a los demás de ser antisemitas es otra forma retórica de lo mismo, un juego con los discursos, un intento de ocultar su imposición del terror a todo el que no está a su lado y cae en sus manos.

La única palabra que no han podido retirar del terreno político es la de "genocidio". Las flotillas humanitarias salen porque no llegan los medicamentos, la comida, etc. a los que deberían llegar en un mundo con reglas.  Esto no es "existencial" para Israel, pero sí para los que esperan y necesitan las ayudas que no les dan.

* "Una corte israelí prorroga dos días la detención de los dos activistas de la Flotilla" RTVE.es/AGENCIAS 3/05/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260503/juicio-israel-activistas-flotilla-gaza-aguas/17051346.shtml

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