Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hay
errores y errores. El espectáculo del abucheo a Grande-Marlasca que nos
mostraron ayer las televisiones nos muestra un error enorme, previsible
distanciamiento entre la institución, la Guardia Civil, y quien es responsable
político de la misma. Todo escenificado en un momento tenso, dramático.
Que se
abuchee a un ministro entra dentro del cargo, pero que se haga en un acto como
en el que se hizo, muestra que hay demasiado malestar acumulado en una
institución cuyo papel es clave en la seguridad de todos y en la que se
acumulan riesgos reclamando soluciones que no llegan.
En 20minutos, firmada por Jacobo Alcutén, aparece la siguiente descripción de lo ocurrido:
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha sido abucheado este miércoles por los guardias civiles durante su intervención en el acto de jura de bandera de la Academia de Cabos y Guardias de Baeza. La interrupción se ha producido cuando el ministro estaba recordando a los dos guardias civiles muertos en Huelva durante la persecución de una narcolancha y la organización se ha visto obligada a llamar por megafonía a "guardar el respeto y la debida compostura a las instituciones".
Muy criticado por su ausencia en el funeral de los dos agentes fallecidos, oficiado el pasado sábado en la capital onubense, Marlaska ha reiterado en Baeza sus condolencias a las familias de las víctimas, momento que ha provocado el abucheo de buena parte del público. "Son tragedias que nos golpean y que nos causan un profundo dolor a todos. Comprendo y entiendo vuestro dolor, vuestra rabia. Nada puede compensar la muerte en acto de servicio de Germán y de Jerónimo. Yo también estoy dolido y rabioso", ha recalcado el ministro cuando ha comenzado la pitada, que se ha extendido durante varios segundos.*
Aunque Grande-Marlasca está ampliamente curtido en estas situaciones a lo largo de su carrera ministerial, el acto de Baeza quedará marcado como un techo, al menos provisional, siempre superable, en el cometer errores. El abucheo es un indicador claro. En una política de broncas continuas, este error estará presente en cada ataque al ministro, al ser una muestra de su debilidad al frente de la Guardia Civil. Las peticiones de silencio y respeto que se hicieron ante el bochorno producido apelaban a valores de disciplina y respeto, algo que consideraban no se merecía el ministro por parte de los asistentes. Pero el rechazo estaba ya realizado, hecho público. El hecho de describirse como "dolido y rabioso" no le sirvió de mucho ante las familias de los guardias civiles, que sienten que no tienen la protección ni el respeto que se merecen.
La Guardia Civil puede asumir los riesgos de su oficio, pero lo que no aceptan son desprecios por parte de quienes están en los puestos políticos y son responsables de su propia seguridad y de las medidas para garantizarlas. Pero la situación se ha tensado con la ausencia de políticos en los funerales.
En el texto hay un párrafo con una explicación del malestar y del rechazo consiguiente:
Aunque la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, justificó la ausencia de Marlaska en el funeral de los guardias civiles alegando que se encontraba al frente de la emergencia del hantavirus, fuentes gubernamentales reconocen en privado que no fue una decisión acertada que el ministro del Interior no estuviese presente. Las asociaciones profesionales JUCIL y AUGC consideraron un "desplante" y un "abandono institucional" que ni Marlaska ni ningún otro ministro asistiera a ese funeral.*
El hecho de que haya tantos ministros mirando un barco con posibles casos de hantavirus y ninguno en los funerales de los dos guardias civiles es algo más que un "error", como bien se señala. Es bonito presidir desfiles, pero no lo es tanto presidir funerales. No solo hay dolor; hay también repulsa cuando consideras que han muerto por no disponer de medios adecuados y tener limitaciones en sus intervenciones lo que les pone en inferioridad de condiciones para realizar su trabajo. Todo esto se traduce en ventajas para los delincuentes que cuentan, por el contrario, con muchos más medios y ningún impedimento legal, es decir, son agresivos y peligrosos.
Eso es lo que ven los guardias y sus familiares. Los guardias no pueden protestar públicamente, pero sus familiares sí pueden sacarle los colores al ministro. Cada oficio tiene sus riesgos y al ministro le llegó su momento y prefirió estar en otro sitio.
* Jacobo Alcutén "Marlaska, abucheado por los guardias civiles al recordar a los agentes muertos en Huelva: "Yo también estoy dolido y rabioso"" 20minutos 13/5/2026 https://www.20minutos.es/nacional/marlaska-abucheado-por-los-guardias-civiles-recordar-los-agentes-muertos-huelva-yo-tambien-estoy-dolido-rabioso_6969879_0.html




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