Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De cada
crisis —y son ya muchas— aprendemos algo. No sé si este aprendizaje nos hace
más sabios o simplemente repetimos algunas cosas que nos cuentan. Sabemos de
apagones, de virus, de trenes... y ahora de ratones, sí.
Nuestro
conocimiento de los virus se ha ampliado ahora con el hantavirus, tras las
epidemias, pandemias, coronavirus, etc. Se amplía nuestro léxico, como lo ha
hecho con otros términos en el campo atmosféricos, con "danas",
"ciclogénesis explosiva", etc. Ahora tocan ratones.
La
bronca entre partidos políticos hace derivar los hantavirus hacia los
"malditos roedores", por usar un término que ilustre el salto.
Nuestros enciclopédicos políticos, una vez más, nos ilustran. Lo ha hecho el presidente
canario que, con las órdenes de la calle Génova, ha tenido que oponerse al
desembarco de los viajeros infectados alegando el peligro del desembarco no
turístico de roedores nadadores. Esto ha puesto en marcha el dispositivo
científico de contestación:
El problema es que no cualquier rata transmite el hantavirus, y mucho menos la variante Andes, vinculada al brote del Hondius. El Ministerio de Sanidad respondió a las declaraciones de Clavijo con un informe en el que explicaban que el reservorio natural del virus Andes es el ratón colilargo patagónico (Oligoryzomys longicaudatus), que vive en Chile y el sur de Argentina, en zonas boscosas, y no está presente en Europa.
El informe remarca que no se trata de un roedor de hábitat portuario ni costero, por lo que sería poco probable que pudiera colonizar un territorio como Canarias. Además, los puertos modernos cuentan con medidas de bioseguridad como los llamados 'discos antirratas' en los amarres, que impiden que los roedores suban o bajen de los barcos. Y no solo eso. El propio entorno del puerto de Granadilla juega a favor. Se trata de una zona industrial, seca y ventosa, donde el hantavirus tendría dificultades para sobrevivir fuera de su reservorio, ya que es muy sensible a la radiación ultravioleta y a la desecación.*
No sé si los canarios se han acostado más tranquilos, pero sí que se han levantado más sabios. Del nombre latino de los ratones que contagian a si saben nadar o no, ahora sabemos más.
La batalla científica ha sido resuelta y queda a expensas de lo que pueda pasar. Lejos de tranquilizarles, las autoridades canarias, en su lucha contra el gobierno central y sus ramificaciones, han puesto el énfasis en los peligros y riesgos con tal de poner en entredicho las acciones realizadas. Si ocurre algo, si alguien tose más de la cuenta en las próximas fechas, el gobierno canario se lanzará al cuello. Si, por el contrario, no tose nadie ni presentan síntomas "compatibles" (¡qué bonita expresión!), el gobierno presumirá de su actuar científico y humanitario frente a la barbarie deshumanizada e ignorante del PP. Esto es España en estado puro, sí.
Cada vez se sobrepasa un poco más el listón. Esta vez lo ha sido con un tema clave, la salud pública. Los medios no han sido capaces de distanciarse y muchos de ellos han apostado por el show sanitario sabedores de que los políticos buscan dar espectáculo, que se ha convertido en una necesidad irrenunciable de la vida política. Unos por conseguir audiencia, otros por conseguir votantes, lo cierto es que esta operación ha copado las primeras páginas de todo tipo de medios.
Ratones, hantavirus, viajeros y políticos han copado titulares, cada uno en su papel. Transmitir, como ha hecho Vox, que el gobierno puede recurrir a una epidemia con tal de ocultar sus carencias (ellos hablan de "corrupción") nos deja un desolador panorama de la política española.
No se han encontrado roedores en la inspección del barco, pero da igual. Ya están en la mente de los canarios como una invasión turística no deseada, como una colonización de riesgo que les destruiría, a ellos y, lo que es peor, al turismo.
El catedrático emérito de Sanidad Animal de la Universidad de Zaragoza, Juan José Badiola, ha calificado de "ridícula" la afirmación de Clavijo de que unas ratas nadadoras puedan transmitir el virus. Lo mismo opinan las autoridades sanitarias, que insisten en el que el riesgo para la población es bajo. El propio director general de la OMS, Tedros Adhanom, ha sido tajante: "Esto no es otra covid".
Clavijo (¡qué ironía!) ha querido quedar como el héroe en la batalla en la que se dirimía la existencia de los canarios y de los turistas, víctimas de roedores y gobierno central.
Pero ¿quién se fía ya de la Ciencia, de los científicos, de los gobiernos e instituciones? Todos vendidos a los hantavirus, a los roedores, al gobierno.
El texto se cierra con la hipótesis que queda: "La hipótesis más sólida respaldada por la OMS y el Ministerio de Sanidad es que el contagio inicial se produjo en tierra, durante un viaje de algunos pasajeros por Argentina, y que posteriormente pudo haberse producido transmisión entre personas dentro del barco."* ¿Pero a quién le importa la lógica?
La imagen de una manada de ratones de cola larga nadando hacia las pobladas playas canarias es demasiado espeluznante. Clavijo los ha defendido hasta el final. ¡Salve al héroe canario!
* "¿Pueden nadar los ratones colilargos? ¿Y estar dentro de un barco como el Hondius? Esto es lo que dicen la ciencia y los informes oficiales" 20minutos 11/05/2026 https://www.20minutos.es/internacional/pueden-nadar-ratones-colilargos-estar-dentro-barco-hondius-dicen-ciencia-informes-oficiales_6969079_0.html






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