Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En un
mundo global e interconectado, cualquier lectura de lo que ocurre en un país
con peso en el contexto internacional debe ir más allá de sus fronteras.
Debemos pensar en términos de sistema y ver cómo nos afectan. Los resultados de
las elecciones en Alemania nos afectan en Europa como lo han hecho las
celebradas en los Estados Unidos. Lo hacen de distinto modo, pero sí existe
interconexión —una tendencia— entre ambas.
Este es
el primer párrafo con el que se analizan los resultados en RTV.es:
Alemania se escora a la derecha, abraza los extremos y se ve abocada a una nueva gran coalición entre los principales partidos para asegurar la estabilidad política. Las elecciones generales celebradas este domingo han vuelto a situar a los conservadores de la CDU/CSU como la formación dominante, aunque con menos solvencia de la que solían exhibir, mientras la ultraderecha alcanza sus mejores resultados desde el nazismo y el tripartito saliente se derrumba sin remisión: los socialdemócratas han sufrido la peor derrota de su historia y los liberales incluso se quedan fuera del Parlamento.*
Es sucinto
pero muy claro. La ultraderecha está sabiendo inclinar la interpretación de los
problemas en su favor. Hoy la lucha política se da especialmente en los medios;
es la lucha por imponer en el debate las interpretaciones de lo que sucede,
muchas veces "crear" lo que no existe o retorcerlo hasta que se
vuelva irreconocible,
En esta
guerra de relatos, la simplificación es esencial, pues cada vez más la gente
desea que le ofrezcan la pieza que completa el puzle de sus mentes, algo que es
laboriosamente creado.
La idea
de que las dictaduras "no fueron tan malas" como se dice, que "se
ha exagerado mucho", que se "ha tergiversado", etc. se va
introduciendo mediante repeticiones, insertándola en los discursos con
frecuencia hasta que se convierte en "normalización".
El
aumento de la extrema derecha en Europa viene también de la mano de su
autoproclamación victoriosa y de vivir del éxito ajeno. Así, lo ocurrido con
Trump en los Estados Unidos se ven a través de esas constantes reuniones en las
que unos celebran los éxitos de los otros, mostrándose como un mismo equipo con
unos mismos objetivos.
La
demagogia siempre sale adelante frente a los discursos dialogantes y calmados.
Estos resultan "aburridos" frente al espectáculo que da gente como
Trump, Musk o Milei. Han absorbido el culto a la personalidad como exhibición
del éxito, ya sea político o empresarial. El espectáculo de Javier Milei
haciendo entrega a Musk de una moto sierra para simbolizar ante los ojos del
público los recortes en el Estados es un ejemplo claro de esta forma de actuar.
Los políticos "serios" como garantía de estabilidad, de mesura, etc.
(pensemos, por ejemplo, en François Mitterrand o Giscard d'Estaing en Francia) han pasado
a mejor vida. Hoy se lleva más el político "espectáculo", aquel que
es canalizable a través de los medios incluso de forma negativa. Los cientos de
miles de caricaturas y chistes sobre Donald Trump no han impedido su ascenso,
quizá lo contrario ya que implica una focalización con un porcentaje de
atracción positiva. Cuanto más se critica, ridiculiza, etc. crecen sus
seguidores, que se fijan al igual que sus detractores.
Lo que ocurra en Alemania incluye el ascenso de la ultraderecha, algo que se ponderará por nuestros propios ultraderechistas, que lo verán como un éxito de todos, pero también el miedo a seguir perdiendo votos por parte de la derecha, además de la crisis de la izquierda, del SPD, que ve perdido una parte de su electorado en beneficio de Die Linke, más a su izquierda. Los verdes, en este momento de negacionismo climático de la extrema derecha ascienden.
Pero es la extrema derecha, los neonazis de AfD los que doblan sus porcentajes de votos. Por eso, la urgencia de una clarificación política a cómo va a ser el nuevo gobierno es grande. El mensaje que se transmite será usado por AfD: se tiene que unir para frenarnos. Son apenas ocho puntos los que separan a la CDU/CSU, la ganadora, de la extrema derecha, sin embargo, el clima que se percibe es de la "victoria" del mensaje de esta al alcanzar los mejores resultados de su historia.
El
desastre de la política electoral de Joe Biden puso en bandeja la victoria
masiva de Trump. Es difícil cometer más errores dejando a Kamala Harris en la
estacada en el último momento. Las elecciones en Europa son muy distintas, pero
lo que se transmita puede ser útil si aprendemos de ello.
Nuestros
partidos españoles siguen enzarzados en batallas dialécticas absurdas y
autodestructivas. Realmente no saben hacer otra cosa, algo de lo que se
aprovecha la ultraderecha para seguir creciendo. Si siguen vendiendo una idea
de victoria, puede ser que los votantes se harten de estar todo el día
escuchando cosas de "Begoñas", de "novios" y demás elevadas
a cuestiones de estado mientras que las preocupaciones sociales se dejan en
manos de los demagogos.
La
ultraderecha ya no es solo unos pintorescos grupos. Sus distintas formas de
negacionismo van contra todo lo avanzado en medio siglo, de lo social a lo científico,
de los derechos de las mujeres a la negación de las vacunas o del cambio
climático.
El
rumbo lo marcan los Estados Unidos de Trump, con las grandes empresas manejando
los hilos en la sombra y marcando estrategias de dominación por todo el mundo. Los
avances de la ultraderecha española en los centros autonómicos y municipales
han permitido comprender hacia dónde van. Por eso es esencial analizar los
errores que posibilitan su avance en distintos campos. Vivimos un momento de
cuestiones que debían resolverse en días estiradas hasta el infinito. Quizá sea
parte de la estrategia de cortinas de humos tras la cuales avanzan tomando
posiciones.
Leamos las elecciones alemanas como lo que son, un test de lo que puede ocurrirnos mañana. No podemos dejar que se marquen las interpretaciones, que se gane la batalla de los relatos, especialmente los que afectan a los jóvenes, que están desprovistos de referencias y a los que se puede convencer fácilmente. Hay que observar con detalle las franjas por las que gana votos y dirigirse a ellas.
Basta con ver los mapas con las distribuciones de votos para intuir que el voto a la ultraderecha coincide con la antigua RDA, que se ha utilizado la brecha no resuelta de las "dos alemanias". Son los antiguos "comunistas" lo que votan hoy masivamente a los neonazis, que han sabido usar el problema real que nadie soluciona.
*
Daniel Flores / datosRTVE "Claves de los resultados en Alemania: los
conservadores ganan, la ultraderecha se dispara y el tripartito se hunde"
RTVE.es 24/02/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250224/claves-resultados-alemania-2025/16460992.shtml
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