miércoles, 27 de mayo de 2020

Un presidente nada fiable

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hasta el momento, las plataformas para contar las mentiras, insinuaciones, medias verdades, etc. del presidente Trump se habían limitado al chequeo de comprobación, pero no se había cuestionado su distribución. Pero el coronavirus ha impuesto una política más defensiva de etiquetado de los bulos que pueden inducir a errores graves y peligrosos.
Se puede considerar como histórico el día en que a los tuits del presidente de los Estados Unidos se le ha tenido que añadir un etiquetado de advertencia, una especie de señal infamante. Ha tenido que ocurrir grandes desastres en el mundo para que a Trump se le marque como información que "habría que comprobar" por su, vamos a decir, choque frontal con los hechos.
El problema de la expansión de bulos, de falsedades intencionadas, se ha acrecentado con la cuestión de la pandemia, pero en realidad ha estado presente en todo el mandato de Trump, persona en la que se une lo patológico, la desvergüenza y, sobre todo, el aprovechamiento de las mentiras, que nunca son ingenuas, sino un arma que utiliza para descalificar o hundir a todo aquel que se le opone o simplemente resiste. Lo que antes se solía llamar "lengua viperina" se queda corto en el caso de Trump y queda amplificado en su gravedad al estar en la presidencia de los Estados Unidos. 


Recuerdo muchas veces las dudas morales que se planteaba un periodista de The New York Times, creo recordar, con la toma de posesión del cargo presidencial, cuando temía traspasar las líneas de respeto que se merecía un presidente. Ha sido el propio Trump quien ha roto cualquier esquema de dignidad presidencial desde que pisó la Casa Blanca.
Ha sido Twitter que ha tenido que dejarlo claro con una etiqueta. La CNN escribe:

For the first time, Twitter called tweets from Donald Trump "potentially misleading" — a decision that prompted the president to accuse the social media platform of election meddling.
On Tuesday, Twitter highlighted two of Trump's tweets that falsely claimed mail-in ballots would lead to widespread voter fraud, appending a message the company has introduced to combat misinformation and disputed or unverified claims.
"Get the facts about mail-in ballots," read the message beneath each tweet. It linked to a curated fact-check page the platform had created filled with further links and summaries of news articles debunking the assertion.*



Sobre el fondo de esto, otra mentira sostenida. Trump nunca ha logrado aceptar que consiguiese menos votos que Hillary Clinton. Trump no ganó las elecciones, que perdió por una diferencia de más de dos millones de votos. Trump perdió el llamado "voto popular" y ganó por los votos de los electos, el llamado "colegio electoral", beneficiándose así del mayor número de representantes que tienen estados menos poblados. Y el ego de Trump nunca pudo admitirlo, por lo que se dedicó a inventarse conspiraciones y fraudes de votos allí donde no había ganado. No hay una sola prueba de ello, pese a lo que diga. También se obsesionó, por el mismo motivo, con la idea de que Obama había tenido más personas en su toma de posesión. Los celos de Obama siguen ahí, como se ha podido apreciar hace unos días con nuevos ataques e insinuaciones sobre el ex presidente.


Lo que ha hecho Twitter tiene valor, en los dos sentidos de la palabra, como acto valiente y como significado. Trump lo considera como una jugarreta electoral contra él, pero solo Trump está contra la dignidad de la presidencia. Es el envilecedor mayor del país, el que pisotea cada día sus signos con cada acción y su historia.
Las reacciones de Trump ante lo realizado en su medio personal favorito, la herramienta de sus ataques e insinuaciones, no se han hecho esperar:

Shortly after the labels were applied, Trump took to Twitter to claim the company "is interfering in the 2020 Presidential Election" and "stifling FREE SPEECH." He added that he "will not allow it to happen!"
Twitter declined to comment on Trump's claims.
Twitter said Tuesday that Trump's tweets about mail-in voting did not violate the company's rules because they don't explicitly discourage people from voting. But, the company said, the label offers context surrounding Trump's claims.
"These Tweets (here and here) contain potentially misleading information about voting processes and have been labeled to provide additional context around mail-in ballots," Twitter spokesperson Katie Rosborough told CNN Business in an email. "This decision is in line with the approach we shared earlier this month."
Rosborough confirmed that this marks the first instances in which Twitter has labeled any Trump tweet as potentially misleading.
Twitter's actions quickly led to criticism from some of its users, however, who said the measures did not go far enough. Some faulted Twitter for not explicitly saying in the label that Trump's tweets contained false information; other users said the company should have used a larger font size.*

La acción de Twitter tendrá repercusiones, como ocurre siempre que Trump se siente atacado. Trump es siempre mal enemigo porque siempre juega sucio y sus rencores son infinitos e inolvidables. Haber sido etiquetado por su medio favorito para atacar le plantea, además, un problema estratégico, que podría llevarle a tirar piedras a su propio tejado. Por ejemplo, pedir a sus seguidores que abandonen Twitter se volvería contra él.


Visto desde el exterior, muchos pensarán que quizá haya muchas otras cosas que merecieran haber sido etiquetadas o bloqueadas como bulos infames contra personas, algo que Trump ha hecho a menudo, como han sido la serias afirmaciones de acusar de asesinato a Joe Scarborough, un conocido presentador televisivo crítico de su gestión. La CNN se ha hecho eco de cómo Twitter, en este caso, lo ha ignorado:

Six times this month, in a vile attempt to punish a political rival, President Trump has tweeted about a decades-old conspiracy theory about MSNBC's Joe Scarborough.
Twitter (TWTR) has come under increasing pressure to remove the tweets, but the company is not bending, despite being called out by some of the people personally hurt by the posts.
Facebook, where many of Trump's tweets about the repugnant theory were cross-posted, also said Tuesday it would not take any action.
Trump's smears about Scarborough center on the 2001 death of Lori Klausutis, who worked in his Florida office when he served in Congress. Scarborough's opponents and a bevy of internet trolls have tried to blame him for her death, even though he was in Washington at the time.**



El ejemplo es uno más de la cloaca en que Trump ha convertido la política norteamericana. Cuando se analice su mandato y se pongan juntas todas las maldades presidenciales y se vea a qué dejó reducida la política en la "tierra de los libres", se comprenderá la magnitud de la herida infligida a los Estados Unidos por este siniestro y desvergonzado personaje que redujo la vida pública a una perversa "soap". Los límites alcanzados por Trump no han sido alcanzados en este campo por ningún otro presidente de los Estados Unidos y habría que rebuscar mucho para encontrarle rival fuera del espacio.
El temor de muchos —con razón— es que cuando Trump pierda las elecciones aplique los mismos criterios de que ha sido debido a un fraude a una conspiración contra su figura, la del mejor presidente de la historia, según su propia valoración "objetiva". La idea no es descabellada y el propio Trump, pregonando sus grandezas presidenciales contribuye a ello. De ahí la importancia del etiquetado de los tuit como poco fiables y pedir que se verifiquen los hechos. Si Trump sigue diciendo que el voto por correo es fraudulento y es lo que le hizo aparecer (falsamente, claro) como perdedor del voto popular, se está fabricando algo más que una excusa por si pierde. Es difícil imaginar lo que pueda ocurrir, pero estamos hablando del presidente que ha lanzado, al grito de "¡liberad los estados!", a manifestantes —muchos de ellos armados— contra las instituciones legítimas. Muchos temen que pueda ocurrir algo así si pierde las elecciones. Lo que pueda ocurrir es de temer y los tuits conducen a ello.


Por supuesto, los seguidores de Trump ven en ello la conspiración contra un jefe al que se ve cada vez como una figura mesiánica destinada a restaurar la grandeza americana, robada a golpe de espionaje por China o a golpe de sablazo por Europa.
Todas las teorías conspiratorias contra Trump las juntará en un solo punto, las elecciones. Todo confluye en una gigantesca conspiración —a la que ahora se une Twitter— contra él para evitar que se produzca lo que el destino tiene reservado, ser reelegido. Trump parte de ese principio, el de que nadie puede ganarle limpiamente, algo que de lo que presumía el tramposo Barry Lindon, la genial creación de William M. Thackeray.
Necesitaríamos un Philip Roth para que escribiera una obra similar a La pandilla, con la que dejó magistralmente retratado a "Tricky Nixon" y su corte de políticos sinvergüenzas. Hoy harían falta muchas plumas para dar cuenta de tanta bellaquería institucionalizada.
La clasificación de la información procedente del presidente de los Estados Unidos como "poco fiable" y necesitada de comprobación porque los hechos dicen los contrario o no hay evidencia alguna es un hecho sin precedentes más allá de los rifirrafes habituales. Pero con Twitter se ha llegado al punto clave ya que es el medio favorito para esparcir falsedades. 



* Brian Fung "Twitter labeled Trump tweets with a fact check for the first time" CNN 27/05/2020 https://edition.cnn.com/2020/05/26/tech/twitter-trump-fact-check/index.html
** "He asked Twitter to remove Trump's false tweets about his dead wife. Twitter refused" CNN 27/05/2020 https://edition.cnn.com/2020/05/26/media/trump-joe-scarborough-conspiracy-theory/index.html





martes, 26 de mayo de 2020

Desescalando voy

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En los últimos días asistimos a un regocijo inusitado tras el susto del pacto derogatorio con Bildu para no solo ampliar el estado de alarma sino para intensificarla. No sé si estamos preparados para el exceso de buenas noticias, incluidas las reducciones de cifras de muertes mal contadas, mal adjudicadas o incluso duplicadas. ¿Quizá el gobiernos nos proponga la creación del "estado de felicidad" como sustitución al de "alarma"? Todo es posible con Sánchez.
En estos momentos da gusto encender la televisión y encontrarnos reencuentros emotivos con parientes, con cafés, con cervezas, con la arena de la playa, con el agua (todavía fresquita), los chollos de las rebajas y la eliminación del Diccionario de la palabra "cuarentena" que, según rumores, se propondrá a la Real Academia (claramente, un bulo).
Si los poetas siempre han cantado a la primavera, los políticos del mundo cantan al verano, como aquellos viejos grupos que lanzaban sus canciones para intentar coronarse (¡perdón!) como "reyes de la canción veraniega". Sí, "Eva María se fue..." y da igual que lo hiciera con biquini de rayas, en topless o con visones... Lo importante es que se fue.  La nueva movilidad es la nueva normalidad del verano de siempre, un refugio del refugio. ¡Qué razón tienen los científicos cuando afirman que el Sol es la fuente de la vida! ¡Qué razón!


Debo confesar que jamás había visto tanto deportista callejero o a tantos aquejados de impedimentos legales para llevar mascarilla como veo pasar bajo mi ventana, a la que, debo confesar, le he cogido cariño. Acabas manteniendo una cierta relación filosófica con ella. Me acuerdo de aquella novela de Milan Kundera en la que un personaje miraba por una ventana... y eso era ya suficiente, un comienzo filosófico. Sí, mi ventana y yo, yo y mi ventana. La echaré de menos cuando la tenga que abandonar arrastrado por la vorágine de la desescalada. Un drama.
Me he emocionado con la noticia de que ya podrán asistir invitados a las bodas, hasta el momento bajo mínimos legales o eclesiales. Para algunos, una boda sin invitados es como un jardín ya saben; para otros habrá sido el momento de ahorrarse un pastón echándole la culpa al maldito coronavirus.
Sin embargo esta felicidad emocionada me ha provocado más intranquilidad que confianza. Lo que veo no es lo que escucho y lo que escucho ya no lo que entiendo. Es decir, me encuentro como desajustado, probablemente necesitado de una visita del Servicio Técnico de estas cosas.


Esto ha provocado cierto recelo y voces de ciertos sectores están empezando a hacer preguntas o, sencillamente, a decir que una cosa es desescalar y otra lanzarse a un barranco. Hay cierto recelo por el cambio drástico, pese a los aplausos de los que se ven directamente afectados.
He sido disciplinado y razonable. He aceptado los argumentos y he seguido la secuencia de los acontecimientos. Pese a ello, he entrado en una fase de desconfianza creciente, es decir, en dirección opuesta a la que todo el mundo celebra. ¿Será el llamado "síndrome de la burbuja", mediante el que se siente uno mejor dentro que fuera? ¿O puede que sea lo que yo llamaría el "efecto de la descompresión", el que sufren los buzos y submarinistas cuando son llevados demasiado deprisa a la superficie? ¿Quizá un combinado de ambos?
A mí, esto del baile de cifras, de los reajustes de última hora, de las rebajas de verano en la cuarentena y de tanto abrazo emotivo y reencuentro de hasta 10 o 15 (¿de dónde salen estas cifras mágicas?) personas, del todos a la calle sin perro o sin niño..., me parece demasiado brusco o precipitado.


¿Le habrán dicho algo a Sánchez? ¿Le habrán dicho que los supervivientes son poco agradecidos cuando, a toro pasado, hay que ir a votar; que su precariedad política es cada día más precaria, que ha conseguido sacar a la ultraderecha a la calle convenciendo al mundo que es un deber patriótico saltarse las reglas para la supervivencia nacional? ¿Le habrán dicho que ya no se puede contener a la gente, que se está enfadando o pasa, y que allá cada uno con sus contagios? ¿Que la gente se acuerda del que te arruinó y no del que te salvó? ¿Le habrán dicho que se puede teletrabajar, pero no televacacionar?


Y es que a Sánchez se le han acabado casi todos los argumentos para convencer al que no quiere ser convencido. Lo tomas o lo dejas. Muchos temen que sea él —es lo más fácil— el blanco de todas las críticas cuando, nos dicen, se sale del túnel.
¡Qué país! La gente tiene síndrome de abstinencia de botellón, de achuchones y de gritar "¡gol!" con ganas;  ya apetecen sanas disputas cuerpo a cuerpo en las rebajas; solecito; hasta los carteristas reclaman la derogación fulminante de la mal llamada "distancia social". ¡Basta ya de ser antisociales! ¡Menos análisis y más síntesis! ¡Fuenteovejuna!
Nos queda el consuelo —el que no se consuela es porque no quiere— que los mismos problemas se están produciendo fuera, en países con diferentes niveles de infección. Una playa es una playa. Y si los coronavirus no saben lo que son vacaciones, ¡ellos se lo pierden!



lunes, 25 de mayo de 2020

Goles caros

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Un artículo del diario ABC, con fuente en EFE, nos ofrece hoy mismo el siguiente titular "Un estudio afirma que el Liverpool-Atlético provocó 41 muertos adicionales por coronavirus"*. El titular nos deja un desasosiego por los muertos y por la causa. Y debería hacernos reflexionar sobre lo que tenemos por delante y la súbita aceleración de todo que, acostumbrados ya a la prudencia y la calma, a muchos nos parece excesiva, vertiginosa.
En apenas unas horas hemos pasado del "quédate en casa" al apúntate a la maratón de tu barrio, poco más o menos. Como las explicaciones se han dejado para mejor ocasión, nos queda la perplejidad o la especulación. No voy a entrar en lo que me parece obvio de cara al futuro. Pero creo que sí se debe ascender unos peldaños vara ver en la distancia el extraño juego europeo de abrir lo local y cerrar lo zonal. Se trata de que te muevas lo justo para que gastes pero lo mínimo para que te contagies, según parece. Me parece muy bien, muy razonable que los gobiernos del norte de Europa no quiera que sus ciudadanos regresen de las vacaciones tostaditos e infectados, porque luego el gasto les toca a ellos. Es razonable. Me parece estupendo que el gobierno anime a salir y habrá que hacerlo, pero, ¡por favor, sin empujar!


Recordemos, además, que los dos primeros casos en España fueron precisamente de dos turistas extranjeros. Pero era más fácil hablar del "virus chino" por entonces en los medios de comunicación. Si recuperamos la nota publicada por el Departamento de Seguridad Nacional, dependiente del Gobierno de España, el 12 de febrero podemos ver lo diferentes que ha sido todo a como se esperaba:

CORONAVIRUS COVID-19 – SEGURIDAD FRENTE A PANDEMIAS Y EPIDEMIAS

El ciudadano británico residente en Palma de Mallorca ha dado de nuevo positivo en los segundos análisis realizados, por lo que permanecerá aislado y hospitalizado hasta dar dos resultados negativos consecutivos. En cuanto al paciente afectado en La Gomera, continúa ingresado con evolución favorable y sin presentar ninguna sintomatología. El Sistema Nacional de Salud está preparado para hacer frente a la situación. La probabilidad de que suponga un riesgo para la población en nuestro país continúa siendo baja, por haberse infectado fuera de España y por estar en marcha todas las medidas de vigilancia y control. Según el último balance de la Comisión Nacional para la Salud de China, desde el inicio del brote se han confirmado en el país 44.653 casos. Se eleva a 1.113 la cifra de los fallecidos y a más de 4.740 los pacientes recuperados. Fuera de China, se han notificado 393 casos en 24 países. En concreto, en Europa, el número de casos confirmados se sitúa en 43 en 9 países. Durante el primer día de la Conferencia Global de expertos para coordinar la respuesta ante el coronavirus, el director de la Organización Mundial de la Salud ha declarado que el nombre oficial del nuevo coronavirus será Covid-19, para el que podría haber una vacuna en 18 meses. Además, informó de la constitución de un equipo de gestión de crisis de la ONU que se centrará en la respuesta sanitaria mientras que el resto de agencias pueden aportar su experiencia para abordar la lucha contra el virus desde una perspectiva más amplia. Está previsto que el próximo viernes la entidad organizadora del Mobile World Congress (MCW) debata en su consejo general la posible cancelación del evento. Fuente: Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (Ministerio de Sanidad); Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC); WHO

Fecha y hora:
Miércoles, 12 Febrero, 2020 - 07:30**


Era otro mundo; era otra visión del mundo. La ilusión del control y la distancia, de la seguridad y convicción que se manifestaba, el "todo está bajo control" y el "riesgo es bajo", el "tendremos vacuna", etc. han sido borrados de la pizarra de la clase, que se nos quedó obsoleta al pasar a la nueva lección, cómo sobrevivir en un confinamiento. Las recomendaciones pasaron a cómo hacer ejercicio en casa con botellas de agua como pesas, las canciones colectivas por Zoom y los exámenes a distancia. Al menos, hemos conocido las casas de los famosos, para los amantes del cotilleo.
Y ahora, esto...
Los más suspicaces piensan que esto es una reacción para paliar los efectos de algo peor que el coronavirus, el pacto con EH-Bildu para el estado de alarma, que ha dado armas a la patronal y demás para que no les sigan tomando el pelo. También ha contribuido la puesta a la defensiva española ante el intercambio de turistas que algunos países están haciendo para atraer a aquellos que se mueren por viajar y perdón por los juegos que el lenguaje permite. 
Ante el temor a que las cuarentenas previstas a los que llegan hagan que no llegue nadie se ha decidido reducirlas, con lo que puede que lleguen turistas, pero también que muchos otros decidan no salir y que hagan el experimento con los que se presten. 
Algunos países ya se dedican a distribuir imágenes de nuestras locuras playeras y del estado de chiringuitos y terrazas para evitar tener que cargar luego con las consecuencias en las UCI al regreso. Todo el mundo está apostando por el turismo interior menos los que viven del turismo exterior. Eso lleva a posturas contradictorias que la llegada del verano hace evidentes. 


El hecho —según la expresión que se repite mucho desde hace una semana— es que al gobierno ya no le quedan pies en los que dispararse. Los cambios rápidos despistan a todos y dan sensación de inseguridad al resto. Conforme llega el verano, todo parece distinto. Mala memoria.
La historia de los 41 muertos por asistir al partido de fútbol Liverpool-Atlético de Madrid debería ser una fábula esópica, junto a la del partido del Valencia contra el Atalanta, en Italia, cuando el país ya era un foco importante de contagio. La Vanguardia nos explicaba el 26 de marzo:

El Atalanta - Valencia es considerado el partido cero. Un tercio de la población de Bérgamo, es decir unos 40.000 aficionados del conjunto italiano, se desplazaron a Milán para animar a los suyos en la ida de los octavos de final de la Champions. Era 19 de febrero y el miedo por el coronavirus todavía era inexistente. Los tifosi de La Dea, a escasos centímetros uno de los otros, se abrazaron y se besaron hasta el menos cuatro veces, los cuatro goles que los de Gasperini le endosaron al equipo che (4-1).
Días después se descubrió que Bérgamo era uno de los principales focos de contagio en Europa. La propagación del COVID-19 ya era incontrolable. Algunos de los 2.500 valencianistas que viajaron a Milán contrajeron el virus y contagiaron a los suyos, abriendo la puerta de la pandemia de par en par por el Levante peninsular.***


Todavía recuerdo la rueda de prensa de los responsables de la sanidad valenciana, con aquella señora diciendo que ellos era médicos y no tenían porqué saber que había un partido de fútbol en Italia. Sí, todavía la escucho, enfadada, desesperada, viendo que todos los esfuerzos, consejos, medidas, etc. se habían ido al traste porque esos de 2.500 viajeros, la fuerza del ánimo, viven agencias de turismo, los compañías de aviación, los hoteles, los que venden suvenires, etc. no iban a dejar pasar la ocasión de darse un garbeo por Italia. ¡Benditos animadores!


Sanidad tuvo que ponerse a rastrear a aquellos abnegados seguidores de sus colores del alma. Pero ya fue demasiado tarde. ¡Tenemos una vida social tan intensa que se necesitan muchos rastreadores para reconstruir nuestros pasos! El coronavirus lo agradece.


La historia que nos cuenta hoy ABC, sobre el partido en Reino Unido, es muy similar:

Un estudio elaborado por «Edge Health», institución que analiza datos del Servicio Nacional de Salud Británico (NHS), y publicado por el «Sunday Times» concluye que el partido Liverpool-Atlético de Madrid disputado el pasado 11 de marzo, al que viajaron cerca de 3.000 aficionados del equipo español, provocó 41 muertes adicionales por coronavirus.
Esa es la cifra estimada de fallecidos que, según el estudio, dejó el choque correspondiente a la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones que clasificó para la siguiente fase al equipo de Diego Simeone, que ganó 2-3 en Anfield.
El encuentro se disputó dos días antes de que el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, decretara el Estado de Alarma en España y provocó controversia en un sector de la opinión pública británica, que pidió que se jugara sin público y a puerta cerrada.
El director de salud pública de Liverpool, Matthew Ashton, aseguró el pasado 3 de abril que la disputa de ese partido fue un «error» y apuntó a que el aumento de casos en su ciudad pudo estar relacionado con el duelo entre ambos equipos.
El alcalde de Liverpool, Steve Rotheram, solicitó el 23 de abril una investigación para averiguar las razones por las que se jugó el encuentro y su incidencia en la propagación del coronavirus en la ciudad inglesa. «Si la gente se ha contagiado como resultado directo de un evento deportivo que creemos que no debería haberse celebrado, es escandaloso», dijo Rotheram en declaraciones a la cadena británica BBC.*


Sí, es escandaloso, claro que sí. No es el único escándalo porque la intensidad de los contagios, el aumento a velocidad terrible es realmente porque nadie quería creer que venía el "lobo" o, mejor, nadie estaba dispuesto a dejar de hacer, dejar de ganar un euro, devolver un billete, etc. pese a los riesgos conocidos. Y eso vale para un partido de fútbol, una manifestación y un mitin, clases, o cualquier otra actividad de nuestro entorno e interés.
El problema que se plantea ahora es el mismo que se produjo cuando había la excusa de que todo se iba a controlar. Hoy sabemos que no es así, que el único control era la distancia y que esta suponía y supone dejar de realizar muchas acciones, especialmente todas aquellas que implican concentraciones de personas.


El gobierno está estableciendo una serie de requisitos con una casuística verdaderamente "-ponga lo que piense-", en donde la gente lo toma como si fuera Moisés bajando del Sinaí con la tablas de la ley si le favorece y como el pito del sereno si no le interesa. Aquí pasamos del "mascarilla sí o sí" al "mascarillas si...", en donde se ven las maravillas que un simple acento puede crear en la vida (esto se lo pierden las lenguas sin tildes, para que veas).

Los goles del Liverpool-Atlético de Madrid y los del Atalanta-Valencia han costado caro, muy caro. Por mucho que el estudio ponga cifra terrible, es probable que los cálculos debieran ser más elevados. Pero lo central se refiere al proceder, al no querer ver más que lo que se quiere ver.
Los acelerones del gobierno, de las autoridades autonómicas, en sus normas no son garantías de nada. Son solo efectivas si se cumplen. Todo sigue dependiendo de nuestra relación con los otros, que aquel con el que nos cruzamos mantenga las distancias y las medidas de higiene y prudencia, al igual que nosotros. Y, por lo que vemos, hay demasiado descerebrado suelto, demasiado inconsciente que daría su reino por un gol o una cervecita sin importarle a quién se lleve por delante. Es erróneo plantearse "qué puedo hacer" sin plantearse "cómo debo hacerlo" o incluso "si debo".
La nuestra es una sociedad que ha hecho del ocio negocio; la diversión, el entretenimiento, el espectáculo es una industria poderosa y diversificada que nos necesita en la mayoría de los casos reunidos y en en determinados espacios, como mostraban los ejemplos del fútbol. Cuidado, prudencia. Todos nos aman y aumentamos el riesgo.
No hay que perder de vista los inicios, cómo se fue gestando todo esto. Es importante no olvidar lo que hoy se reconoce abiertamente como errores. No todos los reconocen, pero están ahí. Esperemos que con mucho de lo que hacemos hoy no ocurra lo mismo. Hoy los expertos en salud ya nos advierten y muchos manifiestan su desacuerdo. Son otros expertos los que han tomado su lugar, según parece.


* "Un estudio afirma que el Liverpool-Atlético provocó 41 muertos adicionales por coronavirus" ABC / EFE 25/05/2020 https://www.abc.es/sociedad/abci-estudio-afirma-liverpool-atletico-provoco-41-muertos-adicionales-coronavirus-202005250300_noticia.html
** "CORONAVIRUS COVID-19 – SEGURIDAD FRENTE A PANDEMIAS Y EPIDEMIAS" Departamento de Seguridad Nacional - Gobierno de España 12/02/2020 https://www.dsn.gob.es/es/actualidad/seguridad-nacional-ultima-hora/coronavirus-covid-19-%E2%80%93-seguridad-frente-pandemias
*** "El Atalanta - Valencia, un “acelerador” para la propagación del coronavirus" La Vanguardia 26/03/2020 https://www.lavanguardia.com/deportes/futbol/20200326/48105584489/coronavirus-atalanta-valencia-champions-oms.html


domingo, 24 de mayo de 2020

El maestrillo egipcio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Leer la prensa egipcia es un ejercicio muchas veces complicado. Un país de cien millones de habitantes construido sobre una idea monolítica del estado salvador, pero con un estado que es más retórico que eficaz. Al convertir en "verdad oficial" su propia narrativa, la exaltación se vuelve una pasmosa circularidad en donde solo cabe felicitarse por los éxitos no alcanzados, pero pregonados.
En el momento de estallido de la pandemia del COVID-16 Egipto estaba en una crisis doble, por un lado la económica, con la depreciación de la libra, que redujo a menos de la mitad los ahorros en un país en el que una mayoría vive al día; la segunda crisis no proclamada pero real es la de la seguridad, una amenaza constante y cuya negación no anula. La fe en el "amigo americano", prácticamente el financiador del Ejército egipcio, se ha complicado cuando al-Sisi empezó a jugar a triple banda, con la Rusia de Putin y China, que es quien le está haciendo la nueva capital y financiando para mantener la ruta sur del proyecto chino de rehacer una economía euroasiática incorporando parte de África. De poco le sirve a al-Sisi presumir de ser el primero que felicitó a Trump por su elección cuando Estados Unidos ven que ellos ponen el dinero y el resultado se lo llevan otros. Tampoco, es cierto, la política de Trump para Oriente Medio y el llamado "acuerdo del siglo", que no ha llegado más que a enunciarse, o el apoyo al cambio de la capitalidad en Israel a Jerusalén ha ayudado mucho, la verdad sea dicha.


La pandemia ha herido a Egipto en los tres aspectos básicos de su economía: 1) ha hundido el turismo; 2) ha hundido el precio del petróleo; y 3) ha reducido dramáticamente el tráfico mundial de mercancías, reduciendo los ingresos del Canal de Suez. Son sus tres principales activos, en los que además se habían volcado ingresos y expectativas.
La pérdida de credibilidad del régimen egipcio —ganada a golpe de silencios, cierres masivos de medios y encarcelamientos de periodistas independientes— hace que las informaciones que surgen sean tomadas con pinzas ya que muchas son mera propaganda o versiones adaptadas a los intereses gubernamentales.
Todo esto es comúnmente aceptado. El episodio de ataques al epidemiólogo canadiense —aquí lo tratamos— que se atrevió a publicar un artículo (como se publicaron cientos) sobre las estimaciones de cómo podía evolucionar el número de contagiados en Egipto partiendo de los datos existentes es un episodio de cómo, dentro y fuera, el gobierno egipcio vive de la "reputación". Las cartas firmadas en pocas horas contra el académico, dirigidas a sus jefes en la Universidad, denunciando y exigiendo medidas disciplinarias contra él por "difamar a Egipto" muestran las malas maneras gubernamentales, la necesidad de mantener una imagen de firmeza ante los egipcios y... la inutilidad de todo ello. El episodio recuerda los ataques a la cantante Sherine cuando gastó la broma en un concierto de que "no bebería el agua del Nilo" (alusión a una canción patriótica), lo que le llevó a sanciones por parte del Sindicato de Artistas y ataques por parte de muchos ciudadanos que se rasgaron las vestiduras ante tamaño insulto a la patria. ¡El agua se bebe, aunque sea metafóricamente, por muchos parásitos que pueda tener! El ejemplo es muy representativo de lo que es la propaganda y cómo sanciona a los que van en su contra, máxime con el control prácticamente absoluto de los medios, muchos de los cuales no pueden verse dentro de Egipto.


Estos episodios de intentos de control de su imagen exterior siguen ofreciendo ejemplos que dejan en ridículo al gobierno esencialmente. Los intentos de controlar exteriormente la imagen son brindis al sol, especialmente destinados a hacer creer a los egipcios que el gobierno es la verdad y que el mundo está equivocado. En efecto, este es el principio básico de la excepcionalidad del poder egipcio, no se equivoca nunca. Por algo en Egipto se inventó el "monoteísmo", con el faraón como intermediario.
En el diario Egypt Today encontramos de nuevo las mismas pretensiones de decir a la gente cómo debe escribir, pensar y de qué debe informar. Con ello, el régimen egipcio vuelve a quedar en evidencia. Esta vez el caso va contra The Washington Post, cuyas informaciones  no gustan. La primera carta está dirigida al responsable de la corresponsalía en El Cairo:

CAIRO – 24 May 2020: The chairman of State Information Service (SIS) Dia Rashwan met Saturday with the Cairo Bureau Chief for “The Washington Post” newspaper, Sudarsan Raghavan, to brief the latter on professional misconduct and misinformation carried out by the newspaper’s latest reports on Egypt.
Rashwan criticized the newspaper’s dependency on anonymous sources for information without resorting to direct and transparent sources, adding that the newspaper gave biased reports that neglect balance and transparency.
Rashwan handed Raghavan two letters, one sent the Washington Post’s editor in chief, Martin Baron, which includes all the professional violations carried out by the newspaper’s Cairo’s team.
Rashwan’s letter to Raghvan read as the following:

“May 23, 2020
Dear Mr. Sudarsan Raghavan,
Cairo Bureau Chief for “The Washington Post” newspaper

Kindly find attached a copy of the letter from the Chairman of the State Information Service to the Editor-in-Chief of the Washington Post, refuting the disinformation and misinformation contained in your report published on 10 May 2020 titled “As coronavirus spreads in Egypt, Sissi sees an opportunity to tighten his grip”.
SIS Chairman’s letter also includes a warning to you to abide by the professional rules of journalism that you have overstepped in numerous reports and media materials that you have sent from Cairo and were published by The Washington Post.
Kindly be advised that in case of continuation of such approach violating all established journalistic rules and standards that The Washington Post declares tobe compliant with, measures permitted by the laws and regulations in force in Egypt and all countries of the world will be taken in such cases.

Sincerely,
Diaa Rashwan
Chairman, State Information Service”*



El tono de la carta rezuma pretenciosidad y el constante autoritarismo por parte de un habitual en estos casos, Diaa Rashwan, al que se puede considerar el comisario de Información del régimen y al que le toca dar estas lecciones de Periodismo al mundo, en este caso a The Washington Post. 
El "kindly" que precede a las amenazas es un ejercicio más de cinismo de un régimen que apoyo abiertamente el asesinato de estado cometido contra el periodista saudí Jamal Khashoggi, una vergüenza de la que no han tenido que dar explicaciones de Periodismo. Supongo que ordenar la muerte del periodista crítico está más cerca del concepto del régimen sobre cómo debe ser el Periodismo para ajustarse a sus estándares.
Evidentemente, el manejo de fuentes anónimas no es más que una medida de protección de las mismas. En un país en el que puede ir a la cárcel (y no salir sin llegar a juicio) por hacer un chiste o un meme sobre el presidente al-Sisi, es obvio que publicar los nombres es poner en peligro a los que se atrevan a hablar, que no son muchos.


Los periodistas independientes se callan o se van. Irse puede conllevar riesgos para sus familias, que serán visitadas con alguna frecuencia. Eso ya se advirtió en una rueda de prensa celebrada en Alemania hace unos años, los críticos "ya tendrán que volver"; o no hace mucho por el gesto de la ministra en su visita a los egipcios fieles en el extranjero, los que gustan de denunciar a los críticos y piden que se les castigue por "difamar" el nombre de Egipto y el de su presidente, un regalo divino.
Un régimen que encierra en prisión a todos los candidatos a las elecciones presidenciales, rivales de al-Sisi, no puede dar lecciones de lo que está bien o mal dicho. Es quedar en ridículo y en evidencia mundial, como de hecho ocurre. Las condenas de las instituciones, de la Asamblea de Derechos Humanos al Parlamento Europeo se acumulan, por lo que acoso y amenazas contra The Washington Post solo debilitan al gobierno.


Al igual que Trump, al-Sisi necesita de enemigos a los que echarle las culpas y redirige hacia ellos sus problemas. Si el turismo no va a Egipto (como tampoco va a ningún sitio), la culpa es de la prensa, que solo debe servir para transmitir las visiones y logros del gobierno disciplinadamente.
La segunda de las cartas que Egypt Today reproduce está dirigida al editor jefe del mismo diario dentro de esa tendencia egipcia a llegar a las instancias más altas, como hicieron con los ataques al epidemiólogo canadiense que osó aventurar las cifras que hoy son oficiales.
La carta, fechada el 23 de mayo, es una larga relación de agravios hechos a Egipto por la "falta de profesionalidad" de los periodistas en El Cairo a los que acusa y señala como responsables. 
La carta es larga y no contiene casi nada nuevo que no hayan tenido las anteriores. Por su extensión la incluimos al final del texto para la lectura detallada.


No es fácil digerir la carta, una más que actúa contra el régimen egipcio, que tira de nuevo piedras a su tejado internacional, demostrando con su tono y palabras lo que pretende negar, que es un gobierno autoritario, algo en lo que están de acuerdo prácticamente todas las instituciones sobre la libertad de expresión, los derechos humanos en su conjunto o muchos países que condenan al régimen a través de sus foros e instituciones internacionales, como se ha señalado antes.
Hay una novedad en el cinismo, el párrafo en el que se señala los motivos para las prohibiciones de las visitas a los presos:

[...] your correspondent in the aforementioned report accused officials in Egypt of exploiting amendments to the emergency law to grant the country's security institutions additional powers. It is a false accusation as the amendments to the emergency law were necessitated by the country's need to take extraordinary measures to counter the spread of the "Coronavirus". These are appropriate measures, considerably mitigated than those that all the nations of the world, including the United States itself, have had to take.*

Es difícil leer esto sin recordar la detención de la periodista Lina Attalah, editora jefe de Mada Masr, bloqueada en Egipto desde hace tiempo, hace apenas unos días, la incautación de su material, teléfonos, etc. cuando trató de interesarse por la suerte de uno de los activistas presos que más tiempo lleva en las cárceles egipcias. También es difícil aceptarlo después de la muerte —también dimos cuenta de ello— hace también unos pocos días del director de cine encarcelado por haber realizado un vídeo satírico sobre al-Sisi. Falleció por la ingesta de alcohol desinfectante, algo que no debe faltar en una cárcel siniestra.


En la carta se desacredita al periodista por llamar "coup" al oficialmente "no-coup", una de las cosas que más irrita al régimen, que sigue diciendo que las muertes se produjeron por petición popular, fue el pueblo quien autorizó al que fuera ministro de Defensa de Mohamed Morsi (también muerto en la cárcel, como tantos) al baño de sangre. La falsedad de la "democracia" del régimen se la han resaltado hasta los Comités de las cámaras norteamericanas al señalar los incumplimientos graves de los derechos humanos y cuestionar las ayudas a Egipto por su uso represivo contra su pueblo. La lista sería grande, pero el principio es el mismo: la pretensión del régimen de imponer dentro y fuera una visión beatífica de un régimen autoritario.
No se pueden dar lecciones de Periodismo cuando se ha creado una estructura represiva tripartita para controlar a los profesionales que ha convertido los medios egipcios en cuna de alabanzas y olvido de hechos.
El aparato mediático egipcio, tanto el estatal como el privado puesto al servicio del poder, trata de mantener una visión única de la realidad, de la que está bastante alejado.


Es una opinión casi unánime (a Trump, le encanta), la condena del régimen egipcio por sus violaciones de los derechos humanos, una larga lista de personas desparecidas, demasiadas muertes en las cárceles, demasiada gente esperando juicio durante años, demasiados medios cerrados, demasiados periodistas exiliados... Es el régimen del asesinato en plena calle de la poeta y "mártir de las flores" Shaimaa Al-Sabbagh (acusando inicialmente a sus compañeros del crimen); del secuestro, tortura y asesinato de Giulio Regeni, un estudiante italiano de doctorado, del que la familia e Italia al completo esperan una explicación más allá de burlarse de todos con esa peculiar sorna que se gastan los que están acostumbrados a salirse siempre con la suya desde el poder de la fuerza y la arbitrariedad. No, no se pueden dar muchas lecciones. 


Dice el refrán español que "cada maestrillo tiene su librillo". El problema del régimen egipcio es que pretende convertir su librillo en manual universal. Es un problema que no tiene solución porque al autoritarismo de sus regímenes se añade la soberbia de la verdad absoluta tratando de convencer así a los que escuchan que Egipto da lecciones al mundo. Eso halaga el ego popular y convence que el futuro no es más autoritarismo como ha ejemplificado la historia.


Con un lenguaje de soberbia, el régimen queda en evidencia ante los medios mundiales, pese a que siga negando inútilmente una valoración general: que es mucho más represivo que el de Hosni Mubarak. 
La reproducción de los datos del epidemiólogo canadiense antes citado ya le costó la salida de Egipto a la corresponsal de The Guardian, uno más de los periodistas que tienen que abandonar ese paraíso de la libertad de expresión y de los derechos humanos. Son muchos los silenciados que han tenido que irse. Muchos más los que se han tenido que autocensurar y muchos medios bloqueados. 
La verdad oficial del librillo siempre tiene valor único, no se discute. El régimen no solo se tira piedras a su tejado, como hemos dicho. Ha establecido una peligrosa didáctica de la información a manos de Diaa Rashwan, el maestrillo encargado enseñar a todos cómo deben leer y escribir, dentro y fuera de Egipto. 



 * "State Information Service criticizes Washington Post’s reporting on Egypt" Egypt Today 24/05/2020 https://www.egypttoday.com/Article/1/87993/State-Information-Service-criticizes-Washington-Post%E2%80%99s-reporting-on-Egypt

Anexo

“May 23, 2020

Dear Mr. Martin Baron
Editor-in-Chief, The Washington Post

The State Information Service (SIS) conveys its highest regards to you and your esteemed newspaper and wishes to notify you of the following:
Based on our appreciation of the Washington Post, and its known adherence to professional rules in journalism, we wish to inform you that the newspaper’s Cairo Bureau Chief Mr. Sudarsan Raghavan has often encroached on the rules of the press profession, which are recognized throughout the world and are endorsed by your esteemed newspaper. The latest example of such encroachment is the report by Mr. Raghavan titled “As coronavirus spreads in Egypt, Sissi sees an opportunity to tighten his grip”, which was published in The Washington Post on 10/5/2020 and contained numerous professional violations as follows:
The report attributed to what it calls “human rights activists”, an anonymous source, very serious accusations to the Egyptian government, describing it as a “military-backed government”. Such words are mere rhetoric and are at odds with the reality of Egypt’s established civil State with all its legitimate institutions, governed by a constitution approved by the people in a referendum. Officials of State institutions (the Presidency and Parliament) came into power through free elections monitored by hundreds of reporters from around the world, including the correspondent of your esteemed newspaper.
At the same time, your correspondent in the aforementioned report accused officials in Egypt of exploiting amendments to the emergency law to grant the country's security institutions additional powers. It is a false accusation as the amendments to the emergency law were necessitated by the country's need to take extraordinary measures to counter the spread of the "Coronavirus". These are appropriate measures, considerably mitigated than those that all the nations of the world, including the United States itself, have had to take.
The correspondent based his report on a highly politicized statement by Human Rights Watch, which was rejected by Egypt. Besides, what your reporter has said about giving the State's official authorities the powers to “ban or limit public and private gatherings, to shut down schools, and to restrict people from owning, transporting, selling, buying or exporting any goods or services, as well as control their prices” are necessary measures taken by all the countries of the world in the face of the pandemic.
Your correspondent, who resorted to mere platitude by what he labeled “activists” and a tendentious statement by HRW, lives in Cairo and could have followed the rules of journalistic work by resorting to the relevant sources and taking their views into account when publishing the report, as well as following up on the reality in the Egyptian street, where citizens roam in much greater freedom than other countries despite the spread of the pandemic; a matter reflecting that the intervention of all official authorities in the lives of individuals is at a lower level than any measures in other countries.
The correspondent claimed that “the government did not respond to a request for comment”. Unfortunately, the State Information Service has not received any communication from the correspondent in this regard. In fact, the correspondent consistently has not contacted SIS to communicate with stakeholders in Egypt for most of his reports abundant in allegations and fallacies.
Your correspondent made false claims that the Egyptian people's revolution in 2013 to get rid of religious fascism was a “military coup”, While ignoring the armed terrorism that our country has been subjected to so far by these terrorist groups invoking the Islamic religion, and claiming that terrorists who are being fairly tried in public for their crimes are political opponents.
Your correspondent ignored all the rules of the journalism profession when he turned to a researcher at the Washington-based Tahrir Institute for Middle East Policy, and an unknown researcher said to be from Amnesty International. It would have been prudent for him to witness firsthand the situation on the ground, rather than propagating their baseless claims and ignoring the views of the concerned parties on these allegations, thus violating press rules requiring that the views of all parties be taken on an equal footing.
In his report, your correspondent criticizes the temporary suspension of prison visits and sees it as a way to “silence political prisoners”, while it is a measure to protect the prisoners themselves from the pandemic. Prison visits have been replaced by other means of communication between prisoners and their relatives. Present-day realities confirm that this measure has so far helped to protect the lives of prisoners.
This biased, unprofessional and subjective report is a continuation of the excesses of your correspondent in Cairo, based in its entirety on raising the most serious accusations against the State institutions in Egypt, resorting to the same type of sources, either anonymous sources labelled as "activists", or researchers, harboring well-known negative stances against Egypt, who do not reside in it and even have not entered it for years.
The presence of the reporter in Cairo and granting him accreditation as a foreign correspondent means, under journalistic customs worldwide, that the correspondent has to apprise himself of the reality and to communicate with all parties, not to poll the opinions of everyone who has antagonism with the Egyptian State around the world. In light of all the above, we wish to inform you that the State Information Service has met with Mr. Sudarsan Raghavan and warned him of the need to adhere to the proper professional standards when practicing his journalistic work in Egypt, in accordance with his accreditation as a foreign correspondent. Otherwise, we will have to take measures, permitted by law in Egypt and the guidelines regulating the work of accredited foreign correspondents, and which are applied not only in Egypt but also globally.
In conclusion, we wish to express to you our sincere appreciation to the esteemed "The Washington Post" newspaper, which undoubtedly would not tolerate such professional violations by its Cairo bureau chief, which are inconsistent with the newspaper’s status and credibility.

Sincerely,

Diaa Rashwan
Chairman, State Information Service”