jueves, 23 de febrero de 2017

El cavernícola y el feminismo de plástico

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El 3 de febrero las portadas y noticieros se hicieron eco de la frase "dress like a woman" que Donald Trump había usado para que las mujeres que le rodean estén al gusto de su mirada, No era un detalle más de la personalidad del inquilino de la Casa Blanca. Mostraba algo importante.
Desde entonces muchas otras publicaciones han recogido en su contestación a Trump imágenes de mujeres auténticas haciendo lo que saben y quieren hacer, un repertorio mucho más amplio que las estrechas muñecas, auténticas "barbies", con las que Trump acostumbra a rodearse. En su artículo del día 3 nos recordaba el periódico: «It’s clear that appearances matter to the president. Mr. Trump, the former owner of the Miss Universe Organization, has come under harsh criticism for rating women’s appearances on a scale of one to 10 and for hurling insults at female critics.»*
Cuanto más se profundiza en la personalidad de Trump, que nunca ha estado oculta, más incomprensible resulta la ceguera anquilosada que le ha llevado hasta la Casa Blanca. El retroceso que Trump y sus votantes representan no es calculable en ningún tipo de escala. ¿Cómo se ha llegado a esto?


Se dan cifras —que para Trump, ya lo ha dicho, son "fake news" todas ellas— que establecen en un 38% la aceptación del presidente tras un mes en la Casa Blanca. Sin embargo, por mucho rechazo que se vaya acumulando, Donald Trump quedará como el 45 presidente de los Estados Unidos de la misma manera que otros políticos miserables han quedado clavados en la historia de sus países. No se olvidará de él nadie.
El estilo de Trump, parece algo claro a estas alturas, no es congraciarse con las encuestas, sino negarlas. La mera mención del rechazo popular le parece una imposibilidad metafísica, algo que va contra la propia lógica. Lo mismo ha ocurrido con su déficit de votos en las elecciones. Es otra imposibilidad que es negada mediante la explicación de un fraude del que no existe una sola prueba.
Pero es quizá en el lado de las mujeres en donde más evidentes se hacen sus carencias. No hablo ya de las intelectuales o culturales, que son evidentes, sino de lo que configura su propia mentalidad masculina. Se recuperó documentalmente su desprecio hacia a las mujeres. No necesitó de intermediarios porque se pudo apreciar su zafiedad en directo durante las primarias republicanas y después en su campaña electoral.


En la CNN, Jill Filllipovic nos habla en los titulares del "nuevo feminismo" que el presidente piensa promover desde la Casa Blanca: "Melania and Ivanka's plastic feminism cover up Trump's misogyny"** En el artículo analiza lo que las "mujeres Trump" han hecho hasta el momento, a lo largo de los años: usar su notoriedad como parte de la familia para vender cremas faciales, sales de baño, zapatos y vestidos. La Casa Blanca se convierte ahora en una galería desde la que exhibir las "tendencias" que son el resultado de la voluntad del padre y marido, el modelador de las imágenes del conjunto. Ellas sí visten como mujeres. Y siempre han sido demos andantes de sus productos comercializados. La prensa ya ha advertido de los negocios encubiertos que se pueden estar practicando simplemente por las apariciones públicas.


La visión que de las mujeres tiene Donald Trump se revelaba en su consejo a Charles Foster Kane. Para ser poderoso hay que ser egoísta (no ha triunfador sin ego, ha dicho Trump) y los egoístas con aspiraciones a más no pueden permitirse debilidades, entre ellas un amor real. Su consejo a Kane era: si has perdido a tu esposa por el camino al hacerte rico y egoísta, no te preocupes "consíguete otra", para eso eres poderoso. En su visión del mundo, las mujeres —como señaló— van detrás, formando colas, de los hombres poderosos.
De lo que no hay la más mínima duda es que las mujeres Trump son la imagen de la visión de Trump; son su fantasía. Son su percepción de cómo debe ser "lo femenino". Y ese es el gran peligro, ya que evidentemente su sensibilidad es nula en este campo. ha tenido toda la vida para demostrarlo y lo que ha mostrado es una misoginia galopante.
Trump se enfrenta a las mujeres y las mujeres se enfrentan a Trump porque hay algo de repelente artificialidad en esas imágenes que son nos muestran, de la misma manera que eran repugnantemente machistas sus formas de insultar a las mujeres que se le oponen, le llevan la contraria o simplemente se ponen ante su evaluadora mirada. Las historias de su época de organizador de los concursos de belleza son realmente zafias e indignantes. Como se señalaba en The New York Times, las mujeres son seres a los que puntúa de 0 a 10 según su gusto de troglodita.


La CNN nos muestra un video en el que se muestran imágenes del discurso de Melania Trump presentándose como una "inmigrante" más, como un ejemplo del "sueño americano". Una versión bien distinta de lo que está ocurriendo en estos momentos y que levantará indignación por ser hasta de mal gusto. En el mismo reportaje , se le pregunta por el lenguaje obsceno de su marido para con las mujeres, en referencia a la grabación que emergió durante la cabaña. "No es el hombre que conozco", dice. "Algunas veces creo que tengo dos niños en casa", explica "mi hijo pequeño y mi marido". El problema es que mientras que quizás pueda educar a su hijo, es difícil que pueda hacerlo a estas alturas con Donald Trump.
Con los demás podrá tener sus apaños, pero es difícil que logre frenar lo que las mujeres van a trabajar por sacarlo de la Casa Blanca. Las mujeres, como demostraron, están bien organizadas, polemizan bien y no se echan para atrás. Va a ser difícil venderles un feminismo de plástico como el que se preconiza desde la presidencia.


Trump sigue sin haber entendido que es el presidente de los Estados Unidos y no el socio mayoritario de una empresa. Su nula comprensión de lo que la presidencia implica y representa se manifiesta en su comportamiento. No lo entiende porque su egoísmo no tiene límites. De ahí surgen sus rabietas cuando el mundo no se pliega a sus deseos. Son las rabietas infantiles y los malos modos agresivos que ha manifestado hacia las mujeres durante toda su vida. Es la inmadurez de quien todo lo ha tenido y no está acostumbrado a que le lleven la contraria. Es la persona más inmadura que los Estados Unidos han tenido al frente. Las mujeres, en su visión, son objetos de lujo que se puede pagar y por las que siente un profundo desprecio: van tras él por su poder. Con ese marco de ideas es difícil esperar algo más de él que lo mostrado. Tiene razón Melania Trump, tiene dos niños en casa. Y uno es peligroso. 
"No te preocupes Melania", decían para cerrar el reportaje de CNN, "hay un piano en la Casa Blanca".


* "Dress Like a Woman? What Does That Mean?" The New York Times 3/02/2017 https://www.nytimes.com/2017/02/03/style/trump-women-dress-code-white-house.html
** "Melania and Ivanka's plastic feminism cover up Trump's misogyny" CNN 23/02/2017 http://edition.cnn.com/2017/02/22/opinions/melania-and-ivankas-feminism-cover-up-opinion/index.html







miércoles, 22 de febrero de 2017

Regreso a Stepford

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De todos los posibles sentimientos, quizá el más fácilmente manipulable es el miedo. Bajo el miedo, las personas son capaces de aceptar o realizar actos que no harían en otras circunstancias. El miedo es el objetivo del terrorismo y también del autoritarismo fascistoide que se justifica por el miedo.
El terrorismo busca hacer vivir bajo el estrés del miedo, bajo la tensión que hace replegarse sobre sí misma a la sociedad que lo padece. Se busca que la sociedad miedosa recorte sus propias libertades bajo la presión del miedo. El autoritarismo, por su parte, necesita del miedo para cumplir sus objetivos de transformación social hacia su modelo. Se busca entonces la aceptación mediante el recurso a la angustia, que se traslada como miedo a la sociedad. Para defenderse de la agresión anunciada, los pueblos aceptan cambios y realizan actos que en condiciones de normalidad no considerarían necesarios o tan siquiera justos.
A la agresión del terrorismo se suma la agresión del autoritarismo, que usa muchas veces las amenazas imaginarias, expande las ideas de agresiones para justificar la represión y el cambio hacia su modelo. El miedo acaba siendo la justificación de todo.
Ante las amenazas reales se puede responder de muchas maneras. Hay pueblos que ante los atentados han salido a la calle, como sucedió en París, a decir que seguirían tomando el café en sus terrazas para demostrar que vencen el miedo, que defiende el estado de normalidad. Se pueden tomar medidas de seguridad, pero no apelar al miedo.
Las autoridades francesas, ante un caso real de terrorismo, salen a decir que el Estado responderá para llevar la tranquilidad y aumentar la seguridad ciudadana. Por el contrario, el objetivo de Trump no es tranquilizar sino promover el miedo que lleve a la aceptación de sus políticas. Trump no tranquiliza, inquieta, crea el miedo, para posteriormente justificar sus acciones.


La función de sus discursos apocalípticos es crear el miedo a través de la elaboración de una "realidad alternativa" que debe ocupar la mente del mayor número posible de personas. Esta condición es necesaria para que se manifieste la adhesión a las políticas que van a ser desarrolladas.

En el mes que Donald Trump lleva en la Casa Blanca, han aumentado los enemigos imaginarios de los Estados Unidos. Han pasado a ser enemigos hasta los aliados europeos, por cuya destrucción se ha brindado asumiendo el gusto por ser llamado "Mr. Brexit" que ya manifestó antes de su elección. Los peligros descritos en la campaña electoral se traducían en gestos insultantes y órdenes ejecutivas. Quienes lo han pagado han sido México, declarado país lazareto del que hay que separarse mediante un muro para evitar las hordas de los "bad hombres" que llevan la violencia y la destrucción a una idílica América que se parece cada día más a la descrita por Ira Levin en su fábula Las esposas de Stepford (1972), llevada dos veces a la gran pantalla (en 1975 la primera y más recientemente por Frank Oz como Las mujeres perfectas, 2004) una especie de Shangrila neoconservador, blanco, del que han sido excluidos todos los diferentes. 
Ese Stepford —machista, xenófobo— se asemeja a la propuesta de la América de Trump, Ya les ha dicho a las mujeres que "se vistan de mujeres", algo que encaja bien en ese pueblo imaginario y nada imaginativo. 
Stepford es la negación de la diversidad, el sueño machista de la perfección descrito por Betty Friedan en La mística de la feminidad. Con la uniformidad femenina, Trump devuelve el golpe de la "marcha de las mujeres" producida al día siguiente de su toma de posesión. Es una indirecta bastante clara, no es muy sutil, para poder diferenciar a la "buenas mujeres" de las "malas mujeres" simplemente por su forma de vestir. Trump convierte sus gustos en norma y la norma en diferencia social.


Cualquiera que se oponga a su "realidad alternativa" es considerado "enemigo" y señalado con el dedo para despertar las iras populares. The Washington Post titulaba ayer "These are the American people Trump calls enemies of the American people". Se refiere a la prensa y describe a los periodistas que trabajan allí. Unos son héroes de guerra en Afganistán, otros han nacido y crecido en pequeñas comunidades rurales o en grandes ciudades, son —nos viene a decir— "americanos":

Trump’s Stalinist labeling of the media is his latest attempt to delegitimize the structures of civil society, following similar attacks on the courts and the intelligence community. We in the press are an easy mark because we’re already held in low esteem. In this case, the charge, using the universal language of autocrats, probably shouldn’t be dignified with a refutation: To be forced to make the case that a free press isn’t the enemy of a free people is to fight on Trump’s terms.
Instead, allow me to introduce you to the backgrounds of some of my colleagues who Trump would have you believe are enemies of the American people. I would argue that they are the American people. Yes, they went to college, they live in the Washington area, and they earn good wages; that earns them the “elite” epithet. But they hail from all corners of this country, from farms and small towns, the children of immigrants and factory workers, preachers and teachers.*


Reivindican la diversidad de lo americano, el derecho y la riqueza de las diferencias. En Stepford, por el contrario, todo es igual, apenas hay diferencias. Todo responde al mismo gusto rancio y edulcorado. Trump no ha llegado para unir al pueblo americano, como tiene la desfachatez de decir. Ha llegado para excluir y clasificar. "Americanos" son los que están de acuerdo con él; los demás son enemigos.
La pesadilla americana en busca de la perfección, como en la fábula de Ira Levin, termina mostrando la artificialidad de un  paraíso falso. Eso es lo que muestra. El "viste como una mujer" es toda una declaración de intenciones, un retrato de una mentalidad y una puerta a sus sueños de América.


* "These are the American people Trump calls enemies of the American people" The Washington Post  21/02/2017 https://www.washingtonpost.com/opinions/these-are-the-american-people-trump-calls-enemies-of-the-american-people/2017/02/21/957b8bbc-f87a-11e6-be05-1a3817ac21a5_story.html?hpid=hp_no-name_opinion-card-b%3Ahomepage%2Fstory&utm_term=.a9151b9e6af1




martes, 21 de febrero de 2017

La pasada noche en Suecia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Que los norteamericanos se pregunten qué ocurrió la pasada noche en Suecia, que el mundo entero se pregunte qué ocurrió la pasada noche en Suecia, puede ocurrir. Pero que los suecos se pregunten qué diablos pasó esa noche en Suecia nos provoca cierta inquietud. Más todavía: nos inquieta profundamente que los suecos pregunten al presidente de los Estados Unidos qué diantres ocurrió en su país la noche a la que se refiere el presidente norteamericano porque a ellos no les consta que pasara nada. Los presidentes norteamericanos suelen estar bien informados.
Las cadenas televisivas norteamericanas, los medios en general, debaten durante horas en sus programas sobre qué es lo que haya podido ocurrir en Suecia. Las interpretaciones son múltiples y las aclaraciones de la Casa Blanca no aclaran nada. Habrá que esperar al próximo Saturday Night Live para saber qué ocurrió realmente esa noche en Suecia. ¡Triste destino el de Donald Trump, ser comprendido solo por los humoristas!
The Independent británico nos muestra lo que repiten las televisiones como momento estelar de su mitin en Melbourne, Florida:

The former real-estate mogul focused on migration in Europe and linked it to terror attacks in Brussels, Nice and Paris - before adding Sweden to the list.
“We've got to keep our country safe. You look at what's happening in Germany, you look at what's happening last night in Sweden,” he told supporters in Melbourne.
“Who would believe this? Sweden! They took in large numbers, they’re having problems like they never thought possible.”
It came as a 2016 report found immigration had helped fuel Sweden's biggest economic boom in five years.*


No importa que el mundo se pregunte qué diablos sucedió en Suecia, que pronto será un clásico, una contribución presidencial a la jerga urbana, un sinónimo de absurdo—. Al "Fake News!", le seguirá el "Fake Sweden!" como un espacio imaginario en el que ocurre lo que nunca ocurre, una realidad paralela, una burbuja en el multiverso.
La respuesta sobre lo que ha sucedido tiempo atrás en Suecia —no esa noche— es la violencia de los neonazis contra los centros de acogida de inmigrantes y refugiados. Las cifras globales tampoco aclaran mucho lo que haya podido querer decir, que es evidente: crear un ambiento hostil contra la inmigración. Trump evocaba Suecia para reforzar el miedo a lo que él ha creado, a los inmigrantes que quiere expulsar y a los que no quiere dejar entrar.
No se trata de crear seguridad, sino por el contrario de hacer sentir sensación de inseguridad, de miedo. No es otra su burda intención. Para el miedoso votante de Trump, América está bajo ataque, como lo está una Europa entregada por Merkel y los suyos al terrorismo. Ese el mensaje: todos incumplen, todos fallan en la defensa del país.
Cuando nos decían los investigadores que el mapa de los votantes coincidía con el de ciertas series de televisión, que son las que encajan en las mentalidades diferentes en que se han divido los Estados Unidos, una de ellas eran las series —como Mentes criminales— en las que se nos muestra un mundo poblado de psicópatas asesinos, de secuestradores, torturadores, sádicos, etc. Ese mundo de horror y crimen era consumido preferentemente por personas que tienden a percibir el mundo como un espacio peligroso. ¿Por qué no imaginarse una Suecia, una Alemania, una Francia, etc. rodeadas de peligros, de personas incontroladas que llegan de fuera y acechan en las sombras? Como decía alguien ayer en la prensa, ha habido más delitos en la zona de Florida donde el presidente Trump dio su mitin que en toda Suecia. Y es probable.


No deja de ser sorprendente —o quizá es lo natural— que el país que tiene más armas en las casas, que tiene más matanzas en escuelas e institutos, sea el que percibe la violencia como llegada de fuera. La visión de la "América Paraíso" se mantiene entre muchos, un paraíso perturbado por todos aquellos que les molestan por el "color" o la "procedencia". Ese "paraíso" es descrito por Trump como un "infierno" creado por la inmigración, por oleadas de narcotraficantes y violadores que pasan por millares por las fronteras. Las cifras reales no importan; se trata de aumentar la sensación de miedo y de ofrecer sus medidas como solución. Se crea, por decirlo así, la "demanda" de seguridad para que se acepte la "oferta".
Como la Casa Blanca siempre tiene razón, las explicaciones —una vez comprobado que es noche no pasó nada en Suecia— se han intentado ir por otros derroteros más globales. Pero se han repasado todas las cifras sobre aumento de la criminalidad o el intento de vincularlo con los refugiados acogidos y tampoco sale nada. Lo que sí se ha identificado es la fuente de Trump, una pieza de la Fox News de un tal Ami Horowitz, que actuaba como respaldo de las campañas de Trump sobre la seguridad. La Fox está empeñada en que Trump tenga razón, por lo que se forma una especie de círculo vicioso en el que la Fox asume la visión de Trump y este posteriormente las recoge como fuente informativa de cualquier manera. Una vez más es víctima de lo que siembra.
El diario sueco The Local hace un repaso de su situación y señala cómo han ido llegando esas noticias hasta Donald Trump:

Meanwhile, there is an ongoing domestic debate, where many do argue that Sweden has long been too willing to accept new arrivals. It received 163,000 asylum applications in 2015, but after tightening its rules and borders, the number dropped to fewer than 30,000 in 2016. The debate is widely thought to have boosted anti-immigration party the Sweden Democrats, currently polling at around 18 percent.
"You should also remember that there are Swedish groups who market this image. There are Swedes who write for Breitbart," says Wästberg about the self-described alt-right platform of which Trump adviser Steve Bannon is a former executive.
But let's take a step back from politics and look at the facts.
As Horowitz states in the interview on Fox News, Sweden's national statistics on crime are publicly available, presented by the National Council on Crime Prevention (Brå) online.
According to these statistics around 28 percent of all cases of deadly violence were linked to gun crime in the 2010-2015 period, compared to 20 percent in the previous five years. There were 112 cases of deadly violence in Sweden in 2015, compared to 83 in 2005 (with a 111 peak in 2007). Since 1990, deadly violence has decreased, according to Brå.
Reported rapes rose by 13 percent in 2016. However, the number dipped by 12 percent in 2015, the year of the refugee crisis. Some stats: In 2016 there were 67 reported rape incidents per 100,000 people, 60 in 2015, 69 in 2014, 63 in 2013, 66 in 2012, 69 in 2011, 64 in 2010 and 2009, 59 in 2008 and 52 in 2007.**


Las cifras suecas las firmaría cualquier población de los Estados Unidos. La percepción de la "violencia" tiene mucho de psicológico y de relativo. Lo primero porque está en función del miedo que sienta, de la sensación de inseguridad que tenga o se me cree; lo segundo porque no es igual evidentemente en cada país. Lo que es evidente es que aunque los suecos se pudieran sentir más "inseguros", los norteamericanos no los pueden invocar como ejemplo de "país que padece la violencia". ¡Ya quisieran ellos tener las cifras suecas! Por eso algunos comentaban, como señalamos, que había más delitos en la zona del mitin de Florida que en toda Suecia. La imagen que algunos norteamericanos tienen ahora de Suecia es como si fuera el caos más absoluto.
Los grupos de antiinmigración suecos, los que participan en Breitbart, publican noticias a su manera. La Fox y cadenas de pensamiento afín las reelaboran y finalmente el presidente las ve en la Casa Blanca dándolas por ciertas porque le interesa que lo sean. ¿"Fake News"?
El periódico sueco concluye:

It is hard to see when in the past few years this "absolute surge" took place. In fact, deadly violence in Sweden is still around 1 per 100,000 people, compared to 5 per 100,000 in the US, according to an FBI cited by the TT newswire.
But as history shows, once a lie sticks, it is hard to get it unstuck. In the 1960s, Dwight D Eisenhower claimed in a speech that Sweden's welfare policies had contributed to a high rate of suicide, thus starting a still oft-quoted myth that Sweden has the highest suicide rate in the world (it doesn't).
"60 years later, that's still around, which shows how these things survive," says Wästberg.**

Eso es lo que se busca por parte de Trump. Que desde este momento, los norteamericanos no dejen de pensar que hay que evitar que en los Estados Unidos ocurran cosas como las que ocurrieron la noche pasada.
El sentido del ridículo de muchos norteamericanos está siendo puesto a prueba. Los británicos siguen debatiendo si se debe recibir o no a Trump en los Comunes o si la reina debe hacerlo. Los suecos ahora se sienten perjudicados por otra tontería. El tono mundial ante Donald Trump está afectando a los propios Estados Unidos, cuya imagen está deteriorando hasta unos niveles insostenibles. Solo ha pasado un mes, que él mismo ha calificado como prodigioso.



* "Donald Trump is right, there was a recent attack in Sweden. By neo-Nazis on a refugee centre" The Independent 20/02/2017 http://www.independent.co.uk/news/world/europe/donald-trump-terror-attack-claim-sweden-neo-nazis-refugee-centre-florida-rally-a7588516.html

** "Analysis: Why Trump's false claims are bad news for Sweden" The Local 20/02/2017 http://www.thelocal.se/20170220/analysis-why-trumps-false-claims-are-bad-news-for-sweden




lunes, 20 de febrero de 2017

De la conferencia en la Casa Blanca al hangar en Florida

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ya empiezan a salir voces preocupadas por las declaraciones, actitudes y acciones de Donald Trump. En el bando republicano, en el que muchos llevan ya la procesión por dentro, el senador John McCain —una de las primeras víctimas de los ataques de Trump durante las primarias— ha dicho ‘That’s how dictators get started’* para referirse a sus ataques a la prensa. Usando un juego retórico, ha señalado: “When you look at history, the first thing that dictators do is shut down the press. And I'm not saying that President Trump is trying to be a dictator. I'm just saying we need to learn the lessons of history.”*
La palabra "prensa", tal como la expresa McCain, significa algo más que los medios, pues a los dictadores les suelen gustar mucho que hablen de ellos. En "prensa" está contenida su función, la crítica del poder y la denuncia de sus límites. Nada gusta a Donald Trump más que los medios, que es de donde ha extraído su fuerza. Pero el uso que ha hecho de ellos, recabando su atención y utilizándolos para erosionar a sus adversarios, no es el que está recibiendo cuando es el centro de poder. Trump necesita un enemigo contra el que bramar, de la misma manera que necesita un público que le jalee para crecerse y recargar energía.

Eso lo ha conseguido volviendo a la "campaña" en una especie de "retorno al pasado" en el que vuelve a tener protagonismo y las manos libres. Ya no es la Torre Trump ni la Casa Blanca, sino un pueblo de Florida, Melbourne, desde el que es posible rodearse de la energía de sus seguidores enfervorecidos sintiéndolos vibrar y viendo cómo agitan sus pancartas. La teatralidad de Trump lo necesita; también su imagen.
Para sostener sus ataques, Trump quiere hacer ver que él pertenece a una serie de grandes presidentes enfrentados a la prensa. Forma parte de su narcisismo considerarse entre los "grandes" de la Historia. En su mente se va perfilando esa especie de calvario que acompañaría a los grandes. Son las batallas épicas que los héroes deben librar con Dios y el pueblo de su lado, como ya dijo a todos en su discurso de toma de posesión. En Los Angeles Times, el periodista Kurtis Lee, con el titular "Other presidents have battled the press. But never like Trump", repasa las últimas intervenciones contra la prensa y recoge opiniones de historiadores sobre estas pretensiones:

“All administrations are critical of the press,” said Timothy Naftali, a professor of history at New York University and former director of the Richard Nixon Presidential Library. “What’s unprecedented about Trump is the level of public animosity, which is a continuous drumbeat.”
Critical assessments of the news media date to the early days of the presidency.
“Nothing can now be believed which is seen in a newspaper. Truth itself becomes suspicious by being put into that polluted vehicle,” Jefferson opined in 1807. (Trump, between hoots from the crowd, referenced this quote during his speech Saturday.)
Jefferson’s comments came in a reply to John Norvell, who would soon become editor of the Baltimore Whig and had written Jefferson to ask how he thought a newspaper should be run. Jefferson wrote:
“The man who never looks into a newspaper is better informed than he who reads them, in as much as he who knows nothing is nearer to truth than he whose mind is filled with falsehoods and errors.”
Still, years prior, Jefferson said that if he had to choose between “a government without newspapers or newspapers without a government, [he] should not hesitate a moment to prefer the latter.” Trump didn’t mention that quote.
Though some of Jefferson’s assessments were critical, Naftali said that until now, the Nixon administration had been most vocal in its disdain of the news media.**


El Donald Trump que durante la campaña electoral citaba artículos inexistentes de la Constitución norteamericana parece avanzar en su erudición. ¡No hay como la presidencia para poder aprender!, como Trump ha señalado en varios momentos de este primer mes. "He aprendido mucho", repite. Pero el resto del mundo no piensa lo mismo.
Lo ocurrido en el fin de semana, el neo mitin de Florida, es un vuelta a la senda del dramatismo. Es la demostración de la público-dependencia de Trump. Su elección es el cara a cara y su versión mediática, el tuit. Entre el calor del público y en la soledad de su habitación, los demás espacios son escenarios de lucha, áreas de combate.
Con más rotundidad que John McCain, el editorial del diario El País habla de la "estrategia agresiva y chillona"*** del presidente americano y pide a Europa firmeza:

El balance del primer mes es sin duda desastroso. La conformación de su equipo de colaboradores ha mostrado una peligrosa tendencia a la confusión de papeles y al nepotismo. Los dos mejores ejemplos son la presencia en el círculo más íntimo del presidente de Steve Bannon —a quien además ha sentado en el Consejo de Seguridad Nacional rompiendo una práctica habitual— y de su yerno Jared Kushner, casado con su hija Ivanka, quien a su vez está desarrollando un extraño papel de segunda primera dama, algo sin precedentes en las costumbres de la Casa Blanca.
A esto se le suma el escaso cuidado en la elección de otros miembros de su gabinete. Resulta paradigmático el caso de Michael Flynn, quien apenas ha durado 20 días en el cargo de asesor de Seguridad Nacional tras conocerse sus contactos con el Gobierno de Rusia. Que la respuesta de Trump a estas revelaciones haya sido ordenar una purga de los servicios de inteligencia y lamentar que los medios de comunicación estén “fuera de control” demuestra el peligroso potencial autoritario que late en la Casa Blanca.***


La preocupación por todo el mundo sobre lo que pueda hacer Donald Trump y sus efectos es grande. Los medios de todo el mundo lo reflejan. No es solo una cuestión norteamericana. Cualquiera que no acepte la visión de Trump está situado en el punto de mira. Eso se pudo apreciar directamente en la rueda de prensa que dio tomando las riendas en la Casa Blanca. Aquello realmente no era una rueda de prensa, era una rueda de reconocimiento que le servía a Trump para identificar sospechosos y culpables.
El editor de la BBC en Estados Unidos, Jon Sopel, que asistió a la rueda de prensa, ha titulado la experiencia como "Trump's most extraordinary news conference"****. En efecto, es difícil —incluso para otras experiencias con Trump— encontrarse en una situación como aquella.
Tras contar los vericuetos para llegar a la sala, Sopel resume la situación:

For half an hour the president berated us.
Never had there been a more dishonest group of people.
We were out of control. Wild. Feral. Not to be trusted.****

Después nos cuenta lo que ocurrió cuando, por fin, se le concedió la posibilidad de formular una pregunta. Lo primero fue interrogarle para saber el medio para el que trabajaba. Al señalar que para la BBC, Trump le responde "Here's another beauty.". El periodista estuvo rápido en la réplica: "That's a good line. Impartial, free and fair." El siguiente paso es comparar la BBC con una de sus nuevas obsesiones, la CNN ("Just like CNN right?").
La conclusión de lo sucedido en esos 75 minutos que sorprendieron a la prensa, acostumbrada casi a todo, deja algunas reflexiones de Sopel interesantes:

It was quite the most extraordinary news conference I have attended.
As I say, everything about reporting on this presidency is unexpected and unpredictable.
He is angry at times, proud of what he's achieving, furious that he's not getting the recognition he feels he deserves, obsessed by the polls, obsessed by the size of his crowd.
And here's my one curious takeaway.
The media that he professes to hate and despise he seems to spend an awful lot of time watching.
You wonder, when does he find time to govern?****


La descripción que hace Jon Sopel de Trump al final del artículo se ajusta a lo que se percibe. No entra en diagnósticos, solo en esa cuestión sobre de dónde saca el tiempo para gobernar. La pregunta tienen por respuesta que "gobernar" es algo distinto según las personas. Para Trump "gobernar" es "dirigir", lo que ha hecho durante años con sus empresas. La palabra "gobierno" y su larga tradición política no tiene sentido para él. Por eso no entra en su mentalidad la "crítica". Ha asumido que ganar una elecciones es como adquirir las acciones de una empresa y hacerse propietario de ella, sin que nadie le pueda discutir de igual a igual. Él es el propietario; él manda. Sus decisiones, como señaló, se toman sobre documentos de un folio.
Entre la rueda de prensa y el mitin de Florida, Trump ha hecho su tarea: reprender a la prensa, convertirla en "el enemigo del pueblo" y darse un baño de multitudes en un hangar. Son los dos polos de su visión del mundo.
The Washington Post se pregunta cómo han sido esas personas que han asistido al mitin de Trump, cómo han asimilado todo lo anterior, las críticas que le hacen, sus enfrentamientos con la prensa, la idea general de que este primer mes ha sido un "desastre", por usar el término del editorial de El País. Y se encuentra con personas entregadas, que han aceptado que solo Trump dice la verdad en un mundo de mentiras, de "fake news" y medios hostiles. Concluyen con la visión de la división de los Estados Unidos:

The division that has consumed the country was on display outside Trump’s rally.
On one side of the street: Thousands of his supporters wearing campaign gear and vendors selling anti-Hillary Clinton merchandise and T-shirts showing a map of the 2016 election by county, with most of the country colored Trump-red and the legend: “We the Deplorable.”
On the other side of the street: Hundreds of protesters gathered in a “free speech zone” behind orange mesh fencing. Several wore pink knit hats, and some carried signs that focused on Trump’s alleged connections to Russia: “Impeach that puppet” and “I can see Russia.”
Robert Welsh, a 63-year-old vice mayor from South Miami, carried a speaker blasting the Beatles song “Back in the U.S.S.R” and a sign that portrayed Russian President Vladimir Putin thanking Trump for his service.
Insults hurled back and forth across the street, as did accusations that the other side was fabricating information. Both sides accused the other of being hateful and of being paid to be there, which both sides denied.*****


Es el efecto Trump, la polarización de todo, sin matices. Los que se prometieron darle un margen no han podido hacerlo. Es imposible con alguien que crea el caos la primera semana, que cuelga las llamadas de los mandatarios de otros países o pronostica y desea la disolución de la Unión Europea, que sin saber la diferencia entre Hamás y Hezbollah se lanza a proponer "un solo estado" para el conflicto de Palestina. Es imposible. Solo a nuestro ministro de Asuntos Exteriores se le ocurrió pedir tiempo. Con más tiempo quedará poco de lo que conocemos si no se le planta cara, como están haciendo dentro de los Estados Unidos todos los sectores, sabedores que son los primeros damnificados por la política de Trump y los suyos, pero también de que es su responsabilidad. En un mundo globalizado, lo que ocurra en la primera potencia desciende hasta llegara a todos.
El editorial de El País se cierra con una recomendación para Europa:

Europa debe mantener una actitud firme y nada temerosa frente a Trump, quien se ha demostrado fuerte frente a quienes considera débiles y conciliador frente a quienes expresan su decisión de no dejarse avasallar. Conviene aprender cuanto antes el lenguaje de Trump y entender que con él solo se puede negociar desde la firmeza.***

Y habrá que tomarlo en serio. No sabemos su eficacia, pero siempre será mejor que plegarse a su voluntad.
Mientras tanto, los suecos siguen preguntándose por qué el presidente que siempre dice la verdad estaba tan acongojado, según les dijo a sus seguidores en Florida, por lo que ocurría en su país. Ellos no notaron nada extraño ese día, pero Trump les aleccionó sobre los peligros del mundo usándolos como ejemplo. Los seguidores de Trump se apiadaron de los pobres suecos y dieron gracias en su regreso a casa por tener un presidentes que le habla directamente y siempre les dice la verdad. Los suecos debereán esperar al siguiente mitin para enterarse.


* "‘That’s how dictators get started’: McCain criticizes Trump for calling media ‘the enemy’" The Washington Post 18/02/2017 https://www.washingtonpost.com/news/the-fix/wp/2017/02/18/thats-how-dictators-get-started-mccain-criticizes-trump-for-calling-media-the-enemy/
** "Other presidents have battled the press. But never like Trump" Los Angeles Times 19/02/2017 http://www.latimes.com/politics/la-na-pol-trump-battles-press-20170218-story.html
*** Editorial "Firmeza ante Trump" El País20/02/2017 http://elpais.com/elpais/2017/02/19/opinion/1487529272_332554.html
**** "Trump's most extraordinary news conference" 16/02/2017 http://www.bbc.com/news/world-us-canada-38999993

***** "Trump supporters see a successful president — and are frustrated with critics who don’t" The Washington Post 19/02/2017 https://www.washingtonpost.com/politics/trump-supporters-see-a-successful-president--and-are-frustrated-with-critics-who-dont/2017/02/19/496cb4b4-f6ca-11e6-9845-576c69081518_story.html?hpid=hp_hp-top-table-main_trumpsupporters-0711pm%3Ahomepage%2Fstory&utm_term=.8eb4a4226f0d




domingo, 19 de febrero de 2017

La disputa o el otro divorcio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La cuestión del divorcio verbal en Egipto sigue siendo una de las piezas sobre las que pivota el enfrentamiento entre dos instituciones, el gobierno y la Universidad de Al-Azhar. 
Hemos tratado aquí en estos años pasados las distintas llamadas desde el gobierno a la Universidad y a sus autoridades para la reforma del islam tratando de dar entrada a un "islam moderado", alejado de las posiciones políticas que han sustentado y animado las acciones más radicales. Sin embargo, el problema continúa. No es casual, desde luego. La cuestión que se debate es importante y tiene trascendencia más allá de que el gobierno se vea desautorizado en muchos de sus intentos de dirigir la vida social y religiosa.
La cuestión del divorcio ya la tratamos. Por un lado, es absurdo pensar que poniendo más restricciones a los divorcios —como es lo que se plantea— van a dejar de existir los problemas que los causan. Esto es una forma de confundir el mundo y las estadísticas. Menos divorcios no implica menos problemas, sino obligar a la gente a vivir bajo esos problemas más tiempo. El divorcio verbal —ya lo hemos comentado aquí anteriormente— tiene sus problemas específicos, casi siempre en contra de las mujeres, que son quienes no se enteran hasta que este se ha producido [ver entrada Por cierto]. Por otro lado, al no proponer ningún tipo de cambios sociales, no se atiende a sus causas. Las cifras hablan de un aumento en los divorcios del 80% en los últimos 20 años.
La visita oficial a Kenia ha servido también para el desahogo del presidente al-Sisi sobre esta cuestión, tal como lo recoge Egypt Independent:

Egypt President Abdel Fattah al-Sisi on Saturday praised the role of Al-Azhar as a beacon of Islamic moderate thought, highlighting its role in disseminating the true ideas and religious teachings of the Muslim faith to confront extremist religious ideas, and drying the intellectual sources of terrorism and extremism.
During a press conference with his Kenyan counterpart Uhuru Kenyatta, Sisi said that both countries face many common risks, primarily terrorism; the ongoing threat of growing extremist ideology; and the spread of militant organizations.
Sisi expressed Egypt's full support for the Kenyan government in facing this abominable phenomenon, and our determination to strengthen cooperation and coordination to confront this scourge, which threatens the international community as a whole.
The remarks of Sisi on Al-Azhar come amid recent signs of disagreement and tension sparked between him and the top Sunni institution's Grand Sheikh Ahmed al-Tayeb.
Azhar has recently confirmed the validity of verbal divorce, which Sisi has called for new measures to restrict.
However the disagreements between Sisi and Al-Azhar date back to last year over the renewal of religious discourse.
In July, the government decided to make all mosque preachers deliver an identical, government-approved sermon during Friday prayers. The move outraged imams, who are basically Al-Azhar graduates.*


El enfrentamiento entre el gobierno y la Universidad es algo más que por la cuestión del divorcio oral o por los sermones de los viernes escritos desde el ministerio. Hay cuestiones de fondo en las que se dilucida el modelo de estado y, a la vez, el modelo de islam que se pretende.
La peculiar estructura del islam hace que la existencia de un centro de referencia en medio del caos creciente se convierta en una guerra soterrada por el control social y por el desarrollo futuro. La universidad de Al-Azhar es la máquina capaz de fabricar las piezas de instrucción religiosa en cuya autonomía ya vio Nasser un peligro, por lo que asumió el control nacionalizándola a principio de los 60, introduciendo reformas importantes. Los nuevos gobiernos empezaron a verla de distinta manera y empezó a jugar un papel frente al socialismo nasserista. A ella acuden estudiantes de todo el mundo para graduarse en las carreras ofrecidas, por lo que es un centro importante para la difusión del islam.
El deseo de al-Sisi de controlarlo tiene, pues, sentido, pero es difícil que sus deseos se cumplan de la manera simplista en que lo plantea. El presidente quiere una institución "obediente" y "supeditada" a sus órdenes y visión del mundo. Desde su planteamiento, con unas correctas enseñanzas, el mundo cambiará. Desgraciadamente, el planteamiento es de tal ingenuidad que espanta pensar que ese es el conflicto de fondo. Evidentemente, hay muchos más agentes en juego que hacen que la radicalización se extiende mucho más allá de los horizontes de la Universidad. 

La desesperación del presidente al-Sisi por las reformas que no llegan nos muestra el drama interno del propio mundo islámico cuyas defensas precisamente han tratado de avanzar por el camino de las reformas (que ha sido abortado con frecuencia) y sí en campo por el camino de la "pureza", es decir, por los del salafismo, como representantes de una corriente que ve en el pasado la perfección. El concepto islámico no ve "reforma" que se aleje de la fuente, sino por el contrario, se caracteriza por despejar de obstáculos lo que pueda evitar que se cumpla el mandato expreso en el Corán. Las diferencias de interpretación siempre han tenido sus límites. El propio gobierno de al-Sisi, que clama por reformas, ha encarcelado reformistas que sí abogaban por nuevas lecturas y cuestionaban las viejas o incluso la historicidad de ciertos hadices. Todo está hecho para evitar el cambio y ese es el problema real.
Cuando la Universidad le contesta a al-Sisi que el divorcio oral es perfectamente islámico y no hay motivo para prohibirlo, la Universidad está mostrando dos cosas: que nada que sea islámico tiene por qué cambiar y, también importante, que es ella quien tiene la autoridad para decidirlo. Los dos aspectos despiertan la irritación del gobierno, En su visión, la Universidad debería jugar un papel instrumental en los intereses del gobierno. Y no es esto lo que ocurre.


También en Egypt Independent, se acaba de publicar un artículo que entra de lleno en esta cuestión y en el origen de parte del problema. Lo firma Tarek Hassan y lleva como título "Why is Al-Azhar mentor of the state?"** El texto incide en el enfrentamiento institucional entre la presidencia y la universidad. Tras hacer un poco de historia sobre cuestiones que Al-Azhar ha controlado, como la impresión de los coranes, Hassan entra en la cuestión, el papel de la universidad en un estado moderno y el punto en el que se apoya, la Constitución egipcia: 

And there is a clear difference between a state in which Al-Azhar is just a social component and one in which Al-Azhar is the mentor. If you review the constitution, you'll find it legislates for a state in which Al-Azhar is the mentor, and you'll find a practical example of this in the statement of Al-Azhar's Council of Senior Scholars on Verbal Divorce.
"The main reference for religious sciences and Islamic affairs; it is responsible for calling to Islam; as well as disseminating religious sciences and the Arabic language in Egypt and throughout the world." This is how article 7 of the current constitution defines Al-Azhar.
And this has been asserted in the senior scholars' statement on Verbal Divorce in a way that can not be mistaken or considered superficial.
The wording of the statement is akin to a clear declaration of Al-Azhar scholars' powers, drawn unfortunately from a constitutional clause.
The problem in this case is not with Al-Azhar, it is rather with the political thought that drafted the constitution after 30 June, (2013) with its political, social and religious outcomes.
The priority now is not in competing with Al-Azhar, but in the thought that drafted a constitution for a state in which Al-Azhar is the mentor.**


Si hacemos un poco de historia, la constitución realizada por los islamistas —salafistas y Hermanos Musulmanes— dejó fuera a todas las demás voces de Egipto. Aprovechando su victoria en las urnas, la mayoría absoluta les permitió descubrirse y mostrar lo poco dispuestos que estaban a cumplir sus promesas electorales de acoger a todos y cambiar el sistema. Lo que hicieron fue justo lo contrario: radicalizar al país con los efectos posteriores que sabemos, las movilizaciones de millones de personas por todo el país y las advertencias de la comunidad internacional, especialmente de la Unión Europea. Con posterioridad al "no-coup" del 30 de junio, se hacía necesario cambiar inmediatamente la Constitución y se realizaron una serie de enmiendas para quitarle el peso ideológico islamista. Pero se dejó, como señala el articulista, la función de de supervisión de la Universidad islámica, cuyas autoridades y consejos deben ser solicitados en muchos casos. Egipto ponía a sus legisladores y gobierno bajo el mando a los clérigos de Al-Azhar desde el momento en que se señalaba que la Sharía sería la fuente legislativa, su "inspiración". Los garantes de que la ley no se desviara eran, finalmente, los eruditos de la universidad, que tienen la última palabra en muchas decisiones.

Las peticiones de reformas de al-Sisi a la Universidad no son pues una cuestión personal, sino que forman parte del apaño que se hizo con la constitución. Allí se abrieron muchos derechos que posteriormente no han sido desarrollados porque se sigue viviendo en un entorno "islámico" ortodoxo sujeto a los dictámenes de Al-Azhar.
El artículo de Tarek Hassan cuestiona directamente el papel de la Universidad en su carácter esencial: la tutela. El carácter de "mentor" que se señala implica, de hecho, una supeditación de la autoridad civil a la religiosa, ya que es eta la que define los límites de lo posible "islámico". Su función —además de otras específicas— es resolver sobre la ortodoxia de las leyes respecto al pensamiento jurídico islámico. La contestación sobre el divorcio oral no es más que uno de los choques.
En los planes de al-Sisi, el control de las instituciones era esencial. Es la forma de disimular el carácter del régimen, prolongación del viejo. Con el control de los jueces, el Ejército y la Policía, la Universidad le da la posibilidad de mantener el carácter carismático, de enviado que ha asumido desde el principio, previamente a su elección democrática.
Hemos dicho en ocasiones, que Abdel Fattah al-Sisi es el intento de fusión de los tres presidentes anteriores. Intenta tener el carisma de Nasser (sisimanía), la piedad de Sadat y la mano de hierro de Hosni Mubarak. Cada uno por separado creó los problemas de Egipto. Al-Sisi ha tratado de mantener esa imagen total, pero las circunstancias no le han ayudado nada. Mucha gente ha denunciado el carácter autoritario y pedía una transformación real del país, no solo cosmética; ha tenido que usar más fuerza de la que pensaba por la resistencia islamista y los efectos del yihadismo exterior; y finalmente no tiene la capacidad de transformar la economía egipcia con un estado que hace agua y que se resiste.
Al-Sisi necesitaba el apoyo de la Universidad porque no podía presentarse ante un país como Egipto como un gobernante poco piadoso. En esto, le han echado una mano sectores religiosos que han buscado dar un barniz a algunas de sus decisiones. Pero la unidad que existía inicialmente, tras el golpe, se ha ido perdiendo. Primero con las fuerzas liberales y socialistas, cuando aumentó la represión; después con la pérdida de apoyos religiosos. Han sido los coptos los que más han aguantado ataques y más le han apoyado, algo que, en exceso, se vuelve contra él. Finalmente, la comunidad internacional no puede apoyar el autoritarismo actual. Al-Sisi necesita presentarse ante la comunidad no solo como una pieza defensiva del terrorismo, su principal baza, sino como creador de un estado realmente moderno, algo que no es tan sencillo. Ofrecer la versión de un islam abierto y moderado es esencial para vencer la resistencia de los inversores y lograr un apoyo amplio.


Lo sorprendente del caso es que esta disputa se produzca por un tema aparentemente menor y con parte de la sociedad en contra, como es el del divorcio rápido oral. Al-Sisi considera que hay muchos divorcios y esa es la peor forma de evitarlos. Solo camufla las cifras al poner trabas administrativas para que se produzcan. Pero esa es la mentalidad dominante hasta el momento: la prohibición, la sanción, etc. No se va a la raíz de los problemas sociales (matrimonios tempranos, dependencia de la mujer, violencia doméstica, etc.).
El final del artículo de Hassan es un cuestionamiento directo del papel de Al-Azhar y, por ello, de la Constitución misma que establece su función. Se concentra en el privilegio de los escolares religiosos sobre otro tipo de académicos. ¿Por qué solo los de Al-Azhar deben ser escuchados?:

How to become a mandate for a religious scholar or jurist, and not to be one for a scientist in medicine or atoms or electronics, as those have a knowledge-based discovery and innovation?
References and scientific references are many and varied, and the Senior Scholars are not the only clergymen. References of this type occupy their place in the community and can be organized by law into social, scientific, and religious bodies and institutions.
This is the modern nation-state. Nay, no modern nation-state can exist with a mentor!
We rejected the Muslim Brotherhood president as he has a mentor. And we rejected the Supreme Guide of the Muslim Brotherhood, but the miserable condition of the current political thought drove us with the constitution to a state whose mentor is Al-Azhar.**


En estas pocas líneas se acumulan problemas centenarios, discusiones encendidas que, sin embargo, solo ha conseguido que los clérigos no quieran abandonar sus prerrogativas escudándose en que la ciencia superior es la religiosa y las demás meros apéndices sujetos a error. Por lo mismo, el buen gobernante musulmán debe estar sujeto al cumplimiento de la ley y hacerla cumplir a todos.
Si la constitución hubiera separado la religión de los poderes terrenales y hubiera proclamado un estado aconfesional, al-Sisi no habría tenido los apoyos que tuvo el 30 de junio. No se trata de un islam moderado, como bien señala el autor, sino de quién controla a quién. Y aquí están las cosas claras.
Al-Sisi quiso controlar, como hizo Nasser, a la Universidad de Al-Azhar para ponerla al servicio del Estado. Hoy asistimos a una lucha abierta. Al-Azhar se ha resistido a las ideas de cambio.  Eso ha hecho que aumenten los delitos por impiedad, blasfemia o cualquier otra que consideran va destinada a debilitar la fuerza del islam dentro de Egipto y crear una sociedad más abierta, menos controlada por las instituciones.
El artículo plantea de si un estado moderno puede realmente tener un mentor, alguien por encima que decida qué está bien o mal. La respuesta del artículo es no. Lo que está por ver es si se trata de un artículo aislado o del comienzo de una serie de ataques para presionar a la Universidad. Pronto lo veremos.




* "Sisi praises Al-Azhar's role in disseminating Islamic moderate thought" Egypt Independent 18/02/2017 http://www.egyptindependent.com//news/sisi-praises-al-azhar-s-role-disseminating-islamic-moderate-thought

** "Why is Al-Azhar mentor of the state?" Egypt Independent 14/02/2017 http://www.egyptindependent.com//opinion/why-al-azhar-mentor-state