domingo, 10 de abril de 2022

El arte del desacuerdo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


A veces los políticos se encuentran simplemente para poder decir que no están de acuerdo. Esa es la consecuencia que se puede extraer del encuentro entre Pedro Sánchez y el nuevo presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, un ejemplo claro de este tipo de planteamiento o estrategia. Desde la calle se pide el encuentro, hasta se ve con cierta lógica que se produzca, pero este no es más que una forma de manifestar lo más importante, el desacuerdo.

La política ha dado un enorme giro desde que se rige por el desacuerdo y su lógica. Su capa superficial, la comunicativa, es desde hace mucho tiempo una reinterpretación interesada  y caricaturesca de lo que dice el otro en boca propia. Si queremos saber qué dice el PP hay que escucharlo en boca del PSOE y viceversa. Los partidos quedan así liberados de tener que explicarse más allá de unos cuantos eslóganes tópicos o principios generales, que son los que sus expertos les dicen que caben en un tuit o retiene la mente del votante durante algún tiempo.

Sí, el desacuerdo es un principio esencial para entender el mecanismo que rige la política. Podría decirse que la parodia de sí mismo es aquel famoso estribillo de Groucho Marx, "¡Estoy en contra! Aunque cambies de opinión, ¡estoy en contra!" con el que mostraba el espíritu discordante de su personaje, el profesor Wagstaff,  en "Plumas de caballo" (Horse Fathers 1932).

En un sistema fragmentado como el nuestro, los partidos ven vedados los acuerdos porque eso significa ser objetivo de los partidos situados a su derecha y a su izquierda respectivamente. Es decir, cualquier acercamiento al opuesto o acuerdo es rentabilizado por parte del partido extremista que vigila su marcha día a día. Si el PP busca algún acuerdo, será aprovechado por Vox, que lo rentabilizará diciendo que el PP es traidor o flojo y que ellos son la verdadera respuesta. Por el otro lado ocurre lo mismo, dando lugar a fenómenos tan extraños como  que Podemos actúe a la vez como socio de gobierno y como oposición interior, para desesperación del PSOE, que tiene que aguantar las dos embestidas, la de la oposición y la de sus socios en cuanto que se descuida. El que se las ha llevado todas, claro está, es Ciudadanos cuyo empeño en ofrecerse a los pactos a derecha e izquierda ha hecho que lo pierda todo.

El relevo en el PP ha servido para poner en evidencia una vez más este mecanismo de sordera institucional. El presidente del gobierno y el nuevo líder de la oposición han salido diciendo lo mismo prácticamente, es decir, tratando de mostrar que el encuentro solo sirve para demostrar que el otro no atiende a nadie. Núñez Feijóo ha hablado de "frontón" mientras que el presidente del gobierno ha jugado a la condescendencia señalando las causas que han llevado al relevo en el PP y algún ministro ha aprovechado para hablar de la corrupción como de un clásico, comparándolo con "Ben Hur" en Semana Santa. Ocasión de hacer ingenio y no avanzar un milímetro en algo que el país necesita, darse un respiro para enfrentarse a los problemas que nos rodean o los que salen a la luz por nuestra absurda conducta, como ha ocurrido con la cuestión del Sahara, mantenida en secreto incluso (quizá habrá que decir especialmente) para los socios. Creo que es el ejemplo más claro de esta irracional forma de hacer política.

Una de sus peores consecuencias es el proceso selectivo que implica en los partidos, donde ya no se buscan personas con ideas o de talante negociador, sino justo lo contrario, ingeniosos contestadores (como lo de Ben Hur, que los medios repetirán encantados y deleitarán a las audiencias proclives a este tipo de fórmulas retóricas) y personas con cierto desparpajo para estar en la primera línea diciendo este tipo de sandeces. Los líderes tratan de forjar su imagen de dialogantes, personas de ideas, pero se rodean de toda esta artillería retórica cuya función es allanarles el camino con sus bombardeos.

La necesidad de una política con dimensión mediática actúa en contra del político discreto o moderado. El paso a la primera línea implica la necesidad de transformarse para ajustarse a las necesidades del nuevo rol.

La política necesita de la información, pero mucho menos de toda esta escenificación teatralizada. Los creyentes en el poder de la comunicación dan más importancia a los discursos que a los hechos, a las apariencias que a la realidad. Los "hechos" solo son perceptibles a través de los discursos que los describen y la "realidad" es siempre una alternativa a sí misma. Es comprensible que estos principios estén asumidos si le permitieron a Trump llegar a la Casa Blanca seduciendo a la primera democracia mundial. Aunque no hayamos llegado tan alto como Trump, los mecanismos son los mismos: todo es comunicación; quien controla la comunicación, controla el sistema. Vivimos en una especie de "cueva platónica" poblada por coloridas sombras que nos seducen, como sirenas, arrastrándonos a las urnas.

Hay ejemplos en todo tipo de grados de desacuerdo. Lo importante es mantener un rival, enemigo, opositor al frente, alguien sobre el que dirigir los peores sentimientos de las audiencias, convencerlas que son el origen de todos sus males. Los otros lo hacen todo mal y solo yo tengo una sencilla receta para cambiar nuestro destino.

Los efectos que este tipo de simplificaciones y polarizaciones son graves y distorsionan el sentido de la política, extendiéndose además como modelo a otros ámbitos en los que hacen también estragos impidiendo la colaboración de todos.

Tras los últimos cambios en la política española, llegamos rápidamente al mismo punto en el que nos encontrábamos: el desacuerdo. Los líderes han realizado una rápida escenificiación, encuentro y desencuentro. Raudos se han dirigido al país para notificarnos que no hay posibilidad de cambio porque hablar con el otro es como hacerlo como un muro, por un lado, mientras que desde el otro se señala que los cambios son ficticios y que todo sigue igual por más que se cambie de cara. Simplemente, todo cambia para seguir igual. Nunca antes han hablado tanto los políticos para decir tan poco.

sábado, 9 de abril de 2022

Los europeligros

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Quizá sea el sino de la Unión Europea estar en el filo de la navaja, en constante equilibrio entre fuerzas interiores y exteriores que buscan su debilitamiento y hasta destrucción, conforme a la radicalidad de las propuestas que en cada país se ponen encima de la mesa en cada elección.

Es el sino democrático frente al modelo autoritario que Rusia y su federación representan hoy en día. Frente a los gobiernos títere de los aliados rusos, Europa propone un modelo muy distinto, en el que se dan conflictos entre instituciones y países y entre países mismos en cuanto que existen discrepancias sobre qué políticas seguir. Rusia "resuelve" sus discrepancias con invasiones y anexiones, como estamos viendo hoy mismo en Ucrania, a la que Rusia considera "suya", un "territorio invadido" que va recuperando en cada mordida, de Crimea al Dombás.

Europa, por su parte, está sujeta a fuerzas centrífugas, como las que determinaron el Brexit. Las opiniones públicas de cada país se ven sacudidas, muchas veces manipuladas, presentando los problemas nacionales como conflictos con Europa. Es la línea seguida por los "populismos" de diverso pelaje que han reivindicación de un nacionalismo aislante, de una renegociación permanente que actúa sobre la estabilidad de Europa. Los efectos perjudiciales del Brexit sobre Reino Unido, cuyas colas kilométricas de camiones ante el Eurotúnel se nos muestran hoy, no han sido suficientemente explicados.

Desde el punto de vista de la educación europea, parece que se ha llegado a alguna especie de tope mental que las ideas nacionales identitarias no quieren llegar. ¿Para cuándo una "educación para la ciudadanía europea" en nuestras escuelas y facultades? ¿Para cuándo el poder  decir "somos europeos" de una forma natural? Es lo que permitiría realmente otra perspectiva y otra forma de actuación.

Pero, por el contrario, lo que está creciendo es un populismo extremo y radical que juega con la idea identitaria nacionalista, haciendo el juego a las fuerzas interesadas en una Europa débil y fragmentada, necesitada de protección y con cada negociación convertida en tortura y riesgo permanentes.

Ayer hablábamos del riesgo que supone cada elección francesa, algo que podremos comprobar mañana mismo. En el diario ABC leemos sobre la candidata de la extrema derecha populista francesa: 

Los institutos de opinión se dejan un margen de error de 2 a 3 puntos. Según esos cálculos, la elección de Le Pen «es posible, aunque no sea probable». El riesgo de una abstención excepcional complica todas las previsiones. Sentencia que ha provocado una escalada de alarmas francesas y europeas, que Eric Maurice, analista de la Fundación Robert-Schuman, analiza de este modo: «En el programa de Marine Le Pen ha varias proposiciones claramente prohibidas por los tratados europeos. En caso de victoria, se plantearían muchos problemas de fondo, a la vista de su complicidad con varios Estados euroescépticos, como Polonia y Hungría». «Las instituciones europeas no sobrevivirían a una victoria de Marine Le Pen», comenta François Miguet, especialista en asuntos europeos.

En el programa presidencial de la candidata de extrema derecha hay varias proposiciones que son una suerte de 'Frexit' (salida de Francia de la UE), presentado con calculada ambigüedad.

Le Pen propone medidas que pudieran amenazar la libertad de circulación de bienes y personas, la matriz del mercado único, el cimiento capital de la UE. Le Pen propone una 'renegociación' de legislación y tratados para afirmar la superación del derecho nacional, francés, contra el derecho europeo, abriendo un frente inflamable para toda Europa.*


La amenaza no es trivial ni imaginaria; es real y de enorme trascendencia, como se puede apreciar. Pero también va más allá de la extrema derecha de Le Pen y se extiende al otro extremo del espectro político. Señala Juan Pedro Quiñonero en su artículo: "Gane o pierda, el crecimiento de las corrientes euroescépticas francesas, extremas derechas (Le Pen, Zemmour) y extremas izquierdas (Mélenchon), es un muy mal augurio nacional y europeo."* En efecto, el crecimiento envolvente de los grupos antieuropeístas y euroescépticos, por diferenciarlos aunque busquen lo mismo, es una muy mala noticia para la Unión Europea.

¿Es el olvido del desastre de las Guerras Mundiales lo que está llevando a las generaciones nuevas a perder el impulso europeísta? ¿Son los propios errores europeos, entendidos como falta de respuestas a los problemas que nos sacuden desde hace casi veinte años, como consecuencia de una crisis económica mal resuelta? Lo más probable es que sea una mezcla de olvido e interpretación sesgada del presente.


Europa tiene una serie de condicionamientos por su propia posición dentro de un espacio que cada vez es más necesario entender e incluso ampliar, Eurasia, un espacio que debe ser reconsiderado como "mediterráneo" ya que los problemas del norte de África no llegan y se amplían por todo el desplazamiento de problemas continentales hacia el norte, especialmente, de violencia (terrorismo) e inmigración (desplazados por guerras, por causas políticas y por la mezcla de enfermedades y pobreza). Son precisamente estas dos situaciones las que son utilizadas por los extremismos populistas para atacar a la Unión Europea reivindicando el nacionalismo como alternativa. Las amenazas de Le Pen son parejas a las de los populismos de otras áreas de Europa y la soluciones siempre las mismas, un mundo fraccionado, protegido por los cierres de fronteras, con aumento del racismo y reivindicación de la identidad nacional. Esto vale desde la extrema derecha española a la polaca o húngara, pasando por la francesa, la alemana y las de otros países comunitarios. No es un fenómeno exclusivo de Europa, pero es en Europa donde existe un objetivo específico: romper su unidad.

En estos años, hemos podido hablar aquí de muchos momentos en los que los grupos populistas pasaban de ser simplemente euroescépticos a ser activos militantes para dinamitar las instituciones desde dentro, buscando amplia representación en espacios decisorios, como el Parlamento Europeo, para utilizarlo contra Europa. Así lo hicieron los británicos anti europeos del Brexit y otros grupos de distintos países.


Lo que está ocurriendo con el boicot de Orbán a las medidas contra Rusia es un ejemplo del problema europeo. Orbán utiliza la Unión como una diana sobre la que lanzar los problemas propios. Es muy difícil con actitudes así que Europa avance y sin embargo fácil que retroceda.

Lo que suceda en estas elecciones presidenciales en Francia es importantísimo para el destino futuro de Europa ya que Francia juega un papel destacado en muchos sentidos. Hay que replantearse la política comunicativa europea si queremos que Europa siga existiendo y creciendo como un espacio común. Hay que empezar a enfrentarse a este tipo de movimientos populistas desde una perspectiva europea y europeísta, si es que nos importa algo esta construcción común. Hacen falta esfuerzos de explicación, vencer las tendencias al fraccionamiento y a que se vea como un escenario de lucha de intereses de los países más poderosos frente a los más débiles. Si se utiliza Europa como una forma de control y predominio de unos sobre otros, será poco probable que podamos mantener el sistema en su conjunto funcionando como debe.

Todo esto se hace dentro de un marco democrático, es decir, sujeto a la posibilidad de cambios que caracterizan a estos sistemas. Los regímenes no democráticos aprovechan la posibilidad de estos cambios para presionar y reducir su eficacia. El efecto es que en países en los que han entrado, como Polonia o Hungría, empiezan a retroceder las libertades que garantizan el sistema, aumentando los problemas con el resto de los países de la Unión. ¿Es posible reducir este problema de una libertad que se usa contra un sistema de libertades, es decir, que se vuelvan autoritarios? El experimento europeo de unidad es algo bastante insólito y no valen muchas otras experiencias más que a modo de ilustración. Europa es un camino por explorar con los consiguientes riesgos que esto implica. Por ello es fundamental mesura, reflexión y construir un camino convergente. Los radicalismos locales tienden a trasladarse a las instituciones europeas aprovechando sus fisuras.

Nunca hemos tenido, en las últimas décadas de Europa, tan claros los peligros que nos acechan y la necesidad de más y mejor democracia, la necesidad de resolver los problemas que surgen de nosotros o los que nos lanzan. Europa es desafío y confianza ahora que las oscuras alternativas están claras.


* Juan Pablo Quiñonero "El euroescepticismo de Le Pen y Mélenchon alarma a la UE" ABC 9/04/2022 https://www.abc.es/internacional/union-europea/abci-euroescepticismo-y-melenchon-alarma-202204090137_noticia.html

viernes, 8 de abril de 2022

Sanciones

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La alternativa a la guerra, al enfrentamiento directo con Rusia, nos dicen, son las sanciones. Es sencillo de entender, pero un poco más complicado de practicar cuando comprobamos que las sanciones también nos afectan y que, además, pueden traer efectos negativos en muchos de nuestros puntos más débiles. Algunos piensan que las sanciones son cosas que se hacen desde casa de forma tranquila. Nada más lejos. Las sanciones son la guerra por otros medios, suponen también otro tipo de sacrificios y es ahí donde empiezan a flojear muchas veces algunos ánimos. Todo el mundo está dispuesto a condenar a Rusia, claro, pero cuando comienzan a afectarnos los resultados de nuestras acciones y sanciones, la cosa cambia.

Es indudable que la guerra en Ucrania, con la invasión rusa de ese país y su destrucción sistemática, crea un escenario muy diferente al que teníamos hace apenas un par de meses. Ya teníamos algunos avisos que ahora entendemos mejor. Putin preparó la crisis previa con la subida del gas y sus efectos para provocar que la guerra comenzara ya con presión por los precios. Esa presión ya sembró la división de Europa, dejando en evidencia que el país más dependiente de Rusia era Alemania, un peso pesado de la UE. Está también la cuestión de la crisis mundial del transporte, que afectó a las materias primas, con episodios como el del cruce del enorme carguero en el Canal de Suez obstruyéndolo durante un tiempo que creó ya un caos en el movimiento de mercancías y materias primas.


Podrían señalarse algunos otros acontecimientos que "cayeron" en el mismo periodo, concentrando riesgos y provocando extraños movimientos, como esos barcos que transportaban gas que se daban la vuelta hacia otros países con las subidas de los precios en el mercado mundial.

No sabemos hasta qué punto muchos de esos hechos pudieron ser provocados, es decir, si fueron causas o efectos, algo que no siempre es fácil de determinar. Hoy las guerras son una mezcla de todo un poco, de enfrentamientos bélicos, de economía e información (o desinformación). Somos un complejo cuerpo sensible gracias al aumento de las interacciones y con la creación de cada vez más puntos sensibles.

No es casualidad que, por ejemplo, en plena crisis energética, unos terroristas se dediquen a atentar contra plantas petrolíferas en Arabia Saudí. Los egipcios sacaron la conclusión de que "solo ellos" podrían haber resuelto tan rápidamente el colapso del Canal de Suez; pero no se preguntaron por qué se había producido. Una mirada retrospectiva siembra dudas sobre algunos acontecimientos y nos hace preguntarnos sobre las conexiones y el momento.

Las sanciones nos van a afectar a todos; de una forma u otra, ya lo están haciendo. Putin no deja de verter amenazas sobre todos los países que interfieren en sus planes, como ayer mismo al ser expulsados del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas. La cuestión es que son ya muchos. Antena 3 señala al respecto: 

[...] como represalia, este mismo jueves, la ONU ha comunicado la expulsión de Rusia del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Era un secreto a voces que la propuesta, realizada por Estados Unidos, iba a salir adelante. Y así ha sido, con 93 países votando a favor, 58 absteniéndose, y otros 24 que han votado en contra.

Los 24 países que se han negado a expulsar a Rusia del Consejo de Derechos Humanos son Argelia, Bielorrusia, Bolivia, Burundi, China, Congo, Corea del Norte, Cuba, Eritrea, Etiopía, Gabón, Irán, Kazajistán, Kirguizistán, Laos, Mali, Nicaragua, República Centroafricana, Siria, Tayikistán, Uzbekistán, Vietnam, Zimbabue y la propia Rusia.* 


La lista es interesante porque nos da un mapa claro del mundo al mostrarnos los países que están al lado de Rusia. A estos hay que añadir muchos de los que se abstuvieron, que han tenido que hacer muchos equilibrios para no enfrentarse a Rusia, de la que dependen en muchos aspectos.

Votaciones como estas nos dejan entender el papel de las instituciones internacionales y su resquebrajamiento al tener que ponerse aprueba. En este caso, ¿qué sentido tienen de los "derechos humanos" los países que están apoyando la invasión violenta y la barbarie posterior? Algo peor es el funcionamiento del Consejo de Seguridad, hecho para buscar un equilibrio que evitara desastres, pero ¿cómo evitarlo si uno de sus miembros natos, con derecho a veto, es quien agrede?

No sabemos cuánto va a durar la guerra en Ucrania, pero sí sabemos algunas cosas ya: la primera y más importante es que aunque la guerra durara "poco" (nunca es poco en una guerra), sus efectos van a ser muy largos; en segundo lugar, que aunque Rusia se retire, lo que va a quedar de Ucrania solo será desolación y muerte; en tercer lugar, Rusia pretenderá ser "recompensada" por su retirada de Ucrania, es decir, pedirá muestras de la buena voluntad de los que la han sancionado y para ello necesita rehenes, territorios, algo que intercambiar; en cuarto lugar y vinculado con lo anterior, Rusia se quedará con una parte devolviendo otra, ya que en estos momentos está dibujando el mapa del nuevo territorio.

La amenaza de más barbarie se manifestará como contrapeso a la retirada de sanciones. Y será aquí donde comiencen los nuevos problemas, los de las largas e intensas sanciones que se avecinan y que llevarán a una relaciones complejas y complicadas con un vecino tan peligroso y amenazante, tan despectivo de las vidas humanas, con tanta violencia y sangre en sus manos.

Mucho me temo que en cuanto que Rusia haga algún "gesto", vuelvan a producirse las voces que reclaman la "normalización", la bajada de la presión sancionadora ante la "buena voluntad", etc. Para eso serán claves los nuevos gobiernos que se están manifestando en Europa, los populistas, que mantienen como Orbán lazos intensos u otros más discretos, como la deuda de Marine LePen de ocho millones con los bancos rusos. Es sabido que Rusia ha estado financiando todo aquello que debilitara Europa, ya fueran separatismos o salidas de la Unión, como el Brexit. Con gobiernos con este tipo de lazos será complicado mantener posturas firmes y prolongadas. Hungría ya lo ha dicho claro en cuanto a la aceptación de los rublos como pago por el gas.

La victoria de Marine LePen sería una desgracia en cualquier momento, para Francia y para la Unión Europea pero ahora lo sería mucho más. No es el momento para que una amiga y deudora de Putin alcance el poder en un país tan influyente como Francia en plena crisis y decisiones sobre las sanciones a Rusia.

En Reino Unido ha saltado el escándalo por las trampas de un miembro del gobierno de Johnson para que la empresa de su esposa, con lazos con Rusia, aceptara romper con ellos. No es fácil desprenderse de los chanchullos económicos señalando que la empresa de la esposa del ministro no tiene fijada residencia en Reino Unido. Son detallitos, pero importantes.

Las sanciones afectan a Rusia y a los rusos, pero también a nosotros. A unos lo harán en mayor o menor medida que a otros, pero es el tipo de guerra que hemos elegido. Rusia no se queda parada, por eso es importante depender de ella lo menos posible. Es el problema "alemán"; ahora nos dicen que van a aprovechar todo el tiempo posible con el tema del carbón ruso.

A todos nos afectan cosas y Putin las tiene previstas y anticipadas con control y claridad. Su control de la economía es muy superior al que tenemos nosotros con nuestro liberalismo. La economía rusa está bien controlada por los amigos y es bastante despreocupada ante lo que pueda afectar a los rusos, salvo que se sobrepasaran ciertos niveles de descontento, algo que estamos viendo cómo provoca reacciones violentas en algunos países afectados por la subida de la energía, cuyas repercusiones son amplias.


La sanciones son más efectivas cuanto menos dependamos de Rusia, es decir, cuando el daño de la respuestas rusa apenas sea perceptible. ¿Cuándo se llegará a ese punto? Es muy difícil de saber, pero hay que intentar llegar a la dependencia cero, aunque eso suponga echar por tierra los beneficios de algunos. El éxito de Putin y lo que le animó a lanzarse contra Ucrania con esta brutalidad ha sido la confianza en que los lazos creados con tantos amigos particulares en Occidente le servirían para asegurarse al ausencia de sanciones graves.

No hay que vigilar solo a los rusos, sino también la retaguardia, donde hay mucho "pro ruso" camuflado para que no se vean sus negocios y mediaciones. La peculiar forma de hacer negocios del Kremlin, los créditos que sus bancos dan, etc. son también armas, minas sembradas en nuestros territorios.

¡Solidaridad con el pueblo ucraniano!

 


* "La ONU expulsa a Rusia del Consejo de Derechos Humanos por los abusos en Ucrania" Antena 3 7/04/2022 https://www.antena3.com/noticias/mundo/onu-expulsa-rusia-consejo-derechos-humanos-abusos-ucrania_20220407624f0ff04edc230001c04f1a.html

jueves, 7 de abril de 2022

Racha de pelotazos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


De nuevo nos vemos asediados por otra racha de "pelotazos", un término que en España elevamos en su momento al nivel de la "cultura" gracias al etiquetado de los medios. Pasar del "pelotazo" a la "cultura del pelotazo" es pasar del hecho al contexto en el que se produce, la motivación que los genera y hasta la opinión que los justifica y hasta envidia.

Los pelotazos son una vía rápida y poco clara para conseguir beneficios con el mínimo esfuerzo. El pelotazo es jugar con ventaja y pagar con dinero ajeno que se cobrará de otra forma en algún oscuro lugar, en algún remoto banco o a través de algún pariente lejano.

En el pelotazo se concentran las pocas ganas de trabajar y muchas ganas de disfrutar de lo ganado. El pelotazo es una forma de vida y de relación social, necesita de "contactos", un concepto clave en este mundo-red de los comisionistas, forma antigua y con la que se quiere dar cierta entidad.

De la cultura del trabajo a esta indecente manera de vivir de las comisiones, versión de aparente del antiguo "vivir de las rentas", hoy mal visto. El comisionista parece que trabaja, que se ajusta a la ley y muchas veces lo hace, pero compite por debajo y con preferencia, se mueve entre amigos y amigos de amigos, entre conocidos que facilitan teléfonos o te dan el e-mail correcto y un "di que vas de mi parte" o "me dirijo a ustedes porque el/la sr./a. XXXX me ha dado su dirección de correo", todas ellas fórmulas protocolarias de alto rendimiento, por lo que se ve.

El alcalde Almeida dice que su primo se limitó a facilitar el correo al que todo el mundo acudía. ¡Estupendo! Pero habrá que ver porqué llamaron al primo y no miraron en Google o en la página web del ayuntamiento de Madrid, como todo el mundo, un concepto que a ellos, en su singularidad relacional, les parece demasiado plebeyo. Aquí, el que no tiene un primo tiene un hermano. En Sicilia pasa lo mismo y no se protesta tanto.

Sacarse seis millones de euros en comisiones son muchos millones y una enorme explicación requerida. Los medios han empezado la casa por el tejado, es decir, por saber en qué se han gastado los millones estos comisionistas. En ABC leemos:

El nombre de Luis Medina (41 años), personaje omnipresente en la crónica de sociedad, casi desde la cuna, y en publicaciones de referencia de estilo y aristocracia ('Point de Vue', biblia del Gotha europeo, en su día le consagró como 'el soltero más atractivo del mundo', mientras que 'Vanity Fair' le añadía a su lista de elegantes entre los elegantes), ahora se suma a la nómina de investigados por la Fiscalía Anticorrupción.

En su caso, por las comisiones millonarias que, en compañía del empresario Javier Luceño, habría cobrado en una operación de venta de material sanitario de primera necesidad al Ayuntamiento de Madrid y en plena pandemia. Según el escrito de la Fiscalía, Luceño y Medina inflaron el precio de los productos (mascarillas, guantes y tests) un 148% simulando que eran representantes exclusivos de una empresa malaya con fábricas en China.* 

El pelotazo sanitario tiene algo más que investigación por si hay delito: hay desvergüenza e inmoralidad, agravante con la materia en sí. ¿Cuántas más mascarillas se habría podido comprar con ese dinero público, cuántos test? ¿Cuántas vidas se podrían haber salvado de poder tener un bien tan escaso como llegaron a ser las mascarillas? Tan es así que el propio diario se pregunta cómo alguien tan elegante por fuera puede estar en algo tan sucio y feo por dentro. 

Pero, ¿qué hace un chico como él en un proceso judicial de tan grueso calado como este? Marqués de Villalba, hijo de Naty Abascal y el fallecido Rafael Medina (el título de duque de Feria lo ostenta en la actualidad su hermano Rafael) y criado en el seno de una de las familias con mayor número de distinciones y grandezas de España, la Casa de Medinaceli, su vida profesional siempre ha estado vinculada al negocio textil, al igual que la de su hermano mayor.

Rafael Medina, casado con bilbaína Laura Vecino, inició su andadura profesional en 2007, cuando creó la exitosa marca de moda masculina Scalpers en 2007 junto a dos amigos y varios inversores, entre los que se encontraban Meby Inversiones y Nimbus Capital. Siete años más tarde, se desvinculaba de Scalpers para unirse al grupo Inditex.

Luis, por su parte, no ha disfrutado de una vida empresarial tan rutilante como la de su hermano, aunque, como él, sí aprovechó una nutrida red de contactos (muchos de los cuales pasan por Asia) para poner en marcha varios proyectos con los que, además, se asentó como referente de estilo a la manera de siempre: no le interesa pasar por 'influencer'. No lo necesita. Al cabo, ser hijo de Naty Abascal siempre le ha dado el pedigrí de una elegancia que no necesita exhibir más allá de los 'photocalls' o los salones de la alta sociedad.* 


¿Qué país de idiotas hemos hecho en el que se puede ir por la vida de "hijo de Naty Abascal", vivir de ser elegante por parte de madre y lucir palmito en alfombras y salones? ¿A dónde vamos con esta fauna artificial, creada para ocupar minutos de emisión en las televisiones, dar trabajo a los fotógrafos y rellenar páginas de medios que ahorran en puestos de trabajo? ¿Qué engendro hemos creado con toda esta sarta de figurines oportunistas transformados en comisionistas presuntamente delictivos que conecta la "alta ridiculez" con la clase política, extendida cada vez más de padres a hijos, de hermanos a hermanas, con primos, tíos, toda conexión familiar relevante?

Los comisionistas tienen su segundo escándalo seguido en Madrid, sitio especialmente conflictivo en estas cosas. Pero los casos abundan repartidos por diferentes espacios políticos.

Recordamos cómo algunos cruzaban las fronteras españolas en busca de mascarillas más baratas. ¿Por qué hay que salir a otros países a buscar lo que allí es mucho más barato, se vende en los supermercados, etc.? Puede que una parte de la clave de este país encarecido artificialmente esté en los intermediarios y comisionistas que parasitan la vida económica nacional.

El largo titular del diario El País nos aclara el noble destino del dinero conseguido con estas artes relacionales: "Así se gastaron los seis millones los empresarios comisionistas de mascarillas en Madrid: ‘ferraris’, ‘rolex’ y hoteles a 6.000 euros la noche". ¡Hay que ver qué buen provecho se le saca a un e-mail!

El gasto realizado acaba por definir a los personajes de esta historia inmoral, retrato infame de un país en donde los eslóganes nos dice que de esta "vamos a salir más fuertes", mientras que la realidad nos demuestra que "de esta algunos van a salir más ricos", asquerosamente ricos y despilfarradores. No vamos a pedir la virtud del ahorro a los que no tienen la virtud de los escrúpulos, sería pedir demasiado.

Pero sí que hay que exigir a los familiares que están del lado activo que alejen a sus parientes del lado pasivo, del de las ganancias tontas, pero siempre legales, como dice la presidenta regional.

De los múltiples pelotazos que sacuden la vida nacional de forma continuada, estos relacionados con la pandemia son especialmente asquerosos por lo que revelan de inmoralidad, codicia y aprovechamiento de la necesidad.

Hay toda una parte parasitaria en la vida española. Está siempre dispuesta a ponerse por medio para sacar tajada de esas maniobras en la oscuridad a través de estas redes de contactos. No hay camino que no intervenga si esto le produce ganancias fáciles y escandalosas, como es el caso.

A ver si hay suerte y si pilla bien a alguno de estos familiares que pasaban por allí, hijos de la alfombra roja o de la discreta trastienda familiar. Necesitamos escritores y azconas y berlangas que nos den nuevas imágenes tomadas de la vida real, una serie..., lo que sea que lo retrate. Siguiendo el modelo de Berlanga, podría titularse "La mascarilla nacional", dejando al descubierto esta fauna ibérica de la que no conseguimos desprendernos en este país de chiringuitos en todos los niveles, de los playeros a los empresariales. Nobles, elegantes y políticos son su base, pero seguro que escarbando un poco salen más ferraris.

Como madrileño, lamento que mis impuestos acaben donde acaban, en los bolsillos de algunos. Como español, lamento que esto se utilice para luchar entre partidos y no se intente acabar con ello mediante pactos anticorrupción efectivos. Esto nos ofende a todos, por encima de cualquier distinción. Está enquistado y hay que combatir esta clase parasitaria en cualquiera de sus colores, ya que las ideas son las mismas.

elDiario.es 6/04/2022

* I.G. Rico "Luis Medina: de la lista de los más elegantes a la nómina de investigados por Anticorrupción" ABC 7/04/2022 https://www.abc.es/espana/madrid/abci-luis-medina-lista-mas-elegantes-nomina-investigados-anticorrupcion-202204070109_noticia.html

miércoles, 6 de abril de 2022

La resistencia ucraniana

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo ocurrido en Bucha y lo que esperan encontrarse es la consecuencia de una forma de entender la guerra. Está claro que Rusia no esperaba esa resistencia calle a calle, casa a casa. ¿Quién se equivocó en el cálculo? No lo sabemos y nos llueven las interpretaciones de las relaciones entre Putin y el ejército ruso, sobre la mentalidad de los soldados sobre el terreno, etc.

Salvo en muy contadas ocasiones, no es fácil ponerse medallas cuando aparecen cadáveres con las manos atadas, con tiros en la nuca. Y es lo que está saliendo a la luz, nada heroico; solo torturas y asesinatos viles, a sangre fría. Son gente caída en los bordes de las carreteras, gente disparada mientras iba en bicicleta, restaurantes y mercados ametrallados; son personas, familias, arrojadas a un pozo tras torturarles.

La resistencia ucraniana ha ido más allá del papel de los ejércitos y los rusos los están masacrando. Es una forma de intimidación, de sembrar el terror en la población. No es nada nuevo. Lo hemos señalado en varias ocasiones, lo que vemos en Ucrania no es un caos, sino una forma premeditada de intentar anular la resistencia, algo que los ucranianos en masa anticiparon que iban a hacer, defender sus casas y ciudades palmo a palo. Acompañaron a mujeres y niños, a los ancianos, hasta las fronteras o lugares seguros y regresaron a defender lo suyo, sus tierras y su identidad. Lo que se juega en este combate es algo más que la tierra; sí, es el poder seguir siendo ucranianos en un país con una parte que lo niega, lugares donde la siembra rusa ya recoge cosecha.

En titulares, el diario El País afirma que Putin está aplicando en Ucrania las mismas tácticas arrasadoras que ya se aplicaron en la guerra de Chechenia. Ahora, el diario ABC nos habla de los chechenos en la guerra, a los que califica como una Gestapo cuya función es eliminar a los propios rusos que se resisten a combatir por diversos motivos. Es la forma en la que el dictador checheno devuelve los favores a Rusia y, a la vez, mantiene a sus huestes entrenadas en sangre.

Hay una cierta paradoja en la forma en que Rusia se maneja. Sabedora de que las grandes potencias militares o la alianza de la OTAN evitan el choque para no llegar a una devastadora confrontación mundial, se dedica a arrasar pueblos, deponer gobiernos y poner dictadores títeres que los gobiernen. Pasado cierto tiempo, esos gobiernos son los que han silenciado y eliminado la oposición que pudiera quedar. Comienza entonces el periodo de la propaganda absoluta, de inculcar el amor a Rusia por su "acción liberadora". Es lo que se hizo con el avance por la Europa del este en la II Guerra Mundial, llevando esta táctica hasta el corazón de Berlín; se tragó media Europa. Salvo algún periodo muy corto de intento de relacionarse de manera "normal", como se relacionan los estados en paz, esta ha sido la forma habitual de comportarse de Rusia. Lo mismo ha ocurrido con sus "aliados" distantes, de Cuba a Siria. Son gobiernos represivos y apoyados por las fuerzas rusas, son sus protegidos internacionales.

Los opositores muertos, ya sea por venenos, caídas de puentes, disparos o simplemente desaparecidos, son —desgraciadamente— noticias "normalizadas" por frecuentes en Rusia y en los países que se apoyan en ella. Esto vale para un grupo de música como las Pussy Riot o para un opositor encarcelado como Navalni. No, Rusia no ha modificado sus tácticas bélicas ni represivas; están en su ADN gobernante, de carácter siempre autoritario y propagandístico.

La insistencia con la que niegan todo lo que el mundo ve es una de sus marcas de identificación. Mientras periodistas de todas partes se despliegan por Ucrania para dar cuenta de las atrocidades cometidas, las autoridades de Rusia se dedican a negarlo todo y han limitado el acceso de los rusos a los medios internacionales. Es Ucrania, según repiten, la que se dedica a autodestruirse para así negar la acción "liberadora" rusa sobre los ucranianos. Rusia ha pensado que todo iba a ser como Crimea y se equivocó. La resistencia ha sido total, esta vez sabedores de lo que implicaba dejarles pasar. Y eso es lo que Rusia no esperaba. La resistencia es feroz y cada día que pasa se vuelve contra la desinformación y la propaganda rusas.

Las mentiras, por más que nieguen todo, tienen una vida corta más allá de sus controlados medios de comunicación. No es fácil controlar un planeta mediático como en el que vivimos, donde la telefonía móvil permite convertir simultáneamente a los poseedores de un teléfono móvil en testigos, informadores, agentes e historiadores. En Libertad Digital nos contaba sobre esto: 

La invasión rusa de Ucrania es el primer conflicto bélico moderno que está siendo retrasmitido de forma parcial a través de teléfonos móviles. La alta penetración de tecnología en territorio ucraniano —hasta en las más remotas localidades hay usuarios de móviles con internet y se está manteniendo la conexión de forma más o menos estable—está permitiendo al mundo seguir los acontecimientos con una cercanía inaudita hasta ahora.

Los ciudadanos ucranianos suben a sus redes sociales –Tik Tok está siendo la gran triunfadora, aunque Facebook, Instagram o Twitter le siguen de cerca– los vídeos que hacen con sus teléfonos e, incluso, lo que graban de forma mucho más discreta desde el interior de sus casas con webcam o vigilabebés. También los contendientes en el conflicto están participando de esta grabación masiva de contenido bélico.

Está siendo habitual ver vídeos y fotografías captadas por los militares ucranianos tanto de los combates como de lo que queda en el escenario de esos combates después de la batalla. Es a través de estos vídeos como se están comprobando las pérdidas materiales de cada ejército o los problemas de suministro rusos que hace que abandonen vehículos por falta de combustible o vayan a supermercados o saqueen tiendas para aprovisionarse de comida y agua.

A los soldados rusos se les quitaron sus teléfonos móviles antes de invadir Ucrania para evitar que pudieran contar a sus familias lo que estaban haciendo, pero esa limitación no la tienen las fuerzas chechenas que se han incorporado con la invasión ya iniciada. Sus efectivos se graban vídeos y son subidos a las redes sociales, con el objetivo de presumir y atemorizar a los ucranianos, por el mismísimo líder de esta fuerza militar, Ramzán Kadýrov.

Esas imágenes y la complicidad ciudadana han permitido a los defensores ucranianos asestar golpes importantes a las tropas de Rusia. De forma local, los ciudadanos estaban remitiendo a sus militares o milicias urbanas la posición de las unidades enemigas, con el objetivo de que se le pudieran hacer emboscadas y causarles el mayor daño posible minimizando de la mayor manera posible el riesgo que corrían los suyos.* 


Los teléfonos y cámaras disponibles permiten, además de documentar, localizar la distribución de los invasores y estar preparados esperándolos. Nos contaban en los noticiarios televisivos ayer sobre la requisa y destrucción por parte del ejército ruso de los teléfonos móviles que encontraban en su invasión. Pero es difícil encontrar teléfonos si sus usuarios deciden esconderlos. Estos pasan a ser esenciales en la anticipación planificada para frenar los avances.

Durante la Primavera Árabe, hace diez años, el gobierno de Túnez no pudo controlar el uso de las redes: poco después el gobierno egipcio sí supo provocar un apagón digital y telefónico para evitar la comunicación entre los rebeldes. Lo hizo durante varios días y llevó a que la gente se concentrara para no verse desconectada o manipulada. Aquí es otra la situación. Los rusos destruyen los medios, las torres de comunicaciones, pero no han conseguido su objetivo de envolver en un cerco de silencio y desinformación al país entero.

Lo que se nos cuenta de los teléfonos de los chechenos es también reflejo de una mentalidad. No solo hay que cometer crímenes, sino que hay que ilustrarlos para el cultivo de su propia imagen terrorífica. Es una táctica con miles de años, crear y proyectar el monstruo que aterrorice y haga huir al enemigo, que se paraliza ante tanta atrocidad. Pero, por lo que nos dicen, la vanidad chechena tiene su castigo con esas localizaciones que permiten saber dónde están realizando sus criminales andanzas.

La resistencia ucraniana ha servido para compensar las diferencias enormes de fuerzas. La motivación invasora es difícilmente resistente a su propio desgaste, mientras que la motivación para resistir y tratar de salvar el país para tus compatriotas, tu familia, etc. es muy importante. Resistir genera su propia fuerza. 

¡Solidaridad con Ucrania y el pueblo ucraniano!


* J. Arias Borque "La guerra de los teléfonos móviles: Ucrania pide a sus ciudadanos que geoposicionen tropas rusas" Libertad Digital 5/03/2022 https://www.libertaddigital.com/internacional/europa/2022-03-05/la-guerra-de-los-telefonos-moviles-ucrania-pide-a-sus-ciudadanos-que-geoposicionen-tropas-rusas-6872932/