miércoles, 13 de mayo de 2020

El parón

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Radio Televisión Española mostraba el futuro del turismo recuperando, ¡qué gran ironía!, imágenes en blanco y negro del Parque Sindical madrileño, de sus inmensas piscinas; imágenes viejas de gente recorriendo la sierra marchando por los senderos, entre pinos. Son imágenes adecuadas para la celebración del 600 que marcó la España de la movilidad que nos acercaba modestamente a Europa y que acercaba masivamente a Europa a España con millones de turista. Lo nuestro era todavía el turismo interior frente al verdadero "turista", el que veía de fuera, el "guiri", que iba abriendo caminos a los ojos hispánicos de finales de los 50 y de los sesenta.


¿Es ese pasado nuestro futuro? Pues puede que sí. El nuevo plan europeo de vacaciones es como sigue: fase 1) salgo de pongamos Londres y llego a Palma (paso 14 días de cuarentena); fase 2) voy dos días a la playa, y estoy separado dos metros en mi tumbona; fase 3) tras dos días de sol y sangría distanciada, salida al aeropuerto; y fase 4) regreso a Londres donde pasaré otros catorce días. Las cuentas salen perfectas: 14+2+14, ¡el mes de vacaciones!
No sé cómo habrán sentado al colorista sector vacacional, turístico y del ocio entretenido ver las imágenes del Parque Sindical. Puede que no lo hayan vivido muchos, claro. Para muchos era el veraneo urbano, masivo, el de los que no tenían casa en el pueblo o apartamento en la playa. En Benidorm, el veraneo sí que era masivo y hoy llevaría —como en las imágenes que nos han servido desde Texas— a la disolución playera por las fuerzas de Orden Público a tiro limpio.


En términos realistas y ajustados al momento de la secuencia, nuestro turismo debe ser: a) interior (incluso provincial, según los casos); b) distanciado (dos metros, nada de saraos, ligues veraniegos, bailar congas, ni practicar idiomas; c) con reserva (la CNN decía que en España nos estábamos planteando la "reserva" playera, nada de ir con la sombrilla a lo que salga). Ante estas perspectivas, el sector turístico se ha sublevado. "A eso no se le puede llamar turismo", dicen.
En algunas zonas el turismo incluye cosas como el "balconing", el derecho a roce intensivo veraniego, la cogorza, los despertares en la playa y la música que no gusta a los vecinos a todo volumen. En otras zonas, en cambio, apuestan por la calma y el relax. Algunos combinan haciendo primero el intensivo y luego unos días del relajante para recuperarse.
Otros pensarán que, con el plan del 14+2+14, el negocio está en organizar bien la cuarentena activa, que es donde está el aburrimiento. De hecho, lo que ha crecido es el ocio digital, al igual que el teletrabajo. ¿Y si el negocio estuviera en ofrecer lugares paradisiacos para teletrabajar en vez de sitios en los que al encierro le llamas "vacaciones"?


Los millones de turistas que llegaban seguramente serán cosa del pasado (por un tiempo, es forzado decir), no porque el gobierno lo haga mal, sino porque los otros gobiernos, los de otros países, no quieren que sus nacionales salgan a coger el virus y a soltar los euros. Y así no hay ganancia.
¿Y el turismo? ¿El tur... qué? De eso nos hablaban en la apertura del telediario: el modelo "Juan Palomo". Si turismo viene de "tour", las vueltas habrá que darlas sobre nuestros propio eje, a la manzana todo lo más, quizá la provincia si todo va bien, dentro de un tiempo. Pasito a pasito.
De lo que se trata ahora es de cultivar lo que hay y no tanto de esperar lo que no vendrá. Al menos por ahora. Reactivar la economía solo es posible si el modelo económico se reajusta a las nuevas circunstancias. La política de la subsistencia es un error a medio y largo plazo y lo que hay que promover es la adaptación, modelos que no nieguen la realidad sino que la asuman y la estiren hacia lo posible. Lo demás son lamentaciones sin muro en el que apoyarnos.


Hablábamos ayer del nefasto modelo proyectado desde nuestras televisiones, el de la nostalgia, el de "el pasado año en ese balcón cantaban una saeta y este año no canta nadie", el de "el año pasado había aquí una falla y este año no hay falla...". Pura nostalgia sentimentaloide, inútil y carroñera. Los medios audiovisuales pueden vivir de archivos, reponer todas las temporadas de Friends, de Cuéntame cómo pasó, de partidos estelares de todas las ligas anteriores... Pero la realidad no admite reposiciones sustitutorias. No hay mirada al pasado, hay que dejar la nostalgia.
En crisis anteriores, se habló mucho de superar los modelos que nos habían llevado a ellas. ¡Cuánto se habló de la "España del ladrillo"! Pues ahí sigue, dispuesta a la especulación y a tragarse todo lo que pille entrampando a una generación mal pagada y de empleo precario.
La crisis no es por el coronavirus. La crisis real es por nuestra debilidad y por el conformismo ante los males que no solucionamos, las injusticias que admitimos como "nueva normalidad" y todo lo que tapamos con eufemismos. El la falsificación de la realidad con las grandes cifras y conceptos y el olvido de las cosas pequeñas, como la vida de las personas. No es de extrañar el éxito de una película como El hoyo y su significado social en estos tiempos de encierro, los que mejor podían entenderla.


Ayer llovía con fuerza cuando regresaba de hacer la compra. Pedaleando bajo el chaparrón se acercaba un repartidor a domicilio, con su gran caja amarilla a la espalda. Había parado un coche de Correos en el paso de peatones, que supongo iba a recoger las cartas del buzón al otro lado de la calle. Cuando el repartidor estaba a unos pocos metros, se abrió la puerta del coche y él tuvo que esquivarla. Iba calado, con pantalones cortos y un chaleco sobre una simple camisa. La cartera se pudo dar cuenta y cerró la puerta para evitar el choque. "¡Hijo mío, pasa tú que yo voy en coche!". Faltó poco para el desastre, para la caída.
Llegue triste a casa. Me pareció una imagen dramática e ilustrativa de esta España que se ha centrado en los que tienen vacaciones, en el ocio, en los espectáculos, pero se preocupa poco de los que tienen que jugarse la vida repartiendo comida bajo la lluvia en bicicleta porque no hay mucho más que ofrecerles. Me vinieron a la memoria las discusiones para considerarlos como "asalariados" y no, como querían sus patronos, "autónomos".

Hemos hecho las apuestas equivocadas al depender demasiado de un modelo centrado en que las cosas les vayan bien a algunos, a los suficientes, a los que se lo pueden permitir, mientras ignoramos o despreciamos a los que han ido quedando al margen.
Vamos a volver a quejarnos por lo mismo mientras que ignoraremos las miserias que hemos provocado. Las cifras de gente apuntada a los comedores sociales, que va a los bancos de alimentos, deberían preocuparnos más que las distancias de las mesas en las terrazas o de si los turistas van a poder hacer balconing o no este verano.
Esta crisis es especial. Simplemente se ha parado todo, una parada en seco. Pero la foto resultante de esa parada es muy fea, desagradable. Volver al movimiento, para muchos, es volver a lo mismo e ignorar los desajustes, desigualdades, miserias que han quedado en evidencia. Y, sinceramente, no sé si vale la pena porque llegarán otras y no aprendemos.
Lo hemos visto ayer en el Día Mundial de la Enfermería. Agradecemos tu aplauso, nos dicen, pero necesitamos "derechos", reconocimiento, más personal, defensas... Esto se repite una y otra vez. Los que más han dado, son los que menos tenían y tendrán. Ahora sabemos que vivimos bien porque los usamos, los explotamos y tiramos. Si no nos damos cuenta de esto es que hemos perdido más de lo que pensábamos. Nuestro problema no es la economía; es que no nos importan ya los demás, aunque a veces lo finjamos.



martes, 12 de mayo de 2020

Suspiros de Terraza

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La manía de las "dos Españas" ha llevado al diario El Mundo a un ejercicio de mal gusto (a algunos les parecerá bien) hablando de la "España confinada" y la "España con terraza". Las televisiones han ahondado en esta diferencia conectando en directos con bares y cafeterías transmitiendo en directo —como acabo de ver— el placer supremo de una señora al dejar caer sus posaderas sobre la silla de la terraza mientras lanzaba un pletórico suspiro. La cámara estaba allí para recoger ese primer suspiro de las anhelantes nalgas. No somos nadie sin terraza... Don Quijote de la Terraza... Terraza cañí... Suspiros de Terraza.
Poco después, desde otra terraza española, otra señora declaraba en exclusiva que su primer cafelito le ha sabido a gloria, a gloria de la buena. ¡Quién nos iba a decir que ese gesto repetido hasta la invisibilidad se iba a convertir en noticia estrella, en apertura de telediarios! Sin embargo, ahí están, las terrazas disfrutadas por los privilegiados de la "España 1" frente a los parias de la "España 0", la señalada con el dedo, la que sufre —como dice el presidente de la Comunidad Autónoma Andaluza— de grave "daño reputacional", tras la afrenta alevosa de dejar fuera a Málaga y Granada. Desde Boabdil El Chico nadie había llorado tanto por Granada. Se quedan sin suspiros de terraza por ahora.


Por supuesto, el primer suspiro se irá reproduciendo —nuestros medios no dejarían pasar la ocasión— con la primera sentada en la grada —"¡cómo lo echaba de menos!—, el primer gol en casa —"¡cómo lo echaba de menos!"—, el primer abrazo al pariente distante —"¡cómo lo echaba de menos!—...

Los medios televisivos, que tanto informan en directo, nos han sometido a los extraños rituales informativos de las ausencias en la primera fase de la pandemia, la del ascenso al pico de la enfermedad. El modelo ha sido copiado por todos hasta la saciedad y no tenemos constancia de quién fue el primero que lo desarrollo. Un ejemplo, el día de San José te plantas en una plaza valencia vacía y dices que el año pasado allí había una "falla" y unos cuantos miles de personas. Las variantes han sido infinitas, como enfocar un balcón sevillano vacío asegurando que allí alguien cantó una saeta al paso de la procesión. Los que lean esto recordarán sus casos, los casos del "año en blanco", del "quién me ha robado mi falla" o como decían algunos románticos, "mi primavera". 
De algunos sabíamos que tenían poca vida interior, pero lo que no sabíamos era cuánta vida exterior tenían. En nuestra España moderna, la vida exterior es un deber patriótico. La terraza (simbólicamente) es el lugar del cuerpo y del alma, de la convivencia y del gasto para que no se nos pare la economía... o el corazón por falta ese cafelito.
Todos echamos de menos la vieja normalidad. Pero, debo ser raro, echo de menos más a las personas que me atendían que a los cafelitos y las terrazas. Sin salir de casa, me preocupa más su destino, saber si cuando llegue un día a ese bar o restaurante, a esa taquilla, a esa caja del supermercado o a la peluquería, etc. me voy a encontrar con las mismas personas con las que antes hablaba.


La disputa política sobre las dos Españas, con y sin terrazas, me parece triste. Muestra que seguimos por los mismos senderos, fraccionados hasta el infinito, incapaces de ponernos de acuerdo en un asunto de esta trascendencia. Es triste, pero es así. 

No somos los únicos en disputar, claro. Pero tampoco me sirve de consuelo que existan Trump y Bolsonaro. 
Las terrazas están creando la sensación de un falso final o, si se prefiere, de un final en falso. Esto está empezando y ya muchos quieren regresar a la "vieja vulgaridad". 
Desaprovechamos la ocasión de remodelar ante la prisa angustiada por el cafelito y la terraza. El desmantelamiento de decenas de botellones nocturnos y fiestas en casa ocurrido en Madrid y de la que se nos da cuenta en la prensa de hoy tiene mucho de grotesco y deprimente. Los hacinamientos en aviones y autobuses de línea, cuyas imágenes nos han mostrado, dan a entender que muchos ya están en la "España 2", en la "3" o la "4" y lo que le pongan por su cuenta. Las denuncias de los viajeros, su angustia por verse hacinados de golpe después de cincuenta días de soledad mejor o peor llevada hace temer por que la llamada "reapertura de la economía" (una cursilería) sea una mezcla entre la carrera de Oklahoma y Fuenteovejuna.


Vox, siguiendo el modelo del "amigo americano", se ha declarado en rebeldía y reivindica las libertades y el salir a la calle a pecho descubierto (después de haber pasado la enfermedad gracias a sus mítines), sin mascarilla, a protestar, que es lo suyo. Se alinea así con la reacción de la ultraderecha alemana que ha hecho lo mismo. Es el modelo. Ellos sabrán. Quizá reivindiquen la toma de las terrazas al asalto.


Por supuesto, me alegra que la gente se divierta y que los negocios abran, que se pueda tomar el sol, etc. Pero cuando hablo de la España de la terraza veo un modelo. Muestra que todos esos otros artículos sesudos hablando del cambio a la "nueva normalidad", de las carencias observadas en nuestro sistema de producción, de la necesidad de ser menos dependientes en nuestra economía, etc. con los que se han llenado nuestros momentos de angustia y soledad, se han esfumado. Eran para llenar tiempos muertos. Todo parece distante.
Lo que discuten nuestros políticos, al final, es cuándo abrir las terrazas, las playas, la llegada del verano... Sobre eso gira nuestro mundo. Han tenido que regular las rebajas, para evitar descalabros y rebrotes epidémicos por causas tan nobles como un buen descuento.  
Sí, parece que nos acercamos a la "vieja vulgaridad", a lo de siempre, que en el fondo es lo muchos echaban de menos. Y queda mucho, todo, por delante. Todo aquellos de que íbamos a ser distintos, que ya éramos mejores... se irá quedando por el camino, como un efecto secundario de la pandemia. 



lunes, 11 de mayo de 2020

Las alegrías del desconfinamiento o Lázaro está en la calle

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)
A la pregunta online "¿Temes que se produzca un repunte de contagios de la Covid-19?", formulada en La Vanguardia, las respuestas actuales se reparten entre el 82,92% del "sí", con 14.216, y el "no", con  un 17,08%, que son el reflejo de 2.929 votantes. No parece que haya precisamente una opinión optimista sobre la evolución de los contagios.
Una vez que ha quedado probado que es nuestra falta de precaución lo que ayuda al COVID-19 a tomar posiciones, los resultados se pueden traducir en desconfianza en nuestro propio comportamiento o, si se prefiere, en nuestra falta de sentido de la responsabilidad.


La sociedad se está empezando a polarizar. La división empezará a producirse entre "sensatos" e "insensatos", por decirlo de manera clara. La vigilancia extrema, celosa, de los primeros días de confinamiento, con insultos incluidos a los que pisaban la calle sin aparente justificación, comenzó a relajarse a la vista de lo fácil que resultaba ser descarado. Podías pasarte horas paseando a un pobre perro prestado o podías ir al supermercado ocho veces a comprar cosas distintas. Hubo que desarrollar una vergonzosa casuística para evitar que la falta de letra pequeña permitiera burlar las normas que se basaban en el sentido común y la interpretación responsable. Pero puestos a ser irresponsables, ¿por qué no? Luego empezaron con los niños. La sociedad española empezó a sentirse desasosegada ante los riesgos que los niños corrían por el confinamiento y sumaron "niños", "perros", "supermercados", "periódicos" y lo que hiciera falta. A algunos apenas los ven en casa desde que estamos confinados. La picaresca vuelve y Lázaro está en la calle.


Por ello, el anuncio de las medidas de "relajación" coge a algunos ya agotados de tanto confinarse. Las nuevas normas están pensadas desde la sensatez, pero el español listillo se atiene a la letra pequeña y a la minúscula, a la invisible, si es necesario. No tiene, pues, nada de sorprendente o exagerado el resultado de la encuesta en La Vanguardia: casi todo el mundo teme un rebrote. Basta con abrir los ojos. Que hayan tenido que poner señales para los caminantes en las calles peatonales no es buena señal.
No somos los únicos que temen rebrotes o que lo comprueban en sus propias estadísticas. En La Vanguardia encontramos casos tan diferentes como los de Irán y Corea del Sur, que ya comentamos anteriormente, donde se cierran los bares, discotecas y clubes nocturnos porque de 18 nuevos contagios, 17 están asociados con un mismo individuo, un desconfinado juguetón y bullicioso que visitó cinco locales de alterne en un fin de semana. Lo pilló con ganas.
El caso de Irán, lógicamente, proviene de otras circunstancias. Aquí no han sido los clubes ni discotecas, sino el comercio esencialmente:

“Con la reapertura de los comercios, la gente se ha olvidado de los protocolos. Probablemente era demasiado pronto volver a la vida normal” en Teherán, según declaró Aliréza Maher, miembro del Comité nacional de lucha contra la pandemia, a la agencia Isna.
“La situación no debe en ningún caso ser considerada normal”, ha declarado en la TV estatal el portavoz del ministerio de Salud, Kianuche Jahanpur, recordando que el virus de la Covid-19 todavía está muy presente en todo el país.*



Y es lo que deberíamos recordar todos, porque es el mismo olvido en Irán, Corea del Sur, Estados Unidos o en Alemania, otro país, por cierto, donde también se ha dado un repunte de casos con motivo de las confianzas en lo bien que se ha hecho. China también avisa de algunos repuntes en provincias del norte y en Wuhan.
Quizá las metáforas bélicas engañen con su retórica de "vencer al virus" y todo lo demás. Aquí a los únicos que hay que vencer es a nosotros mismos; nuestro principal enemigo somos nosotros, nuestros olvidos, imprudencias y desganas.


La lista de comunidades y provincias que han "aprobado" para pasar a la siguiente fase tiene demasiadas reminiscencias escolares como para ser aceptable por los suspendidos. Se "suspende" al que no ha hecho sus deberes o, como quieren los interesados, porque el profe gubernamental les tiene manía. Le debemos al presidente andaluz una frase para la posteridad (los políticos ya solo pasan a la posteridad por estas cosas), tal como se recoge en ABC: «Los ciudadanos de las provincia de Granada y Málaga han sido condenados a la asimetría por una decisión que no ha sido objetiva, sino que más bien parece que ha sido discrecional»** Lo dicho, el profe me tiene manía.


La reacción de las Comunidades que se han quedado sin pasar de fase ha sido la pataleta. En un momento de tensiones por la llegada del verano, las provincias que temen verse perjudicadas de cara a una más que hipotética campaña vacacional se rebelan. En este sentido, el gobierno lo ha hecho muy mal. Se comprende ahora el interés en usar la "provincia" como unidad y no las autonomías, que hubiesen obligado a un peligroso "todo o nada".  Habrá que tener cuidad con las alegrías del paso de fase. Puede que alguno quiera recuperar lo perdido por el camino en el primer fin de semana.
¿Pero es lógico este frenesí pre veraniego? El riesgo es grande porque es precisamente la que puede devolvernos al aislamiento a todos.


Como señalábamos antes, Alemania —que el tópico quiere ordenados y serios, responsables frente a los latinos, más tirando a descontrolados— está empezando a padecer un repunte del número de infectados, como muestran la "tasa de reproducción". El diario El País comenta el caso:

El alivio de las restricciones de la vida pública es un camino tortuoso y no exento de peligros. El miedo en Alemania a una recaída en la propagación de contagios de covid-19 se ha avivado este domingo tras superar la tasa de reproducción del virus la barrera del 1, considerada por las autoridades políticas y sanitarias el límite para evitar la propagación exponencial de la enfermedad. El instituto oficial Robert Koch ha cifrado en 1,1 la tasa que mide la media de contagios de los que es responsable una sola persona, casi tres semanas después de que comenzara la desescalada en Alemania con la apertura de los comercios. Mientras, en las calles se palpa una creciente relajación ciudadana.
En los próximos días se podrá saber si el 1,1 se trata de una subida puntual o de si se consolida el incremento, en un país que hasta ahora ha logrado reducir significativamente el número de contagios y donde el número de personas curadas supera con creces a diario el de nuevos casos. El Robert Koch advierte en su informe diario que la tasa de reproducción se trata solo de “una estimación” y que “es demasiado pronto para inferir si el número de nuevas infecciones continuará decreciendo como en las pasadas semanas o si crecerá de nuevo”.***



La cuestión es clara: o nos acostumbramos a tomar ciertas medidas (a vivir con ellas) o nos acostumbramos a las muertes en creciente indiferencia. Es el modelo de Johnson previo a su propio contagio: que se mueran los que "tienen que morir" para que se inmunicen los que queden. Y a otra cosa. Pero la cosa pinta distópica.
¿Vamos a pagar las alegrías del desconfinamiento? ¿Hemos aprendido algo? ¿Somos capaces de comprender que todo ha cambiado? Al virus no se le vence más que con una vacuna. Mientras tanto, solo se le contiene, se le mantiene distante de nosotros... si lo hacemos. Si creamos las condiciones para que se expanda, para que esa tasa vuelva a subir del 1, estaremos condenados a repetir los pasos o a volvernos fatalistas y al que le toque, le ha tocado
Lo queremos todo: terraza, fútbol, cafetitos, paseo, cine... y, sí, lo suyo. Desconfinamiento Now! Pero cada día siguen muriendo personas y otros se juegan la vida por evitarlo.  ¡Cuidado con las alegrías!
Prudencia. La Naturaleza —la misma de la que ha surgido el coronavirus— nos dio algo que tiene muchos nombres, pero es nuestra ventaja en la lucha por la vida: sentido común, inteligencia, raciocinio, sabiduría... lo que quieran. Lo que hagamos no solo nos afecta a nosotros, también es un riesgo para los demás. Piensen en el tipo de Seúl: él solito, en un fin de semana, contagió a 17 personas. Seguro que se lo pasó muy bien.



*"Irán advierte de un rebrote un mes después de la reapertura de comercios" La Vanguardia 10/05/2020 https://www.lavanguardia.com/internacional/20200510/481072415026/iran-rebrote-mes-despues-reapertura-comercios-teheran-internacional-oriente-medio.html
** "La Junta considera la epidemia del Covid-19 «razonablemente controlada» en Andalucía" ABC Sevilla https://sevilla.abc.es/andalucia/sevi-junta-considera-epidemia-covid-19-razonablemente-controlada-andalucia-202005101602_noticia.html
*** "Alemania teme que se disparen los contagios casi tres semanas después del inicio de la desescalada" El País 10/05/2020 https://elpais.com/sociedad/2020-05-10/alemania-teme-que-se-disparen-los-contagios-casi-tres-semanas-del-inicio-de-la-desescalada.html

domingo, 10 de mayo de 2020

La olla egipcia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Tres artículos casi seguidos en el mismo medio, Egyptian Streets, alertan de que la ficción de la invulnerabilidad de los ciudadanos egipcios se cae por su propia inconsistencia y que las medidas tomadas no funcionan a la vista de los resultados o el comportamiento público.
La situación egipcia es explosiva ya desde antes de la pandemia, lo que hemos tratado antes y desde el comienzo. La costumbre de tratar al país con una eficaz combinación de control de la información, por un lado, y propaganda con represión policial, por otro, corre el riesgo de ser incapaz de controlar el estallido social. La calma egipcia es falsa, una distorsión del control cada vez más cerrado sobre medios y redes sociales, que se han equiparado para poder ser controladas por el aparato del estado.
Hasta el momento, se trataba de controlar a la Hermandad y demás grupos islamistas de diverso peaje y de mantener el nivel de popularidad del presidente a golpe de inyección comunicativa, servida por los medios afines, especialmente la televisión y sus programas vigilantes de los cambios en la opinión pública y por el control de los medios institucionales mediante la difusión de datos y artículos de opinión. Pero me temo que esto ya no funciona.


La explicación es sencilla: el coronavirus ha tocado en plena línea de flotación a la sociedad egipcia y sus proyectos estrellas. La ampliación del Canal pronto se vio que no ayudaba al comercio pues se estaba produciendo (antes del COVID-19) una ralentización de la economía por la guerra arancelaria de Trump. En segundo lugar, el hundimiento del precio del petróleo afecta a los ingresos egipcios, ya que forma parte de su economía. Y, finalmente y esencial, el hundimiento del turismo y de todos los proyectos millonarios y megalómanos de atraer turistas de todo el mundo e inversores. Los tres factores hacen que las perspectivas egipcias de futuro sean más que oscuras y, sobre todo, puedan forzar el malestar que lleve a la represión y esta a un mayor malestar social, creándose un círculo vicioso, retroalimentado de descontento y violencia.


Desde que comenzaron los primeros casos, Egipto empezó a dar a entender que era algo superficial y esporádico. El gobierno vendió que no se iban a ver afectados. El caso del crucero del Nilo, en Luxo, deshizo las expectativas y, sobre todo, dejó al descubierto la manipulación de datos negando las cifras o la responsabilidad en los contagios al no controlar debidamente. Los sucesivos desmentidos sobre cuántos (12 de la tripulación, se dijo)  o quiénes eran los infectados (los turistas se mandaban a sus países no siendo contabilizados hasta que llegaban allí) fue un gran coste político, económico y sobre todo de credibilidad. El artículo de The Washington Post sobre el caso de Luxor rastreando a los turistas norteamericanos infectados en su regreso "The tale of how a Nile cruise boosted the international coronavirus outbreak"* (14/03/2020) encontró amplio eco por lo detallado y claro: el centro de contagio, el punto caliente de una serie de casos en estados Unidos era el crucero en el que habían estado todos los contagiados rastreados. 


Queda poco espacio para la duda y, peor, dejaba en evidencia los malabarismos del gobierno egipcio para reducir su propia contabilidad. Ni los mitos sobre bebidas, antiguas vacunas o la protección de Dios a su amado pueblo han sido argumentos convincentes para nadie. Los incidentes de cierre de pueblos han tenido consecuencias de orden público, con gente rompiendo el confinamiento y saliendo a la calle a protestar en una sociedad que percibe el contagio como un estigma y cuyos rituales funerarios son incompatibles con la necesidad de evitar los contagios con cada muerte. Aquí hemos dado cuenta de estos conflictos en pueblos y ciudades mientras las versiones oficiales se mostraban ya impotentes para frenar la realidad ascendente de los casos y, sobre todo, la incapacidad para hacer respetar las medidas.
Una vez más, el gobierno hace gestos propagandísticos hacia el exterior, como los envíos de donaciones de material a China y posteriormente a los Estados Unidos e intenta frenar el descontento, pero no lo consigue conforme la situación se agrava. Por primera vez en su historia de control y dominación, la "inteligencia" militar no es suficiente. Propaganda y represión no son suficientes. Pero es lo único que ha manejado durante décadas.

Los gobiernos egipcios desde los años 50, con la independencia, han desarrollado una retórica nacionalista que ha convencido al pueblo que son especiales, únicos. Nada puede acabar con ellos. La pobreza era conspiración, envidia o deseo de Dios.  Ahora los egipcios saben que esta retórica no frena al coronavirus, que ni el Ejército puede, ni la Policía puede.
Tampoco los médicos pueden. La primera contestación viene de sus demandas de sueldos y de "honores" para los muertos como "mártires", lo que conlleva pensiones para las familias. Será la siguiente fase y el indicador de que la situación no es tan idílica como la pintan. La puesta en cuarentena de pueblos enteros del interior da una idea de lo contradictorio de las cifras oficiales respecto a la realidad social egipcia, un país con 100 millones de personas, un par de enormes ciudades con aglomeraciones, y un sistema sanitario bastante selectivo, con una serie de enfermedades muy extendidas, como la hepatitis C, la diabetes y la hipertensión.


En un artículo titulado "Hypertension and associated cardiovascular risk factors among urban slum dwellers in Egypt: a population-based survey", publicado por la revista Eastern Mediterranean Health Journal, Organización Mundial de la Salud, los cuatro investigadores firmantes describen la situación egipcia en sus resultados:

Smoking, insufficient fruit/vegetable consumption, low physical activity and diabetes were reported by 43.4%, 92.2%, 98.4% and 8.7% of the sample respectively. The prevalence of hypertension and overweight/obesity were 31.2% and 73.0% respectively. Most of the participants (83.8%) had ≥ 3 cardiovascular risk factors. A significantly higher proportion of men smoked, engaged in less physical activity, had diabetes and had multiple risk factors. Hypertension was significantly associated with age 30–< 50 years (OR = 3.04, 95% CI: 1.66–5.58), age ≥ 50 years (OR = 12.5, 95% CI: 6.71–23.26), overweight (OR = 1.58, 95% CI: 1.0–62.35), obesity (OR = 2.23, 95% CI: 1.49–3.35), low fruit/vegetable consumption (OR = 1.88, 95% CI: 1.02–3.48), and diabetes (OR = 1.77, 95% CI: 1.08–2.92).** 


Nada de lo señalado es una buena noticia para enfrentarse a la pandemia del COVID-19. La asistencia sanitaria tampoco es la idónea para un país de 100 millones de habitantes, por lo que se explica que el gobierno haya seguido de cerca las ideas de Trump, haciendo de la necesidad virtud. A los bulos sobre remedios del presidente norteamericano se sumaban los propios de la zona, los específicamente egipcios, además del de la "raza" invencible o los efectos de una campaña anterior de tuberculosis.
Los casos pocos casos sacados a la luz al principio han confirmado a los egipcios que el COVID-19 no iba con ellos. Si alguien criticaba, inmediatamente era considerado "próximo a grupo terrorista" o de esparcir "rumores" y "falsas noticias". Los islamistas no han desaprovechado la ocasión para la crisis, como tampoco el Estado Islámico, que lo consideraba como un arma dada por Dios a los fieles para llevarse por delante a sus enemigos. De todo esto hemos ido hablando anteriormente, cada vez que estos hechos se manifestaban. Pero ahora es distinto.



Los tres artículos a los que nos hemos referidos son, por orden de publicación, "Irresponsibility Leaves Egypt on Brink of COVID-19 Chaos" (7/05), "Dear Prime Minister, Egypt’s Government Must Act Now" (8/05) y "Egyptian Doctors Call for Full Lockdown in Letter to the Prime Minister" (10/05). Los tres, como señalamos aparecidos en el diario independiente Egyptian Streets.
El 6 de mayo se publicaba en el primero de ellos un panorama de la situación médica:

Irresponsible behaviour and loose government controls have left Egypt on the brink of chaos, with its health system close to collapse. On Tuesday, the Head of the Egyptian General Authority for Health Care and assistant to the Minister of Health Ahmed Al-Sobky announced that Egypt’s isolation hospitals for people infected with COVID-19 had reached maximum capacity.
That means Egypt no longer has sufficient space at dedicated hospitals available to isolate those infected with the deadly and fast-spreading virus. Unlike most European countries, and even Egypt’s regional neighbours, Egypt has ‘only’ officially recorded 7,201 positive cases of COVID-19, with a whopping 452 deaths.***


Nótense dos cosas. En primer lugar, el reparto de responsabilidades entre la sociedad egipcia y el gobierno. Los primeros son "irresponsables" porque no cumplen las normas ni parece que les importe mucho la situación. Es el pueblo educado en la creencia de que tienen un líder capaz de acabar con todo, un regalo divino (como el propio al-Sisi les dijo tras "escuchar" en sueños al piadoso Sadat y aceptar su destino).  Tampoco ha servido de mucho la presión del segundo factor, la religión institucional, haciendo ver que se podían dejar de hacer ciertas cosas ante una fuerza de causa mayor. Aquí los islamistas les han ganado la partida, pues han hecho ver (también lo tratamos anteriormente) que el coronavirus era un "castigo divino" para el malvado al-Sisi y su régimen, vendido a Israel y a Occidente. Aquí todo el mundo saca tajada.
Preocupante es la descripción de la situación como de "pérdida de control" por parte del gobierno porque, de hecho, es lo único que no quiere perder, más allá de cualquier otra circunstancia. Perder el control es lo que le causó la salida a Hosni Mubarak. Perder el control significa que el sistema te sacrifica por un bien mayor, la supervivencia del poder, independiente de tu cara. Aunque al-Sisi se ha cuidado mucho de que no le crezcan los enanos, puede que los haya tan pequeños que le hayan pasado desapercibidos. Una situación de desorden general, provocada por la insatisfacción general o reacción a la represión, podría darle alguna sorpresa y comprobaría lo rápidamente que los egipcios se consuelan por la pérdida de sus líderes.


La situación de los hospitales y del sistema sanitario tiene un punto de fricción con el sindicato de médicos. Hace cinco días, Egypt Independent publicaba una breve nota sobre una petición:

Egypt’s Medical Syndicate on Tuesday refused a suggestion from the Chief of the Military Medical Academy Ahmed al-Tawdy to give pharmacists a license to practice medicine after undergoing the eligible studies, stating that this would harm Egypt’s global medical reputation.
It said that physicians, pharmacists and veterinarians perform their duties based on specific education that differs from each other.****



Fijémonos de nuevo en los proponentes (los médicos militares) y la excusa, el "daño a la reputación de los médicos". Independientemente de la razón aducida, lo que se revela es una grave carencia, una crisis por la falta de médicos. De los 230.000 médicos egipcios titulados, se estima que el 65% está en el extranjero. El dato es muy revelador sobre quién puede estudiar medicina en el país y cuál es el objetivo final en un país abandonado a sus propias enfermedades crónicas. Los mejores médicos, sencillamente, se van de Egipto o crean sus propios negocios para fomentar —hace un par de años se hizo— el llamado "turismo médico", es decir, clínicas destinadas a turistas que se realizan operaciones más baratas que en sus países. Por supuesto, los que montan las clínicas prefieren cobrar a los turistas que hacerlo a los enfermos nacionales. No es el único país que lo hace, que incluye en su paquete turístico el viaje la estancia en hotel, un par de días de clínica, operación y regreso a casa como nuevo. Muchos se han arreglado la boca en algún país latinoamericano.


Todo esto es el sustrato que permite apreciar en dónde viven y mueren los 100 millones de egipcios, al menos los que no se han ido al extranjero, ya sean médicos o pacientes. Y entre los médicos, militares o civiles. La propuesta militar de "militarizar" a los farmacéuticos como "médicos" choca con los propios médicos. Esto no significa, evidentemente, que llegado el caso, se siga por la calle de en medio y se proceda a repartir funciones con los farmacéuticos transformados en médicos.
El artículo del 8 de mayo toma la forma de carta directa al primer ministro, al que se hace responsable de permitir el descontrol social, la ignorancia de las medidas anunciadas:

In a televised briefing yesterday, you announced that the government had done ‘its best to delay the highly contagious virus outbreak’. During the same briefing, you announced that ‘strict measures’ would be introduced following the end of Ramadan, with ‘penalties’ for those violating procedures.
As you may know, Egypt’s isolation hospitals have already reached maximum capacity, per the Ministry of Health. The number of infections in Egypt continues to rise, reaching new highs every day. The number of deaths also continues to rise at a rate that is much higher than expected when compared to the number of recorded infections.
Yet, you would like to wait another 15 days, which is when Ramadan ends, to implement ‘strict’ measures?
If the Egyptian government has done its best to ‘delay’ the spread of COVID-19, why are these strict measures not already in place?
Why is the curfew – which at the start of the outbreak commenced at 7PM but now commences at 9PM despite an increase in infections – being violated by hundreds and thousands across Egypt, including businesses, without repercussions and penalties? What happened to the government’s enforcement of the restrictions?
It would be shortsighted to not recognise that the Egyptian government had, in the first few weeks in March and April, done a commendable job to contain the spread of the virus. Isolation hospitals were quickly set up, health procedures were implemented in coordination with the World Health Organization, and a nation-wide awareness campaign was launched. In fact, even the curfew – despite being limited – seemed to have been effective in a number of hot spots in Egypt.
So what happened? Why has the Egyptian government stopped enforcing its measures? Why are stricter measures not implemented sooner?*****




La pregunta no tiene una respuesta muy clara, pero sí algunas posibles. La primera, evidentemente, es que las cifras oficiales no se corresponden con la realidad de la enfermedad. La explicación de porqué antes funcionaba las cosas y ahora no puede ser compleja o sencilla según el camino que elijamos. Pero la sencillez de la curvas de muertes dirigida hacia el cielo  a toda velocidad hace ver que los datos se han ido dejando caer poco a poco hasta que han sido insostenibles. Los egipcios descubren que no son invulnerables, que no tienen un gobierno que les proteja de estas cosas porque sencillamente ellos mismos no lo hacen. Las costumbres hacen mucho en estos casos. Por eso hacen bien en repartir la responsabilidad entre los muchos ciudadanos que no cumplen (muchos quizá porque no se dan las condiciones para ello) y un gobierno al que le gusta hacer anuncios mediáticos pero al que trabajar sobre la realidad social le cuesta más.
El coronavirus es la única realidad refractaria a la propaganda, a los camuflajes oficiales y a las sonrisas del presidente. Nada de esto le conmueve. Ya no vale eso de "el presidente ha dado instrucciones para que se frene la pandemia".
El fatalismo del "si Dios quiere" acaba pasando factura, como el hecho de camuflar la realidad social con discursos y fanfarrias. A al-Sisi le han aguado las fiestas de inauguraciones de los museos hechos para los turistas, la capital hecha para los files seguidores del régimen y las salidas al extranjero a contar lo bien que va todo.


El tercer texto hace alusión a la carta firmada por dos médicos, dirigida también al primer ministro. Dirigirse al presidente es casi un tabú, pues hay que guardar la distancia de la responsabilidad y criticar de tal manera que al-Sisi, si ve mal la situación, pueda echar a los ministros necesarios y empezar de nuevo. Se ha hecho antes y se seguirá haciendo. El presidente es intocable porque está ahí por voluntad conjunta de Dios y el pueblo. Y eso es mucho:

Two leading Egyptian doctors have called for the implementation of a complete lockdown in Egypt for two weeks to curb the spread of COVID-19, as the number of medical workers who have died from the virus reached 14.
Dr Hussein Khairy, President of the Egyptian Medical Syndicate, and Dr Sherine Ghaleb, President of the Medical Syndicate in Cairo, penned a letter to Egyptian Prime Minister Mostafa Madbouly urging a full nation-wide lockdown in response to the rising number of infections in Egypt.
According to the two doctors, a full lockdown would deal a swift, significant blow to the virus, adding that if no action is taken to curb the spread, there will be a massive surge in the number of COVID-19 cases. The two doctors added that this is needed to ‘flatten’ the curve.
In statements to Sada El Balad,  Dr Ghaleb said her and Dr Khairy had not received a response to the letter, which was sent to the Prime Minister two days ago. In separate statements to Masrawy, Dr Khairy said that while he does not claim to specialise in epidemiology, “general logic says, and also [his] logic as a doctor and from the experiences that we have seen in other countries” that the implementation of a full lockdown must be studied and considered.
Medical workers have been hard hit, with the Medical Syndicate announcing on Saturday that nine of its members had passed away after contracting the virus. Separately, the Nurses Syndicate announced on Saturday that five of its members have passed away.
More than 100 other medical workers across the country have been infected with the virus while performing their duties.******



La situación de los médicos es un factor importante. Allí nadie sale a los balcones. Esos 14 muertos son los que han ido trasladando la inquietud. Cuando empezaron las primeras muertes ya pedían compensaciones. El gobierno negocia sueldos, honores y pensiones. Pero todo eso, ante la muerte, no es muchos. Sobre todo si eres consciente de las carencias del sistema. En estos años de ocuparnos de Egipto, las denuncias sobre el estado de los hospitales han sido muchas, algunas las hemos recogido aquí.
"Aplanar la curva" es demasiado para la realidad que están viviendo porque el factor esencial, la gente, no está en ello. Y la forma de hacerlo, lo saben, es la imposición de medidas que pueden provocar una reacción complicada en términos de orden público, como ya ha ocurrido en pequeña escala. Las manifestaciones que han salido a protestar contra el gobierno son alentadas por el descontento, pero también se fomentan desde los islamistas encubiertos, lo que se trabajan las charlas de esquina o de café para fomentar el descontento.


Otro factor que no debe de ser desdeñado es el control tradicional del Sindicato de doctores por parte de la Hermandad Musulmana: «The ascendancy of the Muslim Brotherhood to become a controlling majority has taken place in the five most politically active syndicates: The Doctors, Engineers, Pharmacists, Scientists and Lawyers.» (Fahmy, Ninette S. The Politics of Egypt: State-Society Relationship. Rotledge, London & New York. 2002. p. 143). Cuántos quedan tras la caída de Morsi y la persecución es una cuestión complicada. Desconocemos cuál puede ser su alcance esta crisis, pero hay que tenerlo en cuenta.
La crisis egipcia se precipita y es cuestión de tiempo que haya descontento y este genere represión y posteriormente un ciclo.
En marzo y hasta hace poco, el gobierno egipcio amenazaba con gran teatralidad a cualquiera experto internacional que se atreviera a dudar de sus cifras (recordemos el caso del epidemiólogo canadiense a cuya universidad escribieron para que le echaran). Como siempre la "verdad" es lo que el gobierno dice. No hay otra.
La imagen fotográfica de tres egipcios montados en una motocicleta, mientras el tercero lleva una mascarilla mal puesta, es algo más que una anécdota. Las relaciones del egipcio de a pie con el estado son complejas y de supervivencias. Presionar puede causar conflictos que el gobierno y especialmente el Ejército que está detrás no quiere por temor a que estallen todas las crisis juntas: sanitaria, económica y política.





* "The tale of how a Nile cruise boosted the international coronavirus outbreak" The Washington Post 14/03/2020 https://www.washingtonpost.com/world/middle_east/the-tale-of-a-nile-cruise-that-spawned-an-international-coronavirus-outbreak/2020/03/13/6ab633fc-6314-11ea-8a8e-5c5336b32760_story.html
** Mohsen Gadallah, Soad Abdel Megid, Amira Mohsen y Sahar Kandil "Hypertension and associated cardiovascular risk factors among urban slum dwellers in Egypt: a population-based survey" Eastern Mediterranean Health Journal,Volume 24, 2018, Volume 24, issue 5. http://www.emro.who.int/emhj-volume-24-2018/volume-24-issue-5/hypertension-and-associated-cardiovascular-risk-factors-among-urban-slum-dwellers-in-egypt-a-population-based-survey.html
*** "Dear Prime Minister, Egypt’s Government Must Act Now" Egyptian Streets 8/05/2020 https://egyptianstreets.com/2020/05/08/dear-prime-minister-egypts-government-must-act-now/
**** "Egypt’s Medical Syndicate refuses suggestion to give pharmacists doctor’s license" Egypt Independent 5/05/2020 https://egyptindependent.com/egypts-medical-syndicate-refuses-suggestion-to-give-pharmacists-medical-license/
***** "Irresponsibility Leaves Egypt on Brink of COVID-19 Chaos" Egyptian Streets 7/05/2020 https://egyptianstreets.com/2020/05/06/irresponsibility-leaves-egypt-on-brink-of-covid-19-chaos/
****** "Egyptian Doctors Call for Full Lockdown in Letter to the Prime Minister" Egyptian Streets 10/05/2020 https://egyptianstreets.com/2020/05/10/egyptian-doctors-call-for-full-lockdown-in-letter-to-the-prime-minister/