viernes, 3 de marzo de 2017

Trump y el nacionalismo ruso

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El cariz que está tomando la "cuestión rusa" es cada vez más explosivo. Se ha llevado por delante al consejero de seguridad, Flynn, y ahora ha puesto en la picota al Fiscal General Sessions, un señor que nunca debería haber estado ahí por su pasado manifiestamente racista, algo que no se cura con la edad.
Cuando se estudie este periodo zafio y nefasto de la historia política norteamericana, la gente se hará la gran pregunta que ahora queda atrapada como una mosca chocando contra el cristal de una ventana: ¿por qué tenían lazos con Rusia? o, si no hablaban de nada interesante, ¿por qué se reunían? Como se nos dice de lo que no hablaban pero no de lo que hablaban, nadie se cree que el equipo presidencial de un  candidato a la Casa Blanca hable con los rusos porque no tienen otra cosa que hacer. La pregunta es ¿qué ven en Rusia? ¿Por qué esa fascinación?
No es una pregunta fácil. Es sorprendente que un señor que dice que quiere "hacer más grande a América" tenga esta fascinación por Rusia, que ha sido —desde el fin de la II Guerra Mundial— un enemigo y un rival con el que competir en diversos campos, como por ejemplo las armas y la carrera espacial. Sin embargo, esa Rusia, la Unión Soviética, no existe. La Guerra Fría, como han señalado, cesó y el ganador por puntos, los Estados Unidos, se encuentra buscando alianzas con ella en detrimento de los que fueron sus "aliados".
Una premisa: me resisto a pensar que Donald Trump es el estratega o el ideólogo detrás. Creo que ha sido y es el personaje que ha servido de cara a esta nueva concepción política que necesitaba —claramente— estar desconectada de la política convencional. No tanto como para presentarse como "impoluto" políticamente como por la ausencia de lazos firmes con los  partidos tradicionales. Trump es un caro adorno explosivo en lo alto del pastel y ha seguido las estrategias que le han sabido ofrecer como alternativas para ganar.


¿Qué Rusia ven? En el año 2000, la profesora investigadora en Ciencia Política, Astrid S. Tuminez, doctorada en el MIT y Máter por la Universidad de Harvard en Estudios Soviéticos , y autora de "Russian Nationalism Since 1856: Ideology and the Making of Foreign Policy" (Rowman and Littlefield, 2000), realizaba un interesante análisis del nacionalismo ruso. Las primeras ideas apuntan a la falta de definición nacionalista de rusa en la época zarista, algo paralelo a lo ocurrido en Occidente hasta que los imperios y reinos empiezan a considerar de otra forma a sus pueblos. Para la existencia de nacionalismo tiene que haber una conciencia de "nación" y eso es un concepto muy reciente. Son los nuevos lazos entre las personas y los estados emergentes tras las caídas del absolutismo. Rusia mantuvo siervos de la gleba hasta bien pasada la mitad del siglo XIX, en que se derogó. La nación solo nace cuando aparece el concepto de ciudadano y el individuo tiene que rehacer sus lazos de compromiso con el espacio en el que habita.
El siglo XIX está repleto de los debates entre los eslavófilos y los occidentalistas. Es un complejo espacio dialógico en el que conviven escritores, políticos y todo tipo de intelectuales. Una nobleza distanciada del pueblo y un pueblo que se define por la religión ortodoxa, especialmente ante la inmensidad espacial rusa, poblada por todo tipo de grupos. Así surge el eslavismo, que toma forma de paneslavismo expansivo, forma agresiva para unir territorios considerados hermanos. Todavía hoy se padecen los resultados de esto con los pro rusos o los restos de Yugoeslavia, eslavos del sur, literalmente. Los lazos de Moscú con los serbios son fruto de esta unidad de los pueblos. La caída de los imperios con la I Guerra Mundial dio nuevas alas al nacionalismo, pero la revolución cambio las cosas.


El período soviético era, por definición, internacionalista y también carecía de una retórica específica de tipo nacionalista. Es tras la caída del sistema soviético, cuando en Rusia se produce el surgimiento del nacionalismo, explica Tuminez. Podríamos añadir un dato más: fue la invasión ruso-soviética la que fomentó el ultranacionalismo que existe en los países que ocupó. Los grupos violentos ultranacionalistas de países como Ucrania son contrarios a Rusia, pero también a la Unión Europea, que ven como otra forma de difuminación nacional. En los países ex comunistas se ha producido esa deriva ultra nacionalista como resultado de la presión soviética, que percibieron —no sin fundamento, como imperialista y anti nacional—. Esta es la que ha crecido en países como Hungría o Polonia, dando lugar a gobiernos autoritarios, a un populismo nacionalista que vuelve a resurgir y que no está lejos de lo que estamos viendo en la América de Trump, si bien los motivos son otros para su formación.
Astrid Tuminez describe así las tres principales características de ese nacionalismo en la época de Putin:

Putin's moderate statist nationalism is peppered with what may be termed "the good, the bad, and the ugly." On the "good" side, he inspires support with his rhetoric on love of motherland, a "worthy life" (dostoinaia zhizn') for all Russians, and pride in Russian history and achievements. Putin constantly extols the virtue of national pride, without which Russia "will deteriorate as a people" and "no longer have the capacity for great deeds." He has condemned the imperialism of the past--e.g., calling the Soviet invasion of Hungary and Czechoslovakia as "major mistakes whose fruit is the present Russophobia among Eastern Europeans." He stresses the importance of internal needs and welfare over external ambitions, and has argued that the nation's most pressing goals are to restore moral values and national dignity, eliminate poverty, and build a Russia that Russians would not be ashamed to pass on to their children. The "bad" side of Putin's nationalist rhetoric involves pronouncements that show a lack of belief in democracy as an organizing principle for Russian state-society relations. He speaks of liberal values as having no "deep historical roots" in Russia and emphasizes the state as the "source and guarantor of order, the initiator and main driving force of all change." Putin also favors a "super-centralized" state as a desirable feature "laid down in Russia's genetic code, its traditions, and the mentality of its peoples." This overemphasis on the state threatens a repetition of the old path of development of an overbearing state and a weak society in Russia. Finally, the "ugly" aspect of Putin's nationalism is best encapsulated in his conduct of the Chechen war and wholesale characterization of Chechens as "bandits, terrorists, scum [and] dark forces." These pronouncements denote a chauvinism that does not augur well for a Russia whose population is at least a fifth non-ethnic Russian. *

Los tres puntos tienen sus lecturas en el contexto actual de los Estados Unidos y la política de Donald Trump. En primer lugar, la retórica nacionalista del amor a la patria: "América First". La condena del imperialismo ruso, es decir, del desgate del mantenimiento del "imperio", se parece bastante a la nueva retórica en la que "USA se arma, pero no defiende". El crecimiento del gasto militar anunciado no es para defender a los hijos de otros países, sino a los hijos de los Estados Unidos, por usar los términos del Secretario de Estado en su visita a Europa. Todo se justifica dentro del discurso del "América primero", pero sin renunciar al "América primera", es decir, über alles. Es la importancia del "again", aunque no se precise a cuándo se sitúa en el tiempo esa grandeza máxima que hay que recuperar.


El segundo aspecto, la debilidad de la democracia, es especialmente notoria en los días de Trump. Lo es especialmente en sus ataques a la prensa, que como le dijo el republicano John McCain, es el inicio del fascismo, de las dictaduras. Evidentemente, Rusia salía de un sistema dictatorial y Estados Unidos no lo es. Pero la idea de Trump de que todo se resuelve entre "él, el pueblo y Dios", dejando de lado los partidos, no deja de ser una forma autoritaria. Que los Estados Unidos pierden calidad democrática con una administración mentirosa y que toma medidas de fuerza que son frenadas por los jueces, igualmente blancos de ataques por Trump, es algo que se está denunciando todos los días. El ascenso de las personas de ultraderecha, racistas (el fiscal Sessions, por ejemplo), xenófobos, supremacistas blancos, etc. no son precisamente un síntoma de liberalismo.
A diferencia del caso ruso, en el que según Tuminez, se produce un aumento del estatalismo centralizado, en Estados Unidos, el nacionalismo se vincula con los libertarios y la tendencia anti estatalista, cuya concentración retórica la dio Ronald Reagan: el gobierno es el problema.
En el caso de Trump asistimos a un doble movimiento: 1) la desregulación anti estatal, incluida la economía (las prevenciones para evitar otra crisis financiera que Obama impuso a Wall Street), están entre las prioridades de Trump; 2) la concentración personalista del poder. Hay un movimiento contra las instituciones que implican la separación de poderes y el sentido crítico. Jueces y prensa son el mejor ejemplo de esto. La anulación de la crítica forma parte de ese intento de convertir al país en una sola voz. Afortunadamente es muy difícil que lo logre dentro del sistema americano. Pero Putin salía de un sistema sin libertad alguna y lo pudo hacer: no hay voces discrepantes en la Rusia de Putin y si las hay mueren pronto, como han recordado estos días.
El sistema judicial ruso, como se ha señalado, está al temeroso servicio del poder y nadie se atreve a llevar la contraria a los que se les pide. El gobierno tiene su esfera de negocios, en la que los llamados "amigos de Putin" se han hecho con los grandes negocios del estado, del petróleo a la construcción de las sedes de los Juegos Olímpico en Sochi.


El tercer aspecto es el del miedo. Quizá sea el más identificable pues Trump lleva nombrando enemigos "oficiales" del país desde que comenzó la campaña. Los principales dentro son los "inmigrantes", convertidos en un ejército invasor de ladrones, asesinos y violadores; fuera se ha dirigido hacia el mundo islámico, con la prohibición de que entren en los Estados Unidos los ciudadanos de esos países, algo que los jueces le han rechazado. Pero el plan de las expulsiones masivas se intensifica y pronto, si nadie lo impide, serán millones de personas las que sean empujadas al otro lado del futuro muro que se le ha de cobrar a México, otro de los enemigos.
Enemigo interior ha declarado la prensa. "La prensa es el enemigo del pueblo norteamericano", ha dicho en repetidas ocasiones para lanzar a la gente contra los medios y los periodistas. The New York Times, The Washington Post, la CNN, la BBC, entre otros, han sido declarados "enemigos", difusores de las mentiras que niegan sus éxitos y sus bondades. Trump no acepta las críticas. Afortunadamente hasta el momento solo usa los tuits y no Polonio.
Creo que los tres factores del nacionalismo de Putin y cómo ha mantenido al pueblo ruso bajo los efectos narcóticos de su retórica, acallando de forma violenta las protestas, extremando el conservadurismo (leyes anti homosexualidad, por ejemplo) y el nacionalismo, el papel religioso de apoyo al poder (la iglesia ortodoxa es uno de sus apoyos firmes), han funcionado a la perfección. Putin controla Rusia y nada se mueve en ella sin si control. Sus políticas exteriores se han basado, igualmente, en establecer un nuevo cinturón protector con los países que le rodean a los que ha mantenido, por las buenas o las malas, bajo control. Los que no se han plegado han necesitado del apoyo en la Unión Europea, como ha sido Ucrania, y han pagado, como sabemos las consecuencias.
Los parecidos entre en el nacionalismo de Putin y lo que está tratando de hacer Trump son grandes. Especialmente en el ascenso de una clase empresarial a la política con las perspectivas de negocios, más o menos claros. Lo que Trump llamado la mayor concentración de inteligencia es en realidad la mayor concentración de intereses económicos al frente de la administración norteamericana. Son los hombres de empresa, los ejecutivos y los millonarios los que han asaltado el poder con Trump como buque insignia. Es un empresario al frente de los Estados Unidos, con lazos ramificados, con intereses repartidos por todo el mundo en inversiones, con una familia que usa la Casa Blanca de escaparate para hacer negocios encubiertos, y que ha sido situada en las fotografías para promocionar moda u hoteles, según tercie. Que muchos de los que hay en la administración, en puestos clave, tengan negocios con Rusia o en terceros países no tiene nada de particular.


Sigue en pie la pregunta de por qué esta necesidad fatal de tener negocios y hacer contactos con Rusia por parte de estos empresarios metidos a la política. La naturaleza de los encuentros con el embajador ruso durante la campaña sigue siendo un elemento clave pero oculto. El hecho de que hayan sido escondidos antes los interrogatorios preceptivos para su nombramiento es solo una parte. Los republicanos —al menos una parte de ellos— debe estar recelosa sobre lo que se les está ocultando en este embrollo. El hecho de que hayan mentido al vicepresidente Pence, el hombre del partido puesto para hacer ver que son los republicanos los que han ganado la Casa Blanca (algo que se podría discutir por lo que hemos visto) en vez de haberse subido al tren una vez que Trump les dejó fuera en la nominación, tiene un valor importante y revela parte del problema político. Algunos republicanos están empezando, con cuentagotas, a desmarcarse públicamente de ciertas cuestiones que no ven claras.
Al final de su informe del año 2000, Astrid Tuminez se planteaba una pregunta:

Should Putin's nationalism be feared? It is too early to conclude. What seems evident is that this nationalism currently serves some necessary purposes. First, it helps to legitimize Putin as a leader. By putting on the nationalist mantle and claiming to speak on behalf of the nation and its core interests, Putin--previously a relatively unknown political entity--is able to legitimize his political position and his exercise of power. Second, in a destroyed empire, nationalism helps offset feelings of humiliation, resentment, and helplessness, and creates some space for generating collective optimism and self-esteem. Nationalism creates a new basis for collective beliefs and consensus, without which it would be extremely difficult for Putin to implement the economic and political measures that he believes necessary to improve Russia's internal welfare and external status. 
Inherent in Putin's nationalism are some dangers. First, by pumping up Russian great power identity and a "super-centralized" state, there is a risk that, as in the past, the goals of internal welfare and civic empowerment may be sacrificed in the name of military glory, regional hegemony, and Moscow-centered authoritarian government. Second, chauvinistic rhetoric (even if limited only to the Chechens) reinforces a nationalism that is against another group rather than for such beneficial purposes as the pursuit of national unity and collective welfare.*

La diferencia entre ambos casos es que Donald Trump ha tenido que inventarse un "imperio caído" frente al real que le sirvió a Putin para producir un liderazgo fiel. Es el "again" de Trump el que asume esa pérdida, es la retórica del "volver a ganar guerras" lo que vemos trasladado a una población a la que se ha hecho creer que ha sido invadida, parasitada, por dentro y por fuera. La retórica anti inmigración es norteamericana. Se ha ido introduciendo con fuerza en estos años por los grupos ultraconservadores haciendo ver que el país esta siendo invadido y perdiendo su identidad. Es el resurgir de la América profunda que sigue considerando el "destino manifiesto", que Dios les entregó a los blancos la tierra de la que tuvieron que cortar malas hierbas e indígenas para poder vivir en ella; Es la América que tuvo que ceder ante el movimiento de los Derechos Civiles y que seguía negando el derecho a la población afroamericana a ser verdaderos "norteamericanos", algo reservado a los blancos de origen anglosajón y protestante.
Si la invasión soviética dio lugar al nacionalismo de los países ocupados, la reacción contra Trump y lo que representa para América ha sido instantánea desde la sociedad misma, incluso por delante de los políticos demócratas, que están todavía descolocados por lo que les ha ocurrido.


Es en esa reacción de mujeres, de minorías y de mayorías que han salido en defensa de ellas en donde está el futuro de la resistencia y el cambio. La visión de una América de acogida, un país crisol, donde la gente puede mantener sus raíces como tradición y desarrollar un nuevo sentido de comunidad y compromiso es diferente al fortín atrincherado que Trump y los suyos ven.  
El peligro, como señaló Astrid Tuminez para Rusia, es que se pretenda reforzar el sentimiento de poder mediante la violencia o las imposiciones, como ha intentado a golpe de teléfono Trump desde su primera semana en la Casa Blanca. Sus propios peones están descolocados encontrándose en situaciones como durante la visita a México y tener que decir una cosa mientras escuchan al presidente decir lo contrario.
Lo que para muchos es una evidencia es que Trump es la cabeza visible, no la cabeza pensante. Es precisamente el vacío intelectual de Trump lo que ha hecho que se rellenen esos huecos con las ideas entrantes. De ahí vienen sus enfados —su narcisismo soberbio no lo admite— cuando señalan que la Casa Blanca tiene sus rasputines. Esto va a ser pronto fuente de complicaciones para Trump y el equipo en la sombra respecto a los más visibles, los que han asumido las carteras políticas.
El caso del Fiscal General Jeff Sessions es especialmente grave porque es la persona que debe investigar lo que se debe investigar, es decir, los lazos con Rusia de muchos de sus miembros. El hecho de que la persona colocada en la Fiscalía General se tenga que revocar a sí misma en estos asuntos es un revés enorme y, sobre todo, una evidencia de que Trump le había colocado allí para controlar las investigaciones.
El diario El País señala hoy:

El apartamiento del fiscal general supone un descalabro para Trump. El presidente pierde a su hombre de confianza en el sitio donde más lo necesita. Con Sessions maniatado, es difícil que la Casa Blanca pueda interferir en futuras indagaciones, pese a que cada día que pasa son mayores las probabilidades de que el escándalo derive en una explosión incontrolada. El FBI y el Senado ya persiguen desde el año pasado la trama. Y el comité de inteligencia de la Cámara de Representantes acordó el mismo miércoles iniciar sus pesquisas y centrarlas en el punto neurálgico: “Investigar las acusaciones de colusión rusa con la campaña de Trump”.
Cualquiera que sea el rumbo que tome el caso, Trump ha perdido otra de sus protecciones. La caída de Flynn demostró que no hay muros suficientemente altos para protegerlo. Y el presidente sabe que los servicios de inteligencia, a los que ha vapuleado con insistencia, desconfían de él. Sus constantes elogios a Vladímir Putin y su apelación en plena campaña a que siguiera jaqueando los correos de los demócratas forjaron este distanciamiento. Las consecuencias ya se están viendo.**


¿Qué lazos tiene un político racista con la Rusia de Putin antes de que se produzca la elección de Trump? Muchos de los que se siente "nacionalistas" abrazan una ideología primaria de la raza y los lazos de sangre, una visión estrecha de la religión contra otras. Y todos tienen unos enemigos comunes: lo contrario del nacionalismo, la universalidad. En la universalidad se encuentra contenida la "igualdad", los derechos individuales, el respeto a las diferencias. Contra esto es lo que va ideológicamente el nacionalismo estrecho que se practica. Necesita del tradicionalismo, que una mirada hacia el pasado, ya sea para verse como héroes o víctimas y proyectar los sueños hacia el futuro. No es casual que Trump y los suyos nieguen los valores de la ciencia, los derechos de las mujeres (las primeras que salieron a la calle), etc. Son obstáculos que se encarnan en sus oponentes políticos, cuya visión del mundo es distinta. El nacionalismo se basa en mitos dogmáticos y necesita un clima de enfrentamiento, como bien se ha señalado, para mantener sus discursos y su cohesión.
Trump se enfrenta a un reto: 1) sus peones no le informaban y actuaban por su cuenta, en cuyo caso queda como un tonto; y 2) la información llegaba hasta él al final de la cadena, en cuyo caso es responsable. En el primer caso, se habría equivocado al seleccionar traidores; en el segundo...




*  Astrid Tuminez "Russian Nationalism and Vladimir Putin's Russia" April 2000 PONARS Policy Memo 151 American International Group, Inc. and Council on Foreign Relations

** JAN MARTÍNEZ AHRENS "Las reuniones con el embajador ruso fuerzan a Sessions a apartarse del caso de los ciberataques del Kremlin" El País 3/03/2017 http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/02/estados_unidos/1488491753_346000.html












jueves, 2 de marzo de 2017

La zanahoria mediática

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cada cierto tiempo los egipcios reciben una dosis oficial de victimismo a través de los medios de comunicación a cargo de los que expanden la teoría de que todo lo que les pasa es responsabilidad de otros y que sus gobiernos lo hacen todo bien. Cada cierto tiempo, cuando la situación se deteriora, se les envuelven en cantos tristes sobre el destino y cómo no son los primeros del mundo en todo a causa de las zancadillas que el envidioso resto les pone. La teoría es muy sencilla: lo bueno es suyo; lo malo se lo traen otros.
Cuando interesa, los egipcios son "egipcios", cuando no son "árabes" y en otras ocasiones "musulmanes". Así, los que explican los problemas señalan que unas veces quieren destruir y dividir el país, otras que los árabes son colonizados y finalmente se saca lo de la islamofobia por si hubiera alguna duda. Todos los males vienen de la envidia por ser egipcios, el colonialismo occidental por ser árabes y el odio religioso por ser musulmanes, la única religión verdadera y a la que todos están abocados por su bien. 
Tras estas raciones teóricas, el intelectual de turno encuentra explicación a todo y puede seguir disfrutando de su estatus, normalmente privilegiado, entre tanto desastre del que solo otros son responsables. Todos los discursos con los que les han mecido la cuna, el nacionalista, el étnico y el religioso, les hablan de su "superioridad", mientras que la realidad muestra lo contrario.
Cada uno de estos discursos, además, tiene su propio interés detrás: el nacionalista, el arabista y el islámico. Cada uno trata de ser controlado por un grupo y una ideología según los tiempos y es utilizado para manipular. La especificidad egipcia es notable porque no basta con ser "egipcios", sino que se consideran el centro del mundo árabe y, con Al-Azhar al frente, el centro doctrinal del que debe salir la ortodoxia. Esto, por supuesto, es una forma de ver el mundo que entra en contradicción con otras. Lo que queda claro es el protagonismo que desde la época de Nasser se ha querido tener. Otros países tienen menos conciencia "nacional" por ser más "tribal" su estructura, como estamos viendo cuando se desmoronan los estados. Egipto tiene esa conciencia nacional y superpuesta la idea de ser el centro del mundo árabe, por lo que entra en conflicto con los que tratan de usar ese centro por otras vías, como Arabia Saudí. En la parte religiosa, Egipto es el origen de los Hermanos Musulmanes, el internacionalismo islamista, un hecho capital para su desarrollo histórico, que muestra una vez más que el país no solo quiere ser él, sino la referencia para los demás (panarabismo e islamismo).


Esta vez toca nueva ración de Filosofía de la Historia, en clave nacional, por medio del artículo publicado en Ahram Online por Taha Abdel Alim con el título "Egypt’s image around the world". El artículo, según lo visto anteriormente, se apoya en la línea del régimen, el nacionalismo egipcio.
Seis años después de la Revolución, podemos leer:

After the 25 January Revolution and Mubarak’s departure, US President Barack Obama declared there are rare moments in our lives when we can watch history in the making. The Egyptian revolution is one of these moments, he said. The British newspaper The Guardian wrote at the time that the Egyptian revolution is the greatest in the history of humanity — even surpassing the French and American revolutions.
But the truth that Obama and The Guardian spoke was retracted after the 30 June Revolution when Obama said he was deeply concerned that the armed forces deposed Mohamed Morsi, suspending the delivery of weapons to Egypt that were needed to fight terrorism. The New York Times claimed the army toppled President Morsi in a full-fledged military coup.
Although it was the people who created both revolutions and the army supported their choice by deposing two presidents to prevent civil war, those who paint Egypt’s image in the US and other ally countries had a different view. That is nothing new, since many official circles and media outlets hide or monopolise or distort information to channel public opinion in the direction that serves their goals and policies. The purpose of singing the praises of the 25 January Revolution was to empower the Muslim Brotherhood in return for fracturing and bringing Egypt to its knees. Hostility towards the 30 June Revolution was a reaction to a lost bet and attempts to reinstate the same plan.*

El primer párrafo nos trae las glorias de la revolución, cantadas por todos. En efecto, prácticamente todo el mundo saludo las revoluciones (no solo la egipcia, sino la Primavera árabe) como el inicio de un cambio importante: por primer vez tras los procesos de descolonización y en plena globalización, los distintos países árabes había cogido una fuerza considerada generacional (los "jóvenes") para acabar con unos regímenes que habían surgido en los periodos de descolonización, que habían surgido nacionalistas y revolucionarios, partidarios del socialismo muchos de ellos, (el mismo nasserismo lo era), con el afán de sacar adelante a sus pueblos de la miseria y la ignorancia y recuperar sus destinos nacionales.
Desgraciadamente, aquellos movimientos de liberación se convirtieron en centros de corrupción, nepotismo y tortura. En los países en que se produjeron los movimientos, los mismos o sus herederos acabaron haciéndose con el poder y pasando del socialismo al liberalismo que les permitía recibir sobornos de las multinacionales. ¡Por supuesto que se cantó la "Primavera Árabe" como un gran logro político, como un despertar después de 60 años de dictaduras disfrazadas de populismos!
En el segundo párrafo, el autor hace un ejercicio retórico y una violación histórica de los hechos, con la clave de todo este gigantesco trucaje. Se trata de cantar el apoyo del Ejército egipcio a las dos "revoluciones" para salvar al país de la guerra civil.

El ejército egipcio no ha salvado a nadie de un problema que no haya creado antes. Mubarak estaba sostenido por el Ejército, era su cabeza. Las protestas iban contra el régimen y el régimen se sostenía por el triplete ejército, judicatura y policía. La fantasía posterior es que la gente solo protestaba contra Mubarak, que debió ser un gigantesco titán para gobernar él solo durante treinta años sin la ayuda de nadie.
La astucia del Ejército egipcio, el verdadero dueño del país y el estado, junto con la alianza civil involucrada en sus negocios, es haber sabido ofrecer una imagen de repartidor de panes y ganador de guerras, las dos bastante dudosas. Hasta Mubarak tuvo que falsificar alguna que otra foto para recoger algo del prestigio de lo militar. La Policía hacia el trabajo sucio del régimen, pero no se puede considerar que el Ejército estuviera fuera. Poli bueno, poli malo.
La idea de que fue el Ejército quien dio el golpe que acabó con Mubarak es realmente cómica. Lo que hizo el Ejército, precisamente, fue esperar lo suficiente como para que la salida de Mubarak se convirtiera en una heroicidad. No consta que entre ellos hubiera discrepancia. Cuando les dijeron que fueran a visitar a visitar al presidente, fueron. Y lo trataron con toda delicadeza. Se trataba no de evitar una guerra civil, sino una masacre militar de civiles que les hubiera colocado en una situación complicada en la que algunos podrían haberse rebelado.
De esta manera, la retórica oficial adula al pueblo —que es quien marca la dirección— y coloca al Ejército como fiel brazo ejecutor de los deseos del pueblo. ¡Qué pena no haberlo hecho durante los treinta años anteriores!
La segunda parte del artículo introduce, en cambio, la cuestión del "arabismo" y su distorsión a través de otros tipos de medios y textos. El autor entremezcla los artículos académicos con las películas de Hollywood, que ya es mezclar.

Academic curricula in the US were a main source of negative perceptions of Arabs for Americans, and are hard to change. The US movie industry was built on a distorted image of Arabs and their just causes. The 9/11 attacks gave the US media an opportunity to promote the standard negative stereotype, connecting Islam with terrorism, but the media has an even more critical role in forming the mental image of peoples and regimes since it is a vital source of information in foreign countries. This impact multiplied with the information technology and communication revolutions.*


Es cierto que Hollywood y las televisiones norteamericanas han creado una imagen ridícula del mundo árabe. El diario El País nos describe al presidente Trump, buen amigo del presidente Sisi, como una persona que solo ve la televisión y no lee libros. La comunidad académica tiene algo más de visión.
Lo que ha hecho Hollywood con el mundo árabe, lo ha hecho antes con los hispanos (sucios y durmiendo la siesta), con los asiáticos, etc. es una máquina de distorsionar el mundo y con ello su percepción de él. Pero no es el único, claro. Basta con leer la prensa para comprobar que muchos países también tienen una imagen distorsionada de eso que llaman "Occidente", al que se refieren como algo global y agresivo, de donde vienen todos los males. Los malentendidos crecen en dos direcciones con la distorsión comunicativa.
Lo malo es que la visión que tienen muchos de lo que ocurre en el mundo árabe (en cualquier parte) viene en gran medida ofrecida por académicos que han tenido que salir de sus países por persecuciones religiosas, políticas y hasta estéticas. Resulta también que mucha de la información que se maneja proviene de los mismos medios locales. Por supuesto, todo periodista que informa lo contrario de la versión oficial, está faltando a la verdad. El presidente egipcio y el norteamericano comparte la visión de que "la es el enemigo del pueblo". Lo de Trump es reciente, pero lo del presidente Sisi viene de antiguo, de en cuanto empezó a disolverse la sisimanía. La compra de medios para anular las críticas, el silenciamiento de profesionales en cuanto discrepan, la anulación de permisos de residencia a periodistas que llevaban años ejerciendo su trabajo en Egipto, la expulsión de medios extranjeros o el apercibimientos a sus corresponsales, los artículos intimidatorios, etc. forma parte de la vida política de Egipto. Y, por ello, de su imagen exterior.


La gran ironía es que muchos medios oficiales tienden a no comprometerse demasiado con lo que ocurre, entrando en los diversos incidentes que se producen, para no deteriorar las relaciones que consideran que se deben mantener abiertas por temas de seguridad. Es el "mal menor", que tanto daño ha hecho a Egipto.
Es en este aspecto cuando se produce el segundo truco histórico: todos los que no asumen la visión oficial del régimen (ya sea en tiempos de Nasser, Sadat, Mubarak, Morsi o Sisi) son enemigos del país, no del régimen, son antiegipcios. Son traidores, terroristas, agentes extranjeros, etc. Muchos de los que hicieron la Revolución del 25 de Enero están en la cárcel. Defender los derechos humanos, por ejemplo, te convierte también en conspirador contra el régimen, en un vendido a países extranjeros que tratan de evitar que Egipto cumpla su misión histórica de liderar el mundo.
Los políticos egipcios y muchos de sus poyos profesionales de la información, acampados en los medios estatales, siguen sin comprender el papel de los medios de comunicación. Siguen considerándolo como una banda militar dispuesta a lanzar a los cuatro vientos la propaganda del régimen. Según ellos, cualquier crítica a la política es un ataque a algo que consideran patrimonio propio: el país. Como excluyen a los que discrepan o se oponen, lo que puedan decir es anti egipcio. Confunden la información periodística con el "National Branding". Por eso sus medios ignoran lo negativo y tratan de promover informaciones  que gusten al turismo y a los inversores.
Escribe el autor:

The media is a window of knowledge and information on specific situations, especially if the audience has no direct experience of them, and it promotes and spreads perceptions and stereotypes. Directing information via media outlets is one of the effective ways to form an image of one nation to another. The image is greatly changed by those in control of media outlets who choose scattered information based on their political inclinations. Media outlets create mental images of regimes or countries by focusing on biased viewpoints that promote specific characteristics targeting a country, culture, or entire people according to specific whims and interests, and prior generalisations and ideas that do not reflect the true picture in its entirety.*

En su concepción y en la de quienes comparten la mentalidad conspiratoria contra Egipto, todos los medios del mundo están controlados por oscuros poderes para difamar a los egipcios y a sus gobernantes actuales. El hecho de que cada vez que el presidente sale fuera de Egipto los medios locales le pregunten por la situación en el país de los derechos humanos, de las libertades de expresión e información, por los presos, por los censurados, por aquellos a los que se prohíbe salir o entrar, etc. no es porque tengan ganas de hacerlo y especial retorcimiento. Lo hacen porque el mundo hoy no se puede maquillar ni convertir en un decorado de pueblo del Oeste en Almería. Hoy sabemos más porque podemos conocer muchas más versiones que las oficiales.


La prensa egipcia sufre muchas presiones. Una parte se dedica a la propaganda, haciendo aparecer cantos al régimen y artículos tendenciosos contra el resto del mundo. La otra, la que trata de informar críticamente de lo que ve, sufre ataques, descalificaciones y amenazas de fiscales. El caso egipcio con la prensa es especialmente escandaloso después de lo ocurrido con la cúpula del Sindicato tras las informaciones sobre el destino de las islas de Tiran y Sanafir, un trama tratado aquí en muchas ocasiones.
Los artículos de este tipo suelen incidir en que las revoluciones o fueron unas conspiraciones o fueron "secuestradas" por los islamistas y "rectificadas" por el vigilante y servicial ejército. La primera parte es absurda y una ofensa a la inteligencia y a la memoria de los que murieron. ¿Fueron los islamistas los que se beneficiaron? Evidentemente, sí. Los únicos con organización eran ellos. De que los demás no la tuvieran se habían encargado los aparatos de represión durante años, encarcelando demócratas y sustituyéndolos por pseudo políticos al servicio de los regímenes. En el caso de Egipto, los parlamentos ya contenían salafistas y Hermanos musulmanes para aparentar ante el mundo que eran regímenes liberales. Con elecciones apañadas, no había problema de quién gobernaría. Se ahorraban así mala imagen.
La excusa de los islamistas ya no vale. Los islamistas han sido astutos, eso hay que reconocérselo. Han engañado a muchos gobiernos fingiendo una moderación que les sobra. La demostración más evidente es el quitado de careta de Erdogan y el régimen turco, de la cuerda islamista de los Hermanos.
La situación egipcia tiene muchos responsables, con distintos grados de participación. Pero no hay nadie que tenga más responsabilidad que el Ejército egipcio y sus representantes que son quienes gobiernan el país, vestidos de militar o de paisano, según toque.
Los Estados Unidos y algunos países occidentales han sido responsables de mantener los regímenes dictatoriales para mantener la zona bajo control y evitar conflictos mayores, como ocurre con Palestina. Son responsables de haber confiado en las palabras de los islamistas tras el 11/09 que se ofrecieron como solución moderada para controlar la zona. Engañaron a todos, como engañaron al electorado egipcio, que también les votó, libremente. Pero es responsable Sadat, que los volvió a meter en el juego y Mubarak que les dejó crecer en la sombra mientras no le molestaran, a sabiendas de que contaba con el Ejército, la Policía y un buen presupuesto para construir cárceles, algo que Sisi ha aumentado.


Una de las perversiones tendenciosas que recoge el artículo—ya lo hemos citado—, tras decir que la revolución se hizo para promover a los Hermanos Musulmanes, es señalar que los recortes a las ayudas militares tras el golpe, el "no-coup" que llevó a al-Sisi al poder se hizo para dejar a Egipto frente al terrorismo ("suspending the delivery of weapons to Egypt that were needed to fight terrorism"). Esto es una verdadera perversión que solo es posible tras un proceso de desnaturalización del otro. Los recortes se hicieron para evitar más muertes y tratar de frenar lo que se había comenzado. Se trató de frenar la violencia, que es lo que distingue a un estado de un grupo terrorista.
El Ejército egipcio es quien ha estado recibiendo dinero de los Estados Unidos, más de 1.200 millones de dólares anuales. Un presupuesto en ayuda solo superado por Israel. Es sencillamente increíble que se pueda sostener un argumento así. Solo es posible por esa ceguera frente a lo que supone el Ejército para el pueblo, una imagen cultivada (se ha estudiado con frecuencia) día a día desde los años 50. Lo único constante en Egipto es su ejército. Es, por ello, el mayor responsable. No ha querido un gobierno civil de ningún signo, como se demuestra hoy día. Egipto está presidido por el que fuera ministro del Ejército de Mohamed Morsi, y cuyo gobierno, junto con el ministro del Interior, hizo caer.
Los egipcios han recibido su nueva ración de doctrina que les explica que:

a) todo lo que se hace está muy bien:
b) todo lo malo es fruto de ideas y gobiernos exteriores
c) Todo el que diga lo contrario, dentro y fuera, de la versión oficial miente y es un traidor.

Es necesario hacerlo para evitar que la pintura se resquebraje dejando al descubierto la pobreza de los materiales. Si el mundo se alegró por ver a distintos países intentando recobrar un destino, por el mismo motivo dejó de hacerlo cuando comprobó que se volvía a las viejas prácticas y que no existía ninguna o poca voluntad de convivencia y entendimiento. No se trata de estudiar los medios e invertir en relaciones públicas, comprar canales para promocionarse en el exterior, etc. como se propone finalmente, comparándose absurdamente con Taiwán. Se trata de cambiar la realidad a mejor para que pueda ser aceptada por los que están dentro y fuera. Se trata de crear un sistema que permita vivir juntos respetando las diferencias y la diversidad. Pero esa voluntad es la que falta y hasta muchos la consideran traición. Por ello es fácil ser arrastrados por los extremismos.
Los que escribían sobre el futuro posible del país, han dejado de hacerlo. Solo se mantiene orgullosamente la zanahoria para seguir caminando hacia un mundo imaginario.




* Taha Abdel Alim "Egypt’s image around the world" Ahram Online 2/03/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/258753/Opinion/-Egypt%E2%80%99s-image-around-the-world.aspx

miércoles, 1 de marzo de 2017

Ex diputado Sadat o secretos a voces

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El sobrino de Anwar El-Sadat, el asesinado presidente egipcio, ha dejado de formar parte del parlamento para el que fuera elegido por la decisión de sus colegas. Anteriormente, el parlamento se quitó de encima a uno de sus controvertidos miembros, el periodista Tawfiq Okasha, por invitar a cenar en su casa al embajador de Israel. Según los parlamentarios que decidieron su expulsión, debería haberles consultado antes, no sabemos si la cena o también el menú. El hecho es que Okasha se quedó fuera.
Y ahora le toca el turno a Anwar El-Sadat, que ha sido presidente de la Comisión de Derechos Humanos del parlamento, hasta que dimitió en agosto pasado y fue sustituido en ella por un ex policía militar, institución que siempre ha estado muy interesada en la cuestión de los derechos humanos en Egipto.
La cuestión, que lleva tiempo coleando en la prensa egipcia, ha llegado hasta The New York Times, que la considera relevante. La visión exterior es en estos momentos importante por lo señalado estos días, el cambio de la administración Trump y las relaciones con el que el presidente de los Estados Unidos considera un "fantastic guy". El diario norteamericano ha interpretado así lo ocurrido:

The move had the practical effect of further enfeebling the opposition to President Abdel Fattah el-Sisi in Parliament.
The charges against Mr. Sadat centered on his criticism of a proposed law that domestic and international critics, including Senator John McCain, say could make it virtually impossible for international aid groups to operate in Egypt.
Pro-government lawmakers accused Mr. Sadat of leaking drafts of the law to foreign embassies, and of faking the signatures of 16 fellow lawmakers on another proposed law that he had drafted. Mr. Sadat denied the accusations, saying he had circulated his criticism only in a news release via email and his website.
Mr. Sadat’s expulsion highlighted the lopsided balance of parliamentary power favoring the president and his security forces, which exert great influence through a deep bench of pliant and conspiracy-minded politicians.
“We saw that Sadat was working against the Parliament and against the state,” said Alaa Abed, a lawmaker who voted against Mr. Sadat. In an interview, Mr. Abed insinuated that Mr. Sadat was in the pay of foreign powers, then abruptly ended the call.*


Una vez más, la política egipcia traspasa los límites de lo razonable para crear otro pintoresco caso que define la situación que vive el país. Son las decisiones del parlamento las que desde el principio han puesto en la picota a la institución. El proceso es siempre el mismo: la crítica se convierte en traición porque lo que el poder decide es perfecto. Su función ha quedado reducida a lo que siempre fue: una coartada para el poder, un intento de aparentar que existe una posibilidad de algún tipo de debate real. Parlamento hay; vida parlamentaria, poca.
Se ausentaron 112 parlamentarios en un intento de evitar el quórum necesario para evitar que se produjera la retirada de su condición parlamentaria. Pero sirvió de poco ante la mayoría bien calculada.
El caso de El-Sadat se produce por la controvertida ley que controla los fondos recibidos desde el exterior por las ONG. El papel de las ONG en un estado como el egipcio ha sido importante ante la debilidad y docilidad de los partidos. El poder se ha encargado de ello desde hace tiempo. Las ONG, en cambio, han realizado valiosas funciones sociales y, las que más molestan, de apoyo a las víctimas de la represión política. Al gobierno egipcio no le gustan las cosas que dicen muchas de estas ONG ni los datos que dan sobre la situación ya que va en contra de sus campañas de propaganda exterior. El gobierno sigue aprobando leyes cuya finalidad es el silencio, algo que van logrando. También en Egipto, "la prensa es el enemigo del pueblo", al menos ciertos medios.
Daily News Egypt nos da esta visión de las acusaciones:

According to a report published in Tuesday’s state-owned daily Al-Ahram, MP Bahaa El-Din Abu Shoqa, the president of the Legislative Affairs Committee, read out the committee’s report ahead of the vote. He stated that Al-Sadat sent several e-mails to a member of the Human Rights Committee at the IPU.
The parliament then officially addressed IPU secretary general, Martin Chungong, who reported back that Al-Sadat had been sending several reports regarding internal affairs of the Egyptian parliament “for the purpose of distorting the image of the Egyptian parliament before the IPU,” Al-Ahram’s report stated, adding that Chungong asserted that the IPU has never requested any reports.
On the other hand, Al-Sadat released a screenshot of an e-mail reply by Gaëlle Laroque of the IPU, reading, “dear Mr. Sadat, thank you for your e-mail. I hereby confirm that the IPU and its Committee on the Human Rights of Parliamentarians have not received any complaint from you,” dated 21 February.
Al-Sadat explained that they received from him five press statements describing his stances on different situations in the parliament, and that the statements are usually sent to his contacts’ database of journalists and public figures. The statements included his resignation from the presidency of the Human Rights Committee, the delay of the parliamentary membership of Amr Al-Shobaky based on a court order, his demands to the parliament speaker to address citizens complaints’ of weak parliamentary performance, and an invitation he had sent to President Abdel Fattah Al-Sisi to meet with the committee’s members.**


Es todo absurdo y una muestra más del funcionamiento peculiar de las instituciones al "final de la hoja de ruta hacia la democracia". El-Sadat ha sido un diputado incómodo al frente de la Comisión de Derechos Humanos. Tiene dos cosas peligrosas en Egipto: independencia y sentido político y, además, un nombre que podría atraer en el futuro a votantes descontentos con el régimen. El sobrino del ex presidente muerto por los islamistas atrae la atención y no tiene que hacerse campaña. El-Sadat ha sido molesto desde el principio, denunciando algunas irregularidades parlamentarias en el uso de fondos y coches que seguro que no le han traído las simpatía de los colegas que ahora han votado la pérdida de su condición parlamentaria por haber mandado resúmenes de prensa a instituciones parlamentarias internacionales, algo que —según ha señalado y recoge el medio— lleva realizando desde hace más de diez años:

Al-Sadat explained that they received from him five press statements describing his stances on different situations in the parliament, and that the statements are usually sent to his contacts’ database of journalists and public figures. The statements included his resignation from the presidency of the Human Rights Committee, the delay of the parliamentary membership of Amr Al-Shobaky based on a court order, his demands to the parliament speaker to address citizens complaints’ of weak parliamentary performance, and an invitation he had sent to President Abdel Fattah Al-Sisi to meet with the committee’s members.**

Todos son casos conocidos y no se explica qué suponen. La acusación de la falsificación de las firmas es absurda porque no se le ocurre a nadie presentar un documento en esas condiciones. Todavía lo es más la de la filtración de secretos por algo, según se ha señalado, que estaba publicado en la web ministerial.


Es más sencilla la hipótesis de que ha sido defenestrado por ser molesto, algo que el límite de tolerancia de la cámara y del gobierno ha ido reduciendo en su concepto. La incapacidad de asumir críticas hace que todo se convierta en conspiración para el hundimiento del país por parte de oscuras fuerzas extranjeras que conspiran para su destrucción. Esto, amplificado por la prensa afín, repetido por los canales amigos del régimen, comprados por los socios capitalistas del régimen, pasa a ser otro glorioso acto defensivo del régimen. En realidad se convierte en lo contrario, en otra muestra de la intransigencia del régimen y de sus malas artes heredadas.
En declaraciones a la publicación Mada Masr, Sadat ha dicho:

“I was made a member of Parliament by the decision of the people who voted for me, and I left with my dignity,” Sadat told Mada Masr following his expulsion. He contested the notion that he had been expelled for forging MPs’ signatures, adding that he has filed a complaint with the prosecutor general to investigate the accusation.
“They said that I am leaking Parliament’s secrets to foreigners, but the foreigners said that they are not concerned with Parliament’s news,” he said. “I was not happy in a Parliament that does not play any role. It is enough that the people now know the truth. That Parliament treats MPs’ statements like military secrets.”***


Tiene razón. Si normalmente se le pide a los parlamentos que sean transparentes y comunicativos para que los votantes sepan cómo actúan sus miembros, el egipcio se opuso desde el principio a esta idea. Pronto comenzaron las guerras para defenderse de lo señalado por el propio El-Sadat, la inutilidad de fondo y forma. Algunos se cuestionaron su papel visto lo bien que se había manejado solo el gobierno hasta que se realizaron las elecciones parlamentarias. Pero había que tener un parlamento y una pequeña oposición, para lo que se diseñó un astuto plan de la debilidad representativa de los partidos en beneficio de algo más "orgánico".
La función del parlamento fue aprobar todas las leyes que el gobierno había sacado en su ausencia y después "producir" leyes de control, especialmente las últimas, destinadas al manejo de la prensa o de las redes sociales. En este contexto, han sobresalido las tonterías impresentables del diputado Agina (animar a las mujeres a que se presten animosas a la mutilación genital o pedir que se someta a las estudiantes a test de virginidad al ingresar en la Universidad, entre otras perlas) o la parte crítica de El-Sadat en la cuestiones relacionadas con los derechos humanos. Pero los discrepantes o ansiosos de protagonismo son pronto desplazados, como sucedió con el televisivo Okasha.


La decisión de mandar al fiscal el caso por la "falsificación de las firmas" es una forma de mantener a El-Sadat alejado de la vida política, una advertencia de que se puede jugar hasta el infinito con ese caso, retrasándolo cada vez que interese y volviendo a convocar cuando más moleste.
Por su parte, Ahram Online nos trae más decisiones del parlamento egipcio, que esta vez arremete contra la prensa:

Egypt MPs approved on Tuesday that parliament lodge a complaint against the high-profile journalist Ibrahim Eissa with the country's prosecutor-general.
The unprecedented move came after MP and journalist Mostafa Bakri accused Eissa of directing insults to parliament. "Eissa wrote an article which aimed to tarnish the image of parliament, MPs, and speaker Ali Abdel-Aal himself," said Bakri.
In response, Abdel-Aal said he agreed with Bakri's statement, insisting that Eissa has become fond of directing insults to parliament all the time.
"I said many times that I respect press freedoms, but the problem now is that Eissa has become interested in attacking parliament all the time and fond of using very bad insults in this respect to achieve this objective," said Abdel-Aal, adding that "as a result, I decided that all the insults in Eissa's article on El-Maqal newspaper be referred in a complaint to prosecutor-general for investigation."
Abdel-Aal said he decided to take this move in order to safeguard the dignity of parliament against hostile press attacks. "The insults in Eissa's article are a crime and represent a deviation from press freedoms," Abdel-Aal added.****


Sigue sorprendiendo la fina piel del parlamento y del gobierno egipcio en ciertas cosas y su piel de rinoceronte en tantas otras importantes. La preocupación por la imagen es una auténtica obsesión porque Egipto sigue pensando en términos propaganda sin entender que sus interpretaciones se acaban donde empiezan las de los demás, es decir, allí donde no te pueden enviar al fiscal por lo que dices.
Se van silenciado, una tras otra, las voces más críticas, desapareciendo la mayoría de las firmas que se han manifestado hasta el momento. El gobierno ya no tiene que recurrir a la censura porque esta se ha instalado muchas veces dentro de los medios, ya sea como prevención de males mayores o como fruto del traslado del censor al propio medio, como cuando son comprados por financieros afectos al régimen que cumplen así su tarea según las leyes del mercado: quien paga, manda.


En el caso de El-Sadat, el envío de información a la Unión Interparlamentaria se puede convertir en un peligroso caso de espionaje en el que has filtrado información sensible a potencia extranjeras. Por lo que la amenaza de privarle de la nacionalidad egipcia puesta encima de la mesa puede convertirse en una realidad. Me imagino que los apellidos en este caso han jugado a su favor pues no deja de ser sobrino de quien fue militar, presidente del país y víctima del terrorismo islamista. Hay límites que un gobierno presidido por un militar no puede traspasar.
El gobierno puede amordazar a la prensa local, comprar las cadenas y despedir a sus periodistas y presentadores críticos (como están haciendo) o expedientar a los de los medios estatales por pedir explicaciones al presidente sobre su trabajo (lo que ocurrió en la televisión estatal), etc. Lo que no puede pretender es evitar que en el mundo aparezcan estas informaciones y el régimen quede en evidencia.
La imagen del parlamento egipcio la deteriora el propio parlamento egipcio. Si la institución funcionara como debe y las personas pudieran manifestar su independencia de criterio, no ocurrirían algunas de las cosas que ocurren con frecuencia. El absurdo se alcanza cuando se nombra a un policía para presidir el Comité parlamentario sobre Derechos Humanos, algo que con razón, Al-Monitor consideraba como "meter el zorro en el gallinero". Si el mundo no lo entiende, ¡peor para el mundo!




* "Egypt Parliament Removes Prominent Dissenter: Anwar Sadat’s Nephew" The New York Times 27/02/2017 https://www.nytimes.com/2017/02/27/world/middleeast/egypt-sadat-sisi.html?mabReward=A7&recp=0&action=click&pgtype=Homepage&region=CColumn&module=Recommendation&src=rechp&WT.nav=RecEngine
** "468 members of parliament push Mohamed Anwar Al-Sadat out of office" Daily Newsa Egypt 28/02/2017 http://www.dailynewsegypt.com/2017/02/28/616664/
*** "Parliament expels outspoken government critic Mohamed Anwar al-Sadat" Mada Masr  28/02/2017 http://www.madamasr.com/en/2017/02/28/feature/politics/parliament-expels-outspoken-government-critic-mohamed-anwar-al-sadat/
**** "Egypt parliament to sue high-profile journalist Ibrahim Eissa" Ahram Online 28/02/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/259069/Egypt/Politics-/Egypt-parliament-to-sue-highprofile-journalist-Ibr.aspx


martes, 28 de febrero de 2017

Trump o las guerras que hay que ganar

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Le faltaba el crecimiento monstruoso del presupuesto militar. La "grandeza" es agresividad- Trump quiere "ganar guerras otra vez". No sabemos muy bien cuáles. Dado el cariz que todo esto está tomando, el incremento de guerras irá parejo al del presupuesto.
Lo más sorprendente —si es que nos queda capacidad para ello— es la forma en que le hemos escuchado hablar de las guerras para justificar el aumento del 9% de un presupuesto ya enorme. Lo ha hecho como si fuera una cuestión de prestigio. Y en su mente se debe de tratar de algo parecido. Si de los japoneses se dice que trasladaron la agresividad de la guerra a los negocios, Trump está trasladando la agresividad de los negocios a la guerra.
Cualquier otra persona habría hablado de "defensa", tratando de evitar la palabra "guerra", que no tiene un eco positivo. Pero Donald Trump la ha repetido hasta la saciedad en unos pocos minutos; la ha repetido tanto que podríamos ver en sus ojos el brillo de las futuras victorias. Trump ha hecho desear victorias.
El diario El País — "120 generales retirados se rebelan contra el presupuesto de Trump"— nos habla hoy mismo de la carta que le han enviado militares que saben lo que es vivir las guerras:

“Sabemos por nuestro servicio de armas que muchas de las crisis que nuestra nación enfrenta no tienen solo una solución militar. Y esto incluye desde hacer frente a la violencia extremista de grupos como ISIS en el norte de África u Oriente Próximo hasta prevenir pandemias como el Ébola o estabilizar Estados débiles y frágiles que pueden detonar la inestabilidad”, indica la carta.
Para los generales retirados, el servicio diplomático y sus agencias de cooperación, como Usaid, resultan absolutamente necesarias para el mantenimiento del orden y la paz. “Son críticas para prevenir el conflicto y reducir la necesidad de enviar a nuestros hombres y mujeres al frente”, dicen.*


Pero la idea de "prevención de conflictos" no significa nada para una persona cuya nueva obsesión son las "guerras". Trump ha prometido "victorias", que Estados Unidos "cuando más lo necesita" volverá a "ganar guerras". Y el mundo se estremece porque el señor Trump "cumple". Y si tiene que organizar una guerra para ganarla, lo hará.
Ya ha creado una guerra interior. Lo ha hecho mediante los discursos en los que ha convencido a una parte importante de la sociedad norteamericana de que viven bajo amenazas constantes, que son agredidos desde el interior por las oleadas de extranjeros criminales que llegan a parasitar los Estados Unidos. Si les ha convencido ya de que viven amenazados, con asesinos en cada esquina, ¿por qué no hacer que cualquier conflicto se convierta en una "amenaza" que justifique el uso de la fuerza militar? ¿Tendremos pronto una nueva "guerra de Granada"?
Trump ya ha dicho que ese presupuesto de destinará a la protección "interior" y "exterior". No quiere que a su país le ocurra lo que a "Suecia" —su Suecia imaginaria— o a "París" —que "ya no es lo que era", según le dijo un buen amigo—. Desde que Trump comenzó su campaña, los peligros han aumentado. Con sus discursos, la violencia aumenta.


El editorial de The New York Times —esos "enemigos del pueblo norteamericano"— comienza con una pregunta de la esposa del ciudadano indio asesinado hace dos días al grito de "¡fuera de mi país!", confundido con una persona de Oriente Medio: “Do we belong?”. El asesino había comenzado ya su guerra contra los extranjeros, esa guerra que hay que ganar, según Trump, contra la invasión. Señala el editorial:

President Trump and his administration have not only tried to keep many immigrants and foreign visitors out of the country, they have done so by casting them as criminals, potential terrorists and trespassers, out to steal the jobs and threaten the lives of Americans.
Ms. Dumala and millions of other members of minorities are integral to the United States, which is almost entirely made up of immigrants and their descendants. But this history might not comfort marginalized groups who hear the administration’s words and see what is happening in this country and wonder if it is safe to stay here, or come here.
Every weekday, get thought-provoking commentary from Op-Ed columnists, the Times editorial board and contributing writers from around the world.
Mr. Trump’s denunciations of and policies targeting Mexicans, Muslims and others have reawakened and energized the demons of bigotry. Hate crimes and other incidents of bias have flared up, as documented by many news organizations. Mr. Kuchibhotla’s murder is one end of a continuum of hate. Elsewhere, people have defiled or threatened violence at Jewish cemeteries and synagogues.**


Por más que la Casa Blanca y sus representantes lo nieguen, lo cierto es que los hechos están ahí y no pueden ser disimulados con "hechos alternativos", "fake news" o "teorías de la conspiración". Trump es la conspiración, una conspiración para subvertir la realidad, que es sustituida por un escenario de agresividad creciente hacia todo lo que apunta o insinúa.
Y ese escenario es el de la emergencia de un fascismo cada vez más identificable por los actos que se cometen desde que se convirtió en el poeta apocalíptico que es en estos momentos.
Euronews nos explica los hechos que encontramos mencionados en el editorial de The New York Times:

Nueva York, Nueva Jersey, Florida, Alabama, Michigan… Cada vez son más los Estados afectados por la ola de actos antisemitas que azota Estados Unidos desde la llegada de Donald Trump al poder. Este lunes, varios centros judíos han tenido que ser evacuados tras recibir llamadas con amenazas de bomba. Todo apunta a que se trata de una acción coordinada.
Al menos 11 Estados de la mitad este del país han sufrido recientemente actos de tipo antisemita. El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, no deja lugar a dudas sobre la posición de Trump:
- “El presidente continúa condenando esos y cualquier otra forma de actos antisemitas y de odio en los términos más fuertes. Siempre hemos protegido la libertad religiosa. Nadie en Estados Unidos debería sentir miedo de seguir libre y abiertamente la religión de su elección”.
A las amenazas se suman los ataques vandálicos que han sufrido varios cementerios judíos. El pasado domingo un centenar de lápidas fueron total o parcialmente destruidas en Filadelfia. La semana pasada ocurrió lo mismo en Misuri. La comunidad musulmana también ha sido blanco de ataques similares.***


La América "blanca", "cristiano-integrista" y con ganas de ganar guerras de nuevo está puesta en marcha. La pone en marcha Trump con los discursos del miedo y la amenaza. La agresividad de esta América desborda los casos más extremos porque lo hace desde una perspectiva distorsionada del estado del mundo, cuyo peligro se acrecienta con la llegada de personajes como Trump a las presidencias. Son cada vez más los Trumps repartidos por la geografía internacional con el consiguiente aumento de los riesgos. Todos quieren ganar guerras.
Desde casi todas partes, se critica la política y las actitudes de Donald Trump. Desde dentro y desde fuera se le reconviene. Los aplausos que sonaron ayer cuando notificó la presentación de un presupuesto  con un histórico aumento del 9% son una mala señal.
Lo malo no es el incremento en sí, sino el espíritu con el que se hace. Los militares firmantes de la carta de la que daba cuenta El País se lo han dicho: la mejor forma de no tener que hacer guerras es crear condiciones para evitarlas. Pero Trump quiere ganarlas. Y eso asusta a todos. Como expresa el titular de USnews, el presupuesto militar aprobado representa la guerra a la diplomacia.



* "120 generales retirados se rebelan contra el presupuesto de Trump" El País 28/02/2017 http://internacional.elpais.com/internacional/2017/02/28/estados_unidos/1488236757_598942.html
** "Who Belongs in Trump’s America?" The New York Times 27/02/2017 https://www.nytimes.com/2017/02/27/opinion/who-belongs-in-trumps-america.html?action=click&pgtype=Homepage&clickSource=image&module=opinion-c-col-left-region&region=opinion-c-col-left-region&WT.nav=opinion-c-col-left-region

*** "Se acentúa la oleada de actos antisemitas en EEUU" Euronews 27/02/2017 http://es.euronews.com/2017/02/27/se-acentua-la-oleada-de-actos-antisemitas-en-eeuu