sábado, 5 de marzo de 2016

A dos o tres malas decisiones del desastre

Joaquín Mª Aguirre (UCM) 
La campaña de primarias en los Estados Unidos está cargándose de dramatismo conforme lo que parece inevitable se acerca. Lo inevitable es la nominación de Donald Trump por el partido republicano. La sola posibilidad de una campaña electoral en la que una parte del país esté representada por Trump hace crujir los cimientos de las personas sensatas. Conforme la carrera avanza hacia la meta y se ve que ninguno de sus contrincantes han sabido hacer mella en su estrategia ni encontrar una que pudiera contrarrestarla, las alarmas saltan con más fuerza. Sobre todo porque queda una evidencia encima de la mesa: para superar a Trump sería necesario más radicalismo, promesas más apocalípticas, más espectáculo, más agresividad, más racismo. Trump, como hemos señalado repetidamente, ha pervertido las bases de la discusión y no han sabido entenderlo. Lo han alimentado cuando querían combatirlo.
Solo en este contexto es posible que pueda haber titulares impensables relacionados con una campaña electoral norteamericana: "Is this the end of the West as we know it?". El titular lo tenemos ahora en The Washington Post. Si los titulares reflejan el estado de la campaña, también estos han tenido que crecer en dramatismo desde que los primeros días en que Trump comenzó a criticar la heroicidad de John McCain en la guerra. Ya entonces dieron por muerto a Donald Trump. Y lleva muriéndose desde entonces.


Elegimos insensatos porque nos parecen razonables. Si partimos de este principio, la ventaja que Trump tiene no es tan descabellada. El mundo que estamos haciendo ya solo discrimina entre charlatanes y charlatanes peligrosos. Las elecciones no se hacen para elegir personas inteligentes porque será siempre una minoría inteligente la que sea capaz de convencer a un electorado inteligente con el que podrá entenderse. El problema es que las elecciones las ganan las mayorías y estas hacen un uso cada vez menor de la inteligencia. Las entrenamos para eso, para ser viscerales y reactivas.
Si se convierte la educación de calidad en cosa de élites porque es un gran negocio, como ocurre en los Estados Unidos y cada vez en más partes del mundo, ¿qué esperas? Si a esas élites que formas les enseñas que los demás son pardillos a los que puedes engañar y estafar con tu bien pagada educación, ¿qué esperas?
El artículo de The Washington Post lo firma su columnista internacional y directora del Global Transitions Program en el Legatum Institute de London, Anne Applebaum. En él señala lo siguiente:

Back in the 1950s, when the institutions were still new and shaky, I’m sure many people feared the Western alliance might never take off. Perhaps in the 1970s, the era of the Red Brigades and Vietnam, many more feared that the West would not survive. But in my adult life, I cannot remember a moment as dramatic as this: Right now, we are two or three bad elections away from the end of NATO, the end of the European Union and maybe the end of the liberal world order as we know it.
In the United States, we are faced with the real possibility of Republican Party presidential nominee Donald Trump, which means we have to take seriously the possibility of a President Trump. Hillary Clinton’s campaign might implode for any number of reasons, too obvious to rehash here; elections are funny things, and electorates are fickle. That means that next January we could have, in the White House, a man who is totally uninterested in what presidents Obama, Bush, Clinton, Reagan — as well as Johnson, Nixon and Truman — would all have called “our shared values.”
Trump has advocated torture, mass deportation, religious discrimination. He brags that he “would not care that much” whether Ukraine were admitted to NATO; he has no interest in NATO and its security guarantees. Of Europe, he has written that “their conflicts are not worth American lives. Pulling back from Europe would save this country millions of dollars annually.” In any case, he prefers the company of dictators to that of other democrats. “You can make deals with those people,” he said of Russia. “I would have a great relationship with [Vladimir] Putin.”*


El peligro de dos o tres malas elecciones, como señala Applebaum, es real. Y todo parece indicar que algunas tienen muchas probabilidades de materializarse. El terror a que esto ocurra no debe ser solo suyo. Se comparte allí donde la política se dice en otro tono, sin cámaras delante. Trump ha levantado a la vez todos los demonios (seguridad, racismo, economía...) y han saltado todas las alarmas habidas y por haber. ¿Qué pretende este tío?, se preguntan todos. Evidentemente: ganar. Hasta ahí lo entiende todo el mundo; la cuestión está en el día siguiente.

Appelbaum dice no recordar en toda su vida un momento tan dramático como el actual: el fin de la OTAN, el fin de la Unión Europea y el del mundo liberal. ¿Es una exageración? En absoluto. ¿Hay probabilidades de que ocurra? Más que antes, desde luego.
La mecha y la dinamita no son cosas separadas sino que forman parte de este mundo en el que puede saltar la chispa si además hay sequía. Trump no es el peligro. El peligro está en que existe una parte de la sociedad que le considera en serio como presidente de los Estados Unidos. Y lo aceptan sin plan oculto; porque dice lo que dice.
Applebaum recorre la Unión Europea y no estamos mucho mejor. A la salida de Gran Bretaña de la Unión mediante un referéndum se une el peligro de una Francia con Marine Le Pen al frente en las próximas elecciones. De España, mejor no hablar porque también estamos en la cola de las dos o tres decisiones para llegar al desastre.
Una Europa llena de antieuropeos y todos ellos amigos de Vladimir Putin, que se convierte en un referente de la acción. El detalle no es casual y parece que la presencia del humanitario Obama hubiera desencadenado en el mundo un deseo inagotable de parecerse a su antagonista: Vladimir Putin. El mundo saludó a Obama frente a Bush, pero muchos se están decantado por figuras autoritarias como la de Putin. Surgen por los cinco continentes y son aclamadas.


El panorama futuro, señalado por Applebaum, está francamente oscuro porque algunos tienen muchas probabilidades de salir adelante:

A year from now, France also holds a presidential election. One of the front-runners, Marine Le Pen of the National Front, has promised to leave both NATO and the E.U., to nationalize French companies and to restrict foreign investors. Like Trump, she foresees a special relationship with Russia, whose banks are funding her election campaign. French friends assure me that if she makes it to the final round, the center-left and center-right will band together, as they did two decades ago against her father. But elections are funny things, and electorates are fickle. What if Le Pen’s opponent suddenly falls victim to a scandal? What if another Islamic State attack jolts Paris?
By the time that happens, Britain may also be halfway out the door. In June, the British vote in a referendum to leave the E.U. Right now, the vote is too close to call — and if the “leave” vote prevails, then, as I’ve written, all bets are off.
Copycat referendums may follow in other E.U. countries too. Viktor Orban, the Hungarian prime minister, sometimes speaks of leaving the West in favor of a strategic alliance with Istanbul or Moscow.*


Un acontecimiento —una bomba antes de una elecciones, un atentado contra un candidato...— puede desbaratar una política de décadas haciendo que los votantes se decanten por soluciones radicales y demagógicas. ¿Qué ocurre en el Este y Centro de Europa? ¿No están cambiando hacia posturas más radicales? ¿Grecia, Hungría, Polonia, Finlandia...? ¿No lo estamos haciendo también nosotros? Más allá, Turquía y, más allá... la guerra. Y otra guerra más próxima: Ucrania.
La pregunta sobre si triunfarán en el mundo personas como Putin o personas como Obama no es capciosa ni busca el ingenio, sino plantear la evidencia de que el mundo se está llenando de personajes con visiones autoritarias del mundo, de personas que tienen una visión pragmática y cínica de la política, capaces de manipular los valores primarios (religión, nacionalismo, racismo...) para conseguir el poder y la influencia. El riesgo de conflictos aumenta con ellas. Se reivindica sin pudor a Hitler, a Stalin. ¿Por qué no?


El vacío intelectual en el que nos hallamos —un mundo estruendoso sin capacidad de escuchar atentamente los embarullados mensajes que nos llegan— hace que personajes como Trump tengan más probabilidades que las personas sensatas: el futuro es de los maleducados, intransigentes y autoritarios. Atraen a las minorías fragmentadas que ahora son capaces de unirse para conseguir que estos candidatos triunfen. Lo hacen vendiendo descontento e ira, que es lo que les permite conectar con el fondo social que se va depositando por la insatisfacción y la pobreza mental contemporáneas. Ahora hay medios para el lavado de cerebro colectivo. Las herramientas están ahí y se investiga para ello en think-tanks de todo el mundo, se financian proyectos en universidades de todo el mundo para saber cómo manipular a la gente. Hay dinero para hacerlo. Hasta los terroristas más retrógrados tienen sus expertos en guerras de información, es decir, para la manipulación.


Timothy Egan con un artículo titulado "The Beast is Us", publicado en The New York Times, después de calificarlo como "el hombre que va a destruir el partido de Lincoln" y hacer repaso de todo lo que se dice sobre el miedo y repulsa que desata Trump, cierra su texto así:

The German magazine Der Spiegel called Trump “the world’s most dangerous man.” The Germans know a thing or two about the topic. 
I would like to think our better angels always prevail. But there are also dark episodes, when the beast is loose, and what stares back at us from the mirror is something ugly and frightful. Now is one of those times.**


Hace tiempo que los ángeles están a otra cosa. Nos queda, eso sí, el espejo. Pero ¿quién cree ya en lo que cuentan? Si algo caracteriza a las sociedades ciegas es que les sobran los espejos.
Podemos creer que todo va bien, pero no es cierto. Y lo que es peor: las partes que iban bien y podían ayudar a ir mejor, están empezando a ir mal. Estamos a dos o tres malas decisiones del desastre, una palabra cada vez más repetida. Será por algo.



* "Is this the end of the West as we know it?" The Washington Post 4/03/2016 https://www.washingtonpost.com/opinions/donald-trump-and-the-end-of-nato/2016/03/04/e8c4b9ca-e146-11e5-8d98-4b3d9215ade1_story.html?hpid=hp_no-name_opinion-card-b%3Ahomepage%2Fstory
** Timothy Egan "The Beast Is Us" The New York Times 4/03/2016 http://www.nytimes.com/2016/03/04/opinion/campaign-stops/the-beast-is-us.html




viernes, 4 de marzo de 2016

Genes buenos, genes malos o la perversión jurídica patriarcal

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Egipto sigue acumulando lumbreras en su gobierno, personas capaces de resolver sus problemas no solo con golpes de estado sino con golpes de ingenio. Y es que los golpes, incluidos los de suerte, pueden decidir el destino de las personas. Siempre a golpes. Es difícil entender cómo Egipto puede resolver algunos de sus muchos problemas con las personas que ha puesto al frente de su gobierno. El presidente o cualquier instancia inspirada sabrán por qué están puestos ahí.
El ministro egipcio de Justicia sigue sentando cátedra con sus declaraciones llenas de sabiduría jurídica. La idea genial se le ha revelado durante su visita a Kuwait. En Egyptian Streets nos lo cuentan:

Egypt’s Minster of Justice, Ahmed al-Zend, has proposed to change the controversial anti-terrorism law in order to allow the prosecution of parents or guardians of youngsters who join terrorist organizations, privately-owned al-Masry al-Youm reports.
“Whoever leaves their son or anyone under their care without checking what he’s up to or his whereabouts is considered an accomplice in the crime,” the minister said during a visit to Kuwait.
The minister’s visit was aimed at holding bilateral discussions regarding areas of cooperation between Egypt and Kuwait. One area discussed was methods to effectively combat terrorism in the two countries.
The proposed amendments to Egypt’s anti-terrorism law would be followed by similar changes to Kuwaiti laws on terrorism, al-Zend said.
Explaining the rationale behind the new legislation, the Egyptian minister said that putting responsibility on the parents or guardians of young people who join terrorist organizations would give the guardians more control. This would, in turn, make recruitment efforts by terrorist groups more difficult.
Commenting on terrorist groups’ recruitment attempts, al-Zend went on to explain, “We should not tire of pursuing them, as they are the enemies of humanity, development and civilization.”*


Hay que explicar que este ministro de Justicia, el señor Al-Zend es quien sostiene la doctrina de que solo deberían ser jueces los hijos de los jueces —imaginamos que su padre lo era y que su hijo también— y que fue designado para sustituir al anterior ministro después de que este dijera que los hijos de los basureros no deberían ser nunca jueces.
La idea de que se procese a los padres de los terroristas o acusados de serlo (la diferencia es muy importante porque la arbitrariedad es absoluta) tiene una lógica profunda con las creencias del ministro: igual que los genes que transmite a sus hijos son jurídicos y de primera calidad, los que los terroristas han recibido de sus padres deben ser muy malos a la vista de los resultados.
Los razonamientos del ministro egipcio puede que no hayan causado estupor en Kuwait o que la diplomacia exija mantenerse impertérrito ante estas afirmaciones retrógradas, muestras del medievalismo de facto del señor Al-Zend. En cualquier lugar del mundo la medida parecerá lo que es: una muestra más de la arbitrariedad, por un lado, y de la zafiedad intelectual que está situada en el gobierno.


Si la ley anti-protesta ya había causado arbitrariedad hasta límites indecorosos, si se lleva adelante esta barbaridad jurídica, que atenta contra los principios del derecho universalmente aceptado y del sentido común, el estado de indefensión en Egipto será absoluto. El próximo paso, de seguir así, será la castración o similar para acabar con la línea de transmisión de la maldad genética.
Culturalmente, la idea es tremendamente coherente, porque el señor ministro no es un "loco" ni ha salido de la nada. En el fondo lo que está llevando a cabo es una política "patriarcal" llevada al extremo. Nos acostumbramos a hablar del "patriarcado" en términos de políticas de "género", pero el patriarcado es algo más o, por decirlo así, afecta a la totalidad del sistema. La teoría del patriarcado no fue enunciada como una cuestión "femenina" sino como una totalidad. El "patriarca" es un sistema construido desde un planteamiento que implica: a) una autoridad conectada; b) una responsabilidad solidaria.
La idea de autoridad descendente implica la conexión entre Dios, el rey y el padre. Los dos últimos reciben su autoridad de Dios en línea descendente y, por otro lado, una responsabilidad ascendente: el padre responde por sus hijos ante el rey y ante Dios. Lo que les une es la "ley", en este caso "divina", que consagra la autoridad y también la responsabilidad.


La idea del ministro de hacer responsables a los padres de los decretados terroristas es una confirmación del carácter profundamente "tradicionalista" (en el sentido más negativo  de y oscuro de la palabra). El gran enemigo de este pensamiento retrógrado es la "individualidad" que implica la responsabilidad de cada uno. Modernidad y tradición discrepan precisamente en este punto. Mientras la primera busca la emancipación —en sentido literal y simbólico— la tradición implica que solo se forma parte de un grupo en el que la responsabilidad afecta a todos. Cualquier cosa que se haga repercute sobre el grupo y es responsabilidad del "patriarca" —la cúspide del sistema, la autoridad que debe responder finalmente ante Dios— mantener la familia, grupo, nación, comunidad, etc. en el camino del cumplimiento. Los llamados crímenes de "honor" no reconocen la individualidad sino que parten del principio que quien atenta contra el nombre y respetabilidad del grupo debe ser castigado por el propio grupo, que es la forma de acabar con las luchas exteriores (un grupo contra otro) y además reforzar la figura del patriarca y del grupo frente al individuo.


Tras leer las palabras del ministro de Justicia en Kuwait se entiende mejor el desastre político egipcio, que es en esos detalles en donde debe ser explorado y comprendido, como la materialización de una forma de pensamiento profundamente retrógrada en términos universales, pero satisfactoria para una sociedad tradicionalista en la que se ha ido persiguiendo a aquella intelectualidad que podría traer la renovación necesaria. Egipto avanza a gran velocidad hacia un sistema que le aislará del mundo, como ya lo está haciendo por más que presidente y ministros se dediquen a buscar inversores por todo el mundo.
Si el pensamiento del ministro nos parece jurídicamente aberrante, lo es todavía en mayor medida si recordamos que la acusación de "terrorismo" llega igualmente a los "ateos" entre otros muchos grupos, ya que la persecución de la diferencia de cualquier tipo (de conciencia o política) se ha convertido en una constante. Por este mismo motivo, un padre puede ser encerrado porque su hijo se ateo, ya que por su condición atenta contra las "sagradas leyes" y "atenta contra el Islam", acusaciones que vemos repetidas una y otra vez, por el más mínimo y absurdo motivo.


Este ministro es el que consagró oficialmente el "matrimonio infantil" al establecer la cantidad de dinero que había que depositar (50.000 libras egipcias) como garantía para cuando se produzca la previsible devolución de la niña a la familia que la vendió. Con eso ya significó su visión del mundo, como lo había hecho con sus palabras sobre la herencia de la judicatura cuando era presidente del Club de Jueces. Es el responsable de la orientación y aplicación de la Justicia en Egipto. ¡Pobre Egipto!
La confirmación del "régimen virtuoso" se produce cada día y eso augura un futuro muy negro para el país, más allá del turismo o de los inversores, que es lo único que parece preocuparles. El sistema que se está construyendo es profundamente irracional y lo único que hará es ahuyentar a las mentes más capaces —como ya ha ocurrido— dejando a esta corte tradicionalista ocupar todos los espacios de la vida común. Cualquier llamada a la modernidad que haga el régimen de El-Sisi se contradice profundamente con los hechos, que van en la dirección contraria.


En otras circunstancias, sería posible pensar que alguien podría cesar al ministro por decir tamañas insensateces. No hay mucha esperanza de que esto ocurra. Lo que ha dicho no es casual, como hemos señalado. Es simplemente la visibilidad de lo que permanece como corriente de pensamiento, su concreción en acciones y que se puede percibir cada día.
Egipto ha tomado la decisión de sacrificar el intelecto en beneficio de un pensamiento que no es posible en un país que espera algo de su futuro. Egipto no es Arabia Saudí, por más que lleve camino de serlo. El mundo no va a mirar hacia otro lado como, desgraciadamente, hace ante lo que ocurre en ese país, que parece tener licencia para todo tipo de barbaridades y del que se ha de cantar la más mínima concesión como un logro histórico.
Egipto va para atrás en un sentido profundo y peligroso. Está matando su inteligencia mediante la exclusión, el exilio, el encierro de cualquiera que pudiera llevarlo hacia un futuro mejor. Las declaraciones del ministro de Justicia son una confirmación más de la instauración de ese pensamiento retrógrado.


El golpe de estado contra el gobierno islamista no fue una cuestión ideológica —liberalismo contra islamismo— sino una lucha por el poder de dos grupos. El hecho de que los islamistas ganaran las elecciones con un 70% de los votos ha sido leído desde la constatación del conservadurismo social existente fruto del exceso de confianza en la fuerza del gobierno de Mubarak. Teniendo el Ejército y la Policía controlados se podía mantener su régimen. Sin embargo eso no impidió el proceso de reislamización salido desde el Golfo a finales de los 70, algo históricamente constatado.
El régimen virtuoso necesita afianzarse porque es la síntesis del poder militar y del poder religioso, de ahí la necesidad de dar protagonismo a la Universidad de Al-Azhar. Para evitar ser acusados de impíos, de faraónicos, que es la acusación al "poder sin Dios", el régimen de El-Sisi insiste en que "Dios está de su lado" y que ellos son los defensores del "verdadero" islam, como tantas veces se ha señalado. El encarcelamiento de los reformistas, cuyos casos tratamos habitualmente, explica la consolidación de este pensamiento tradicionalista mediante el cual quiere mantener al pueblo egipcio bajo control. El régimen de El-Sisi juega a todas las bazas porque en el fondo lo que existe es un pragmatismo que hace de la virtud algo exterior, algo convertible en mensaje propagandístico para satisfacer las expectativas de la población, que asiste maravillada a las virtudes de sus dirigentes, llevados a actuar por la mano de Dios.
La causa de esto es sencilla: en un Egipto emancipado, intelectualmente libre, el papel del Ejército, de la Universidad de Al-Azhar, que reducido en su influencia. Y eso es lo que no dejan que ocurra. Ante esto, la nueva fórmula es corregir lo que Mubarak hizo: permitir la introducción social de los islamistas, la infiltración en todas las instituciones, de los medios a la enseñanza, el Ejército y la Policía incluidos.

La medida propuesta por el ministro de Justica de hacer responsables penales a los familiares de los "terroristas" es una amenaza que instaura un estado de incertidumbre legal por dos motivos: la indefinición del concepto de "terrorista" que puede ser aplicado a cualquiera por el simple hecho de discrepar, ya que atenta contra el Estado; la indeterminación de la aplicación de la responsabilidad familiar.
Si la medida fuera llevada a cabo, Egipto se convertiría en un Estado que no solo va contra la libertad de conciencia, como se hace ahora cuando se encarcela a un ateo, sino que instaurar una media así lo transformaría de una dictadura en un estado totalitario, de un integrismo poco visto en la Historia.
El ministro Al-Zend, al que el presidente ha puesto ahí, y al que sus compañeros eligieron con anterioridad como presidente del Club de Jueces, se considera suficientemente iluminado y respaldado como para proponer algo así. Solo la propuesta asusta. ¿Qué país pretenden construir con gente así? ¿Qué sociedad van a estabilizar estigmatizando familias enteras, encerrando a las personas por lo que otros han hecho? La idea es una sociedad fascistoide, de vigilancia y denuncia, para no hacerse responsable de lo que la familia haga. ¡Mano dura!
Una vez más: ¡pobre Egipto! ¡Pobre por los que aplauden! ¡Porbre por los que lo padecen!




* "Egypt’s Justice Minister Proposes Legislation to Penalize Parents of Terrorists" Egyptian Streets 2/03/2016 http://egyptianstreets.com/2016/03/02/egypts-justice-minister-proposes-legislation-to-penalize-parents-of-terrorists/

jueves, 3 de marzo de 2016

Los valores que olvidamos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El País trae a sus páginas un problema real con el titular "El periodista turco excarcelado acusa a la UE de olvidar sus valores". La primera muestra del problema se da en el propio titular: hay muchos periodistas encarcelados por Erdogan y su régimen enfadado. El régimen enfadado es un nuevo tipo de estado que practican algunos gobernantes que están siempre con un dedo levantado apuntando al de enfrente. La primera cuestión es, pues, la invisibilidad mediática de los señores que Recep Tayyip Erdogan mete entre rejas en cuanto que se enfada un poco, que suele ser siempre.
La cuestión que se plantea por parte de Can Dündar, el periodista aludido por excarcelado, es precisamente este estado olvidadizo ante la autoritaria Turquía de Erdogan. Sigue en la presidencia del país porque ha sido capaz de haber roto una tregua con los kurdos causando miles de muertos y deteriorando todavía más la situación de la zona.
Pero Erdogan sabe que es el muro que separa del "otro lado" y eso da mucho poder. ¡Abre la muralla, cierra la muralla! Y ese poder lo invierte en represión a sabiendas de que se le necesita de portero de la zona para evitar que todo lo que no se consigue arreglar llegue al centro de una Europa a la que le gustaría ser un continente aislado, pero que forma parte de una Eurafricasia.


Dündar ha puesto en evidencia a Europa —y a Estados Unidos— al señalar que a Erdogan se le consienten cosas que a otros no se le consentirían y que quienes pagan eso son los turcos. Evidentemente es cierto. Aquí hemos resaltado muchas veces esta paradoja occidental: dice defender las libertades, pero deja en la estacada a todos los que intentan hacer lo mismo en sus propios países. Es la incongruencia de las amistades con los dictadores, cuya muestra más clara fue lo ocurrido con la llamada Primavera Árabe y lo que sigue ocurriendo.

Esa debilidad europea la perciben pronto y comprenden que no serán sancionados por la comunidad mientras la comunidad les necesite. No solo eso: pueden ser premiados.
 Los periodistas no son los únicos, pero sí de los más castigados por estar entre las especies molestas para el poder. Cuando tratan de denunciar las situaciones son atacados con todo el aparato del Estado, acabando en la cárcel en una mayoría de ocasiones. Señala Can Dündar:

En Turquía, cualquier noticia negativa sobre Erdogan se toma como una traición a la patria, pero el tribunal ha tomado partido por la libertad de prensa”. Si bien la decisión del Constitucional se refiere solo a la prisión preventiva decretada por otro tribunal y no se expresa sobre el fondo del juicio, el abogado de Dündar, Bülent Utku, consultado por este diario, cree que “en condiciones normales” debería conducir a la absolución y la suspensión del juicio, cuyo inicio está previsto para el próximo día 25. Pero el periodista reconoce que “Erdogan está ejerciendo presión” sobre los jueces: “Veremos quién gana, si el poder político o la Justicia”.*


Puede que la Justicia se haya puesto del lado de Dündar en estos momentos, pero el enfado terrible de Erdogan —eso sí que fue resaltado por toda la prensa— señalando que "no estaba de acuerdo ni respetaba" la decisión del Tribunal de liberarlos. Es significativo, una vez más, que la noticia importante sea el enfado de Erdogan y no el encarcelamiento de periodistas. La propia lógica de la escasez que también rige en el mundo de la información tiende a infravalorar la situación por repetitiva. Dündar no es un "periodista encarcelado"; es el "motivo" del enfado de Erdogan. Si el presidente turco no se hubiera enfadado, las probabilidades de que la noticia saliera a la luz serían mínimas. Nos dice la entrevista de El País:

En este sentido, Dündar se muestra “preocupado” por el papel de la Unión Europea y su falta de crítica hacia una Turquía que camina hacia "un régimen autoritario". “Del mismo modo que me siento orgulloso del apoyo recibido por la prensa europea, me siento defraudado por los Gobiernos europeos, especialmente por el alemán”, explica. Según el periodista turco, ante el “drama humanitario” que viven los refugiados, la UE ha “renunciado a sus principios” y ha entrado en un “sucio regateo” con Ankara a fin de “alquilar el territorio turco para mantenerlos aquí”. “Los ideales europeos, como la libertad de expresión, se están defendiendo más en Silivri [la prisión donde fue encerrado] que en Bruselas”, remata.*


Y tiene toda la razón. Damos por sentado nuestras libertades e incluso cantamos nuestros deseos de que sean "universales", pero se valora más la idea de una comodidad que es, a medio plazo, suicida. Si no defendemos esos valores, se quedan en una retórica hueca. Ese "sucio regateo" es la realidad de la política europea hacia los gobiernos autoritarios como el de Erdogan. No es el único caso, desde luego. Todos los dictadores comprenden que les basta con ser necesarios para comodidad de los países poderosos para que se mire siempre hacia otro lado en sus perversiones y maldades políticas. El caso del secuestro, tortura y muerte de Giulio Regeni en Egipto es otra muestra más de la incomodidad de los hechos para la política europea. Las promesas de aclarar los hechos llevan a la negación de los hechos y al olvido de los hechos. Es la política del olvido. Pero los que están encarcelados o en riesgo de serlo no olvidan.


Y eso tiene sus consecuencias: se deja de confiar en Europa. Hoy existe un gran recelo hacia Europa precisamente por su falta de eficacia en la defensa de las libertades. Todos percibimos que nuestras energías se van en un intento de frenar autodestrucción de la Unión antes que en hacerla más fuerte por el camino de los valores que se supone que son parte de nuestra Historia. Sin embargo, puede que solo sean bonitas frases en nuestro folleto turístico institucional y que la realidad sea otra muy diferente y mucho más pobre. La gente selo se conmueve con la economía; un buen contrato lo borra todo. Contrata y perdona es la doctrina oficial.
Muchos vienen a Europa con ese folleto de las libertades en la mano. Por no desafiar a los gobiernos como el de Erdogan, muchos se encontrarán que se les recibe mal o que no se les recibe. Son incómodos. Quedan como motivos, en el mejor de los casos, de pequeñas noticias que se cuelan por las rendijas en los periódicos del día, entre titulares de trivialidades.
Las libertades no deberían ser "cosa de activistas" y deberíamos elegir y exigir a nuestros gobiernos un compromiso con ellas. Las "buenas relaciones" se deben tener con quien lo merece. Olvidar selectivamente, mirar para otro lado, no es bueno para nuestra "autoestima europea".
Europa hace mal en esto. Los valores universales que se defienden en una prisión turca o egipcia son los que pregonamos y deberíamos hacer que sintieran al menos ese respaldo, ese gesto que les ayude a mantener la esperanza. 
Cuando se ignoran fuera, se acaban ignorando dentro. Y los peligros de la indiferencia comienzan a aparecer entre nosotros. 




* "El periodista turco excarcelado acusa a la UE de olvidar sus valores" El País 2/03/2016 http://internacional.elpais.com/internacional/2016/03/02/actualidad/1456927500_707464.html

miércoles, 2 de marzo de 2016

El virtuoso músico o el diablo sin permiso

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El régimen de El-Sisi —que finalmente ha visto reducidos a 2.500 los 100.000 estudiantes egipcios que debían ir a aprender disciplina a Japón— ha generado tal ansiedad por la virtud que se ha convertido en una auténtica carrera por alcanzar las más altas cimas. Todos desean ser virtuosos y que se les note. Después de todo, ¿qué es una virtud que no se puede lucir como ejemplo? La especie de los donjuanistas virtuosos —es decir, de aquellos que son virtuosos para poder contarlo— prolifera en Egipto y eso tiene sus consecuencias cada día.
Están los virtuosos que piden que se le retire la nacionalidad egipcia a los dieron con sus huesos en la cárcel por defender las libertades de todos —¿quién se lo había pedido?—, están los virtuosos que defienden la sagrada moralidad del pueblo mandando a prisión a los autores que usan la lengua árabe para escribir obscenidades; están las que se envuelven en la sagrada bandera de la patria mientras realizan la danza del vientre ofendiendo a la nación y a sus mártires; están... en fin, los que como el presidente del Sindicato de Músicos se preocupan de cómo deben vestir los artistas en sus actuaciones. Y como solo se actúa si el presidente del Sindicato, que es quien debe firma los permisos lo hace, el que no lo haga estará incurriendo en ilegalidad.

Al frente del sindicato de músicos y artistas está un virtuoso músico llamado Hany Shaker. Ya nos hemos ocupado de él en alguna ocasión —en La caza de brujas bailonas. El flamante presidente advirtió que los artistas debían actuar vestidos según su criterio, que es bastante pobre, por cierto. Pero eso a él le da igual porque él es artista, presidente del sindicato y egipcio. Cuando en otras partes del mundo se dice de un músico que es un "virtuoso", alguien que posee un gran dominio técnico de su arte, no se quiere decir lo mismo que en el Egipto actual.
Una de las mayores aportaciones de la Revolución de 2011 fue la música. Junto a la explosión de grafitis que colorearon las calles y denunciaban la represión, la música jugó un papel importante a través de las canciones que hablaban de libertades, de democracia y de un Egipto nuevo, diferente al existente. Pero los tiempos han cambiado y el Sindicato ejerce de controlador doble, de contenidos y de personas. Intentar actuar sin permisos te puede costar un disgusto y últimamente se ha ampliado bastante este concepto.
Es en este contexto virtuoso en el que hay que entender la noticia de la dimisión de Hany Shaker, el presidente, centro de la polémica tras el intento de impedir un concierto con grupos de rock de Heavy Metal. Ahram Online nos lo contaba así:

Last Saturday, the news that the head of the Musicians Syndicate had tried to shut down a metal concert spread like wildfire among Egypt's metal fans.
Hany Shaker's action was triggered by information received from Alaa Salama, head of the syndicate's resources committee, that a concert was being held by "devil worshippers" in downtown Cairo.
The concert in question was a metal music event, held last Friday at Sherazade nightclub in downtown, but by the time authorities reached the location, the concert had ended.
The event included American band Inquisition, known for its open statements regarding following Satanism. Members of the band say they recognise satanic forces as a foundation of the music genre they represent.*


El poner al frente de un sindicato de música a un clásico plantea estos problemas de géneros. Ya no es una cuestión de que le guste o no la música, sino la deriva teológica del asunto. La alarma saltó, como señalan todos, por la denuncia de que seguidores de Satán iban a celebrar un concierto en pleno Cairo. Y no se da un golpe de estado para esto, desde luego. Afortunadamente las cosas en Egipto funcionaron como siempre y las autoridades llegaron tarde.
Ahram Online señala las primeras reacciones ante la cuestión:

Given the sensitive history of the Egyptian metal scene, fans were angered and worried over the attempt to shut down the concert, and Shaker came under fire and at the centre of a media storm.
Outraged metal fans took to social media to berate the syndicate head.
Shaker responded by talking to several television programmes about his views on the metal scene.
On 20 February, he told television presenter Sayed Ali on Al-Assema channel that the head of the resources committee of the syndicate had informed him about a concert to be held by “devil worshippers” in downtown Cairo.
Shaker requested the authorities intervene, but by the time they arrived, the concert had ended.
On 21 February, he said to Lamis El-Hadidi on CBC channel that as soon as he was informed about the concert he sent a syndicate officer to take photos and to check the permits.
"I saw the photos of the concert; those people were wearing strange clothes with strange make-up, [they had] a Masonic star on their back," he said.
He added, however, that those would not be the reasons behind cancelling the concert.
"My role is only to see if they had permission [from the syndicate to perform] or not."*

Los intentos de ocultar la tontería de las alarmas bajo la cuestión de los "permisos" no ocultan la circularidad de la cuestión, de ahí lo "sensitive" del caso del Metal en Egipto, como señala el periódico. En cualquier caso, las cuestiones "administrativas"  son siempre las alegadas para suspender a ONG que se dedican a denunciar los ataques contra los derechos Humanos; para cerrar páginas de Facebook alegando que son "publicaciones" sin permiso, como si fuera un periódico o un canal de televisión) (como fue el caso reciente de un caricaturista); para dejar sin acceso gratuito a Internet a cinco millones de personas en vísperas del aniversario de la revolución; cerrar editoriales, etc. En todos ellos y en muchos otros más, la administración egipcia ha construido sus trincheras administrativas para evitar el avance de personas, ideas y objetos peligrosos. En este caso, evidentemente, era el diablo mismo. ¡Qué mayor heroicidad virtuosa!


Por más que luego se haya tratado de enmendar la cuestión haciendo ver que se trata de problemas administrativos, el primer impulso era impedir que los seguidores satánicos pudieran contaminar el suelo virtuoso egipcio con sus ritos infernales. Y había que hacer algo más que ponerse algodón en los oídos para evitar el daño.
Daily News Egypt es algo más preciso en lo ocurrido y recoge el punto de vista de los músicos diabólicos:

Egyptian singer and Head of Musicians Syndicate Hany Shaker made the accusations live on TV that the Syndicate was informed of an illegal concert being held downtown Cairo. “The devil worshippers were dressed in a very weird style and drew their makeup in the shape of a pentagram,” he said. “They wore leather jackets with stars on the back and that is strange.”
Shaker continued his accusations and said the role of the syndicate is to protect youth from all conspiracies surrounding them and that this concert might be one of them. The story started when Nader Sadek, an American-Egyptian metal singer, decided to hold a concert with metal band “Inquisition” in a small platform in downtown Cairo.
“I had asked about all the legal permissions already; the authorities knew I was having a metal concert and they didn’t show any concern,” Sadek said. “Heavy Metal is a type of music and my band holds concerts across the globe without facing any problems.”
Approximately 200 fans attended the concert, which went smoothly without any interruptions from the police, unlike what Shaker predicted in his talk. Inquisition band members even went for a walk across the street afterwards and were met with only love and laughter from the public, Sadek said.**


Aquí hay algo más que la cuestión de los "papeles". Aquí ya se habla de las "conspiraciones" y de la obligación virtuosa del Sindicato de  detenerlas. Es otra cosa y las alternativas de son quedar como un idiota crédulo o como un comisario político. Puede que sea las dos cosas. No contento con querer cambiar la forma en que debían vestirse las cantantes, Shaker se quiso enfrentar al Diablo mismo o a sus seguidores.
Lo que queda claro es que el presidente, el presidente del Sindicato estaba ahí no para mejorar a los músicos sino para vigilarlos y controlarlos, denunciarlos si es necesario. Esa es su tarea y eso es lo que ha quedado en evidencia. La virtud que quiere preservar es algo que está en segundo plano.
El ridículo de los hipervirtuosos es mayúsculo. Cuando se trata de aparentar, nunca es demasiado, pues actúa aquí el mismo criterio de saturación que en otros campos: hay que atraer la atención. Si tu vecino es más virtuoso que tú, te obliga a intensificar tu virtud para quedar por encima de él. Hay una sociedad del espectáculo, pero hay una sociedad de las apariencias que se inventó mucho antes. Un régimen de exhibición de la virtud es proclive al exceso porque siempre será poco. La megalomanía virtuosa es un bonito manto para la represión y el control social. No es el primer régimen autoritario que lo hace; más bien sería el único que no lo hace. Pero el disfraz de la virtud debe ser puesto en evidencia. No se puede presumir de constitución "liberal" y estar todo el día encerrando gente, secuestrando libros, presionando a los medios, etc.


El escándalo causado por la iniciativa de Hany Shaker le ha llevado a presentar la dimisión como presidente del sindicato. Habrá buscar a otro que vigile y prohíba, que vele por la moralidad. Sus partidarios (y de la virtud) le han defendido. En The New Arab señalan:

"We reject the attacks against the Prince of Arabic music and syndicate head Hany Shaker because of his attempts to uphold our societal values and beliefs," the board of the musicians' syndicate said in a statement.
"[Shaker's] artistic and moral status is greater than those who have criticised him. He has run the syndicate professionally and in the past few months he had made unparalleled achievements," it added.****


¡Épica lucha esta del Príncipe de la Música Árabe contra el Príncipe de las Tinieblas! Un duelo que debería dar lugar a un recreación a cargo de Marvel o DC. No sabemos muy bien su renuncia se debe a las críticas o no haber podido impedir la celebración del satánico concierto. Shaker, pese a todo, había intentado congraciarse con los seguidores de los grupos de Metal, pero no resultaban muy convincentes sus argumentos de respetar todo tipo de música.

Fue demasiado rápido al intervenir, pero ¿cómo estar impasible si el diablo va a ser invocado en suelo egipcio? Algunos tienen la teoría de que ya hay alguna secta satánica en Egipto, un grupo que hace desaparecer a la gente. Algunos no vuelven a aparecer y otros reaparecen muertos en las cunetas con signos de haber sido torturados según algún rito satánico. Puede que haya alguna suerte de fuerza diabólica que haga caer a los aviones, como si fuera el Triángulo de la Bermudas de arena.
Es una pena. Hubo una vez un Egipto que presumía de liberal e ilustrado, que se hubiera reído a carcajadas del aviso angustiado de que seguidores del diablo iban a realizar allí sus rituales; era un Egipto cosmopolita, un país que aspiraba a ser moderno y no medieval, elevando todo a dogma, imponiendo criterios personales, prohibiendo cada día algo.  La creencia en el diablo ya no es cosa de los incultos sino de los elegantes virtuosos que se sujetan el mentón para no manifestar su asombro continuo.


Creo que sí, que fuerzas diabólicas se están apoderando de Egipto. No hay que bajar la guardia.



* "Egypt's metal fans divided after fresh satanism accusations" Ahram Online 26/02/2016 http://english.ahram.org.eg/News/188547.aspx
** "Fighting weird t-shirts and makeup: Metal concert controversy" Daily News Egypt 1/03/2016 http://www.dailynewsegypt.com/2016/03/01/fighting-weird-t-shirts-and-makeup-metal-concert-controversy/
*** "Egypt: Musicians' union leader quits amid 'devil-worship' scandal" The New Arab 27/02/2016 https://www.alaraby.co.uk/english/news/2016/2/27/egypt-musicians-union-leader-quits-amid-devil-worship-scandal




martes, 1 de marzo de 2016

Es el mal

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¿Qué haces cuando has creado un Godzilla en la política y no consigues que caiga pese a los bombardeos desde todas partes? Creo que Donald Trump es el equivalente a uno de esos monstruos creados por la incompetencia humana —un poquito de radiación, un poquito de escapes químicos...— y que después no sabemos cómo quitárnoslo de encima.
La prensa norteamericana se sigue llenando de artículos intentando calcular la magnitud del problema en cada paso. Primero se le intentaban poner líneas rojas, pasadas las cuales Trump se hundiría. Ahora no se preocupan por el hundimiento de Trump, sino por el hundimiento de los Estados Unidos, del mundo entero, ya que lo que ocurre en la Casa Blanca no se queda en la Casa Blanca.


Uno de los columnistas de The Washington Post, Dana Milbank, ha titulado de forma directa "Republicans face a moral choice: Will they oppose Trump’s bigotry?" y comienza con un recorrido de la agenda diaria de perversiones intelectuales y meteduras de pata del hombre que aspira a ser el más poderoso del mundo:

Here, Republicans, is how your party’s likely nominee, Donald Trump, spends his Sunday morning.
At 6:13 a.m., he retweets a quote by the fascist dictator Benito Mussolini: “It is better to live one day as a lion than 100 years as a sheep.” When confronted later with its provenance, Trump says: “What difference does it make if it was Mussolini or somebody else? It’s a very good quote.”
At 9:08 a.m. he is on CNN, where he repeatedly declines to disavow the support he has been getting from white supremacists and the Ku Klux Klan, saying he would need to “do research” before taking a position on hate groups’ support for him.
At 9:14 a.m. he is seen on NBC stations telling “Meet the Press” host Chuck Todd that a judge in a case against Trump may need to be removed — because the judge is Hispanic. The judge can’t be fair to Trump “because of the wall and because of everything that’s going on with Mexico and all of that,” the candidate says.
By late morning, Stuart Stevens, who was a top adviser to Mitt Romney’s presidential campaign in 2012, had heard enough. “It’s becoming obvious that supporting or not supporting [Trump] isn’t a political choice,” he tweeted. “It’s a moral choice. The man is evil.”
“To support Trump is to support the hate and racism he embodies. That is simply an intolerable moral position for any political party,” Stevens elaborated Monday in the Daily Beast. “If Trump wins the nomination, politicians who support him will be acquiescing to, if not actively aiding, his hate.”*


Es difícil encontrar una descalificación de esta naturaleza de alguien que va en primer lugar en las encuestas para conseguir la nominación republicana. Trump es algo más que Trump: es una paradoja del sistema político.
La teoría nos dice que el sistema norteamericano es muy bueno. Todo en el mundo considera que eso de las primarias es una garantía para evitar que se cuelen candidatos como Trump y sin embargo... Ahí lo tenemos.
Para llegar a decir de alguien "The man is evil" dentro de la política de un país democrático hay que llegar muy lejos, mostrar un futuro muy oscuro para todos: los republicanos, los Estados Unidos, el mundo. Trump es un desastre a escala planetaria.
No es solo que en Inglaterra hayan intentado declararle persona non grata o que en México hagan piñatas con su figura, que Oriente Medio le odie, es que hasta el estado Islámico le señala también como "el mal". No es que sea malo; es que es el mal. Trump es llevado al plano de Hitler o Stalin sin haber llegado siquiera al poder. Con imaginarlo en él basta.


El éxito de Trump es precisamente el de la frustración general y la acumulación de minorías excéntricas dispersas. Como señala un político republicano, Ben Sase, en el artículo de The Washington Post, una persona que "refuses to condemn the KKK cannot lead a conservative movement in America"*. La campaña de Trump ha consistido en no evitar polémicas, como era la estrategia de algunos sino en lo contrario: convertir todo en polémica, incluido él mismo.
Hemos creado un mundo discutidor, plano, de "me gusta" y "no me gusta". Estamos condicionados paulovianamente para reaccionar ante emociones básicas y cada vez menos ante las ideas inteligentes, entre otras cosas porque una gran mayoría no puede distinguirlas de una estupidez absoluta. Llegados a este punto, Trump es "normalidad" y no "accidente", como a algunos les gusta pensar para salvar la honrilla de la especie humana. Ambos términos son relativos y se pueden invertir sus valores llegados a un punto crítico. Lo que antes era tontería reconocible hoy puede ser idea admirada y aplaudido su promotor. Es el caso de Trump.


Tiene la única virtud que todos envidian: el desparpajo comunicativo. Desde que la política se ha convertido en un circo mediático con un candidato fotogénico y un buen equipo de asesores que piensan el mundo en términos de audiencias, las posibilidades de un Trump se disparan. Para que Trump llegue hasta donde ha llegado hay que haber cebado mucho el estanque para atrae a los peces.
Los republicanos no saben qué hacer y algunos, como el gobernador de New Jersey, Chris Christie, acaban apoyándolo. La apuesta es la Casa Blanca y el desafío moral saber si merece la pena apoyar a un tipo así. Puede decirse, como señalaban en The Washington Post, que Trump está sacando lo peor de los Estados Unidos a relucir. Las miserias intelectuales, las carencias morales, el fanatismo traducido en racismo y xenofobia, etc.  
Lo positivo es que está haciendo que muchos otros valoren lo que Trump no es y sientan rechazo por sus propuestas. Eso está ocurriendo entre los demócratas, que están en su carrera, sin saber exactamente a quién les gustaría tener como rival.
Algunos piensan que si Trump —como parece— sale adelante, los demócratas se llevarían de calle la elección y que habría hundido al Partido Republicano. Pero todos saben que Donald Trump es una bomba de relojería con la que hay que jugar lo menos posible.
Este tío es el mal.



* "Republicans face a moral choice: Will they oppose Trump’s bigotry?" The Washington Post 29/02/2016 https://www.washingtonpost.com/opinions/republicans-face-a-moral-choice-will-they-oppose-trumps-bigotry/2016/02/29/36bd87ee-df2e-11e5-846c-10191d1fc4ec_story.html?hpid=hp_no-name_opinion-card-f%3Ahomepage%2Fstory